—¿Acaba de decir que…? —empieza riéndose el comensal sentado al otro lado del muchacho sorprendido—. ¿Acaba de gritar que te ama frente a todo el convite y la corte? ¿Y en francés? Esto es lo más divertido que ha pasado nunca en una boda real.
—Ah… Oui —el francés se ríe un poco forzado saliendo de su estupefacción y mirando a España de reojo. Todos los demás acaban de tomar eso como una divertida broma así que acompañan las carcajadas con bebida y felicitaciones a los organizadores del evento.
Se masca la tragedia.
