Perdonen por toda la tardanza D: Estuve ocupado, pero ya tengo unos cuantos capítulos más, tengo hasta el 4 xD Intentaré ser más activo a partir de ahora, disculpen las molestias u.u
Digimon: Snowball's Dark Blood
Capítulo 2: Sueños de desesperación
-¡MUERE! No mereces vivir…-decía una voz en la oscuridad- Debes morir. La gente como tú no puede existir. No eres más que la basura que nació en el mundo. Eres lo peor del mundo. Tu existencia no merece ser nombrada, ni si quiera existida.
La voz oscura parecía pertenecer a una sombra humanoide que cortaba cabezas de Digimon estatuas de aquella sala.
-¡MUERE! ¡Muere, muere, muere, muere, muere!-las cabezas de piedra salían volando por los aires-
Todo parecía nublarse. Tailmon estaba despertando de un amargo sueño. El sueño se alejaba y por fin despertó.
-Sólo fue un sueño…-pensaba, mientras despertaba, se sentía algo mal por haber abandonado el pueblo- ¿He hecho lo correcto?-se preguntaba
Tenía una mala sensación, tenía remordimientos, y su mente la torturaba mientras hacía lo posible por levantarse del suelo, después de un tétrico sueño. Era una sensación desagradable.
Al parecer, había estado durmiendo en una cueva de la montaña nevada más cercana a Snowball. Desde la entrada de la cueva se podía ver el pueblo. Tailmon había caminado hacia esa pequeña montaña y entró en esa cueva para descansar.
Se había despertado en medio de la noche. Salió a la entrada de la cueva, se sentó y, con la mochila a su lado, observó a su pueblo nevado desde allí. Parecía un montón de luces brillantes en medio de una nevada oscuro. El cielo, oscuro, y la luna, llena. La nieve caía poco a poco y mientras Tailmon observaba el pueblo con nostalgia, los pequeños copos de nieve caían en sus orejas y las movía para despejarlos, hurgando su pequeña nariz inocentemente. Jugaba con la nieve, pasándola de una mano a otra, mirando el suelo con tristeza. El frío la invadía, la aislaba, pero a la vez la protegía, de la tristeza, del mundo. Era una agradable sensación, mezclada con un toque de tristeza y desesperación. Era parecido a un sentimiento de estar feliz sintiéndose mal, pero con remordimientos.
-¿Habré hecho bien en irme de allí?-pensaba- He vivido algunos buenos momentos… ¿Por qué debería huir?-recordaba sus pocos buenos momentos, en los que disfrutaba jugando sola con la nieve u observando el cielo por la noche- Pero… la mayoría han sido malos-recordaba las ceremonias y la marginación por parte de sus compañeros- Creo que será mejor abandonar esa mierda de sitio.
Parecía no estar segura del todo, pero decidió seguir sus impulsos y no rendirse. Alzó su mirada y, sus ojos, llenos de pasión, miraban hacia el horizonte, mientras unos pequeños Botamon jugaban con la nieve en la entrada de la cueva. Los observó, sonrió y se dispuso a entrar a la cueva para dormir.
Al día siguiente…
Despertó y vio que su mochila había desaparecido; alguien se la había robado, supuso. Entonces vio unas pisadas en la cueva y decidió seguirlas para ver quien se la robó. Las pisadas conducían a la salida de la cueva. Salió y sintió los rayos del sol en su cuerpo. La mañana era fresca, y ya no nevaba, la fría nieve que quedaba en el suelo se sentía bien, daba un buen aroma y ambiente. Entonces encontró al ladrón que robó su mochila. Era un Tentomon que estaba bebiendo agua al lado de la cueva, con su mochila en la espalda.
-¡Hola!-dijo el Tentomon, y siguió bebiendo-
-¡Dame mi mochila!-dijo Tailmon-
-¿Tu mochila?-dijo Tentomon- Yo no te he robado la mochila
-¿Y quién dice que me la hayas robado?
-Er…
-¡Dámela!
Tailmon se abalanzó hacia él y le robó la mochila. La abrió y vio que ya no había comida ni agua, el Tentomon se lo había comido todo.
-Bueno… ¡adiós!-dijo Tentomon, yéndose- Un gusto en conocerle
Y entonces Tailmon le detuvo y empezaron a pelear. Después de haber estado peleando un rato, acabaron exhaustos y se presentaron. Al parecer, Tentomon también había huido de su pueblo, por algunas razones, bastante parecidas a las de Tailmon.
-Oh… así que tú también decidiste huir…-dijo Tailmon-
-Sí-dijo Tentomon- Oye, ¿quieres que seamos amigos y viajemos juntos?
-¡Sí!-respondió- Será divertido
Entonces los dos se dispusieron a caminar hacia nuevos horizontes, juntos, con una mochila vacía pero con un corazón lleno de esperanzas.
Corrieron con alegría por la nieve, jugando. Por fin encontraron a alguien que pensaba como ellos. Nunca habían tenido un amigo, y ahora se habían hecho amigos. Después de divertirse un buen rato con la nieve, se dirigieron por un sendero que había detrás de la montaña nevada, para llegar a nuevos sitios. Abandonaron el pueblo nevado. La nieve cada vez era menos abundante y la hierba empezaba a aparecer ante ellos. Había inocentes Digimon jugando en la hierba fresca, como Wormon o Palmon.
-Parece un lugar tranquilo…-dijo Tailmon-
-Sí-dijo Tentomon-
La montaña nevada todavía podía verse si giraban la mirada. Tentomon giró la cabeza por unos momentos y observó unas figuras oscuras que ascendían por la montaña. Se giró y preguntó:
-¿Qué es eso?
-No sé… vamos a ver
Se acercaron un poco a esas siluetas, y era el ejército de Beelzebumon, estaban volviendo hacia el pueblo Snowball para maltratar Digimon. Se escondieron detrás de una gran roca para que Beelzebumon y compañía no les detecte.
-¿No hace lago de frío?-preguntaba Ogremon al comandante oscuro
-¡No, idiota!-le pegaba una colleja
-¡Au!-voz de idiota-Perdone, señor…
-Van hacia mi pueblo…-dijo Tailmon a Tentomon- Bah, qué importa… allí no había más que gente que no me hacía caso en lo que decía… Pero, quizás deba ayudarles a que no sean maltratados, haciéndoles ver que eso no es justo… Lo más probable es que me ignoren, pero debería probarlo… -pensaba- Quédate aquí-le dijo al Tentomon, corriendo hacia la montaña-
-¡Pero!...-dijo Tentomon-
Entonces Tailmon se acercó a Beelzebumon para atacarle, pero este la golpeó con una patada y le lanzó por los aires.
-¿Sabes que por tu culpa, Jijimon y los estúpidos niños Digimon de tu escuela van a ser ejecutados ahora mismo?-decía, con una voz maligna-
-¡Cállate y enfréntate a mí!-gritó Tailmon con fuerza-
-Eso no será necesario…-dijo Beelzebumon- Ogremon, Devidramon, encargaos de ella.
Un Ogremon y Devidramon de las tropas del malvado Digimon se dispusieron a atacar a Tailmon para entretenerla mientras los demás se acercaban al pueblo para destruirlo. Ogremon atacó a Tailmon con el mazo, pero esta lo esquivó y lo utilizó para impulsarse, con lo cual le golpeó en la cara y lo lanzó al suelo.
-Ahora ya puedo pelear con vosotros… Ya no me vigila Jijimon, ahora peleo libremente-decía, mientras bajaba al suelo, elegantemente-
Logró derrotar al Ogremon y, después, al Devidramon, clavándole sus garras en el pecho. Devidramon se levantó y le pegó un buen puñetazo a Tailmon en el estómago, pero esta le mordió la mano y le pegó una patada en la cara, lo que le hizo caer rendido al suelo. Había derrotado a los dos Digimon malvados sin problema. Pero ya era demasiado tarde, el Beelzebumon se había acercado demasiado al pueblo Snowball.
-¡Mierda!-dijo Tailmon- Perdí demasiado tiempo- corrió hacia Beelzebumon.
-¡DETENTE!-gritaba-¡DETENTE!
Tras una larga persecución, Tailmon logró alcanzar el pueblo, pero Beelzebumon ya había destruido la mitad de la escuela y había destruido los digicores de algunos Digimon, lo que sería equivalente a eliminar su existencia por completo. Jijimon estaba arrodillándose, suplicando por su vida:
-Esto no formaba parte del trato…-decía- Se supone que la ceremonia era una vez al mes, no nos hagas más daño por favor.
-Sí, pero… al parecer, uno de tus queridos Digimon se ha rebelado ante nosotros. Eres tú el que ha incumplido el contrato-replicó-
Tailmon estaba erguida, observándolo con los ojos abiertos y algo asustada. Rompió a llorar, ya que se sentía culpable de aquello que había ocurrido.
-Por mi estupidez… he conseguido que mueran muchos Digimon-pensaba, apretando sus puños con fuerza.
Entonces Tailmon le dijo a Jijimon que no suplique su vida a esa mierda.
Pero, de detrás de la escuela… Ocurrió algo impredecible, apareció un ser magno, un ser de luz, volando desde el horizonte hasta la escuela… Apareció un galante Digimon… ¡Uno de los Royal Knight entró en escena! Se trataba de UlforceVeedramon.
-¡Detente, Beelzebumon!-decía, alzando su espada de luz-
-No… ¡¿Tú?!-dijo Beelzebumon-
Una pequeña pero intensa batalla comenzó. El oscuro Digimon lanzó a toda su tropa hacia el galante Digimon, pero este logró derrotarles a todos con un corte horizontal de su espada y les dejó abatidos en el suelo. Entonces, el oscuro comandante Digimon se abalanzó ante UlforceVeedramon y los dos cargaron sus hombros con fuerza. Beelzebumon le disparó, pero el guerrero logró esquivarlo y propinarle un golpe en la cabeza con su pierna que lo lanzó hacia la nieve a toda velocidad y logró dejarlo clavado en la nieve.
-Vuelve a tus asquerosos aposentos-dijo UlforceVeedramon-
-Mierda…-decía Beelzebumon, apuntándole con su pistola y disparando-
-Es inútil-respondía el guerrero, esquivando los disparos del demonio- Espero no tener que volver a intervenir…
-Vale… por esta vez me iré-decía Beelzebumon, huyendo con una bomba de humo oscura para que no le vean-
-Sigan en paz-dijo UlforceVeedramon, antes de irse, dejando una estela de oro tras él-
Tailmon no podía creer lo que acababa de ver. Estaba confusa, ya que nunca había visto a un Royal Knight ayudándoles de las ceremonias. ¿Por qué en ese momento? Tampoco sabía por qué Jijimon se dejó pegar, si al parecer se dio cuenta de que lo que hacía Beelzebumon no era justo.
-Jijimon…-dijo Tailmon-
-Vete… debes irte.-dijo Jijimon-
Tailmon estaba confundida y no sabía que acababa de pasar, pero decidió dejar atrás al pueblo Snowball y no volver a mirar atrás pasase lo que pasase. Dejaba atrás un mundo de mentiras, de odio. No nada. Todo estaba corrupto, todo era falso. Así que se prometió no volver a preocuparse por el asqueroso Snowball y seguir en su búsqueda, para así lograr desaparecer del mundo. Corrió y corrió, desesperadamente, con lágrimas en los ojos, dejando atrás a los Digimon y a Jijimon. Realmente no entendía nada, pensaba que se iba a volver loca. Volvió al bosque donde le esperaba Tentomon, pero ya era tarde; había desaparecido. Buscó un poco por los árboles, por el río y por los arbusto, pero al final logró localizarle, bajando de la montaña nevada.
-¡Tailmon, te estaba buscando!-dijo- ¿Qué ha pasado?
-Nada…-respondió Tailmon, mirando al suelo-
-¿Seguro?
-Sí… sigamos
-Hum…
Siguieron en su camino por el bosque. Tailmon seguía con rabia y impotencia pero pudo seguir caminando. Caminaron durante dos días y decidieron parar a descansar por la noche en un lago, en el que se reflejaba la luna.
-Tentomon…Me alegro de haber encontrado a alguien como tú-dijo Tailmon, preparándose para dormir-
-Yo también…-respondió-
Entonces durmieron, a la espera del día siguiente. Tailmon volvió a tener un sueño, pero fue mucho más horrible que el anterior.
-¡Muere! Muere, muere, muere, muere, muere-decía esa voz de nuevo-
Pero esta vez la silueta era más visible y se veía como partía por la mitad a la sombra de un Digimon indefenso, la sangre se derramaba lentamente, pero era sombría y tétrica. Entonces empezó a nevar y se llenó todo de nieve con sangre negra, roja y derramada, junto con Digimons muertos. Era un sueño horrible. Despertó del sueño. Entonces, vio como Tentomon se acercaba a ella con un cuchillo para matarla. Era otro sueño, y después volvió a despertar en otro, que volvía a ser el de la silueta. Parecía no tener salida del mundo de los sueños oscuros y sombríos…
