2. This is… the rain.
-Está lloviendo.
Rachel estaba de pie frente a la gran ventana del apartamento. No había dejado de llover en días, y justo hoy, que planeaban ir a dar una vuelta, llueve como nunca.
-Ya me di cuenta, Rachel. –Blaine estaba sentado, leyendo una revista de perros. En verdad deseaba uno desde que habían llegado – ¿Podrías dejar de lamentarte y venir a sentarte? El hecho de que sigas viendo no va a hacer que pare de llover.
-Es que... ¡AAGH! –Rachel se giró furiosa. No solo por el hecho de ver a Blaine tan indiferente, sino porque le seguía molestando la chica que conocieron el primer día que llegaron y por ella ya no pudieron ver nada más de Nueva York por que Blaine decidió regresar al departamento – ¡Todo es tu culpa!
Blaine levantó la mirada, un tanto indignado por el hecho de que lo culpara que el día se desperdiciara y que estuviera lloviendo demasiado.
-Perdón, yo no controlo la lluvia –respondió sarcásticamente.
-No me contestes así. De no haber sido por "Miss Angel" hubiéramos hecho todo lo que no hicimos hoy.
-Y ¿de qué manera, Quinn afecta en esto? –Blaine se levantó dirigiéndose a la cocina –Eso fue hace una semana.
-¡Pero la sigues llamando! –Rachel sabía que si seguía así, Blaine comenzaría a sospechar algo que ella no estaba segura de sí decir o no.
Blaine se le quedó mirando, cerrando la puerta del refrigerador, yéndose a sentar frente a su amiga.
-¿Qué es lo que te molesta tanto? Quinn es solo una amiga, la primera amiga que acabamos de conocer aquí en Nueva York.
-"Acabas" de conocer –Rachel se giró y se fue a la sala, sentándose de espaldas a Blaine –Yo no la considero mi amiga.
-Rachel, vamos. Dale una oportunidad, Quinn parece ser una buena chica.
-Eso fue lo mismo que dijiste de April, y ya viste lo que nos hizo.
Blaine puso los ojos en blanco. Que les hayan aventado los residuos de la cena del baile de primavera es algo que al parecer, Rachel no puede olvidar.
-Sí lo sé. Pero siento buena vibra de ella.
Rachel lo volteó a ver y apretó los labios. Cuando Blaine decía eso, generalmente era cierto, y no podía hacer nada para que fuera lo contrario.
-Pues entonces piensa lo que quieras de ella, y de su amiguito ese.
-Oh, creo que se llamaba Kurt…
-¡Sí! Viste lo grosero que se portó, capaz y ella es igual. Dime con quién andas y te diré quién eres.
-Vamos, Berry, no puedes juzgar a alguien por la actitud de otra persona… -frunce el ceño-Eso no tiene sentido.
-Que tenga sentido o no, no me importa, yo no la considero mi amiga –Rachel se giró por completo y encendió la televisión.
Blaine la miró, pero decidió no decir nada. La conocía, y sabía lo berrinchuda que era en éstos aspectos. Se levantó y se sentó en el sofá junto a ella, siguiendo con su lectura.
Rachel temía que si se diera algún milagro y a Blaine le comenzaran a gustar las mujeres, se enamorara de Quinn. Cuando la vio por primera vez, se le hizo la chica más bonita que había visto, y le aterraba la idea de que fuera ella la elegida. Miró a Blaine. Se veía tan tranquilo como siempre, con sus cabellos rizados libres. Suspiró y se levantó a hacer café. Iba a ser un día largo.
-Blaine, ya no hay nada para cenar hoy…
Blaine se levantó y, saltando los sillones, llegó a la cocina con Rachel.
-¿Cómo se pudo terminar tan rápido? –dijo rebuscando en los cajones, deseando que apareciera tan siquiera un ratón.
-Solo hay cosas imposibles de mezclarse. –Rachel se fue al refrigerador a ver si conseguía algo de comer –A menos que quieras un licuado de nueces, pasas, un pedazo de carne y mantequilla, tienes que ir a comprar algo.
Blaine se estremeció con la pura idea de mezclar todo eso y tomárselo.
-¿Y por qué soy yo el que tiene que ir?
-Primero: Está lloviendo; segundo: Yo fui la vez pasada.
-Tú y tu memoria…
-Vamos, vamos –dijo empujándolo por la espalda –Hace hambre.
-Ya voy, ya voy –agarró su chaqueta y el paraguas que estaba junto a la puerta –Si termino ahogado o secuestrado por ardillas, tú serás la culpable.
-Cierto, olvidaba que las ardillas eran más inteligentes que tú.
Blaine se quedó fulminándola con la mirada mientras salía.
-¡Recuerda que alguien aquí es vegetariana!
-Lo siento, mi lady, alguien comerá carne hoy. Ya estuve toda la semana con tu comida –le sacó la lengua recordando toda esa cosa verde de extraño sabor y dudosa textura.
Rachel suspiró y lo vio cerrar la puerta. Lo que ella no sabía es que lo que hizo al mandar a su amigo a comprar, haría que un corazón insensible volviera a la vida.
-Gracias, señorita.
-D-De nada, joven –la pobre chica que atendía la tienda no podía con su nerviosismo de tener a Blaine tan cerca.
Salió de la tienda y limpió las gotitas de agua que habían caído en las gafas, colocándolas en su lugar de nuevo.
Comenzó a caminar por la avenida, disfrutando la brisa. No le molestaba mucho la lluvia, se le hacía relajante y fresca, cuando puedes pensar libremente sin que los comentarios de alguien más interfieran.
"Take me, back into the arms I love… Need me, like you did before…"
Blaine se detuvo. Se giró para ver si lograba ver de dónde salía esa voz tan melodiosa. Jamás había escuchado tal voz y una necesidad de saber le invadió el cuerpo.
"Touch me once again, and remember when, there was no one that you wanted more.."
Blaine se giró nuevamente y vio que provenía de una pequeña cafetería. Corrió hacia ella y entró. Era de un aspecto tipo rústico, madera en el interior, y con luces colgadas por todo lugar. Justo el lugar en el que amaba estar.
"I'll be waiting for you, here inside my heart, I'm the one who wants to love you more."
Blaine volteo a ver al escenario, y vio que era el chico que estaba con Quinn la vez pasada…
"You will see I can give you, everything you need, let me be the one to love you more"
Fue acercándose al centro donde estaban todos los clientes y se sentó en una mesa cerca al escenario.
"And some way, all the love that we had can be saved. Whatever it takes, we'll find a way"
Estaba boquiabierto escuchándolo. Su voz sonaba tan maravillosa con el tono de la música, y el lugar solo hacía que sus ojos azules se incrementaran…
"Believe me, I will make you see. All the things that your heart needs to know"
En ese momento, el chico de ojos de cielo voltea a ver a Blaine y lo reconoce de esa vez que fue con Quinn a Central Park.
Blaine notó que Kurt lo observó, y levantó la mirada y se quitó las gafas.
"I'll be waiting …!"
El chico seguía con la Mirada puesta en Blaine…
"Here inside my heart…"
Blaine no podía apartar la mirada de Kurt. Mirándolo y cantando ésa estrofa hacía que su corazón latiera demasiado rápido.
"I'm the one who wants to love you more…"
"Yo también…" Blaine sacudió su cabeza al tener ese pensamiento repentino, que fue su respuesta a lo que Kurt cantaba.
"Cause you see I can give you, everything you need."
Kurt seguía sosteniéndole la mirada, se le hacía extraño que alguien con el que ni siquiera se había presentado se le quedara mirando de esa manera.
"Let me be the one to love you more."
Todos aplaudieron, mientras Kurt hacía reverencias hacia ellos, sonriendo delicadamente. Miró de reojo a Blaine una vez más, antes de dirigir su mirada al público.
Blaine tardó unos segundos al reaccionar y aplaudió también. La única vez que se había quedado embobado escuchando a alguien cantar, fue cuando su madre le cantaba mientras tocaba el piano.
Kurt se levantó, y salió del escenario, y Blaine pudo notar que fue detrás de donde estaban atendiendo.
-¡Kurt!
El chico azul cielo se giró y vio a la encargada del café correr hacia él.
-Se te olvidaba el anillo –la encargada le entregó un anillo parecido al que tenía Kurt puesto en su dedo –Siempre te la vives dejándolo.
-Hahaha, gracias Savannah –Kurt agarró el anillo y lo guardó en su bolsillo- Nos vemos –se giró y se fue caminando avenida abajo. Algún día iba a perderlo y le iba a doler demasiado.
Blaine estaba recargado una cuadra lejos del café, tirando el paraguas que un repentino perro decidió usar de juguete.
-Siempre éste tipo de cosas ocurren cuando algo bueno me pasa…
En eso levanta la cabeza y se topa con la mirada juzgadora de Kurt. El chico tenía alzada una ceja con la boca medio abierta. Blaine abrió la boca. Fue un momento repentinamente incómodo para ambos, después de ese juego de miradas en el café.
-Ah… -Blaine comenzó pero Kurt se giró y comenzó a caminar más rápido – ¡Hey, espera!
Blaine se fue tras de él, caminando a su misma velocidad, ignorando el hecho de que Kurt lo que quería era alejarse.
-Aléjate de mí.
-¿Qué? No, lo siento, pero… solo quería decirte que, me encantó cómo cantaste en el café… tu voz se escuchó una cuadra antes de donde estabas y... y... ¡¿podrías caminar más despacio?! –Blaine iba a trompicones atrás de Kurt, que notoriamente caminaba más rápido a propósito.
-No, gracias. Y estoy seguro que no vives por aquí, así que podrías…
-Vivo justo frente a Central Park, así que sí, vivo por aquí.
Kurt se detuvo y se giró a verlo. Inspeccionó al chico de pies a cabeza y parecía a homeless boy.
-Dime que no te vistes así siempre.
-¿Qué? –Blaine vio cómo iba vestido. Nada combinaba y recordó que sus calcetas eran de diferente color. –No, no, me vine así porque mi compañera me echó a comprar comida.
Kurt vio que levanto la bolsa de todo lo que llevaba de comida y que guardó en su mochila.
-¿Tu novia, acaso? –Kurt alzó la ceja moviendo la cabeza ligeramente.
-¿Qué? No, no, es mi mejor amiga, nada más.
Kurt bajó la mirada. Quinn y él llevaban tiempo viviendo juntos, era su mejor amiga y su sueño había sido vivir juntos.
-Al igual que Quinn y yo… -Kurt levantó la mirada al ver que Blaine le estaba prestando atención. Mucha gente suele ignorar esos detalles. –En fin, debo irme. Pronto comenzará a…
La lluvia comenzó a caer de nuevo, pero ésta vez más fuerte que antes.
-Suerte la mía... –Kurt miró al cielo. Siempre le pasaban éste tipo de cosas cuando conocía a alguien nuevo. Motivo número uno de evitar gente.
-¡Ven! –Blaine agarró la mano de Kurt y se fue corriendo.
-¿Qué estás haciendo! ¡Espera!
-Cállate, y sigue corriendo si no quieres quedar como gato empapado.
-Gracias por la comparativa –le soltó Kurt sarcásticamente.
Se fueron corriendo, Blaine sin soltarle la mano, y Kurt replicando todo el camino, hasta que se pusieron bajo el techo de un local, donde solo los cubría un poco.
-Gracias –le dijo Kurt de manera sarcástica – ¡Si no te hubieras detenido e insistir en seguirme, esto no hubiera pasado!
-¡Ah, claro! –Blaine levantó las manos, haciendo ademán de exasperación –Ahora resulta que soy el causante de que llueva, ¡¿En serio?!
-¡Al parecer! Dios, en serio.
-Mira, te ayudé a que tu linda ropita no se mojara, y ¡¿te portas de sarcástico?!
-¡Estoy todo empapado!
-¡Mi culpa al parecer!
Kurt se giró y resopló. Se cruzó de brazos y se quedó escuchando la lluvia. Sabía que si se molestaba por algo como eso, solo lograría empeorar su situación, y en lugar de subir, bajaría. Miró a Blaine de reojo. Estaba viendo la lluvia caer sobre el pequeño techito. Parecía un chico demasiado tranquilo, y que no se molestaba a menos que lo provocaran.
-Gracias…
-¿Qué? –Blaine volteó a ver a Kurt.
-Dije… gracias. Por evitar que me mojara…
Kurt tenía la mirada baja, al parecer evitando ver la cara de Blaine. Ya no se le daba expresar sus emociones con facilidad, y era lo que trataba de mejorar. Agradecer era un primer paso.
Blaine sonrió al ver el intento de disculparse de Kurt y palpó su espalda, que hizo que el chico se tambaleara. Kurt volvió a su cara seria y se quitó la mano de Blaine, sacudiéndose su hombro.
-Sí… no hagas eso.
Blaine soltó una carcajada. A pesar de que era un chico muy reservado, tenía su lado dulce en algún lado oculto de ese cuerpo.
-Así que… ¿trabajas ahí desde hace tiempo?
-¿En serio éste es tu tema para entablar conversación? –Kurt arqueó una ceja con cara de fastidiado.
-Hey, no he visto que propongas algo.
-No estoy interesado en eso, chico…
-Anderson. Blaine Anderson.
Kurt lo miró tender la mano y lo vio sonreír. ¿Qué éste chico no se cansaba?
-Kurt Hummel –le aceptó la mano pero la retiró rápidamente.
-Hummel.. okay, ¿ahora si me contestas?
Kurt suspiró algo fastidiado. Había logrado ignorar a éste tipo de gente y justo se topó a uno que parecía más sanguijuela.
-Desde que tengo 15. Trabajaba ahí de medio tiempo, siempre me iba después de clases con Quinn y cantábamos ahí para ahorrar para nuestro departamento.-suspiró y siguió hablando. Esos años no fueron muy gratos para él. –Ahora lo hago por gusto y trabajo en Vogue, mientras ella en un zoo. Le encantan los animales. –sonrió al recordar a su amiga. Siempre lo hacía sonreír de la nada.
Kurt lo miró y vio que le estaba poniendo atención de nuevo. Se sentía extraño que alguien más, además de Quinn, le prestara atención. Se irguió y aclaró su garganta.
-¿Y qué hay de ti? No recuerdo haberte visto por aquí…
-Vine con mi amiga Rachel –Blaine comenzó a hablar. Siempre le emocionaba contar anécdotas –Somos mejores amigos desde hace tiempo, y nuestro sueño era venir a Nueva York, y henos aquí. Aún no encuentro dónde trabajar, pero quiero que sea algo en dónde pueda cantar…
-¿Qué tal en el café?
Blaine se giró y vio cómo Kurt abría los ojos como platos. Al parecer le había sorprendido eso a él mismo tanto como a Kurt.
Kurt se sorprendió de sí mismo de haber dicho eso. Se sintió tan cómodo que no pudo evitar haber hablado.
-Digo, casi no estoy ahí, y en ese café les hace falta buena música. Y la vez que te escuché tocar en Central Park, pues… no lo hiciste tan mal –irguió la cabeza un poco-
-Hahahaha okay, okay. Está en mis opciones.
Se quedaron en silencio mirando el cielo. La lluvia se iba deteniendo poco a poco, dejando un perfecto cielo nublado. Decidieron irse de ahí antes de que la lluvia llegara de nuevo y los dejara estancados bajo algún otro lugar.
El camino no fue en silencio. Blaine se la pasaba o tarareando haciendo que Kurt lo callara o soltando alguna que otra cosa ridícula que le haya pasado haciendo que Kurt le dijera "¿cómo es que sigues vivo?"
Se detuvieron frente a Central Park. Kurt iba hacia la izquierda y Blaine hacia la derecha.
-Bien, gracias por lo de antes.
-Ni que lo digas… -Blaine levantó la mano pero la bajó rápidamente.
-Buen chico, ahora… -Kurt comenzó a buscar en sus bolsillos. Al parecer algo que debería estar ahí no estaba.
-Oh no, oh no…
-¿Qué es lo que pasa?
Kurt siguió buscando. Abrió su bolso y buscaba entre los libros, hojas y cosas regadas que tenía por ahí.
-Mis llaves… las dejé en el departamento…
-Oh, pero, Quinn te puede abrir. ¿No dijiste que…?
-Quinn anda en una fiesta con sus amigas y no llegará hasta mañana en la tarde…
Al ver la cara de Kurt, más pálida que de costumbre, no pudo evitar soltar una carcajada, haciendo que Kurt le lanzara una mirada indignada.
-¡No es gracioso!
-Oh, créeme que si, hahaha.
Kurt se pasó los dedos por el cabello que de una manera hizo que Blaine se callara. Sacudió la cabeza y se enderezó.
-¿Ahora qué voy a hacer…?
Blaine se aclaró la garganta, haciendo que Kurt lo volteara a ver.
-Podrías quedarte conmigo y Rachel…
-¿Una noche en tu departamento con ella? No gracias.
-Hey, olvida lo que te dije de ella. A pesar de ser mandilona es muy agradable… cuando quiere. Además, no puedo dejarte aquí fuera.
-Sí, si puedes, y te agradecería que lo hicieras.
Blaine se cruzó de brazos y resopló. Él y Rachel en verdad chocarían demasiado por lo testarudos que son.
-Bien, puedes quedarte aquí dormido y que de noche la lluvia te pesque y te haga parecer un vago.
Kurt abrió la boca para protestar, pero la cerró de inmediato. Quedarse en casa del homeless boy a quedarse fuera con la lluvia, prefería irse con el extraño.
-Está bien, tú ganas.
Blaine sonrío y comenzó a cruzar Central Park. Kurt se fue caminando a lado de él, con la cara seria y los labios apretados. Anderson llevaba una ganada, no se podía quedar eso así.
Llegaron al edificio y subieron.
-Rachel puede ser algo agresiva, pero es un ángel.
Blaine abrió la puerta y un plato voló y se estrelló sobre la puerta.
-Sí, claro ejemplo de ángel –Kurt no pudo evitar soltar ese comentario sarcástico.
-¿Dónde estabas, Anderson!
Rachel cruzó la sala en tiempo record para agarrarlo de la chaqueta.
-¡La lluvia me pescó! Te dije que tú serías la responsable.
Rachel miró atrás de Blaine, y vio al chico grosero de Central Park.
-¿Qué hace él aquí?
-Créeme, no me agrada tanto la idea como a ti –Kurt se pasó y se detuvo en medio de la salita.
-¿Quién te crees que eres? –Rachel soltó a Blaine y se dirigió a Kurt.
-Kurt Hummel, y debo asumir que tú eres Rachel Berry.
-¿Cómo lo…?
-La mandilona.
-¡¿Cómo te atreves?!
-¡Haber, haber! –Blaine se interpuso entre los dos. Si los dejaba más tiempo juntos se iban a matar entre sí –Kurt se quedará ésta noche, olvidó sus llaves.
-Qué inteligente… -resopló Rachel
-Al menos no me quedo encerrado en el baño por olvidar quitar el seguro.
Rachel abrió la boca indignada y trató de abalanzarse a Kurt.
-¡Te voy a…!
Blaine la sostuvo y Kurt nada más se le quedó viendo.
Sería una larga noche….
To Love you more: watch?v=hcwJ-UpEE6E
