Este fanfic no tiene fines de lucro y sus personajes no me pertenecen.
Lamento muchísimo la tardanza! mi vida ha estado hecha un desastre, en serio Nadeshiko tiene menos problemas que yo T-T pero en fin, no hay tiempo para esto, hay una persona muy especial para mí que tiene que leer esto.
De ser honesta, Nade y Rima no fueron las únicas que pasaron por problemas, su propia escritora los paso este año. Pero el amor gano, y ahora como en la primera temporada, sin importar los problemas que aparecieron, estoy con mi maravillosa novia-aunque obviamente no paso todo el quilombo que con Rima y Nade xD-
Bueno, creo que estarán impacientes, así que...¡que empiece!
¡El sentimiento que habita en nuestro interior!
Capitulo 15. Nuestro primer día juntas (Primera parte)
NadeshikoPOV
El día parecía augurar que hoy todo iría de maravilla, los rayos del sol acariciaron con su tenue luz a las bellas flores de melocotón sonrientes; yo me había parado temprano, despertada por esas luces ya que no tape con las cortinas la ventana. Me alegraba haberlo hecho, la mañana era preciosa, acercándome a la cabecera de la cama, mire las flores; pequeñas, difíciles de florecer pero hermosas. Un suspiro soñador salió de mis labios, recostándome un poco del marco de la ventana; no podía evitar el que me recordaran a Rima, quizás le dé una flor, me encantaría verla sonreír con una en el pelo; el recordarme a Rima hizo que otra cosa me viniera a la memoria: Rima era mi novia, no solo ahora podría darle esa flor sin que parezca algo demasiado "romántico" para amistad, también regalos, abrazos, besos...mis mejillas se calentaron levemente al pensar en eso, pero pocos fueron los segundos que tarde en que una gran sonrisa brotara de mis labios; viendo al sol con esperanza, me apresure a ir al armario, no podía esperar a estar el primer día con Rima como mi novia.
Rápidamente busque mi uniforme y lo demás para ello; ya me había dado una ducha ayer en la noche-luego de estar tan mal en estos días estaba hecha un asco, y con lo de Rima ya me había animado para ocuparme de mi misma-lo cual me alegro más de lo normal, así no me ocuparía tiempo en ello, ¿te alegras por ver 20 minutos antes a tu Rima por no ducharte? eres una psicópata como siempre, las conciencias no sirven para otra cosa más que molestar; pero no le preste atención, ni esa vocecita masoquista me fastidiaría el día de hoy, aunque si sonaba un poco psicópata. No tarde en vestirme, me peine sin problemas atando mi cabello en mi característica coleta-aunque unos días no lo hacía- y me mire al espejo; no podía negar que con la sonrisa que traía pareciera haber ganado la lotería, sin embargo parecía que me quedaba un poco holgado el uniforme, no solo eso, mi piel se veía un poco mas pálida; ¿debería ponerme rubor? no quiero preocupar a alguien; al principio no entendía el porqué de mi aspecto, hasta que vino a la mente mis días de descuido, no fueron muchos pero...el no salir de mi habitación y comer unos bocados al día no sentaban bien a nadie. Suspire, ojala nadie lo note, sobretodo Rima, no quiero que piense que es su culpa; si tan solo le hubiera dicho lo que se sentía desde que lo supe...negué con la cabeza, no hay nada de que lamentarse, ahora estábamos juntas, eso era lo que importaba.
Quitándome esas ideas de la cabeza, salí de mi habitación directo a desayunar, tenía que recuperar lo perdido y mi buena salud. Muchos de los sirvientes me vieron extrañados y hasta sorprendidos, normalmente esto me dejaría extrañada de no ser porque sabía bien lo que pensaba, ¿pasa días encerrada en su cuarto, y luego sale lista para la escuela con una sonrisa que se nota que irradia felicidad? hasta yo admito que es un poco exagerado, pero realmente, ¿cuando el amor no ha sido exagerado? es amor es loco, raro, tonto pero bello y maravilloso; al menos para mí ahora. Cuando llegue a la mesa mi madre se quedo totalmente sorprendida, no se esperaba verme allí.
— Hija, ¿y eso que estas levantada?—pregunto directamente, saltándose el buenos días-cosa rara en ella por cierto-viéndome directamente, incluso dejo su té para hacerlo; puse una media sonrisa comprensiva, debí preocuparla muchísimo.
— Me siento mucho mejor, hoy iré a la escuela—decía sonriéndole mientras seguía desayunando. Era una lástima el que le hubiera preocupado, pero supongo que realmente estaba siendo muy egoísta por mi depresión; aunque Rima es mi primer amor, he estado enamorada de ella por años y nunca antes me habían roto el corazón; excusa al menos tengo.
— Pues si que se ve mejor, tiene una mirada brillante en los ojos—me elogio mi tía viéndome con una sonrisa. Yo con rapidez baje la cabeza fingiendo que me concentraba en comer, cuando en realidad lo hacía por mi sonrojo; no había duda de que era muy perceptiva, suerte que jamás sospecharía de mis sentimientos por Rima.
Luego de esa escena me di prisa por desayunar, no quería que alguna hiciera preguntas o mi tía estando más atenta descifrara que tengo cara de tonta enamorada. Tome mi maletín y salí de la casa para ir a la escuela, aun no le habían permitido a Nagihiko inscribirse así que no lo esperaría. Es cierto que nunca nos hemos llevado bien, y pelear con Rima hizo que las cosas fueran mucho peor; mas cuando me explico-junto con la dueña de todo este conflicto para que de verdad creyera sus palabras-que él nos reunió e hizo que ella supiera que la amara para que así pudiéramos estar juntas, sonreí levemente conmovida; era la primera vez en mucho tiempo que se comportaba como un hermano y yo no iba a desaprovechar la oportunidad de ser verdaderos hermanos en vez de comportarnos en una especie de guerra fría.
Además, también estaba el hecho que tener una linda caminata a solas con mi novia era algo a lo que no me iba a negar. Eso hizo de nuevo que mis mejillas se colorearan levemente, creo que aun no podía creerlo; Rima, la chica más maravillosa que he conocido y mi mejor amiga desde hace 10 años, ahora es mi novia; creo que nunca estuve más feliz de pensar que ella ya no era mi mejor amiga. Con una sonrisa que estaba segura no se borraría con facilidad, camine queriendo llegar a casa de Rima, quizás estaba emocionándome demasiado pronto pero, ¿qué querían? he estado enamorado de ella desde hace largo tiempo y este ha sido mi sueño; tenía derecho a disfrutarlo un poco. No tarde en llegar al frente de su casa, mi corazón latía a mil por hora, ¿cómo sería cuando me viera? ¿Se sonrojaría? ¿Me sonreiría? ¿Me abrazaría y me besaría? negué con la cabeza nuevamente, lo estoy pensando demasiado, somos pareja no vamos a una guerra.
Oí la puerta abrirse y mire hacia allí, encontrándome con ella saliendo para la escuela. Al verme se sorprendió y se sonrojo levemente, bajo levemente la mirada; y sin embargo no parecía disgustada, sino mas bien...¿nerviosa?
— H-Hola Nadeshiko—me saludo con la cabeza un poco más levantada, demostrando que si estaba bastante sonrojada; sonreí un poco; al menos no era la única intranquila.
— Hola Rima—le devolví el saludo con más normalidad, aunque no podía negar que mis mejillas también estaban ruborizadas; creo que estaba menos nerviosa que ella.
Caminamos hacia el colegio, lo hacíamos con más lentitud que cuando yo vine hacia su casa. Ambas teníamos la cabeza gacha, sujetando con fuerza el maletín y al menos yo, sin siquiera ser capaz de mirarla. Me sentía como una idiota, ¿por qué no hacía nada? Ansié tanto este momento para que solo nos quedáramos como si alguien hubiera muerto, así que ahora resulta que eres una psicópata buena para nada oí reñirme nuevamente, en serio empezaba a preguntar si era masoquista o era normal que la conciencia te fastidiara tantas veces al día. Me pare en seco, sentí como agarraban mi corbata y me obligaban a bajar mi cabeza hacia un lado; todo pasó tan rápido que no supe en que microsegundo los labios de Rima se posaron en mí, pero sé que solo necesitaron dos segundos para que yo comenzara a cerrar mis ojos y le correspondiera; aunque íbamos hacia el colegio aun no salíamos de nuestro barrio, y confiaba que ninguno de nuestros vecinos nos viera; y aunque parte de mi mente me decía que debería tener cuidado, me fue imposible pensar como era debido al tener al amor de mi vida tan cerca mí. El olor dulce del perfume frutal que Rima siempre llevaba, el sabor de sus labios combinado con el mío y el que estuviéramos tan juntas que me perdiera en su boca. Era algo que nunca llegaría a olvidar.
No sé cuánto tiempo estuvimos así, solo sé que cuando no nos quedo más remedio que separarnos mis pulmones exigía oxigeno y vi que las mejillas de Rima estaban rojas; no sé si por aguantar tanto la respiración o el hecho de estar así conmigo. Me quede prendada a sus bellos ojos dorados, esos con los que siempre estaban en mis pensamientos y llegaban a mis sueños para perderme en su color. Como si algo la hubiera despertado, mi novia bajo la mirada con sus labios diciendo palabras incoherentes, como si de repente se le hubiera olvidado hablar.
—Y-Yo solo quería aprovechar, ya que en la escuela debemos tener un perfil bajo pues…—no termino la frase, seguía mirando en dirección opuesta a mis ojos, pero al ver sus mejillas arreboladas y esos dulces labios rosas que hace poco estuvieron unidos con los míos; casi volvía a olvidarme de todos. Me calmo el saber que no era la única que quería pasar tiempo de calidad con la otra antes de ir a la escuela; separándome de ella, me puse al frente suyo y extendí mi brazo.
— En ese caso my lady, debemos aprovechar al máximo—le dije mirándola con pura adoración, quizás me pase un poco; pero ella era mi novia, mi dama; y aunque esperaba no abrumarla, tenía que empezar a sacar todo lo que sentía por ella. Me miraba contrariada, como si supiera del todo que hacer; pero al ver sus ojos sabiendo que me miraban con tanto amor como yo le miraba a ella, comprendí que pasaba—no tienes que fingir conmigo Rima, ni ahora ni nunca más—al decir esas palabras, una gran sonrisa se dibujo en su rostro; una que estaba segura que era como cuando era una niña, y sus sonrisas siempre eran sinceras; no tardo en tomar mi brazo y abrazándolo, se apretó contra mi posando su cabeza en mi hombro.
— Gracias—susurro débilmente, mientras apartaba un poco su flequillo para ver la mirada de paz que tenía ella; sabía que luego de lo de sus padres y que nos alejáramos le era difícil mostrar a la chica dulce que era, y esperaba que poco a poco se acostumbrada a ser natural conmigo. Nuevamente, la mire como si fuera un milagro; y supe que nunca hubo en mi vida un momento más perfecto que ese.
Seguimos caminando sin separarnos ni un ápice, debíamos aprovechar todo el tiempo posible ya que en el colegio no tendríamos chance de estar juntas-aunque siempre había formas de ingeniárselas-. Si bien nuestro paso era lento, finalmente llegamos a un par de cuadras de la escuela. No dijimos nada, ni falta que nos hiciera; el estar así tan juntas, sintiendo el calor de la otra; era todo lo que necesitábamos. Odie cuando vi a una persona con nuestro uniforme, con la distancia suficiente para no nos distinguiera pero sabía que para ello no faltaba demasiado para que nos notara; sin tardar demasiado en verla Rima se separo de mi, sin embargo le agarre la mano; ya nos habían visto juntas de esa forma, ¿Qué más daba hacerlo de nuevo? Sus mejillas se sonrojaron al igual que las mías, y aunque adoraba verla así esperaba que nadie lo notara o las mías, sería demasiado sospechoso y aunque las gente siempre nos había visto como las chicas que no tenían pareja por ser demasiado para los hombres-si, como no-nunca estaba de mas ser precavido.
Sin embargo, entre más nos acercábamos a la escuela note que había gente que revisaba su celular y luego salía corriendo como alma que lleva el diablo, luego al no estar demasiado lejos vi como unas personas que aparentemente ya habían entrado cuchicheaban e iban a la escuela casi corriendo; ni siquiera nos miraban y no era por ser presumida, pero éramos las idols de la escuela y normalmente siempre había gente que nos veía con ojos de admiración y envidia, ahora parecía que fuéramos invisible, ojala fuera así.
Cuando llegamos había una multitud no muy lejos de la entrada, ambas nos miramos confundidas; ninguna de las dos habíamos visto tal revuelo desde que Utau se hizo famosa-ella siempre estudió aquí-y de la noche a la mañana era una estrella y no solo una estudiante mas. Trate de elevar la cabeza, pero no era tan alta como muchos, así que no alcance a ver nada. Mire hacia Rima diciéndole con la mirada que no tenía ni idea; sin embargo ella parpadeo, en una mini-cerrar de ojos fue como si sus bellos ojos que todo el día de hoy me habían enseñado dulzura cual interruptor; iba a malinterpretarlo cuando dio un paso al frente y tosió; los chicos no muy lejos de nosotros la vieron. Su mirada gélida se poso ante ellos, no tenía que verla para saberlo; solo eso basto para que corriera la voz y todos se hicieran a un lado, como si su sola presencia abriera el mar de gente. Me volteo a ver, donde aunque aun se notaba la frialdad aun debajo de ellos, empezaba a ver el amor que me tenía y que escondía por temor a que nos descubrieran. Yo le sonreí de la forma que naturalmente hacía, de forma carismática cual reina de belleza; aunque me tuve que contener de mirarla como amor, por darme cuenta que no importa cómo se mostrara en la escuela o en cualquier lado: seguía siendo mi Rima.
Avance a su lado como si nada, pareciendo que solo somos las dos chicas del consejo escolar; ni siquiera parecíamos amigas en ese momento, debido a la mirada gélida de Rima y aunque yo me veía amable, tampoco trasmitía algún sentimiento hacia ella. La gente parecía confundida, pues hace unos días que aparentemente nos llevábamos bien, aunque más que eso creo que fue porque de repente hacia aparición; supongo que con alguien como yo esas cosas no pasan desapercibido. Era irónico; Rima y yo que ahora no parecíamos ser nada más que compañeras de clase-y antes rivales-en realidad fuimos las mejores amigas y posteriormente novias, realmente sabemos cómo hacer que la gente vea las cosas de forma errónea.
Cuando llegamos y las ultimas personas al vernos se apartaban; me quede paralizada, y por el quejido de sorpresa de Rima se que ella igual. Ante nosotros estábamos mis viejos amigos: Sakura, Tomoyo y Syaoran.
— ¡He! Calma chicos, solo somos unos estudiantes normales como cualquiera; tampoco es necesario tanta aten…—Sakura estaba tratando de controlar la situación-como normalmente siempre hacía-Tomoyo sencillamente estaba al lado suyo tratando de ser cordial, aunque se le notaba incomoda con tanta atención; Syaoran por raro que suene, parecía totalmente controlado, mirando a las chicas con una sonrisa carismática y diciéndoles que no quería ser tratado con tanta atención. Obviamente, está hablando el Syaoran de TRC y no él pensé suspirando, Syaoran era un chico demasiado dulce y tímido, en esta situación normalmente se escondería detrás de Eriol o se escabulliría; pero con tanta gente a su alrededor o no pudo, o no podía negársele a su público. Sakura no termino de hablar al verme; que extrañándose porque no había gente detrás de ella se encontró con nosotras; no tarda en sonreír— ¡Nadeshiko! ¡Rima! ¡Qué bueno verlas aquí! —hablo con sinceridad, pareciéndose un poco a la Sakura de la televisión; pero debía ser casualidad; conocía a mi amiga y no le importaba que la gente viera su chispeante personalidad. Acercándose a mí me abrazo, probablemente aliviada de que al fin veía una cara conocida; sin embargo yo aun no salía del shock.
— ¡Mashiro-san! ¡Nadeshiko!—esta vez la que hablo fue Tomoyo; que se nos acerco y abrazo a Rima; ella un poco contrariada, sonrió un poco correspondiendo el abrazo. La verdad me sorprendió, pero también es que me alegraba; no estaba muy segura de que paso ayer pero las acercó un poco, y la verdad es que Rima no tenía suficientes amigos que la conocieran como era. Dejando eso de lado, me voltee a ver a Sakura, separándome.
— ¡Chicos! ¿Qué hacen aquí? —pregunte ahora viendo a los tres; Syaoran se había volteado a verme y Tomoyo ya había soltado a Rima; la cual les miraba interrogante igual que yo.
— Bueno, la verdad no había estado en una verdadera escuela desde primaria, tenía tutores pero no es lo mismo; nunca vi motivos para entrar en una secundaria pero ahora que he ido conociendo a tus amigos y me agradan; he pensado, "¿Por qué no?" —dijo encogiéndose de hombros con las manos en los bolsillos; típico en ella hacer un gesto un poco masculino; lo cual curiosonamente no quitaba nada de femineidad a su ser. Y más típico, era hacer algo tan arriesgado sin pensárselo demasiado, si la gente creía que era la misma Sakura inocente y torpe, iban mal.
— La verdad nos convenció; además me gustaría tener algunos amigos que no tengan que ver con mi carrera—menciono mirando especialmente a Rima; supongo que es normal, en los demás trabajos que ha hecho ha estado con chicos, y aunque tenía a Sakura; no es lo mismo una novia que una amiga.
— Si, y la idea de ver como es una verdadera secundaria también era atractiva—esta vez hablo Syaoran, con su sonrisa amistosa y con confianza; obviamente del personaje y no de él; y por supuesto, sin los lente que el verdadero Syaoran traería.
Aun así debajo de esos ojos castaños prodigiosamente ensayados para cualquier papel que pudiera poseer, vi tristeza; y no me costó tanto imaginar porque. Conocía a Eriol, si estuviera en el plan no llegaría tarde y hubiera venido con todo el grupo, aunque no estuvo en el proyecto TRC, era uno más de su pandilla al igual que yo. Luego del encuentro de ayer debió ser peor, lo que me recordaba; Eriol fue quien lo llevo a su casa, ¿habrá pasado algo más?
— La reina y la princesa son amigas de todos ellos…¡pues claro! ¿Cómo no me di cuenta antes? ¡es por eso que van a la escuela! ¡Solo ellas tienen amigos tan famosos! —dijo de repente un chico ante el pequeño silencio de nuestra charla; luego empezaron susurros de "era obvio" "solo ellas harían esto"
— Vaya, ¿debo sentirme insultada? —una voz familar y melodiosa se escucho; ni Rima y yo tuvimos que pensar quien era. Atrás de nosotros vino nuestra amiga y obviamente también famosa Utau; aunque para su comentario sonaba bastante bien su tono, incluso parecía divertida; en forma de saludo le dio una cabeceada a los chicos, que respondieron de la misma forma; no estaban frente a las cámaras y frente a la gente podían actuar como simples profesionales; pero se que Utau los admiraba como actores y que Sakura mas de una vez me pidió que le autografiara unos discos; aunque por no querer cantar demasiado en el asunto no le dije a Utau que se trataba de esa Sakura.
— Si que son populares—esta vez el comentario vino de Sakura con una media sonrisa; ignorando el comentario de mi amiga aunque obviamente demostrándole que como artista le tenía respeto. Diablos, realmente no es que le hable demasiado de cómo son las cosas por aquí; Rima y yo éramos vistas como las mayores rivales, y se extrañaron bastante cuando nos vieron como amigas hace poco. Hoy solo quería pasar algo desapercibida para poder estar con Rima pero, ¿realmente con ellos aquí podré hacerlo?
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Si ya lo sé, me quieren matar, esto de ser fan de una autora que se desaparece no es cosa fácil.
De verdad lamento la tardanza, pero muchas cosas pasaron-que prefiero no hablar-y al final decidí cortar el capitulo, iba a ser mas, pero pensé que ya era hora que lo tuvieran y sinceramente quedaría demasiado largo.
Bueno, ahora mismo no tengo mucho que decir, ¡espero que les gustara y no me maten!
Soy el Lirio Lila y me despido.
