Hola, hola… No estoy muerta, literalmente hablando, sólo sin PC, sin embargo, me ha llegado una vana de inspiración inesperada por lo cual he escrito esto y gran parte del que viene, pues, si tengo buen feedback de este espero subir el próximo muy pronto. Espero les guste. No me odien. Oh, la canción es Never say Never - The Fray.
Saludos :).
Limbo 1: Efímero Destino
Los cambios más radicales en la vida de una persona no ocurren paulatinamente, suceden en un periodo de tiempo muy corto en el que el destino nos roba algo. Algo que nos hace ser quienes somos, y sin el cual ya nada volverá a ser igual…
El chillido de frenos surcó la noche, convirtiéndose en el sonido prominente que llegaba a sus oídos. Escuchó las puertas de los automóviles cerrarse, los gritos aislados de los conductores y peatones, un distante sonido de sirenas y el crujir de vidrios rotos al ser pisados a su alrededor. De manera macabra e irónica, era la manifestación sonora del caos que poblaba su cabeza. Aquella sinfonía de aullidos nocturnos era la banda sonora con la que recordaría aquel momento por todos los años venideros de su joven vida.
El olor a sangre, metálico y químico a la vez, inundaba toda la atmosfera nocturna. Vagamente, recordó haber oído en un seminario forense que las personas son incapaces de oler su propia sangre. Esto lo asustó aún más: preferiría quedarse sin una sola gota sangre antes de saber que una sola le pertenecía a ella.
Yamato Ishida intentó moverse, en vano. No podía sentir sus piernas, ni gran parte de su cuerpo, y lo poco que podía sentir de su cuerpo dolía de una manera desgarradora. No sabía si estaba debajo del auto, o tirado a más de media cuadra de distancia de él, sobre la pila de vidrios rotos, o sobre los restos cercenados del metal, no sabía a dónde había ido a parar su cuerpo ni cuán herido estaba realmente. Sin embargo, la peor parte era no saber dónde estaba ella.
'¿Puedes moverte?' preguntó una voz lejana, probablemente un paramédico.
Yamato no encontró voz con que responder. A lo lejos escuchó un grito desgarrador e inconfundible que le informó que no fue un sueño: el grito de Miyako Inoe.
No estaba loco, a pesar de no poder recordar los últimos minutos de su vida: cuanto esto pasó, estaba con Mimi Tachikawa. Con esa horrible realización, todo volvió a quedar negro y en silencio, al quedar Yamato Ishida inconsciente, nuevamente.
+*+30 Minutos Antes +*+
Mimi Tachikawa se arrodilló en el frío suelo de la acera, mientras colocaba la caja más grande frente al contenedor de basura, sintiendo que un tipo de peso diferente se quitaba de sus hombros. A su lado, Miyako Inoe, lanzó la caja dentro del contenedor esparciendo su contenido con la basura.
'Adiós, Yamato Ishida' anunció Miyako, triunfante.
Mimi le envió una sonrisa condescendiente.
'No tienes que alegrarte tanto' le dijo la castaña.
Miyako soltó una risa, y se encogió los hombros, restándole importancia.
'¿Por qué estabas arrodillada allí?' preguntó Miyako, mirando la figurilla de cristal dejada en el piso.
Mimi se encogió los hombros, sin contestar, dejando la caja en el contenedor de basura. Miyako se agachó tomando la figurilla en sus manos, y volviendo a ponerse de pie.
'¿La torre Eiffel?' preguntó Miyako, alzando las cejas 'No vas a quedarte con esto… ¿O sí?' preguntó.
Mimi negó con la cabeza, levantándose del suelo para quedar al mismo nivel de su amiga.
'No tengo la fuerza de lanzarlo a la basura' anunció la muchacha, con sinceridad.
'Yo lo haré por ti' dijo Miyako preparándose a lanzarlo en el contenedor.
'No' soltó Mimi quitando la figura de su mano 'No puedo verlo en la basura' comentó con nostalgia 'Creo… que sé qué hacer con él'
Miyako alzó las cejas extrañada, intentando no ponderar si aquello en sí ya simulaba una recaída para su amiga. Si aquel mero objeto, una baratija simbólica, sería más de lo que el avance de Mimi estaba dispuesto a tolerar. Aquella pieza de vidrio quizás poseía más valor sentimental del que la pelimorada pudiese entender, y del que la castaña fuese capaz de deshacer.
A unos metros de allí, Yamato Ishida bajó las escaleras del apartamento en compañía de Taichi Yagami, visiblemente confundido por su actual situación con respecto a la recién renovada amistad.
'Entonces… planeas sabotearme o ayudarme' preguntó Yamato saltándose dos escalones.
Taichi se encogió los hombros enviándole una sonrisa condescendiente.
'Soy Suiza' anunció triunfantemente 'no voy a meterme en esto. Sora me mataría si te ayudo y tampoco puedo sabotearte sin traicionar mi propia conciencia… de algún modo, siento que tu época de ser un bastardo se acabó'
Yamato se desordenó el cabello con su mano sana, y le envió una mirada decepcionada.
'Entonces… ¿para qué me sirve que hayas vuelto?' preguntó el rubio, mirándolo seriamente.
Taichi cruzó los brazos, llegando a la puerta del lobby y fingiendo ponderar intensamente sobre el asunto.
'Supongo… que te dará alguien a quien llamar desde el puente antes de que te suicides ahogado en tu amargo fracaso' respondió el muchacho.
Yamato soltó una pequeña risa, asintiendo.
'Lindo saber que tienes un uso' comentó el rubio.
'Por supuesto. Nos vemos mañana' dijo Taichi saliendo por la puerta del lobby.
'Hasta luego' contestó Yamato siguiéndolo con la mirada, dándose la vuelta para subir. Sin embargo, sus brillantes ojos azules se fijaron como un halcón en la figura que volvía al edificio 'Mimi…' soltó inmediatamente, zigzagueando para pasar a Taichí y llegar hasta la muchacha.
El muchacho se dirigió hacia ella, siendo ambos inmersos por un instante en la intensa conexión de sus miradas.
'¿A dónde crees que vas?' preguntó Miyako cruzándose en su camino.
Yamato la ignoró, manteniendo su mirada clavada en los ojos chocolates de Mimi, y siguiendo la proyección hasta sus manos, localizando la figura de cristal. El muchacho aguantó la respiración y volvió la vista hacia los ojos de la muchacha.
'Miya-chan, dame unos segundos' pidió Mimi, desviando la mirada del rubio para ver a su amiga. Miyako le envió una mirada alarmada, negando con la cabeza.
'¿Qué? Estás loca si crees que lo haré' soltó la peli-morada.
'Por favor, Miya-chan' Miyako negó rápidamente con la cabeza, cruzando los brazos y taladrando a Yamato con la mirada 'Estaré bien, por favor' insistió Mimi, con voz suplicante.
Miyako no parecía dispuesta a moverse.
'Miyako, ya escuchaste a nuestra querida amiga, vamos a subir. Estoy seguro de que ahora que me viste hablando con 'el enemigo' te mueres por acusarme con Sora. Vamos, vamos' interrumpió Taichi halando a la pelimorada por un brazo, dejándola sin tiempo para protestar.
Miyako caminó a regañadientes, ahora concentrando su ira en Taichi.
'¿Qué rayos haces tú aquí, de todos modos? ¿Cuándo te cambiaste de bando?' soltó indignada la muchacha.
'¿Cuál bando, cuál bando? Soy Suiza' aseguro Taichi, sin soltarla y halándola por las escaleras de la entrada hacia el lobby del edificio.
Mimi los siguió con la mirada, intentando evitar los ojos inquisidores de su exnovio.
'Así que… ahora puedes quedarte a solas conmigo' concluyó Yamato, sorprendentemente herido por dicha realización.
"There´s some things we don´t talk about, rather do without and just hold the smile
Falling in and out of love, ashamed and proud of, together all the while"
Mimi se encogió los hombros, intentando contener cada emoción que se presentaba en su pequeño cuerpo, y decidiendo ignorar el comentario.
'Estaba… haciendo una 'limpieza' en mi cuarto' comentó Mimi, jugando con la figurilla entre sus manos.
Yamato observó, nuevamente, la figura y soltó un suspiro sonoro.
'Me sacas de tu vida…' comentó con tristeza el muchacho, entendiendo de golpe la situación, y hundiéndose inmediatamente en un vórtice de oscuridad.
El corazón de Mimi se vino abajo tan rápido que sus piernas casi flaquearon, al ver la profunda mirada de dolor que Yamato enviaba a la Torre en sus manos.
'Supongo… que eso significa que te sientes mejor. Que sufres menos…' continuó Yamato sin levantar la vista hacia ella 'eso… es… bueno' completó como si cada palabra le costase un esfuerzo físico tremendo y no tuviese aire para soltarlas todas a la vez.
Mimi Tachikawa dio un paso hacia él con la intensión de abalanzarse sobre él y abrazarlo, más por instinto que por cualquier otra cosa, pero fue detenida por una pared imaginaria y desconocida hasta ahora: instinto de conservación. La muchacha se había dado cuenta de por qué era hora de actuar como lo hacía: ahora que comenzaba a salir del abismo sabía, con excepcional seguridad, que no sería capaz de sobrevivir eso de nuevo.
"You can never say never, why we don´t know when
time and time again, younger now than we were before"
Mimi observó al muchacho frente a ella. Yamato Ishida era el amor de su vida. Por cuánto había estado dispuesta a sufrir por evitarle cualquier daño a él. Por cuánto había olvidado su propia seguridad por concentrarse en la de él. Por cuánto había evitado observar aquella mirada de dolor que podía vislumbrar ahora en los ojos zafiro del muchacho. Lo amaba, más de lo que consideraba posible, más de lo que podía soportar.
'Pero él no me ama de esa manera…' concluyó Mimi, dando un paso hacia atrás y recobrando su compostura.
'¿Puedo quedarme con esto?' preguntó.
Yamato se acercó, tomando la figura de cristal con sus manos y rozando las de ella al hacerlo. Mimi se estremeció al sentir el roce de sus manos, como choques eléctricos que se extendieron por todo su cuerpo. El muchacho alzó la mirada a ella, esperando su respuesta.
'¿Puedo quedarme con esto?' repitió.
Mimi soltó un suspiro, maldiciendo en silencio su debilidad, y asintió.
'Por eso le pedí a Miya-chan que me dejará contigo' confesó Mimi.
Yamato asintió, bajando la mirada nuevamente a la figura de cristal.
'He pasado más de la mitad de mi vida esperando casarme contigo… no sé cómo adaptarme a una noción diferente' confesó Yamato 'y sé que es mi culpa, sé que me lo busqué, sé que… soy el hombre más imbécil en la faz de la tierra. Lo sé. Lo sé y lo entiendo…' la voz de Yamato se quebró por unos segundos, el muchacho tomó aire y se sentó en la orilla de la acera 'me lo merezco. Lo sé. No merezco ni si quiera que me oigas ahora…'
"Don´t let me go, don´t let me go, don´t let me go…
Don´t let me go, don´t let me go, don´t let me go…"
Mimi se llevó una mano al pecho, intentando calmar el dolor en su pecho. Su corazón latía lentamente, pero con una fuerza que lastimaba a cada segundo, robándole la energía con cada movimiento. Yamato acarició la figura de cristal con la mano sana, y negó con la cabeza.
'No sé concebir un futuro dónde tú no estés presente' continuó Yamato 'No sé existir en un mundo donde tú no estés en mi vida'
'Yo tampoco' confesó Mimi.
Yamato alzó la mirada a ella, de pronto esperanzado.
'Esperaré el resto de mi vida si, si quiera, puedes considerar perdonarme algún día' declaró Yamato.
Las piernas de la muchacha terminaron de flaquear, rindiéndose, Mimi se dejó caer al suelo, desplomándose de rodillas en la acera, junto a él, sollozando sonoramente.
'No me digas eso' reclamó con un hilo de voz.
Yamato giró hacia ella rápidamente, dejando la estatuilla en la acera para acariciar la mejilla de la muchacha con su mano.
'Es la verdad, Mimi. Te amo, te amo más que a nada, así no me creas jamás dejé de amarte y nunca dejaré de hacerlo, nunca volvería a lastimarte si pudieras encontrar lugar en tu corazón para perdonarme…'
"Picture you´re the queen of everything, as far as the eye can see under your command
I will be your guardian when all is crumbling steady your hand"
'Yo también te amo. Más de lo que tolero' contestó la muchacha apretándose el pecho.
'Entonces… por favor, pídeme lo que quieras, pero no me saques de tu vida…. no merezco tu perdón, pero…'
Mimi negó rápidamente con su cabeza.
'No es asunto de si puedo o no perdonarte…' confesó la muchacha, alejando el rostro de la mano del muchacho 'no puedo seguirte amando de esta manera, sabiendo que mi amor no te bastó cuando era tuyo'
Yamato guardó silencio, sintiéndose desarmado, no sabía cómo contestar a eso, su garganta se cerró con un nudo, y sintió ganas de llorar como no lo hacía desde que era un niño, su labio inferior tembló, y se frotó los ojos con la manga de su suéter, sin atreverse a contestar. Mimi lo observó, aguantando la respiración y conteniendo el deseo de lanzarse a sus brazos y abandonar toda lucha por mejorar. La castaña se puso de pie, secándose las lagrimas y logrando mantener su compostura.
'No sé que nos depara el futuro, Yama. La vida… tiene esa peculiar cualidad de cambiar en un segundo, cuando uno menos lo espera. Cielos, si alguien me hubiese dicho un segundo antes de hablar con Hoshi que mi vida se iba a venir abajo al siguiente… creo que jamás le habría creído, pero así fue. Y quizás algún día algo cambie nuevamente, entre nosotros. No lo sé. Lo único que si sé, es que no puedo seguir martirizándome sólo porque este dolor que siento es lo único que me queda para sentir que estoy contigo' su voz temblaba con cada entonación, pero la firmeza de sus palabras podía hallarse en los leves matices de su postura.
"You can never say never, why we don´t know when time, time and time again younger now then we were before…"
Yamato secó sus ojos húmedos con la manga de su suéter, colocándose de pie sin devolverle la mirada.
'Comprendo.' anunció con voz monótona, clavando su mirada en el suelo.
'Necesito sanar. Quizás, sólo quizás, si eso pasa pueda volver a ser la misma ingenua que sólo veía la belleza en su vida'
Yamato le envió una sonrisa triste, sin atreverse a mirarla.
'Espero que vuelvas a serlo. Odiaría saber que fui yo quien cambio lo que me hizo enamorarme de ti' contestó el muchacho en voz baja, cual susurro apagado.
"Don´t let me go, don´t let me go, don´t let me go…
Don´t let me go, don´t let me go, don´t let me go…"
Yamato recogió la figurilla del suelo y comenzó a alejarse de ella sin hablar, ni mirarla.
Mimi se mordió el labio, secando las lágrimas que corrían por sus mejillas, mientras un dolor intenso se esparcía por su pecho, de pronto su respiración se cortó y su cuerpo fue invadido por un temblor involuntario.
'No puedo hacer esto' soltó la castaña, secando su rostro frenéticamente. 'No puedo hacer esto' repitió nuevamente en su cabeza.
'¡Yama!' llamó la muchacha alzando la mirada hacia él.
Yamato sólo se había alejado 6 pasos de ella antes de oírla, se giró bruscamente al escuchar su nombre. Mimi Tachikawa tomó aire, preparándose a volver a regodearse en su eterna debilidad, cuando una intensa luz inundo el cuerpo de Yamato Ishida, el muchacho giró el rostro al oír el sonido del frenazo en el pavimento y el metal golpeando la acera de la esquina donde estaban parados. Un automóvil volcado se avecinaba a ellos, después de haber chocado con un camión en la intersección de la calle adjunta. En vez de quitarse del camino del gran pedazo de metal que se avecinaban hacia ellos, el instinto de ambos fue correr hacia el otro para quitarlo del camino, ocasionando así que ambos fuesen atrapados en el impacto del automóvil con el edificio donde vivían.
Por un breve instante, los dedos de Yamato Ishida y Mimi Tachikawa se rozaron, mientras compartían una mirada de horror y preocupación por la seguridad del otro. Después de eso, todo se volvió negro.
"We're pulling apart and coming together, again and again, we're growing apart but we pull it together, pull it together, together again"
La fría brisa del invierno acarició el pálido rostro de Mimi Tachikawa, con suaves toques mientras despertaba de un ensueño pesado. Se encontraba sobre una superficie dura, que se sentía como porcelana, fría y lisa al tacto. La muchacha se levantó con dificultad del suelo, sintiendo su cuerpo liviano. Su visión estaba cubierta de luz, siendo así incapaz de fijar la vista para ver algo más que aquel brillo incandescente.
Se preguntó si aquellas serian las luces de los autos, recordaba, con claridad, el accidente que acababa de sobrevivir; pero la ausencia de ruido le dijo que se encontraba en otro lugar.
Frotándose los ojos, Mimi se preguntó si la habrían llevado al hospital. Pero descartó aquella idea al no sentir dolor, ni olor a medicamentos, ni el sonido en murmullo de las voces del personal atendiéndola. A decir verdad, prácticamente no sentía su cuerpo, se sentía liviana como en un sueño, cargada por la brisa de aire que acariciaba su rostro y desordenaba los caireles de su cabello.
Mimi comenzó a abrir los ojos con lentitud, protegiéndose con una de sus manos de la luz. Poco a poco, fue distinguiendo formas, se encontraba en un espacio blanco y enorme, cubierto de luz resplandeciente, pero cálida, con el sonido de un arrollo de agua cercano haciendo eco en sus oídos.
'¿Dónde estoy?' preguntó la muchacha al vacío.
"Don´t let me go, don´t let me go, don´t let me go…
Don´t let me go, don´t let me go, don´t let me go…"
Efímero Destino
La vida es relativa.
Todo lo que nos rodea es mera relatividad.
El tiempo y el espacio son conceptos mundanos para describir una realidad que bien podríamos no estar viviendo.
Cada verdad que consideramos absoluta esta manchada por nuestra propia percepción de las cosas.
Cada evento que marca nuestra existencia colectiva, impacta de un modo diferente a cada individuo.
Todo lo que nos rodea es mera relatividad.
Quizás nuestra vida es un sueño ajeno.
Quizás nuestra realidad es un fragmento de nuestra imaginación.
Quizás soñamos la vida y vivimos el sueño.
Quizás vivimos la misma vida una y otra vez en nuestras cabezas, creyendo que la duración de la vida son años cuando en verdad puede ser un segundo.
Quizás ese segundo es todo lo que importa, o quizás hay mil segundos más después de ese para vivirlos nuevamente.
Lo que nos diferencia a los humanos sobre otras especies es nuestra capacidad de saber que existe el futuro, que existe un día después de hoy y muchos otros por venir. Por eso planificamos el futuro, por eso nos protegemos de él, ahorramos dinero para él y postergamos cosas que queremos hacer pues 'mañana habrá tiempo'.
Quizás mañana habrá tiempo. Quizás habrán muchos mañanas después de ese…
Pero, ¿y si no los hay?
Si no supiéramos que viene un mañana después de hoy, ¿acaso estaríamos viviendo el mismo presente? ¿acaso, estaríamos tomando las mismas decisiones? ¿acaso estaríamos siguiendo el mismo camino, buscando alcanzar el mismo destino?
Si sólo viviéramos por el hoy, ¿viviríamos la misma vida que vivimos ahora?
¿Acaso, nos dolerían las mismas cosas?
¿Nos concentraríamos en los mismos rencores?
La vida es relativa…
Quizás una vida no es más que un segundo, efímero y fugaz,
pero si sólo tuviésemos ese segundo para observar la única cosa que realmente queríamos alcanzar…. ¿Cuál sería realmente nuestro destino?
ESPERO SUS RR'S.
