¡Ya actualicé! Yai!... No me maten D; Hahaha sorry, entré a la facultad y ando de zombie o.e pero ya, no los voy a dejar solos c:

Gracias por los reviews! me alegra mucho que les esté gustando c: Las canciones que van a estar en el capítulo puse su nombre, como quiera ahí dejé el link para que la pongan. Les recomiendo muuuuuuuuuuuuuuucho que pongan la canción mientras leen esa parte del capitulo. La canción de Phil Collins, está muuy largaD: córtenla en cuanto comience la otra canción, ahí mismo dice. La de Chord la puse intencional por que es un momento muy cálido el de Kurt y Blaine en ese momento y esa canción está bien hermosa, y es para recordar a nuestro Cory. Solo eso. Disfruten el capítulo y espero y no me maten :D

Easy Lover by Phil Collins: watch?v=YAfHS7nVAGY

War by Chord Overstreet : watch?v=Og7RrmpV2o8&feature=

Starlight by Muse: watch?v=X7QsZPYJ-n4&feature=

wl: handprint~

pd: busquen la canción, ésta cosa no me deja poner vínculos -.-'


4. This is… the coffee shop.

-¡Y ese fue el talentoso Blaine Anderson!

El encargado del escenario del café indicó a Blaine por donde debía bajar del escenario. Blaine le lanzó una mirada diciéndole que ya sabía por dónde bajar, por décima vez en ésta semana y era Miércoles.

Había seguido el consejo de Kurt, y fue a pedir una audición para ser uno de los cantantes del turno de noche. Los encargados quedaron tan impresionados por la audición de Blaine que lo aceptaron de inmediato, preguntándole qué lo había inspirado para cantar con ese sentimiento. La verdad, era que el chico tuvo unos ojos azul claro dentro de su mente durante toda la presentación, y obviamente no iba a contestar eso, así que se limitó a encogerse de hombros diciendo que podía llegar a esos sentimientos fácilmente.

Todo éste asunto le sorprendía mucho. Había visto tan poco al chico y ya lo tenía en su cabeza. Es el atractivo, es el atractivo, se repetía incansablemente cada vez que pensaba en ello. No le agradaba mucho la idea, porque lo que menos quería ahorita era involucrarse en una relación sentimental. No era porque su pareja anterior lo hubiera lastimado, al contrario, él fue quien lo lastimó, era solo porque quería concentrarse en su carrera nada más. Había llegado tan lejos como para decaerse por una razón como esa.

Blaine bajó del escenario y se topó con una curiosa chica de cabellera negra azabache, recortada hasta los hombros, y unos enormes ojos verdes. La chica debía ser de la estatura de Rachel, inclusive algo más baja, y se veía tan pequeñita y delgada que pensaba que con un solo soplo podría romperse. Blaine se acercó a ella con una gran sonrisa. Al parecer la pequeñita llevaba tiempo esperándole.

-Blaine Anderson- Tendió su mano sin quitar la sonrisa de su rostro.-

-¡Ah…! –la pequeña se sobresaltó y estrechó la mano de Blaine tímidamente- E-Eva…

-¡Lindo nombre! –Blaine mintió. La verdad era uno de los pocos nombres que se le hacía una tortura para las criaturas, pero era obvio que no iba a decirle eso.

Eva se sonrojó ligeramente y rebuscó entre su bolsa. Blaine alzó una ceja al verla. Estaba tan nerviosa que ni siquiera encontraba las cosas en su propia bolsa, era algo lindo y le hubiera gustado, claro si estuviera de ese lado.

La chica sacó una tarjeta y se la tendió a Blaine. El chico parpadeó ligeramente y agarró la tarjeta con cuidado.

-¡Llámame!

En cuanto dijo eso la chica se fue corriendo. Esto ya le había pasado antes, pero usualmente se quedaban ahí hasta esperar su respuesta. Observó la tarjeta y se le quedó viendo: parecían ligeros garabatos y había algo escrito, que supuso que decía Eva, no…

-Veo que conseguiste el puesto.

Blaine se giró de inmediato al reconocer la voz. Kurt estaba de pie detrás de él. Iba vestido con una camisa de vestir blanca, con una corbata negra ligeramente anudada, unos pantalones negros ajustados –siempre cuidando el estilo, pensó Blaine –y unos zapatos negros con un ligero tacón. Tenía las manos metidas en el pantalón y esbozaba una ligera sonrisa de lado. Era la primera vez que lo veía sonreír conscientemente.

-Ah, sí –Blaine rió ligeramente, guardando la tarjeta y volteándose hacia Kurt –Gracias por recomendármelo, realmente es muy agradable estar aquí.

-Sí, lo es. Ha sido como mi pequeño escape cuando algo me falla o ando débil –Kurt se encogió de hombros, como para no darle importancia.

-Se siente así. Oye, me habías dicho que ibas a audicionar para cantar en las mañanas, ¿cierto?

-Yep –Kurt asiente con la cabeza –Y, como era de esperarse, lo obtuve.

-Kurt, ¡eso es grandioso! –Blaine dio un paso hacia adelante para abrazarlo, pero Kurt lo fulminó con la mirada diciendo prácticamente "Hell to the no" al abrazo –Okay, okay.

-Gracias.

Blaine metió las manos a sus bolsillos, balanceándose hacia adelante y hacía atrás sobre sus talones, mirando a Kurt para que lo dejara abrazarlo. Tenía esa extraña costumbre de tener que abrazar a la gente cuando le pasaba algo bueno, y si no lo hacía se desesperaba.

Kurt se le quedó mirando, sabiendo lo que le estaba pidiendo, y seguía negando. Blaine no le quitaba la mirada y seguía balanceándose. Crap.

-Ugh, está bien.

Blaine sonrió ampliamente y se acercó para abrazarlo. Kurt le devolvió el abrazo, casi forzado. Para Blaine era como que "Oh, abrazo. ¡Yai!" Pero para Kurt fue como que "Estás permitiendo contacto humano fuera de Quinn."

Blaine dio un paso hacia atrás sonriendo de oreja a oreja.

-¿Feliz, pequeño?

-Muy feliz, ahora quiero una paleta.

Kurt sonrió y puso los ojos en blanco. Siempre le pareció que era un niño de 5 años. [ watch?v=YAfHS7nVAGY] La voz de Phil Collins comenzó a inundar el lugar, con su "Easy Lover" que indicaba que era el momento para que los solteros actuaran.

-Ven, vamos a sentarnos.

Kurt asintió y lo siguió, mientras en su cabeza se gritaba "Estás haciendo contacto humano."

Escogieron una mesa que estaba algo cerca al escenario. Era la mesa favorita de Blaine, y secretamente también la de Kurt, y esto le aterraba. Era una mesa que estaba justo debajo donde se unían las luces de colores que iluminaban el lugar. Se sentía tranquilo y relajante. Blaine pidió dos cafés a la camarera.

-Y ¿Cómo te ha estado yendo en ésta semana?

-Muy bien, de hecho. A pesar de que acabo de llegar, no me siento perdido. Como si… ya hubiera nacido para venir aquí. ¿Curioso, no?

La camarera trajo las tazas de café, y después de unos "gracias" Kurt levantó su taza en forma de brindis.

-Bienvenido a Nueva York.

Blaine sonrió y chocó ligeramente su taza con la de Kurt. Se sentía muy bien estar ahí. Bebieron un sorbo y Kurt alzó la vista hacia atrás de Blaine.

-Al parecer tienes un admirador secreto –dijo mientas señalaba con su cabeza hacia delante.

Blaine se giró y vio a un señor calvo, muy gordo y un bigote muy maltratado alzando las cejas y sonriéndole. Kurt no pudo ayudar mucho y soltó una carcajada al ver la cara blanca de Blaine. Se giró lentamente hacia Kurt de nuevo, estampando su cara contra la mesa.

-Creo que he sido traumado de por vida.

-Oh, vamos, se ve que en verdad le gustas, deberías acercarte y…-Kurt no pudo terminar la oración por que comenzó a reírse de nuevo.

-Creo que no podré dormir hoy.

-¿Por qué no? Vendrá en tus sueños y te hará sentir de-ma-ra-vi-lla.

Blaine se estremeció al oírlo decir eso. Más traumado no podría estar. Sentía la vista clavada del sujeto todavía, pero temía girar.

-Tal vez deberías ir a pedirle su número.

-¿Qué tal si es un sujeto de la mafia que trata de atraer a jóvenes para vender sus órganos al mercado negro?

Kurt alzó una mirada al sujeto y arqueó una ceja.

-Mala elección, entonces.

-Deberías trabajar ahí.

Kurt abrió la boca y puso la mano en su pecho, fingiendo haber sido ofendido.

-Me sorprende su conducta, joven Anderson. ¿Qué pasó con el joven que no decía nada malo?

-Ha sido derrotado y comido. Ten cuidado.

-¿Volverá alguna vez? –Kurt abrió los ojos inocentemente.

-Tal vez, si es que no sale de nuevo y conquista al mundo montando un canguro.

-¿Por qué en un canguro?

-Los canguros gobernarán al mundo, todo el mundo lo sabe.

-¿Qué me dices de los gatos?

-Son sus aliados secretos, tienen una alianza ya que nadie jamás sospecharía de ellos dos unidos.

-Bueno, puede ser que los gatos decidan gobernar al mundo con la ayuda de los canguros, después los traicionen y tendremos que alabarlos con bolas de estambre y pescado.

Blaine se rascó la barbilla, aparentando pensar.

-No me sorprendería de los gatos. Ellos te miran y te juzgan.

-Entonces los gatos nos gobernarán.

-No si vienen las ardillas primero.

-¿Las ardillas nos gobernarán?

-Probablemente. Pero ellas trabajan solas y se mantienen a la sombra de los demás.

-Opto por los payasos.

-Si los payasos nos gobiernan, me largo de aquí a vivir en el mar.

Kurt rió y arqueó una ceja.

-¿No te gustan los payasos?

-¿Hablas enserio? Son horribles y usan su maldita sonrisa para atraerte y hacer con tus intestinos globos de animalitos.

Kurt parpadeó, ligeramente asqueado y sorprendido. ¿Qué trauma secreto de la infancia tendrá éste tipo?

-¿Qué payaso psicópata iba a tus fiestas?

-Uno que se enojaba con un niño porque se burlaba de que no sabía hacer un perro y terminó gritándole eso frente a todos. Luego mis padres lo corrieron y creo que está tomando sus medicamentos.

-Trauma de por vida.

-Más que el señor.

Kurt puso los ojos en blanco sonriendo y siguió con su café. Hace tiempo que no se reía así. [ watch?v=Og7RrmpV2o8&feature= ] La voz de Phil Collins se calló y comenzó la voz de Chord Overstreet "War"

-¿Qué te hizo venir aquí?

Blaine alzó la mirada y arqueó las cejas por la pregunta. Se enderezó y apoyó los brazos en la mesa, pensando en cómo contestar eso.

-Bueno, en Ohio me sentía encerrado. Podías ver a miles de personas realmente talentosas, pero se callaban y decidían quedarse ahí y ser como los demás. Teniendo algún trabajo en una oficina o algo así. Pero yo no quería eso, sentía algo que me detenía. Como si algo no me dejara… brillar.

Kurt parpadeó. ¿No era solo él quien se sentía así? Nunca había conocido a alguien que también tuviera cierta ambición por querer salir de donde estaba.

-Así que decidí salir de ahí. Claro que a mis padres no les encantaba la idea, creían que no iba a poder hacer mucho aquí en Nueva York, que pronto tendría que volver por falta de algo, dinero tal vez. Pero no planeo volver. Les tengo que demostrar que soy alguien fuerte y que puedo con esto.

Kurt se sentía impresionado… por primera vez. Al parecer Blaine no tenía vergüenza de decir que huyó de donde vivía para refugiarse donde sabía que pertenecía. Bajó su taza y suspiró.

-Nací en Ohio, y viví ahí hasta los 15 años. Me vine a vivir aquí y es dónde conocí a Quinn, y le mentí diciéndole que vivía aquí desde siempre. La verdad, me aterraba la idea de que alguien se enterara y comenzara a divulgar secretos de mí. Pero cuando llegué, aunque mentí, sentí que no importaba qué dijeran de mí, me sentía… seguro.

Blaine abrió los ojos sorprendido. ¿Le había mentido a su mejor amiga? ¿Nadie sabía en verdad el pasado de origen de Kurt? Kurt lo miró, pero no dijo nada y siguió con su café. Blaine sabía que no era nadie para juzgarlo, pero tampoco para darle la razón. Todos tenían sus motivos, y sabían qué hacer con ellos. Lo que importaba era que tu estuvieras a salvo, ¿cierto?

Blaine tomó una servilleta y sacó una pluma de su bolsillo, y comenzó a dibujar en ella. Kurt alzó la ceja, ya que no sabía lo que el chico andaba haciendo. Blaine guardó la pluma y le entregó la servilleta. En ella estaba escrito "Secreto guardado" con un candadito y una llave.

Kurt alzó la mirada y se encontró a Blaine sonriendo. La última vez que le había dicho esto a alguien, lo tacharon de cobarde y todo mundo se enteró, pero aun así huyó. Y éste chico simplemente va a guardar el secreto.

-Gracias… -Kurt guardó el papel en su bolsillo con cuidado.

-No hay por qué –Blaine le dio otro sorbo.- No hay porque avergonzarse de dónde vienes o las razones por las que viniste. Te encontrarás a muchas personas que vinieron desde abajo y se creen la mayor maravilla, y otros que vinieron desde abajo y son los más talentosos y sobresalientes. Solo que tú decides de qué lado estar.

Kurt se le quedó mirando, y simplemente asintió. Tenía razón, ¿por qué tenía razón? Blaine le dio un sorbo a su café y se giró lentamente para ver si el señor seguía ahí. Se pasó la lengua por los labios. Blaine se giró.

Kurt soltó otra carcajada, cubriéndose la boca por tanta risa que le daba la cara de Blaine al ser acosado por el tipo.

-Realmente le gustas.

-Sentimiento no devuelto.

-Gracias… por entender.

Blaine lo miró y sonrió.

-Puedes encontrar un ancla en mí.

Blaine escuchó al señor silbar y acercó su silla a la mesa, como si tratara de estar más lejos del señor. Kurt acercó su silla en automático. [ watch?v=X7QsZPYJ-n4&feature= ] Starlight de Muse comenzó a sonar de fondo, mientras los chicos continuaban con su café.

-Parece que te andas aburriendo un poco, bebé.

Kurt alzó la mirada, extrañado y molesto por el apelativo. Un chico rubio y que tenía un fuerte olor a alcohol estaba agachado, demasiado cerca al rostro de Kurt. Debe venir del bar de enfrente.

-Disculpa, pero no me interesan los ebrios nauseabundos.

-Vamos, bebé, puedo hacer que te diviertas…

-Creo que el joven dijo que no le interesaba, así que deberías marcharte.

La voz dura de Blaine se escuchó muy clara para que las dos mesas de a lado se enteraran de lo que pasaba. El chico ebrio lo ignoró y se acercó más a Kurt.

-Vamos, bebé…

El chico alargó la mano para tocar la entrepierna de Kurt, y en un segundo Blaine ya estaba de pie, sujetando fuertemente la mano del tipo y empujándolo hacia atrás.

-Creo que deberías marcharte.

-Vamos, sé muy bien que le encantaría venir conmigo.

-Bueno, dudo mucho que a mi amigo le guste estar cerca de un sujeto como tú que huele como si un montón de caballos hubieran hecho sus asuntos sobre él.

-¿Qué fue lo que dijiste? –el tipo da un paso hacia adelante, provocándolo-

-Lo que escuchaste –Blaine da otro paso hacia él.

Kurt se levanta y sostiene el brazo de Blaine, tratando de hacerlo retroceder. Nunca le habían gustado las peleas.

-Blaine, está bien, no lo vale.

-Será mejor que te vayas antes de que llame a seguridad y te saque por acoso.

El chico ebrio se tambaleó y dio un paso hacia atrás. Fulminó con la mirada a Kurt y luego a Blaine.

-Nos volveremos a ver.

Los señaló y tambaleándose, salió del café. Kurt suspiró y se pasó una mano por el cabello. Blaine suspiró, se tranquilizó un poco y se giró hacia Kurt.

-¿Estás bien?

Kurt asintió y se volteó para tener a Blaine de frente.

-No era necesario que hicieras eso.

Blaine se encogió de hombros y sonrió. Era mucho mejor verlo sonriendo a enojado.

-No me gusta que molesten a mis amigos, y ese tipo se estaba sobrepasando.

Kurt parpadeó rápidamente y abrió la boca. ¿En serio éste chico quería ser amigo de éste frío sujeto?

-Entonces… ¿somos amigos?

Blaine se sorprendió por la pregunta y asintió algo confundido.

-Claro.

Kurt frunció la boca y asintió, y sacó su billetera para pagar. Blaine puso los ojos en blanco y sacó su billetera.

-No seas tonto, yo pago.

Puso sobre la mesa lo de los cafés y guardó su billetera. Kurt hizo un mohín y Blaine soltó una carcajada.

-La próxima vez pago yo.

-¿Habrá próxima vez?

Kurt puso los ojos en blanco y dio unas palmaditas a la frente de Blaine.

-Siéntete honrado, Anderson.

-Me siento honrado.

Kurt y Blaine soltaron unas risas. Al parecer ni uno de los dos quería irse, y esto le asustaba a Kurt, por lo que se enderezó y sonrió.

-Bueno, nos vemos después, Anderson.

Saludó como soldado y se fue caminando. Blaine se quedó ahí de pie, tratando de analizar lo que había pasado. De repente se vio de pie sujetando el brazo de aquel idiota, queriéndole fracturar. Nunca había sentido esa furia antes, y lo tenía algo confundido.

-Nos volvemos a ver.

Blaine se dio la vuelta y vio al chico de ojos verdes que se había topado en la tienda la semana pasada.

-Oh, cierto… Sebastian, ¿verdad?

Sebastian sonrió y asintió. Claro, el chico que sonreía por todo, y no del sonreír agradable.

-Sí, Blaine.

-Claro, uhm ¿y qué haces por éstos rumbos?

Sebastian se encogió de hombros y metió las manos en sus bolsillos. Parecía que se estaba poniendo cómodo y Blaine ya quería irse, necesitaba pensar en lo que pasó hace rato.

-Me recomendaron mucho este café, buena música, gran ambiente…

-Sí, de hecho trabajo aquí las noches.

¡Cállate, Blaine! Lo que menos quería era ser acosado ahora por él. Con el señor era más que suficiente. Sebastian arqueó una ceja y sonrió.

-Bueno, me aseguraré de venir –guiñó un ojo acompañado con la sonrisa que le dio la vez pasada en la tienda. Eww.

-Oh, gracias.

-¿Quisieras tomar algo?

-Oh, muchas gracias, pero uhm… ya voy de salida. ¿Podría hacer algo más por ti para compensarlo?

Di que no, di que no.

Sebastian frunció los labios y se quedó pensando. Luego sonrió.

-Tu número de teléfono estaría bien.

Blaine arqueó una ceja mirándolo.