—Ye pardí ma plim dan le yardan de ma tan…
—J'ai perdu ma plume dans le jardin de ma tante
—Ye pardí ma plim dans le yardan de ma tant
—Non, J'ai perdu ma plume dans le jardin de ma tante
—Ye perdí ma plim dans le yarden de ma tant
—Non! Estás diciéndolo mal apropósito —protestó.
—Estoy diciéndolo exactamente igual que tu, Frog! —protestó de vuelta.
—Non! Fíjate en esto, Rosbif. J'AAAAI —pronuncia con marcado acento francés.
—YEEEE —repitió imitándole.
—Es imposible enseñarte, hablas como si tuvieras piedras en la boca —resopló harto.
—¡No es como que yo quiera aprender! ¡Todo es culpa de la bloody boda! ¡Edward II casado con Isabella of France! The King of England and the She-wolf of France! ¡Menudo buen incio del siglo XIV! —protestó a la defensiva.
—No es como que la boda me haga ilusión a mi tampoco, pero llevamos como diez años negociando el asunto. Ya era hora que se decidieran —sentenció con desagrado.
—Además, esa frase... Ni siquiera tengo una tía. Y si la tuviera no tendría un jardín. Y si lo tuviera yo tampoco tengo una pluma. Y si la tuviera nunca la llevaría a su jardín, así que esa es probablemente la frase más imbécil de la historia de las frases imbéciles.
— ¿Y qué frase es la que le parece útil al monsieur? —preguntó con sarcasmo.
—¿Qué te parece "Bloody Hell"? —sonrió.
—Enfer Sanglant
—Anfé sanglan
—Non, enfer sanglant
—Anfér sanglan
—Non, enfeer sanglaant.
—Anfeé sanglaan
—Non! La primera E es una vocal neutra, así que tienes que pronunciar una A pero con la boca como si fueras a pronunciar una E. Enfer sanglant —explicó.
—Aeeaae… igualmente esto es una gilipollez. Nadie en su sano juicio maldeciría gritando anfé sanglan! —gritó como si estuviera maldiciendo, pero de manera pomposa.
—Eso es por lo que los verdaderos gentleman no maldicen—sonrió como si fuera conocedor de la verdad absoluta.
—¿Cómo se dice "I hate you"? —preguntó fulminándole pero sonriendo un poco.
—No voy a enseñarte eso, Lapin, te pasarías el día gritándomelo —respondió.
—Of course! ¡Por eso es que quiero aprenderlo! —sonrío triunfante.
—Non, non… no es posible, ya tuviste bastante con el enfer, ¿qué crees que pasará si el arzobispo te oye por ahí gritando maldiciones en francés? A quién reñirán será a mí —respondió mirándole y sonriendo un poco, teniendo una idea.
—Pero se supone que tienes que enseñarme, git! —protestó con el ceño fruncido.
—Solo si prometes no decírselo a nadie —le señaló con el dedo.
Inglaterra soltó el libro en la hierba, mecida por las brisas del atardecer del aun cálido día de octubre, se escupió en la mano y se la tendió a Francia. El francés hizo un gesto de desagrado levantando la comisura del labio y arrugando la nariz por el escupitajo, devolviéndole el apretón un poco reticente.
—¿Y bien? —preguntó con una gran sonrisa.
—Je t'aime.
—Ye tem.
—Non, je t'aime.
—Ye tem.
—Non, jee t'aaime.
—Yee teem.
Estos capítulos son tan cortos que no sé qué comentar XD supongo que a ti te pasa lo mismo. Aun así quisieramos saber si te gusta ¿Por favor?
