—Este es como el idioma más estúpido de todos los idiomas estúpidos que se le podrían ocurrir hablar al pueblo más estú...

—...pido de todos los pueblos estúpidos con el representante más hermoso de la tierra —acabó el francés imitándole la letanía que llevaba repitiendo, desde que el rey Eduardo II decidió que tenía que aprender el idioma galo como gesto diplomático ante el futuro enlace.

—¡No eres el representante más hermoso de la tierra! —protestó Inglaterra.

—Esta bien, ya que tienes tantas cosas que decir al respecto, deja de copiar esas frases —le quitó las tablillas en las que estaba copiando ante su sorpresa.

—¿Ya consideras que sé bastante? ¿Puedo largarme? —preguntó esperanzado.

—Ntchsk, ntchsk, ntchsk, ntchsk —negó con la cabeza mientras chasqueaba la lengua—. Solo vamos a hacer algo diferente —le tendió una tablilla nueva.

Inglaterra la tomó con cara de fastidio, suspirando, esperando a ver que nueva frase le hacía copiar.

—Las de hoy son "La Frans e la regió pli bel du mon", "Le chos que ye quisiné son un afron a la natur" —leyó haciendo los ojos en blanco y luego sonrió malignamente—. y "Yem la Frans".

—Terrible pronunciación, como siempre —valoró negando con la cabeza y sonriendo—. Escribe... La rédaction.

What? —le miró.

—Que vas a escribir tu solo. Una historia, un poema, un cuento... una redacción.

—¿S-Sobre qué? —vaciló un poco nervioso pero sin poder evitar sonreír un poquito por que escribir y contar historias ya entonces le gustaba mucho.

—Sobre mi. Sobre las cosas que te gustan de mi, las que no te gustan ya las tengo muy oídas —sonrió con un movimiento pomposo e Inglaterra se sonrojó borrándosele la sonrisa.

—¡No quiero escribir sobre ti! ¡No hay nada que me guste de ti! ¡Esa redacción sería un pergamino en blanco! —protestó muy nervioso.

—Estas todo el tiempo hablando sobre mi, mon petit lapin, no te será difícil —se burló un poco.

—¡No es verdad! —protestó rojo hasta las orejas—. ¡Además tu estúpido idioma no sirve! no tiene suficientes insultos... y no sé como se dice frog!

—No tienes que escribir insultos ni nada con "fgog" para hablar de las cosas que te gustan de mi —respondió acercándosele hasta ponerse casi encima suyo, con sus caras a escasos centímetros—. Alguna habrá a juzgar por tu sonrojo y si es que acaso eres realmente objetivo. Si la haces bien, podrás ser mi acompañante en la boda como premio —susurró.

Inglaterra tragó saliva en plena taquicardia soltándole una patada y un empujón, lanzando al francés al suelo justo antes de salir corriendo y gritando por culpa de los nervios.


"Francia es la región más bella del mundo", "Las cosas que cocino son una afrenta a la naturaleza" y "Yo amo a Francia" (aunque él cree que estas escribiendo "Yo odio a Francia") Bastante maligno con los deberes el francesito... ¿Qué deberes le pondrías tu a Inglaterra?