Buenas, buenas, hermosos lectores.

Gracias por no matarme con sus antorchas. Me he reído un mundo con sus RR, algunas me dieron miedo con sus gritos 'noooooooooooooo' jajajaja, otras me sorprendieron con su apoyo al Koumi, me encantó que se fijaran en partes especificas del personaje de Kou-chan (debo confesar que a mí personalmente me encanta ese personaje, amo los nerds, por Dios que los amo), y que lindas ustedes investigando el triangulo Penrose :) soy nerd también, por eso Kou-chan se me da como natural xD. Pero en fin, sus prohibiciones y sus traumas me alegraron la semana de perros que tuve por lo cual decidí no ser malvada y subir el capítulo rápido.

Le doy las gracias especificas a: LaSraDarcy, Eri-sshi, IzzieBlake, DarkyStar, LilyP, Taishou, KibiNoNata, Alshi, anafichan, KaoruxKenshin, Ana Julia, Noheli, Marily123, Lux Havsanglar, Sicky, Krissie, anahiihana, lucy, Zuritah, 0-aThErY-0.

Gracias bellas! Voy a rifar un Yama inflable al final del FF, y están concursando.

Las canciones son: Careful where you stand de Coldplay y Chasing Cars de Snow Patrol. Espero les guste el capítulo.


Castigos y recompensas del destino

Yamato Ishida permaneció inmóvil, sin respirar, sintiendo que su cabeza daba vueltas en un espiral sin fin. El muchacho parpadeó varias veces, con la vista al frente, intentando en vano desaparecer aquella imagen, queriendo creer que sólo estaba en su mente, y que desaparecería, como cuando se despierta de la peor clase de pesadilla.

Una corriente eléctrica surcó su cuerpo con rapidez, como si una inyección de adrenalina hubiese entrado por su torrente sanguíneo, pronto, el shock inicial fue reemplazado por una ira naciente. Los ojos del muchacho se ensombrecieron, mientras cerraba los puños haciéndolos crujir.

'Voy a matarlo…' susurró el muchacho en voz grave.

La imagen de su persona empujando la cabeza de Koushiro Izumi contra el vidrio de la puerta del lobby, se le antojaba la mayor satisfacción en aquel momento. Su mano tembló mientras iba hasta la puerta, sin embargo, el rojo de su visión se apagó de golpe al fijarse en la figura de Mimi Tachikawa.

La muchacha se veía contenta, aún a través del vidrio distorsionado y opaco, él podía verla sostener la mano de Koushiro mientras conversaban bajando las escaleras de la entrada y alejándose de su rango periférico en compañía del pelirrojo.

Yamato giró a su izquierda, golpeando la pared de mármol con el puño derecho con tanta fuerza como pudo, causándole un profundo dolor que se extendió por su rostro. El muchacho giró el cuerpo hacia la pared, apoyando la frente en el mármol, notando que una pequeña grieta se había extendido por él, y cerró los ojos con pesadez.

Un sonido de rock le hizo bajar la mirada, para comprobar que su teléfono estaba sonando. Yamato se deslizó con la espalda apoyada en la pared hasta caer en el suelo, pasando su mano izquierda por su cabello.

'¿Por qué estás en el suelo?' preguntó la voz de Takeru a su derecha.

Yamato se mantuvo en silencio, pestañeando con la mirada perdida en un sitio imaginario. Takeru intercambió una mirada confundida con Hikari, antes de arrodillarse para quedar a la altura de su hermano.

'Yamato… ¿Te encuentras bien?' preguntó el rubio.

Nuevamente no hubo respuesta. Takeru frunció el ceño, extrañado. El sonido de rock volvió a inundar el ambiente, Takeru buscó con la mirada hasta localizar el celular de Yamato en el suelo, el muchacho lo tomó y lo acercó a su hermano.

'Es Taichi'

Los ojos de Yamato Ishida, ni si quiera se movieron. Takeru volvió a girar la mirada hacia su novia, encogiéndose los hombros, y deslizó el dedo por la pantalla del teléfono contestando la llamada.

'¿Dónde DIABLOS estás, Yamato?' soltó Taichi en voz exaltada.

'Taichi, soy yo' contestó Takeru confundido.

Taichi guardó silencio por unos segundos, para luego decir:

'¿Tu hermano está bien? Estábamos hablando pero se cortó de repente, y no sé qué pasó' dijo. Takeru volteó hacia su hermano nuevamente, y negó con la cabeza confundido.

'No tengo la menor idea de que pasó' contestó, alzando las cejas.

'Mimi, seguramente. Tráelo. Tiene el anillo de mi abuela. Aquí vemos que le pasó' contestó Taichi, cortando la conversación.

Takeru volteó hacia el muchacho y frunció el ceño. Su hermano no parecía tener las menores intenciones de moverse. El rubio se llevó la mano al cabello desordenándoselo un poco, y volteó hacia su novia con una mirada confundida.

'¿Como se supone que lo mueva?' preguntó el muchacho.

Veinticinco minutos después de esto, Takeru Takaishi estacionó su camioneta en la entrada del hotel donde sería la recepción del compromiso de Sora Takenouchi y Taichi Yagami. El muchacho paró en la entrada de emergencias donde Taichi los estaba esperando.

'Te tardaste demasiado' dijo inmediatamente.

'Prácticamente tuve que cargarlo para que entrara en el carro. No fue fácil' contestó Takeru suspirando.

'No se ve nada bien. No ha hablado en todo el camino, parece como ido' dijo Hikari mientras alcanzaba a su novio.

Taichi giró los ojos, caminando hasta la puerta de atrás de la camioneta y abriéndola.

'Deja de ser tan imbécil, Ishida' dijo inmediatamente, observando a Yamato.

El rubio mantuvo la vista al frente sin inmutarse ni reaccionar. Taichi giró los ojos con sorna, volteando hacia Takeru y Hikari nuevamente.

'Kari, sube a la habitación de Sora y trata de entretenerla para que no se de cuenta que no estoy. Mientras lanzó al vegetal éste a la piscina' dijo Taichi, Hikari asintió besando a Takeru antes de perderse rumbo al lobby.

Taichi volteó hacia Yamato y lo tomó por la camisa arrastrándolo por el asiento.

'Muévete, Yamato' ordenó.

Yamato se dejó caer en peso muerto, sin poner resistencia.

'Lo que sea que te pasó no lo vas a solucionar siendo una patata' gritó Taichi golpeándole la frente con la palma de la mano.

Taichi gruñó, girando hacia Takeru, listo para pedir ayuda en su plan de arrojar a Yamato al fondo de la piscina, cuando el rubio finalmente habló.

'La perdí, Taichi… La perdí' susurró el muchacho en voz grave.

Hubo un momento de silencio, en el que las palabras flotaron entre los tres muchachos. Taichi gruñó halándolo con fuerza y causando que el rubio cayese en el piso de la camioneta.

'Lo que sea que pasó. No es el fin del mundo. Deja de ser tan gay, levántate, sacúdete la tierra y ve a comerte una maldita bandeja de canapé como todas las otras chicas de la fiesta. Dios, eres una mujer' soltó Taichi.

Yamato soltó una carcajada falsa levantando la cabeza del piso.

'Si reacciono como hombre, mataré a Koushiro Izumi'

Taichi cruzó los brazos y suspiró, ponderando seriamente la situación.

'Es mi amigo también, sería mejor que no me dijeras los detalles de ese asesinato. Pero preferiría que lo intentaras a que actúes como una mujer'

Yamato suspiró, levantándose del piso y saliendo de la camioneta, pero sin levantar la mirada.

'Si la perdí… ¿Qué tiene sentido así? Siento que ya ni respirar vale la pena' dijo Yamato.

'Yamato quizás tiene solución… ' dijo Takeru.

'Los vi besándose… ese idiota nerd tenía sus manos sobre MI chica, quiero partírselas para que no las pueda volver a usar' dijo Yamato apretando los puños, para luego suspirar cerrando sus ojos 'pero ella no se alejó, ella lo permitió…'

Taichi giró los ojos y cerró la puerta de la camioneta lo suficiente para clavar la esquina de la puerta en la sien de Yamato. El rubio volteó a mirarlo con sorpresa.

'Deja de lloriquear. Todo lo que haces es lloriquear. Así que Koushiro la beso, ok, búscala y bésala tú. Para que compare' dijo Taichi.

'Esa es una solución demasiado simplista, Taichi' dijo Takeru, alzando las cejas.

Taichi giró los ojos con sorna, y se encogió los hombros.

'Bien. Pensaremos en una solución menos masculina luego. Pero ahora, ve a beber tus penas en vodka como un hombre normal. Voy a tener que empezar a inyectarte testosterona, Ishida' dijo Taichi con fastidio.

Yamato giró los ojos, y sacó la caja del anillo de su chaqueta para lanzarla a Taichi, ocasionando que le pegase en el ojo.

'Toma el anillo de tu abuelita, supuesto macho infeliz'

Yamato Ishida ignoró las quejas y amenazas de su mejor amigo, mientras introducía las manos en los bolsillos de su pantalón, guardando silencio. Sus ojos azules brillaron, nuevamente, con la profunda marca de la tristeza mientras sus pensamientos volvían enlazarse con las ideas que lo habían paralizado hacía unos momentos.

La mera idea de otro hombre tocando a Mimi, le revolvía las entrañas, sin embargo, lo que lo enloquecía era saber qué podría significar aquello. Seguramente, Koushiro Izumi se la había ido ganando con el tiempo, aquello era de esperarse, él podía entender una atracción pasajera semejante a la que él creyó sentir por Akemi Hoshi, lo que jamás podría superar sería la palabra 'amor' escondida entre aquella amistad co-dependiente que Mimi había desarrollado con el pelirrojo.

El muchacho suspiró, cerrando los ojos por un segundo e intentando canalizar todo lo que sabía de Mimi Tachikawa para intentar comprender qué había significado ese beso. Si acaso era un experimento, o si acaso era el comienzo de algo que echaría por tierra toda su historia. De ese significado dependía toda su jugada en aquel momento, todo lo que buscaba mejorar para recuperar al amor de su vida dependía únicamente de una pregunta.

'¿Qué significa?...'

Koushiro Izumi fijó sus ojos negros en la muchacha que lo acompañaba a su izquierda. El muchacho dejó escapar una pequeña sonrisa, al notar que la castaña tenía la vista clavada en la ventana con los ojos muy abiertos, intentando recordar todos los nombres de las estrellas que él le había enseñado esa misma semana, aún cuando la mayoría de los nombres no correspondían con la estrella que estaba señalando, sus ojos brillantes al recitar los nombres de memoria eran suficientemente adorables como para que aquello no importara.

La mano del pelirrojo se cerró, enlazando sus dedos con los de ella, mientras el auto de Ken Ichijouji se estacionaba en la entrada del hotel donde se llevaría a cabo el evento. El muchacho se apresuró a abrirle la puerta a su acompañante, y a los pocos minutos, los cuatro traspasaban las grandes puertas de cristal, haciendo sus pasos resonar en el mármol del piso.

Mimi Tachikawa se detuvo de repente, halando por el brazo a su amigo y señalando a la parte del lobby donde una fuente de agua soltaba un chorro con tal fuerza que casi tocaba el candelabro de cristal en el tope del techo. La castaña murmuró unas palabras sobre el mosaico de la fuente, haciéndole explicar que aquel mosaico estaba hecho de cuarzo y piedras de ámbar sin pulir. Los ojos de la muchacha se agrandaron al oír su respuesta, y se inclinó sobre la fuente detallando el acabado de las piedras con atención.

Koushiro no pudo evitar sentirse halagado, por la atención tan desvivida y la confianza tan absoluta que Mimi le mostraba cada vez que él respondía una de sus preguntas. Era increíble estudiar la inocencia tangible con la que la muchacha encaraba al mundo, más si se combinaba por aquella sed de información que había despertado en ella.

Mimi se inclinó más sobre la fuente, intentando tocar uno de los cuarzos del borde.

'¡Cuidado!' exclamó Koushiro, reaccionando a tiempo para sostenerla antes de que tropezara con el vestido y el borde de la fuente. Los brazos del muchacho se cerraron en la cintura de Mimi, mientras la ayudaba a enderezarse.

La muchacha se sorprendió, volteándose a él y agradeciéndole con la mirada.

'No puedes acercarte tanto' dijo el muchacho enviándole una sonrisa.

'Tú no me dejarías caer, Kou-chan' contestó Mimi.

"I feel safe, I feel warm when you're here… And I do no wrong"

La sonrisa en el rostro de Koushiro Izumi creció con su respuesta.

'Jamás. Mientras yo esté aquí, tú nunca vas a caer'

Mimi le dio un beso en la mejilla, asintiendo, y comenzando a caminar hacia el ascensor.

'Lo sé. Confió en ti'

Koushiro se detuvo por un momento a ponderar su última frase. Recordando una época no muy atrás donde la confianza de Mimi Tachikawa había sido erradicada a fuerza de su corazón.

¿Cómo logramos hacer un salto de fe, cuando nuestra fe ya ha sido destruida? Esas habían sido las palabras de la castaña para describir su incapacidad a confiar después de la traición sufrida por Yamato Ishida. Ser desconfiada parecía casi indigno en el alma de Mimi Tachikawa, mas sin embargo, aquella había sido una enseñanza que el dolor había puesto sobre ella. Pero las cosas habían cambiado, la esencia de la castaña estaba tan limpia y reluciente como el primer día que sus ojos negros se fijaron en ella aquella mañana de septiembre en el jardín de infancia.

Finalmente, era ella de nuevo.

"I am cured when I'm by your side. I'm alright, I'm alright…"

'Kou-chan, vámonos' llamó Mimi desde el ascensor alzando las cejas.

El pelirrojo se apresuró a alcanzarla.

'Kou-chan…' llamó de nuevo la muchacha, mientras él tomaba su mano.

'¿Sí?'

'Gracias por ser tan lindo conmigo, no sé qué haría sin ti' confesó la muchacha.

'Al contrario. Me alega mucho estar en tu compañía. Ver que te apoyas en mí, me hace sentir mejor conmigo mismo, de un modo extraño es como si me dieras una parte de mí que no sabía que me faltaba' contestóél.

Mimi le envió una sonrisa mientras se aferraba a su brazo.

'Yo contigo me siento en casa. Segura y feliz' comentó ella soltando una pequeña risa 'sé que eso no tiene sentido. Pero es así. No puedo dejar de sonreír cuando te veo, Kou-chan'

'Entonces, supongo que mi trabajo ahora es asegurarme de que esa bella sonrisa siga en tu rostro' dijo el muchacho acariciándole la mejilla con una mano y dándole un beso en la frente 'y eso es exactamente lo que haré, mantenerte sonriendo' completó él, arrancando otra sonrisa de los labios de la castaña.

"I'm sane when I am with you, and I feel warm if you want me to

I am cured, when I'm by your side. I'm alright…"

Cuando el ascensor abrió en la terraza, los muchachos fueron cegados por un exceso de blanco. La madre de Sora había decidido decorar en un ambiente helado, utilizando nieve falsa para tapizar el piso y cada rincón del salón. Los centros de mesa eran árboles sin follaje con escarcha, la pista de baile parecía una laguna congelada, y la mesa de los dulces era adornada por un hombre de nieve.

Mimi haló por la mano a Koushiro, prácticamente haciéndolo correr por todo el salón, observando encantada cada detalle, y comentándolo con una rapidez abismante haciendo difícil que el muchacho pudiera seguirle el paso.

Los ojos chocolate de ella se fijaron en sus amigas, ocasionando que soltase la mano de su acompañante, para correr directamente a Sora. El muchacho permaneció en su sitio, observándola conversar con sus amigas a una distancia relativamente prudencial.

'Se ve feliz' dijo una voz a su espalda, Koushiro giró el rostro para encontrar a Jou Kido, el pelirrojo extendió su mano para estrechar la de su amigo con una sonrisa en señal de saludo 'tú también te ves feliz, debo añadir' completó.

Koushiro desordenó su cabello con aire distraído mientras observaba a su cita de aquella noche con incredulidad.

'Me cuesta creer que estoy saliendo con ella' contestó sinceramente a su amigo, frotando su frente.

Jou dejó escapar una pequeña risa, y cambió el tema para consultarle su opinión sobre un nuevo tipo de tecnología laser que estaban intentando aplicar en el hospital. Koushiro prestó toda la atención que pudo, usando la mitad de su cerebro para intentar recordar el artículo sobre quirófanos laserizados que había leído hacia unos meses, y la otra mitad para pensar en Mimi.

Aquella semana había sido clave para la progresión de su relación, estaban saliendo oficialmente, su trato mutuo había avanzado a un estado más cariñoso, incluso esa misma noche había reunido el valor de confesar sus sentimientos a la castaña, en una declaración que fue cerrada con un beso. La muchacha aún no era su novia, pero aquella noche, por primera vez desde que sus ojos y los de Mimi se habían cruzado por primera vez, podía sentir que sus sueños con ella eran posibles, a pesar de sus inseguridades y miedos. A pesar de todo lo que había tenido que ocurrir para llevarle a ese día, ahora finalmente podía sentir que todo lo que había deseado tener alguna vez estaba al alcance de sus manos.

"Careful where you stand, my love. Careful where you lay your head"

'¿Dónde dejaste a Koushiro? Últimamente están juntos a cada instante' dijo Miyako alzando las cejas y mirando a su amiga de manera significativa.

El rostro de Mimi Tachikawa se encendió como una luz de faro en el medio del mar, al tiempo que jugaba con sus manos como una niña que había sido descubierta con un secreto por sus padres.

'Nos besamos… Miya-chan' susurró.

Miyako dejó escapar un pequeño grito de júbilo, mientras saltaba y abrazaba a su amiga con emoción.

'Lo sabía, sabía que era posible. Sabía que si alguien te merecía, ese es Koushiro' exclamó la pelimorada.

Mimi soltó una pequeña risa, y mantuvo el sonrojo en sus mejillas, mientras esperaba que Miyako se calmara.

'Me dijo que está enamorado de mí. Que lo estaba desde mucho antes de que yo perdiera la memoria' explicó Mimi.

'Claro. Lo sé' asintió Miyako.

Mimi dudó por un momento, buscando a Koushiro con la mirada, y suspirando al ubicarlo hablando con Jou.

'Ese es el punto Miya-chan. Tú lo sabías, pero antes de que perdiera la memoria, él nunca me lo dijo, y no entiendo por qué'

Miyako alzó las cejas, y guardó silencio.

'No es cosa suya estar escondiendo algo, debe haber tenido sus razones…' Mimi suspiró, dejando escapar una sonrisa, mientras observaba al muchacho 'Él es una persona extraordinaria Miya-chan… me preocupa poder lastimarlo, de alguna manera'

"It's true we're always there, looking out for one another"

Miyako siguió la dirección de su mirada, y suspiró también, admitiendo en silencio que parte de ella también estaba preocupada por el mismo motivo. Obviamente, sabía por qué Koushiro Izumi había guardado silencio antes, y Mimi tenía razón en preocuparse, pues, de recuperar su memoria era muy probable que el corazón roto en esa ecuación fuera el de Koushiro.

'Dime algo con sinceridad, Mimi' dijo Miyako con seriedad. La castaña giró a ella sorprendida por su seriedad.

Miyako dudó por unos segundos antes de preguntar:

'¿Tú, en este momento, tienes sentimientos románticos significativos por Koushiro Izumi?'

Los ojos de Mimi se iluminaron por la sorpresa de la seriedad en el rostro y la mirada de Miyako Inoe. La castaña giró el rostro en dirección de Koushiro, y una sonrisa apareció inmediatamente en sus labios.

'Sí. Los tengo' contestó con sinceridad.

Miyako suspiró aliviada y abrazó a su amiga con su brazo izquierdo.

'Creo que eso es lo único que a Koushiro puede importarle ahora'

De la nada, Koushiro apareció y la tomó de la mano.

'Te la voy a robar, Miyako'

'Toda tuya' contestó la pelimorada, guiñándole un ojo.

Koushiro la haló por la mano hasta acercarla lo suficiente para abrazarla y susurrar con suavidad:

'Te extrañé'

"I feel safe when I am with you, and I feel warm when you want me to

I am cured when you are around. I'm alright…"

La muchacha dejó escapar una sonrisa, dejando que el sentimiento de seguridad que le producía el muchacho se esparciera por su cuerpo, antes de halarlo a la pista de baile, pese a las protestas del pelirrojo.

En ese momento, al caminar con rapidez a la pista de baile, Koushiro Izumi reconoció que era la primera vez en toda su vida que una mujer había logrado arrastrarlo a la pista de baile. Sin embargo, sabía que Mimi Tachikawa valía cualquier cosa para él, con el tiempo suficiente algo le decía dentro de él que aquella relación podría durar para siempre, pero, aún si aquello resultara un momento robado al destino, la vida le había regalado la oportunidad de ser el hombre que estaba a su lado, y aquello era lo único que podía interesarle en ese momento.

"Careful where you stand, my love. Careful where you lay your head. It's true we're always there, looking out for one another…

So, I'd like a quiet time please, yeah, I'd like a quiet time… "


Los ojos azules de Yamato Ishida brillaron con tristeza al ubicar a Mimi Tachikawa en la pista de baile con el pelirrojo. El muchacho bebió todo el contenido de su vaso de vodka en un solo trago, y reprimió el deseo de arrojarlo al piso.

El rubio caminó por el pasillo de la parte superior del salón, intentando alejar su vista de la fiesta que tenía lugar abajo, y volviendo a llenar el vaso con la botella de vodka que Taichi Yagami le había entregado.

El muchacho bebió, nuevamente el contenido del vaso de un solo golpe, al tiempo que se sentaba en el piso del pasillo con apariencia derrotada.

Suspirando, Yamato Ishida ponderó si aquello realmente era el final.

Su historia con Mimi Tachikawa había comenzado como algo salido de una película cursi Hollywoodense, de esas que escriben con la esperanza de venderles a las mujeres un amor imposible. Sin embargo, lo que no te dicen al ver esas películas, es lo difícil que se vuelve mantener viva la chispa de magia con la que esas historias comienzan. Nadie da cursos sobre como pelear con la rutina, ni sobre como reenamorarte de una persona que la cotidianidad termina por arrebatarle la frescura de la cual te enamoraste. Enamorarse no es difícil, mantenerse enamorado, a pesar de todo, es la verdadera prueba de que el amor existe

'Pero yo sí amo, princesa… más que nunca, te amo…' susurró el muchacho, mirando al techo, para disimular lo cristalinos que se habían vuelto sus ojos en aquel segundo.

Su historia había sido rota hace tiempo ya. Él mismo la había destrozado, en tantos pedazos que ya ni si quiera sabía por dónde debía comenzar a repararla. Su historia de película había desaparecido, pero no se había llevado con ella el amor entre ellos.

Yamato Ishida amaba a Mimi Tachikawa de una manera arrebatadora. Su amor por ella era lo que definía su vida. Y lo peor de aquella situación, sin duda, era saber que en algún lado del corazón de aquella muchacha que ahora bailaba con el hombre equivocado, ella lo amaba también. Un amor que jamás podría sentir por nadie más que por él, porque esa clase amor sólo se sentía una vez.

Yamato bajó la cabeza, retirando el cabello de su rostro y frotando sus ojos con violencia.

'Recuerda, Mimi… recuérdame' suplicó a una persona invisible, mientras abandonaba el protocolo del vaso, para beber directamente de la botella.

A lo lejos, pudo escuchar el discurso de Taichi Yagami, dónde el muchacho hablaba de su historia con Sora Takenouchi, desde sus comienzos en el jardín de niños, hasta su amistad eterna, y su primera cita a los 15 años, pasando por toda su relación hasta llegar a ese momento donde finalmente le pedía que se comprometiera a pasar el resto de su vida.

'Diciéndome que hacer, haciéndome hacer cosas que no quiero hacer, obligándome a ir a shows de moda y a escucharte hablar sobre las tendencias de colores, y volviéndome loco en líneas generales, pero siendo esa persona maravillosa que has sido desde el día que te conocí, de la cual me enamoré y a la cuál amo más con cada día que pase. Encontré a la persona con la que quiero pasar el resto de mis días en feliz cautiverio, y no puedo esperar hasta que 'el resto de mi vida' continúe contigo, Sora…'

Yamato Ishida sonrió, escuchado el final del discurso de su amigo, y admitiendo que en aquella ocasión el muchacho del emblema del Coraje, ciertamente, había encontrado las palabras perfectas para aquel momento.

Por alguna razón, oír a Taichi decir aquellas palabras le había hecho sentir peor, más solo que nunca. No sabía si alguna vez recuperaría al amor de su vida, ni que hacer para reencaminar su historia con ella.

Yamato terminó el resto del contenido de la botella de un solo trago y la dejó caer al suelo. Lamentando, con seriedad, no poder ubicar otra botella sin bajar las escaleras. El muchacho tanteó los bolsillos de su chaqueta, intentando ubicar su celular para llamar a Takeru y que este le subiera una nueva botella, en vano. Intentó concentrar toda su atención en recordar que había hecho con el Smartphone sin éxito, y poniéndose de pie con resignación.

'Tendré que buscarla yo mismo' concluyó el rubio, intentando enfocar su vista en la escalera y esperando no rodar por ella al notar que los tragos se le habían subido a la cabeza.

Yamato Ishida bajó los escalones de mármol con cuidado, trastabillando y resbalándose en dos ocasiones, hasta alcanzar la planta baja. Pasó la vista por el salón, ubicando un mesonero y sacando un billete de alta denominación de su bolsillo para entregárselo al mesonero.

'Tráeme una enorme botella de vodka, esperaré aquí' le dijo, mientras el mesonero abría los ojos con sorpresa.

'Sí, señor' contestó corriendo inmediatamente a la cocina.

Yamato pasó la vista por el salón, intentando a toda costa no encontrarse con Koushiro Izumi, para evitar hacer un show violento en la fiesta de compromiso de su mejor amigo. No pudo ubicar al pelirrojo, sin embargo, sus ojos se fijaron sobre la castaña que caminaba hacia el baño en compañía de Sora Takenouchi y Hikari Yagami. Los ojos del muchacho brillaron, al tiempo que se movió con rapidez en dirección a la muchacha.

No se detuvo a pensar en qué pasaría si Miyako o Koushiro lo veían, o en si Mimi no quería verlo en aquel momento. Todo lo que podía pensar era en estar a solas con Mimi en aquel momento.

Yamato la alcanzó, tomándola por el brazo y haciéndola girar hacia él de golpe. La muchacha abrió los ojos como platos fijándolos en él con confusión.

'Necesito hablar contigo' exclamó como una orden, halándola por el brazo sin esperar respuesta.

La muchacha se dejó llevar por el, preguntándole con suavidad hacia dónde la llevaba, para ser ignorada por el rubio. El muchacho ubicó la puerta por la que había entrado el mesonero a buscar la botella y entró por ella, agradeciendo al descubrir que no era la cocina, sino un viñero.

'Sal de aquí' ordenó al muchacho mientras entraba con la castaña.

Después de que el muchacho se fue, hubo un momento de silencio entre los dos. Yamato la soltó y comenzó a caminar por el pequeño viñero como un animal enjaulado, intentando evitar que el alcohol lo siguiera controlando, como había controlado sus acciones, o sentía que terminaría pidiendo disculpas por sus palabras.

'Yamato… ¿Te encuentras bien?' preguntó Mimi, observándolo desde la puerta con preocupación. El muchacho giró hacia ella soltando lo primero que cruzó por su mente en ese instante:

'¿Cómo pudiste? ¿Cómo? ¿Cómo pudiste besarlo a él?' soltó, entendiendo lo hipócrita que debía escucharse él haciendo tal pregunta.

Mimi abrió los ojos con sorpresa, observando al muchacho confundida. Sus labios se abrieron varias veces, sin que ningún sonido saliera de ellos.

'¿Cómo…?'

'¡Los vi! No es como si se estaban escondiendo. Fue enfrente de mi maldito apartamento, es como si querían que los viera' soltó Yamato de golpe.

Mimi alzó las cejas confundida, sintiéndose un poco ofendida por el tono acusatorio del rubio.

'Estoy saliendo con Koushiro. Tú sabes eso' contestó.

Yamato pateó la pared del viñero y giró hacia ella frustrado.

'Sí, sí, lo sé. Sales con Koushiro ¡Pero me amas a mí!' soltó el rubio acercándose lo suficiente para sentir la respiración de la muchacha.

Mimi Tachikawa le envió una mirada confundida. Yamato dio un paso atrás, intentando recordar que aquella muchacha que tenía frente a él no poseía la menor memoria de amarlo. Aún cuando eso fuese lo único en lo que él podía pensar. De pronto, como una burla macabra del destino, una tonada familiar pudo escucharse en el ambiente, una tonada cuya fuerza terminó de romper la parte del espíritu de Yamato que aún estaba entera.

"We'll do it all, everything, on our own

We don't need anything or anyone

If I lay here, If I just lay here, Would you lie with me and just forget the world?"

El muchacho aguantó la respiración, mientras el recuerdo del primer beso que había compartido con la muchacha en un concierto de Snow Patrol con Chasing Cars sonando de fondo se apoderaba de él. Aquel era uno de los recuerdos más preciados que conservaba en toda su vida, aquel simple instante perfecto donde sus ojos se cruzaron con los de Mimi Tachikawa y culminaron en el beso que cambió su vida para siempre. El beso cuya importancia marcaba un antes y un después en su vida. El beso que había dado por comienzo al amor que definía su vida.

Yamato soltó una pequeña risa irónica, y se sorprendió al notar, que ese simple sonido le había causado un dolor aún mayor en su pecho, aquella canción y el mar de recuerdos que lo golpeaban al oírla hacían que su pecho doliera con la intensidad de un golpe contra un camión de 350 Kg.

"I don't quite know, how to say how I feel

Those three words are said too much, they're not enough

If I lay here, If I just lay here, Would you lie with me and just forget the world?"

El rubio giró nuevamente hacía Mimi Tachikawa, para notar que la muchacha seguía viéndolo con aire confundido. La canción no había tenido ningún efecto en ella, y darse cuenta de eso, le había destrozado el corazón.

'Esa canción' se escuchó decir aún sin saber de donde provenían sus palabras 'esa canción… es nuestra canción'

Mimi se encogió los hombros, sin entender, y con una mirada de lástima en los ojos. Yamato soltó un pequeño sollozo, sintiéndose como un niño al borde del llanto, y entendiendo cuál era su castigo por haber oscurecido el alma de Mimi Tachikawa. Él había cometido un acto imperdonable para los Dioses y había sido castigado con la peor de las torturas: recordar.

Recordar cada momento con ella, cada beso, cada caricia, cada palabra y cada capítulo de aquella historia. Su castigo sería pasar el resto de su vida sabiendo que aquella historia existió, que fue suya y que él mismo la había dejado perder. Recordar que Mimi Tachikawa lo había amado, como jamás pensó ser amado por nadie, y haber perdido ese amor. Recordar que aquel tipo de amor existía, y que él jamás podría conformarse con nada menos extraordinario que eso.

"Forget what we're told, before we get too old, show me a garden that's bursting into life

Let's waste time, Chasing cars around our heads"

Esa canción que hablaba sobre el amor, en su más pura expresión, un amor que él había vivido y cuya existencia había comprobado. Aquel amor que no era idealista ni fantasioso, aquel amor que había podido tocar. Aquel amor perfecto que había vivido, y se había sentido exactamente igual a lo descrito en la canción, esa perfecta canción que resumía todo lo que Mimi Tachikawa le había hecho sentir, ese hermoso sentimiento que ahora veía a millas de distancia, aún más lejos de lo que lo ven las personas que jamás lo han sentido.

Aquella canción representaba el amor tanto para él, como la muchacha que tenía frente a él. Sin poderlo evitar, se encontró a sí mismo acercándose a Mimi Tachikawa.

'En nuestra primera cita fuimos a un concierto de Snow Patrol, en Nueva York, habíamos salido antes, y éramos amigos desde mucho tiempo atrás, pero… ' explicó el muchacho, frente a ella 'de pronto, esa canción sonó y algo dentro de los dos despertó'

Mimi lo observó en silencio.

'Volteaste a mí con la mirada más perfecta que he visto en toda mi vida, tus ojos brillaban con una luz que parecía salida de otro mundo, y… esa mirada llena de luz, era para mí. Me estabas mirando a mí' dijo Yamato alargando su mano para tocar la mejilla de la muchacha 'nadie me había visto así antes, nadie me ha visto así desde entonces. Esa mirada fue suficiente para que te entregara mi vida, Mimi'

"I need your grace to remind me to find my own

If I lay here, If I just lay here, Would you lie with me and just forget the world?"

'Ese fue el momento que cambió mi vida. El que definió nuestra historia. Y sí… sé que nuestra historia nunca fue 100% feliz, que hubo problemas, que tuve un lapsus de idiotez… sé que fui yo el que acabó con nuestra historia, pero…' los ojos del muchacho se cristalizaron, y el volvió a mirar al techo, para negarles el alivio antes de seguir hablando 'pero… estúpido yo, siempre he creído que una historia como la nuestra jamás terminaría del todo…'

Mimi le envió una mirada triste, sin saber bien que contestar a aquel muchacho, quien claramente tenía el corazón roto más allá de cualquier reparación.

'Lo lamento, Yamato' contestó ella.

Hubo un momento de silencio, hasta que de pronto Yamato se acercó hasta quitar todo el espacio que los separaba, apoyando una mano en la puerta y la otra en la cintura de la muchacha.

'Yo lo lamento, también' contestó, Mimi no supo a que se refería hasta que el muchacho se acercó con rapidez, uniendo sus labios con los suyos.

"Forget what we're told, before we get too old

Show me a garden that's bursting into life…"

El brazo derecho del rubio se aferró con más fuerza a la cintura de la muchacha, acercando más su cuerpo al suyo, mientras usaba su mano izquierda para acercarla por el cuello. La muchacha había permanecido inmóvil, con las manos apoyadas en el pecho del muchacho por unos segundos, antes de corresponder el beso abrazándolo por el cuello.

El muchacho se sorprendió, por unos segundos, para luego superar su sorpresa, besando a la muchacha con mayor intensidad y usando el apoyo de la puerta para mantenerla tan cerca de él como era humanamente posible, mientras el beso se volvía mucho más apasionado de lo que él pudo haber anticipado.

No supieron cuanto tiempo pasó hasta que los dos se quedaron sin aire y se separaron con lentitud, respirando entrecortadamente.

Mimi Tachikawa tenía una mirada confundida en el rostro, y se había llevado la mano a los labios por la sorpresa. Por unos segundos, Yamato esperó una cachetada en el rostro. Pero, entonces, los ojos chocolate de la muchacha subieron a los de él, y entonces, lo supo.

"All that I am, all that I ever was, is here in your perfect eyes, they're all I can see"

'Me recordaste' susurró el muchacho, al tiempo que una sonrisa aparecía en sus labios '¡Me recordaste!'

Mimi cerró los ojos comenzando a temblar, la muchacha apoyó una mano en el pecho del rubio, haciéndolo retroceder, al tiempo que sus ojos se volvían a abrir revelando que su mirada se iba tornando más y más confusa.

'¡Me recuerdas! ¿No es así? Ya no me miras igual' exclamó el muchacho sin retroceder, y tomando a la muchacha por los brazos, intentando por todos los medios volver a enlazar su mirada con la de ella.

"I don't know where, confused about how as well, just know that these things will never change for us at all…"

'Mimi' llamó nuevamente buscando su mirada.

La muchacha negó con la cabeza sin mirarlo.

'No puedo entender nada. No puedo… no puedo entender…' murmuró llevándose las manos a las sienes y cerrando los ojos con pesadez.

Yamato la empujó contra la puerta, obligándola a mirarlo. La muchacha fijó sus ojos en él, aguantando la respiración.

'¿Me recuerdas?' preguntó el rubio sin quitarle la vista de encima.

Mimi le dio un pequeño empujón en el pecho, el cual lo hizo retroceder gracias a la borrachera.

'Recuerdo todo' contestó la muchacha, abriendo la puerta del viñero y alejándose corriendo.

Yamato corrió tras ella, tropezando con uno de los mesoneros y cayendo al suelo. Maldijo su borrachera en silencio, pero aún en el suelo, con el cuerpo adolorido, y con la cabeza dándole vueltas, su vida había dado un nuevo vuelco: Mimi Tachikawa lo recordaba.

"If I lay here, If I just lay here, Would you lie with me and just forget the world?"

Castigos y recompensas del destino

El universo está fundamentado bajo una noción de reciprocidad. Cada acción, genera una reacción. Si una mariposa aletea en Japón, quizás eso afecte la marea en Hawai, o quizás algo menos dramático. En un mundo justo, toda acción buena debería generar una reacción axiomáticamente similar, y en concomitancia una acción malvada debería generar el efecto acorde, lo que normalmente conocemos como Karma.

El Karma, se supone, debería balancear el universo y nuestro tiempo como mortales en él. Si somos buenos, cosas buenas nos pasan, si somos malos, entonces, todo nos saldrá mal. Ese es el deber ser del Karma.

Bueno, no por ofender a quienes crearon la idea del Karma, pero la mayoría de la gente podría coincidir en que no recibimos la reciprocidad que merecemos por nuestras buenas acciones. Al contrario, nos encontramos con personas que obran mal y reciben mejores recompensas de las que nosotros podríamos soñar.

El Karma realmente sólo parece funcionar cuando trabaja en nuestra contra, para cobrarnos algo que hicimos mal. Quizás, porque es más divertido para el destino cobrar nuestros errores que entregarnos recompensas. Quizás, porque los castigos venden más atención que los premios. O quizás, simplemente, porque recordamos mejor las lecciones que nos son enseñadas por medio del dolor que las que aprendemos con facilidad.

A veces, pareciera que sin importar que hagamos el destino se empeña en pagar con nosotros cualquier infortunio que cruce por su mente.

A veces, sentimos como que todo lo que hacemos nos lleva a un abismo sin final que se t raga nuestros sueños e ilusiones.

A veces, nos sentimos personalmente victimizados por el destino.

Es en esos momentos, donde enviamos el Karma al demonio, y decidimos que no importa si actuamos bien o mal, pues el universo va a tratarnos como mejor se le dé la gana. Y en parte, así es.

Sin embargo, si nuestra cuenta en el banco del Karma es lo suficientemente alta, eventualmente, el destino nos pagará con una sorpresa que valdrá todos aquellos días donde sentimos que éramos el juguete predilecto en el plan macabro de los dioses.

Esa recompensa que nos recordará porque hemos sido probados de un modo tan cruel, y nos hará darnos cuenta para qué los Dioses nos estaban preparando.


Eso es todo por ahora, espero les haya gustado y háganme saber que tal les pareció.

PS: Ayudaría mucho a controlar mi desorden de ansiedad compulsiva si pudieran decirme de dónde son en sus RR, es para la rifa… JAJAJAJA… No es cierto, es para mantener un check de dónde me están leyendo, porque a veces veo que me leen que si de Japón, Reino Unido, EEUU, Dominican Revar, etc. Y me asustó porque sólo veo comentarios de México y paisanas de Venezuela, entonces, sería lindo que contribuyeran a mi Obsesivo compulsión y me dijeran de dónde son para que no pierda la cabeza un día de estos (más de lo que ya está perdida, claro está). En fin, gracias de antemano.