Buenas tardes, chicas y chicos que aún leen los disparates de mi mente disturbada.
Gracias a los leales: Mareridt, Carito, Rockiesliz, titi y Hooot Donna (especialmente tú, siempre me divierten tus RR's, son una de las razones por las que sigo publicando). Me alegra mucho que me sigan leyendo.
Las canciones de hoy son: I dream a dream de los Miserables (escribí eso cuando estaba obsesionada por ver la pelicula y pase toda la semana oyendo el soundtrack, sorry), y Gravity de Sara Bareilles.
Limbo 2: Efímero destino
'¿Dónde estoy?' preguntó la muchacha al vacío.
Sin recibir respuesta, Mimi frotó sus ojos sintiendo que le ardían por la concentración de luz.
'¿Por qué hay tanta luz?' se preguntó
Un eco de notas musicales a su espalda le hizo girar sobre sus tobillos. Tratando de forzar a sus ojos a concentrarse en el pequeño punto oscuro que se acercaba caminando hacia ella.
Una figura vestida con harapos raidos grises consistente en un vestido largo, una capa que le cubría parte del rostro, estaba descalza. La figura femenina abrió su boca para soltar una hermosa voz que cantaba en susurro.
"I dreamed a dream in time gone by, when hope was high and life worth living,
I dreamed that love would never die, I dreamed that God would be forgiving.
Then I was young and unafraid, and dreams were made and used and wasted,
There was no ransom to be paid, no song unsung, no wine untasted"
Mimi ladeó la cabeza al reconocer la canción de Los Miserables, y sin poder evitar preguntarse a dónde había llegado.
'¿Acaso me imaginé todo esa conversación con Yamato?' la muchacha negó con la cabeza sintiéndose algo tonta, se acercó trotando a la figura en harapos, tratando de llamar su atención.
'Disculpe… Señorita… ' llamó Mimi cuando la alcanzó.
La mujer siguió cantando como si no la hubiese oído, sin detener sus pasos.
"But the tigers come at night, with their voices soft as thunder
As they tear your hope apart, as they turn your dream to shame…"
Mimi pestañeó extrañada por su actitud, y la persiguió nuevamente dando unos pasos en su dirección. Ligeramente impresionada por la potencia con la que la pequeña figura había exaltado la última nota del verso, recordando que la razón por la cual había tenido que conformarse con el papel de Cosette en la obra 'Los Miserables' de su último año de preparatoria se debía a su incapacidad de alcanzar esa precisa nota, imposibilitándola a hacer el papel de Fatine.
Mimi frotó su frente, sintiéndose algo tonta. Giró sobre sus talones, tratando de concentrarse en algo que no fuese la incandescente luz blanca.
De pronto, sus ojos comenzaron a acostumbrarse a la intensidad de la luz, y la muchacha pudo fijarse que provenía de un enorme reflector que se alzaba sobre sus cabezas. Se encontraba sobre un escenario.
'Disculpe, señorita…' llamó nuevamente Mimi, sin éxito.
"He slept a summer by my side, he filled my days with endless wonder
He took my childhood in his stride, but he was gone when autumn came"
La capa de la muchacha se deslizo de su rostro, mostrando su cara y su cabello castaño, pero permaneciendo de espaldas a Mimi.
Mimi negó con la cabeza, preguntándose si habría ido sonámbula al teatro, y buscando la manera de bajarse del escenario. Caminó, intentando encontrar el borde de la tarima, pasando por el lado de la cantante, sin poder localizar ni el borde ni las escaleras del escenario. No podía escuchar aplausos, por lo cual asumió que al menos no era una función, debía ser un ensayo.
Sintiéndose frustrada, giró sobre sus talones y desvió la vista hacia la figura cantante, decidida a llamar su atención para que está la ayudase a salir de su camino.
Mimi aguantó la respiración. La figura era igual a ella. No, la figura era ella.
"And still I dream he'll come to me, that we will live the years together"
Mimi abrió la boca en estado de shock.
'Sería lindo escuchar alguna explicación de porqué te imaginas la muerte como una obra de Broadway' comentó una voz a su lado.
Mimi abrió y cerró la boca varias veces, sin lograr entender lo que observaban sus ojos, los frotó con las manos.
'Si quieres que se vaya, sólo tienes que pedirlo' continuó la voz.
Mimi giró el rostro hacia la voz, localizando la figura de donde provenía y profirió un grito de terror. La castaña retrocedió de golpe, tropezándose con sus propios pies y cayendo al suelo de la impresión.
'¿Qué…? ¿Qué…? ¿Qué… diablos?...' balbuceó Mimicon su vista horrorizada ahora fija en la figura que le hablaba.
"But there are dreams that cannot be, and there are storms we cannot weather"
'Quisiera oír el porqué ves la muerte como un escenario musical' insistió la figura enviándole una mirada inquisidora e inclinándose a verla.
Mimi se arrastró en el piso tratando de alejarse de la figura, sin poder decir nada coherente. Con ojos horrorizados y fijos en la muchacha de cabello castaño.
'Tú… tú…. tú…. tú eres yo' soltó al fin Mimi sin poder levantarse aun del suelo por la impresión.
La figura asintió, restándole importancia.
'Sí, sí…'
Mimi tembló soltando unos débiles susurros incoherentes, sin poder salir del shock.
'Y… y…. y… ella…' dijo señalando a la cantante, que ahora se encontraba de rodillas en el suelo igual que ella, cantando con lagrimas en los ojos 'ella… ella… ella..'
"I had a dream my life would be so different from this hell I'm living"
'Sí, ella también. Todo es tú, que increíble' comentó su otra yo en tono de sorna ' ahora, sobre por qué estamos en una obra de Broadway…'
Mimi se levantó de golpe y caminó frenéticamente en círculos como un animal enjaulado.
"So different now from what it seemed
Now life has killed the dream I dreamed…"
'Estoy teniendo una pesadilla' concluyó Mimi caminando en círculos 'Eso es todo, es uno de esos sueños locos donde sabes que estás soñando. No he perdido la cabeza. No, no. No estoy loca. Es un sueño, eso es todo'
La otra Mimi la observó ladeando el rostro con una mirada curiosa.
'Despierta, Mimi, Despierta' se ordenó a sí misma pateando el piso.
'Ahm, podrías ordenar que dejaran de cantar, ¿sabes? Si no lo haces seguirá cantando' comentó la otra Mimi.
'Tú eres una alucinación' contestó Mimi exasperada.
'Cierto. Pero ella es la que va a cantar otro número de la obra. Y fue lindo escucharlos una vez, pero tantas se vuelve algo insoportable'
Mimi la ignoró, aún cuando comenzó a escuchar tonadas de 'Lovely Ladies' lo cual confirmaba la continuación del musical.
'Estas soñando, Mimi, despierta' se ordenó nuevamente.
La otra Mimi, suspiró exasperada.
'No estás dormida. Estas muerta' soltó bruscamente tratando de llamar su atención.
Mimi aguantó la respiración, girando sobre sus tobillos hacia su otro yo, y mirándola con horror. Su primera reacción habría sido reírse de lo que claramente pretendía ser un chiste, pero considerando que recordaba vívidamente el accidente que había sufrido durante su conversación con Yamato Ishida, no podía descartar del todo tal información.
'Disculpa…' soltó Mimi mirándola con ojos muy abiertos '¿que estoy qué?'
'Muerta' repitió la otra Mimi 'Oh, bueno, técnicamente muerta. Digamos que para todos los propósitos necesarios de informar estas muerta. Hasta nuevo aviso'
Mimi la observó sin contestar.
'El accidente. El auto. La sangre. La luz blanca' enumeró su otro yo 'No debería sorprenderte del todo'
Mimi suspiró, dejándose caer al suelo con pesadez.
'¿Estoy muerta?' exclamó confundida.
'Técnicamente muerta. Muerta hasta nuevo aviso, digamos' corrigió su otra yo sentándose a su lado en la misma posición.
Mimi soltó todo el aire que quedaba dentro de ella, sintiendo una mezcla de emociones que no era capaz de identificar.
'¿No me vas a explicar el por qué de la obra musical?' inquirió nuevamente su otro yo.
Mimi suspiró, ignorándola. Su otra yo, suspiró también, fastidiada, y giró la muñeca con sorna, con ese movimiento, toda la luz de los reflectores desapareció y todo rastro de música se desvaneció.
'No me gustan mucho los musicales. A pesar de ser tú' explicó mirándola.
Mimi suspiró nuevamente, sin poder ordenar el caos de sus emociones ni ser capaz de identificar la que se apoderaba de ella con mayor intensidad.
'Oh, vamos. Nunca puedo hablar con nadie. Quizás revivas, tampoco estas tan muerta'
Mimi Tachikawa dejó las manos en su rostro, echando su cabello hacia atrás y soltando un grito de frustración. Sin poderse contener más, la muchacha estalló en llanto, nunca le había temido a la muerte, la consideraba una etapa más de la vida, pero siempre había pensado que llegaría en un momento de paz y plenitud. Nunca se habría imaginado que en la época dónde se sentía más miserable vendrían los Dioses a patearla en el suelo y a robarle la oportunidad de reencaminar su vida.
'Oh, no llores. Mira, pondré un escenario más vivo' dijo su otra yo, aplaudiendo.
Mimi se sintió embargada por un calor familiar. La muchacha retiró las manos de sus ojos observando que ahora se encontraba en una hermosa playa de arenas blancas y un agua turquesa que se alargaba hasta donde se perdía el horizonte. Mimi se puso de pie, sintiendo la arena en sus pies descalzos (no recordaba haber estado descalza, antes) y caminó hacia el agua, sintiéndose extrañamente confortada por el cálido roce de las olas en su piel.
'¿Dónde estoy?' preguntó.
'En el limbo' respondió su otro yo.
'¿Qué es el limbo?'
'Digamos que estás alucinando con un sitio que sólo es real para ti. Si fueras otra persona, estarías en un limbo diferente, para nadie es igual, y puedes modificarlo si quieres. Es como un lienzo en blanco, por eso te pregunté por qué el musical, eso vino de tu mente. Esta playa también, debe significar algo para ti'
Mimi asintió, conocía esa playa bastante bien. Al igual que la idea del musical para significar la muerte, siempre la había asustado pensar en la muerte como un concepto abstracto, por lo cual se había ideado aquel momento como un escenario en una obra de Broadway, algo trágica y oscura, llena de música melancólica, pero aún así, frente a un escenario como una forma de arte tangible y como el gran final a una vida que, aunque entristezca terminar, tuvo un final feliz.
'¿Por qué estoy aquí?' preguntó Mimi.
'Eso no lo sé. Tuviste un accidente, estas inconsciente, quizás tu mente se está protegiendo o quiere decirte algo' contestó su otro yo.
'¿Y tú, quién eres?'
'Como todo aquí, soy tú. Pero acá cada cosa significa un aspecto diferente de ti'
Mimi asintió suspirando. Esa playa le traía muchos recuerdos hermosos, tantos que la sola vista de ella le daba mariposas en el estomago, en aquella playa Yamato le había confesado su amor por primera vez.
Como si el sitio adivinase sus pensamientos, el agua se revolvió de pronto y unos pequeños hilos emergieron del agua hasta su altura, formándose una figura de agua. El agua se fue oscureciendo hasta obtener forma humana.
En cuestión de segundos, Yamato Ishida le devolvía la mirada.
Mimi retrocedió observando la figura de su ex novio.
'¿Por qué esta él aquí?' inquirió Mimi a su otro yo.
'Tú lo llamaste' contestó, mientras desaparecía.
"Something always brings me back to you.
It never takes too long.
No matter what I say or do I'll still feel you here 'til the moment I'm gone."
Mimi aguantó la respiración observando a su ex novio, mientras el rubio le acariciaba la mejilla con los dedos, retirándole el cabello del rostro. El muchacho parecía salido de un sueño épico orquestado especialmente para ella, su cabello rubio era desordenado levemente por el viento, sus ojos zafiro se fijaban en ella con una profundidad y dulzura característica de aquella época donde ambos eran felices, su ropa era estilizada y a la moda, claramente escogida por ella. Los labios del rubio se curvaron en una leve sonrisa mientras la sorprendió halándola por la mano para que cayese en sus brazos, abrazándola mientras una ola de agua turquesa los alcanzaba a ambos.
La calidez de los brazos del muchacho, y el suave roce del agua en su piel la hicieron sentir más viva de lo que se había sentido en mucho tiempo, como un ser perdido que por fin encuentra su camino a casa. El muchacho ubicó sus labios en el oído de la muchacha y le susurró:
"Lo que tengo que decirte, es algo que ya es tiempo para que sepas…" Yamato sonrió dándole un beso en la mejilla "Estoy enamorado de ti, Tachikawa. Total y estúpidamente, enamorado de ti"
Mimi dio un respingo y se soltó del muchacho en un segundo. El rubio siguió observándola con la misma mirada enamorada que le había dado aquella hermosa tarde. Mimi negó rápidamente con la cabeza, sintiendo que sus rodillas fallaban con la poderosa reacción que ese recuerdo tenía en ella.
"You hold me without touch.
You keep me without chains.
I never wanted anything so much than to drown in your love and not feel your reign."
'No. No. No' repitió la muchacha retrocediendo.
'Te amo, Mimi Tachikawa' continuó el muchacho, mirándola con una sonrisa.
Aquella frase envió descargas eléctricas por todo su cuerpo con la misma fuerza a como la primera vez que fue pronunciada.
Mimi negó con la cabeza observando a Yamato con incredulidad.
'Eres una alucinación. No eres real. Este no eres tú' repetía constantemente Mimiintentando evitar el soundtrack de Snow Patrol que se apoderaba de su cabeza 'Este solías ser tú, antes, ya no, antes de…. Recuerda Mimi, recuerda lo que hizo, recuerda quién es…'
De pronto la playa desapareció y se encontró en la sala del apartamento de Yamato Ishida. Otra versión suya se encontraba sentada en el piso del apartamento de su aún novio, con el maquillaje corrido de su tez blanca y la pose de una persona destruida. Mimi caminó hacia su yo del pasado, reparando en la mirada rota y llena de lagrimas que acompañaba aquella horrible sensación de estar muerto en vida por un dolor que no se es capaz de soportar. Se sentó junto a su yo del pasado, adivinando perfectamente qué recuerdo era ese y que sería el antídoto perfecto para el que acababa de vivir.
La puerta del apartamento se abrió y Yamato Ishida entró por el umbral encendiendo las luces y lanzando las llaves en la mesa, sin notar su presencia. El muchacho se quitó el abrigo y giró finalmente hacia su dirección, mirándola con ojos muy abiertos.
'Aquí estás' afirmó aliviado 'Hemos estado buscándote. Miyako me dijo que se quedaron esperando por ti. No has contestado tu celular' comentó mientras se acercaba a ella.
Mimi aguantó la respiración, intentando observar la escena como alguien imparcial. Su otro yo, alzó lentamente el rostro hacia el rubio, sin dejar que sus ojos se mostraran entre el flequillo de su cabello y buscando voz con que contestar.
'¿Dónde estabas?' preguntó.
'Con Miyako' contestó él en seguida, sentándose a su lado en el suelo '¿Ocurre algo?'
Mimi dejó escapar un bufido, venía de hablar con Hoshi tal y como había advertido la mujer horas antes cuando se apareció con las pruebas de su infidelidad. Su otra yo, con las manos clavadas en la alfombra, tembló de indignación mientras unas pequeñas lagrimas volvían a brotar de sus ojos.
'¡Antes. Dónde estabas antes. Con quién estabas antes. Con quién te reuniste!' explotó la otra Mimi levantando la mirada hacia él, quien se sorprendió de encontrar los rastros de llanto. El muchacho balbuceó, sin contestar.
El cuerpo de la otra Mimi tembló, mientras la muchacha, sollozando, tomó la carpeta de Akemi Hoshi y la lanzó a la cara de su novio.
'Ella estuvo aquí' dijo sin rodeos 'Ella estuvo aquí. Estuvo aquí y me lo dijo. Me lo dijo todo, Yamato'
Yamato palideció tomando las manos de su novia por las muñecas y buscando su mirada.
'Puedo explicarlo. Lo juro'
'¿Qué vas a explicar? ¿Qué mientras no estábamos juntos estabas llevando una vida paralela con esa mujer? ¿Qué un día despertaste y de pronto ya no fui suficiente? ¿Qué cada 'te amo' que me diste en, Dios sabe cuánto tiempo, fue dicho bajo la sombra de una mentira? ¿Qué me vas a explicar?'
Mimi se levantó del suelo, dándose cuenta que había repetido cada palabra con su otro yo. Aquel no era realmente el curso que había tomado aquella conversación, no tan rápido, había llorado mucho antes de soltar aquellas palabras, lo cual quería decir que hasta podía modificar sus recuerdos en aquel lugar.
Todo volvió a quedar negro, Mimi suspiró. Ahora se encontraba sobre un claro de agua en el que podía caminar. De pronto, diferentes cuadros la rodearon, moviéndose en círculos, mientras diferentes escenas de sus recuerdos al lado de Yamato Ishida eran desplegadas, algunas siendo cambiadas como un pintor editando su obra para remover todos los bordes ásperos y hacerla perfecta.
Mimi soltó una sonrisa y negó con la cabeza, deteniendo los movimientos de los cuadros. Realmente no deseaba cambiar esas escenas, su relación con Yamato jamás fue perfecta, pero a sus ojos era tal cual ambos querían que fuera. Si pudiera cambiar algo…
Con ese mero pensamiento, los cuadros donde figuraba Akemi Hoshi se rompieron, desintegrándose en el vacío.
'Eso es lo que siempre quise hacer yo' anunció Yamato, apareciendo tras ella 'borrarlo para siempre de nuestras memorias. Pero la vida no funciona así, se supone que debemos aprender de nuestros errores' el muchacho hablaba con una lógica que Mimi pocas veces le había escuchado utilizar.
'En eso lo único que debía aprender es a no hacerlo de nuevo' anunció otro Yamato a su derecha 'y eso lo sé, eso lo aprendí, estoy arrepentido y nunca lo haría de nuevo, no sé como lo hice en primer lugar'
'Lo hice porque fui un imbécil, y realmente no merezco ser perdonado' anuncio otro Yamato a su izquierda.
'No pensé en eso mientras lo hacía, eso sí' anunció un cuarto Yamato frente a ella 'estaba feliz quedándome con ambas y pensando que jamás lo sabrías'
'Iba a decírtelo' dijo un quinto Yamato diagonal al último 'la vergüenza estaba matándome'
Mimi suspiró ignorando los diferentes discursos que se desenvolvían frente a ella, con 12 Yamatos entregándoselos. Supo que representaban todas las facetas del muchacho que se habían presentado ante el desastre, igual que todos los cuadros le recordaban las distintas virtudes de su ex novio. Yamato era un hombre de capas, de facetas variadas con una profundidad casi tangible, demasiado complejo para ser definido con una sola cara. Pero, al final del día seguía siendo la misma persona.
Con aquel pensamiento, todos los Yamatos desaparecieron excepto uno.
"Set me free, leave me be. I don't want to fall another moment into your gravity.
Here I am and I stand so tall, just the way I'm supposed to be.
But you're on to me and all over me."
La lamina transparente por la que caminaba se rompió como hielo y Mimi Tachikawa se sumergió de golpe en el agua helada. Estaba tan fría que la sensación de 1000 agujas clavándose en su piel fue persistente por unos cuantos minutos hasta que su cuerpo se aclimató, aún así era tal que la hacía temblar. El único Yamato que quedaba asomó la cabeza entre el hoyo dónde había caído la muchacha.
'El agua no tendría que estar tan fría, te estás castigando por pensar en mi' anunció Yamato mirándola.
Mimi asintió en silencio.
'¿Por qué estás aquí aún?' preguntó Yamato 'Ya te diste cuenta de que aquí tu mente no tiene límites, podrías salir si quisieras'
Mimi suspiró, hundiendo su cabeza en el agua helada.
'¿Por qué elijes estar atrapada aquí?' preguntó Yamato, mientras la muchacha emergía nuevamente del agua.
'Paso todo el día atrapada en mi mente, esto sólo es más tangible' respondió Mimi.
La muchacha volvió a hundirse en el agua, yendo más profundo hasta mantenerse flotando en ella, sostenida por la densidad de su volumen, en una posición relajada, Mimi abrió los ojos en el agua observando la figura de Yamato mientras se acercaba, flotando a su lado.
'Mi mente quiere que entienda algo' dijo Mimi, hablando y respirando como si el agua fuese aire.
'¿Y qué será?' preguntó Yamato. Mimi cerró los ojos, cuando los abrió nuevamente, ya el rubio había desaparecido.
'Quizás que… aún con el poder de imaginar sin límites, todo lo que hago es pensar en Yamato' contestó Mimi.
El rubio apareció nuevamente a su lado, enviándole una sonrisa.
"You loved me 'cause I'm fragile.
When I thought that I was strong.
But you touch me for a little while and all my fragile strength is gone."
'Podríamos quedarnos acá para siempre, podríamos comenzar de cero, podríamos hacer que olvidaras todo lo malo que vivimos. En este sitio, tus deseos no tienen límites' le susurró el muchacho.
'Podría olvidar…' repitió Mimi.
Imaginando por un momento lo que sería olvidar todo, su mente obedeció y los recuerdos comenzaron a borrarse de su memoria, uno por uno fueron desapareciendo todas las cosas que involucraban a Akemi Hoshi, a los errores de Yamato, las discusiones, y todas aquellas horas de llanto que parecían no tener fin.
Sin solicitar permiso, su mente fue más lejos, eliminando poco a poco todos los recuerdos que involucraban su amor a Yamato, dentro de ella volvió a sentir la inocencia e ingenuidad que era suya antes de haberse enamorado perdidamente del rubio, antes de conocer los lados ásperos del amor, retrocediendo al momento en el que para ella el amor era un cuento de hadas orquestado para Princesas y Príncipes, en el que todo se solucionaba con un beso de amor verdadero y el bien siempre triunfaba.
'Podría olvidar… olvidarte incluso a ti, Yamato…'
"Set me free, leave me be. I don't want to fall another moment into your gravity.
Here I am and I stand so tall, just the way I'm supposed to be.
But you're on to me and all over me."
Su mente le regaló un lienzo en blanco, sin rastro de amor a Yamato Ishida. Blanco, puro, no tocado y lleno de posibilidades. La luz blanca volvió a cegarla por unos segundos.
La muchacha sonrió, sintiéndose nuevamente como una niña que soñaba con unicornios y nubes de algodones de azúcar, leyendo historias de princesas con finales de felices para siempre. En una época de ingenuidad extrema donde las personas no reconocemos nuestras limitaciones, y donde soñar depende únicamente de nuestra imaginación y deseos.
'Si pudieras tener cualquier cosa en el mundo… ¿Qué desearías? ¿Con que soñarías?' se preguntó Mimi.
'Con paz' dijo una voz a su espalda.
'Con amor' continuo una segunda voz. Mimi giró sobre sus tobillos, encontrando que las voces pertenecían a versiones pequeñas de ella en diferentes épocas de su vida.
'Con felicidad' dijo una tercera.
'Con belleza' dijo una cuarta.
'Con fortuna' comentó una quinta.
'Con viajar y conocer el mundo' siguió una sexta.
Mimi sonrió, pensando en los sueños de su juventud, que incluían dar la vuelta al mundo en globo, y vivir en un castillo antiguo europeo. Para luego cerrar los ojos con pesadez, la imagen de Yamato Ishida se había formado nuevamente en su mente.
La muchacha suspiró, reconociendo, más allá de cualquier lógica que aún si no se hubiese enamorado de Yamato Ishida, igualmente habría pasado su vida soñando con él. Soñando con encontrar a alguien exactamente igual a él, soñando con enamorarse de alguien como él, soñando con un amor como el que había sentido por él.
"I live here on my knees as I try to make you see, that you're everything I think I need here on the ground.
But you're neither friend nor foe though I can't seem to let you go.
The one thing that I still know is that you're keeping me down.
You're keeping me down, yeah, yeah, yeah, yeah
You're on to me, on to me, and all over..."
La influencia que el muchacho mantenía sobre ella desde el segundo en el que el sentimiento nació , era demasiada para librarse de ella, demasiada para escapar, demasiada para olvidar, demasiada para seguir adelante, demasiada para plantearse otra vida, otro sueño, que no lo incluyese.
'Nunca voy a estar libre de ti, no importa detrás de qué me esconda, siempre vas a encontrarme, Yama… Siempre vas a venir por mí, así tu recuerdo se aleje de mi por un tiempo, cuando vuelva lo hará con más fuerza… eso lo sé, porque Yama… sé que yo te busqué, que yo soñé contigo desde antes de existir… yo sé que lo nuestro es de vidas atrás, un amor tan fuerte no se crea en una sola vida… siempre vas a ser tú, pero quizás… en esta vida no nos corresponde estar juntos' comentó la muchacha dejando escapar una triste sonrisa.
Algunos amores, los reales, simplemente no están destinados a ser olvidados jamás. Algo, cualquier cosa, los trae de vuelta aún si podemos vivir años lejos de ellos; los amores reales tienen la peculiaridad de volver a encontrarte y recordarte que jamás viviste realmente sin ellos.
'La única manera en la que podría haber vivido mi vida sin ti, sería sin saber que tu existes, sin haberte conocido… olvidando que existes Yama, sin que nuestros caminos se hubiesen cruzado…"
Con esa realización, todo volvió a tornarse negro a su alrededor.
"Something always brings me back to you… It never takes too long."
Miyako Inoe secó sus lagrimas, sentándose en el borde de la cama de su amiga, mientras era abrazada en silencio por Ken. Sora y Taichi se encontraban en el umbral de la puerta con miradas perdidas. Mientras que Koushiro, sostenía la mano de Mimi Tachikawa.
La castaña, se encontraba acostada en la cama blanca, inconsciente y con apariencia angelical, a pesar de los golpes y los vendajes que cubrían su cabeza.
Taichi soltó la mano de Sora.
'Voy a darle una vuelta a Yamato, avísame si algo cambia' comentó el muchacho mientras se alejaba de ella, la muchacha asintió, y lo vio perderse por el corredor.
Taichi llegó a la habitación de Yamato, al final del pasillo, 5 cuartos de distancia, y cruzó el umbral, encontrándose con Takeru y Hikari, al lado derecho de la cama del rubio.
'¿Cómo está?' preguntó Taichi.
'Estará bien' respondió Takeru 'los médicos dijeron que llegó semiconsciente al hospital, tiene varias fracturas, creen que quizás la de la pierna izquierda sea grave, pero en líneas generales, tuvo bastante suerte'
Taichi asintió, colocando las manos en sus bolsillos y observando a su amigo. Yamato había despertado histérico en el hospital gritando por Mimi, lo cual había ocasionado que lo sedaran fuertemente, impidiendo que les contara como exactamente había ocurrido aquel terrible accidente.
'¿Cómo está Mimi?' preguntó Hikari, observando a su hermano.
Taichi suspiró y negó con la cabeza.
'No nos han dicho gran cosa desde que salió de cirugía para reparar la hemorragia en su cabeza. Dicen que tendremos que esperar que despierte para saber cómo está realmente, pero está estable por ahora' contestó Taichi.
'Estos dos han pasado por suficiente ya… son fuertes, pasaran por esto también' dijo Takeru.
'¡Taichi!' llamó Sora.
Taichi corrió rápidamente, saliendo de la habitación y alcanzando a su novia en el umbral de la de Mimi, a tiempo para observar como su amiga castaña había abierto los ojos, y ahora pestañaba rápidamente con la vista puesta en el techo. Miyako y Koushiro, la llamaban a ambos lados de la cama.
'Despertaste. No te fuerces, el doctor dijo que no debías exaltarte, quédate recostada' le decía Koushiro, apretando su mano levemente.
'Oh, Mimi, que preocupados hemos estado, me alegra tanto verte despierta otra vez' anunció Miyako intentando abrazar a su amiga.
'¿Dónde estoy?' preguntó Mimi, con un gesto de dolor al sentir a Miyako sobre ella, intentando abrazarla.
'En el hospital, tuviste un accidente' contestó Koushiro, mirándola '¿No lo recuerdas?'
Mimi negó con la cabeza.
'El doctor dijo que estarías algo confundida al despertar y que no debías forzarte, que era el efecto de la anestesia' dijo Koushiro.
Mimi lo observó confundida, para luego pasar su vista por toda la habitación, fijándose en sus amigos.
'Ustedes… ¿Los conozco?'
Efímero destino
Existen sueños y deseos que están tan intricados en quienes somos que sentimos que vivimos, únicamente, con el propósito de volverlos realidad.
Quizás, esos sueños ya sueñan con nosotros desde antes de que sepamos que son, antes quizás, de que nosotros existamos, ya esos sueños esperan que lleguemos para hacerlos realidad, y nos llaman.
Los sueños y deseos de las personas definen quienes son, marcando su tiempo en esta tierra.
Podemos perdernos en nuestro camino a ellos.
Podemos olvidar, temporalmente, que ese es nuestro rumbo.
Pueden haber tropiezos, obstáculos y momentos de debilidad.
Podemos incluso renunciar a ellos.
Pero, los sueños no renuncian a nosotros. Nuestro destino jamás nos da la espalda. Y siempre está allí, en las sombras, esperando volver a encaminarnos en su dirección.
Podemos escapar de ellos, pero nunca escondernos.
Nuestra vida se define por ellos, sólo teniendo sentido en su presencia, y haciéndonos sentir que dormíamos antes de que existieran y que fueron ellos quienes nos despertaron, quienes nos hicieron vivir en verdad.
La mayoría de las personas sueña con el deseo más peligroso de cumplir: el amor.
Soñamos con enamorarnos, sin darnos cuenta de que, si ya de por sí es imposible escapar a nuestro destino, si convertimos a ese destino en un amor verdadero, esta búsqueda nos marcara cada aspecto de la existencia.
Los amores reales no están destinados a olvidarse. Los amores que se olvidan, jamás valieron la pena.
Cuando el destino tiene algo marcado para nosotros, así la maleza le impida alcanzar la carretera, éste siempre encontrará la manera de hacerse camino entre la hierba para alcanzarnos por una ruta alterna.
Es de humanos errar los planes del destino, es de humanos ponernos más obstáculos en el camino, jugar con la tentación y caer en ella.
Pero, quizás, el destino no entiende estos matices humanos, quizás, para él simplemente nos desviamos y él termina arrastrándonos de vuelta, sin saber que volver a revivir ese destino nos hace daño.
Si el amor es nuestro destino, este siempre va a encontrarnos, sin importar qué método usemos para escondernos de él…
¿O no?...
Eso es todo por hoy, espero sus comentarios al respecto. Saludos.
Isabel Black
