Capitulo 17: ¿Abre hecho la elección correcta?

Sobre una cama blanca de un hospital, yacíandos cuerpos en reposo. Su situación era crítica. Nadie creía que pudiesensobrevivir.

Junto a la cama se encontraba una parejallorando en silencio. Para ellos era terrible la escena. Se sentían impotentespor no haber podido hacer nada por ellos.

- ¿Qué podemos hacer por ellos?- dice la mujer.

- Por ahora solo podemos esperar a quedespierten. Ya verás que estarán bien- la consuela el hombre.

- Pero cariño ¿te das cuenta de lo que loshemos hecho sufrir? Nada habría ocurrido si lo hubiéramos escuchado desde unprincipio.

La pareja sufría por la situación. Estabantan tristes y distraídos que no notan como uno de los cuerpos en la camacomenzaba a despertar.

- Pero como lo podríamos haber ábamos ciegos por culpa de ese hombre.

- Esos niños deben pagar por lo que le hicierona mis hijos.

- Descuida- dice un niño levantándose de lacama con un ligero dolor en el abdomen- yo me hare cargo de ellos.

- Shuuya- dicen ambos sorprendidos- no debeslevantarte aun- le decía preocupada la mujer- es peligroso en tu estado.

- Descuida mamá- dice Goenji- no es tanpeligroso para mí.

Goenji voltea a su lado y ve a Fubuki inconsciente.

- Su estado si es crítico. El disparo fue en suhombro izquierdo. Un poco más y le daba en el corazón.

- Se recuperara- dice el hombre- hay que teneresperanza.

- ¿Qué quieres decir con que tú te harás cargode ellos, Shuuya?- le cuestiona su madre.

- Si les pasa algo malo, Fubuki no me loperdonaría- dice Goenji- no quiere que nadie más sufra por su culpa, sinimportar quien sea.

- ¿Entonces que harás?- cuestiona el hombre-¿los dejaras libres como si nada hubiera pasado?

- No- dice serio Goenji- les he conseguido untrabajo.

Goenji sonríe de forma superior ante laatenta mirada de incomprensión por parte de la pareja. Sea lo que sea queGoenji estuviera pensando, ellos no sabían que podría ocurrir.

Para ellos no era de extrañar que Goenji noles dijera que iba a hacer, pues siempre que lo intento ellos no lo se arrepentían. Todo eso había ocurrido por su culpa, pero debíanafrontar sus errores.

- Shuuya- die su madre- hemos decidido darlesun guarda espaldas a cada uno, sin que tus padres se enteren. Ellos no debenaveriguarlo ¿entiendes?

- Si- dice Goenji- ¿Quiénes serán?

El hombre abre la puerta de la habitación yun par de niños aparecen. Uno es moreno de cabellera roja y el otro esblanquecino, y su peli igual, pero de un blanco intenso. Sus expresiones eranserias. No parecían ser unos simples niños.

- Ellos son Nagumo y Susuno- dijo el hombrepresentándolos- Susuno será el guarda espaldas de Shirou y Nagumo será el tuyo.

- Es un placer conocerlo- dicen los dos niños.

- El gusto es mío- dice Goenji.

- Nosotros nos tenemos que ir- dice su mamáponiéndose de pi- la hora de visitas ya ha terminado. Cuídate y has lo posiblepor llamarnos si Shirou despierta.

- Descuiden- dice Goenji con una sonrisa unpoco forzada- yo les avisare.

Los adultos salen de la habitación y Goenjise queda pensativo. Guarda espaldas. Ahora tenía guarda espaldas. Pensándolobien, eso le ayudaría con muchas osas.

Voltea al frente de la cama y allí estabanSusuno y Nagumo, como si estar parados todo el día frente a una cama fuera loque hacen todo el tiempo.

- Nagumo- dijo Goenji.

El susodicho volteo a verlo.

- Necesito que me ayudes a salir del hospital porunos minutos- le dice Goenji serio- es muy importante lo que hare. Susuno, vigilaa Fubuki por mí. Sé que es tu trabajo, pero si despierta no te escuchara ytratara de escaparse. Es solo para advertirte.

Ambos chicos solo asienten. Parecían salió de la habitación revisando los alrededores. Le hizo señas a Goenjide que no había nadie cerca. Este sale de la habitación, no sin antes ver unaúltima vez a Fubuki.

Salir del hospital no fue nada difícil. Lodifícil fue entrar a su casa sin que notaran su presencia y recoger algunospapeles que coloco en un folder.

- ¿A dónde vamos?-dice Nagumo un pocointrigado.

- Tengo que arreglar algunas cosas con ciertoschicos que están a punto de ser mandados a un orfanato.

Ya no pregunto más y solo se dedico a entro a unas oficinas, mientras él lo esperaba afuera. No tardo mucho,cuando salió con una sonrisa de satisfacción en el rostro.

Fueron de egreso al hospital, donde Goenji yano se molesto en ocultarse. Solo dijo que salió a los pasillos a caminar unpoco y las enfermeras le creyeron. Caminaba por el pasillo a s cuarto, cuandoescucha un escándalo cerca. No le toma mucha importancia y sigue caminando a sucuarto.

Cuando abre la puerta, un bulto se habientesobre él, derribándolo, provocando un fuerte dolor en su abdomen.

- ¿Goenji?- pregunta la persona sobre el-Goenji- grita- creí que estaba solo, no te vuelvas a ir sin mi- lloraba elchico.

"Oscuridad, no hay nada, solo oscuridad ¿Quées esto? Arde ¿Por qué me arde? Estoy muerto ¿verdad? es cierto, me dispare, yano sufrirá nadie por mí. Pero esto es muy oscuro. No veo nada ¿no estoy muerto?Debo estarlo. Si no estoy muerto, entonces ¿Por qué no veo nada? Es obvio ¿Cómopuedo preguntarlo? Si no veo es porque cerré los ojos. Tengo que abrirlos, perono puedo, tampoco puedo moverme"

Sobre la cama Fubuki trataba de moverse, perono lo conseguía. Susuno, al verlo, se acerca a él. Lentamente Fubuki abre los ojos, observando detenidamente ellugar. No conocía esa habitación y por sobre todo, no conocía a ese chico quelo estaba observando.

Intento incorporarse de repente, obteniendouna fuerte punzada de dolor en el hombro izquierdo, pero no le tomo importanciay se dirigió corriendo a la entrada.

Susuno, al ver sus intenciones, lo acorralapoco antes de llegar a la puerta. Fubuki comenzó a forcejear con él, peroSusuno lo sentó de nuevo en la cama.

- Aléjate de mi- le decía Fubuki aunforcejeando- no me toques, deja me ir.

- Tranquilo- le dice Susuno- no te hare daño,estoy aquí para cuidarte.

- No quiero que un extraño me cuide- insistíaFubuki.

- Tengo órdenes de protegerlo.

- No me importa quién te dio órdenes. Aléjatede mí.

Susuno se estaba desesperando. Jamás pensóque cuidar a alguien fuera tan difícil. En definitiva, este chico seria todo unreto para él. Pero le gustaban los retos. Demostraría que estaba capacitadopara enfrentar lo que sea.

Fubuki se tranquilizo, así que Susuno lo soltóy suspiro. "Por fin" se dijo, pero antes de que reaccionara, Fubuki habíacorrido nuevamente a la puerta, pero esta vez no alcanzo a detenerlo, porquealguien había abierto la puerta y Fubuki se arrojo sobre esta persona.

- ¿Goenji?- pregunto Fubuki sin poder creerlo-Goenji- grita- creí que estaba solo, no te vuelvas a ir sin mi- lloraba Fubukiaun sobre él.

- Tranquilo Fubuki- le dice Goenji- solo teníaque arreglar unos asuntos. Jamás me iría sin ti. Además no estabas solo, deje aSusuno contigo.

- - ¿Susuno?- pregunta Fubuki sin comprender

- Susuno- die Goenji.

El mencionado aparece en la puerta. Fubuki love y luego a Goenji.

- ¿El es Susuno?- Goenji asiente- ¿Por qué nome dijiste que él te pidió que me cuidaras?- le die Fubuki a Susuno- de habersabido me quedaba quieto- se quejaba Fubuki.

- ¿Quieto?- pregunta Goenji- ¿Qué tanto hicisteFubuki?- le regaña Goenji.

- Nada, solo quería salir de ahí, porque no teencontraba.

- Estas en un hospital Fubuki, aun que no estéyo, debes quedarte quieto, la bala te dio en el hombro, no debes hacer muchoesfuerzo.

Goenji suspira, jamás aria entender a incorpora lentamente con ayuda de Nagumo y después ayuda a Fubuki alevantarse. Por suerte, no se había abierto la herida, pero no podía tentar asu suerte.

Llevo a Fubuki de regreso a la cama y leexplico lo de los guarda espaldas y que nadie debía enterarse de ellos. Fubukilo escucho y asintió sobre lo del secreto.

Las horas pasaron lentamente y los menoressolo se dedicaron a descansar. Fubuki se durmió rápidamente y Goenji solo sededico a observarlo dormir.

Un peli azul cerraba una puerta de formadistraída. No estaba prestando mucha atención a lo que ocurría a su alrededor,que termina chocando con Tsunami que estaba parado frente a la puerta. Sinprestar la más mínima atención, el chico continúo su camino ante la atentamirada de desconcierto por parte del pelirosa.

- Kazemaru ¿te encuentras bien?- le peguntaTsunami algo preocupado.

Kazemaru, al escuchar su nombre, sale deltrance y voltea a verlo.

- Si, no te preocupes.

- ¿Seguro? No pareces estar muy bien.

- Descuida, solo estoy un poco… sorprendió, sí,eso es, estoy un poco sorprendido, eso es todo.

Antes de que Tsunami le pudiese preguntaralgo más, Kazemaru se fue del lugar. No sabía a dónde ir. Endo aun no abríallegado a su departamento, así que no tenía muchas ganas de ir allí. Aun así,no sabía a dónde más ir, así que decidió rendirse e ir a aquel lugar.

Camino a paso lento. Necesitaba pensar y quemejor forma de hacerlo que caminando y tomando algo de aire fresco.

A lo lejos vio como un auto se detenía y de élbajaban un grupo de hombres que lo miraban e forma psicópata.

No les prestó mucha atención y continúo sucamino, pero los hombres lo empezaron a seguir. Empezó a correr lo más rápidoque podía. Los estaba dejando atrás, pero un hombre apareció de la nada frentea él.

Por la velocidad que llevaba no fue capaz dedetenerse y termino chocando con el hombre. Este lo detuvo, impidiendo suescape.

"desde ahora estarás en situacionespeligrosas" escucho una voz en su cabeza "te meterás en líos sin comprender la razón"seguía escuchando "así es nuestra vida y tú has decidido ser parte de ella" erala voz de Goenji. Como olvidar su voz. Eran las advertencias que le había dado,así que a esto se refería,

Como pudo, se zafo del agarre del hombre y ledio una patada, pero ya era muy tarde, sus perseguidores ya lo habían a rodearlo, estaban cada vez más cerca de él.

Sabía como defenderse, pero aun así esoshombres eran demasiados. Estaba acorralado. No había nadie cerca que lo pudieseayudar.