Disclaimer: Vampire Diaries no me pertenece. El Spin Off que saldrá en Abril sobre los Originales, tampoco. Pero nadie dice que no puedo intentarlo.
Stefan estaba perdiendo la paciencia, advirtió Caroline. Cada minuto que pasaba la frustración y la desesperación se manifestaban con mayor evidencia en su rostro.
Caroline suspiró.
-Déjalo ya, Stefan. No lo hagas más difícil-. Su voz era débil, casi un susurro.
Stefan hizo un ruido con la garganta, como si lo estuvieran estrangulando.
-¿Dejarlo? Esto es una locura, Caroline. Déjame llamarlo, por favor.
-No.
Llevaban horas discutiendo lo mismo.
Stefan se acercó a ella sentándose con cuidado en el borde de la cama. Corrió con delicadeza la manta que la cubría y observó como la mordedura de hombre lobo se extendía por la piel de su amiga. Otra vez.
-Caroline…
-No.
Stefan no lo entendía, pero ella no podía permitirlo. Era el precio que tenía que pagar.
-Enserio. No-. Insistió-. Todo está bien, Stefan.
-¿Cómo puede estarlo si te estás muriendo?
-Tendría que haber muerto hace tiempo. Sólo robé unos meses de vida.
El vampiro se tomó la cabeza con ambas manos y tiró con poca delicadeza de sus cabellos.
-No puedo permitir que te mueras, Caroline.
-Y yo no puedo permitirme volver a deberle algo a él. ¿Podemos dejar de discutir?-. Cada vez le costaba más seguir hablando.
-¿Qué quieres que haga? ¿Quedarme sentado viendo como te mueres?
-Sí. Quédate conmigo, Stefan. No quiero estar sola.
Caroline se durmió con rapidez, pero Stefan no pudo contar con esa suerte. Su amiga le pidió una muerte digna y él se debatía entre el deber para con ella y su deseo de salvarla.
Era su culpa, pensó. Tyler la había mordido otra vez por su culpa. Si Stefan no le hubiese avisado del plan del híbrido para matar a Klaus, Caroline no hubiese corrido hasta allí para intentar detener a su novio. Claro, él no podía preveer que Tyler se desquiciara en el último momento y la mordiera. Y nunca hubiese imaginado que la rubia se negaría a rogarle a Klaus por su salvación.
No, se contradijo. Eso si podría haberlo imaginado. Caroline no rogaba, no por su propia salvación al menos. Tal vez por sus amigos o por su madre, pero nunca por ella.
Tomó la mano de la chica y rogó que amaneciera.
Esa noche Caroline se despertó sobresaltada y se encontró en su habitación sin Stefan.
-Buenas noches, amor.
Salvatore Traidor.
Se giró para enfrentarse a él.
Klaus estaba frente a ella, vestido de etiqueta, como la noche que bailaron juntos por primera vez.
-¿Por qué vistes así?
Él levantó una ceja y la miró divertido.
-Tu novio te muerde y a ti te preocupan mis actividades nocturnas. Peculiar.
Ella no contestó. Él se alejó de la cama, retrocediendo hasta su tocador.
Exactamente al contrario que la última vez, pensó Caroline con ironía.
-Así que dime, amor. ¿Por qué no querrías acudir a mi?
-No quiero deberte más nada, Klaus-. Él sonrió, con una sonrisa retorcida y cruel-. Me has salvado la vida tres veces y yo…
-Y tú has conspirado en mi contra muchísimas más. Lo entiendo.
Caroline quería evitarse toda la charla, era su intención cuando le pidió a Stefan que no diera el grito de alarma. Quería evitar con todas sus fuerzas enfrentarse a Klaus. Cerró los ojos.
-Caroline. Caroline. ¡Caroline!-. Sentía la voz del híbrido lejana, casi como en un sueño. Molesto porque ella lo ignoraba.
No abrió los ojos.
-¿Por qué debería curarte, Caroline?-. Ahora su voz era más clara.
-No deberías curarme. Vete. Ve a tu fiesta. Adiós.
Sintió como se sentaba en la cama junto a ella.
-No. No debería hacerlo. ¿Por qué debería tener algún tipo de deferencia contigo?-. Seguía diciendo con voz burlona. Fría. Carente de sentimientos.
-Basta, déjame tranquila. Déjame morir. Adiós Klaus.
-Oh, pero dejarte morir sería fácil. Y no sería divertido, cariño.
Abrió sus ojos a tiempo para ver la sonrisa asesina de Klaus, que volvía a estar apoyado contra el tocador. Lo único que había estado tratando de evitar en sus últimos momentos. Era egoísta y cobarde, pero desearía haberse ido del mundo sin tener que ver esa sonrisa y los ojos cargados de reproches.
Porque ella sabía muy bien que se lo merecía. Todo. Tanto la negativa a ayudarla como el reproche, las burlas y la venganza. Ella se lo merecía, pero prefería haberlo evitado.
Si no estuviera tan débil y al borde de la muerte, golpearía a Stefan.
Volvió a cerrar los ojos por el cansancio.
-¿Dónde está Stefan?
-Aquí, a mi lado. ¿No lo ves? Caroline, ¡Reacciona!
-No, no lo veo. Sólo te veo a ti.
-Bueno, eso sería halagador sino estuviésemos en esta situación.
Caroline se preguntó por qué su voz cambiaba permanentemente. Por momentos parecía disfrutar de su dolor y en otros parecía desesperado. Cuando abrió los ojos divisó a Klaus a su lado, mirándola expectante.
Momento. ¿Dónde estaba el traje de etiqueta?
Alucinaciones, se dijo. Claro. Eso lo explicaba todo. Alucinaba con el Klaus que la había salvado la primera vez, el que le prometió que había un mundo de genuina belleza esperando por ella. El Klaus que había destruido para siempre a base de traiciones.
-Eres una alucinación. Nada de lo que me dices es verdad-. Le retrucó. Lo vio jugar con sus collares y se juró que no iba a permitir que una alucinación le gane-. Estoy soñando contigo porque no soporto que estés aquí.
-Eso es lo que me gusta de ti, eres mucho más que una cara bonita-. Le constestó con una sonrisa encantadora, el Klaus de pantalones oscuros y collares. El que estaba sentado a su lado. Malditos hoyuelos. El diablo no debería tener hoyuelos.
-Cállate. Cállate. Vete. Vete por favor. Lo entendí, lo juro. Ya sé que me equivoqué.
-Caroline, por favor. Escucha lo que dice y cállate. Tienes que…
Stefan intervino. Tal vez podría gritarle, aunque fuese un sueño. Se lo merecía por traidor.
-¡No! ¡Basta!-. Cerró los ojos con fuerza deseando que cuando los abriera nuevamente la alucinación hubiese desaparecido.
- ¿Con quién hablas?-. Le preguntó Klaus. El que llevaba el traje. El psicópata que parecía disfrutar con su venganza. El real.
-Contigo. Alucinaba contigo-. Si iba a morirse ya, más le valía al menos ser sincera en algo con él.
- ¿Remordimientos, Caroline?
Sí, muchos. Demasiados.
-Vete por favor…-. Se cansó de rogar. Su voz cada vez era más débil.
-Está bien, Caroline. Yo me voy. Pero dime por qué no querías que Stefan me llame en primer lugar.
Caroline lo observó durante unos segundos. Allí estaba el mismísimo Lucifer en persona, en medio de su habitación, más guapo que nunca preguntándole lo único que no quería confesarle.
Quería morir como una mejor persona, como la mujer que había aprendido a ser cuando se convirtió en vampiro, no quería que su último recuerdo en el mundo se remonte a la neurótica e insegura Caroline humana.
Las lágrimas comenzaron a fluir por sus ojos cuando rogó morir una vez más.
La alucinación se hizo presente una vez más y ahora ella podía apreciar a los dos Klaus de su vida.
Perfecto, pensó. Preciso y conciso. Las dos mitades de Klaus que ella aún no podía controlar. Junto a ella, limpiándole las lágrimas el Klaus que en pocas ocasiones había llegado a apreciar. El solitario caballero que le ofrecía un mundo y se preocupaba por ella. El que sonreía y se reía de sus bromas. En el que aún se lograban avistar algunos vestigios de la antigua humanidad. Lo que perdió antes de reclamarlo como suyo. La alucinación. El recuerdo constante de sus errores.
Frente a ella, distante y disfrutando el espectáculo, el Klaus frío y calculador al que siempre había temido. Aquel que se sabía traicionado y actuaba en consecuencia. El que ya no luchaba por ella. El producto de sus constantes errores.
Cada segundo que pasaba se sentía más y más débil. La herida le ardía. Quería que acabara.
-¿Por qué, Caroline?-. Dijeron ambos.
-¡Porque no podía soportar que no me eligieras!-. Ambos abrieron los ojos, pero Caroline no les prestó atención, miró a Klaus frente al espejo-. ¿Por qué irías a salvarme una vez más cuando lo único que he hecho contigo ha sido tratarte con desprecio? Fuiste la única persona que se preocupó por mi y lo eché a perder. No quería enfrentarme a eso. Quería morir sin la confirmación de que me odiabas. ¿Era tanto pedir? ¡Gracias, Stefan!-. Sintió un ruido amortiguado al fondo de su habitación, proveniente del lugar donde el Salvatore menor se encontraba-. Ahora ya lo sé. Y voy a morirme sabiendo que no quieres curarme porque me odias y eso es culpa mía ¡Mía!
Sintió que el corazón que no le latía se le destrozaba. Admitir en voz alta su debilidad era peor que la herida que la estaba matando.
Seguía siendo la misma idiota insegura en busca de un hombre que la eligiera a ella por sobre todas las cosas. Lo había encontrado. Y lo había perdido.
Su último deseo antes de morir era egoísta y cruel. Deseaba haber ganado alguna vez en su vida.
Se desvaneció por el dolor.
Cuando Caroline volvió a abrir los ojos, ya era de día. Stefan estaba a su lado, sentado con la espalda recta en la silla de su habitación y con la preocupación instalada en el rostro.
-¿Cómo te sientes?-. Le preguntó.
-Bien-. Extrañamente se sentía bien. Sin dolor. Tal vez era verdad eso que decían de las enfermedades y la muerte. Antes de sucumbir, el dolor desaparece para retornar con fuerza en el minuto final.
-¿Vas a perdonarme algún día?
Caroline tardó unos segundos en comprender. Buscó su herida. Había desaparecido.
-¡Lo llamaste!
-Lo siento, Caroline, pero no podía permitir que murieras.
-¡Te lo pedí! ¡Te lo rogué! ¡No quería…!
-Sí, sí. Lo sé. Lo gritaste durante toda la noche.
Caroline se interrumpió. Los recuerdos volvieron y el terror se instaló en ella. Si no fuese un vampiro hubiese palidecido.
Saltó de su cama.
-¿Qué…? ¿Qué fue lo que grité durante toda la noche?
Stefan suspiró incómodo. Stefan estaba avergonzado de algo, se percató. Oh, Dios. Ella iba a morir pero antes iba a matarlo.
-Dijiste…bueno, hablabas mucho. No querías callarte. Te rogué que te callaras.
-Entonces…¿Entonces tú eras real?
Stefan parpadeó y luego asintió.
En otra circunstancia sin duda sería algo de qué reírse. Caroline estática, parada en medio de la habitación con un pantalón pijama y una musculosa sucia. Stefan, detrás de la silla como si eso fuese a protegerlo.
-Si tú, si tú eras real…entonces…
-Klaus estuvo aquí toda la noche, Caroline, intentando que bebieras de su vena. Tuvo que darte su sangre cuando te desvaneciste. No querías tomarla y le gritabas al espejo.
El espejo. En el tocador. Ella le gritaba al Klaus de etiqueta. Al que clamaba venganza. Al que no sonreía.
Se dejó caer nuevamente sobre su cama. Volvía a sentirse enferma.
-Así que me pasé gritándole toda la noche a una alucinación, cuando tenía al verdadero Klaus frente mío.
Stefan sonrió.
-En unos años será una bonita anécdota.
-¡No es gracioso!
-Bueno, tal vez no desde tu perspectiva…pero desde la mía si que lo fue. Klaus no sabía que hacer porque no lo escuchabas y estabas gritándole a alguien en el espejo. Y luego resulta que ese alguien era él mismo, ¡Deberías haber visto su cara!
-¡Cállate! ¡Basta!
Pero Stefan encontró demasiado divertida la situación.
-Estaba desesperado, amenazó con matarme al menos unas cinco veces hasta que tú escuchaste su voz. Y luego fue una disparatada charla entre él, tú y el otro él.
Caroline se tapó la cabeza con la almohada y gruñó.
-¿Por qué no podías simplemente no llamarlo?
-Tengo dos motivos. ¿El altruista o el egoísta primero?-. Caroline le volvió a gruñir-. El altruista es que no podía soportar que murieras, tenía que ayudarte. Y el egoísta…-. Stefan rió suavemente-. Cuando me había convencido en que lo más noble que podía hacer por ti era dejarte decidir tu destino pensé en lo que me haría Klaus cuando se enterase que te dejé morir. Así que decidí que tu vida vale menos que el infierno que iba a convertir mi vida Klaus por no haberlo llamado. Lo siento, Caroline.
Ella reaccionó cuando escuchó que Stefan abandonaba la habitación.
-¿Dónde vas?
-Te dejo descansar. Toma, esto es para ti-. Le entregó un papel doblado al medio-. Si necesitas alguna seguridad, te doy mi palabra que no lo leí.
-Claro que no, Klaus te mataría si se enterara-. Le respondió irónicamente a su amigo. No, no estaba enojada con él-. Gracias por salvarme la vida, Stefan. Aún cuando te pedí que no lo hicieras.
-Oh, no. Él hizo todo el trabajo-. Hizo un ademán de retirarse pero cuando se encontraba en el umbral de la habitación se volvió hacia ella-. Caroline, si te sirve de algo, yo creo que está bien.
-¿Qué cosa?
-Ustedes. Ustedes están bien. Fue divertido verlos interactuar, aún cuando tú estuvieses delirando. Incluso así…no lo sé, sólo creo que está bien.
Abandonó la habitación dejándola con un montón de preguntas.
Tomó el papel y lo desdobló, la letra de Klaus estaba presente en él pero ella ya lo sabía.
"Incluso en el bando enemigo, siempre serás mi primer opción"
Sonrió. Y como no podía morir de vergüenza, decidió que la noche anterior había sido fructífera.
Bueno, Caroline Forbes, no todo está perdido.
Leí por ahí que un posible spoiler de la temporada es que Tyler vuelve a morder a Caroline. No lo creo, pero me pareció divertido jugar un rato con eso.
Como estoy demasiado feliz por el spin off no sé mucho qué decir. Klausito protagonista. Deliro. Y aún hay mil maneras de salvar al Klaroline así que no desespereis.
Gracias por los comentarios :) Se agradecen.
Esta noche descorchamos otra sidra, amiga. Feliz retorno de Viernes de Klaus.
Lita Black.
