Disclaimer: TVD no me pertenece. El Klaroline, por otra parte, es propiedad exclusiva del fandom que tras dos temporadas de abandono y por medio de la prescripción adquisitiva se lo ganó a Julie Plec.
Caroline pasa veinte años en Francia. Recorre cada pequeño escondite del país antes de comprender que es tiempo de retirarse.
Francia es hermosa pero le recuerda constantemente a su soledad. Porque en Francia, el amor es tema recurrente.
Paris, principalmente, irradia un halo de romanticismo que a veces se torna insoportable. Pero lo que realmente lo hace difícil de sobrellevar es pensar que debería estar acompañada.
Los primeros años hubo días donde Caroline se levantaba pensando que debería sentir algo de culpa por dejar a Tyler. Con el transcurso del tiempo, los viajes y el mundo a sus pies, entiende que tarde o temprano hubiese sucedido. No es que no lo quisiera, ella lo quiere, aún hoy, dos décadas después. Pero el quererlo no lo convierte en su compañero de por vida.
Hay noches en las que piensa en Klaus y se reformula la misma pregunta y comprende que lo que más le duele de la muerte del híbrido es que nunca obtendrá respuesta.
Tal vez lo suyo nunca hubiese resultado.
Tal vez, era el amor de su vida.
0-0-0-0
El siguiente destino es Mallorca, donde se encuentra con Stefan de casualidad.
Es la segunda graduación de la escuela secundaria de Caroline. No saben por qué, pero a ambos les parece correcto fingir tener diecisiete años otra vez. Así se conocieron y está bien volver a intentarlo juntos, casi un siglo después.
Un día, ella logra arrastrar a Stefan a la compra de su vestido de graduación. Coral, azul, rojo y verde. Ella los ve todos. Con volados, largos y de corte princesa. Cortos, strapless y con escote corazón.
Stefan, con más aburrimiento que el que ha soportado en toda su vida le pregunta al cabo de tres horas:
-¿Qué buscas, Caroline?
Se detiene un momento, y se ve obligada a contestar con la verdad. Sobre el vestido, sobre su vida, sobre su eternidad.
-No lo sé, Stefan. Hace tiempo que no lo sé.
Ella deja a Stefan en algún momento de la década siguiente. Se despiden como se reencontraron, entre besos y abrazos y jura de encuentros y amistad eterna.
0-0-0-0
Transcurre algún tiempo cuando ella se encuentra con Elijah en Viena. El Original parece sorprendido pero la saluda como a una vieja amiga.
Caroline piensa que es irónico que recién allí aprecie el parecido físico que compartían ambos hermanos.
Elijah parece dispuesto a saludarla, preguntarle unas cuántas cosas de cortesía y retirarse. Pero ella no lo deja y lo arrastra hasta un café.
Se sientan en la terraza de una pintoresca cafetería de Viena y Caroline piensa que tal vez no fue tan buena idea. Después de todo nunca ha tenido una relación cercana con el mayor de los Mikaelson.
Pero Elijah le simplifica la charla y aunque a veces parece incómodo se asegura de preguntarle absolutamente todo sobre los lugares donde ha estado.
-¿Y tú? ¿Qué haces en Viena? rostro de Elijah se endurece, como si no deseara mentirle pero fuese incapaz de ignorar la pregunta directa-. ¡Déjame adivinar! Negocios familiares.
El Original sonríe orgulloso y aliviado de poder abstenerse de responder. Su sonrisa no tiene hoyuelos.
-Eres mucho más que una cara bonita, Caroline.
Ella se atraganta con el té incapaz de no hacer otra cosa que mirar fijamente a su acompañante.¡Vamos, Caroline!¡Reacciona!
-Lo siento, ¿Dije algo que te ofendió?-. La preocupación en su rostro es tal que Caroline siente deseos de llorar.
-No, por supuesto que no. Sólo…-. Le sonríe a Elijah con una mueca de disculpa-. Tu hermano solía decirme eso.
Entonces Elijah la mira con compasión, lo que la sorprende.
-Mi hermano-. Dice con voz suave-. Nunca fue bueno tomando decisiones. Demasiado impulsivo y orgulloso para su propio bien.
Cambian de tema antes de que la charla se vuelva incómoda y se despiden al rato. Elijah sonríe cuando Caroline le hace prometer que le enviará sus saludos a Rebekah, por el mero placer de fastidiarla.
0-0-0-0
Caroline conoce a alguien en California.
Pierre es francés y fue convertido en los tiempos de la Revolución. Es pura emoción contenida y le encanta hablar sobre el amor.
Ella lo quiere y pasan alrededor de cinco años juntos hasta que lo que tienen se rompe.
El francés la acusa de la ruptura. Le imputa que para ella siempre fue algo pasajero y que nunca apostó a hacer perdurar la pareja.
Tiene razón. Pero cómo explicarle que no hay en la eternidad humano, vampiro o híbrido capaz de ofrecerle un mundo.
0-0-0-0
Tras la ruptura ella parte a Venecia para el Carnaval.
Pese a los siglos la ciudad mantiene su tradición. Caroline está extasiada y sólo se arrepiente de no haberlo hecho antes, cuando su madre vivía. Le hubiese encantado.
A medida que transcurre la noche se convence que debería haber persuadido a Stefan de acompañarla. Al menos así, hubiese evitado a todos los hombres que entre borrachos y avalentonados por el halo de pecado que envuelve a la ciudad se abalanzan sobre ella.
Cuando rechaza al número seis, divisa a lo lejos una conocida cabellera rubia.
Rebekah.
Caroline sonríe olvidándose que nunca fueron precisamente amigas y se dirige hacia ella dispuesta, al menos, a escuchar unos cuantos insultos originales.
Entonces un hombre se aproxima a Rebekah. Ella ríe. Caroline pierde el aire y su corazón muerto se contrae. No puede verle el rostro pero le reconoce.
Rebekah la ve y abre los ojos con sorpresa. Aunque no la escucha por el tumulto (pese a su audición superdesarrollada) ve mover los labios de la original formando su nombre.
El hombre desaparece.
Llega a Rebekah en un santiamén, la rubia ensaya una sonrisa pero Caroline le gruñe.
-¿Dónde está?
-Hola, Caroline.
-¿Dónde está?
-¿Quién?
Caroline la empuja y se abre camino hacia el final de la calle. Escucha a Rebekah llamarla pero la ignora. El corazón le late. Su muerto corazón late.
Tiene que caminar unas cuantas cuadras bajo la luna veneciana hasta encontrar a la figura de capa que la espera apoyado bajo una farola.
No lleva la máscara de rigor, porque ambos saben que es inútil.
Klaus le sonríe.
-Buenas noches, amor.
0-0-0-0
Generalmente, ella siempre tenía una respuesta hiriente cuando de Klaus se trata. Era su juego, después de todo.
Algo dentro suyo no se sorprende en reencontrarse con el híbrido muerto. Y eso la enfada más que nada.
-¿Cómo es que estás vivo? ¿Lucifer te rechazó?
Él ríe, pero su risa es distante. Está a la defensiva.
-No tengo el agrado de conocer a Satanás, Caroline. Pero creo que seríamos grandes amigos.
Caroline avanza un paso hacia él. Todavía se debate entre abrazarlo o golpearlo tan fuerte y rogar por ser capaz de provocarle algún tipo de daño.
-Debí haberlo sabido-. La sonrisa del híbrido se ensancha y ella siente deseos de abofetearlo-. Pero...¡Claro! El cambio de cuerpo. El truco preferido de Niklaus Mikaelson. ¿Quién fue el pobre diablo a quién sacrificaste para que Tyler creyera que estabas muerto?
"Deberías haber visto su cara, Care. Sus ojos pedían piedad"
-No lo recuerdo, Caroline. Han pasado tantos años ya...
-¿Por qué?-. Su voz suena mucho más dañada de lo que ella previó.
Klaus se aleja un paso.
-Hubo complicaciones. Y debía empezar a borrar mi rastro.
-¿Y no te importó que pensara que estabas muerto?
-Daños colaterales, Caroline.
Daños colaterales. Él la había llamado así una vez. En su cumpleaños número dieciocho, cuando la salvó por primera vez. En su primer encuentro a solas.
-¿Llamas daños colaterales a hacerme creer que estabas muerto?
-¿Cómo pretendes que lo llame?
-¡Una crueldad!
El ríe sin malicia, cuando sus ojos conectan con los de ella denotan algo de ternura.
-Sigues siendo tan…tan inocente, amor.
Se cruza de brazos, pensando en toda esa noche que parece un retrato de sus pesadillas. Rebekah en el desfile, Klaus vivo. Todos ellos.
-¿Qué clase de complicaciones surgieron como para tener que fingir tu propia muerte?
Klaus suspira y por un momento a Caroline le parece atormentado.
-Hoy no, cariño. No esta noche. Es suficiente con que hayas descubierto que estoy vivo.
-Siempre lo supe-. La confesión se escapa de sus labios antes de poder refrenarla y una vez dicha la verdad se presenta ante ella de forma innegable. En algún lugar de su mente y en el fondo más oscuro de su corazón ella sabía que estaba vivo-. Siempre.
-Eres mucho más que una cara bonita.
-¡ELIJAH!
-Niklaus, amor.
Ella da unos pasos hasta él, furiosa.
-¡Elijah sabía que estabas vivo! Lo vi en Viena en…
-En el 2997. Lo sé. Iba a encontrarse conmigo allí. Tuve que dejar la ciudad a la mañana siguiente.
-¿Tú estabas allí?-. Habían estado tan cerca…
-Y en Francia, Mozambique, San Petersburgo, Budapest y la isla de Capri. Es una broma recurrente entre mis hermanos, para serte sincero. Parece que tenemos gustos parecidos, Caroline.
Su relato es hipnótico y Caroline lo descree por momentos. El cuadro de la noche parisina, el brazalete en Moscú, el portarretrato de Grace Kelly en Viena. Pequeños objetos que él sembró y ella recogió en su vuelta al mundo.
Una manía que no pude evitar, amor. Necesitaba que me recuerdes justifica él.
Caroline niega mientras las lágrimas comienzan a caer.
-¿Alguna vez pensaste qué pasaría cuándo descubriera que estabas vivo?
Klaus le contesta, sin vacilar.
-Si. Me odiarías. Lo descubrirías y me enfrentarías, te sentirías decepcionada. Nunca me perdonarías.
La seguridad con la que lo dice es plasmante. No deja lugar a dudas.
-¿Y aún así…?
-Tenía que protegerte, amor.
-¿De qué?
-De mis enemigos, de la verdad, de ti. Pero principalmente, quise protegerte de mi.
Klaus está tan dañado que ella le cree, pese al enfado.
Él no entiende que puede ser salvado, no le interesa. En su interior, sabe que no existe la posibilidad de salvación.
Caroline deja la noche veneciana entre lágrimas. El carnaval no se muestra festivo; los colores ya no irradian alegría.
Él no intenta retenerla cuando ella se da por vencida y deja que la angustia la consuma.
0-0-0-0
Pasarían días, incluso semanas antes que Caroline vuelva a sonreír. Para bien o para mal había encontrado lo que tanto buscaba.
Tarda cinco años en volver a encontrarlo.
-Caroline.
Parece tan sorprendido, tan asombrado. El brillo de anhelo en sus ojos lo traiciona, la máscara cae durante unos segundos para que Caroline se termine de convencer de que ha tomado la decisión correcta.
"Cualquiera capaz de sentir amor es capaz de ser salvado"
-Si pude perdonarte la muerte de miles de personas, ¿Por qué no podría perdonar tu propia muerte?
Ambos saben que llevará tiempo sanar las heridas, limar las desconfianzas y superar los siglos de desencuentros; pero ambos sonríen. Llevan demasiado tiempo entre penumbras, anhelándose entre si, él viéndola entre sombras receloso de secreto, ella ambicionándolo en sueños.
Disfrutan esa primera sonrisa trémula. Tiene una eternidad para recordar como reír.
Entonces, aclaraciones varias.
1. Lamento enormemente la espera. Sucedió que mis profesores de la Universidad no entendieron que tenía una historia por terminar y decidieron de igual manera tomarme todos los exámenes, así que me vi obligada a estudiar.
2. ¿Vieron el final de temporada? Es muy difícil reponerse a semejante sonrisa y sentarse a escribir sin sentir la necesidad de ir una misma a la aerolínea y comprarle el pasaje a Caroline a Nueva Orleans.
3. No termina de convencerme el final, pero no podía escribir un reencuentro romántico porque no tendría sentido. Él le ha mentido durante años, es lógico que ella se sienta traicionada. De igual manera no puedo pensar otra decisión para Klaus. Está tan dañado que lo único que sabe hacer frente a ese sentimiento desconocido es esconderse; además la primer parte de la historia fue escrita antes de 4x23, así que me gusta pensar que tiene cierta relación con el regalo de Klaus. Elige la felicidad de Caroline antes que sus propios propósitos. Me gustó jugar con el bebé de 4x20. Como quiero dejar que The Originals tome su rumbo no quise explorar mucho ese camino, pero me gusta pensar que "esas complicaciones" y las pocas explicaciones que él le da a su regreso están relacionadas con el futuro de nuestro pequeño heredero. Tal vez, en algún momento, cuando haya más información, pueda escribir una tercera parte donde lleguen las explicaciones. Espero no decepcionarlos mucho con el capítulo, estuve trabada un poco con estos dos insensibles, pero no quería seguir haciéndolos esperar.
4. Dedicado a la persona de siempre, a la que me soporta en todos mis estados. Always&Forever.
5. Nos leemos pronto, espero. Antes que comience la otra tanda de parciales.
Lita Black.
