INUYASHA NO NOS PERTENECE, ESTE FANFIC HA SIDO ESCRITO SIN FINES LUCRATIVOS.
Este fanfic es escrito por el Gazziero-Gumi para conmemorar el día en que logramos más de cien participantes, y bueno, porque todas amamos la serie y queremos participar en el fandom unidas.
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ADVERTENCIAS:
CADA CHICA DEL GUMI ESCRIBIRÁ UN CAPÍTULO DE SU PAREJA FAVORITA, POR LO CUAL EN ESTE FIC HABRÁN CAPÍTULOS DE TODAS LAS PAREJAS.
CADA CAPÍTULO ES INDEPENDIENTE DE LOS DEMÁS, NO ESTÁN HILADOS ENTRE SÍ: SON DRABBLES, VIÑETAS Y ONESHOTS INDEPENDIENTES.
¡ESPERAMOS QUE LES GUSTEN!
¡LAS ESPERAMOS Y GRACIAS POR LEER!
"El amor es dificil de expresar. Probablemente las palabras "te amo" sean las palabras que más nos cuesta decir por primera vez. Esto también vale para nuestros personajes, quienes tendrán el complicado desafío de declarar sus sentimientos a esa persona especial.
CIEN MANERAS DE DECIR "TE AMO"
Por Gazziero-Gumi
Gracias al Demonio.
Capítulo 4: Cintii
Ojos rojos. Pupilas azules. Marcas violetas en sus mejillas. No se sabía como llegaron a esa situación pero ya era demasiado tarde como para intentar recordarlo….
El demonio estaba libre…
…
Estaba asustada, definitivamente aterrada, el estaba tan cerca, prácticamente encima suyo. Podía sentir su calido aliento sobre su blanquecina piel, como la olfateaba lentamente y de vez en cuando sacaba la lengua para probarla, aun así debía admitir que a pesar del miedo que sentía, cada vez que lo escuchaba gruñir complacido contra su cuello muy adentro suyo ella se sentía sumamente complacida.
—Vas a ser mía perra. —sintió nuevamente su áspera y tibia lengua contra su piel, causándole escalofríos—Si ese tonto hanyou no sabe aprovecharte, yo si lo haré.
— Inu-InuYasha pa-para no eres tu…
— Pero claro que soy yo, soy tu amado Inuyasha—soltó con sorna— Y ahora te voy a demostrar quien manda sobre tu cuerpo.
No pudo articular nada al sentir como la mordía con brusquedad en el hombro mientras metía sus manos por debajo de su blusa, quiso moverse, quitarlo de encima, pero con la diferencia de fuerzas eso era prácticamente imposible.
— ¡Ya deja de moverte perra! Yo se bien que lo quieres al igual que yo, tu olor me lo dice. —. Al ver esa sonrisa burlona en sus sensuales labios lo único que pudo hacer fue sonrojarse al máximo.
Para que tratar de negarlo ¡Por Kami-sama! El tenia razón, por mas masoquista que sonase sentirlo encima de ella, sentir su calida lengua, o ser mordida por el, la estaba excitado de sobremanera, era algo morboso pero le encantaba y se sentía avergonzada de ello.
— ¡Inu!
El youkai solo sonrió complacido contra su blusa, le encantaba que la muchachita disfrutara de sus atenciones. Desde hacia mucho que estaba esperando esta oportunidad, y cuando el hanyou se debilito por estar cerca la luna nueva, no lo dudo ni un solo instante en salir para reclamar a la chica del futuro como suya. Mía, solamente mía.
La haría disfrutar el hecho de ser elegida como su compañera, pero la torturaría hasta que ella misma le implore hacerla suya.
Kagome por su parte, aun tenia la sensación de la corriente eléctrica que le recorrió la columna al sentir a InuYasha morderle el seno derecho aun por encima de la ropa, la sensación fue tan abrumadora y placentera que por más que haya cerrado sus manos sobre el pasto, no pudo evitar decir el nombre de su amado
—Dilo. Di que me deseas.
Aunque las acciones mismas de la azabache la delataran sin la necesidad de decir palabra alguna, el youkai tenía la necesidad de escuchar salir de esos carnosos labios la declaración de la chica, que ella dijera que lo deseaba de la misma manera. Su orgullo de demonio se lo exigía.
—Dime que quieres que te haga mía.
No sabia que decir. Todas esas sensaciones la tenían confundida y no la dejaban pensar con claridad. Ella lo amaba de eso no había duda, y mentiría al decir que no deseaba ser suya, pero este no era su InuYasha, no era su tímido y orgulloso hanyou, el que siempre la protegía aun a pesar de poner en riesgo su propia vida, el que estaba ahí para cuando lo necesitara, ese por el cual aprendió lo maravilloso que es el amor.
Por todo eso y más aunque que lo deseara, ella no podría entregarse a el, no de esa manera.
—InuYasha para por favor—. Lo escucho gruñir—No puedo entregarme a ti, no con la incertidumbre de no saber que es lo que sientes. —. Al sentir su mirada sobre ella sabía que tenía su atención. —Te conozco y se que no harías esto, no te dejes dominar por tus instintos… por favor vuelve a ser tu.
Sintió ganas de llorar al darse cuenta del significado de sus palabras, si el youkai quería hacerla suya era solamente porque su cuerpo se lo pedía y ella era la única mujer cerca, no por que sea un acto de amor entre dos personas enamoradas. Sentía que el pecho le dolía a horrores, pero aun así ella no podría odiarlo por eso, lo amaba demasiado.
Cerró sus ojos tratando de desconectarse del mundo, mas al instante abrió sus parpados con sorpresa al sentir como el demonio le lamía las lágrimas que no pudo retener. Se atrevió a mirarlo a la cara y vio que el la observaba fijamente.
—Keh, perra tonta. ¿Y quien dijo que hago esto solo por mis instintos? —. Al parecer tendría que hacer un poco del trabajo del hanyou—nunca dije que no sentía nada por ti… ¡Estupido humano deja de meterte! —. El youkai se enfado al sentir como su parte humana interfería en sus planes haciéndole decir cursilerías. Hasta el humano tiene mas agallas que tu híbrido.
Kagome estaba sorprendida por lo que había dicho el albino. Acaso… ¿Acaso significaba que el tenia sentimientos por ella? ¿Por fin pasaría lo que tanto había anhelado? Confundida y ansiosa como estaba, solo se dejo guiar por las sensaciones que sentía su cuerpo al ser acariciado por las enormes manos de InuYasha. El estaba completamente arriba de ella, podía sentir perfectamente su erección contra su vientre y como el le recorría los muslos con las manos. Por más que quisiera detenerse, en ese momento las sensaciones de su cuerpo eran más poderosas que ella misma.
Nuevamente gruño contra su cuello, sentir el aroma a su excitación lo estaba volviendo loco, pero el sentir como el hanyou luchaba por salir lo estaban enfureciendo. El muy idiota estaba interfiriendo en sus planes, y al parecer el humano lo estaba ayudando queriendo mandarlo al confinamiento nuevamente. ¡Maldición! Esto no se va a quedar así. Sabiendo que esos dos ganarían en cualquier momento, decidió al menos marcarla para que el idiota de su contra parte no pueda negarse mas.
— ¡Mierda! Tú… tú no te vas a escapar de mí, ya llegara el momento en que estés en mis manos—Kagome no entendía sus palabras, sin embargo todo raciocinio quedo en el olvido cuando lo vio morderse el labio para acto seguido morderle la curvatura entre el cuello y la cabeza. —Mas vale que hagas lo que te corresponda, maldito. —. Al separarse el youkai observo por última vez a la chica debajo de él, sonriendo al ver el efecto que causo en ella. —No pasara mucho hasta que estés nuevamente en mi poder.
…
InuYasha respiro agitado por el esfuerzo que había hecho al querer tomar el control de su cuerpo, su parte youkai había salido sin el poder hacer algo para evitarlo. Desde ese momento todo se volvió negro habiendo el perdido la conciencia.
No sabia cuanto tiempo paso, pero al sentir el aroma salado de las lagrimas de su Kagome volvió en si viendo en la situación en la que se encontraban. Ella estaba llorando debajo de el, mas bien debajo de su parte youkai, una furia inmensa creció dentro de si al pensar que ese maldito le había hecho algo y quiso despedazarlo con sus propias garras, pero en ese instante su lado humano apareció a su lado diciéndole en pocas palabras lo que pasaba.
—Por tu estupidez Kagome esta sufriendo al pensar que no sentimos nada por ella— sintió sus ojos azules fijos en el, viéndolo con ira contenida—Ahora el lo esta haciendo a su manera, logrando hacerla sentir peor. Yo por el momento no puedo hacer nada, por eso te voy ayudar a volver, y más te vale que aclares todo de una vez.
El hanyou se sintió aun peor al escuchar lo dicho por su parte humana, sabia que el le hacia daño con su silencio, pero no sabia que era tan grande el dolor que ella sentía por eso.
Gracias a esa intervención el estaba de vuelta. Dirigió su vista a la muchachita entre sus brazos notando recién en ese momento el como ella lo miraba con los ojos brillosos, y el como sus cabellos se pegaban a su rostro a causa del sudor dándole una vista bastante provocativa, al instante corrió su rostro hacia un costado tratando de evitar que ella viera el gran sonrojo que apareció en sus mejillas.
—Estas de vuelta InuYasha—Sintió como las pequeñas manos de la miko acariciaban su rostro, provocando que la mirara nuevamente. — Que alegría.
Verla ahí, alegre de tenerlo de vuelta a el, al hanyou, un ser híbrido el cual no pertenecía a ningún lugar, mas sin embargo ella lo aceptaba sin importarle nada, lo hizo querido. Quiso besarla y abrazarla para trasmitirle todo lo que ella había provocado en el desde hace tiempo, los sentimientos que crecieron dentro suyo gracias a ella. ¡Entonces hacelo de una maldita vez imbecil! Y allí estaba otra vez ese maldito.
— InuYasha ¿Qué sucede? —Kagome observaba preocupada al muchacho, al ver como sus orbes doradas se oscurecían de repente.
—Kagome yo… yo…—Tendría que decírselo, pero no podía hacerlo mirándola a la cara. Prefirió abrazarla así tener mas coraje para decirle lo que guardaba celosamente en su corazón. Pero allí la vio, esa pequeña aunque significativa marca— No puede ser… ¡Ese maldito se atrevió!
¡Keh! Yo hago lo que se me antoje. Lo escucho decir, miro nuevamente el cuello de Kagome y vio la prueba de que de ahora en mas ella era su compañera. No era algo que lo molestara, el quería eso pero habría preferido haberlo hecho de otra manera y en otras circunstancias.
—Inu…Yasha.
Kagome ya no entendía nada. Estaba feliz porque InuYasha había vuelto a la normalidad, aunque se comportaba extraño. Luego se ponía serio, y de la nada se avergonzaba. Y por ultimo la abrazaba haciéndola feliz pero la soltaba y se alejaba de ella como si nada hubiera pasado.
Quería entenderlo, saber que es lo que cruzaba por su mente, y quizás entender las palabras del youkai. Se levanto lentamente sosteniéndose el lugar donde la había mordido por última vez el demonio, no le dolía casi nada pero aun sentía ese cosquilleo y esa agradable sensación que le recorrió el cuerpo dejándola abrumada.
InuYasha movió sus pequeñas orejitas al sentir que ella se acercaba, no sabia como tratarla de ahora en mas, las cosas habían cambiado por completo. Sin embargo una sonrisa boba surco su rostro, al fin Kagome era suya y esa marca lo demostraba. Y lo mejor de todo eso era que su hembra lo amaba, se lo había demostrado muchas veces.
Sintió como ella lo tomaba de su haori, la miro y vio su hermoso rostro lleno de preocupación. Se sintió culpable. Ella merecía saber, tenia que decirle lo que sentía por ella.
— ¿Kagome sabes lo que significa esa mordida en tu cuello? —. Al verla con ese gesto de incertidumbre se dio cuenta que había sido lo mejor empezar por el principio. —bueno eso… el, en realidad nosotros… ¡Diablos! Lo que quiero decir es que esa marca —suspiro, era ahora o nunca— te convierte en mi hembra, eres mi compañera de ahora en adelante.
Lo primero que pudo observar fue el gran sonrojo en el rostro de la azabache y como ella se tapaba la boca con las manos completamente asombrada, para luego taparse el rostro y así llorar nuevamente.
—Lo siento, lo siento…— ¿Por qué ella decía eso? No la entendía— aho-ahora estas ata-atado a mí en contra de tu vo-voluntad.
— ¿Pero que demonios estas diciendo Kagome?
— Estas condenado a estar a mi lado cuando en realidad no me amas—dolía, dolía mucho el saber que por su culpa InuYasha seria infeliz, y se sentía fatal por eso, ya que por mas que ella se sintiera feliz no podría a condenarlo a una vida a su lado cuando amaba a otra. —Yo te amo InuYasha, te amo. Pero tú… tú amas a Kikyou.
Le partió el corazón verla de esa forma, y mas por su culpa, por su indecisión. Solo atino a abrazarla fuertemente contra su pecho, tratando de hacer que ella dejara de llorar, y también para calmar su alocado corazón por escucharla decir eso. Yo te amo InuYasha, te amo… eso resonaba en su mente con fuerza haciéndolo el ser mas feliz de la tierra.
— ¡Deja de decir estupideces Kagome! No es como tú piensas… —. La sintió aferrarse a su espalda, como ella buscaba su protección. Dejaría su timidez de lado, su Kagome ya no sufriría por su culpa —Yo ya no amo a Kikyou—. La sintió tensarse al escuchar ese nombre—Otra persona ocupa mi corazón, y a esa persona le pertenece mi vida y mi alma… Kagome tu eres la persona que cambio mi mundo…—. Se alejo un poco y la tomo del mentón para verla a los ojos, ella tenia que mirarlo al decirle esto— Te amo Kagome, solo a ti.
Estaba en shock, escucharlo decir esas palabras la dejaron completamente sorprendida y le trajeron la alegría más grande que podían darle. — ¿De enserio? ¿Es verdad InuYasha?... ¿Tu me amas, solo a mi?
— Keh, claro niña tonta—quiso sonreír al verla con esa carita llena de ilusión—de otra manera ese maldito no te hubiera marcado.
—Keh, perra tonta. ¿Y quien dijo que hago esto solo por mis instintos?, nunca dije que no sentía nada por ti…
Al instante Kagome recordó lo que le había dicho el demonio, sonrió feliz por eso. A pesar de todo lo que había pasado si este era el final, no dudaría ni un solo segundo en volver a repetirlo. Por fin su adorado hanyou correspondió a sus sentimientos, y además ella ahora era su compañera, la que estaría a su lado en todo momento, en las buenas y en las malas. No podría ser más feliz.
Miro a su amado y vio como la miraba con sus hermosos ojos dorados llenos de dudas, sonrió con ternura al verlo de esa manera. Tomo su rostro con ambas manos y lentamente unió sus labios en un beso lleno de amor y de anhelo, el cual InuYasha correspondió torpemente. Ese seria el primero de muchos…
—Te amo InuYasha, sin importar quien seas y eso jamás va a cambiar. Y aunque seas un hanyou, un humano o un youkai, te amare de todas formas porque siempre serás tu, no importa que, siempre serás la misma persona de la cual me enamore —. Esta vez fue el quien nuevamente la beso, pero esta vez con necesidad. Una que sentía desde hacia mucho, y que nunca se atrevió a saciarla.
—Yo también te amo Kagome, y siempre serás tu, solo tu.
Verla allí entre sus brazos era el mejor regalo que Kami-sama podría llegar a darle. No necesitaba nada más si la tenia a ella a su lado. Hundió su nariz en los cabellos azabaches de ella sintiendo su agradadle aroma, ahora ya todo estaba bien y por mas que le costase admitirlo todo era gracias al Demonio.
Fin
Cinti está esperando sus apasionados reviews! Muchas gracias por leer!
Publicación: 27/02/2014
