Buenas tardes amados y amadas lectores. Heme Aquí con nuevo capítulo de mis tortolos favoritos.
Gracias a todos los que leyeron, especialmente a quienes me escribieron, es decir a: Rossie-chan, anafichan, LilyP, digilec, KaouruxKenshin, Alshi, Touko, Mimichibi-Diethel, DarkyStar, Noheli, Krissie, KibbiNoNata, krayteona (AL FIN ME ALCANZASTE! Gracias por tantos mensajes lindos, es un placer tenerte por acá), Eri-sshi, ali0516.
Ustedes son un amor, con todos esos mensajes melodramáticos y lindos que me hacen tan feliz. Es un placer escribir para ustedes.
No voy a hablar mucho hoy porque el trabajo me tiene estresada, pero escribí para que no creyeran que las he abandonado, también, me salió un capítulo bastante largo en retrospectiva. La canción se llama New York es de Snow Patrol, obviamente, y espero que les guste el capítulo. Los quiero!
Sempiterna Ansiedad
Mimi Tachikawa dejó escapar un pequeño suspiro, mientras sus ojos bajaban a la receta que había repartido la profesora, con la palabra Croquembouche resaltada en la parte superior.
'Ese será su próximo examen' dijo la profesora en un inglés afrancesado. Era una mujer mayor, con el cabello rubio canoso y brillantes ojos verdes que escondía detrás de un par enorme de lentes que le servían como factor intimidatorio cuando alguien arruinaba alguna de sus recetas.
Mimi se mordió el labio inferior, ladeando la cabeza y releyendo la receta. Aquella profesora francesa había significado un mayor reto del que ella habría esperado. El Croquembouche era un postre tan clásico como la Crème brûlée pero muchísimo más elaborado y difícil de realizar, consistía en una montaña de petisús o profiteroles rellenos y puestos en pila en forma de montana pegados y cubiertos por hilos delicados de caramelo. Conocía chefs que no podían realizarlo, y parecía un reto demasiado ambicioso para un curso de amateurs.
'Obviamente espero que su elaboración de los petisús debería ser excepcional después de haber pasado por el curso de la profesora Markale, así que el sabor de sus petisús no salvará su Croquembouche si se viene abajo. Espero algo arquitectónicamente perfecto. Nos vemos aquí mañana para el examen' culminó.
Mimi suspiró, preguntándose seriamente si sería capaz de confeccionar aquel postre sin que se viniese abajo cuando la profesora sacase uno del fondo.
'No te preocupes, dicen que ella es la más estricta. Si pasamos esto, volaremos el resto del curso' le susurró Jessica a su lado. Mimi dejó escapar una sonrisa, volteando hacia su compañera de mesa mientras recogía las cosas. Jessica era una muchacha de tez moreno y cabello marrón, a la cual se había apegado bastante desde que habían sido puestas en la misma mesa como compañeras.
'Ojalá nos hubiese tocado al final, así al menos me sentiría mejor preparada' comentó la castaña colocando el morral en su espalda.
'Eso no la habría hecho más fácil, créeme. Hablé con los muchachos que hicieron este curso durante el semestre y, a pesar de que están estudiando acá a tiempo completo, la mayoría dice que el asunto de los postres es lo más complicado. Me dijeron que estaba loca por inscribirme sin entrenamiento formal' dijo Jessica, soltando una pequeña risa. Mimi le envió una sonrisa mientras negaba con la cabeza.
'Ni que lo digas, cuando empezó a aleccionarnos sobre la complejidad de la cocina francesa… creo que nunca había estado tan confundida en toda mi vida' dijo Jessica, colocándose los lentes y comenzando a caminar hacia la salida.
'Oh, lo sé. No me perdía tanto en una conversación desde que uno de mis amigos mencionó que era como el Triángulo de Penrose'
Jessica alzó las cejas mirándola.
'Oh, lo siento. El Triángulo de Penrose es una figura geométrica imaginaria que…'
'Sólo existe en geometría conceptual, lo sé. Pero no veo la conexión de eso contigo' interrumpió Jessica mientras caminaban por el pasillo.
Mimi se detuvo sonriendo.
'Pensé que mi amigo era la única persona de nuestra edad que sabia ese tipo de cosas'
Jessica se sonrojó y la haló por el brazo para que siguieran caminando por el pasillo.
'Mi mención en NYU es física, quizás debí mencionarlo, no quería que pensaras que era muy nerd' comentó la muchacha.
'En absoluto. Pero ahora quiero llevarte a Japón a presentarte… a mis amigos' dijo Mimi soltando una risa.
Jessica giró los ojos, sonriendo, aquella era la segunda insinuación que escuchaba de ese tipo desde que se habían conocido.
'Claro. Por ahora, deberíamos preocuparnos por cómo elaboraremos un Croquembouche estable'
'Creo que el secreto está en el caramelo, creo que si usamos menos agua al caramelizar el azúcar se pegaran mejor'
'Bueno, tú eres la chef'
Mimi soltó una carcajada, negando con la cabeza, mientras una pequeña sonrisa se formaba en sus labios al pensar en lo maravillosas que habían sido las pasadas semanas y en cuanto había disfrutado aquellas clases, sin saber cómo se había convertido en la mejor de la clase. Ella nunca había sido la mejor en ninguna clase. Definitivamente, cocinar era más que un hobby para ella.
El celular de la muchacha sonó y se detuvo sacándolo de su bolsillo. Jessica le envío una sonrisa.
'Oh. Es el Sr. Perfecto, otra vez' comentó guiñándole un ojo.
'Nos vemos mañana' se despidió Mimi, saliendo por las puertas de la academia a las ocupadas calles de New York.
Mimi se sonrojó, siendo momentáneamente cegada por las luces de neón, al tiempo que deslizaba el dedo por su teléfono y contestaba la llamada.
'¿Cómo está la futura chef más guapa de Japón?' preguntó la inconfundible voz de Yamato Ishida. Mimi se mordió el labio inferior, preguntándose por qué un halago de aquel muchacho siempre parecía tener el poder de derretirla.
'Muy bien ¿Cómo está el músico más sexy de todo Japón?' preguntó ella, alcanzando su edificio y comenzando a subir las escaleras.
Yamato guardó silencio unos segundos, antes de suspirar sonoramente y contestar, en voz muy seria.
'Extrañándote más de lo que me parece humanamente posible'
Mimi sonrió, subiendo al ascensor y presionando el botón marcado con el número 10.
'No tienes idea de cómo yo te extraño a ti' contestó ella, apoyando la cabeza en la pared del ascensor.
'Uno de estos días, esas puertas se abrirán, y me encontraras del otro lado' dijo él con voz encantadora.
Mimi aguantó la respiración, hasta que la puerta se abrió y comprobó que, efectivamente, él no estaba del otro lado. La muchacha soltó una pequeña risa sacando sus llaves.
'Faltan dos semanas para que vaya a la boda de Sora y Taichi. No es tanto tiempo' contestó.
'Suena eterno para mí' dijo el muchacho con voz melodramática.
Mimi dejó escapar una carcajada, mientras dejaba su bolso en el suelo y cerraba la puerta.
'¿Continuamos como siempre?' preguntó la muchacha.
'Por supuesto'
Siguiendo lo que se había convertido en su rutuna diaria. Ambos muchachos colgaron el teléfono y se dirigieron a la computadora, abriendo sesión en Skype. En pocos segundos las imágenes las pantallas de sus PC portátiles fueron reemplazadas por la imagen del otro.
'Te pones más bonita cada minuto que no te veo, estoy seguro' dijo Yamato.
Mimi giró los ojos con condescendencia.
'Mi ausencia te está volviendo más cursi'
Yamato soltó una carcajada, recostándose en el sofá y tomando su guitarra.
'¿Cómo estuvo tu día?' preguntó el muchacho.
Mimi infló los cachetes como una niña pequeña.
'Tengo que hacer un Croquembouche' anunció con pesadez.
'No tengo la menor idea de qué es eso' contestó Yamato.
Mimi soltó una carcajada, sacando la receta de su bolso y explicándole detalladamente a su exnovio lo que significaba hacer un Croquembouche.
'Ah… suena delicioso' dijo el muchacho sonriendo, con aire confundido.
'Lo es. Si no tienes que hacerlo'
'Tú quieres ser chef' le recordó Yamato.
Mimi sonrió observando la receta.
'Supongo que me gusta ser buena en esto, y no quisiera fallar'
Yamato le sonrió, inclinándose hacia la laptop a modo de que su cara fue lo único que ocupó la pantalla.
'Tú puedes con cualquier cosa, lo sé'
Mimi le envió una sonrisa, mientras se levantaba sosteniendo la laptop y llevándola a la cocina.
'¿Me acompañas mientras lo intento?' preguntó.
'Por supuesto' contestó el muchacho recostándose nuevamente en el sofá.
Mimi dejó la computadora en el mesón y se colocó su delantal, para luego amarrar su cabello en una cola de caballo, sus caireles ya habían retornado a su largo habitual.
'¿Cómo van las grabaciones en Akira Records?' preguntó Mimi.
Yamato tocó unos acordes con la guitarra.
'Bien, supongo. Mi padre sigue queriendo llevar el grupo en una dirección más comercial, y yo sigo en contra, así que peleamos todos los días' dijo el muchacho.
Mimi sacó los ingredientes del refrigerador y le envió una sonrisa condescendiente.
'Yamato, no está bien que pelees tanto con tu padre. No es la manera de comunicarse'
'Con mi padre, sí'
'Yama…'
'¿Me estas sugiriendo que me vuelva un cantante de J-Pop?' preguntó alzando las cejas por la sorpresa.
'Por supuesto que no' contestó Mimi vertiendo los ingredientes para la masa en un recipiente 'simplemente, estoy diciendo que quizás las cosas no tendrían que ser tan difíciles. Oye lo que tu padre quiere decir, nunca lo escuchas, quizás alguna de sus ideas sea buena'
'¡Mimi! No me estas sugiriendo seriamente que le haga caso a mi padre'
'Sólo te estoy sugiriendo que lo oigas, no que hagas lo que te dice'
Yamato alzó las cejas, ponderando el requerimiento con seriedad.
'Bueno… supongo que escucharlo no puede ser tan malo. Siempre grito antes de que termine de hablar' admitió el rubio.
'Eso es todo. No es tan difícil… ¿verdad?'
Yamato soltó el aire de sus mejillas con aire infantil.
'Sólo sé que si esto termina en que me convenzan de hacer un dueto con Megumi Harashibara, o con un dinosaurio púrpura en mi próximo video, te culpare a ti'
Mimi soltó una carcajada, sacando la cuchara del recipiente para apuntar a Yamato con ella.
'Si tu padre logra que bailes, estaré en primera fila, CREEME'
Yamato alzó las cejas, dejando una mano en su pecho con aire falsamente ofendido.
'Me voy a tomar eso personal'
Mimi negó con la cabeza, volviendo a la mezcla de la masa.
Hubo una pequeña pausa en la conversación, mientras la muchacha se concentró en llevar la masa a una manga y comenzar a formar los profiteroles en la bandeja.
'He estado escribiendo, sobre ti'
La mano de la muchacha resbaló, dañando uno de los profiteroles. Mimi soltó una risa nerviosa, limpiando la crema y alzando la mirada hacia la pantalla, donde Yamato la observaba atentamente. El coqueteo se había vuelto algo habitual entre ellos, sin embargo, en lo que se refería a sentimientos reales, su intercambio de palabras había sido bastante limitado por requerimiento suyo.
'¿Disculpa?'
'He estado escribiendo sobre ti' repitió el rubio,
Mimi lo observó a los ojos, midiendo su sinceridad y encontrando sólo cristalina realidad en la mirada azulada del joven.
'Escribiendo… ¿Qué clase de escritura? ¿Acaso para decirle a la gente que me metí con tu pijama del Dios Clapton?' preguntó ella tratando de restarle importancia.
Yamato soltó una carcajada y negó con la cabeza.
'No… he escrito sobre nosotros. Sobre lo que he estado sintiendo'
Mimi guardó silencio, mientras terminó la bandeja y la colocó dentro del horno. Sin mirar a la PC, y sabiendo que el rubio no retiraba la vista de ella, se dispuso a preparar la crema pastelera en la hornilla, dándole la espalda a Yamato.
'Decidimos no tocar ese tema mientras estuviera en New York' contestó, finalmente.
'Lo sé'
Yamato dejó la guitarra a un lado del sofá y se inclinó hacia la computadora.
'Pero no puedo evítalo'
Mimi se mantuvo de espaldas, revolviendo la crema. La muchacha soltó un pequeño suspiro y giró hacia la PC.
'Me gusta la cocina, Yama'
'Lo sé'
'Quizás voy a querer quedarme aquí estudiando'
'Lo sé'
'Creo que nuestra relación de por si fue demasiado difícil, como para sumarle más distancia'
'Siempre va a haber problemas, en cualquier relación. Sólo…' el muchacho tomó aire, suspirando 'sólo… estoy convencido de que los problemas se verán más insignificantes cuando estemos juntos'
Mimi suspiró, volteándose a apagar el fuego en la hornilla y caminó hasta el rubio, inclinándose sobre el mesón.
'¿Y qué pasa si por estar juntos vemos esos problemas más grandes?' preguntó la muchacha 'No sé que tanto recuerdas de nuestra relación, pero teníamos una tendencia marcada a maximizar los problemas, Yama'
Ambos muchachos intercambiaron una sonrisa.
'No me gusta ninguna versión de mi vida donde tú no estés. Y no me gusta la idea de que puedas estar allá tan tranquila… sin mí' dijo el muchacho con sinceridad.
'No estoy tranquila sin ti. Yama, te extraño demasiado'
'Pero…'
Mimi suspiró antes de continuar.
'Pero me gusta sentir que tengo un propósito en mi vida que consiste en más que ser parte de la tuya'
Yamato suspiró negando con la cabeza.
'No te estoy pidiendo que renuncies a tus sueños. Te estoy pidiendo que me hagas parte de ellos'
'Eres parte de ellos, Yama. Pero… sé que si vuelvo a Japón contigo y vuelvo a caer en tus brazos estar ahí será lo único a lo que voy a anhelar'
'¿Y eso es algo malo?'
'Lo es, cuando quiero formar una carrera más que ser tu acompañante de tours, Yama'
El muchacho se recostó en el sofá suspirando.
Guardaron silencio por unos minutos, hasta que Yamato volvió a inclinarse hasta la cámara.
'Seguiremos a tu manera, entonces, Princesa' concluyó.
'Gracias' asintió Mimi.
El rubio suspiró y le envió una sonrisa.
'Ya que no quieres hablar de mis canciones, tomaré una solución muy diplomática y te enviaré la canción de Snow Patrol que he estado oyendo a cada minuto desde que te fuiste' comentó el muchacho tomando su celular y enviando la canción al de ella 'Creo que Snow Patrol stalkea nuestra vida por inspiración, esa canción es perfecta y la he estado usando como un católico usa la biblia para rezar cada mañana'
Mimi soltó una pequeña risa, tomando su celular y aceptando la canción.
'Tengo una reunión con la disquera … escríbeme y dime como salió el… como se llame la montaña de caramelo esa que vas a montar'
Mimi soltó una carcajada y asintió.
'Te enviaré una foto cuando termine'
'Buenas noches, Princesa'
'Buenas días, Yama'
Mimi cerró la computadora, soltando un pequeño suspiro. En silencio, se preguntó si el muchacho estaba molesto con ella, si era capaz siquiera de entender lo que ella sentía respecto a su futuro, o si pensaba que aquello era una manera más de castigarlo por sus acciones.
Mimi frotó su frente con una mano, observando su celular de reojo.
'Sólo espero que lo entiendas, Yama…' susurró la muchacha, antes de suspirar y volver a su trabajo. Sacó los profiteroles del horno, procediendo a abrirles un pequeño hoyó en el fondo para la crema. Con una mano, activó la canción que le había enviado el rubio, siendo envuelta por las suaves tonadas de piano clásicas de Snow Patrol.
Yamato Ishida, por su lado, cerró también su laptop con una mano, dejando su guitarra a un lado y levantándose del sofá. El muchacho llevó furtivamente la mirada a la maleta que mantenía empacada desde la noche en la que Mimi había partido con destino a USA. La muchacha le había pedido expresamente que le permitiera vivir aquella experiencia en total libertad, y eso significaba que no podía aparecerse todos los fines de semana en su puerta, como él hubiese querido.
'Pedirme que espere acá sentado sin hacer nada es antinatural' susurró el muchacho frotando sus sienes 'La prueba de amor de no hacer nada…'
Yamato suspiró, frotando sus sienes y caminando a la salida del apartamento. Mimi estaba en New York, a medio mundo de distancia, a un viaje de más de 14 horas de distancia, y ninguna cantidad de chateo podía cambiar eso. Necesitaba verla, respirar su perfume y sentir su calidez, no estaba seguro de si eso lo hacia una mala persona o, sencillamente, egoísta; pero en tal caso no se sentía capaz de cumplir con el requerimiento de la muchacha de corazón. Lo estaba haciendo, sí, pero le estaba costando más de lo que había anticipado.
'El mayor problema es que no lo entiendo' se dijo el muchacho, mientras se colocaba la chaqueta y salía del apartamento cerrando detrás de él.
No lo entendía, esa era la realidad. No entendía por qué Mimi tenía que estudiar en New York y no en Tokio, no comprendía por qué él no podía mudarse el resto del verano a pasarlo con ella como unas 'vacaciones' que podía darse el lujo de tener. No entendía por qué la solución de su relación era la distancia, y realmente no importaba cuantos enfoques le encontrase al asunto, comenzaba a creer que nunca lo iba a entender.
Por momentos, se preguntaba si aquello era una prueba. Si debía aparecer en la puerta de la muchacha montado en una limusina y con siete docenas de rosas en los brazos, como una barata replica de una película. No paraba de preguntarse si con cada día que hacia lo que le pedía la muchacha 'seguir adelante' estaba colocando los clavos en su ataúd, o si realmente estaba mostrándole con su 'pacifica tranquilidad' el amor que le tenía.
El punto de todo era que se estaba volviendo loco. Yamato Ishida no era la clase de persona que poseía el don de la paciencia, y que podía interpretar aquel nivel de pasividad como una lucha desenfrenada por recuperar el amor de su vida. De cualquier manera que lo viese, sentía que estaba fallando. Y él ya no podía volver a fallar ante ella. Jamás.
Sin embargo, aquí estaba él. Camino a Akira Records, mientras el amor de su vida cocinaba en New York.
Mimi Tachikawa frunció el ceño mientras comparaba la imagen en el recetario con la montana que acababa de formar con caramelo. Cerrando los ojos con pesadez y sin ni si quiera preocuparse en usar el nido de araña para hacer el lazo de caramelo, la muchacha se sentó en el suelo, con una mezcla de frustración e impotencia.
'Esto es horrible…' susurró la muchacha.
Con una mano soltó su cabello y se recostó en el piso de la cocina, manteniendo su espada apoyada en el gabinete. Desde que se había mudado y comenzado su curso de repostería francesa, aquella era la primera vez que sentía que había fallado. Hasta ahora, todo había sido fácil para ella, y por primera vez desde que se había 'independizado' Mimi Tachikawa se sintió sola. Por primera vez, sintió deseos de apoyarse en alguien en especial, y sabía muy bien quién era ese alguien.
'Pero necesito arreglármelas sola…' se dijo la muchacha, tratando de convencerse a ella misma, levantándose del suelo y recogiendo su fracaso culinario.
Suspirando, los ojos chocolate viajaron directo a su celular. Eran las doce, y Yamato probablemente estaba ya en su reunión, sin embargo, sintió deseos de hablar con él y compartir su infortunio. Después de todo, una cosa era mantener distancia, pero su acuerdo de amistad no impedía que hablaran todos los días, por lo cual llamarlo en un momento de necesidad no violaba, técnicamente, ninguna regla.
El dedo de Mimi se deslizó por la pantalla del teléfono, mientras buscaba el número de su exnovio. Lo dejó repicar unos segundos y esperó a que el muchacho contestara.
'Hola'
'Yama…'
'Te has comunicado con Yamato Ishida. Deja tus datos y te devolveré la llamada. A menos que no te conozca, no quiera hacerlo o este en ensayo. Ah, no llenes mi buzón de tonterías. Adiós.'
Mimi sonrió, esperando el sonido del bip para dejar su mensaje.
'Yama, sé que estas en reunión con la disquera, sólo… acabo de terminar el Croquembouche y… pues' la muchacha observó su montana distorsionada 'no salió como debería, por eso no te envíe una foto, igualmente… quería hablar contigo, pero, supongo que será mañana. Bueno, para mí, en la noche para ti. Dios, esto es confuso. Bueno… Ten un buen día…' de disponía a colgar cuando algo dentro de ella la detuvo, la muchacha suspiró y tomó aire para susurrar 'Yama… yo también te extraño' antes de colgar.
La muchacha dejó el teléfono sobre la mesa, inclinándose sobre el gabinete, movió la bandeja hasta dejar caer los restos de su obra en la basura.
'Hasta mañana…' susurró la muchacha, dejando el resto del desorden así y partiendo a su habitación a dormir, apagando las luces en el camino.
Yamato Ishida jugó con el tope de su bolígrafo, removiéndole la tapa y jugando con ella entre sus dedos, mientras sus ojos observaban somnolientos por la ventana del edificio. En el fondo, escuchaba a los nuevos directores de imagen realizar su presentación de la nueva imagen del grupo, los ojos azules del muchacho recorrieron las caras de sus compañeros, quienes parecían estar prestando un mayor grado de atención, para recaer nuevamente en el tope del bolígrafo.
Jamás sería capaz de comprender por qué la imagen era un asunto que había tomado tanta relevancia en la música. Para él, preocuparse por las caratulas de los discos, o de la ropa de las fotografías, o de las luces y maquinas de humo en los conciertos, era un cáncer para la industria del rock. Roger Daltrey y Eric Clapton no poseían un publicista que controlase cada hebra de su cabello, y sinceramente, Yamato Ishida jamás entendería porque el dinero había logrado corromper su vida lo suficiente como para que tuviese que perder más de dos horas de su vida en esta increíble pérdida de tiempo.
'Yamato'
Los ojos del rubio subieron hasta su padre.
'No estás prestando atención'
Yamato suspiró, inclinándose hacia atrás en el asiento y se encogió los hombros.
'Estoy escuchando: blah, blah, blah, ropa, blah, blah, blah, máquina de humo, blah, blah, blah fondo negro con letras plateadas blah, blah, blah cuero' dijo el muchacho alzando las cejas 'nada de eso es relevante para la música, Papá. Si estuvieran hablando de contenido de canciones o si debemos seguir la influencia de The Who o los Stones, estaría prestando más atención. Francamente, me liberaría de cualquier tipo de control creativo de imagen, si no me persiguiera la idea de que convertirás nuestros shows en un circo'
'Yamato…'
'No, papá, no quiero discutir. En serio, esto no es lo mío, pero supongo que tengo que aceptar parte de ello. Pero, francamente, si quieres saber que pienso de esto aquí esta: NO ME IMPORTA. No me importa si nos vestimos en jeans azules o negros, no me importa si las letras del álbum son blancas o plateados, me vale un cuerno si quieres contratar a una actriz para el video, y por mi podrían ponerme una caja negra en frente al tocar para que nadie tuviera que verme. Pero si esto es parte del trato, está bien' el rubio se levantó y señaló con la mano a sus compañeros 'ellos parecen estar más interesados en esto que yo, les cedo el control muchachos. Usen lo que quieran usar, pinten el álbum como un cuadro de Dalí, hagan el video en 3D… ¡hagan lo que deseen! Yo estaré en el estudio, Papá, escribiendo. Creo que así todos seremos más felices'
El rubio esperó unos segundos mientras los asistentes consideraron seriamente la propuesta.
'Así avanzaríamos más rápido…' se aventuró a decir uno de los publicistas.
'Sí…. eso podría funcionar, ¿muchachos?'
Los otros tres miembros de la banda asintieron con pesadez, tampoco disfrutando el control creativo, pero contentos de que podrían terminar con aquello más rápido sin tener a Yamato vetando todas las ideas.
'Ésta bien, que así sea' aceptó su padre, a lo que Yamato abandonó inmediatamente la sala, y corrió por el corredor con destino al ascensor.
'¡ESTOY LIBRE!' celebró el rubio, presionando el botón del piso del estudio de grabación.
Mimi tenía razón, si sólo hacia un pequeño esfuerzo por escuchar, podía solucionar todos sus problemas con su padre sin comprometer su integridad. Instintivamente su mano fue a su teléfono, para luego recordar que ella se encontraba en un horario diferente al suyo. Suspirando, el muchacho encendió el aparato.
'No puedo estar lejos de ti, Princesa, demándame…'
El muchacho se disponía a llamarla, cuando notó un mensaje pendiente. Al escucharlo, una sonrisa de dibujó en los labios de Yamato Ishida.
'Me extraña… ¿eso quiere decir que ya puedo ir a verte?' se preguntó el muchacho, mordiéndose el labio inferior y repitiendo nuevamente el mensaje de la muchacha.
Era extraño, en verdad, como dos palabras de ella podían hacerle sonreír como un idiota en un ascensor solitario. Pero esa era Mimi Tachikawa, modificaba su humor desde un océano de distancia, y aún así se las arreglaba para que el siguiese sintiéndose invencible. El muchacho suspiró, momentáneamente atontado por la imagen del avatar de ella. Deseando poder al menos abrazarla por solucionar sus problemas aún cuando le hacía mantener la distancia.
Mentalmente realizó la matemática de las horas y supo ella estaría dormida en aquel momento. En silencio, maldijo New York, por estar tan lejos de su alcance en aquel instante.
'No puedo estar lejos de ti, Princesa…' repitió
"If you were here beside me, instead of in New York, If the curve of you was curved on me… I'd tell you that I loved you, before I even knew you… 'Cause I loved the simple thought of you… "
Su dedo índice pasó lentamente por el rostro de la muchacha, sobre la pantalla. Sintiéndose melancólico, sus ganas de verla se fueron multiplicando. Yamato Ishida estaba seguro, que de tener a Mimi Tachikawa frente a él en aquel instante, la habría alzado en sus brazos para jamás dejarla ir de nuevo. Sabía, con perfecta claridad, que tendría todo lo que necesitaba en su vida, si sus brazos estuviesen engarzados alrededor de la cintura de la castaña.
Él podía entender la necesidad de Mimi a encontrar su llamado, podía comprender que quisiese estudiar algo que la apasionara y ejercerlo. Todo eso tenía perfecto sentido para él, pero entender por qué él no podía ser parte de aquella imagen… aquello era una idea alrededor de la cual no podía construir sus pensamientos.
El tiempo separados le había enseñado a la muchacha a buscar un destino. Mientras que a él, le había comprobado que Mimi era SU destino.
'La única cosa que quiero en éste momento es a ti…' susurró él a la fotografía.
Quizás eso significaba que en realidad no entendía el punto de su exnovia. Quizás eso quería decir que era más débil de lo que creía, y en realidad era codependiente de su relación con ella. Quizás aquello significaba que era egoísta y simplemente no estaba en su ADN el poder separar sus anhelos de sus deseos.
Quizás lo que ambos habían sufrido el último año había terminado invirtiendo los papeles, una burla del destino para hacerle sentir exactamente igual a como Mimi pudo haberse sentido en el pasado.
No lo sabía.
Volvió a escuchar el mensaje de la muchacha, presionando otro botón en el ascensor, para que este no llegara a su destino.
'Yo también te extraño…. Te extraño' repitió la voz de la muchacha en el teléfono, haciéndole aguantar la respiración.
Algo en su voz le decía que lo necesitaba, que quería verlo tanto como él deseaba verla a ella.
'Debería tomar un avión ahora mismo' se dijo el muchacho.
Sin embargo, el pedido de la muchacha lo detenía. Si bien las mujeres muchas veces no decían lo que realmente querían, la histórica sinceridad de la castaña le hacía dudar sobre su siguiente tren de acción.
'Quizás… sólo quiero que me necesites'
El muchacho bajó del ascensor, sin retirar la vista de su teléfono.
'Tengo más ganas de verte que de vivir. No sé si eso es suicida, débil, egoísta o simplemente estúpido. Pero es lo que siento, decir que te extraño parece redundante cuando cada respiro que doy sin tenerte aquí me parece un desperdicio…' escribió el muchacho, enviando inmediatamente el mensaje.
Los ojos azules del rubio se posaron en el techo del edificio, mientras soltaba una pequeña sonrisa. Las cosas habían cambiado tanto entre ellos dos que se sentía en una montaña rusa emocional. Pero algo jamás había cambiado: el amor que se tenían.
Yamato Ishida tenía que creer que todo lo que habían vivido juntos había existido para hacerlos madurar y convertirlos en la clase de pareja que pudiese enfrentar al mundo juntos. Tenía que creer que las lágrimas y corazones rotos poseían un motivo en el gran esquema de su destino. Estaba convencido de que esas vivencias les habían fortalecido, convirtiendo su amor de un 'frenesí adolecente' a una historia eterna.
'Pero poco importa lo que yo crea hasta que pueda probártelo a ti…'
"If our hearts had never broken, well, there's no joy in the mending there's so much this hurt can teach us both…
There's distance and there's silence… Your words have never left me, they're the prayer that I say every day"
'Esperaré por ti…' sonó la voz de Yamato Ishida en el oído de Mimi Tachikawa, al tiempo que los ojos chocolate de la muchacha se abrían en la oscuridad.
Mimi suspiró, otra noche en la que soñaba con el rubio, despertando para comprobar que él no estaba allí. La muchacha frotó sus ojos observando de reojo su reloj y comprobando que era exactamente la misma hora a la que solía levantarse todos los días 02:41 AM. Mimi aguantó la respiración, mientras giraba sobre la cama para abrazar su almohada.
'Esperaré por ti…' volvió a repetir su subconsciente, al tiempo que Mimi enterraba el rostro en su almohada de plumas. Las palabras de Yamato Ishida se habían convertido en un mantra que se repetía constantemente, como si su cerebro intentara decirle algo que ella no era capaz de comprender.
Sus ojos fueron instintivamente a su celular, donde efectivamente, un mensaje del hombre de sus sueños esperaba por ella. Una sonrisa se formó inmediatamente en su rostro a penas leyó las palabras. Yamato ciertamente sabía cómo meterse en su cabeza para no salir, ciertamente entendía qué debía decir para que ella reevaluara cualquier decisión tomada. Ciertamente, el rubio poseía un poder sobrenatural en su persona, uno que ella le había entregado, y el cual nadie más podía imitar.
'Se llama amor…' concluyó la muchacha, sonriendo al fijar sus ojos en el avatar del muchacho, temporalmente hipnotizada por el zafiro de sus ojos, por unos minutos le permitió a su mente tomar el control de sus pensamientos y guiarla por el camino en el que el rubio la esperaba con los brazos abiertos, esos brazos en los que podría refugiarse hasta el final de sus días, sin tener un solo resentimiento.
"Come on, come out, come here, come here. Come on, come out, come here, come here
Come on, come out, come here, come here. Come on, come out, come here, come here"
La muchacha despertó de su ensueño, alejando su fantasía con una sonrisa. Mimi se sentó en la cama, retirando el edredón de su cuerpo y caminando hasta la ventana de su apartamento.
Las palabras de Yamato retumbaron en su cabeza, como pequeños monólogos de una obra Shakesperiana. En silencio, intentó recordar todas las razones por las cuales estaba ahora en New York, tomando una bocanada de independencia y persiguiendo su recién descubierta pasión culinaria. Sin embargo, cualquier escenario que construía se veía interrumpida por la figura del rubio.
'Soy tan débil' se dijo la muchacha, sin poder evitar sonreír ante el claro deja vu de aquella frase.
Aquella era una frase que se había repetido muchas veces, en sus horas de más vivida oscuridad. Aunque, claramente las situaciones y razones que la llevaban a dicha afinación distanciaban mucho en concordancia. Si bien era cierto que tenían en común el mismo nombre, en el pasado la debilidad de la muchacha la había llenado de sufrimiento, mientras que ahora la llamaba a seguir su felicidad.
La debilidad de carácter puede ser un asunto gracioso, dependiendo del modo en el que lo enfoquemos. Quizás esa debilidad pueda volvernos masoquistas, pero también, el hecho de vivir con el corazón como guía, era lo que hacía a Mimi ser quien era. El porqué su emblema era la pureza, el porqué prefería pensar lo mejor de los demás, y el porqué era capaz de amar a alguien más allá de sus propios límites.
Quizás lo que ella consideraba una falta de carácter era, en verdad, lo que moldeaba su carácter a ser la persona que era.
Sonriendo, ante la corta epifanía que solía acompañar su madrugada, la muchacha llevó sus ojos al cielo a través del cristal de la ventana, sin poder fijar la vista en las estrellas.
'No se puede ver las estrellas en New York… hay demasiada luz…' se dijo la muchacha siendo momentáneamente intrigada por las luces de neón que lograban alcanzar su ventana 'Es parecido a lo que hiciste conmigo Yama… cegaste los demás puntos de luz en mi vida y… por Dios… que sólo sueño con verte a ti…'
"The lone neon lights and the ache of the ocean, and the fire that had started to spark
I miss it all from the love to the lightning, and the lack of it snaps me in two"
Yamato Ishida perdió la vista entre sus anotaciones al tiempo que sus dedos pasaban cuidadosamente sobre su guitarra. Se mordió el labio inferior, intentando concentrarse, y sin ser capaz de comprender por qué no podía culminar aquella melodía. No, eso no era cierto, no podía culminar de escribir porque no era capaz de concentrarse en nada más que en observar su reloj para comprobar si era hora decente de llamar a Mimi sin sonar como un completo psicópata desesperado; y, a pesar de que intentaba controlar sus impulsos, aquello estaba combatiendo su capacidad de concentrarse en la música.
'Taichi tiene razón, estoy totalmente sometido… y lo más patético de eso es que sigo soltero' se dijo el muchacho mientras frotaba su frente con aire de fastidio.
Aquel arreglo de amistad y lejanía había sido el tema de burla favorito de Taichi Yagami por semanas. Y algo le decía que el muchacho no estaba del todo equivocado al decir que debería ignorar completamente las peticiones de Mimi.
'Básicamente me pide ser algo que no soy, pero, si fuera fácil hacerlo, no tendría sentido… supongo…' susurró Yamato soltando un suspiro.
El ruido de las notificaciones de su celular lo hizo saltar, al tiempo que tiraba la guitarra y se lanzaba a tomar el teléfono con una mano.
'Sigo despertando todos los días a la misma hora con un susurro tuyo en mi oído. Quizás ambos seamos débiles y egoístas. Quizás estar separados por tanto tiempo si sea un desperdicio… Quizás dos semanas para verte sí sean una eternidad' rezaba el mensaje que había enviado Mimi Tachikawa.
Los ojos del muchacho se abrieron como platos al tiempo que se levantaba del suelo. Su primera reacción fue sonreír ante la reciprocidad que le mostraba la castaña. Ciertamente estaban experimentando la misma nostalgia y añoro por su tiempo separados. Sin embargo, su mensaje seguía siendo más críptico de lo que habría deseado.
'Por qué las mujeres no pueden simplemente decirte qué quieren…' se preguntó, imaginando que Taichi lo insultaría y le diría que dejara de pensar como mujer, añadiendo un comentario sobre que si las mujeres quisieran que pensáramos como ellas no estarían con hombres.
Sin embargo, ser impulsivo y no pensar en las consecuencias de sus actos era lo que había metido en problemas al rubio en primer lugar. Y eso, era algo que no podía obligar.
'¿Es esa una invitación o una señal a que espere las dos semanas?' se preguntó el muchacho.
Los músculos del muchacho se tensaron, al tiempo que repetía cada palabra en su mente como un niño leyendo una lección especialmente complicada.
'¡Al diablo con las reflexiones!' concluyó el muchacho tomando su chaqueta y saliendo del estudio.
Sí, Mimi le había pedido que mantuviera la distancia, pero ciertamente parecía darse cuenta exactamente de lo mismo que él veía con claridad: sin importar cual fuera el destino de los dos, su lugar y su hogar siempre sería juntos y en los brazos del otro.
Eso no era un deseo, eso era una realidad. Una por la que estaba dispuesto a arriesgar su cuello por comprobar. Pertenecían juntos, y juntos era como debían estar.
"If you were here beside me, instead of New York, in the arms you said you'd never leave…I'd tell you that it's simple, it was only ever thus, there is nowhere else that I belong"
Los ojos chocolate de Mimi Tachikawa se movieron instintivamente a su lado izquierdo, donde su celular reposaba sobre la mesa de cocina, en total silencio. La muchacha suspiró sonoramente, al tiempo de que su ceño se fruncía ligeramente.
'Mimi… ¿debo añadirle cuatro cucharadas de azúcar por cada taza de agua o son seis?' preguntó Jessica a su lado.
Mimi llevó la mano al teléfono, tocando el botón del centro y asegurándose de que estaba encendido.
'Mimi…' llamó nuevamente Jessica, moviendo la mano frente al rostro de su amiga. Mimi volteó hacia ella con aire confuso '¿Te encuentras bien?'
'Sí, claro. Perfectamente bien' respondió la castaña reaccionando inmediatamente 'recuerda que son cuatro cucharadas de azúcar por cada taza' añadió señalando la taza en la mano de su compañera.
'Claro…' asintió Jessica midiendo el azúcar, sin dejar de mirarla de reojo '¿pasó algo malo entre tú y el Sr. Perfecto anoche?' preguntó con aire casual.
Las mejillas de Mimi se tornaron rubí, mientras la muchacha continuaba rellenando los profiteroles con la manga de crema.
'No. Absolutamente nada'
Jessica frunció el ceño, girando hacia ella.
'Pues, algo malo pasa contigo, quizás te sientas mejor si lo dices en voz alta'
Miminegó inmediatamente con la cabeza, volviendo a su trabajo e intentando concentrar toda su atención en llenar los profiteroles. Ambas trabajaron en silencio por más de 10 minutos hasta que finalmente Mimi dejó la manga en la mesa y giró hacia su amiga con aire dramático.
'No me ha llamado hoy'
Jessica se mantuvo en silencio, como esperando que continuara o que aquello no fuese suficiente. Mimi infló las mejillas volteando hacia los profiteroles, para soltar nuevamente la manga con aire frustrado.
'Le he estado pidiendo espacio por dos meses. Nunca, en todos los años que llevamos de conocernos, ha hecho lo que le he pedido. Yamato Ishida simplemente hace lo que quiere hacer y, a veces, tengo suerte de que eso coincide con lo que yo quiero. Pero, no porque yo le pidiera espacio él iba sencillamente a dármelo, ¿sabes?... bueno, no, eso es injusto. Ok, si lo intenta. Él trata de darme espacio, trata, trata pero no lo logra ¿sabes?' la castaña hablaba a una rapidez tan impresionante que su compañera sólo lograba entender la mitad de sus palabras 'Si me ha dado espacio, pero tanto como es capaz de dar. De todos modos llama, escribe y envía toda clase de cosas por internet. Dijo que esperaría, pero no es de los que espera, simplemente sé que se ha estado volviendo loco con ansiedad durante todos estos meses ¿sabes?' las cejas de Jessica se alzaron, difiriendo claramente sobre quien parecía el ansioso en aquella relación en aquel momento 'y, sin embargo, aquí esta. Me dio el espacio que le pedí, y no hemos hablado, no he sabido nada de él. Le envié un mensaje y no me ha contestado. Claro que no es un mensaje que requiera una respuesta clara, pero… pero…' Mimi soltó la manga, dañando el profiterol que tenía en las manos y llevando una mano a su frente 'pero él siempre contesta… y no me ha llamado…'
Jessica asintió, en silencio, pensando sus palabras antes de contestar.
'Sólo dile que no quieres espacio. Llámalo tú'
Mimi suspiró, empujando uno de los profiteroles con el dedo índice.
'Ya lo llamé. Al despertar, y al medio día. Lo he llamado tres veces Su celular está apagado'
'Oh…' contestó su amiga, finalmente entendiendo la ansiedad repentina 'Estoy segura de que sólo está ocupado y llamará cuando no lo esté'
Mimi soltó el aire, bajando los hombros.
'Estaba molesto porque no lo he dejado venir a visitarme… no lo ha dicho como tal, pero lo conozco… quizás está más molesto de lo que pensé que podía estar'
'Aún si es así, no puede estar molesto contigo para siempre… ¿o sí?'
Mimi sonrió y negó con la cabeza.
'Supongo que no… ¿huele a quemado?'
Los ojos de ambas se abrieron como platos al tiempo que observaban con terror el humo saliendo del caramelo.
Eran las siete de la noche, cuando Mimi Tachikawa cerró la puerta del apartamento, lanzando el bolso en el pasillo y apoyando la cabeza en la madera. Las manos de la muchacha fueron instintivamente hacia su rostro, frotando sus sienes y aguantando el deseo de gritar, como hacia cuando tenía un día tan malo como el que acababa de experimentar. Sacó del bolsillo su teléfono celular, impactada de que el mismo seguía sin sonar, suspirando la muchacha movió el dedo índice sobre la pantalla, localizando el número del muchacho y volviendo a llamar.
'Vamos, Yama…Contesta'
La llamada fue nuevamente al buzón y Mimi suspiró, colgando.
'Esto no es normal… Mejor llamo a su casa' concluyó ella marcando el número y esperando en línea hasta que Takeru contestó.
'¡Mimi!' dijo el muchacho animado, saludándola y preguntándole por New York, Mimi contestó lo más amable que pudo hasta llegar al punto.
'¿Tú hermano se quedó trabajando anoche, o algo así?'
'No que yo sepa'
Mimi guardó silencio por unos segundos.
'¿Todo bien entre ustedes?'
'No he sabido nada de él en casi 24 Hrs'
'Oh, quizás fue a verte y tuvo que apagar el teléfono, son 14 horas de vuelo y de diferencia entre países' dijo el muchacho.
Mimi suspiró, concediendo que ella también había pensado en eso pero lo había descartado con rapidez.
'Tu hermano no vendría sin decirme'
Takeru guardó silencio por unos segundos antes de asentir.
'Sí, supongo que es verdad. Tiene un concierto esta noche y su maleta está acá de todos modos'
'¿Maleta?'
'Sí, desde que te fuiste empacó una maleta. La toma de vez en cuando, como amenazando ir tras de ti, luego suspira y la deja donde está. La estoy viendo justo ahora' comentó el muchacho señalando la maleta con su otra mano.
'¿Mantiene una maleta? Eso… eso es muy lindo' comentó ella sonriendo 'Takeru, si lo ves, por favor dile que me llame'
La muchacha colgó el celular, aguantando las ganas de llamar también a Taichi Yagami para interrogarlo. Mimi se dejó caer en el mueble con pesadez, acostada boca abajo y hundiendo su cara en uno de los cojines. De pronto, no hablar con Yamato era un asunto de vida o muerte. La muchacha no había notado cuan adicta era a aquellas conversaciones virtuales, hasta que se había visto arrebatada de ellas. Por un segundo, se preguntó si Yamato Ishida habría orquestado aquello sólo para que ella se diera cuenta de cuanta falta le hacía. Si aquello era cierto, ciertamente había tenido éxito en su idea.
'No quiero espacio así… una cosa es la distancia, y otra el silencio. Puedo estar a millones de kilómetros de ti y sentirte cerca, pero no puedo sentirte cerca si no siento latir la conexión que mantenemos, Yama…'
"Come on, come out, come here, come here. Come on, come out, come here, come here.
Come on, come out, come here, come here. Come on, come out, come here, come here."
Yamato Ishida colocó las manos dentro de los bolsillos de su chaqueta, mientras caminaba por la acera, ignorando el tráfico que lo rodeaba. Por un instante, el muchacho se detuvo, girando sobre sus talones y llevando la mano a su teléfono celular apagado. Se preguntó si Mimi habría intentado llamarlo, si ella lo extrañaba si quiera la mitad de lo que él la extrañaba en aquel momento, si acaso ella necesitaba hablarle con la misma acalorada desesperación que a él lo invadía.
Sus dedos se movieron por el forro, buscando el botón de encendido.
'Quizás ya fue suficiente tiempo' se intento convencer, al tiempo que rozaba el botón 'No. Dijo espacio. Tengo que darle espacio. No puedo darle espacio… ¡Maldicion!' el muchacho pateó un obstáculo invisible, al tiempo que volvía a guardar el teléfono en su chaqueta y caminaba al final de la calle, donde la señal de un bar podía brillar a la distancia. Quizás Taichi tenía razón, quizás el vodka era la manera de calmar sus nervios.
El muchacho maldijo en silencio, al tiempo que esquivaba a las personas de la acera, sin si quiera preocuparse en saber si era o no demasiado tarde para beber. Entró al bar sin hacer contacto visual y se sentó lo más lejos posible del reloj, en un intento inútil por no obsesionarse con cada lento minuto que pasaba.
Yamato jugó con el hielo del vaso, empujándolo con el dedo y observando el celular, que reposaba sobre la barra a su lado, de reojo.
'¿Esperas una llamada importante, guapo?' preguntó la mujer al otro lado de la barra, después de entregarle la bebida.
'Algo así' contestó él, sin alzar la mirada.
Yamato Ishida se mantuvo inmóvil, jugando con el trago, sin beberlo por más de una hora. Tomando el aparato cada diez minutos, disponiéndose a encenderlo, para cambiar de opinión en el último segundo.
'Si te afecta tanto, deberías llamarla tú'
El muchacho alzó la mirada, nuevamente la mujer mayor al otro lado de la barra estaba hablándole, aparentemente era un día lento en el bar y estaba aburrida. Suspirando, el muchacho pensó en ignorarla, antes de decidir que ya quizás decirlo en voz alta le ayudaría a retrasar su evidente ataque de locura.
'No bebo alcohol' dijo el muchacho, alzando las cejas, sorprendido de que aquellas fueran sus primeras palabras.
'Cuando has estado observando el mismo trago sin tomarlo por más de una hora, cualquiera que trabaje en un bar puede saber eso. Sin embargo, lo ordenaste' dijo la mujer.
'Sí. Mi mejor amigo dice que atontara mis sentidos y hará que todo sea más llevadero. Funcionó la ultima vez'
'¿Cuál es el nombre de la chica?'
Yamato alzó las cejas.
'Siempre que un hombre que no toma alcohol entra en un bar, es por desamor ¿Tienes una mala novia? ¿No te ama o te es infiel?'
Yamato dejó escapar una sonrisa, mientras jugaba con el vaso.
'De hecho, yo soy el malo en esa historia…'
'Con una cara tan linda, no me sorprende' le dijo sirviéndose un trago y tomando un sorbo, sin quitarle la vista de encima al muchacho.
'Estoy tratando de darle lo que me pide, pero no ha sido fácil y… y creo que no puedo hacerlo. He vagado por la ciudad por horas, decidiendo si debo ir a casa, o al aeropuerto, o a ella, o… o qué diablos debo hacer con mi vida. Sigo pensando que tomaré la decisión equivocada, y que si lo hago echaré tierra sobre todo el progreso que hemos estado haciendo… tan sólo, no sé si nuestra relación podría sobrevivir que yo vuelva a tener un error de juicio'
La mujer suspiró, mirándolo con aire nostálgico.
'No creo que alguien que pueda amar lo suficiente para considerar tanto los sentimientos de otra persona pueda tener un error de juicio tan grave'
Yamato suspiró, tomando el trago y bebiéndolo de un solo golpe, para empujar el vaso en dirección de la mujer en señal de necesitar otro.
'Ella merece más que yo. Por alguna razón, sigue queriéndome a mí. Y he estado tratando de ser mejor para ella… he estado intentando no ser el imbécil que ya la lastimó una vez, pero… ella me ha pedido que espere y yo no sé si puedo esperar. Comienzo a pensar que nací sin el cromosoma de la paciencia, y si le muestro que sigo siendo egoísta, que sigo guiándome por lo que deseo, aún si lo único que deseo es a ella, entonces… entonces quizás no la merezco'
La mujer lo observó en silencio, enviándole una sonrisa.
'Debemos estar juntos. Lo siento hasta en los huesos. Y sencillamente no sé como sentarme en mi maldito trasero a esperar que 'el momento sea correcto' cuando sé que el momento me vale un bledo porque ya lo sé, ya sé que debemos estar juntos. Y ella lo sabe también, y si, quizás eso me hace un estúpido egoísta pero… no me importa, y que no me importe quizás me hace un insensible'
El muchacho dejó caer la frente en la madera de la barra suspirando.
'Creo que ninguna mujer que oyera eso podría decir con total sinceridad que se siente ofendida por tu egoísmo' contestó con sinceridad.
Yamato tomó el segundo vaso, empujando el hielo con su dedo, y tomando una gran bocanada de aire antes de hablar.
'Supongo que pronto descubriré si el egoísmo es sexy o es el punto de quiebre' contestó tomando el resto del contenido del vaso.
Yamato Ishida pagó la cuenta, tomando su teléfono de la barra y decidiendo que era demasiado tarde para dudar de sus instintos ahora. El muchacho salió del bar, caminando por la acera y encendiendo finalmente su celular.
"The lone neon lights and the ache of the ocean and the fire that had started to spark"
Mimi Tachikawa rodó por el sofá cayendo de espaldas en el suelo de su apartamento al tiempo que intentaba, sin éxito, sostenerse de la mesa de la sala. La muchacha soltó un pequeño gemido de dolor, mientras sus ojos iban al reloj del horno, comprobando la ilógica coincidencia, eran las 02:41 AM.
'¿De nuevo?' susurró la muchacha levantándose con cuidado del suelo.
Su teléfono sonó, asuntándola por un segundo, inmediatamente la muchacha caminó hacia él tomándolo. Sus ojos se abrieron al identificar el nombre de la persona al otro lado de la línea, sin pensarlo, la muchacha contestó.
'Yamato, he estado muy preocupada por ti, no he sabido nada de ti en todo el día ¿Dónde has estado?' había un tono de reclamó en su voz, sin embargo, cuando Yamato habló era claro que había decidido ignorar completamente todo lo que había dicho.
'Sabía que estarías despierta. A las 02:41 de la mañana' dijo con voz tranquila, la muchacha alzó las cejas confundida 'lo sé porque yo despierto todos los días, exactamente a la misma hora'
Mimi frunció el ceño, sin entender.
'Por mucho tiempo, no supe por qué de todas las horas de la noche, era a las 02:41 AM a la que me despertaba a extrañarte más, era como si ese horario fuese el pico en la escala de cuanto soy capaz de extrañarte Mimi'
'No comprendo…'
Yamato soltó una pequeña risa y tomó aire antes de explicar.
'¿Recuerdas el verano en nuestro segundo año de noviazgo cuando me quedé contigo en tu apartamento en New York?' Mimi asintió 'por la diferencia de horas, yo solía recibir un e-mail de la disquera todos los días a las 02:41 AM que contenía la información de las reuniones corporativas con el grupo'
Mimi guardó silencio si comprender.
'Verás, todos los día decía que pondría el teléfono en vibrar, pero todos los días lo olvidaba, y era esa hora, a las 02:41 AM que sonaba. Todos los días'
'No recuerdo haberlo escuchado'
'No, tienes el sueño pesado. A mí, por otro lado, me despertaba todas las noches. Entonces, abría los ojos y…' Yamato suspiró 'abría los ojos y te observaba a ti, dormida a mi lado, completamente inmersa en tu mundo, sin darte cuenta en absoluto que yo estaba observándote' susurró él 'te veías… tan angelical, tan pacifica y… feliz, como si nada en el mundo fuera capaz de disturbarte'
Mimi suspiró, mordiéndose el labio inferior, mientras sus mejillas se encendían de rojo.
'Solía observarte por sólo unos segundos, antes de acercarme y rozar tus labios con los míos. Dándote un beso corto y fugaz, era como si por un segundo, podía robarte parte de tus sueños, para reemplazarlos con mi presencia. Tú jamás despertaste, pero todos los días me sonreías entre sueños, y te aferrabas con más fuerza a mi cuerpo, como invitándome ser parte de ello... Cada noche de ese verano fue igual, y supongo que después de venir a Japón seguí adoptando de manera inconsciente el mismo ritual de besarte a las 02:41 AM, por cada noche que dormiste a mi lado… Nunca quise despertarte de tu sueño, pero siempre he buscado ser parte de ellos'
"I miss it all from the love to the lightning, and the lack of it snaps me in two"
Mimi llevó la mano libre sobre sus labios, completamente impactada y sin ser capaz de coordinar sus pensamientos por suficiente tiempo para dar una respuesta.
'Sé que me has estado pidiendo algo que no he sido bueno en darte… y la cosa es, que no creo poder dártelo, Mimi'
La muchacha aguantó la respiración, sintiendo que su cabeza daba vueltas, sin poder comprender del todo lo que Yamato acababa de explicarle.
'No creo poder mantenerme lejos de ti. Y en vez de equivocarme de nuevo o hacer algo estúpido, prefiero ser sincero contigo. Quiero que enfrentemos las cosas, juntos… así que aquí estoy, para decirte que te necesito a mi lado…'
La muchacha no pudo evitar sonreír, al escucharlo. Sin embargo, fue sorprendida por un sonido sordo en su puerta.
'Aquí…' repitió ella, corriendo hasta la puerta.
Mimi la abrió de par en par, encontrando efectivamente al rubio del otro lado, aun con el teléfono en su oído. Mimi dejó caer el celular, al tiempo que sus ojos se cristalizaban.
'Sé que quieres espacio, he tratado por estos meses dártelo. He vagado todo el día por New York, preguntándome si sólo debo volver al aeropuerto y nunca decirte que vine. Hacerte creer que he respetado nuestro acuerdo… pero, yo no quiero mentir, y aquí estoy. Resulta que soy demasiado egoísta, y mi deseo por verte no me dejaba ya vivir ni un segundo más sin ti… '
"Just give me a sign, there is end in a beginning, til the quiet chaos driving me mad"
Mimi dejó escapar una risa nerviosa, negando con la cabeza, sin ser capaz de contener más las lágrimas en sus ojos. La muchacha se lanzó a sus brazos, hundiendo el rostro en el pecho del rubio, mientras este la abraza, alzándola del suelo.
'Si hubieses sido capaz de esperar a que volviera a Japón… definitivamente no serías el hombre del que me enamoré'
Yamato soltó una pequeña risa, rozando su nariz con la de ella.
'¿Por qué te enamoraste de un ansioso y egoísta infeliz?' preguntó.
'No. Porque me enamoré de alguien que es capaz de saber que quiero y necesito, incluso, antes que yo'
Yamato le envió una pequeña sonrisa, antes de unir sus labios con los de Mimi Tachikawa, en un beso dulce y suave, que ponía finalmente en marcha el siguiente capítulo en la vida de ambos.
"The lone neon lights. And the ache of the ocean and the fire that had started to go out…"
Sempiterna Ansiedad
En el más estricto sentido técnico de la psicología, podríamos definir la ansiedad como una respuesta emocional que engloba aspectos subjetivos o cognitivos de carácter displacentero en los seres humanos, enteramente relacionados con emociones de gran impacto, como el miedo, ira, tristeza o felicidad.
Estadísticamente hablando, soy capaz de asegurar que la gran mayoría de nosotros sufrimos de trastornos de ansiedad leve, que se mezclan y pasan por 'excentricidades' en nuestro carácter.
Quizás la impuntualidad o esperar nos cause pequeños ataques de ansiedad. Quizás el stress de la vida diaria nos haga depender del café. Quizás el chocolate se convierte en una necesidad básica en cierta época del mes. Quizás el esperar nos cree una compulsión que nos impida quedarnos en el mismo sitio por más de tres minutos. Quizás hasta logramos convencernos de que el teléfono va a sonar si lo observamos con suficiente concentración.
La ansiedad nos ataca a todos de diferente manera, y lidiamos con ella de modo igualmente particular.
En psicología tradicional, se estudia la ansiedad bajo dos principios básicos 'lucha' y 'huida'. Cuando nos sentimos ansiosos es, generalmente, porque una amenaza poco común ha invadido nuestro ecosistema social y, de pronto, nos sentimos amenazados por un evento al cual no estamos seguros de saber reaccionar.
La ansiedad proviene de los sitios más inesperados, y a veces es incluso difícil saber distinguir entre cual de sus dos principios está nuestra ansiedad. En mi experiencia, la ansiedad no es tan aplastante cuando nuestro instinto nos grita uno de sus dos principios de manera directa, sino cuando somos paralizados ante la duda y somos incapaces de identificar si aquel trastorno proviene de nuestras ganas de huir, o de luchar.
Una vez que descubres lo que quieres, y qué deseas hacer al respecto, la ansiedad se convierte casi en un motor que llena de adrenalina para cruzar cualquier obstáculo que se cruce en el camino.
Es, en cambio, cuando la incertidumbre acompaña nuestro trastorno que somos capaces de sentir en carne viva el factor paralizante de la ansiedad.
Es en esos casos cuando la ansiedad se asienta en nuestro interior, es cuando experimentamos un verdadero trastorno emocional. Uno de proporciones directamente proporcionales a la intensidad del evento que lo causó.
Durante esos trastornos de perenne impotencia es cuando las emociones que guían la ansiedad se vierten como causes de diferentes ríos alcanzando al mar, dificultando identificar cuál es la predominante a resolver nuestra zozobra.
Sin embargo, cuando somos capaces de identificar cuál emoción nos impulsa (miedo, ira, tristeza o felicidad) y qué factor nuestra ansiedad intenta gritarnos (huida o lucha), es la resolución de dicho conflicto lo que nos libera de la carga emocional y nos enrumba nuevamente.
Es la ansiedad en el miedo o la tristeza la que nos impulsa a tener las fuerzas de correr, de sobrevivir.
Es la ansiedad en la ira o la felicidad, las que nos entregan el deseo de luchar y dar la cara por nuestros principios y deseos.
La ansiedad es un motor. Un motor que nos revitaliza cuando hemos perdido el rumbo, o cuando la confusión reina nuestra mente, o incluso cuando la parsimonia adormece nuestros sentidos.
Es la ansiedad la que nos mantiene en movimiento. La que no nos permite rendirnos, y la que nos recuerda el valor del tiempo perdido en templanza.
Es la ansiedad la que constantemente nos impulsa a perseguir nuestros deseos, y a huir de la oscuridad.
Gracias a ella la vida no es un punto quieto en un plano recto, sino un sendero lleno de altibajos y curvas.
La ansiedad nos ayuda a llegar al final, y nos da la fuerza de emprender un nuevo comienzo.
Todo por ahora. Muchas gracias por leer, y espero su opinión.
