Disclaimer: TVD no me pertenece. Klaus, por otra parte...es una laguna jurídica. Estamos en juicio.


Sentado en su estudio, Niklaus bebía de su mejor vino. La joven humana que utilizaba como banco de sangre se encontraba del otro lado del vestíbulo dispuesta a ofrecerle su cuello en cuanto él la llame.

Pero esa noche no estaba de humor para soportar a ninguna humana.

A ninguna mujer.

Tenía el cuaderno de dibujo cerrado sobre su regazo. Durante siglos lo único que lo había entretenido era el arte. Admirarlo, contemplarlo, crearlo. Había visto sus cimientos, su auge y sus épocas oscuras; fascinado había formado parte de todo ello.

Eso explicaba parte de su mal humor, pensó. Muy pocas veces perderse en un cuaderno o lienzo no lograba calmarlo. Sentía que se traicionaba así mismo, casi como si fuese él quien se estaba clavando la estaca.

Cuando se encontraba así sólo había dos opciones: La primera, ir a romperle el cuello al primer idiota que se cruce en su camino o mandar a dormir a alguno de sus hermanos (En particular, esa noche prefería al molesto de Kol. Una pena que el menor de sus hermanos se encontrara en Las Vegas). La segunda opción era quedarse en su estudio tomando su mejor reserva de alcohol.

En deferencia a que el cumpleaños de Rebekah era la semana próxima, guardaría las estacas para otra ocación.

Tentando a su suerte, su hermana entró al estudio con unos tacones particularmente ruidosos.

-¿Vas a quedarte aquí esta noche?

-Disfruto de mi soledad, hermanita.

Rebekah hizo esa mueca con la boca, la que le recordaba que las hermanas menores eran un fastidio sean humanas, vampiros o brujas. Todas un fastidio. Todas ellas.

Su hermana comenzó un monólogo sobre los planes para su noche. Él, por mera costumbre, abrió su cuaderno de dibujo y empezó a garabatear sobre el mientras se dedicaba a responderle sarcásticamente a la chica.

-Vamos, Nik. ¡Sal conmigo esta noche!

Klaus la observó durante unos segundos como si de pronto su hermana le hubiese informado que iba a ir a tomar el té con su padre que había revivido mágicamente el fin de semana anterior.

-¿Por qué razón en este mundo saldría contigo y con tus adolescentes amigas del siglo XII un sábado a la noche?

-Todas están enamoradas de ti, lo disfrutarán. Además, hace muchísimo que no salimos los dos juntos, hermano.

-Mis ganas de pasar tiempo con la familia no se extiende a compartir un sábado a la noche rodeado de adolescentes a las que no me dejarás desangrar hasta que callen.

El híbrido volvió a su cuaderno, Rebekah estaba demasiado insistente esa noche.

Gruñó en cuanto se percató de lo que había estado dibujando inconscientemente.

La expresión de Rebekah se suavisó.

-Oh, ya veo por qué estás tan molesto-.Él no contestó. A veces, con su hermana era mejor no hacerlo- ¿Sabes, Nik? Una vez me dijiste que era una estúpida por amar demasiado. Y yo te acusé de que el estúpido eras tú por no saber amar…

-Rebekah, cariño, se te va a hacer tarde. Tus encantadoras amigas deben estar esperándote.

Ella por supuesto, no lo escuchó.

-…Pero me equivoqué, Nik. Era yo la que no sabía amar. Estaba tan exasperada buscando lo que fuese que buscaba que me aferraba desesperadamente a ellos. Tú, en cambio-. Rebekah hizo una pausa-. Tú le has dado la posibilidad de elegir. Sin presiones.

-Rebekah, amor, vete antes de que te encierre en tu ataúd.

Su hermana rió y le dio un suave beso en la mejilla antes de abandonar la habitación.

Klaus volvió a su dibujo.

Algunas horas más tardes, el híbrido depositó un pequeño paisaje en la cama de su hermana (ella los adoraba) a modo de regalo y esa noche se fue a dormir con un solo pensamiento en la cabeza.

"Quizás algún día, en un año o en un siglo..."

¿Cuántas noches faltarían para que ella aparezca frente a su puerta?


Ubicado temporalmente cuando Klaus y los Originales abandonan Mystic Falls después de lo que sea que pase al final de serie y el primer reencuentro con Caroline.

Sé que me quedó un Klaus bastante pasivo. En otra oportunidad no hubiese dejado que Rebekah le de un consejo u opine sobre su vida. Digamos que alguna noche de tantas, Nik prefiere a su hermana viva.

Lita.