What? —responde con los brazos por fuera de la colcha, muy rígidos y tensos contra su cuerpo por si acaso se le ocurriera levantarlas de pronto.

—Que me cuentes una historia para antes de dormir —se gira hacia él.

—¿U-Una historia sobre qué? —pregunta relajándose un poco, girando la cabeza hacia él para mirarle.

—De reyes y reinas y caballeros —sonríe, porque son las historias que más le gustan y a Inglaterra siempre se le dan muy bien.

—Pues... —se lo piensa un poco—. Once upon a time, far far away... —empieza, por que ninguna historia que se precie empieza de ninguna otra forma. Vamos, hay muchos tipos de historia, pero si no comenzaban así nadie podía asegurar que fueran buena literatura.

Francia sonríe mirando al inglés con muchísima atención y los ojos muy abiertos, porque NO quiere dormirse, quiere aprovechar TOOOOOOODA la noche.

—Había un rey que tenía un hijo muy fuerte.

Francia imagina al inglés un poco más grande, musculoso, con los brazos en jarras con el torso desnudo y brillante de sudor, Francia el sobrehormonado con sus pensamientos ridículos como todas las veces, ¡sólo le ha dicho que tenía un hijo fuerte!

—Tenía el pelo más largo y más bonito y él solo podía matar un oso con las manos desnudas.

—Aja... —el francés levanta una ceja con el asunto del pelo largo y bonito, haciéndole crecer el pelo al inglés en su mente e imaginándolo con la melena crespa de león que se le suele hacer cuando le crece. Sonríe un poco negando con la cabeza y volviendo a imaginarle con el pelo corto matando al león.

—Y todas las chicas le querían por que era el más fuerte y era un príncipe —sigue añadiendo cosas por que soñar es gratis—. En todos los convites de la corte siempre había cinco o seis que le perseguían...

Le mira con el asunto de las chicas y luego las descarta, concluyendo que no importaba cuantas chicas le quisieran, él mismo siempre sería más guapo.

—Pero no le hacia caso a ninguna por que todas las niñas son tontas —decide tras pensarlo unos instantes.

Francia asiente perfectamente en coordinación (según él) con el pensamiento del inglesito, pensando que... le haría caso solo a él. Se hace un poco bolita en la cama empezando a tener frío.

—A él le gustaba correr y cazar y todas esas cosas, así que la reina se enfadaba con él diciéndole que ya estaba en edad de casarse y tenía que elegir a una chica para que les diera descendientes a la corona.

—Ajaaa... —sonríe.

—¡Pero como no quería casarse con ninguna niña tonta, un día hizo su bolsa y se escapó de palacio!

Francia se incorpora un poco en la cama y le mira, sorprendido con ese giro inesperado.


Al final, lo único que quiere Francia es un cuento y por eso es adorable.