Capitulo21: misión imposible.

¿Quées la muerte? Nada, solo eso, una muerte.

Lapersona que muere, solo significa que su cerebro dejo de funcionar.

Esopasa muy a menudo últimamente. Lo dicen en periódicos, radios, televisiones,internet.

Encada esquina te encuentras con una nueva muerte.

Ydetrás de esa muerte hay alguien llorando por ellos ¿para qué? Si están muertoses mejor. Ya no sufren. Una muerte más, una vida menos.

Paraque hacer tanto numerito si solo es una muerte. El mundo no deja de girarporque alguien muere. Si así fuera, hace mucho que el tiempo se habríadetenido.

Unavida después de la muerte, claro ¿Quién puede asegurar que en verdad existe?¿Quien hace gura que es lo que necesitamos para llegar a ella?

Falsasesperanzas que se crean las personas para calmar su miedo a morir ¿Por quémiedo? Al fin y al cabo todo moriremos alguna vez.

Elfin llega tarde o temprano y uno no decide cuándo. Aquellos con miedo a morirson los primeros que mueren su cerebro se engaña por sus propios pensamientos ydeja de funcionar.

Entodo esto ¿Cuál es el chiste de morir de esta manera? Ninguna. No hay forma dedecir que es la mejor manera, pero tampoco la peor.

Cadaquien tiene su propia muerte. Es solo la muerte. No es nada del otro mundo.

Esalgo que llega sin avisar y no se puede evitar ¿Para qué tanto drama cuandoalguien muere? Solo supérenlo y continúen con su vida como si nada hubierapasado.

Paraque los rezos, si hagan lo que hagan nada cambiara.

Dejende actuar como si fuera el fin del mundo, que como dije antes nada va a pasar oa cambiar.

Esaes mi forma de pensar y nada de lo que digan o hagan me hará cambiar deopinión. Estoy acostumbrado a la muerte. La he presenciado millones de muy tarde para pensar en esto, mis manos están manchadas de sangre, inclusode sangre inocente.

Estoseran los pensamientos de cierto peli plata que solo se encontraba divagando porsu mente.

Unruido y ajetreo le interrumpe de su trance, trayéndolo de regreso a larealidad. El bullicio parecía provenir de fuera de su oficina, así que seencamino a la salida de dicho lugar.

Talvez hubiera sido mejor que se quedara en su oficina, ya que el escándalogeneral era inconmensurable. Quizás no era tanto su asombro lo que le dejohelado, sino el motivo de su asombro. Maestros y algunos alumnos estabanrodeando el escritorio de Aki, quien no podía hacer nada para mantenerlos araya.

Dela pobre chica lo único que se veía era su mano tratando de mantener a todosalejados de ella y su cabeza asomándose en busca de ayuda. Cuando sus ojos divisarona Goenji, una chispa de esperanza se pudo apreciar en ellos. Como pudo se desafano de la multitud y corrió en dirección a él.

Eshasta que llegue frente suyo, que nota la presencia de Yuki en su brazoderecho. Pero el niño parecía absorto en sus pensamientos, porque no leprestaba la más mínima atención a la multitud o a la chica que lo cargaba. Esentonces que el niño lo observa y le sonríe estirándole los brazos para que locargara.

Goenjidecide cumplirle el capricho y lo carga. Es entonces que se da cuenta de quetodas las miradas están fijas en el, pero al verlos todos desviaron su rostro.

Unode ellos se acerco a Aki, quien le mando una cara de enojo total. El la ignoroy continúo su camino.

- Aki, no creo que sea justo que solo por ser el representante deldirector pueda jugar con tu hijo y nosotros no.

- en primera, el no es mi hijo- dice Aki mas molesta aun- se los heestado diciendo, en segunda no se lo doy por el puesto que tiene, si no porquién es y tercero, yo no tengo derecho a decidir por el niño.

- basta Aki- dice Goenji totalmente frustrado- puedes irte, ya es lahora del almuerzo.

- gracias joven Goenji- dice Aki antes de retirarse.

- espera, no puedes dejar al niño con un desconocido para el- lereclamaba otra persona entre la multitud, pero Aki ya estaba muy lejos comopara escucharlo o lo ignoro olímpicamente.

Todosobservaron nuevamente a Goenji en espera de que algo pasara.

- les sugiero que se marchen de aquí antes de que algo malo suceda-les amenazo Goenji.

Peronadie se movió de sus lugares. Estaba preocupado por lo que le podría pasar alpequeño en los brazos de alguien como Goenji. Este, al darse cuenta, no pudo másque reírse.

Caminocon paso decidido fuera del lugar, siendo seguido por algunas miradasreprobatorias por parte de algunos y otras de reproche por el resto.

Casillegando a la salida Goenji se detiene y gira en dirección a los presentes.

- Si tienen algo que decir, les sugiero que lo digan ahora.

- Si, tenemos algo que decir- dice un maestro- no creemos que sea lomás conveniente que un niño inocente este a tu cargo.

- Es una lástima- dice Goenji- porque su mamá está muerta.

- ¿Qué? ¿y su papá?- le cuestionan.

Unasonrisa de auto suficiencia surco su rostro.

- Lo tiene en brazos- dijo Goenji para salir del lugar sin voltearatrás en ningún momento dejando un escándalo que había vuelto a reanudarse asus espaldas- creo que volví a ser el centro de los chismes- le dice alpequeño.

Estesolo se rio, como si comprendiera lo dicho por Goenji.

- Es hora del almuerzo, así que vayamos a comer- le dice Goenji- asítambién vemos si tu mamá ya llego- después de meditarlo un poco- será mejor queno le digas que lo llame tu mamá por que se enojara con migo.

Elpequeño volvió a reír. Quizás después de todo, tener un hijo no era tanterrible como muchos decían, pensó Goenji.

Caminohasta la cafetería y si, efectivamente, los cuatro estaban allí reunidos. Seencamino hasta la mesa, donde parecía que no habían notado su presencia y grito

- ¡¿Qué hacen?!

Eltintineo que anunciaba la llegada del ascensor sonó abriendo sus puertas. Unpar de jóvenes entraron en el con destino desconocido para uno de ellos yrutinario para el otro. El botón correspondiente fue presionado y el elevadorcomenzó su asenso.

Elcampano se dejo escuchar nuevamente y las puertas dejaron ver una habitaciónmuy amplia donde parecía que una guerra se estaba llevando a cabo. Muros decontención, pilares derrumbados, coraza de autos, puertas y ventanas eranalgunos de los elementos incrustados en el campo de batalla.

Todoera separado por un vidrio extremadamente grueso, que parecía blindado, por quelas balas solo revotaban en el. Una única puerta se mostraba al frente dellugar, dando a entender que era la única ruta de escape de ese lugar, peroestaba siendo custodiado por algunos hombres armados. Parecía una completalocura.

Kazemaruobservaba el lugar sin poder creerlo realmente. Era increíble que un lugar asíexistiera dentro de una academia de policías, sin mencionar que esos tipos quedisparaban sin miramientos, no tenían el aspecto de futuros policías.

- No te dejes llevar- dijo tsunami a su espalda- si te descuidas unmomento, puedes perder la vida. Todos tienen eso presente.

- ¿de qué hablas?- le pregunta Kazemaru.

- Aun que esto te parezca un entrenamiento- dice tsunami viendo la"guerra" en proceso- es una prueba para ver quiénes son capases de sobreviviren un tiroteo sin un refugio.

- ¿entonces qué hacemos aquí?- grita Kazemaru.

- Yo nada- dice tsunami- tú vienes a entrenar.

- Creí que me enseñarías a disparar.

- Es sencillo. Tomas el arma, apuntas, jalas el gatillo y ya está.No tiene ciencia.

- Ese no es el problema tsunami- le reclama Kazemaru- no me sientolisto para dispárale a alguien. No creo que pueda.

- Pues deberás poder- dice tsunami- eso si quieres sobrevivir a laprueba. En ese armario hay protecciones y trajes equipados. Toma uno y te lopones.

Resignado,Kazemaru se dirige al lugar mencionado y toma el primer traje que encontró. Selo puso sobre la ropa. Se sorprendió de lo bien que le quedaba. Seguidoapareció tsunami detrás de él.

- Detrás de este armario hay varias armas- le informo- escoge la quemás te guste.

Efectivamente,detrás del armario, se encontraba una bodega muy amplia con una amplia variedadde surtido en armas y municiones. Kazemaru se sentía intimidado en ese acerco a un par de pistolas iguales y los tomos mostrándoselas a tsunami,esperando su aprobación.

Tsunami las observo un momento.

- Buena elección- le dice tsunami sonriendo- son pistolas AlfaCombat Defender 9 mm luger con mira fija de 850 g peso total capacidad de 16ran con acabados de pavón negro, muy ligeras y rápidas. No te estorbaran ni tedificultaran tus movimientos. Tienes buenos reflejos, así que estas te vanperfectas.

Salierondel almacén y tsunami se dirigió al ascensor dejando a Kazemaru frente a lazona de tiroteos.

- Tengo un asunto que arreglar más arriba- le informo tsunami- en unrato vuelvo, mientras entrena con ellos. Evita las balas a toda costa y nosvemos en dos horas.

Kazemarulo volteo a ver con cara de "es broma verdad" pero tsunami ya había cerrado lapuerta del ascensor y no podía verlo. Kazemaru se acerco a la puerta que dividíael lugar y esta se abrió automáticamente. Dejo salir un largo suspiro yresignado, decido entrar, pero en cuanto puso un pie dentro, todos sedetuvieron y voltearon a verlo.

- Esto no será tan sencillo como parece- se dijo Kazemaru.

Antesde que pudiera arrepentirse, las puertas fueron cerradas nuevamente impidiendosu salida. No tenía más opción que hacer lo posible por sobrevivir.

Los rayos de sol atravesaban la ventana dejándose caer sobre unrostro delicado. Su semblante era tranquilo, aun que un poco de preocupación sepodía apreciar en ciertas aéreas de sucara. Los rayos del sol eran demasiado fuertes para el gusto del dueño de eserostro, cuyos parpados comenzaban a abrirse lentamente.

Lo primero que alcanzo a divisar fue la ausencia de dos cuerpossobre la cama.

Sus parpados se serraron nuevamente, para al segundo siguiente abrirsenuevamente sorprendido. Se incorporo de la cama y busco su celular entre suropa, pero por alguna razón no estaba allí.

Lo encontró tirado un poco alejado de su ropa, reviso la hora. Las9:15 am.

Molesto se dirigió al bañopara darse una ducha. Sin duda alguna, mataría a Goenji por todos losinconvenientes que le causaba.

Salió de la ducha y salió en dirección a la universidad. tres días y ya llevaba dos faltas. Tenía que hacer algo y pronto.

Faltaban 10 minutos para la hora del almuerzo, así que se dirigióa la cafetería. Se sentó en la mesa de siempre a esperar a todos.

El primero en aparecer fue Endo. Parecía un tanto distraído. Nohabía que ser un genio para saber que le preocupaba y el por qué. Le hizo señaspara que se acercara y Endo, al divisarlo, se acerca con una sonrisa apenasperceptible.

- Hola Fubuki- le dice Endo.

- Hola Endo- le regresa el saludo- ¿puedo hacer algo?

- No- le dice Endo- descuida, pronto estará bien.

- De acuerdo.

- ¿tienes mucho aquí tu solo?- le pregunta Endo.

- No mucho, unos minutos nada más.

- Ya veo ¿Dónde está Goenji?

- Supongo que en su oficina.

- ¿no estabas con él?

- No, acabo de llegar. Al parecer no me quiso despertar.

- Hm, ya veo. Todos pensaban que estabas con él.

- Pues se equivocaron ¿el les dijo que estaba con él?

- No, no lo hemos visto en toda la mañana.

- Estará aquí en un rato más. Tiene que darle comida a Yuki.

- ¿se trajo al niño?- pregunta Endo incrédulo.

- Pues no estaba en el cuarto cuando desperté, así que supongo que sí.

Seguían discutiendo de cualquier tema. No tenían uno fijo, ya quesolo esperaban que el tiempo pasara mientras llegaba el resto.

Los siguientes en llegar fueron Hiroto y Midorikawa. Ellosparecían más animados. Estaban haciéndose bromas. Se sentaron en frente deFubuki.

- ¿Ya almorzaron?- les pregunto Midorikawa.

- No- respondieron los dos al unisonó- yo estoy esperando a Goenji-dijo Fubuki.

- Yo solo esperaba que llegaran todos, pero creo que ahora esperoque llegue Goenji.

- ¡¿Qué hacen?!- grito alguien detrás de ellos.

Todos voltearon asustados para encontrar a Goenji detrás de ellos con un risueño Yuki en susbrazos y una multitud curiosa por el repentino grito.

- ¿te diviertes asustando a los demás?- le dice Fubuki molesto.

- Debo admitir que si- dice Goenji sentándose junto a él.

- Que gracioso- le arrebata al niño de los brazos.

- No estoy seguro de que sea conveniente que lo tengas en estosmomentos.

- ¿Por qué?- le exige Fubuki.

- Porque estas molesto.

- Se comportarme.

- Está bien. Iré por la comida ¿Qué quieres?

- No lo sé, aun no decido.

- Le preguntaba a Yuki- dice Goenji en son de burla.

Hiroto, Midorikawa y Endo se reían por lo bajo. La escena de esosdos peleando era de lo mas cómica y más aun con el niño en los brazos deFubuki. Parecían una pareja primeriza.

Fubuki al oír sus rizas los fulmina con la mirada y ellos nopueden más que aguantarse la risa. Ese gesto de Fubuki lo hacía ver aun másgracioso.

- No, ya enserio- dice Goenji- estoy seguro que no comiste nada encasa, así que te traeré algo solido.

Fubuki solo asintió resignado. Goenji observa a Yuki un rato y lepregunta a Fubuki.

- ¿Qué le puedo dar al?- apuntando a Yuki- no estoy seguro de que eslo que puede comer y que no.

- ¿Cuántos meses tiene dijiste?

- Cuatro.

- Pide puré de manzana y jugo de naranja.

- Está bien.

Goenji se va dejándolos solos nuevamente, pero con una personaextra.

- Hola cremita- dice Midorikawa.

Todos voltean a verlo con una ceja alzada.

- ¿Qué?- les dice Midorikawa- así le diré de cariño.

- Que no te escuche Goenji- le dice Endo- no le hará mucha graciaque le digas así a su hijo.

- ¡¿A su qué?!- gritan Hiroto y Midorikawa.

- ¿no lo sabían?- dice Fubuki.

- No- dicen ambos.

- Creíamos que era hijo de Tania- dice Hiroto.

- También de Goenji- dice Fubuki amargamente.

- ¿y dónde está su mamá?- pregunta Midorikawa inocentemente.

- Se fue- dice Fubuki de forma brusca- se fue y no regresara.

- Bien- dice Hiroto captando el mensaje- Midorikawa ¿Por qué nopides algo de comer? Dijiste que tenías mucha hambre.

- Ok- dice Midorikawa sonriendo- te traeré algo y a ti también Endo.

- Gracias Midorikawa- dice Endo.

- De nada.

Midorikawa se va a la fila para pedir comida y los otros tres sequedan platicando.