Capitulo 9: nuestro pasado.

- Soy yo-dice Fubuki entrandoa la sala.

- Te decidiste- dice Goenji.

- Lo sabías, por eso se lodijiste a Hiroto.

Goenji solo sonríe. SoloFubuki podía deducir sus planes. Aun que no pudiese evitarlos, sabía quepasaría.

- ¿Por qué?- dijo Aphrodi-¿Por qué tú eres el director? No eres importante. Si fuera él lo entendería. Eshijo de un famoso doctor de Japón pero tú, que tienes que te hace importante.

- ¿Eres idiota?- dice Hirotoentrando- el es más importante que todos aquí dentro.

- ¿Qué?

- La universidad mepertenece- dice Fubuki- tiene mi nombre FUBUki SHIrou. Soy el director porqueasí lo quiso mi padre. Cuando entre a la universidad tenía que ser el lo sabía, por eso siempre dijo ser mi representante, no mi sustituto.

- Es complicado, pero me temoque tendrás que obedecer las órdenes de Goenji- dijo Endo desde la puerta- esla única forma de que sobrevivas aquí.

Aphrodi no podía creer loque sucedía. Siempre había conseguido todo lo que quería, pero ahora las cosasestaban en su contra. Todo ese tiempo Goenji se había estado burlando de él.

- Entre tantos estudiantes¿Por qué yo?- pregunto Aphrodi.

- Para eliminar un problemahay que hacerlo de raíz- dijo Goenji- te lo dije, tengo mis contactos. Losproblemas en este lugar comenzaron desde que tú entraste. Amenazas a losmaestros, des interés en las clases, sobornos al director, pandillas dentro dela universidad, fiestas ilegales ¿continuo con la lista?

- Es suficiente- diceAphrodi- ¿Qué tienes pensado hacer conmigo?

- Aun no lo sé.

- ¿Qué? ¿Me trajiste aquí sinmotivo alguno?

- El motivo es simple,detener esos actos bajo mi jurisdicción. Me gusta que todos cumplan mis órdenesy tú eres el principal causante de problemas en este lugar, por lo tanto tengola obligación de detenerte.

- Estás loco- dijo Aphrodi-quizás el sea el dueño de la universidad, pero mi padre es el vice-presidentede FSeconomic y por lo tanto tiene más influencia que él o su padre.

Fubuki se queda el Aphrodi solo buscaba una excusa para seguir sintiéndose superior. Noera bueno que la gente se metiera tanto en su mundo. Eso por lo general ocasionabamuchos problemas, en especial a uno mismo.

- De verdad que eres idiota-dijo Midorikawa acercándose a Fubuki.- para tu información, Fubuki es elapellido más importante en todo Japón. FSeconomic es una de las empresas que lepertenece. El es el presidente.

- Y t pediré que no mencionesa su padre de nuevo- dijo Goenji molesto, acercándose a Fubuki y abrazándolo- porqueestá muerto- termino fríamente.

Aphrodi ahora si noentendía nada. Sabía que el apellido Fubuki era muy portante en todo Japón ysegún las noticias de hace algunos años, toda la familia haba muerto de formamisteriosa quedando solo un integrante a cargo de todo, pero ya que se hacíacargo de la compañía siempre pensó que era algún adulto, no un niño tomando las decisiones.

- Como vez, incluso tu padreno puede ayudarte. Las cosas son así: obedeces o desapareces ¿Cuál te gustamás?- decía Goenji desinteresado.

- ¿En que consistedesaparecer?- pregunto esperanzado.

- La muerte- dijeron Hiroto yMidorikawa al unisonó.

- La respuesta es obvia- dijoGoenji- esta discusión acabo.

Todos se marcharon dellugar llevándose consigo a Aphrodi. El último en salir era Endo.

- Endo- dijo Goenji.

Endo se detuvo allí mismo. Sabíalo que le diría, pero aun así, necesitaba oírlo de él para reaccionar.

- Kazemaru es el que elegirá,ya lo sabes. No puedes ocultarle todo para siempre. Es amigo de Fubuki, si no lofuera no estaría en peligro, pero así no tienes opción. La ignorancia ya no losalvara. Lo supiste desde que me volviste a ver. Pronto comenzara.

- ¿Cuánto tiempo nos queda?-dijo Endo por lo bajo.

- Un mes- respondió Goenji-en un mes las cartas estarán sobre la mesa.

- Entiendo- dijo uno- se lo diréhoy.

- No es necesarioapresurarte. Díselo en el transcurso de la semana. Los planes no cambian. Ya lafecha está fijada. Díselo a tu manera.

Endo solo asiente y seretira de la oficina. Goenji se deja caer en la silla y suspira pesadamente.

- ¿Cuál es el problema?- lepregunta Fubuki.

- Todo inicia en un mes- lecontesta Goenji- en ese periodo tan corto debo conseguir todo. De otra forma nohabrá servido de nada lo que he hecho.

- Tranquilo- le dice Fubuki- note preocupes por mí. Lo que has hecho ha sido por mi culpa, ya no teatormentes. Yo soy el culpable de todo.

- No- le dice Goenjiabrazándolo- tú no tienes la culpa de nada. El es el culpable, si él no hubieradicho nada, ahora todos viviríamos felices.

- ¿Por qué no me dices quienes él?- le exige Fubuki- no cargues con todo tu solo. Yo también quierosaberlo, quiero aligerar tu carga.

- Si realmente quieres eso,entonces vuelve a ser mi Fubuki- le dice Goenji.

Fubuki se aleja de él. Esoera lo único que no podía hacer. No podía volver a ser el chico ignorante queera antes. No podía volver a dejar a Goenji sufrir solo mientras él vivía feliza su manera sin conocer la verdad. O al menos una parte de la verdad.

- Te lo dije, ese Fubuki yano existe.

- Si que existe, pero no loquieres dejar salir.

- Quizás tengas razón. Quizásese Fubuki realmente este aquí, pero no saldrá, al menos no mientras esto sigaigual.

- Entonces yo me encargare deponerle punto final- le dijo Goenji.

Fubuki comenzó a llorar ensu pecho. Su llanto era amargo. Necesitaba desahogarse.

- Tranquilo- le dice Goenji-no es necesario que te esfuerces demasiado. Solo haz lo que puedas. Hay cosasque solo tú puedes hacer.

Fubuki asiente.

- Sera mejor que regreses aclases. Ya debieron haber comenzado.

- No- dice Fubuki- losmaestros encenderán mi falta. Al fin y al cabo, sabrán quien soy.

- ¿Se los dirás?

- Tú lo dijiste. Hay cosasque solo yo puedo hacer, y para eso necesito que sepan quién soy. Soy tu punto débil,Goenji. Pero también tú mejor arma. La prueba de ser tu punto débil son Hirotoy Midorikawa, y la prueba de que soy tu mejor arma es que me hallas enseñadoauto defensa.

Goenji no le dice nada¿para qué? Ya todo estaba dicho. Nuevamente había acertado en sus planes. Nohabía necesidad de explicar nada.

- Preparare una reunión estatarde para que te presentes.

- Tu igual.

- Si- le dice Goenji- hay queponer las cartas sobre la mesa e iniciar el plan.

- Entonces hazlo.

Fubuki se acerca a Goenji ylo besa. Goenji le corresponde agarrándolo de la cintura y poniéndolo sobre elescritorio.

Metió su mano por debajo desu camisa, provocando un suspiro por parte de Fubuki, que Goenji aprovecho parameter su lengua en el beso.

Le quito la camisa porcompleto, dejando expuesto su lentamente su mano por todo su pecho yse detuvo en el hombro izquierdo.

Observo detenidamente ellugar. Aun se podía ver una antigua cicatriz.

- Creo que fui muy amable conellos- dice Goenji- jamás se borrara esta cicatriz.

- La tuya tampoco- lecontesta Fubuki tocando su abdomen- pero lo que hiciste es más que suficientepara mí. Ahora tengo gurda espaldas incondicionales.

Un peli rojo corría por unamansión persiguiendo a un pequeño niño asustado.

- Detente- grito Hiroto- dejade correr. Quizás no te guste, pero esa es la verdad. Tú mejor que nadie losabe.

- Es mentira- gritaba elpequeño- es mentira. No pienso escuchar nada.

El niño siguió corriendopor el amplio pasillo. A su forma de ver se hacían más largos a cada final del pasillo se encontraba un peli verde que le sonreía de formapsicópata.

- Ven aquí- le dijohaciéndole señas con la mano- nos divertiremos un rato.

El chico, al tratar deescapar de ellos entra en la primera habitación que está a su alcance, pero seequivoco de escondite. Esa era una de las pocas habitaciones que no tenían otrasalida. Desesperado cerró la puerta olvidando el seguro. Se metió en el armarioy se quedo allí quieto, deseando que lo dejasen tranquilo.

La puerta fue abierta conun estruendo demasiado audible.

- No sirve de nada que teescondas Fubuki- dijo Hiroto entrando- notienes lugar para huir ni para escapar.

Fubuki tentó el suelo delarmario en busca de algo con lo cual defenderse. Toco algo frio y largo,parecía de metal, pero cuando trato de agarrarla las puertas de closet fueronabiertas, dejando ver a un Hiroto con entusiasmo y a un Midorikawa con cara depervertido.

- Aun no lo entiendes Fubuki-dijo Midorikawa- tu eres igual que nosotros y la mayoría de la escuela. Goenjisolo te usa, aun así no entiendo porque estas todo el tiempo con él, como si élte perteneciera- termino gritando.

- Eso no es así- le dijoFubuki- el me quiere. Aunque no lo diga, se que lo hace.

- A ti nadie te quiere- ledice Fubuki- todos te han abandonado ¿Por qué crees que a tu hermano no leimporto quitarse la vida? Estaba arto de fingir cariño contigo. Por eso se hamatado el mismo. Primero se alejo de ti por un tiempo. Goenji hizo lo mismo enesas fechas según tengo entendido.

- No es verdad- gritabaFubuki agarrando su cabeza con todas sus fuerzas- el no se mato, el no se mato-el me quería, no se mato.

- Algunas personas no quierenver la realidad aun cuando esta ante sus ojos.

- ¡Es mentira!- gritos Fubukide nuevo.

- Ya me tienes arto- gritaHiroto dándole un puñetazo al abdomen- te mostrare lo que es el verdadero terror.

Fubuki desesperado se arrastroal closet, en busca de lo que sea que fuese el pedazo de metal. Realmente no leimportaba lo que fuese, con que se pudiese defender.

Cuando la tomo, de diocuenta de que esa u arma. Una pistola para ser más exactos. Su expresión cambioante tal descubrimiento y una sonrisa desesperada salió de su garganta,asustando a los otros dos.

Fubuki apunto su arma haciaellos y serró sus ojos listos para disparar, pero al mismo tiempo que presionabael gatillo alguien abría la puerta del cuarto con desesperación.

- Detente Fubuki- grito, peroera demasiado tarde.

Fubuki abrió los ojos conmiedo. Temía por lo que podía haber hecho, pero jamás se imagino ver eso.

Goenji estaba frente a éldeteniendo la hemorragia que tenía en el abdomen por culpa de la bala.

- Go- Goenji- dijo Fubuki-¿Por qué lo hiciste?

- No te vuelvas un acecino-le dijo Goenji-no manches tus manos con nada, paraíso estoy yo aquí, para hacerel trabajo sucio. Tú no debes mancharte con sangre. Vive tranquilo- Goenji lemostro una sonrisa que ocultaba los claros signos de dolor.

Fubuki se acerco a él y loayudo a sentarse evitando lastimarlo más.

- Ellos tienen razón- dijoFubuki viendo a u Hiroto y un Midorikawa en completo shock por el susto- no pertenezcoaquí. No hago más que hacer sufrir a todos.

- No es así- le dice Goenji-me haces feliz mi.

Fubuki empieza a llorar a importaba que trataba de hacer, siempre terminaba lastimando Goenji. Elsiempre se sacrificaba por su bien. Pues bien, ahora era su turno de hacerlo.

- Así no sufrirás más-le dijoFubuki.

Goenji abrió sus ojos sincomprender de que hablaba. Para Goenji era como presenciar una había tomado el arma de nuevo, pero esta vez la dirijo a su propiacabeza.

- Así nadie más sufrirá.

Fubuki tiro del gatillo,pro Goenji jalo su brazo justo a tempo y la bala le atravesó el hombro.

- Hiroto… Hiroto… Hiroto…- seoía una voz a lo lejos- Hiroto ¿me estas escuchando?

- ¿Qué?- reacciona por fin elmencionado.

- Te pregunte si teníamos unplan o volvíamos a clases- le dice Midorikawa- estas en las nubes ¿en qué piensas?

- Recordaba- dijo Hiroto- algosin importancia realmente.

Midorikawa asiente ensilencio. Algo le ocultaba y se lo sacaría aunque fuese por la fuerza.

- Las órdenes son asistir aclases y actuar normal hasta que ellos nos lo indiquen. Endo ¿Cuánto tiempo másnos queda?

- Un mes exacto- respondeEndo- después de eso las cosas se pondrán peor.

- ¿De qué hablas Endo?- diceKazemaru- ¿Qué es lo que ocurrirá en un mes?

- Bueno, en un mes…

- En otro momento- interrumpeHiroto nuevamente.

- No- dice Endo- tengo unasemana para hacerlo.

- Así que eso quería me hacia raro, en ese caso suerte. Midorikawa, Aphrodi, nos vamos.

- Esperen- dice Aphrodi- aunno entiendo nada ¿Qué está ocurriendo aquí?

- Descuida- le dice Kazemaru-no eres el único.

Con este comentarioKazemaru se va del lugar con un simple "nos vemos luego" para después irse dellugar.

Endo salió corriendo detrásde él.

- Espera Kazemaru- le gritabaEndo.

- Mucha suerte- le dijeronHiroto y Midorikawa antes de que se fuera.

- Sera mejor que nos vayamosa clase ya, antes de que se nos haga tarde- dijo Hiroto- pero ahora que lopienso, no sé qué haces tú aquí. Los de segundo no tienen cursos deintroducción. Solo los de primer año.

- Tengo mis asuntos- dijoAphrodi- así que si me disculpan, me iré a mi habitación.

- Te sugiero estar cerca- ledijo Midorikawa- te aseguro que los anuncios de hoy te gustaran mucho.

- Lo tomare en cuenta- lesdijo antes de marchar también.

- Entonces solo quedamos losdos- dijo Midorikawa.

- Si, será mejor que nosvayamos a clases.

Comenzó a avanzar por elcorredor a su siguiente clase, pero Midorikawa no lo está siguiendo, por elcontrario, iba en dirección opuesta.

- Mido ¿A dónde vas?- lepregunto Hiroto.

- A clases- respondióMidorikawa.

- Pero es por acá.

- No, por halla es el taller,el aula queda del otro lado- se reía Midorikawa- creo que te dibujare un mapapara que no te pierdas.

- Ja, ja, ja- decía Hirotoirónico- no es gracioso. Cualquiera se perdería en este enorme lugar. Es que¿Por qué el taller esta tan lejos de los salones?

- Es una buena cuestión. Comosea ¿vas o te quedas?

- Ya voy.

Ambos se fueron condirección de las aulas a tomar el resto de sus clases.

- ¿Qué haremos con ellos?- sepreguntaban un grupo de señores.

- Lo mejor sería llevarlos aun internado- decía uno.

- No, eso sería muy caro paranosotros- decía el otro.

- Entonces no hay másremedio. Los llevaremos a un orfanatorio. Allí se harán cargo de ellos y no noscostara nada, solo tenemos que decir que los hallamos por allí. Si saben lo queles conviene, esos niños no dirán nada.

Ya tenían todo planeado. Nopodía salir nada mal. Esos niños habían sido abandonados por sus padres. Notenían a nadie, así que no habría mucho problema.

- ¿Qué tal si yo digo algo?-dijo una voz de niño frente a ellos.

- ¿Quién está allí? -preguntauno de los hombres.

Frente a ellos estaba unniño de no más de 9 o 10 años, pelo crema que los miraba molesto.

- Goenji ¿Qué haces aquí?- le pregunta el otro-¿Dónde están tus papas?

- Eso no importa. He venido aayudar a unos amigos. Yo me hare cargo de ellos.

- Eso no es posible niño-dijo el primer hombre- alguien como tú no puede hacerse responsable de otrosdos niños.

- Lo que él quiso decir- leinterrumpió el otro hombre- es que tu eres muy joven y no cuentas con elrecurso suficiente para cuidar de ellos. Quizás si tu padre quisiera adoptarlospodría ser otra opción.

- Puede que sea joven, perocuento con el capital y los recursos suficientes para hacerme responsable deellos. En canto a mis padres, no tengo por qué depender de ellos todo eltiempo. Soy capaz de cuidarme solo.

- Aun así, no podemos dejarque lo hagas.

- Es su decisión. Yo me hagocargo de ellos, o digo lo que tienen planeado hacer con ellos. Es fácil deentender, así que arreglen los papeles que tengo prisa.

- Aun que pudiéramos hacereso, necesitamos una hoja donde tus padres te den permiso y varios documentostuyos.

Goenji tiro un folder muyabultado sobre la mesa frente a ellos.

- Todo lo que necesitan estaallí. Registros de ingresos mensuales de las compañías a mi nombre y miscuentas. Nada de eso es manejado por mis padres, sino por mí mismo, así queesto sí es posible. Los documentos para la adopción e ambos están allí tambié faltan sus firmas para que sean míos.

- ¿Realmente estas conscientede lo que haces Goenji?

- Por supuesto.

- Entonces creo que estáhecho. Pondré mi firma, pero que esto quede entre nosotros.

- Bien, nadie sabrá de esto,ni siquiera mis padres. Eso está más que hecho.

Un peli plata se encontrabasumergido en los papeles que le había proporcionado Aki hace unos ía que firmar cada uno de ellos al igual que Fubuki. Eran las cartasdirigidas a los padres de primer año para la junta.

- Goenji- le dice Fubuki parallamar su atención- iré a dar una vuelta por el lugar para ver cómo van lasclases.

- De acuerdo- le contesta sinalzar la vista- ten cuidado con quien hablas.

- No soy un niño- le dicemolesto haciendo un puchero para después reírse.

En cuanto salió de laoficina, Goenji saco su celular y marco un número. El teléfono sonó variasveces antes de ser contestado.

- ¿Diga?- respondieron en laotra línea con un tono seco.

- Agrega alguien a tu lista-dice Goenji sin presentarse.

- ¿Cuál es su nombre?

- Midorikawa de primersemestre. Para esta tarde.

- Dalo por hecho.

La comunicación se corto yuna sonrisa maléfica se pudo apreciar en Goenji. Pronto todo sería como antes.

Volvió a concentrarse enlos papeles y comenzó a sellarlos por él y por Fubuki. Tenía casi media horahaciendo eso, cuando la puerta de su oficina es abierta bruscamente por un pelirosa.

- ¿Dónde está?- gritaba comouna fiera- se que está aquí.

- Ya le dije que el directorsalió un momento, así que espérelo afuera- trataba de detenerlo Aki.

- Está bien Aki- dijo Goenji-yo me hare cargo de él. Señor Goenji, perdón por interrumpirlo en su trabajo,es que no pude controlarlos por mucho tiempo.

- ¿Controlarlos?-preguntoGoenji- ¿Quién es el otro?

- Soy yo- dice alguienentrando.

Era de pelo café cortado delos lados, con una cola de caballo al centro, tez un poco morena y ojos verdes.

- ¿Por qué están aquí Fudou?-le dijo Goenji.

- Hitomiko- fue todo lo quele dijo.

- Ya veo. Aki, por favoravisa que por mi decisión el alumno Someoka no asistirá al resto e clases yavisa de una vez sobre la reunión a la última hora. Tendré que interrumpir laclase, ya que después de clases debo encargarme de otros alumnos.

- Como usted ordene joven.

Aki se marcho, dejando aFudou y Someoka en la habitación a una distancia prudente una de la otra.

- ¿Cuál es la razón por laque fallaras de esta forma?- le pregunta Goenji a Fudou ignorando a Someoka.

- No he fallado, ya que no heempezado. Cuando entre a la universidad me encontré con Fubuki y cuando estabahablando con él apareció este tipo quejándose de que Fubuki era suyo. Fubuki seenojo y trato de golpearlo, cuando lo detuve este tipo se acerco a mí y me dijoque soltara lo que no me pertenecía y trato de golpearme, así que solté aFubuki para detener a este y Fubuki lo golpeo. Se fue de allí dejándolo tiradoy cuando me iba a ir, apareció Hitomiko y me acuso de haberlo golpeado.

Goenji no sabía si reírse omolestarse. Por una parte le parecía gracioso ver a un Fudou inocente sercastigado, ya que nunca era inocente y por otra le molestaba que Someokaquisiera apoderarse de Fubuki.

- Bien, te puedes ir. Yo mehare cargo de el por el momento. Ya sabes que hacer. Dile a Kidou que tienetrabajo que hacer. Esta en clase química en el edificio "c" aula 18 por siquieres llevarlo. Solo dile al profesor que te envió yo y te dejara llevártelosin queja. Es más, creo que te gustara su expresión al oír mi nombre.

- Ya me lo imagina-dice Fudousonriendo- dime ¿Cómo le haces para atormentar a los maestros de esa forma yhacer que te obedezcan?

- Secreto de estado- diceGoenji en broma- puede que después te lo cuente.

Fudou sale de la oficinapasando con una sonrisa de superioridad a un lado de una sorprendida Aki.

- ¿Por qué se marcha?- lepregunta Aki- si es el joven Goenji, es imposible que lo dejar amachar sinningún tipo de amenaza o castigo.

- No me confundas concualquier otra persona- dice Fudou sin molestarse en verla- yo actuó conforme asus órdenes, por lo tanto no puedo ser tocado por nadie, ni siquiera losmaestros. Tú deberías saberlo ya.

Dentro de la oficina Goenjiseguía revisando los papeles sin tomarle importancia a la presencia de fin y al cabo, el no sería quien escogería su castigo.

- ¿Qué estas esperando?- ledice Someoka- tengo un examen a la ultima hora, no puedo perder mi tiempocontigo. Solo dime mi castigo y listo.

- 1ro. No te pondré yo uncastigo, 2do. Por si no escuchaste no habrá clases a la ultima hora, mandellamar a una reunión de alumnos y maestros, y 3ro. Espero a que llegue eldirector.

- Así que los rumores eranfalsos- dice Someoka para sí, pero Goenji alcanza escucharlo.

- ¿Qué rumores?

- Desde que interrumpiste lasclases, corren los rumores de que tú eres el nuevo director, pero eso esimposible, eres muy joven.

- En realidad- le interrumpeGoenji- los rumores no están tan equivocados. Te diré algo, el director tienemi edad y yo soy tanto o más influyente con los maestros que el e incluso conel mismo.

- Cualquiera se puede ganarsu simpatía, no te creas único.

- Puede ser. Pero endefinitiva tú ya la perdiste por completo.

- ¿Qué quieres decir?

- Goenji- dijo Fubukientrando- me encontré a Fudou en el pasillo, pero tuve un inconveniente con untipo de estadística. Dile a Fudou que lo busque que quiero que tenga sucastigo.

- Entonces dáselo- diceGoenji señalándolo.

Fubuki borra su sonrisa dela cara y deja una expresión de fura en su rostro.

- ¿Por qué esta aquí?-pregunta Fubuki.

- Después de que lo golpeastellego Hitomiko y culpo a Fudou de hacerlo y los envió aquí. Entonces ¿Cuál essu castigo?

- Espera ¿Por qué elbomboncito me pondrá un castigo?- pregunta Someoka molesto.

- Has cavado tu tumba-diceFubuki con los ojos echando chispas- no hare nada por ti.

- ¿De qué ha…?

Pero antes de terminar,Goenji lo había golpeado en el rostro.

- Se lo dijiste a Fudou ¿no?-le dice Goenji- no toques lo que no te pertenece. El es mío, así que será mejorque por tu bien, no te le acerques.

- Imbécil- dice Someoka- melas pagaras. Cuando regrese el director, no te escaparas de un castigo poresto.

Fubuki comenzó a reírse porel comentario de Someoka.

- ¿Qué es logracioso?-pregunta molesto.

- De verdad eres idiota. Yosoy el director. Y te lo dije, no hare nada por ti. Yo no soy tuyo. Soy deGoenji, a él le pertenezco.

Antes de que dijesen algo mas,la puerta e abierta nuevamente esta vez por un chico de rastas y googles. Viola escena con una gota en la cabeza.

- ¿Interrumpo algo?- pregunto.

- Para nada- dijo Goenji- quebueno que te dieron el mensaje primero Kidou.

Kidou se sonroja y desvíala cabeza.

- Fudou está molesto con lavíctima, así que quiere que sea rápido. Dime ¿Quién es la nueva víctima?

- Lo tienes frente a ti- diceFubuki algo molesto- por cierto, ¿victima de qué?

Kidou mira a Goenji, elcual niega con la cabeza. El solo asiente.

- Es Fudou, imagina lo que lequiere hacer. Esta muy molesto con él.

- Ya veo- dice Fubukisonriendo- en ese caso. Ese será su castigo, estar con Fudou.

Kidou solo lo observa conculpabilidad, si supiera lo que le harán no diría que lo hagan.

- ¿Eso es todo Goenji?- ledice Kidou

- Si, ya saben qué hacer.

- Descuida- le dice Fudou entrandoa la oficina- somos profesionales.

A Someoka le daba malaespina todo esto.

- ¿Serias tan amable deacompañarnos?- le dijo Kidou.

- No tengo razones parahacerlo.

- Es por eso que lo hago a mimanera dice Fudou acercándose a Someoka- esto te dolerá un poco.

Antes de que reaccionaran,Someoka estaba inconsciente en el piso.

- Esa es la mejor forma- diceFudou- nos vemos después Fubuki, adiós Goenji.

- Adiós- responden los dos.

- ¿No iras con él?- le diceFubuki a Kidou

- No- le responde este- daráuna vueltas por la ciudad, se detendrá a comer y después me llamara para que lediga dónde está y la dirección de el lugar perfecto que haya planeado.

- Ya veo. Suerte con elentonces.

- Si, adiós.

- Adiós.

Kidou sale de la oficina yse despide gentilmente de una ya traumada Aki.

Fubuki se acerca a Goenji ylo calma, aunque quien más necesitaba calmarse era él. Había tenido acosadorestras de él, pero jamás se espero ser llamado propiedad de alguien que no fueseGoenji.

- La junta empezara pronto-ledice Goenji- será mejor que te prepares mentalmente.

- Lo sé- esto seria locontrario a lo que quería para mis estudios.

- Aun te puedes arrepentir-le dice Goenji abrazándolo- no es necesario que lo hagas.

- No- le dice Fubuki- siqueremos que todo salga bien, debo hacerles frente. Ya no más secretos. Quierotoda la verdad.

- No creo que se pueda- diceGoenji- no aun.

- ¿Por qué?

- Hay cosas que es mejor nosaberse. Incluso yo quisiera no saber algunas cosas.

- La ignorancia no es la paz-le dice Fubuki- eso solo logra un mundo ficticio y más dolor al volver a larealidad.

- No si jamás te dejodespertar- le dice Goenji sin soltarlo.

- No puedes cuidarme toda lavida- le dice Fubuki- tarde o temprano me debo enterar de las cosas.

- Preferiría que fuese tarde.

Un chico moreno de pelocafé caminaba por los pasillos de la escuela. Sus clases se habían suspendidopor algún motivo que realmente no se molesto en escuchar.

Estaba demasiado preocupadocomo para prestarle atención a algo que no tenía nada que ver con él, o almenos eso creía él.

- Oye, chico- le gritarondesde lejos.

El chico se giro a verquien le hablaba.

- ¿Me hablas a mi?- pregunto.

- Si, te hablo a ti.

- ¿Qué ocupas?

- Vengo a ofrecerte un trato-le dijo.

- ¿Trato? ¿Qué clase detrato?- pregunto curioso.

- Descuida, no es nada deahora, sino dentro de unos años.

- Lo siento, no creo recordar un trato con alguien que no conozco dentro deunos años.

- Que descortés soy- le dicela otra persona- mi nombre es Shuuya Goenji y he escuchado que tienes problemasen tu casa. Mi trato es te pago el resto de tus estudios y tú me harás unfavor.

- ¿Qué tengo que hacer?

- Lo sabrás en su momento,pero me temo que deberás estudiar en otro país.

- ¿Por qué?

- Después te lo qué dices ¿aceptas mi trato?

- Claro, no tengo nada queperder.

- Bien, arreglare tus papelespara el intercambio. Dime ¿Dónde quisieras estudiar?

- Hm, Alemania.

- Entonces está hecho. Estefin de semana te irás a Alemania.

Goenji se alejo por elpasillo dejando a un chico algo consternado sin saber si realmente lo haría osolo era una broma.

- Espera- le dice- mi nombrees…

- Descuida, se quién eres.

Se marcho sin volver a veratrás.