—Lo sé —asegura amargamente Francia mirando a España muy nervioso.

—¿Y qué planeas hacer? —pregunta el español empatizando con su amigo.

—¿Huir del país? ¿Quedarme en tu casa por una temporada? —propone no del todo en broma, mordiéndose la uña del dedo gordo.

Mes monsieurs —les llama alguien a lo lejos—. La audiencia con sus majestades va a ser en breve en la sala de los tapices y se requiere de sus presencias.


¡Corre Francia, corre ahora que puedes!