Buenas, buenas, chicos y chicas. He vuelto con la continuación. Ya mi musa va muriendo, creo que en dos capítulos más estaré cerrando esta historia. Por lo que ahora voy a ir cerrando mis cabos y llevando mi versión (realista hasta donde me es humanamente posible) de cómo estas cosas funcionan xD… como siempre, he disfrutado tanto con sus comentarios, como disfruto escribiendo para ustedes. Me divierten un mundo con sus reacciones, de verdad que hacen que esto valga la pena. También me alegro por haber salvado otro gatito (¿?) si lo salvé deberían enviármelo a Venezuela, quiero un gatito u.u…. Ok, desvarié pero ese comentario de que 'con cada Mimato feliz salvas un gatito' marcará mi vida, por los Dioses. Lamento mucho lo de hacer llorar a algunas, trataré de portarme bien.

Gracias especiales a: anahiihana, anafichan, Marily123, Raycel03, Taishou, 0-aThErY-0, Luna Lightburst, LaSraDarcy, Sakura Kuran-Haruno, KibiNoNata, DarkyStar, digilec, LilyP, Touko,Noheli, Krissie, KaoruxKenshin, Alshi, Mimichibi-DiethelMimichibi-Diethel, Meems-ishikawa, LUCY.

En éste capítulo utilice la canción 'In My Veins' de Andrew Belle. Traté, lo juro, de no romper demasiado el corazón de Kou-chan… Pero bueno, ya ustedes me dirán que tal quedó esto.


Finales alternativos

Koushiro Izumi se desplomó en el último escalón de la escalinata de mármol, alzando sus ojos negros al cielo nocturno, mientras contenía la respiración. Podía sentir los latidos de su corazón, en estéreo, mientras resonaban por su cuerpo haciendo eco en sus oídos. Imaginó que así se sentían los guerreros antes de una batalla, cuando la incertidumbre se apodera de los sentidos y cada gramo racional te prepara para esperar lo peor.

Miyako Inoe lo había asustado. La muchacha había sido sumamente vaga respecto al motivo por el cual su cita no aparecía, o porque motivo debía esperarla en aquel sitio. Pero él era Koushiro Izumi, un hombre de lógica, guiado en su totalidad por la evidencia que podían notar sus ojos.

Sus ojos habían estudiado el semblante taciturno de Miyako, el rayo de culpa que cruzaba su mirada, y la actitud cautelosa, tan poco característica en su querida amiga. Eso sólo podía llevarle a una conclusión: lo inevitable había ocurrido. Y él, como el pobre mercader de Venecia, tendría que pagar la cuota de carne por sus pecados cometidos, y por la felicidad que ellos habían traído, aún momentáneamente, a su vida.

"Nothing goes as planned…Everything will break…

People say goodbye, in their own special way…"

Sus oídos captaron un pequeño ruido de pasos a su espalda. Ocasionando que el muchacho se levantara con lentitud. Así que allí estaba ella, a un giro de distancia.

Koushiro Izumi se preguntó que ojos lo recibirían al voltear, y algo en su interior le dio la respuesta que buscaba, restándole el coraje de reunir la evidencia que su lógica le pedía para confirmar sus temores. Su mente analítica le pedía a gritos averiguar la verdad, era un hombre de hechos, y acciones era precisamente lo que su cerebro pedía. Sin embargo, y a pesar de estar confiado en que sabría exactamente todo lo que estuviera ocurriendo apenas sus ojos se posaran sobre Mimi Tachikawa, pues la muchacha era tan transparente como un claro de agua, Koushiro Izumi no encontró la fuerza suficiente en su interior para voltearse y acabar con el ensueño que su cerebro límbico le había permitido construir.

El pelirrojo supuso que existía algo de justicia poética en aquello. Había puesto su esperanza sobre un castillo de arena que podía venirse abajo en cualquier instante. Siempre lo había sabido. Entendía exactamente todos los riesgos que había corrido. Entendía cada una de las decisiones que lo habían llevado a aquel momento. Entendía cómo su castillo se vendría abajo, lo había construido con la vista puesta en el mar, esperando que éste lo derrumbara en cualquier momento.

Y aún así, si se encontrase en aquella situación de nuevo, actuaría exactamente igual.

El pelirrojo supuso que por eso las acciones de amor son tan peligrosas: no importa cuánto duelan, generalmente, valen la pena lo suficiente para que el dolor sea casi irrelevante.

Lo que no esperaba era descubrir que el total entendimiento de las acciones que uno comete, no liberan, en absoluto, el nivel de daño que causan. Dolía saber que sus miedos eran justificados. Dolía saber que su instinto había tenido razón. Dolía descubrir que, por mucho que una historia se sienta parte de ti, no significa que lo sea.

"All that you rely on and all that you can fake, will leave you in the morning but find you in the day…"

'Kou-chan…' la voz de Mimi Tachikawa había sido tan débil al llamarlo, que el muchacho apenas fue capaz de oírla.

Koushiro Izumi suspiró, aún sin girarse hacia su amiga, y manteniendo los ojos en el cielo nocturno.

'Las estrellas han estado ahí, a nuestra vista, incluso antes de que los humanos supiésemos identificarlas. Antes de la evolución, antes de que pudiésemos hablar, o señalar. Siempre han sido un paisaje hermoso para lo que sea que las mire. Pero los humanos somos una raza codiciosa… ¿no te parece?' preguntó retóricamente el muchacho, antes de continuar 'No era suficiente para nosotros simplemente observar las estrellas. Necesitábamos ponerles nombres, crearles historias griegas, trágicas o románticas, e involucrarlas de algún modo en nuestra vida… supongo, eso es lo que nos diferencia de las otras especies… nosotros buscamos pertenecer… Pertenecer a algo, pertenecer al mundo, pertenecer los unos a los otros. Nuestro sentido de pertenencia es tan primordial como el de supervivencia, supongo."

Koushiro dio un suspiro prolongado, girándose con lentitud hacia ella.

'Nos volvemos codiciosos. Eventualmente, no nos basta con observar el brillo… queremos ser parte de él' dijo el muchacho, posando finalmente sus ojos en los de ella.

"Oh, you're in my veins… And I cannot get you out… Oh, you're all I taste at night inside of my mouth… Oh, you run away cause I am not what you found… Oh, you're in my veins and I cannot get you out…"

Sus ojos negros encontraron exactamente lo que esperaban encontrar. El brillo de la nueva ilusión que había aparecido lentamente en ellos para él, había sido reemplazado con el mismo amor fraternal que le habían profesado desde su niñez.

Allí estaba ella: Mimi Tachikawa, la muchacha del pedestal. La castaña a la que había pasado más horas idealizando de las que estaba dispuesto a admitir. La muchacha de sus sueños más utópicos y lejanos. Esa que le hacía sentir que no existían imposibles. Cuya sonrisa iluminaba los días más oscuros. Y cuyos ojos eran capaces de controlar su humor como pequeños hilos a una marioneta. Esa a la que su corazón se había aferrado con cada latido de vida que le regalaba. Esa que pertenecía a su amigo Yamato Ishida.

Los ojos negros de Koushiro bajaron hasta el suelo, al tiempo que aguantaba la respiración y la punzada de dolor que surcaba por su pecho.

'Lo recuerdas…' susurró el muchacho, mientras el recuerdo de las pasadas semanas se desvanecía de su mente como un espejismo en el desierto.

"Everything will change. Nothing stays the same.

And nobody here's perfect. Oh, but everyone's to blame…"

Los ojos castaños de Mimi Tachikawa se aguaron instantáneamente, al tiempo que la muchacha bajaba los últimos dos escalones para encontrarse frente a frente con Koushiro Izumi.

'Recuerdo todo. Absolutamente todo' contestó ella mirándolo a los ojos.

Koushiro alzó la mirada hacia ella, al tiempo que colocaba las manos en sus bolsillos con aire derrotado.

'Lo más importante de esa afirmación sigue siendo que lo recuerdas a él' contesto Koushiro.

Mimi guardó silencio por un momento, antes de continuar.

'También te recuerdo a ti' dijo la muchacha suspirando 'y no sólo a Koushiro, mi hermano, no sólo recuerdo a Kou-chan…' continuó ella cerrando los ojos e intentando retener las lagrimas 'también recuerdo a Koushiro Izumi el muchacho del cual estaba empezando a enamorarme'

Los ojos de Koushiro se fijaron en los de ella, al tiempo que el muchacho le enviaba una sonrisa triste.

'No me digas eso. No cuando sé que lo que sea que pudiste sentir, o aún sientas por mí, jamás será rival para lo que sientes por Yamato' dijo el muchacho sentándose en el escalón y evitando su mirada.

"All that you rely on and all that you can save will leave you in the morning and find you in the day"

Mimi aguantó la respiración, al tiempo que unas lágrimas lograban encontrar su camino entre sus pestañas, para rodar por sus mejillas.

'Lo lamento tanto, Koushiro…' soltó la muchacha reprimiendo un sollozo, al tiempo que frotaba su rostro con una mano.

Koushiro alzó la mirada a ella, y negó con su cabeza.

'No es tu culpa que yo haya decidido ignorar mi mejor juicio. Sabía qué estaba haciendo, sabía que podía venirse abajo en cualquier momento… No es tu culpa que yo apostara por un sueño que jamás será mi realidad'

Mimi observó al muchacho en silencio.

'Debí saberlo. Lo que sentías por mi… no entiendo como no lo vi…'

Koushiro se encogió los hombros, enviándole una sonrisa triste.

'No eres de las que piensa que la gente puede esconder información… siempre esperas que los demás sean igual de honestos a como tú eres con ellos. Y yo… bueno, yo siempre pensé que lo mejor para todo el mundo era que yo no complicara las cosas con sentimientos… 'inconvenientes' y poco oportunos'

Mimi se arrodillo frente a él, enviándole una mirada triste.

'Tú nunca fuiste inconveniente, Kou-chan…' dijo la muchacha 'simplemente comencé una historia con otra persona, una que aún no ha terminado'

Koushiro suspiró, perdiéndose por un segundo en los ojos de la muchacha.

"Oh, you're in my veins… And I cannot get you out… Oh, you're all I taste at night inside of my mouth… Oh, you run away cause I am not what you found… Oh, you're in my veins and I cannot get you out…"

'Sigo preguntándome… si mi historia contigo pudo haber tenido algún sentido fuera de mi cabeza' susurro el muchacho 'sigo preguntándome si todas esas compatibilidades que me llevan a verte bajo una luz de perfección sólo están ahí para torturarme, o si en algún momento de mi vida mi historia contigo fue si quiera posible'

Mimi le envió una sonrisa triste.

'Quizás… necesito un universo paralelo para lograr que esto funcione'

La castaña negó con su cabeza, lentamente.

'Era más que posible, Kou-chan. Estaba pasando. Si no me hubiese enamorado de Yamato primero, quizás todo esto pudo tener otro camino' contestó la muchacha 'llegue a sentir el comienzo de amor contigo. Pero, creo que soy de esa clase de personas que sólo se enamoran una vez… y ese amor ya tenía dueño'

"No, I cannot get you out. No, I cannot get you…

Oh, no, I cannot get you out. No, I cannot get you…"

Koushiro suspiró, asintiendo con pesadez.

'Estas semanas… significaron un mundo para mí. Sé que para ti quizás sean un recuerdo borroso, como de una vida pasada… pero, yo no las cambiaría por nada'

'Yo tampoco, Kou-chan. Eres más de lo que pude haber pedido a los dioses. Para mi haz sido una bendición. Y no estoy exagerando, Kou-chan… tú…' Mimi se detuvo por un segundo, escogiendo sus palabras 'Tú me has devuelto algo que creía perdido'

Koushiro alzó las cejas sin entender.

´Mi fe. Lo que sea que estaba roto dentro de mí, has sido tú quien me ha ayudado a reconstruirlo'

Koushiro la observó en silencio.

'De algún modo, siento que no merezco alguien tan increíble como tú. Eres, por mucho, el hombre más honorable que he conocido. Me halagas con el simple hecho de saber qué crees que soy merecedora de tantas atenciones de parte de alguien como tú. Cualquier chica mataría por ser cortejada por ti. Y, hay una parte de mi, que siempre va a lamentar saber que no puedo ser esa chica para ti'

Koushiro le envió una pequeña sonrisa.

'Estas semanas fueron mi salvación, en muchos sentidos, Kou-chan. Y por cualquier inconveniente que te hayan causado a ti, quiero que sepas que lo lamento con cada pedazo de mi alma. Si alguien no merece sufrir en esta historia, eres tú'

El muchacho negó con la cabeza.

'Aún si fueron cortas, pude saber cómo se sentía ser el hombre que llevaba del brazo a Mimi Tachikawa. Eso para mí jamás tendrá precio'

Mimi negó con la cabeza.

'No hables de mi como si fuese perfecta. Me conoces lo suficiente para ver todas las grietas sobre mí' contestó ella, enviándole una pequeña sonrisa.

Koushiro tomó su rostro, acariciando las mejillas de la muchacha, mientras la observaba fijamente.

'Veo tus grietas, pero ellas no te hacen, en absoluto, menos perfecta. Aún si sólo pude disfrutarte por unas semanas, has sido como un rayo de luz que trajo brillo a mi vida'

"Everything is dark. It's more than you can take. But you catch a glimpse of sun light. Shining, shinning down on your face… your face, on your face… "

'Odio haberte causado el menor daño, Kou-chan. Has sido un ángel guardián para mí. Nada nunca será suficiente para compensarte…'

Koushiro suspiró, dándole un pequeño beso en la frente.

'Si encuentras la felicidad, eso bastará para que yo sobreviva en cualquier camino. Tan sólo tengo que entender que nunca estuviste destinada a amarme a mí' contestó el muchacho.

Los ojos de Mimi se fijaron sobre él, por unos largos minutos.

'Podría amarte. No me cabe duda de eso. No podría verte ser así, tan perfecto como eres día con día, y no amarte, Kou-chan' comentó la muchacha con sinceridad 'por eso no pude evitar lo que sentí mientras tenia amnesia, por eso no puedo evitar lo que siento ahora, podría amarte, lo sé…'

'Pero no como lo amas a él…'

Mimi suspiró y negó lentamente con su cabeza.

'Mereces ese tipo de amor… y sería incapaz de robarte la oportunidad de vivirlo con alguien más, Koushiro'

"Oh, you're in my veins… And I cannot get you out… Oh, you're all I taste at night inside of my mouth… Oh, you run away cause I am not what you found… Oh, you're in my veins and I cannot get you out…"

Koushiro suspiró, perdiendo sus ojos en los de ella, y decidiendo no comentar sobre sus propias dudas respecto a aquella afirmación. No sabía si él también era como ella en esa predisposición de sólo amar a una persona en su tiempo de vida, y no veía el sentido de aquejar a la muchacha con algo que se salía del control de ambos. Esperaba algún día poder encontrar lo que ella deseaba para él, y quería creer que aquello era posible. Suponía que, por el momento, aquella esperanza sería suficiente para seguir adelante. Sin embargo, el luto por lo que estaba perdiendo tendría que ser vivido hasta que esa esperanza alcanzase su camino.

"No, I cannot get you out…Oh, no, I cannot get you…"

Koushiro Izumi esperó hasta que Mimi Tachikawa entró en el apartamento, sus ojos bajaron instintivamente a su reloj, eran las 2 AM. El pelirrojo se frotó las sienes con los dedos índices, bajando las manos hasta su cuello. Estaba exhausto. Aquella conversación había acabado completamente con su energía, pero, sabía que aquello no había terminado. No aún.

Soltando un pequeño suspiro, el muchacho giró sobre sus talones pegando su vista en el pequeño rotulo de madera marcado con las siglas 5-E. El muchacho avanzó, llevando su mano a la puerta y golpeando en ella con su puño cerrado.

Yamato Ishida, giró el rostro en dirección a la puerta, antes de mirar al reloj. El muchacho se alejó de la ventana caminando hacia la entrada, asumiendo que definitivamente aquella no sería su exnovia, quien había sido muy clara en sus intenciones respecto al modo en el que continuarían las cosas. El rubio, alcanzó la puerta y la abrió, sorprendiéndose de encontrar a Koushiro Izumi devolviéndole la mirada.

Yamato alzó las cejas sorprendido, y cruzó los brazos frente a su pecho, incapaz de olvidar su rabia y celos respecto a la situación de aquel muchacho con SU Mimi.

'¿Qué estás haciendo aquí?' preguntó Yamato de modo tajante, apretando las manos en puños, y manteniendo sus brazos firmemente cruzados, para evitar la tentación de usarlos.

Koushiro giró los ojos, y se encogió los hombros.

'Honestamente, tú y yo, a estas alturas, sólo tenemos un tema en común ¿o no?' contestó Koushiro con voz monótona.

'Supongo que sí' continuó Yamato sin hacerse a un lado para dejarlo pasar, esperando que aquella fuese una visita corta.

Koushiro no hizo ningún ademan por entrar. Al contrario, cruzó también los brazos sobre su pecho, manteniéndose inmóvil. Sus ojos negros estaban entornados en una mirada rabiosa que Yamato no recordaba haber visto antes.

'Supongo que Mimi ya habló contigo' continuó el muchacho con voz seca.

'Sí' asintió el rubio, evitando deliberadamente dar detalles sobre aquella conversación.

'Conmigo, también' continuó Koushiro, utilizando exactamente la misma táctica evasiva.

Ambos permanecieron en silencio por unos cortos segundos, intercambiando miradas de rabia mutua.

'No opinaré sobre sus decisiones. No juzgaré lo que ella haga o deje de hacer. No soy nadie para juzgarla a ella' dijo Koushiro con voz queda.

Yamato alzó las cejas y le envió una mala mirada.

'Y aún así, aquí estas' completó el rubio.

Koushiro resopló, apretando más los brazos en su pecho y dando un paso hacia adelante, en su dirección.

'Estoy aquí como amigo…'

'No como amigo mío' interrumpió Yamato.

Koushiro suspiró, haciendo un esfuerzo tangible en mantener su madurez en una pieza.

'Como amigo de ella' corrigió el pelirrojo.

'Gracioso' dijo Yamato dando un paso hasta el pelirrojo, mientras entrecerraba los ojos 'basándome en lo que vi esta noche, tus intenciones no eran nada amistosas'

'Mis intenciones siempre han sido tan claras como el día para ti. Puedo entender que ella este confundida. Pero tú, tú estabas al tanto de lo que yo siento por ella' dijo Koushiro, sin retroceder.

'Oh, claro, yo recibo constantes updates de tus sentimientos por mi novia en mi teléfono' soltó Yamato con sarcasmo.

'Ella ya no es tu novia. Y mientras lo fue, mis sentimientos por ella jamás te molestaron' soltó Koushiro a su vez.

'Eso es porque jamás creí que tendrías un chance real con ella. No a menos que pudieses construirte una propia con robótica, claro está'

'Oh, pues que decepcionante para ti debe ser descubrir que siempre tuve ese 'chance' con ella, después de todo'

Ambos se habían ido acercando como bestias salvajes, midiéndose antes de un ataque a la presa. Sin embargo, al mismo tiempo, ambos notaron su cercanía y retornaron a sus posiciones iníciales, dejando más de metro y medio de distancia entre los dos.

'Esto es ridículo. Viniste a que termine de matarte, y que Mimi vuelva a enfurecerse conmigo' soltó Yamato

'No juego sucio. Tú sabes más de eso que yo' contestó Koushiro, sin poderse controlar.

Yamato frunció el ceño.

'Si quieres que te mate, vas por buen camino'

'Puedo defenderme' contestó Koushiro, de modo amenazante.

Yamato apretó los puños enviándole una mirada asesina.

'Pero no fue por eso que vine' continuó Koushiro, controlando su respiración y su ira.

Yamato guardó silencio, esperando que continuara. El pelirrojo tardó unos minutos en calmarse y recuperar su nivel de decoro habitual.

'Mimi' dijo el muchacho, y apenas el nombre salió de sus labios, el tono de su voz y su lenguaje corporal cambio drásticamente 'Ella quiere encontrarse a sí misma, quiere estar sola quiere encontrar su propio rumbo sin parejas. Eso lo entiendo' dijo, añadiendo con rapidez 'También, entiendo perfectamente, que para cuando este lista será a ti y no a mí a quien va a buscar'

Yamato alzó las cejas con sorpresa, entendiendo de golpe el motivo real de la visita del pelirrojo y sintiéndose, de pronto, muy estúpido por sus aún existentes ganas de golpearlo. El muchacho no estaba allí buscando una pelea, sino intentando proteger a Mimi.

'La amo' dijo Koushiro con voz ronca 'La amo, pero sé que ella te ama a ti'

Yamato lo observó en silencio, sorprendiéndose de que Koushiro pudiese terminar aquella frase sin que su voz se quebrara.

'Entiendo eso. Puedo vivir con eso. Puedo aceptar que ella no es para mí' continuó Koushiro 'Quiero que sea feliz. Necesito que sea feliz'

Yamato guardó silencio.

'Puedo aceptar esto. Pero, no puedo aceptar que tú vuelvas a lastimarla…' continuó Koushiro.

'Nunca volveré a lastimarla. Lo juro' completó Yamato.

Koushiro suspiró, mirándolo detenidamente.

'Supongo que esa es una promesa que ya habías hecho, antes' le dijo, frunciendo el ceño.

Yamato le envió una mala mirada al pelirrojo, antes de repetir:

'Nunca volveré a lastimar a Mimi'

Koushiro lo observó detenidamente, intentando medir la sinceridad de sus palabras.

'Parece que lo dices en serio. Y, aún así, podría apostar de que la primera vez que dijiste esas palabras también las sentías reales' dijo Koushiro.

'He madurado, Koushiro'

'Apuesto que sí. Sólo espero que eso sea suficiente'

'La protegeré con mi vida, Koushiro' dijo Yamato, mirándolo con sinceridad.

'No me preocupa tu disposición a morir por ella. Sino la de vivir por ella' completó Koushiro, suspirando. Yamato no pudo evitar sonreír ante la ironía poética de aquella frase.

'Si vuelve a mí, la haré feliz cada día que me quede de vida. Lo prometo' decretó el muchacho.

Ambos muchachos se mantuvieron en silencio por unos segundos.

'Esto es muy maduro de tu parte' dijo Yamato, extendiendo su mano 'así que mantengamos este grado de civilidad'

Los ojos negros de Koushiro bajaron a la mano extendida de su amigo y, suspirando, la tomó estrechándola por un segundo antes de usarla para halar a Yamato hacia él, con una fuerza que el rubio considero muy superior a la que habría esperado de alguien tan zen como Koushiro Izumi. Los ojos azules del rubio, encontraron a los del muchacho y ambos mantuvieron la conexión por unos segundos.

'Civilidad está bien. Pero si la lastimas, la lógica y la madurez volaran por la ventana, Yamato' advirtió Koushiro.

Yamato asintió con lentitud.

'Lo entiendo' dijo antes de soltarse de Koushiro, dándole un pequeño empujón para restablecer su espacio personal.

Koushiro Izumi le envió un asentimiento, al que el rubio correspondió, en un gesto de entendimiento y respeto mutuo, antes de marcharse en dirección al ascensor.

*+*+* Un mes y medio después *+*+*+*

Mimi Tachikawa observó el sobre entre sus manos con una sonrisa. La muchacha se recostó en su cama y giró en ella soltando un pequeño grito de alegría, antes de levantarse de golpe gritando a todo pulmón.

'¡MIYAKO! ¡MIYAKO! ¡MIYAKOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!' gritó la muchacha corriendo por el pasillo hasta la habitación de su amiga y golpeando en la puerta con violencia.

La pelimorada se apresuró en abrir la puerta, y la observó con una mirada de sorpresa.

'¿Te encuentras bien?' exclamó.

'Más que bien. Me encuentro perfectamente, en verdad. Perfectamente' exclamó Mimi, hablando con rapidez y dando pequeños saltos en el mismo lugar.

Miyako alzó las cejas confundida por unos segundos, antes de soltar un grito de emoción y comenzar a saltar al mismo ritmo de su mejor amiga.

'¿ENTRASTE NO ES ASÍ? ¡OH, DIOS! ENTRASTE ¡ENTRASTE!' Miyako se lanzó hacia ella, mientras Mimi asentía rápidamente con la cabeza.

'¡ENTRE, MIYA-CHAN! ¡ENTRE!' soltó la muchacha, mientras ambas saltaban en círculos abrazadas.

'¡FELICIDADES!' dijo Miyako, cuando los saltos se acabaron.

Mimi le envió una enorme sonrisa, mientras abrazaba el sobre a su pecho con alegría. La muchacha giró sobre sus talones, para luego detenerse a mirar a su amiga con una media sonrisa.

'¿Cómo se lo voy a decir a Yamato?' preguntó.

Miyako soltó una pequeña risa y se encogió los hombros.

'Si yo no estoy feliz con el prospecto de que te vayas por todo el verano, supongo que a él le gustará aun menos. Pero, si todos queremos que seas feliz, tendrá que encontrar alguna manera de aceptarlo' dijo Miyako.

Los ojos castaños de Mimi bajaron nuevamente al sobre, antes de enviar una sonrisa a su amiga y correr con destino a la salida del apartamento.

Miyako soltó un pequeño suspiro, siguiéndola con la mirada y negando con la cabeza, con una sonrisa. Aún se preguntaba como rayos aquella 'amistad' funcionaba, pero, ciertamente Mimi estaba más feliz de lo que recordaba haberla visto jamás, por su lado, Yamato Ishida parecía contento con el simple hecho de serle permitido estar en su presencia. Ella jamás habría pensado que una 'amistad' entre ex novios que hubiesen vivido una historia tan intensa como la suya, y que claramente seguían enamorados el uno del otro, fuese si quiera remotamente posible. Pero de alguna manera, ambos parecían manejar el asunto con una gracia poco característica. Suspirando, y decidiendo confiar en el mejor juicio de su mejor amiga, Miyako Inoe decidió no sobre analizar más aquel asunto.

Los pies de Mimi Tachikawa corrieron instintivamente al apartamento del rubio, antes de que ella pudiese recordar que él no se encontraba allí. La muchacha se detuvo, llevando los ojos a su reloj para comprobar que aun era 'horario de trabajo'. La muchacha se balanceo en su mismo sitio, antes de dar unos pequeños saltos de ansiedad.

'¿Lo llamo? ¿Lo espero?' se preguntó en voz alta. Mimi infló sus mejillas en un gesto infantil, antes de decidir sacar las llaves de sus jeans y abrir la puerta del apartamento del muchacho.

La castaña volvió a colocar las llaves en su bolsillo, y cerró la puerta tras ella.

'Supongo que lo esperaré' anunció la muchacha al apartamento vació, caminando en dirección al sofá.

Por un momento, se detuvo, recordando que era primera vez que utilizaba la copia de llave que Yamato había regresado a sus manos. No había estado sola en aquel apartamento desde que aquellas paredes eran su segundo hogar. Recordaba haber lanzado su copia de las llaves en el fuego para evitar tentaciones, sin embargo, una copia de esa misma llave ahora se encontraba en sus manos por circunstancias muy diferentes, y muy iguales a la vez.

Mimi caminó hasta el sofá y se sentó en él, su mirada vagó por la habitación y encontró sus propios ojos devolviéndole la mirada, en una fotografía de ambos jóvenes juntos. La castaña se levantó de golpe del sofá y negó con la cabeza.

'Esto es algo demasiado bizarro para una amistad. Ya no soy su novia. Esto no se siente correcto' concluyó de repente, no había pensado antes de entrar, lo había hecho como en los días donde eso habría sido natural, Mimi giró caminando hacia la puerta, para su sorpresa la puerta se abrió y una cabeza rubia entró por ella.

Yamato Ishida sacudió su cabellera rubia que destilaba agua, al tiempo que retiraba su abrigo con sorna, maldiciendo en silencio por la sorpresiva lluvia que había interrumpido su camino a casa. El muchacho lanzó su bolso y su abrigo al suelo, antes de alzar la vista para localizar a su visitante.

'Usaste la llave' soltó el muchacho con una sonrisa, y una mirada de sorpresa.

El rostro de la castaña se tiño de rosa, mientras le enviaba una mirada de disculpa y un débil asentimiento.

'Realmente no lo pensé hasta que estaba adentro, y ahora que me doy cuenta de lo raro que debía parecer, ya me iba' contestó.

'No vas a escaparte así de fácil' dijo el muchacho con una sonrisa de suficiencia.

Mimi giró los ojos, soltando una pequeña carcajada.

'¿Acaso hay algún tipo de castigo por usar la llave que tú mismo me diste?' preguntó.

Yamato negó con la cabeza, sonriendo, y pateando sus cosas hacia la esquina y cerrando la puerta detrás de él.

'No, hay un castigo por irte sin decirme a qué viniste' dijo el muchacho, caminando hacia ella.

'Oh, cierto' soltó la muchacha, dando una pequeña patada en el suelo y sonriendo 'tengo noticias'

'Apuesto que sí. Dame un segundo' dijo el muchacho dirigiéndose a su habitación 'necesito cambiarme' dijo señalando su suéter y jeans mojados.

Mimi asintió, recordando lo tímido que podía llegar a ser el muchacho la mayor parte del tiempo, cubrió sus ojos con una mano y giró dándole la espalda.

'No veré nada' le dijo.

Yamato se detuvo antes de llegar a su habitación y alzó las cejas confundido.

'No esperaba que vieras, y sólo lo dices por jugar conmigo' anunció con voz divertida 'lo cual no es gracioso, considerando que me has visto ya en circunstancias peores' completó el muchacho, ocasionando que la castaña diese otra patada en el suelo soltando una pequeña risa.

'Eso es muy gracioso, Yama'

El muchacho soltó una carcajada, entrando a su cuarto al tiempo que se quitaba la ropa mojada, reemplazándola con su habitual pijama: una camiseta negra de Eric Clapton y una bermuda tipo militar.

'Listo' anunció saliendo y sentándose en el sofá, junto a ella.

'No puedo creer que sigas utilizando esa pijama' soltó Mimi, negando con la cabeza 'ha pasado más de un año'

'Está limpia' anunció Yamato ofendido 'Y Clapton es Dios, no se discute con indumentaria con su nombre'

Mimi soltó una pequeña carcajada y negó con la cabeza.

'Bien. No discutiré con Dios'

Yamato asintió, satisfecho.

Mimi observó el sobre que permanecía en sus manos antes de enviar una mirada furtiva al rubio, de vuelta al sobre. El muchacho alzó las cejas confundido.

'¿Pasa algo?' preguntó, tomando su mano y mirándola a los ojos.

Mimi tomó aire, dudando, antes de contestar.

'Estamos bien ahora, puedes decirme cualquier cosa'

Mimi asintió, mirándolo a los ojos.

'Este… 'experimento de amistad' ha salido bastante bien, ¿no te parece? Somos capaces de mantener un trato muy unido sin ningún tipo de rencores, ni cargas… es como comenzar de cero ¿no te parece?'

'Claro, sólo puede mejorar nuestra relación a futuro' contestó él, siendo muy cuidadoso a la hora de aclarar que el status actual no era el buscado.

'A futuro' repitió Mimi, sonriendo 'prometimos no hablar del futuro hasta que llegue'

'Lo sé, pero me es imposible' contestó el encogiéndose los hombros.

'Lo sé' concluyó ella asintiendo 'pero, por ahora, me gusta no tener mi futuro escrito en piedra, Yama. Creo que uno de los motivos por los que sufrimos tanto es porque siempre hemos intentado construir nuestro futuro alrededor del otro'

'Aún hago eso' confesó él.

'No deberías. Las personas debemos tener un destino que cumplir, un sueño que vivir. Y vivir eso acompañados por el amor debe ser lo mejor del mundo, pero vivir el amor sin encontrar eso… no plenamente una vida completa… ¿entiendes?'

Yamato alzó las cejas, asintiendo con recelo.

'Tú tienes la música. Tú sabes que quieres hacer con tu vida. Yo no tengo eso'

Yamato la observó en silencio, esperando que culminase.

'He sido aceptada en el Instituto Culinario de Nueva York'

Los ojos del rubio se abrieron de golpe, mientras el muchacho se levantaba del sofá de un tirón.

'¿Te mudas de vuelta a Nueva York?' soltó Yamato, sorprendido.

'Es un curso de verano, por ahora'

Yamato se alivió por unos segundos, antes de entrecerrar los ojos con recelo.

'¿Qué quieres decir con 'por ahora?' preguntó.


Finales alternativos

He escuchado decir que, momentos antes de la muerte, terminamos lamentando las cosas que no hicimos más que las que hicimos para terminar fracasando.

Para muchos de nosotros es más llevadero el fracaso que la cobardía.

Sobrellevamos mejor nuestros errores, considerándolos cicatrices de unas batallas que, aunque perdidas, nos llevaron más cerca a ganar la guerra.

Somos capaces de sobrevivir, con más orgullo, el haber sobrevivido una caída aparatosa por un fallido salto de fe, antes que asumir nuestra cobardía al permitir que el miedo a la incertidumbre controlase nuestras decisiones.

Es mejor haber sido consumido por el fracaso, que paralizado por el miedo.

Es mejor haber perdido nuestra apuesta antes que permitir que la cobardía nos mantuviese fuera del juego.

Es más fácil vivir cargando con el peso de nuestras acciones, antes de que asumir el vacío de una vida llena de listas sin cumplir.

Es mejor llegar a la línea final con golpes y sangre, antes que sentarse a esperar que la línea nos alcance a nosotros.

Nuestras vidas están llenas de momentos que definen su curso. Somos presentados día con día con decisiones que pudiesen afectar nuestro rumbo. Con cada cruce de camino pudiésemos estar marchando, sin saberlo, a un final no planeado, pero nuestro.

Nuestros errores bien podrían ser experiencias que nos transformen en quienes siempre estuvimos destinados a ser. Quizás sean ellos quienes terminen brindándonos nuestras horas más felices, nuestros recuerdos más preciados, y nuestros más intensos momentos.

Quizás sean esos errores lo más importante del camino. Quizás fueron ellos que nos alejaron de un final diferente al que estábamos destinados a tener, quizás ellos nos llevaran a un final mejor. Quizás, sin la madurez que nos brindaron, jamás habríamos reconocido la felicidad cuando nos cruzásemos con ella.

Si terminamos lamentando más nuestras horas de inacción, entonces, por los Dioses, actuemos. Equivoquémonos. Saltemos al vacío, con la esperanza de ser atrapados en algún momento.

Permitamos a nuestra mente perderse en historias sin futuro.

Permitamos a nuestros sentidos disfrutar de la libertad.

Seamos capaces de disfrutar momentos sin consecuencias. De vivir un día sin pensar en el mañana. De disfrutar el vuelo, sin pensar en el aterrizaje. De vivir la caída, sin preocuparnos por el pavimento.

Aprendamos a vivir con un final diferente cada día, comprendiendo que alguno de esos finales sí contará como tal.

Pasamos tanto tiempo preocupándonos en cómo van a terminar las cosas, que la mitad del tiempo no somos capaces de disfrutarlas mientras están ocurriendo.

El final, eventualmente, nos alcanzará a todos. No necesita que lo estemos buscando, ni planificando.

Entonces…

Tomemos el trabajo arriesgado.

Cambiemos de carrera en el último semestre.

Enamorémonos de la persona equivocada.

Lancémonos, en caída libre.

Y, sobre todo, rodeémonos de suficientes opciones para saber que, cuando finalmente hayamos elegido con qué quisiéramos terminar, sepamos que estamos felices, y no conformados, con dicha decisión.


TODO POR AHORA CHICAS Y CHICOS. LOS AMO. ESPERO SUS COMENTARIOS.

:)