Capitulo 3: reencuentro.
Un peli gris bajaba del avión.
No llevaba mucho equipaje, la mayor parte de sus cosas las había enviado a las habitaciones de la universidad. Recogió la pequeña maleta que llevaba y tomo un taxi a los dormitorios.
Para su suerte no compartiría habitación con nadie, era uno de los beneficios de estudiar medicina, te daban privacidad en las habitaciones.
El edificio era amplio, lo suficiente para albergar a la mayor parte de los estudiantes de la universidad. Para su mala suerte, los pasillos y elevadores estaban llenos, por lo que tuvo que subir por las escaleras casi atropellando a todo aquel que se ponía frente suyo. Su habitación era la 213 en el 5to piso, la cual se encontraba al fondo del mismo.
Al llegar a la habitación paso su tarjeta de acceso por la cerradura, seguido del código de desbloqueo en la maquina a la derecha de la puerta, para después poner su huella digital en la misma. La puerta se abrió automáticamente con un ligero pitido.
La seguridad de las habitaciones era máxima. Cada estudiante y personal contaba con un código y una tarjeta de seguridad, la cual les daba acceso a los diferentes lugares de las instalaciones. Al marcar el código por primera vez en las habitaciones, la huella digital quedaba marcada para evitar problemas.
Dependiendo el código que tenían eran los lugares a los que tenían acceso y los horarios en los cuales se les permitía entrar.
El peli gris al entrar se encontró con su equipaje dentro de la habitación, pero al girarse para observar el resto del lugar, se quedo pasmado al ver su cuarto.
Esto es obra de mi padre- dijo para sí- no puedo creer que haya usado sus influencias para esto.
No era de extrañar su asombro. La habitación parecía más el cuarto de un príncipe que la habitación de un universitario.
La cama era de madera fina, con acabados hechos a mano. Las colchas, así como las almohadas eran de seda fina y estaban rellenas de plumas. Contaba con una pequeña sala de dos sillones con mesa de madera, una televisión de plasma de 38 pulgas, una pequeña cocina con barra y dos banquillos.
La cocina estaba equipada con todo. El refrié estaba lleno, como si acabaran de hacer las compras. Las alacenas también estaban llenas y había un juego de bajilla para 4 personas.
Goenji no cavia en sí mismo de la sorpresa. Cerró la puerta de su habitación para evitar que alguien viese el lugar, pero era tarde. Toda la tarde había estado entrando y saliendo personas del lugar para acondicionarlo y uno que otro curioso entraba para ver el lugar.
Goenji siguió su recorrido por el lugar preguntándose en qué demonios pensaba su padre cuando le consiguió ese lugar. Sería la envidia de algunos y el enemigo de casi todos.
Al final decidió no darle tanta importancia y se dedico a ordenar sus cosas en los lugares correspondientes.
Poco después se sintió exhausto de tanto ordenar, así que decidió tomar una ducha. Se dirigió al baño dispuesto a ducharse, pero al entrar se dio de nuevo contra el suelo* al ver el lugar.
Si se sorprendió con la habitación, el baño seguro lo infartaba. El lugar estaba exageradamente elegante. Todo estaba cubierto por azulejos en distintos tonos de café. El lavamanos y el inodoro eran de caoba con un diseño estilo antiguo. La ducha consistía en una tina del tamaño de un jacuzzi con la llave y regadera de metal cromado con la figura de un dragón y sus garras.
En definitiva serian los años más largos de su vida en ese lugar.
Se sentía tan cansado, que simplemente decidió ignorar el lugar por el momento y tomar la ducha para poder dormir, ya que al día siguiente comenzaban los cursos en la universidad.
Salió de ducharse y se puso un short ligero para dormir, cuando tocaron la puerta. Goenji se dirigió a ella con curiosidad por saber quien lo molestaría a esas horas.
Abrió la puerta encontrándose con un grupo de jóvenes que parecían ser de grado superior. Algunos sonreían maliciosamente al ver a Goenji tan solo en short, con algunas gotas de agua escurriendo por su pecho desnudo y su cabello aun húmedo. Parecía que se lo querían comer con la mirada.
¿se les ofrece algo?- pregunto Goenji ignorando sus miradas de lujuria.
Si, a ti- respondió un chico alto de pelo rubio, que parecía ser el líder del grupito- nos gustaría que nos acompañases un momento. Al fin y al cabo, es la obligación de una sampa ayudar a los nuevos estudiantes a adaptarse a este lugar.
¿y si me reusó?- pregunto el ojo café con prepotencia.
Mira chico- le dijo un peli rojo a su izquierda- en este lugar hay reglas y esas reglas las hacemos nosotros.
Pues no estoy interesado en sus dichosas reglas- les informo Goenji- quizás hayan intimidado a el resto de ingresados- continuo viendo la cara de miedo de los jóvenes que observaban la escena desde sus habitaciones- pero se equivocaron con migo. Yo no me dejo intimidar por nadie, mucho menos por un grupo de idiotas hijos de papi que solo están en la escuela porque sus padres les pagan la colegiatura. Si vinieron a pasar el rato, les informo que a partir de ahora personalmente me encargare de que su vida escolar acabe en menos de lo que piensan.
¿Quién rayos te crees mocoso?- le grito el líder de la banda.
Eso debería preguntarlo yo- dijo Goenji-¿Quién demonios eres que te crees capaz de hacer lo que quieras?
Me llamo Parodi- le respondió el líder- y aquí todos me obedecen, incluso los maestros me obedecen.
Vaya, cuanto poder- dijo Goenji fingiendo asombro- jamás pensé que alguien sería capaz de lograr eso en tan solo 1 año.
¿Cómo demonios sabes que solo llevo aquí un año?
Tengo mis contactos- dijo Goenji sonriendo maléficamente- lo siento, pero no me interesa saber nada de tus dichosas reglas adiós.
Goenji hizo ademan de cerrar la puerta, pero Parodi lo detuvo y lo agarra del cuello de la camisa.
Escúchame bien muchachito, a mí nadie me rechaza una invitación y mucho menos un recién ingresado.
Goenji estuvo a punto de replicar, cuando aparece un profesor con una larga barba blanca.
¿Qué sucede aquí?- pregunto asustando a Aphrodi, quien soltó a Goenji rápidamente- joven Aphrodi- dijo el profesor- ¿Qué es lo que está haciendo con los nuevos estudiantes?
Nada profesor- respondió rápidamente.
El profesor al ver a Goenji abrió mucho los ojos y camino rápidamente hasta el.
Joven Goenji- dijo el profesor- no lo esperábamos hasta que los cursos terminaran. No es necesario que se presente a los cursos, son solo clases básicas, así que se aburrirá mucho o al menos nos hubiera informado de su llegada, para enviar a alguien que le ayudase a instalarse.
Descuide profesor Íbice- le dijo Goenji- mi equipaje y la habitación ya había sido instalada de ante mano, así que solo tuve que acomodar mi ropa, pero gracias por preocuparse por mí.
No hay porque- le respondió el profesor- y dígame ¿Cómo están su padre y su hermana?
Me alegra decir que gozan de perfecta salud- le informo- de hecho, tengo un mensaje de mi padre para usted y el resto de profesores de medicina.
¿de verdad?- pregunto curioso el profesor Íbice- ¿y cuál sería ese mensaje?
Mi padre ha dicho que en dos meses vendrá a visitarlos y sería un honor salir a una cena con ustedes para recordar viejos tiempos.
Los chicos estaban incrédulos. El profesor Hibiki era conocido por ser el profesor que menos tiempo pasaba con los alumnos, y mucho menos hablaba con ellos fuera de clases.
Profesor Íbice- dijo Aphrodi.
El mencionado solo lo vio de reojo con una expresión seria y volteo nuevamente a ver a Goenji.
Joven Goenji- dijo Íbice- dígame ¿estos jóvenes lo están molestando?
Esto molesto aun más a Aphrodi. Un profesor lo había ignorado por alguien de grado superior.
No se preocupe- respondió Goenji viendo a Aphrodi a los ojos como diciendo "soy más importante que tu"- los sempai solamente me estaban hablando de cómo era la universidad. Estamos bien.
De acuerdo, entonces yo me retiro para que sigan hablando- respondió el profesor- y dígale a su padre que nos encantaría asistir a esa cena. Me encargare de hacer correr el mensaje al resto de profesores.
Muchas gracias- dijo Goenji.
El profesor Hibiki se marchaba, cuando Aphrodi vuelve a hablarle.
Profesor, perdón por interrumpirlo, pero me gustaría que me respondiera algo ¿Cómo conoce a este chico y a su familia?
Más respeto con el- le grito el profesor, esto asusto a los jóvenes- el cómo lo conozco es algo personal, así que deberán preguntarle a él.
Goenji solo los vio por un instante. Todos estaban aun más molestos ¿desde cuándo un profesor tenía que pedirle permiso a un alumno para hablar de algo?
Descuide profesor- le dijo Goenji amablemente- no me importa que hable sobre ello, pero me temo que estoy algo cansado, así que me iré a dormir.
De acuerdo. Chicos síganme a mi oficina- dijo el profesor Hibiki- allí les contare lo que quieran saber. Que descanse joven Goenji.
Gracias.
Goenji se metió a su habitación nuevamente y se recostó en la cama para dormir, mientras el grupo de jóvenes que seguían a Aphrodi se dirigían a la oficina del profesor Hibiki seguidos de algunos jóvenes curiosos para descubrir el misterio de la excesiva amabilidad del profesor con aquel estudiante de nuevo ingreso.
En la oficina del profesor todos se encontraban parados en espera de la información.
Bien chicos, no sé porque el repentino interés por un alumno nuevo, pero dado que a él no le molesta que hable de él les diré lo que se. Su nombre es Shuuya Goenji, es el hijo mayor del director del hospital de la ciudad de Inazuma, el hospital más importante de todo Japón.
Todos los estudiantes se quedaron asombrados, jamás creyeron que alguien tan importante asistiera a ese lugar.
¿y por que el hijo de un medico tan reconocido estudiaría en esta escuela?- pregunto Aphrodi sin poder creer que Goenji fuera alguien tan importante- bien podría ir a otro país a estudiar.
Eso es verdad- respondió el profesor Hibiki- su padre quería que su hijo estudiara medicina en una prestigiosa universidad en Alemania, pero… bueno, para decirles la razón, creo que deberé contarles como conocí a los Goenji…
Seven years going back on the time
Era de noche y se celebraba una fiesta en la mansión de los Goenji. Habían promovido al líder de los Goenji como director del hospital en Inazuma y todos los de la alta sociedad lo felicitaban.
Era de esperarse del mejor medico de todo Japón- decían los invitados- es el más indicado para cubrir el puesto de director.
Muchas gracias- decía el mayor- es todo un honor ser promovido a tan importante puesto, así que hare lo que esté en mis manos para convertir al hospital en el mejor de todo Japón.
Ante tales palabras todos los invitados comenzaron a aplaudir. La fiesta siguió su curso.
El señor Goenji charlaba amenamente con cada invitado, hasta que diviso en una esquina a sus colegas de la universidad.
Vaya, vaya, ¿pero que tenemos aquí?- dijo riéndose- pero si son mis antiguos colegas, díganme, ¿Cómo los ha tratado la vida?
Sin ninguna queja- respondieron todos- la mayoría de nosotros ahora trabajamos en la universidad Fubushi, es de las mejores universidades, así que no nos podemos quejar. Pero parece que la vida te ha llevado lejos Hiron- le dijo Hitomiko- una brillante laboratorito y también la más brillante del grupo.
Me alegra escuchar eso- dijo una voz femenina a sus espaldas.
Querida- dijo Hiron.
Un gusto volverla a ver, Marian- le dijo Hitomiko.
El gusto es mío. Comenzaba a preguntarme que había sido de ustedes.
Todo igual- dijo David, otro ex compañero- y dinos, ¿Cómo te ha ido a ti?
Estupendamente. Tengo a un gran esposo y dos adorables hijos.
Vaya, así que tienes dos hijos- dijo Hibiki- me gustaría conocerlos.
Lamentablemente se encuentran en sus habitaciones con sus amigos, así que no podrán conocerlos hoy. El mayor es un niño de 12 años se llama Shuuya y la menor es una niña de 5 años se llama Yuuka.
Así que una niña y un niño. Eso es bueno- dijo Hitomiko- ¿ya decidieron que estudiaran?
Shuuya estudiara medicina por supuesto- respondió Hiron- y Yuuka estudiara comercio.
Vaya, eso está muy bien- dijo David.
¿En qué universidades estudiaran?- pregunto Hibiki.
Yuuka estudiara en la universidad de Tokio- dijo Hiron- y Shuuya estudiara e una prestigiosa universidad en Alemania.
De eso nada- le interrumpió Marian- Shuuya estudiara en Fubushi con ustedes- les dijo al grupo de nuevos profesores- ¿o tienes una objeción?- le pregunto a Hiron.
El mencionado solo se rio y negó con la cabeza.
Present era
Los alumnos estaban incrédulos. Porque la madre lo decidió el asistía a esa universidad.
¿Por qué el señor Goenji Hiron aceptaría que su hijo estudiara aquí?- pregunto Aphrodi para llamar la atención de todos los presentes- digo, está bien que su madre quisiera que estudiara con sus antiguos compañeros de universidad, pero su padre podría haberse negado.
Porque esa fue su última voluntad- respondió el profesor- la siguiente vez que vi a Hiron y que conocí a sus hijos fue en el funeral de su madre 2 días después y Goenji fue enviado dos semanas después a estudiar a Alemania hasta hace dos meses.
¿Por qué murió su madre?- preguntaron algunos alumnos.
Me temo que eso es demasiado personal para decirlo- respondió el profesor.
Pero profesor…
Sin peros, la vida de los demás es privada- dijo alguien más en la oficina.
Todos voltearon a la puerta y se encontraron a la profesora Hitomiko en ella.
Hibiki- le grito al maestro- no deberías estar hablando de la vida de otros cuando ellos no están ¿Qué dirían sus hijos si te escucharan hablando de Marian?
De hecho, profesora Hitomiko, Goenji Shuuya dijo que no le importaba que el profesor nos hablase de su vida- dijo Aphrodi.
Pero él se refería a como lo conocí y quien es el- le contesto Hibiki- eso fue lo que preguntaron frente a él y ya les he hablado de eso, así que retírense ya.
Si profesor- respondieron todos y se fueron hiendo poco a poco.
¿Cómo es eso de que Goenji dio permiso?- pregunto Hitomiko.
Goenji ya está en la universidad, vengo de hablar con él y me dijo que Hiron vendrá dentro de 2 meses y quiere que salgamos todos nuevamente.
Me parece una fantástica idea, pero ¿Por qué esta aquí? Las clases comienzan dentro de 1 semana. Los cursos no le servirán de nada. Son cosas que su madre le enseño desde pequeño.
Lo mismo me pregunto.
Hasta allí quedo la conversación, ninguno de los dos sabia los motivos de Goenji para estar antes de tiempo en la escuela.
Un joven ojo plata salía de una limosina frente a un edificio de apartamentos muy lujosos. Se quedo observando el lugar por un momento, preguntándose si era lo correcto.
Señor- le llamo el chofer- ¿a qué hora quiere que lo recoja mañana?
Yo te llamare para que me recojas- informo indiferente- aun no decido hora.
Como guste señor- respondió el chofer.
Bien, eso es todo- dijo el pequeño- puedes retirarte.
El hombre solo dio una reverencia, subió a la limosina y condujo de regreso a la mansión.
El joven Fubuki se encamino a la puerta del edificio, donde es detenido por el portero.
Lo siento, pero solo residentes e invitados que esperen pueden entrar- le informo el portero- me temo que ningún inquilino a informado de algún invitado.
No soy invitado- dijo Fubuki muy molesto- soy el nuevo residente del último apartamento.
El portero lo observo detenidamente. Para el Fubuki era demasiado joven para vivir en esa clase de lugares, más aun él solo.
Perdón joven, pero si no tiene forma de comprobarlo me temo que no lo dejare pasar.
En esos momentos Fubuki estaba más que molesto ¿Cómo era posible que un simple portero le impidiese la entrada a un edificio que le pertenecía?
Se estaba alterando. Respiro profundamente y le mostro su identificación al portero.
Soy Fubuki Shirou- dijo Fubuki- el dueño de este edificio y el actual residente de uno de los departamentos y si no quiere ser despedido le recomiendo que me deje pasar en estos momentos.
El portero se quedo de piedra. Sabía que el dueño del edificio comenzaría a vivir en el edificio, pero jamás espero que fuese un chico no mayor de 20 años.
Sin esperar una respuesta del hombre, Fubuki se adentro en el lugar, para tomar el ascensor para llegar al último piso.
El edificio contaba con 10 pisos y una terraza exclusiva del 10mo piso. Cada piso contaba con 3 departamentos, e septo el último. El piso entero era un departamento y contaba con su propio ascensor.
El chico se metió en el departamento sin molestarse en ver el interior. Se sentía exhausto y extremadamente cansado. Se metió en la cama y quedo completamente dormido. Por fin pudo dormir.
La alarma sonó intensamente avisando que eran las 6:30 A.M. un peli plata de ojos café se despertaba con el ruido causado por el reloj.
Se levantó perezosamente de la cama y se vistió rápidamente. No tenía mucha hambre, así que se fue directamente al campus. Era demasiado temprano, así que no había nadie más en los salones. Poco a poco los salones se fueron llenando. Las clases pasaron rápidamente.
Realmente se estaba aburriendo demasiado. Para su suerte justo cuando creyó que no aguantaría más tiempo el aburrimiento, sonó la campana para el almuerzo, fue entonces que recordó que aun no desayunaba.
No tenia ánimos de comer en cafetería con todos los alumnos observándolo como en las clases, así que decidió salir a comer a algún restauran cercano.
Salió lo más rápido que pudo, para evitar cualquier intento de los demás por hablar con él. No quería entretenerse con charlas innecesarias y menos si era alguno de los seguidores del tal Aphrodi.
En la entrada de la universidad se encontraba un grupo de jóvenes discutiendo sobre algo que a Goenji no le interesaba, pero entre el grupo pudo reconocer a alguien. Un joven peli plata de aspecto pálido como la nieve.
"no puede ser el" se dijo "es obvio que lo confundo con alguien más, el jamás discutiría con alguien y mucho menos en un uno contra seis.
Mira, no estoy para sus estúpidos comentarios sarcásticos- dijo el joven peli plata- así que será mejor que se muevan y me dejen entrar.
"esa voz" se dijo Goenji "reconocería esa voz donde fuera"
Jamás creí que tendrías esa clase de actitud Fubuki- dijo Goenji sorprendiendo al ojo plata, quien no salía de su asombro de verlo allí.
G-go-¿Goenji? ¿Shuuya Goenji?- pregunto Fubuki.
Goenji solo sonrió y lo jalo para darle un abrazo.
Te extrañe mucho- le dijo al oído.
Yo, yo- Fubuki aun no podía reaccionar- yo igual- dijo apenas en un susurro.
Eran las 9:30ª.M. Y un peli plata seguía durmiendo en su apartamento. Estaba tan a gusto descansando, que no quería levantarse.
Perezosamente se removió un poco en la cama, para después restregarse los ojos, aun somnoliento. Poco a poco fue despertando.
Se giro a ver el reloj. 9:35. Se acostó nuevamente y cerró los ojos, para abrirlos rápidamente y levantarse como de rayo. Se había quedado dormido. Demonios, hace más de dos horas que los cursos habían comenzado.
Rápidamente se metió a bañar y se vistió lo más rápido que pudo, entonces recordó que debía llamar al chofer para que lo recogiera. El chofer llego a los 10 minutos. Fubuki subió a la limosina sin prestar atención a los transeúntes que observaban la limosina con sumo interés.
A los pocos minutos llego a la universidad. Bajo corriendo de la limosina y se dirigió a la entrada de la universidad, pero para su mala suerte un grupo de alumnos estaban payaseando en la entrada y lo vieron bajar de la limosina.
¿Qué tenemos aquí?- dijo un chico alto y moreno, con el pelo rosa- dime ¿te crees tan superior como para llegar a la hora que se te antoja?
Los otros cinco que estaban con él comenzaron a reírse. Fubuki los ignoro y continúo su camino a clases.
No me ignores- le dijo el moreno jalándolo del brazo.
Suéltame- le grito Fubuki.
Me llamo Someoka- dijo el chico- y no me gusta que la gente me ignore cuando hablo con ella.
Entonces habla con alguien más- le dijo Fubuki- ahora suéltame.
No me importa lo que quieras, yo decido con quien hablo y con quién no.
Suéltame, o hare que te arrepientas.
¿en serio?- se burlaba Someoka- y que harás ¿acusarme con el director?
Mira, no estoy para sus estúpidos comentarios sarcásticos- dijo el joven peli plata- así que será mejor que se muevan y me dejen entrar.
Jamás creí que tendrías esa clase de actitud Fubuki- escucho una voz muy familiar. Lentamente se giro, deseando que no fuese su imaginación. Detrás de él se encontraba un chico muy familiar, pero su cabello, ese cabello plateado no lo reconocía. El chico que él conocía tenía el pelo color crema.
G-go-¿Goenji? ¿Shuuya Goenji?- pregunto Fubuki esperanzado.
El chico sonrió para suerte de Fubuki, pero no reacciono a tiempo y antes de darse cuenta, Goenji lo había jalado hacia él para atraparlo en un abrazo.
Te extrañe mucho- le dijo al oído.
Yo, yo- Fubuki aun no podía reaccionar- yo igual- dijo apenas en un susurro.
Gracias a todos por leerlo. Como ven, incluso Fubuki se sorprende por el color de pelo de Goenji.
Goenji: es que tú me lo pintaste, todos se sorprendieron.
Sí, pero es algo importante en el pasado de ambos.
Goenji: pues no lo parece, Fubu-chan no sabe el por qué.
El que sea algo importante, no quiere decir que deba saberlo él.
Goenji: ¿entonces? creo que todos se han confundido con eso.
Sí, pero creo que después entenderán.
Goenji: ¿y me dejaras violarlo?
Claro, pero no se lo digas a nadie, porque entonces sabrían que pasara en el próximo capitulo.
Goenji: de acuerdo, nadie lo sabrá. (Se ríe macabramente)
Algo me da mala espina.
