Disclaimer: Ni VD, ni Klaus, ni Caroline, ni la cura me pertenecen.


La batalla estaba en pleno apogeo. El fuego se extendía por el bosque, Bonnie estaba desmayada cerca de un gran árbol, consumida por un poder que no podía manejar.

Caroline no podía ver mucho más allá de las llamas, pero escuchaba los gritos de Damon intentando desesperadamente encontrar a Elena, Stefan dando indicaciones pretendiendo dominar la situación y también voces que no reconocía, agonizando.

Vislumbró una sombra a su lado y reconoció a Kol, jadeante, cerca suyo.

-Este no es un lugar para una dama-. Le dijo.

-Mis amigos están aquí-. Le responde con simpleza, como si eso explicara todo.

Kol le clavó la mirada.

-Vete, cariño. Vete antes que nos maten a todos. Alguien tiene que contar nuestras hazañas y recuerda decirles a todos que yo tenía razón-. Y con una sonrisa petulante se adentró en el mismísimo centro de la lucha; donde estaban sus hermanos.

Caroline volvió a quedarse casi en penumbras, rodeada por un humo que lo cubría todo.

Shane había logrado su objetivo, encontró la tumba, dominó a la última bruja del linaje Bennet y empezó el ritual para despertar a Silas. Sus amigos estaban intentando interrumpirlo, de no hacerlo, el mundo explotaría o algo así. Al menos eso había gritado Kol durante horas.

Caroline estaba desesperada. No tenía idea de cómo actuar. ¿Intentar acercarse a Shane y morderlo? Nada parecía una buena opción y se sentía particularmente inútil sobre cualquiera de sus habilidades.

Algo se movió a sus espaldas. Sus sentidos se pusieron en alerta y tenía los colmillos al descubierto cuando Hayley se presentó frente a ella.

-Tú, perra.

Hayley rodó los ojos y con la misma voz cansina que solía utilizar contra ella, le espectó:

-Detén el drama adolescente, Caroline. No estoy aquí para charlar contigo.

-¿Estás aquí para volver a traicionar a Tyler?

-No. Estoy aquí para evitar que intentes arruinar mis planes otra vez-. Y dicho eso, corrió hacia ella.

Caroline se preparó para el choque dispuesta a destrozar a la loba que no tenía ninguna posibilidad. Ella no era un híbrido así que no podía transformarse a voluntad y aún era de día por lo que la luna no le daría su poder; pero el impacto nunca llegó. La chica se frenó unos centímetros antes y tomó su mano. Y sonrió.

El terror se apoderó de ella, pero no pudo emitir sonido. Su cabeza entendía que debía correr y esconderse pero su cuerpo se negaba a responder. Recién cuando el primer rayo de sol atravesó el humo y su piel empezó a arder; un grito de agonía surgió de su garganta.

Hayley había tomado su anillo, su única protección contra el sol.

Unos segundos después, no podía parar de gritar.

Una sombra la rodeó, una chaqueta fue puesta sobre sus hombros desnudos, alguien tomó sus manos y las introdujo dentro de su camisa para evitar el contacto con el sol. Aún se le quemaba el rostro. El dolor era insoportable, pero aún así supo quién estaba sosteniéndola.

Klaus la observó, sus ojos estaban bien abiertos.

-Necesito que corras, amor. Por favor. Corre y no te detengas.

Entonces, deslizó un anillo en su dedo pulgar. El dolor se detuvo y empezó a sanar debido a su naturaleza vampírica.

-¡No! ¡No!-. A Caroline le costó reconocer su propia voz. Klaus se estaba quemando frente a ella.

-¡CORRE! ¡ELIJAH ENCUENTRA A REBEKAH! ¡CORRE, CAROLINE!

Quiso devolverle su anillo, él había sacrificado su propia seguridad por ella.

-¡CORRE, CAROLINE!-. Él gimió de dolor y ella empezó a correr.

Cuando volvió la vista atrás, Klaus había desaparecido, en su lugar había un gran lobo gris.

Siguió corriendo.

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Habían pasado dos días desde la batalla. Jeremy estaba mal herido y Bonnie aún no recobraba el reconocimiento.

No tenía noticias de Klaus.

Giró sobre su dedo compulsivamente el anillo del híbrido original, un hábito que había adoptado desde que lo poseía, mientras la reunión proseguía en la mansión de los Salvatore. Todos estaban allí reunidos discutiendo el próximo plan de acción contra Shane, quién había logrado escapar. Ella asistió por insistencia de Stefan, aunque lo lamentaba profundamente. Desde la batalla lo único tenía eran ataques de llanto y risa. Por momentos sentía el aroma a carne quemada y no podía borrar de su cabeza la imagen de Klaus ardiendo, literalmente, por ella. Nadie había sabido decirle qué fue del lobo. Mató a muchos seguidores de Silas, hirió a Tyler quién en un intento de controlarlo se había transformado también, Kol había logrado ahuyentarlo. Stefan había ido hasta su casa, esperando encontrarlo allí pero la mansión original estaba desierta y sus hermanos se habían mudado con Rebekah. Nadie parecía tener noticias de él.

Damon le reprochó el haberlos abandonado en medio de la batalla. A Caroline sólo se le ocurrió una respuesta, una no apta para sus amigos. Él me pidió que lo hiciera.

Tyler estaba más protector sobre ella desde el último incidente, intentaba mostrarse amable y compañero, pero la estaba asfixiando. No la dejaba un solo minuto a solas.

-¿Puedes dejar de hacer eso, Barbie? ¡Me estás enfermando!-. Caroline miró directamente a los ojos de Damon-. Estamos intentando saber cómo detener a Shane y tú no paras de llorar y girar el estúpido anillo.

-¡El estúpido anillo salvó mi vida!

- ¡Entonces ve a darle el beso de agradecimiento a Klaus y vuelve cuando se te caiga una idea de esa rubia cabecita tuya…!

-¡Damon!

Caroline vio a Tyler incorporarse rápidamente, a Stefan mirar disgustado a su hermano, a Elena estudiándola a ella como si estuviese enferma…y salió corriendo de la mansión, directo a la casa de Rebekah Mikaelson.

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Cuando llegó allí, no hizo falta que tocara a la puerta, la rubia se abalanzó sobre ella dispuesta a asesinarla en el mismo instante en el que puso un pie en su propiedad.

-¡Tú, perra! ¡¿Dónde está?! ¡Lo mataste!-. Rebekah lloraba y la maldecía al mismo tiempo. Elijah tuvo que contenerla para que no le haga daño, pero aún así se le hacía bastante difícil poder retenerla.

-¿Klaus no está aquí?

-¡Por supuesto que no!

Caroline estaba confusa, sabía que Klaus no estaba en su hogar, pero había creído que se encontraba con su familia, esperando que alguna bruja le hiciera otro anillo o que Bonnie se recuperara para confeccionarle uno nuevo a Caroline.

-Te odio-. Y era verdad. Rebekah destilaba odio. No había nada en el mundo que odiara más que a Caroline Forbes.

-¡Tú querías matarlo en primer lugar! Stefan me lo contó todo…-. No supo de donde sacó el valor para gritarle eso, pero Caroline pensó que se lo merecía. Rebekah estaba actuando como si no hubiese sido su idea matar a Klaus después de obligarlo a tomar la cura.

La rubia se dejó caer en los brazos de Elijah e irrumpió en un llanto desconsolado.

-No es verdad, no lo es. Yo lo quería, si. Pero…pero…jamás lastimaría a Nik. Oh, Dios. Es mi culpa, Elijah. Es mi culpa.

Por primera vez, Caroline veía a Rebekah como lo que era, una joven que creció sin una madre, sin amigos, con la única compañía de sus peculiares hermanos.

-Lo siento, Rebekah. No quise decir eso-. Se acercó cautelosamente hasta los hermanos originales-. Toma, esto es de Klaus. Yo quise devolvérselo desde el primer instante…

Pero ella rechazó el anillo, negando suavemente con la cabeza.

-Nik nos mataría si se entera que te quitamos su anillo.

Unos minutos después, sentados en la sala de estar, Caroline decidió romper el silencio.

-Yo…yo me siento muy culpable por lo que pasó. ¿Cómo es que no tienen idea de dónde está?

Elijah le respondió.

-Como lobo, Niklaus no siente la maldición del sol, pero aún así sus instintos son difíciles de controlar. No hay noticias de nadie que haya estado transformado más de ocho horas; creíamos que estaría en su casa tras las cortinas esperando por una nueva bruja.

Caroline comenzó a jugar con el anillo de Klaus otra vez.

-¿Creen que algo le podría haber pasado? ¿Qué no llegara a protegerse del sol?-. Su voz se quebró-. ¡No puede habérselo tragado la tierra!

-Eso es lo que pensamos nosotros-. Kol hizo acto de presencia en el salón, observaba a Caroline curiosamente, pero ella podía ver el cansancio tras sus ojos. Al parecer, la familia Original estaba viviendo su propio infierno-. Por eso te seguí durante todo el día de ayer, pero tu cuadrúpedo novio no te ha dejado sola.

-¿Me estabas siguiendo?-. Recordó vagamente la sensación de alguien observándola fijamente-. ¿Creen que Klaus buscará su anillo en primer lugar?

Rebekah rió.

-No el anillo, tonta. A ti. Nik querrá encontrarte a ti.

-El lobo, Caroline-. Dijo Elijah con voz sombría-. Si Niklaus se ha abandonado a los instintos del lobo tú serías su primera víctima-. Caroline se estremeció ante la última palabra-. Los lobos actúan por instinto como te debe haber explicado tu novio-. Prosiguió Elijah-. Y tú eres el último vampiro que el lobo percibió antes de la batalla, recuerda tu aroma, y necesitará cazarte.

Entonces recordó las últimas palabras de Klaus mientras le salvaba la vida: ¡CORRE, CAROLINE!

Ahora entendía el sentido proteccionista que Tyler había desarrollado hacia ella. Por supuesto, nunca se lo había comentado.

-Entonces…

-Entonces te haré un resumen-. Interrumpió Kol, tras servirse una copa de alcohol-. Nik salvó tu vida porque al parecer encontró en ser tu héroe su nuevo hobbie, para hacerlo necesitó darte su anillo, pero para no morir calcinado él mismo tuvo que transformarse. Como lobo, sospechamos que no controla sus emociones. Tal vez si, después de todo es mi hermano del que estamos hablando y no de un simple lobezno de baja categoría-. Agregó con una cuota de orgullo que difícilmente admitiría frente a su hermano mayor-. Así que tuve que espantarlo de la batalla para que no nos mate a todos con su mordida, después de eso le perdimos el rastro.

-A partir de aquí, barajamos sólo hipótesis. Niklaus puede haber encontrado un refugio y está viajando de noche hacia alguna vieja conocida bruja para protegerse o…-. Caroline supo que no le iba a gusta lo que Elijah estaba por decir-. Perdió todo el control que tenía sobre el lobo al pasar demasiado tiempo convertido en él.

-Lo que no entiendo es por qué no vendría en su busca por ayuda.

Rebekah hizo un extraño ruido con la garganta.

-¿Por qué confiaría en mi?-. Su voz sonaba cansada, algo en ella se había roto-. Nik jamás volverá a confiar en nosotros.

Por extraño que parezca, Caroline no encontró satisfacción en la desolación de Rebekah, por el contrario tuvo que controlar el impulso de consolarla. No eran amigas, ni siquiera se agradaban la una a la otra, pero nadie podría ser indiferente al dolor que transmitía la Original.

Era tan típico de Klaus el no pedir ayuda que no sabía que pensar. Podría estar en cualquier parte del país, incluso podría estar muerto. Se estremeció ante esa idea, y supo que no podría tolerarlo, la sensación de ahogo en el pecho era demasiado dolorosa para ignorarla. Klaus sería un maniático y psicópata asesino manipulador, pero le debía la vida y en estos momentos encontrarlo era muchísimo más importante que detener a Shane o proteger a Elena.

-Lo siento. De verdad. Lo siento mucho-. Explicó porque sentía que necesitaba intentar consolarlos de alguna manera. Los tres hermanos la miraron fijamente durante unos segundos. Elijah asintió con la cabeza solemne y Kol le dedicó una sonrisa insolente, Rebekah seguía ensimismada en su dolor-. ¿Tiene que haber algo que podamos hacer? ¿Cómo puedo ayudar? Tal vez cuando Bonnie se recupere pueda hacer un hechizo rastreador…

-Ey! Ey! Nada de involucrar a tus amigos en esto, dulzura. Dejas que la familia lo solucione.

-¡Pero es mi culpa!

-Sí-. Admitió Rebekah-. Lo es. Pero no queremos a ninguno de tus amigos intentando asesinar a Nik…

Caroline iba a contradecirla pero no encontró cómo hacerlo, tenían razón después de todo, Damon jamás dejaría pasar esta oportunidad.

-Bien. No le diré nada a nadie-. Se incorporó para retirarse pero Rebekah estaba frente a ella en un instante.

-Tú no te vas a ninguna parte, primero tengo que borrar tus recuerdos.

-¿Qué? ¿Por qué?

-Porque irás a contarle a todos tus amigos…

-¡Ya te dije que no lo haría!

-No confío en ti.

-Pues bien, utiliza la compulsión para evitar que les diga la situación de Klaus, pero no me borres mis recuerdos. Se lo debo a tu hermano.

-Bien-. Vio los ojos de Rebekah dilatándose…

-Rebekah, espera-. Elijah estaba frente a ellas-. No lo hagas-. Su hermana lo miró con sorpresa-. Niklaus confiaba en ella.

-¿Tengo que recordarte cuántas veces lo traicionó?

-Deja los celos, hermanita-. Dijo Kol con una sonrisa-. ¿Nos prometes tu silencio, dulzura?

Caroline abandonó la casa tras jurarle una y mil veces que no alertaría a sus amigos, Rebekah no estaba conforme con esa decisión pero sus hermanos se mostraron impasibles. Kol le había sugerido amablemente que se retirara, esta vez ella aceptó su idea.

Siguió girando el anillo con el que Klaus le había salvado la vida y rogó porque se encontrara bien.

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Tres días más tarde, Caroline seguía sin noticias de Klaus. Kol se mantenía en contacto con ella, el vampiro estaba desorientado y juraba haber extendido su red de espías a todo el continente. Estuvo tentada de preguntarle si su red de espías se podía extender a Roma o París, tal vez Tokio, pero como el recuerdo la avergonzó mantuvo su boca bien cerrada.

Acababa de visitar a Bonnie quién ya se encontraba mucho mejor, aunque aún no podía usar magia. Le había prometido que en cuento fuese capaz de realizar otro anillo para ella se lo haría saber, pero a Caroline no le preocupaba utilizar el de Klaus. En un ataque de desesperación, cuando no podía conciliar el sueño durante la noche decidió que no cambiaría su anillo hasta no tener noticias del híbrido. Se lo debía.

Se había peleado con Tyler el día anterior, tras una discusión que duró horas, al parecer a su novio no le agradaba que lleve consigo un objeto tan fuertemente ligado a Klaus. Pero, ¿Qué esperaba que hiciera? Ella le había gritado que no estaba dispuesta a ocultarse en las sombras teniendo la posibilidad de salir a la luz porque él no podía controlar sus celos. En el fondo, ambos sabían que la discusión sólo estaba encubriendo otras cosas. Klaus había reaccionado, el único de todos los presentes que había corrido a socorrerla. No Bonnie, No Elena. Tampoco ninguno de los hermano Salvatores. Ni su novio había actuado con rapidez al escuchar sus gritos, el único que se había sacrificado por ella había sido su enemigo.

Aunque no creía que fuese justo imputarle a Tyler esa responsabilidad, no se sentía muy caritativa al escucharlo insultar al hombre que le salvó la vida.

Su novio había cesado su constante vigilancia sobre ella tras la discusión, por lo que no perdió oportunidad y puso su automóvil en marcha hacia la mansión de Klaus.

La mansión tenía un aspecto sombrío. No había estado desabitada demasiado tiempo, después de todo había pasado menos de una semana, pero aún así había algo raro en el aire. Caroline recorrió las habitaciones con la esperanza de encontrarse a Klaus en alguna de ellas.

El estudio fue su última opción. De manera infantil casi esperaba ver aparecer al híbrido allí, mostrándole alguna de sus muchas pinturas, tal como hizo la noche del baile. Se dejó caer sobre el sofá que con los dibujos entre sus manos.

-¿Dónde estás? ¿Por qué no podemos encontrarte?

Necesitaba con desesperación saber que estaba bien. Klaus le había salvado la vida en cuatro oportunidades, pero nunca él había estado en peligro. Le aterraba la idea de que no haya sido capaz de controlar al lobo y que ahora éste haya dominado por completo su mente.

Y entonces, Caroline tuvo una idea. Recordó a otra persona que no pudo dominar su mente producto de alucinaciones; la voz de Stefan se presentó clara en su cabeza.

"Klaus la tenía encerrada en una habitación donde no se filtraba el sol y donde era imposible hacerse daño"

Con vacilación se adentró en los pasillos de la mansión hasta descender al sótano. Vio la puerta cerrada y pensó que todo aquello era una estupidez. Sus hermanos habían registrado la propiedad con anterioridad, no se les habría pasado por alto esa habitación.

Tomó el pomo de la puerta y lo giró.

Klaus la observaba con una sonrisa irónica desde el otro lado.

-Al parecer, eres mucho más inteligente que mis hermanos, amor.

Klaus. Vivo.

-Tú…

-¿Sí, Caroline?

Cerró la puerta tras ella confinándolos a ambos al encierro.

-¿Tienes una idea de lo preocupados que estábamos?

Klaus rió, pero su risa carecía de humor.

-¿Quiénes? ¿Mis hermanos? Oh, lo sé. Son la razón por la que estoy escondido aquí.

Caroline suspiró. Klaus estaba tan dañado que no podía ver la preocupación de sus hermanos, para él todo era causa de un complot en su contra.

-Ellos están preocupados. Jamás los había visto tan desperados y Rebekah…se está consumiendo de los nervios.

-¡Rebekah hizo un pacto con Shane para matarme!

No podía negarlo, pero cómo explicarle que su hermana menor estaba destrozada por su ausencia cuando ella misma había proclamado que deseaba su destrucción.

Se sentó en la cama con gesto cansado. Él la observó curioso pero no dijo nada, se mantuvo a distancia.

-¿Qué haces aquí de todos modos?

-Luego de la batalla llegué hasta aquí para evitar al sol, me dirigía a New York para encontrarme con una bruja amiga cuando mi hermano registró toda la casa. Me escondí aquí desde entonces porque necesitaba viajar de noche; pero cuando intenté salir descubrí que Kol había cerrado todas las fronteras.

-¿Y pensabas quedarte aquí hasta que se cansen de buscarte?

-Un mes, dos…ya te lo dije, amor, cuando eres vampiro necesitas ajustar tu percepción del tiempo. ¿Qué es un mes para la eternidad?

-Ellos realmente están preocupados, pero como no me creerás hasta que lo veas por ti mismo…toma-. Intentó devolverle su anillo-. Gracias. Sé que tendría que haber sido lo primero en decir pero…gracias, Klaus. Por sacrificarte por mi.

Él asintió con un gesto seco con la cabeza, pero no tomó el anillo.

-Bien, ahora voy a borrarte tus recuerdos y…

-¿Qué problemas tienen los Mikaelson con los recuerdos ajenos?

-No puedo permitir que le cuentes a mis hermanos ni a nadie donde…

-¡No lo haré!

-¡No confío en ti!

Las palabras fueron peores que el dolor que le ocasionó el sol en medio de la batalla. Él había salvado su vida, pero no olvidaba las traiciones de ella.

-Pero…salvaste mi vida-. Dijo casi en un susurro.

-Un reflejo-. Su rostro era inexpresivo.- Ahora, Caroline. Tenemos una situación aquí y…

-Bonnie dijo que en menos de una semana será capaz de confeccionarme un nuevo anillo. Sobreviviré un par de días sin…

-No. Tú te quedas con ese hasta que yo me encargue de conseguir uno nuevo.

Caroline sonrió con ternura. Él no confiaría en ella y estaría disgustado, pero su sentido protector prevalecía pese a ello. No como Tyler, dijo una voz dentro de su cabeza, que cesó su vigilancia en cuanto tuvieron la primera discusión.

Observó atentamente al híbrido cruzado de brazos que había dado todo por salvarla.

-No aceptarás que te devuelva tu anillo, ¿Verdad?-. Él se limitó a levantar una ceja-. Bien. Tengo un plan-. Y dicho eso, salió corriendo.

Caroline regresó a la mansión bien entrada la madrugada. Klaus la vio llegar con dos bolsos de manos y en silencio la contempló mientras acomodaba bolsas de sangre en el refrigerador de la habitación. Ella dejó el anillo sobre una mesita de noche que se encontraba al lado de la cama.

-Ahora, ninguno de los dos tiene anillo-. Informó con una sonrisa.

Klaus rió, esta vez parecía un poco más animado.

-Así que ahora te has autoimpuesto un exilio conmigo.

-Lo justo es lo justo, Klaus. Estás en esta situación por salvar mi vida, lo menos que puedo hacer es acompañarte-. Y con una sonrisa petulante agregó-. Está amaneciendo. No puedes echarme.

Klaus negó con la cabeza.

-Caroline, esto es una locura.

-No, no lo es. Bonnie dijo que en dos o tres días tendrá preparado mi anillo así que será poco tiempo. Le dije a mi madre que estaría fuera de la ciudad unos días para alejarme del drama sobrenatural. ¡Traje un colchón inflable!

Klaus la observó durante unos segundos. Aún no confiaba en ella.

-Van a ser unos días interesantes, Caroline. ¿Se supone que debemos comprar algún juego de mesa?

Ella sacó uno de unas de las maletas.

-Pensé en todo.

-Podría obligarte a irte.

-Tú jamás me obligarías-. La seguridad de ella era aplastante. Necesitaba enmendar las cosas-. Por favor, jamás llegaré a compensarte por las molestias pero necesito saber que hago algo por ti.

-No me debes nada, Caroline. Me conformo con que te vayas de aquí y vuelvas a tu vida normal.

-Fuiste el único que se preocupó por mí-. Admitió en un susurro-. Por favor…

Caroline necesitaba desesperadamente que se lo permitiera; así como él había sido el único que se había preocupado por ella, necesitaba demostrarle que ella se preocupaba por él.

Luego de unos segundos que se le hicieron eternos, Klaus asintió.

-Va a ser peligroso, amor.

-Tú me vas a proteger. Es tu nuevo hobbie, o al menos eso dice Kol.

El híbrido gruñó en referencia a su hermano menor.

-Dime qué quieres hacer por las siguientes setenta y dos horas.

Ella supo que había ganado la primer batalla, aún le esperaban unas cuantas más mientras aguardaban el llamado de Bonnie.

-Podrías contarme sobre Roma, Paris o Tokio.

Él recibió su comentario con una carcajada y pasó las siguientes horas contándole como disfrutar de su eternidad.


Es raro. Lo sé. Pero no pude quitarme la idea de la cabeza de Caroline utilizando un anillo de Klaus.

Si matan a Kol les quemo el rancho a todos los productores. Y conozco a alguien que me acompañará en mis aventuras.

Lita Black.