Buenas tardes, Chicos y Chicas que leen mis disparates literarios.
¿Cómo están todos ustedes? *espera las respuestas*
Yo estoy bien, gracias, gracias. Quizás estén extrañados de que actualice tan rápido, pero si las ideas me siguen viniendo tan de golpe, en un periodo donde tengo mucho tiempo libre, quizás este FF termine mucho antes de lo que pensaba jaja…
Gracias especiales a: Taishou, DarkyStar, Noheli, Lily P, LaSraDarcy (Rossie-chan), Titi, Alshi y KibiNoNata.
En fin, acá esta el capitulo nuevo, la canción al final se llama: Trying not to love you y es de Nickelback. Espero les guste el capitulo y no se me asusten tanto que no ha dejado de ser un Mimato, sólo soy una escritora maligna, eso es todo… Besos!
Ambigua Perspectiva
Perspectiva # 1: Los cabos sin atar
Miyako Inoe, suspiró entrando en la habitación de su mejor amiga, tanteó la pared en la oscuridad buscando el interruptor de la luz y la encendió, iluminando inmediatamente todo el espacio. Los ojos chocolate de la muchacha parpadearon varias veces a la repentina llegada de la luz, hasta acostumbrarse a ella.
La muchacha giró sobre sus talones fijando su vista en los detalles de la habitación.
'Koushiro, ven a ayudarme' llamó la muchacha.
Koushiro Izzumi se asomó por la hendidura de la puerta, empujándola un poco hasta poder observar a su amiga.
'De ninguna manera, no estoy de acuerdo' sentenció el muchacho.
'Koushiro, ya la decisión fue tomada, Ishida está de acuerdo. Ahora hay que atar los cabos' dijo Miyako cruzando los brazos sobre su pecho.
'No' repitió Koushiro, dejando las manos dentro de los bolsillos de sus jeans 'Dijiste que Mimi no iba a recordarlo porque había removido todo de su habitación, si eso es así, no veo motivo por la cual tu tengas que revisar nada, ni buscar cabos sueltos. Mimi sabía mejor que nadie qué le recordaba a Yamato y si ella lo removió no debería quedar nada que ella no quisiese ver o recordar'
'Removimos todo lo físico, pero no nos dio tiempo de llegar a lo digital. Ya sabes que pasó. Y si alguien entiende lo importante que es lo digital, eres tú, Koushiro' dijo Miyako mirando a su amigo.
'De ninguna manera voy a ayudarte' repitió el muchacho, dándole la espalda 'Mimi va a recordar y se pondrá furiosa con todos nosotros. Sólo vine contigo de chofer porque Ken tuvo una emergencia familiar, nada más, te espero en la sala contando con que sólo buscaras su ropa' sentenció, mientras se perdía por el pasillo, con destino al sofá de la sala.
Miyako alzó las cejas indignada, corriendo hasta la puerta para llamarlo con señas.
'KOUSHIRO' llamó al muchacho, sin éxito 'Oh, está bien. Tendré que hacerlo sola'
Los ojos de Miyako bailaron por la habitación intentando ubicar algún cabo sin atar. Sus ojos brillaron al fijarse en el celular de la muchacha, allí había uno. Miyako se sentó en la cama de su amiga, tomando el teléfono blanco con forro rosa entre sus manos.
'Siento que cometo una violación terrible a la privacidad' comento Miyako en voz alta, casi comprobando si Koushiro podía oírla.
Fijó los ojos en la pantalla del celular, y suspiró, yendo directo a la lista de contactos y borrando el marcado como Yamato Ishida, para después proceder a borrar las fotografías y conversaciones abiertas en el teléfono, esperando remover todo rastro del muchacho del teléfono. Acto seguido, se levantó de la cama, dejando el teléfono sobre la mesa de noche y repitiendo la operación en la laptop de la muchacha, acabando así con los últimos dos cabos sueltos que podía recordar.
'Esas cosas las dejó así porque no dio tiempo, eso fue todo, está fue tu decisión, Meems, por tu bien' se repetía constantemente la pelimorada, creando un mantra personal.
Miyako Inoe, fue al closet de su amiga, registrando su contenido para sacar varios cambios de ropa y verterlos dentro de la maleta, intentando llevar una cuenta mental de pijamas y ropa de civil para la salida.
Miyako se disponía a cerrar la maleta cuando una prenda en el closet de su amiga llamó su atención. La pelimorada caminó nuevamente hasta el closet, desprendiendo con cuidado la prenda de su gancho.
'Oh, rayos…' soltó observando el suéter atentamente, demasiado grande para la pequeña figura de su amiga, aquel era obviamente un suéter de hombre, y el perfume que alcanzó su nariz era el indiscutible perfume de Yamato Ishida.
Miyako suspiró observando la prenda, preguntándose si aquello sería un olvido involuntario de su amiga, o si había optado por guardarlo voluntariamente. Miyako se sentó en la cama, sin quitar los ojos del suéter azul náutico. Mimi se había deshecho incluso de la Torre Eiffel que simbolizaba su compromiso con el muchacho, por qué se quedaría con algo como eso.
'Miyako date prisa… quedamos en llegar temprano para que Sora pudiera irse a casa, hoy me toca quedarme con Mimi' llamó el muchacho asomándose por la puerta.
Miyako alzó la mirada exaltada, como despertando de un ensueño.
'Sí… ya voy' soltó levantándose de la cama y cerrando la maleta.
'¿Qué es eso?' preguntó Koushiro observando la prenda en los brazos de su amiga.
'Nada, es mío. Voy a buscar algo en mi cuarto, por favor baja la maleta al lobby' pidió Miyako. Koushiro asintió, tomando la maleta y saliendo de la habitación.
Miyako esperó que partiera para volver su vista al suéter, ponderando qué hacer con él. Su primer instinto fue echarlo por la ventana a que se perdiera en la oscuridad de la noche de Tokio, recordando que el olfato era uno de los mayores impulsores de la memoria. Pero las palabras de cierto portador del emblema del valor la detuvieron.
'La persona que está en ese cuarto ahora no es capaz de lastimar a Mimi de esa manera. Y eso que acaba de hacer es la mayor prueba de ello, de que la ama de verdad.'
Miyako giró los ojos, y negó con la cabeza, preguntándose cómo Taichi Yagami se la había arreglado para implantar aquel comentario en sus oídos.
'¿Qué hago con esto?' se preguntó en voz alta, ponderando sus opciones.
Perspectiva #2: La ignorancia es felicidad
Mimi Tachikawa despertó al sentir los rayos de luz rozando su rostro. La muchacha rodó en la cama abriendo sus ojos con lentitud, se sorprendió al encontrar a alguien dormido en una silla a su lado. El muchacho pelirrojo estaba arropado con su propia chaqueta y su cabeza estaba suspendida levemente en el aire. La muchacha lo observó atentamente, mientras se sentaba en la cama, suspirando, llevó su vista a la ventana dónde pudo observar su propio reflejo.
Su cabeza estaba cubierta por una venda blanca, tenía algunas cortadas en los brazos, y una en su frente sobre la ceja, acompañada con unos cuantos morados por varios sitios de su cuerpo. La muchacha llevó su mano izquierda al brazo derecho, el cual estaba vendado y le ardía bastante, adivino que sería una quemada.
'Fue un accidente bastante aparatoso' comentó una voz a su espalda. La muchacha se volteó con rapidez fijando sus ojos en los ojos negros del muchacho que dormía a su lado 'pero con el tiempo estarás como nueva' le dijo enviándole una sonrisa.
'Como nueva' repitió la muchacha, devolviéndole la sonrisa 'Ojala supiera qué quiere decir eso, no sé ni si quiera como debería verme'
Koushiro le envió una media sonrisa, enderezándose en la silla.
'Puedo ayudar con eso' dijo buscando en su bolsillo su celular, el muchacho pasó el dedo pulgar con la pantalla hasta ubicar una fotografía de la muchacha, alargando su mano hasta ella para mostrársela 'Esta eres tú, Mimi Tachikawa'
Mimi pestañeó varias veces observando la fotografía en el teléfono.
'Soy bonita' comentó, extrañamente sorprendida, arrancando una pequeña carcajada de su amigo.
'Claro que lo eres' contestó el muchacho.
Mimi ladeó la cabeza observando la fotografía más atentamente.
'Estoy cocinando' comentó la muchacha, al fijarse en su delantal.
'Sí, era el cumpleaños de Miyako y estabas preparando un pastel de chocolate alemán' explicó Koushiro.
'¿Me gusta cocinar?' preguntó Mimi, observando a Koushiro con los ojos muy abiertos.
'Sí, eres excelente también' dijo Koushiro.
Mimi asintió, llevando nuevamente la mirada al teléfono, Koushiro adivinó su pensamiento y pasó las fotografías, mostrando una de la muchacha en la playa en compañía de Miyako, otra de la muchacha disfrazada de Hippie en Halloween, una del grupo cenando sushi, y finalmente una de Mimi abrazada al cuello de Koushiro.
'Somos buenos amigos, ¿Verdad?'preguntó Mimi, observando al muchacho.
'Lo somos' comprobó Koushiro, alargando su mano para presentarse 'Koushiro Izzumi, a tus ordenes, siempre'
Mimi le envió una sonrisa mientras tomaba su mano.
'Me dijeron que me llamó Mimi Tachikawa, no sé qué significa eso, pero es un placer conocerte' dijo la muchacha.
El tiempo transcurrió con rapidez, en cuestión de semanas, la muchacha estuvo en condiciones optimas para ser dada de alta. Pronto las vendas de su cuerpo habían sido retiradas, los golpes y cortadas se habían desvanecido, y la quemada en su brazo había mejorado considerablemente, dejando como única prueba de lo ocurrido el cabello inexistente en su cabeza, el cual había comenzado a crecer.
'Me veo como un chico' comentó Mimi mientras salía del baño, cambiada en ropa de civil, feliz de no tener que llevar más una bata de hospital.
'No te ves como un chico, eres demasiado hermosa para verte como un chico' le dijo Miyako, pasándole una bufanda rosa que combinase con su atuendo, un vestido rosa y blanco con un sobretodo blanco.
'Tengo el corte de un chico' insistió Mimi inflando los cachetes, y halando un pequeño mechón de su cabello, intentando que cubriese su frente, al tiempo que hacia puchero como una niña malcriada.
'Tu cabello crece rápido, en un par de meses estará largo ya, ya verás' dijo Miyako, mientras recogía los efectos personales de su amiga. Mimi soltó el aire de sus cachetes con sorna, para luego sonreír ampliamente.
'Ahora que saldré ya podrán llevarme a pasear, hay mucho que conocer' anunció la muchacha con entusiasmo, mientras abrazaba a su amiga dando saltitos.
'Seguro que sí, sólo esperaremos las últimas indicaciones de tu neurólogo y partiremos a donde quieras ir' dijo Miyako.
'Weeeeeeeeeee' soltó Mimi emocionada, saltando a su cama, para caer recostada en ella, la muchacha tomó una tableta digital de su mesa de noche y la rozó con el dedo pasando las imágenes 'Kou-chan prometió llevarme a todos estos lugares de las fotos, hay tanto que ver, me ha contado muchas historias Miya-chan, ¡Quiero verlo todo!
Miyako asintió, observando a su amiga completamente absorta en las imágenes de la pantalla, aquella tableta era propiedad de Koushiro Izzumi, pero sin duda se había convertido en el juguete preferido de la nueva Mimi, al igual que el muchacho se había convertido, junto con la propia Miyako, en el apoyo más grande de su recuperación, permaneciendo diariamente a su lado, y explicando con paciencia todas las cosas que la castaña quería saber, al pasar tanto tiempo dentro del hospital, la muchacha se había hecho adepta a leer en Internet, sintiendo que todo era nuevo para ella, y a señalar todos los lugares que quería conocer, convirtiendo inadvertidamente a Koushiro en su guía personal.
Era como si Mimi Tachikawa hubiese vuelto a nacer en un cuerpo de mujer, pero con mentalidad de una niña pequeña. Con el mismo entusiasmo, alegría e inocencia que la habían caracterizado desde que la habían conocido. Ni un rastro de melancolía cubría su semblante, y ninguna reserva a la hora de mostrar sus afectos.
En aquellas semanas que había pasado dentro del hospital, Mimi Tachikawa había re-conocido a cada uno de sus amigos, aceptando su amistad como si realmente recordase haberla compartido por años atrás. Hablándoles con la misma confianza y cariño que siempre.
Miyako Inoe no podía hacer más que sorprenderse de la filosofía con la que su amiga había adoptado aquella nueva oportunidad de la vida, sin ningún trauma por no poder recordar, sino con un hambre innata de vivir. Era tan ella que asustaba.
'¡Kou-chan!' soltó Mimi levantándose de la cama y corriendo hasta su amigo a penas escuchó su entrada, tomándole una de las manos. 'El doctor dijo que podía irme hoy, que me da de alta y que puedo volver a mi rutina. ¡Soy Libre, Kou-chan! Y quiero ir a la torre de Tokio, y a la playa, y al museo Shitamachi, y quiero conocer el campus universitario, y quiero ir al distrito de karaoke, y también quiero… ' la muchacha había soltado todas aquellas palabras de modo atropellado y con tanta rapidez que su amigo sólo había entendido la mitad de ellas.
'Claro, claro, lo que desees hacer, no hay problema' le contestó, rascándose la cabeza con su otra mano.
'Oh, y prometiste llevarme al cine. Y a probar el helado' dijo Mimi soltando su mano y girándose de pronto hacia Miyako, para abrazarle el brazo a su amiga y zarandearla al mismo tiempo '¡Miya-chan, quiero probar el helado!'
'Claro… ' asintió Miyako intercambiando una mirada con Koushiro 'Pero…'
'¡Lo prometieron!' soltó Mimi mirándolos a ambos con ojos reprochantes.
'Vamos a llevarte, no te preocupes' la tranquilizó Koushiro 'pero tus padres están esperándote en casa, hoy pasaremos el día con ellos'
'Oh' soltó Mimi asintiendo 'Esta bien, pero mañana' dijo alargando su dedo menique hacia Koushiro para sellar la promesa.
'Mañana' asintió el muchacho tomando el menique con el suyo 'lo prometo.'
Mimi asintió complacida. Los muchachos terminaron de recoger sus cosas, fueron a tener una ultima conversación con el doctor y partieron con destino a la casa de los Tachikawa en el centro de Tokio.
Apenas el auto estacionó en la entrada de la mansión Tachikawa, Mimi salió de él corriendo por la entrada y subiendo por las escaleras del pórtico, hasta alcanzar a sus padres que la esperaban. Fue abrazada por ellos, recibiendo unos cuantos comentarios de cómo tanto tiempo tranquila la habían llenado de adrenalina dormida que ahora explotaba en una hiperactividad infantil.
'Preparé varias de tus comidas favoritas, tus amigos están esperando en el patio cerca de la piscina' anuncio su madre mientras le acariciaba el rostro a su hija 'me alegra tanto verte tan bien' comentó con cierta nostalgia, y Mimi sintió un pequeño presentimiento de que no se refería únicamente al accidente.
'¿Puedo ir con ellos, Mamá?' preguntó mirando a su madre.
'Por supuesto, mi amor, está es tu casa' contestó por ella, su padre. Mimi volvió a abrazarlos a ambos y siguió la dirección que su madre señalaba hasta el jardín.
'No deja de sorprenderme lo feliz que se ve, es como si mi niña hubiese vuelto' dijo la Sra. Tachikawa, hablándole a Miyako, mientras Koushiro y Ken seguían a Mimi.
'Lo sé. Estoy sorprendida también. Se ve muy tranquila, eso me alegra' dijo Miyako.
'Yamato Ishida' dijo el Sr. Tachikawa, con los ojos fijos en la pelimorada '¿Ha intentado contactarla en absoluto?'
Miyako negó con la cabeza, lentamente.
'Tomaste la decisión correcta' le aseguró la Sra. Tachikawa 'Mimi ha vuelto, gracias a eso' Miyako asintió sin contestar.
'Nosotros habríamos tomado la misma decisión, te agradecemos proteger a nuestra hija' dijo el Sr. Tachikawa. Miyako aceptó su agradecimiento con una pequeña reverencia en su cabeza.
'Sólo quiero que ella esté bien. Ante todo, eso es lo más importante' dijo Miyako.
Miyako siguió a sus amigos al jardín, donde lo primero que pudo vislumbrar fue a Mimi Tachikawa inclinada hacia la piscina con su mano en el agua, revolviendo pequeñas olas con sus dedos y sonriendo como si hiciese un gran descubrimiento. Aquella visión, le hizo sonreír nuevamente.
'Se ve bastante contenta, debo admitir' comentó Taichi a su lado izquierdo. Miyako le envió una sonrisa.
'Así es, finalmente parece ella misma otra vez. Es raro, sabes, que tuviera que perder la memoria para recuperar la esencia de su personalidad' comentó Miyako.
Taichi asintió en silencio. La sonrisa de la pelimorada despareció por unos segundos, cuando se volteo a mirar a su amigo con seriedad.
'¿Cómo se encuentra Ishida?'
Taichi alzó las cejas sorprendido.
'Está… pues… está… ' balbuceó el muchacho sin poder responder '¿Por qué preguntas por Yamato?' Miyako se encogió los hombros volteando a su izquierda.
'Sólo… quisiera saber si está bien'
Taichi la observó atentamente antes de contestar.
'Está hecho un desastre, como bien era de esperarse' contestó el muchacho 'Esta tomando más calmantes de los que debería porque sólo quiere dormir, y no acepta hacer fisioterapia para su pierna'
Miyako suspiró, quitándose los lentes y frotando sus ojos con suavidad.
'Lo lamento por él' dijo sinceramente, caminando hacia la mesa sin esperar su respuesta.
A pesar de lo que Taichi le había dicho, aquella sonrisa en el rostro de su amiga valía todo lo que aquella acción había costado y más. Sin embargo, no podía evitar sentirse mal por el destino del muchacho.
Los Sres. Tachikawa llenaron la mesa del jardín con diferentes comidas, algunas tan extrañas que solo Mimi podría disfrutarlas, y otras que todo el grupo podía disfrutar. Habían pasado parte de la tarde hablando, parte de la tarde observando viejas fotografías antiguas donde los Sres. Tachikawa explicaban a su hija su descendencia y familiares. Para luego dejar a los muchachos solos, alrededor de la piscina.
'¿Cómo te has sentido, Mimi?' preguntó Sora observando a su amiga.
Mimi colocó los pies dentro del agua, moviéndolos levemente llenando su vestido de gotas de agua, levantó la mirada hacia su amiga encogiéndose los hombros.
'Bien, con muchas cosas por hacer' dijo Mimi.
'¿Qué clase de cosas?' preguntó Sora.
'Kou-chan prometió llevarme a todos los sitios de las fotografías' dijo la muchacha sonriendo ampliamente.
Taichi volteo a ver a Koushiro alzando las cejas.
'¿Kou-chan, no?' preguntó, haciendo que el pelirrojo se encogiera los hombros sonrojándose.
'¿Y a qué sitios va a llevarte Koushiro?' preguntó Sora, mientras Mimi comenzaba a hablar rápidamente haciendo una lista imaginaria de lugares por visitar.
'Y luego de que vea todo eso, mis papás van a llevarme a conocer Nueva York y a pasar una temporada allá' dijo Mimi.
Taichi se ahogó con su vaso de jugo, mientras se volteó de modo tan violento que casi cae adentro del agua.
'¿Vas a volver a America?' inquirió alarmado.
'Mis padres dividen el año entre America y Japón, me parece interesante visitarlos por un tiempo' dijo Mimi, sonriendo.
Taichi le envió una mirada significativa a su novia, quien le dijo sin palabras que dejase el tema así.
'Me parece muy divertido, Mimi' le dijo Sora enviándole una sonrisa.
Mimi asintió, moviendo más los pies dentro del agua, y salpicando con el agua a Koushiro, el muchacho le envió una sonrisa mientras colocaba la mano dentro del agua y la mojaba con las gotas también. Mimi soltó una carcajada mojándolo nuevamente, el muchacho volvió a salpicarla, esta vez con más agua. Ambos se rieron hasta notar las miradas de los demás sobre ellos.
'¿Pasa algo?' preguntó Mimi.
'Nada, nada…' contestó Taichi, levantándose 'Me retiro amigos, tengo otro amigo al que visitar. Buenas noches'
'Taichi, no vas a dejarme aquí… ¿O sí?' preguntó Sora mirándolo reprochante.
'No, no, claro que no' contestó Taichi, apenado. Ambos partieron discutiendo en voz baja.
Miyako se levantó también, tomando a Ken de la mano.
'Nosotros deberíamos irnos también, Mimi dormirá aquí hoy, y estoy algo cansada. Además, Koushiro tienen planeado un día maratónico para mañana y es mejor descansar' dijo la pelimorada.
'Buenas noches, chicos' se despidió Mimi de todos '¿Tu te irás también, Kou-chan?' preguntó Mimi mirándolo.
El muchacho negó con la cabeza levantándose del suelo y extendiéndole la mano, la muchacha la tomó levantándose, también.
'Te tengo una sorpresa, ven conmigo' dijo el muchacho guiándola adentro de la casa.
Mimi se apresuró a seguirle, el muchacho la guió hasta la cocina de la casa, donde sacó un recipiente del congelador.
'Le pedí a tu madre que escondiera esto por mi' explicó el muchacho ante su mirada extrañada.
'¿Qué es?' preguntó Mimi.
Koushiro le envió una sonrisa, mientras destapaba el frasco y le mostraba su contenido.
'Querías probar el helado, aquí esta' dijo el muchacho.
La cara de Mimi se iluminó con una enorme sonrisa, mientras oscilaba la vista entre el recipiente de helado, y la cara de su amigo, se mantuvo unos segundos así hasta que soltó un pequeño grito que sonó como 'weeeeeeeeeeeeeee', posterior a lo cual abrazó uno de los brazos de Koushiro apoyando la mejilla en el hombro del muchacho.
'Gracias Kou-chan. Es muy dulce de tu parte' exclamó sonriéndole.
El muchacho se sonrojó, desviando la mirada al frente y soltando la cuchara que sostenía en la mano que la muchacha había abrazado. El muchacho se aclaró la garganta, buscando otra cuchara, pasándosela a Mimi.
'De nada. Pruébalo' dijo el muchacho, aclarándose la garganta nuevamente, al sentir su voz algo áspera 'es chocolate y menta, tu favorito'
Mimi le envió una sonrisa, tomando la cuchara y probando el helado. El rostro de la castaña se iluminó, mientras probaba otra cucharada.
Perspectiva #3: La Fría realidad
Yamato Ishida parpadeó en la oscuridad, fijando su vista en el techo. Sin moverse de la cama, escuchó movimiento al otro lado de la puerta y supo que Takeru estaba en su apartamento. Probablemente a traerle comida, que no comería, y las pastillas, que no tomaría. Comprobando sus sospechas, la puerta de la habitación se abrió levemente, haciendo que un rayo de luz golpease a Yamato directamente en los ojos, el muchacho gruño con molestia mientras cubría su cara con un cojín.
'Yamato, hoy tienes que levantarte de la cama' dijo su hermano mientras encendía las luces de su habitación y dejaba las pastillas en la mesa de noche de Yamato 'el doctor dijo que tenias que caminar, y asistir a tu terapia'
'No voy a ir a ningún lado' contesto el muchacho sin retirar el cojín de su rostro.
Takeru giró los ojos, mientras halaba el cojín y se lo quitaba de las manos.
'Estas actuando como un niño, Yamato' dijo Takeru mientras su hermano sacaba la almohada bajo su cabeza para colocarla sobre su cara.
'Como sea…'
'Ya pasó una semana desde que te dieron de alta y no te has parado de esa cama en todo ese tiempo. Si no te levantas voy a traer dos enormes enfermeros que lo harán por ti' dijo Takeru, mirando a su hermano con condescendencia.
'Como sea…' dijo Yamato sin moverse, ni mirarlo. Takeru suspiró, sintiéndose frustrado.
'Takeru, Takeru, Takeru, así no es como se levanta a alguien de la cama, déjame enseñarte' dijo Taichi con una sonrisa maliciosa mientras entraba también a la habitación, escondiendo las manos detrás de su espalda.
Yamato soltó un bufido de incredulidad, sin voltear a mirarlo.
'No voy a ir a ningún lado'
Taichi esperó que Takeru se hiciese un lado, el muchacho sacó de su espalda una manguera color verde que estaba conectada al lavaplatos del apartamento, Taichi accionó el botón de descarga mojando a Yamato con agua helada.
'¿QUÉ DEMONIOS?' soltó Yamato mientras rodaba por la cama hasta caer de espaldas en el otro lado de la cama respirando entrecortadamente.
Taichi le envió una sonrisa de suficiencia.
'Ahora… ¿Vas a caminar, o te hago correr como a las ratas?' preguntó Taichi, accionando el botón de descarga para mojar el rostro del rubio.
Yamato soltó un gruñido, sin levantarse del piso, y lanzando un libro de Katzenbach en dirección de Taichi, generando una carcajada de parte del joven que volvió a accionar la manguera sobre él.
'Yamato, ya basta' dijo Takeru, atravesándose entre ambos jóvenes 'el doctor dijo que tenias que hacer tus ejercicios, por eso te dio de alta, y si no sigues sus indicaciones vamos a tener que volverte a internar, así que ponte de pie, y camina'
Yamato permaneció acostado en el suelo, frotando sus sienes.
'Sólo déjenme solo, por favor' pidió.
Takeru suspiró, y detuvo a Taichi antes de que este volviese a mojar a su hermano.
'Déjalo así… Llamaré a mis padres para que vengan a sacarlo con ambulancia si es posible' dijo el muchacho, observando a su hermano por última vez, antes de salir de la habitación. Taichi lo siguió.
'¿De verdad no se ha levantado en toda la semana?' preguntó Taichi. Takeru negó con la cabeza, cruzando los brazos sobre su pecho.
'En absoluto. No ha querido comer tampoco, lo único que hace es tomar los calmantes que le recetó el doctor para el dolor de su pierna, y dormir' dijo Takeru.
Taichi volteó a mirar en dirección a la puerta.
'Tenemos que lograr que se levanté de la cama' dijo Taichi.
'Si se te ocurre alguna idea, soy todo oídos' dijo Takeru.
Yamato Ishida se aisló del sonido de los murmullos, el muchacho giró sobre el piso helado de su habitación, hasta quedar boca abajo, sintiendo su cuerpo pesado y adolorido. El muchacho comenzó a temblar, de pronto, el frío del aire era demasiado para ser soportado.
Maldiciendo en silencio a Taichi Yagami, el muchacho tanteó el piso con sus manos, logrando sentarse, para luego usar la cama como soporte para arrodillarse y en ella. Yamato gruñó, sintiendo una punzada de dolor alargarse por toda su pierna, pero arreglándoselas para ponerse de pie de todos modos. El rubio caminó hacia la calefacción, encendiéndola por medio de un golpe a los controles.
Sin poderse mantener de pie por más tiempo, más por falta de voluntad que por dolor, el muchacho volvió a desplomarse en el piso, con la espalda pegada a la pared, estirando la pierna en el suelo.
Desde aquel ángulo, tenía una vista perfecta a la fotografía de Mimi Tachikawa que brillaba en su marco de plata desde el escritorio, inmediatamente, sus ojos se cristalizaron. Yamato soltó un suspiró y alzó la mirada al techo, reprimiendo las lágrimas involuntarias, que no permitía salir de sus resplandecientes ojos zafiro.
'You call to me, and I fall at your feet
How could anyone ask for more?
And our time apart, like knives in my heart
How could anyone ask for more?'
'Esto va a terminar conmigo… ' murmuró el muchacho, soltando una risa sarcástica, y frotando sus ojos con rabia.
Aquellas semanas habían sido un verdadero infierno. Si haber estado separado de Mimi antes había sido una pesadilla sin final, aquellas semanas habían graduado ese sentimiento a tortura fatalista.
Yamato solía pensar que la gente que veía como real la clase de historias románticas donde los protagonistas se lanzaban a morir, como débiles corderitos, insultaban la inteligencia del colectivo. Sin embargo, ahora el muchacho podía entender el razonamiento detrás de esas historias a lo Romeo y Julieta, donde la gente terminaba matándose por ser incapaz de soportar el dolor de vivir sin esa persona. De alguna manera, la muerte ya no sonaba como algo tan descabellado, si la comparabas con la perspectiva de vivir el resto de tu vida con un puñal dentro del corazón que no te permitía si quiera respirar sin que doliese.
Deseaba, de un modo casi desesperado, que las pastillas que le daban para el dolor de su pierna le adormecieran el pensamiento, que los recuerdos dejasen de torturar su psique, que la culpa dejase de aplastar su corazón, y que la impotencia le permitiese salir de la cama sin enloquecer.
'But if there's a pill to help me forget,
God knows I haven't found it yet
But I'm dying to, God I'm trying to'
De pronto, aquel melodrama del que hablaba la gente poseía una cierta tangibilidad lógica, como una ley del universo, tan fundamental como la gravedad.
'Sueno como una chica' concluyó el muchacho en sus pensamientos 'No, sueno como Mimi…' se corrigió el mismo.
Mimi. Oh, Dios. Mimi.
Aquella tortura y encadenamiento voluntario que estaba viviendo le había abierto los ojos a muchas cosas. Por fin, era capaz de comprender los meses de tortura que la muchacha había pasado por culpa suya, ahora, las horas que ella había pasado encerrada en su cuarto, llorando hasta quedarse dormida, despertando entre pesadillas del pasado, rodeada de los fantasmas de sus errores, súbitamente todo aquello ahora era real para él. Finalmente, podía decir con sinceridad que lo entendía. Que lo vivía.
Takeru había dicho, esperanzado, que aquella decisión altruista de su hermano significaba que quizás Yamato podría seguir adelante. Aquella ingenua creencia había divertido al rubio.
'Seguir adelante' aquello sonaba como una burla orquestada por un payaso en la esquina mas recóndita de su memoria. 'Seguir adelante' sonaba tan poco probable como vivir en el centro de la tierra, o reinar una sociedad mitológica submarina, para él. 'Seguir adelante' era un chiste, un chiste cruel, sabiendo que ahora amaba más a Mimi de lo que probablemente jamás la había amado antes.
'Cause trying not to love you, only goes so far
Trying not to need you, is tearing me apart
Can't see the silver lining, from down here on the floor
And I just keep on trying, but I don't know what for
Cause trying not to love you, only makes me love you more… Only makes me love you more…'
Aquella realización había desintegrado los pocos pedazos enteros que aún quedaban en su corazón.
Ahora que Mimi Tachikawa no tenía la menor idea de si quiera quien era él. Ahora él la amaba con la devoción más admirable de la que ni el mismo sabía que era capaz de amar. En todos esos años de vida, nunca habría imaginado que su frío corazón era capaz de sentir tanto, al mismo tiempo.
La frase 'Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde' parecía ser la más adecuada para capturar la ironía que le deparó la vida. Sin embargo, y a pesar de que perder a Mimi le había hecho apreciarla más cuando su relación terminó, aquella necesidad enfermiza que experimentaba ahora iba mucho más lejos. El intentar renunciar, voluntariamente, al amor que sentía por ella, el intentar dejarla libre de él, el entender por fin la clase de dolor que Mimi había sufrido por él… eso, eso, lo había hecho amarla incluso más de lo que podía tolerar dentro de su pecho.
'And this kind of pain, only time takes away
That's why it's harder to let you go
And nothing I can do, without thinking of you
That's why it's harder to let you go'
Todos habían hecho su tarea el repetirle como loros que 'el tiempo haría las cosas más fáciles' como si aquella frase sacada de las galletas de la fortuna realmente ayudase en algo. La única cosa que Yamato era capaz de prever en su futuro era más noches como esta, rogando a un ser invisible, cuya autenticidad dudaba, para que le levantase aquel castigo de alguna manera.
Yamato soltó todo el aire que tenía dentro de sus pulmones, y tomó una bocanada de aire, sintiendo como todo su torso se ensanchaba en dolor, como rechazando la vida que el aire traía consigo.
'Esto va a matarme… va a matarme o a hacerme perder la razón… ' soltó el muchacho, pegando la cabeza en la pared y llevando la vista hacia el techo.
Ahora podía entender la petición de Mimi todos aquellos meses atrás, mientras sus palabras retumbaban en los oídos del muchacho…
'Yo sólo quiero olvidarme que esto pasó… sólo quiero olvidar, Yama, quiero olvidarme de todo… no puedo acallar las preguntas ni los recuerdos en mi cabeza… siento que perderé la razón… sólo quiero que se acabe… que nunca hubiese ocurrido… sólo quiero olvidar…'
'But if there's a pill to help me forget,
God knows I haven't found it yet… But I'm dying to, God I'm trying to…
Cause trying not to love you, only goes so far
Trying not to need you, is tearing me apart'
Yamato entendía aquella necesidad de olvidar ahora. Aquellas suplicas por acallar las preguntas, por bloquear los recuerdos, aquel miedo a perder la razón a causa de las escenas que pasaban en su cabeza una y otra vez sin parar, intentando llevarse su cordura con cada macabra repetición.
Aquella orquesta de momentos felices que no volverían, para concentrarse en todas aquellas horas de gritos y llanto que habían significado sin duda el peor momento de su existencia. Eso era suficiente para robarle la razón a cualquiera. Aquel dolor era un precipicio destinado a llevarlos a la locura.
Yamato no sabía cómo Mimi se las había arreglado para vivir con ello. Y ciertamente, no tenía la menor idea de cómo él podría sobrevivirlo en una pieza.
'Can't see the silver lining, from down here on the floor
And I just keep on trying, but I don't know what for
Cause trying not to love you… Only makes me love you more'
El rubio paso la mano entre su cabello, sintiendo como las gotas de agua que corrían por él rodaban hasta su rostro.
'Quiero que seas feliz, Princesa… sólo… desearía que hubiese alguna posibilidad de que esa felicidad pudiese estar a mi lado…' dejo escapar el muchacho en un susurro tan bajo que ni si quiera estuvo seguro de si sus labios se habían movido.
Aquella posibilidad había volado por la ventana con su decisión de no recordarle quien era. Aunque, el rubio no era capaz de evitar el suplicar con toda su alma que Mimi Tachikawa recordase alguna vez quien era. Que la muchacha usase aquel tiempo para enrumbar su vida, y buscar su felicidad, pero eventualmente volviendo a su lado. No era capaz de vislumbrar un final en la vida de ambos sin que estuviesen juntos.
Otro punzado de dolor se alargó por su pecho al recordar a su amigo pelirrojo. Koushiro Izzumi tenía ahora el camino libre, y si bien, conocía demasiado bien al muchacho para saber que no trataría de aprovecharse conscientemente de la situación, también sabía que el tiempo que pasarían juntos no pasaría en vano, para ninguno de los dos.
'¿Acaso tu felicidad está a su lado, Princesa?' se preguntó el muchacho, perdiendo la mirada en la oscuridad 'Quisiera creer, aún, que tu felicidad está conmigo…'
'So I sit here divided, just talking to myself
Was it something that I did? Was there somebody else?
When a voice from behind me, that was fighting back tears
Sat right down beside me, and whispered right in my ear'
Yamato Ishida se levantó del suelo, ignorando el dolor en su pierna, mientras se apoyaba en el umbral de la ventana. El rubio caminó hasta su escritorio, pasando los ojos por la superficie, hasta ubicar su celular.
Lo tomó en sus manos, apenas notando sus bordes negros entre la oscuridad, deslizando el dedo sobre la pantalla llegó hasta el contacto que buscaba:
'Mimi Tachikawa'
El muchacho dudó por unos segundos, antes de tocar el enlace que desplegó la información de la muchacha contenida en su teléfono celular.
'Tonight I'm dying to tell you…
That trying not to love you, only went so far
Trying not to need you, was tearing me apart
Now I see the silver lining, from what we're fighting for
And if we just keep on trying, we could be much more '
Yamato observó la fotografía del contacto por unos minutos, hipnotizado por la belleza de su amada, y deseando con una necesidad incontrolable escuchar el sonido de su voz.
Sin pensar, ni si quiera sin preguntarse si Mimi tendría su teléfono, o si Miyako se habría quedado con él para cambiar el chip con números y demás; Yamato presionó el botón de llamar y colocó el auricular en su oído.
El teléfono repicó por unos segundos, hasta que fue contestado.
'Buenas noches' contestó aquella voz, inconfundiblemente dulce, al otro lado.
Yamato aguantó la respiración, apretando el teléfono en su mano, sin poder hablar.
'¿Buenas noches?' insistió Mimi del otro lado.
Yamato suspiró, colgando el teléfono sin decir nada. No podía decirle nada, no podía romper la primera decisión correcta que había tomado desde que Akemi Hoshi había aparecido en su vida, la primera decisión que había tomado pensando en Mimi primero.
'Cause trying not to love you… Oh, yeah, trying not to love you…. Only makes me love you more'
Yamato lanzó el teléfono contra la pared, al tiempo que tiraba al suelo todo lo que se encontraba encima de su escritorio, golpeando la madera con ira contenida. El muchacho se dejó caer nuevamente al suelo, soltando finalmente las lágrimas que había reprimido hasta ahora.
'Only makes me love you more…'
Ambigua Perspectiva
Lo primero que enseñan en resolución de conflictos es a ponerse en los zapatos del otro. A ver las cosas desde la perspectiva de la otra persona. A entender los razonamientos de las terceras partes, y a considerarlas antes de elegir nuestro curso de acción. Enseñan no sólo a respetar, pero a mediar las opiniones de los demás dentro de nuestras decisiones. Nos explican como el fundamento de cualquier sociedad es saber donde terminan nuestros derechos para empezar los de los demás. Nunca podemos resolver un conflicto donde ambas partes queden 100% contentas, sólo podemos negociar porcentajes.
Más que cualquier otra cosa el fundamento de la resolución de conflictos depende de nuestra objetividad y perspectiva. Está de más decir que por eso la resolución de conflictos es algo tan complicado, yo diría que en teoría es casi imposible, la verdad.
La perspectiva es un asunto paradigmático. Depende de los enfoques y preconceptos que cada persona posee en su interior, proviene de nuestro carácter, nuestra ética y valores, antes que todo.
Oscar Wilde solía decir que no existían opiniones imparciales debido a que los seres humanos sólo somos capaces de ser imparciales con las cosas que no nos interesan y que, por esa misma razón, toda opinión objetiva es irrelevante. Pues, por mucho que una persona quiera ver un acontecimiento de manera imparcial, se nos es sencillamente imposible, ya que no somos capaces de separar lo que observamos de nuestra ética personal.
Si el Sr. Wilde tiene razón, entonces somos inverosímilmente incapaces de opinar sobre nuestro alrededor sin que exista un conflicto de intereses que, aún sin que estemos al tanto, nos hará elegir pensando primero en cómo nos afecta, antes de en qué es lo correcto.
Aceptando esa premisa, es muy fácil seguir la lógica de nuestras decisiones para entender cómo es que somos tan capaces de ver soluciones en problemas que no nos importan, pero tan ciegos a la hora de solucionar los propios.
Es, también, muy fácil entender porque los seres humanos nos equivocamos tan seguido en nuestras relaciones personales: nuestra perspectiva está contaminada de tal manera que no podemos ver con claridad lo que siente la otra persona. Y, si no podemos ver claramente lo que la otra persona siente y quiere, nunca alcanzaremos un porcentaje justo a la hora de la resolución.
Sabemos eso. Sin embargo, obtener perspectiva es algo complicado. Decimos ponernos en los zapatos de la otra persona, pero ¿Qué tan seguido ocurre eso, en verdad?
Las únicas ocasiones dónde podemos realmente entender la perspectiva de la otra persona, es cuando ya hemos pasado por lo mismo que ellos pasan, y sólo en ese momento nuestra visión está lo suficientemente cristalina como para entender lo que es justo en verdad.
Eso es todo por ahora. Encantada de escribir para ustedes. Disculpen los errores que he de tener, no lo releí para corregirlos y mi editora se tomó el día xD
Hasta la próxima, amados lectores.
