Buenas noches chicos y chicas. Espero todos se encuentren bien. He vuelto con un nuevo capítulo, la acción se llama: Come Home de One Republic, también coloque un trozo de Tobira Door de Yamato, pues, porque quería oírlo cantando en Japonés. Primero, las gracias.
Taishou: aww no llores, este no te hará llorar jajaja, lo prometo. Me encanto tu reacción asi de tirar el celular y todo, me hiciste reír mucho. Yo no canto cuando rompo con alguien, sino que escribo xD, pero el sentimiento es el mismo.
LaSraDarcy: Rossie-chan eres la mejor, ahora que haciéndome promoción con tus amigas. Tan bella tu, me encanta que te encante Taichi, de hecho él es igualito a un amigo mío, por eso me sale tan natural. Yo me identifico más con mis protagonistas, pero me encanta que se vayan identificando con mis personajes, eso quiere decir que mi caracterización no va tan mal. Me encantan tus RR siempre son informativos y graciosos.
akaritsukiyo: Muchas gracias por tus palabras, bienvenida y espero te quedes por acá. Que bien que te gusten mis divagaciones del final.
Titi: vale otra que llora, lo lamento, espero esté cap te suba el ánimo.
KaoruxKenshin: Taichi se está volviendo popular, que bueno. Gracias por tu mensaje.
DarkyStar: que bien que tu también recuerdes lo de la foto, e increíble que te gustara mi referencia artística. Me encanta el arte de ahí lo que escribí, claro, mi salida al dolor es el arte, mientras peor me siento más escribo, deberían ver cuántos cuadernos de locuras tengo en mi cuarto. Se asustarían.
MimatoRulez: no le pegues al Mouse, por acá esta la respuesta jaja, espero te guste.
anahiihana: ya va a ver si recuerda algo, gracias por escribir. Saludos.
KibiNoNata: tortura mental? Wow. Trate de actualizar rápido o.O espero te guste.
Alshi: me encanta terminar los capítulos con cliffhangers, disculpa jaja, espero te guste el capitulo.
Noheli: acá seguí. Gracias por leer.
LilyP: gracias, espero te guste el capitulo.
Lucy: no sé con qué se come eso de sabiduría, ciertamente no tengo nada más que teorías jajaja… pero gracias por leer y dejarme tu opinión. Me haces muy feliz.
Grez Ian: otra que llora, vaya, jaja me lo tomare como un cumplido. La verdad aun no sé cómo va a terminar esto. Esta muy enredado y creo que me gusta hacerme las cosas más difíciles solo por deporte jajaja… pero ya veremos, gracias por leer.
Ramificaciones Cíclicas
Mimi Tachikawa, mantuvo la mirada fija sobre los ojos marrones de Miyako Inoue, esperando una respuesta.
'¿Quién es Yamato Ishida?' repitió Mimi.
Sus amigos intercambiaron una mirada de sorpresa, para luego oscilar sus ojos entre Miyako y Mimi, quienes permanecían en silencio, a 4 pasos de distancia, con la vista fija la una en la otra. La pelimorada suspiró, sintiendo que sus ojos se llenaban de lágrimas en un ataque de pánico repentino.
'Esto no puede estar pasando de nuevo, no de nuevo…' soltó Miyako, frotando sus sienes.
Mimi parpadeó, mirándola atentamente. La muchacha retiró la mano del cristal de la vidriera y caminó hacia su amiga con aire preocupado.
'¿Por qué te pones así?' preguntó Mimi extrañada, y abrazando a su amiga con un brazo. Miyako suspiró, secando sus ojos y enviándole una mirada de nostalgia 'sólo quiero saber si me gusta su música, esa canción fue muy bonita, sentí que me llamaba' comentó Mimi, restándole importancia.
Miyako alzó la mirada hacia su amiga, sin saber que contestar. La muchacha no había recordado nada, probablemente, sólo había visto el nombre del rubio en algún monitor del reproductor de sonido. Todo lo que sentía era una innata identificación con un cantante de música de los Teenage Wolves. No con Yamato Ishida, el amor de su vida y traidor a su confianza. Nada había cambiado realmente, pero todo se sentía muy diferente ahora que aquella posibilidad se había hecho tangible.
Se hizo un silencio sepulcral dentro del grupo. Los muchachos permanecieron inmóviles, como si tuviesen miedo de romper la sorpresiva calma con algún movimiento.
'¿Por qué están mirándome todos de esa manera tan extraña?' preguntó Mimi extrañada, pasando la mirada por sus amigos.
Nadie contesto. La castaña se rascó la cabeza confundida.
'¿Qué está pasando? ¿Por qué actúan de una manera tan extraña?' de pronto, ninguno estaba devolviéndole la mirada '¿Qué está pasando?'
Nuevamente, no hubo respuesta. La muchacha alzó las cejas, confundida y volvió a girar hacia su mejor amiga.
'Miyako… ¿Qué está pasando?'
Miyako Inoue tomó aire, finalmente pensando con la cabeza fría, y negó con la cabeza tomando a su amiga del brazo.
'Vamos a seguir con nuestros planes'
Mimi negó con la cabeza, soltándose y enviándole una mirada inquisidora.
'Todos se pusieron muy tensos de repente ¿Fue por qué mencioné el nombre de ese cantante? ¿Acaso lo conocen?'
Se hizo un silencio incomodo.
'Si nadie le contesta, yo lo haré por ustedes' amenazó Taichi, mirando fijamente a Miyako, la pelimorada le devolvió la mirada con un brillo extraño en los ojos.
'Tú. Tú tienes algo que ver con esto, Yagami' dijo Miyako mirando a Taichi, y señalándolo con el dedo.
'Yo he estado con ustedes todo el tiempo, Inoue' dijo Taichi alzando las cejas.
'¿Qué está pasando?' repitió Mimi nuevamente, dando una patada en el suelo y girándose hacia Koushiro 'Kou-chan…' llamó suplicante al muchacho.
Koushiro suspiró, pasando una mano por su cabello pelirrojo, mientras ponderaba su respuesta.
'Lo conocemos' dijo Koushiro, mirando a su amiga 'Y tú también…'
Mimi alzó las cejas, sorprendida, y caminando en dirección de Koushiro.
'¿Quién es Yamato Ishida, Kou-chan?' preguntó, nuevamente.
Koushiro Izzumi vio pasar frente a sus ojos una oleada de palabras con las que contestar aquella pregunta, su mente incluso las había ordenado en categorías, había muchas maneras de contestar aquella pregunta, y él quería llegar a la más honesta posible sin tener que hablar de más.
El muchacho podía sentir la mirada de todos en él, y el aire de advertencia que enviaba sin palabras la figura de su amiga Miyako. Sin embargo, nada de eso era tan importante como los ojos puros de Mimi Tachikawa, pidiéndole la verdad, y eso, exactamente, sería lo que él le entregaría.
'Yamato Ishida… es nuestro amigo, y tu ex-novio' contestó, finalmente.
Mimi Tachikawa sonrió, primero con incredulidad a lo que obviamente era una broma al hecho de decir que ella había salido con una estrella de rock. Para luego medir la sinceridad de las palabras de su amigo, quien ciertamente, le hablaba en serio. Los ojos de la muchacha se abrieron como platos por la impresión.
'¿Mi qué?' exclamó con voz muy alta, girando sobre sus talones hacia la tienda, donde otra canción del muchacho comenzaba a sonar, está vez en japonés.
'Totsuzen yatte kuru shoutai fumei no fuan itsumo bokura o neratteru
Uke uri no chishiki kudaranai joushiki bokura wo madowaseru
(De pronto la ansiedad de no entenderme a mí mismo, nos alcanza a nosotros
Fuimos engañados por información de segunda mano e inútil sentido común)'
'Tu ex-novio' repitió Koushiro.
'Fueron novios, por bastante tiempo también' contestó Taichi.
Mimi negó con la cabeza confundida.
'Pero… Si fue por tanto tiempo ¿Cómo es que no lo he visto desde el accidente? ¿No me trato con él? '
'De hecho, estabas con él cuando paso el accidente' dijo Koushiro.
Mimi se llevó la mano derecha a los labios con una mirada de horror.
'Santo Dios… ¿Está bien?' preguntó preocupada.
'Esta físicamente bien' contestó Taichi.
Mimi suspiró aliviada, para luego ladear la cabeza confundida.
'No entiendo… si todos somos amigos ¿Por qué a él no lo he visto?'
'Sonna mainichi ni iyake ga sashitara Kyouto ni demo yuku no kai?
Shiranai furi shite sugosu yori mitsumeyou bokura no shinjitsu
Kore dake wa yuzurenai jibun no puraido mune ni hisomase...
(Si estas cansada de días como este, ¿Acaso podríamos ir a Kioto o algún otro lugar?
En vez de pretender ser algo que no somos, encontremos nuestra propia realidad
La única cosa que no podemos dejar es el orgullo, escondido en nuestros corazones…)'
'Eso… eso fue más que todo decisión mía' confesó Miyako, mirando a su amiga.
Mimi la miró sorprendió.
'¿Por qué harías eso Miya-chan?'
Miyako observó los ojos de su amiga, tan puros y libres de melancolía, detestando el hecho de saber que aquella historia traería de vuelta aquellos ojos con una mirada resquebrajada por la cruda realidad que había sido destinada para ellos. Por unos segundos, Miyako pensó en lo que había significado tener a su amiga de vuelta por unas semanas, y en si aquella historia volvería a llevársela, esta vez, quizás para siempre.
'Porque él te hizo mucho daño, Mimi, y ahora tenemos que contarte eso también…'
Yamato Ishida frotó sus ojos, dejando la guitarra a un lado de su cama y estirándose con pesadez. Su padre tenía razón, la música en verdad le hacía sentir un poco mejor.
De pronto, la puerta de su habitación fue abierta de golpe.
'Levántate, Yamato. Ahora' exclamó Takeru alarmado.
'Te dije que no pienso ir a ningún lado, Takeru, déjame en paz' dijo Yamato, cerrando los ojos y cubriéndose la cabeza con su almohada.
Takeru soltó un bufido de exasperación, tomando la almohada y quitándosela de encima.
'Mimi está aquí' dijo Takeru, dándole un almohadazo.
Yamato lo miró, parpadeando varias veces, como si no entendiera el significado de sus palabras.
'LEVÁNTATE' exclamó Takeru, urgido por despertar a su hermano del shock.
Yamato miró a un lado, analizando las palabras de su hermano, pero sin entenderlas aún. El muchacho escuchó revuelo viniendo de la sala de su apartamento, de pronto, pudo ver detrás de su hermano a Miyako Inoue y Taichi Yagami quienes aparentemente estaban discutiendo.
'Tú no vas a ir a ningún lado, Mimi quiere hablar con él, no contigo' exclamó Taichi.
'No dejaré que tu amigo le muestre sólo el lado lindo de las cosas' exclamó a su vez Miyako.
'Fuiste muy gráfica con el lado malo ya' contestó Taichi.
'No lo suficiente' contestó Miyako.
'Chicos, ya basta' los reganó Sora, con voz cansada.
Yamato Ishida se levantó de la cama inmediatamente, sin si quiera pensar en el dolor punzante de su pierna, como levantado por una fuerza invisible, y de algún modo así era: la fuerza de llegar hasta Mimi era más fuerte que cualquier otra cosa.
El muchacho esquivó a su hermano, dando pasos lentos pero firmes, aislando de su mirada las figuras de sus amigos y fijando sus ojos en la figura de la muchacha castaña que le daba la espalda.
'Hello world, hope you're listening… Forgive me if I'm young or speaking out of turn'
Yamato se detuvo frente a ella, sintiendo una mezcla de emociones, de la cual no podía ni si quiera nombrar la mitad de los componentes. Miles de palabras cruzaron por su mente, y un deseo tan feroz de decirlas que lo hizo experimentar un jalón interno que sólo fue capaz de nombrar nausea verbal; sin embargo, ninguna palabra abandonó sus labios, y su mente fue completamente controlada por la imagen de la muchacha, y aquel intoxicante aroma de lavanda.
El muchacho espero a que ella se voltease, y ella pareció sentir su presencia a su espalda, por lo cual se giró lentamente hacia él. Sus miradas se cruzaron, y al instante los ojos de ambos se abrieron más al tiempo que se ensanchaban sus pupilas, por un momento el tiempo se detuvo, ninguno de los dos estuvo seguro de cuánto tiempo estuvieron allí, inmóviles mirando los ojos del otro. Midiendo el poder de sus miradas, en silencio, hasta que ella decidió romper la conexión para hablar.
'Tú eres Yamato Ishida' dijo la muchacha observándolo fijamente.
'But there's someone I've been missing, and I think that they could be the better half of me…'
El muchacho asintió, incapaz de hablar, como si de pronto sus labios y su lengua hubiesen perdido la capacidad de comunicarse, o fueran paralizados por una fuerza invisible. Yamato suspiró, sintiéndose reconfortado por su mera presencia, en los ojos de la muchacha podía notar aquella pureza de corazón, limpio y frágil, de la cual se había enamorado, sin embargo, en aquellos ojos ya no se encontraba la visión de amor que solía estar tan presente que casi era tangible. Esa no era ya la mujer que lo amaba, pero sin lugar a dudas, era la mujer que él amaba.
Ese pequeño descubrimiento reemplazo todos sus sentimientos encontrados con dos primordiales.
El primero era el miedo. Miedo a que no lo recordase, miedo a no ser capaz de enamorarla nuevamente, miedo a haber sido un error en el paso de su destino, miedo a haberla perdido por completo sin ninguna esperanza de recuperarla. Pero, sobre todo, miedo a nunca más poder experimentar aquella mirada bañada de amor, aquella que le hacía sentir como el hombre más grande de todo el universo, que lo volvía invencible y le hacía creer que podía hacer cualquier cosa. Sin duda, aquella mirada, que ella únicamente había enviado en su dirección, era lo que más extrañaba en aquel momento.
El segundo era amor. Podía sentir su pecho ensancharse con cada latido, expandiéndose y causándole un dolor tan persistente que impedía la llegada del aire hasta sus pulmones. Sus manos sudaban, y de pronto se alegraba de no haber comido nada en días. Una sensación de felicidad se había extendido por todo su cuerpo, al punto de que pese a su depresión y miedo, no pudo evitar sonreír, por volver a verla, y por no ser capaz de localizar en ella ni una sola señal de tristeza que acongojase sus hermosas facciones.
De pronto, se sorprendió de lo rápido que se había parado de la cama a penas Takeru había hablado. Le parecía estúpido ahora, pensar que había considerado con seriedad quedarse encerrado en ese cuarto, viviendo como un ermitaño hasta el final de los tiempos. Pero, a su vez, se pregunto si de no ser por Mimi él habría podido salir de aquella reinante oscuridad, o si en verdad ella era la única luz que pudo haber acallado aquel dolor.
'They're in the wrong place trying to make it right, but I'm tired of justifying, so I say to you, come home, come home…'
'Quisiera conversar contigo' dijo Mimi.
'Lo que desees' contestó inmediatamente Yamato.
La muchacha, giró el rostro hacia su derecha, y él siguió su mirada, encontrando los ojos negros de Koushiro Izzumi clavados en Mimi. La muchacha volteó hacia él murmurando unas débiles palabras, y recibiendo un leve asentimiento con la cabeza de parte del pelirrojo. En ese momento, Yamato Ishida notó que su amada estaba aferrada al brazo de Koushiro… estuvo seguro de que aquella imagen le atormentaría en pesadillas.
'Muy bien, nosotros esperaremos en el apartamento de Miyako y Mimi, justo al frente, vamos Miyako' dijo Taichi, sin esperar respuesta, tomando a Miyako por el brazo, la muchacha se soltó con facilidad.
'No vamos a dejarla sola con él, yo no voy a dejarla sola con él' anunció en seguida, mirando a su amiga.
'Si tú te quedas interrumpirás todo el tiempo y no los dejaras hablar' dijo Taichi.
'Yo me quedaré, en la cocina, mientras hablan, después la acompaño hasta tu puerta, Miyako, lo prometo' dijo Takeru observando a su amiga.
Miyako dudó, enviando una mirada a la figura de su amiga, quien seguía tomada del brazo de Koushiro Izumi, para luego llevarla hasta el problemático rubio, para finalmente culminar en los ojos sinceros de Takeru.
'Está bien. Confío en ti, Takeru' soltó finalmente la muchacha 'Pero en ti no, Ishida, sino te comportas habrán consecuencias' dijo refiriéndose a Yamato.
'Llámame si necesitas algo' dijo Koushiro, susurrando en el oído de Mimi.
'Lo haré, gracias' dijo Mimi, soltando con lentitud el brazo del muchacho.
Takeru esperó que todos salieran del apartamento, cerró la puerta tras ellos y se dirigió hacia su amiga.
'Mimi, estaré en la cocina, por allá' dijo, señalando a su izquierda 'si necesitas algo, sólo llama mi nombre y vendré por ti' la muchacha asintió, enviándole una sonrisa, con cautela Takeru se retiró destino a la cocina.
Yamato Ishida aguantó la respiración por unos segundos al notar que estaban solos, por fin.
La muchacha observaba a su derecha, jugando con sus dedos de manera distraída. Yamato de pronto, se sintió algo incomodo, como si hablase con la muchacha por primera vez.
''Cause I've been waiting for you for so long, for so long…'
'¿Quieres sentarte?' preguntó el muchacho, señalando el sofá. Mimi asintió, tomando asiento y esperando que él se sentara frente a ella.
Se hizo un silencio incomodo por unos minutos. La cabeza de Yamato se llenó de preguntas y deseos por compartir. Sus palabras eran tantas, que no era capaz de decidir con cual iba a empezar.
Los ojos de la muchacha recorrieron la habitación, en silencio. Mientras, Yamato descubría su completa incapacidad para elegir de que manera comenzar aquella conversación.
'Oh' exclamó Mimi de repente, poniéndose de pie y yendo directo al librero a espaldas del rubio, la muchacha alargó la mano hasta el penúltimo estante de la parte superior, tomando un retrato entre sus manos, sonriendo '¿Somos nosotros?' preguntó con voz animada.
Yamato asintió, aguantando la respiración. Aquella fotografía había sido tomada en la Torre Eiffel, e incluso el pequeño modelo de la torre podía observarse en las blancas manos de Mimi Tachikawa, mientras era abrazada por el rubio.
'Sí, la tomamos cuando hicimos un viaje a Europa hace poco más de un año' comentó el rubio. Mientras la muchacha se sentaba nuevamente en su sitio, con los ojos fijos en la fotografía.
'Nos vemos muy felices… ' comentó Mimi.
'Lo éramos. Muy felices' dijo Yamato, fijándose inconscientemente en la manera de sentarse de la muchacha, con un aire infantil y desenfadado, como solía hacerlo cuando se conocieron tantos años atrás.
'No tengo nada como esto en mi habitación' comentó Mimi sonriendo.
'No, sacaste todo de allí…' contestó él.
'Miyako dice que estuvimos juntos por mucho tiempo, pero que me engañaste con una muchacha de tu disquera' dijo Mimi.
Los ojos azules del muchacho se ensancharon como platos, incrédulo de escuchar a Mimi hablar de Akemi Hoshi como si esta fuera un personaje mitológico de cuya existencia no estuviese segura.
'Miyako es muy sincera' comentó él, inseguro de cómo proseguir aquella conversación, y dejando que la muchacha manejase el ritmo que quería que tuviese.
'Lo es. Pero no logro comprender por qué tenía tanto interés en mantenerme lejos de ti' dijo Mimi, colocando el retrato sobre la mesa.
'Supongo que… ' dijo Yamato, escogiendo sus palabras con cuidado 'Miyako no quería que sufrieras nuevamente por culpa mía'
'Uhm…'
'Yo estuve de acuerdo' admitió 'Lo que menos deseo es volver a causarte daño alguno'
Mimi asintió, balanceándose lentamente en su asiento.
'Debí quererte mucho para que todos crean que me derrumbaría si lo supiera' dijo la castaña. Sus ojos chocolate se fijaron en los zafiro del muchacho, y por unos segundos la chispa entre ambos fluyó por el aire.
'And right now there's a war between the vanities, but all I see is you and me… And the fight for you is all I've ever known… So come home…'
Yamato no contestó. Miles de respuestas aparecieron en su mente, desde hacerla entender que era el amor de su vida, hasta decirle que lo que fuera que llegó a sentir por él, sencillamente no era un sentimiento merecido.
'Vine porque… debes estarte preguntando por qué vine' comentó la muchacha, rascando su cabeza con un aire distraído y enviándole una sonrisa 'pues, vine porque escuché una de tus canciones, y sentí que me llamaba… Life After You'
'La escribí para ti. Casi todas mis canciones las he escrito para ti' comentó el muchacho.
Mimi asintió, sonriendo.
'Eso dijo Taichi'
Yamato asintió, adivinando a quien debía agradecer por aquel bizarro acontecimiento. Obviamente, su amigo había manipulado las cosas para que aquel encuentro se diera, por lo cual, lo menos que podía hacer en ese momento era intentar aprovecharlo. Dejando el miedo de lado, aquella era una oportunidad de oro.
'¿No me recuerdas?' preguntó el muchacho, inclinándose hacia ella y mirándole a los ojos. La muchacha permaneció inmóvil, devolviéndole la mirada.
'Lo siento… pero no' contestó ella mirándolo fijamente.
Yamato suspiró, acercándose un poco más a la muchacha y con la mirada fija en ella, sin parpadear.
'¿No me recuerdas…. en absoluto?' insistió el muchacho, alargando su mano, para tomar la de ella. Mimi permitió aquella acción, manteniendo los ojos en el muchacho, temporalmente hipnotizada por el brillante color zafiro que parecía destellar sólo para ella.
'I get lost in the beauty of everythin, I see The world ain't half as bad as they paint it to be…'
'Lo siento…' susurró la muchacha sin parpadear 'No puedo recordar nada sobre ti…'
'No estoy en tu cabeza ya' pensó Yamato.
Los ojos de Yamato se cubrieron momentáneamente de decepción, mientras su mano fue soltando lentamente la de la muchacha. Sin embargo, al soltar sus dedos ambos sintieron un shock de estática, que se regó por todo el largo del brazo extendido.
La muchacha retiró su mano, al tiempo que una visión de aquel mismo rubio se formaba frente a sus ojos de un modo tan vívido que sus labios podían sentir el roce de su aliento mientras él decía su nombre con la voz más dulce que jamás hubiese llegado a sus oídos, acompañado del intoxicante olor de su perfume, y la sensación de un mechón de sus rubios cabellos acariciándole la mejilla.
Una descarga eléctrica recorrió el cuerpo de la muchacha, helándole hasta la médula.
'If all the sons and all the daughters stop to take it in, well hopefully the hate subsides and the love can begin…'
Mimi se puso de pie, respirando entrecortadamente y observando al rubio con ojos muy abiertos.
'¿Qué fue eso?' preguntó confusa.
'¿Qué fue qué?' preguntó el muchacho.
Mimi retrocedió, colocando una mano en su frente y frotando su frente con ella. La visión había desaparecido, pero la vividez con la que se le había presentado le hacía temblar en las manos.
'Te vi, estabas abrazándome y susurrabas mi nombre…' dijo la muchacha sin mirarlo, mientras masajeaba sus sienes, sintiendo un molesto dolor de cabeza.
Yamato Ishida no pudo evitar sonreír. Así que sí estaba en algún lugar de su cabeza, así no supiese en cual, podría encontrarlo.
La muchacha comenzó a caminar frenéticamente alrededor del mueble.
'No había recordado nada hasta ahora. Eso fue… demasiado vivo, no sabía que era así ¿Así va a ser cada vez que recuerde? ¿Se me va a acelerar el corazón, voy a tener taquicardia y a sudar frio? ¿Me va a dar un ataque de pánico a cada vez que recuerde mi color favorito, o el helado que me gusta?' preguntó la muchacha hablando tan rápido que atropellaba cada palabra 'Eso no me gusta, no me gusta nada, siento una ansiedad demasiado grande por dentro… o acaso…' Mimi se detuvo y giró hacia él, señalándolo con el dedo 'o acaso… ¿Me puse así por qué te recordé a ti? ¿Es por ti?'
'It might start now, yeah, or maybe I'm just dreaming out loud… But until then come home, come home 'cause I've been waiting for you for so long, for so long…'
Yamato se levantó de su asiento observando a su ex novia.
'Probablemente sí, es por mi' admitió el rubio.
La muchacha detuvo su caminar frenético. Girando en dirección al muchacho.
'¿Acaso… estaba tan enamorada de ti?' preguntó la castaña, mirándolo a los ojos.
Yamato asintió con lentitud.
'Nuestro amor es el sentimiento más fuerte que conozco. Para ese sentimiento, nada es imposible' dijo el muchacho.
'Es… actual' dijo ella con cautela.
'No he dejado de amarte. Nunca. Ni por un solo segundo. Cada segundo que pasa, de hecho, hace que te amé aún más' dijo el rubio con sinceridad.
Mimi retrocedió hasta verse atrapada contra la pared, enviándole una sonrisa en medio del pánico.
'Tú me amas…' repitió con incredulidad.
'Más de lo que tolero, sí' contestó él.
Mimi abrió y cerró la boca varias veces, sin lograr que el sonido escapase de sus labios para hablar. Aquel muchacho la miraba de una manera que nunca había sentido antes, de pronto, se sintió tan vulnerable como una niña pequeña atrapada con la mano en el tarro de las galletas.
'And right now there's a war between the vanities, but all I see is you and me, and the fight for you is all I've ever known, ever known… So come home…'
'Mi-Mi-Mi-Mi-Miyako… Miyako dijo que tú me fuiste infiel… la gente es infiel porque ya no está enamorada' balbuceo Mimi, al tiempo que su cara ardía por el sonrojo excesivo que dominaba sus facciones.
'No. La gente es infiel porque es estúpida, muy, muy, muy estúpida. Monumentalmente estúpida, clínicamente estúpida, especialmente si le están siendo infiel a alguien como tú' dijo Yamato, caminando hacia ella.
Mimi aguantó la respiración, preguntándose si venir a hablar con aquel muchacho había sido su decisión más inteligente. Miyako le había advertido que no era buena idea. Debería escuchar a Miyako más seguido. Debió escuchar a Koushiro cuando le dijo que no era buena idea estar a solas con él. Debió hacer muchas cosas. Pero ya era tarde, ya estaba ahí, ya había hablado con él, ya había tenido un recuerdo suyo, y ahora a pesar de cualquier pronóstico que se hubiese formado en su cabeza, aquel precioso muchacho estaba confesándole un amor que ella ni si quiera podía empezar a comprender, pero que desde adentro de su piel, algo respondía por ella.
'Yo nunca he merecido tu amor. No he sido el mejor novio, ni si quiera la mejor persona para ti. Siempre has sido más de lo que yo merezco' dijo Yamato observándola 'pero, por alguna razón que ninguno de los dos logró entender, este amor que compartimos fue más fuerte que los dos, lo sigue siendo, y estoy convencido de que siempre lo va a ser'
'Everything I can't be is everything you should be, and that's why I need you here… Everything I can't be is everything you should be, and that's why I need you here…'
'Sé que ahora no me recuerdas, y que probablemente Miyako ya te dijo todas las cosas malas que he hecho… pero quiero creer que tú misma recordaras las buenas. Que recordaras días como ese de la foto' dijo Yamato señalando la fotografía de la mesa 'que recordaras quién soy, y como éramos juntos… Quiero creer que nos recordaras a nosotros' dijo Yamato, acercándose.
La muchacha le mantuvo la mirada, momentáneamente hipnotizada por las palabras y los ojos del muchacho.
'Tú eres mi mejor lado, Mimi. Mi mayor victoria ha sido saber que te enamoraste de mi…' susurró el muchacho, ya a centímetros de ella.
Mimi suspiró, sintiéndose en una obra de teatro, y tratando de no cuestionar el realismo de aquel príncipe. La franqueza y vulnerabilidad con la que le hablaba, le hacían temblar las rodillas.
'¿Y si no te recuerdo?' preguntó la muchacha en un susurro.
'Vas a recordarme. Sé que vas a hacerlo, no importa cuánto tardes, te esperaré el resto de mi vida, si es necesario' dijo el muchacho, acariciándole la mejilla con uno de sus dedos.
'So hear this now, come home, come home 'Cause I've been waiting for you for so long, for so long…'
La muchacha aguantó la respiración, sin separar su mirada de la de él. Aquel rubio oji-azul definitivamente había puesto un encanto mágico sobre ella. De pronto, ningún reflejo de su cuerpo funcionaba, limitándose a mantenerle la mirada, como si toda la fuerza en su cuerpo fuera necesaria únicamente para aquel par de ojos.
'No… no comprendo nada de esto' susurró la muchacha.
'Lo harás' dijo Yamato.
Los dos se mantuvieron inmóviles, sin saber cuánto tiempo había pasado.
Se escuchó un ruido a su izquierda y ambos giraron el rostro para encontrar a Takeru observándolos con ojos muy abiertos.
'Se quedaron callados por mucho rato, me preocupe' explicó el muchacho mirándolos con sospecha.
Ninguno de los dos respondió. Mimi volvió a girar el rostro en dirección a Yamato y le envió una sonrisa tímida.
'Debería volver, me están esperando' comentó la muchacha 'fue… un placer conocerte'
La muchacha se movió de manera torpe hacia la puerta, alejándose del muchacho, e ignorando la oferta de acompañamientopor parte de Takeru.
'Mimi… ' llamó el rubio, antes de que ella se fuera, la castaña le devolvió la mirada 'estaré esperando. No lo olvides'
'And right now there's a war between the vanities, but all I see is you and me And the fight for you is all I've ever known, ever known, so come home, come home…'
La mano de la castaña resbaló por la pared, al tiempo que soltaba una risa nerviosa. Asintió, abandonando el apartamento. Y esperando apoyada al otro lado de la puerta, mientras recuperaba el aliento analizando aquella conversación.
Ramificaciones Cíclicas
Las emociones nos definen, esto es un hecho. Por muy racionales que creamos ser, la verdad es que nuestro cerebro límbico toma la mayor parte de nuestras decisiones todos los días. Decidimos por lo que nos haga sentir psicológicamente más satisfechos. Por eso nuestros defectos nos atormentan, nuestras alegrías nos dan sentido y nuestro humor decide como reaccionamos ante cada situación que se nos presenta.
Somos esclavos de nuestras emociones. Nuestra constante necesidad de aprobación y autosatisfacción son dueño de cada aspecto de nuestra existencia. Desde lo que decidimos desayunar en la mañana, hasta la pareja que llevamos a casa a conocer a nuestra familia.
Pasamos toda nuestra vida creyendo que tomamos las mejores decisiones que nos eran posibles, claro, tenemos que pensar así para poder vivir con ellas. Pero, realmente, sólo porque algo satisface algún tipo de tipología psicológica que conscientemente desconocemos tener, no quiere decir que elegimos por nuestro bien, o si quiera por nuestra felicidad. A veces, sólo decidimos porque no tenemos otra opción. Porque, por mucho que queramos pensar lo contrario, ya nuestras decisiones fueron tomadas por el impulsivo cerebro límbico antes de que el neocortical tuviese tiempo de si quiera analizar la pregunta.
Todos nuestros errores provienen de decisiones impulsivas que no habríamos tomado si hubiésemos pensado las cosas con frialdad, pero, somos humanos, con sangre caliente y emociones pasionales. Con razón nos equivocamos tan seguido, con razón nos vemos tan obligados a pedir disculpas o a intentar reparar los aspectos rotos de nuestra vida.
No pasaríamos tanto tiempo arreglando cosas, si las hiciésemos bien en primer lugar. Pero, de nuevo, eso significaría que no somos las emocionales criaturas que todos estamos al tanto de ser.
Somos esclavos de nuestras emociones, y tomamos decisiones impulsivas. Lo cual suele llevarnos por un camino de desastres y disculpas. Sin embargo, hay raras ocasiones donde nuestros instintos ofrecen más sabiduría que horas largas de contemplación neurológica. Son esos sentimientos impulsivos los que marcan nuestro camino.
Ese repentino deseo de comprar un libro.
Esa extraña curiosidad por ver una película.
Una corazonada que nos hace saludar a un extraño.
La seguridad de contestar a alguien con la cruda verdad.
Esa conexión que lleva a un impulsivo primer beso.
Esa milésima de segundo donde sabes que amas a alguien, y lo dices sin pensar en las consecuencias.
Acciones que tienen la particularidad de traer consecuencias, y ramificarse de manera exponencial.
Por cada montaña de errores cometidos, se nos cruza un evento lo suficientemente fuerte para marcar nuestra existencia. Sí, nos equivocamos, pero, a veces también bateamos un jonrón.
A veces, esa mera frase que dijiste en un momento de valentía, logra cambiar el curso de tu vida.
A veces, esa repentina acción de la que te arrepentiste medio segundo después, termina por enrumbar tu destino en la decisión correcta.
A veces, ese inexplicable impulso termina mostrándote quien eres en verdad, y lo que quieres ser.
No existe ninguna fórmula para evitar las ramificaciones de nuestros errores, ni para asegurarnos que tomamos la decisión correcta. Pero sí es fácil identificar los jonrones. Son esos que iluminan nuestro cielo en las noches difíciles, esos que nos hacen sonreír cuando el mundo se derrumba, y esos que dan sentido y valor a respirar.
Son esas sensaciones las que queremos ver volver, una y otra vez, como un ciclo interminable, a lo que algunos llamamos felicidad.
Buscar eso es lo único que hace valer el vivir.
ESO ES TODO POR AHORA, LECTORES ADORADOS. ESPERO LES GUSTE Y ME DEJEN SU MUY APRECIADA OPINION. SALUDOS!
