—Eres un genio, nunca creí que lo consiguieras y mucho menos frente a todos —sigue España tan contento, dándole unas palmaditas en la espalda al francés.
—C'est magnifique! —exclama la reina a su reciente marido, encantada—. Creí que costaría más convencer a tu nación asilvestrada ya que se mostraba reticente a nuestro enlace, pero llena de gozo mi corazón este nuevo giro de los acontecimientos con tan cálida aceptación, espero que se presente a audiencia esta misma tarde.
Francia la mira y traga saliva tomando a España de la muñeca para llevárselo de allí.
A Isabel de Francia le va la marcha, los cotilleos y las historias jugosas. Toda una francesa y además un poco fujoshi. Pobre pooobre Inglaterra.
