Lector, nuevamente vuelvo a decir que esta es una historia muy larga, 7.500 palabras en promedio. Leerla es totalmente opcional, esto es un oneshot con extra, no un Two-Shot(?)

Advertencias: Sólo insolencias ¿Fluff?.

Shingeki no Kyojin no me pertenece, ni tampoco ninguno de sus personajes. Este es un escrito sin fines de lucro con el único propósito de entretener.


. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

~o~o~o~ Entre disfraces, sedantes, golpes e insultos : Extra ~o~o~o~

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

¿Cómo es que había sucedido esto?

Miró al hombre frente a él, un repentino brillo de determinación se asomó desde lo más profundo de sus pupilas, causando que un escalofrío recorriera su columna y que el vello se le erizara. "No, no creo que realmente esté pensando en..."

Deseó que el titán colosal apareciera y lo aplastara ahí mismo al notar como tomaba "Esa cosa horrorosa" y se la ponía entre los labios, dedicándole una maliciosa y casi imperceptible sonrisa.

Apretó los puños, los dientes, sus glúteos y cada músculo de su anatomía para evitar salir corriendo despavorido como la nenaza que claramente él no era. No, no lo era. Si tan sólo nunca hubiera aceptado ser parte de los extraños juegos de Hanji y obligado al sargento a unirse también, definitivamente esto jamás habría estado pasando.

.

.

Hace tres horas…

Algo extraño, misterioso y desconocido había sucedido. No se lograban escuchar las frecuentes conversaciones de los soldados, tampoco se veía correr gente de aquí para allá en un intento de complacer las demandas del "Hombre más fuerte de la humanidad", ni siquiera suaves murmullos o las queja por los entrenamientos eran audibles. En vez de eso sólo existía un pesado, frío y aplastante silencio, esos que detienen el tiempo, crispan los nervios y matan hasta al más pequeño insecto. Era el ruido que sólo la ausencia hace, tortuoso, incómodo, ensordecedor, uno que dejaba en claro el desolado panorama que se vivía en esos momentos.

La legión de reconocimiento estaba prácticamente desierta.

¿Los titanes se habían comido a todos? No, aunque suene increíble, no habían sido ellos los causantes de esa soledad.

¿Una enfermedad altamente mortal había arrasado con sus jóvenes vidas? No, tampoco fue eso.

¿Acaso el sargento Rivaille había colapsado y acabado por mandar a todos al mundo por limpiar cómo cerdos asquerosos? Casi, pero no.

¿Entonces qué había pasado?

Algo inusual, insólito, un suceso que sólo ocurría un par de veces al año: Día festivo.

El alba iluminó los cielos, llevándose la penumbra de la noche y de paso al 99% de los soldados, quienes habían prácticamente huido tan pronto se hizo de mañana. Un día festivo era algo único, algo especial que digno de gozar desde la madrugada misma, un motivo para cantar, bailar, beber y celebrar lo más lejos posible de ese palacio y del carácter aprehensivo de aquel gnomo capaz de desmayar a las mujeres, hacer que los hombres se orinaran y que cualquier animal, planta o ser vivo rogara por clemencia y compasión ante su gélida mirada.

Tan sólo un par de marginadas y vagabundas almas habían quedado abandonadas entre esas gigantes e impotentes paredes, entre ellos el comandante, quien llevaba una cantidad tan exorbital de papeleo atrasado que los altos mandos le habían prohibido tomarse el día; Rivaille, que se había negado a ir a un mugroso pueblo a gastar tiempo y dinero, ¡Ni las escobas eran de buena calidad!; Eren, al cual el sargento no le había permitido ir a darse una vuelta y menos con la china esa; Armin y Mikasa, que se habían quedado para hacerle compañía al pobre de su amigo; Jean, quien había explicado que quería compartir tiempo de caridad con su caballo; y Hanji Zoe, la cual en su búsqueda por experimentar, había decidido permanecer en el cuartel para hacer un "buen uso" del vacío lugar. Lástima que pronto su plan quedó en el olvido luego de que Rivaille y Erwin hubieran previsto sus macabras intenciones y prohibido cualquier cosa que incluyera explosiones, fuego, titanes, un dolor de cabeza y mucho que limpiar; así que cuando decidió que lo mejor era abortar la idea e ir al pueblo, ya habían partido sin ella.

Llegaba a dar risa y lástima la extraña mezcla que el destino había provocado. ¿Eren junto a Jean? ¿Rivaille compartiendo el mismo aire de Hanji? ¿Mikasa soportando los abusos del enano? ¿Erwin…? Bueno, Erwin sólo era Erwin, no hacía nada más que lamentarse de aquí para allá por haber retrasado lo inevitable: Esos malditos reportes. Y Armin estaba ahí aportando con su presencia y de paso, calmando los nervios más que crispados de la chica al ver como el sargento estaba demasiado cerca de su futuro esposo y padre de sus hijos.

Siete personas obligadas implícitamente a acompañarse y entretenerse durante ese aburrido día, a convivir sin que nadie terminara herido o, en el peor de los casos, muerto. Y ahora, como nunca, todos estaban sentados sirviendose la comida más importante del día: El desayuno, mientras compartían el más absoluto, sepulcral y por sobre todo, incómodo, silencio.

Uno que ponía nervioso hasta al mismísimo Levi.

-Ahhh, estoy aburrida -Bostezó Hanji Zoe, la loca de los titanes, rompiendo el témpano de hielo que se había formado en la estancia- Eren ¿Qué crees que podamos hacer para divertirnos?

-Callarte y acabar con tu comida-Respondió en su lugar Rivaille. Todos los presentes negaron con la cabeza, suspirando. Eran las 10 de la mañana y ya estaban por comenzar con la séptima discusión, vaya día.

-Vamos, tú eres el de las buenas ideas -Siguió insistiendo, ignorando al amargado hombre, hasta ella estaba cansada de lidiar con su carácter- De seguro sabes de algo para alegrar esto.

Todos los pares de ojos se posaron sobre el castaño, esperando alguna solución, el anhelo, la esperanza y el cansancio brillaban en casi todos esos rostros, menos en uno, que sólo demostraba el hastío y una clara frase escrita en su mirada "Si se te ocurre alguna estupidez, te mato"

-Realmente no se me ocurre nada -Respondió el aludido finalmente. No mentía, no sabía que podían hacer en esas circunstancias, pero tampoco era como si se hubiera esforzado en idear algo, aún era muy joven para morir y sabía que el sargento no mentía con esa amenaza- Gasté todo mi ingenio en idear lo de la otra vez.

-Vaya que tienes poco "ingenio" -Murmuró el sargento, causando algunas risitas ahogadas entre los presentes. En esos momentos hasta los chistes del hombre más fuerte y amargado de la humanidad causaban gracia. El pelinegro tenía humor, aunque era uno demasiado retorcido y difícil de entender, pero humor a fin de cuentas.

Un suspiro colectivo se escuchó en el desolado comedor cuando todo se volvió a sumir en el mutismo.

-¿Y qué tal sí jugamos "Verdad o reto"?-Comentó como quien no quiere la cosa la pelirroja, jugueteando con la comida.

.

.

Al comienzo se había escuchado divertido, una buena forma de pasar el rato, no más que un simple e inocente juego. Pero jamás de los jamases se imaginó que las cosas terminarían así.

Había caído en la trampa y la única persona que podía haberlo salvado de esa vergüenza pública ahora estaba en frente de él dispuesto a todo.

Terrible, simplemente terrible.

Pasó la vista por cada uno de los presentes. Todos mantenían sus ojos fijos en esa salvaje e inusual escena, esos rostros pálidos y petrificados y las miradas espantadas y perplejas terminaron por acobardarlo, provocando que retrocediera unos pasos.

-¡Vamos, Eren! No tengo todo el día -Casi llora solo con ver como la pelirroja cargaba en su mano uno de sus nuevos inventos, una cosa llamada "Cámara grabadora" que según le había dicho y mostrado, hacia "videos", vividos recuerdos que podían mantenerse años intactos.

Una nueva escena traumante para añadir a su colección de "Las peores humillaciones de Eren Jaeger", algo que jamás podría borrar de su historial, y quien sabe, incluso también podía llegar a ser una cruel carta bajo la manga para una futura extorsión.

Las piernas le temblaron como gelatina, maldiciendo en voz baja al destino, las trampas y a su estúpida ingenuidad infantil.

Nota mental: Nunca más dejar tu suerte a merced de una botella.

.

.

Hanji ya les había explicado la metodología del juego. Era simple: Hacías girar una botella y a la persona que apuntaba había que preguntarle "¿Verdad o reto"? y así sucesivamente. Llevaban un buen rato jugando y lo que comenzó como "Una simple entretención para pasar el rato" terminó en un llantos, gritos, desmayos y confesiones perturbadoras. Se había enterado que el comandante cuando pequeño era vestido como niña, que Jean dormía con una manta de caballos, que Mikasa temía a las babosas, y que el pasatiempo preferido de Hanji era leer el diario de vida que escribía Auruo. Y otras cosas terribles que no quería ni siquiera recordar, tendría pesadillas.

También tuvo que presenciar horribles y asquerosos retos. Rivaille casi muere de espanto cuando tuvo que meter su mano en el basurero y mantenerla ahí por 1 minuto, por poco pierde la vista cuando Erwin bailó Single Ladies, Armin se desmayó luego de ser obligado a correr 15 minutos, a hacer 120 flexiones de brazos y 200 abdominales, y Mikasa se puso a llorar cuando, cruelmente, el sargento la retó a ponerse una babosa sobre su mano.

La única persona que hasta ese momento no había sufrido la furia de la botella, era el joven de ojos verde azulados.

-Entonces, el siguiente será... -La pelirroja dio vueltas a la botella. Todos contuvieron el aliento, en esta ronda le tocaba a preguntar al peor monstruo existente, al ser más macabro del mundo, un master en las vergüenzas y las lágrimas, la Mayor Hanji Zoe. El ambiente se volvió tenso y silencioso, todos rogando en voz baja que por favor ese trozo de vidrio no apuntara hacia ellos, hasta el mismo Rivaille, quien no se quedaba atrás gracias a sus crueles retos y preguntas, estaba nervioso. Y es que nada superaba a esa loca.

El frasco poco a poco se fue deteniendo, hasta apuntar al siguiente desafortunado: Eren

Mierda.

-Verdad -Respondió en seguida. Ya con la vista había logrado percatarse que los retos no eran simples retos, era la expresión de la maldad pura; no quería ni imaginarse que terrible y aterradora penitencia le tocaría hacer si elegía esa alternativa. No, por cobardía y deseos de mantener su integridad física y mental intacta, prefería revelar cosas vergonzosas de su vida.

-Mis fuentes me han dicho que el corazón del joven Eren Jaeger ya le pertenece a alguien-Comenzó a hablar. El aludido palideció enseguida al notar hacia dónde iba la cosa- Dinos su nombre.

"Oh por todos los Dioses" Pensó. Los siete pares de ojos se posaron sobre él, haciendo que comenzara a arrepentirse de su elección. No se le había pasado por la cabeza el que pudiera hacer una pregunta de esa índole ¡Pensaba que el fin era ponerlo en ridículo! ¡No revelar romances y esas mugres!

Ya sabía que la inesperada suerte que había tenido era cuestión de tiempo para que se esfumara. Y también era totalmente consciente que la mujer estaba esperando el momento en que le tocara para sumarlo a su lista de víctimas ¡Pero esto era ridículo! ¿Para qué quería saber algo así? ¿Cómo se había enterado? Tal vez había sido muy obvio y ahora quería vengarse por ocultarle cosas. ¿Por qué? ¿Por qué tenía la misma suerte que una rata tuerta y coja con el mal de Parkinson intentando comer un trozo de jalea? ¿Por qué el karma era tan hijo de la gran puta?... ¿¡Por qué se le había pegado el vocabulario del sargento!?

Quiso llorar. Tan solo su marchitado orgullo impedía que las lágrimas salieran.

-Yo... -Bajó la cabeza avergonzado. Sentía sus mejillas arder y los ojos picar- No puedo responder a esa pregunta, es algo muy personal -"Si la respondo existe la posibilidad de que muera degollado" Pensó, recordando la promesa que habían acordado con el mayor de mantener todo en secreto con el fin de "Evitar explicaciones, malos ratos y regaños"

Explicaciones, malos ratos y posibles regaños ¿Qué no era eso lo que justamente pasaría? Clavó la vista en Rivaille, su rostro era serio, tranquilo, impenetrable, demasiado sereno para significar algo bueno; parecía esperar pacientemente que él solito hallara una solución al problema en el que se había metido. "Maldito enano, cobarde, traidor. Te haré pagar con abstinencia por esto" Gruñía el chico en su mente.

Una suave y espeluznante risa hizo que alejara sus suplicantes ojos de aquel hombre y los dirigiera hacia la fuente del ruido. Lo que vio lo aterró. Las gafas de la reencarnación de Satanás estaban brillando, dándole un toque aún más temible; eso solo significaba que algo muy malo estaba por suceder.

-Entonces hagamos un trato, cambiemos a reto -Si no la hubiera estado mirando no habría podido creer que aquella voz siniestra pertenecía a Hanji Zoe- Diré tres nombres. Si alguno de ellos pertenece a la persona que te gusta ustedes deberán hacer la penitencia que yo elija -Tragó duro, la cosa se estaba poniendo fea- Si fallo no preguntaré nada más sobre el tema, ni hoy, ni nunca ¿Qué dices?

Ciertamente no le atraía decir a viva voz quien era su pareja, sobre todo porque no se trataba de una persona cualquiera, era el mismísimo sargento Rivaille, el hombre más fuerte de la humanidad, su superior y la peor pesadilla de muchos. Pero si no lo decía él, la pelirroja igual se encargaría de que la verdad saliera a la luz, quizás de una forma mucho más vergonzosa que la anterior... Aunque igual existía la posibilidad de que no acertara, era remota y casi imposible conociendo a la mujer, pero aún quedaban esperanzas. Debía evitar que dijera el nombre correcto, no pensaba ponérsela tan fácil.

-Una oportunidad -Él igual podría sus condiciones, cualquiera para hacer más improbable el margen de éxito.

Ella solo sonrió.

-De acuerdo.

Nuevamente el silencio reinó en el lugar, toda la atención estaba puesta en esas dos figuras. Nadie decía nada, nadie se movía, con suerte respiraban, lo único que se podía percibir era el terror del joven y la curiosidad que emanaba por cada uno de los poros de los presentes. ¿Acaso Mikasa al fin había conseguido seducir al castaño? ¿Bajo todo ese acoso existía un verdadero amor? Las especulaciones iban y venían dentro de la mente de los soldados, haciendo que sus corazones comenzaran a acelerarse de la pura emoción.

Todos totalmente ajenos a la inesperada realidad.

-Es Rivaille -Afirmó.

El corazón de Eren se detuvo ¿Cómo era qué...? ¿Quizás...? Apretó los labios ¿Cómo había adivinado? ¿Por qué estaba tan segura? ¿Por qué el destino y el karma le hacían esto? ¿Tan mal niño había sido? Por favor que alguien le respondiera por qué diablos la vida lo pateaba de esta forma o entraría en crisis existencial. "Dios, has tu aparición mágica y explícame el motivo de este castigo,YA"

Pasó la vista por sus compañeros, todos esos rostros reflejaban una mezcla entre perplejidad y espectación, esperando a que afirmara o negara la aseveración.

Estaba jodido.

Suspiró, mirando con infinita desesperación al pelinegro, rogándole sin palabras que le ayudase, que dijese algo, que la golpeara, dejara inconsciente o matara. Cualquier cosa.

Pero en vez de eso, el mayor tan sólo volteó la vista hacia otro lado, ignorando olímpicamente su cara de cachorro pateado. Estaba solo.

Y ahora, doblemente jodido.

Abrió la boca, su labio inferior no dejaba de temblar y sus manos cada vez sudaban más. No le quedaba otra cosa alternativa, estaba entre la espada y la pared: Había llegado el momento de soltarlo, de lanzárse a la hoguera y morir.

-Sí...

Sólo fue un suave y casi inentendible susurro, algo que fácilmente pudo haber sido confundido por la brisa del viento, pero no hizo falta más para provocar una catástrofe, una serie de sucesos tan embarazosos que casi podía sentir que desfallecería en cualquier momento.

Hanji soltó sonoras carcajadas, revolcándose en el piso mientras pequeñas lágrimas brotaban de sus ojos.

Armin se desmayó nuevamente, murmurando rezos o plegarias a las diosas para que liberaran al demonio que "Supuestamente" había poseído a su mejor amigo.

Mikasa palideció y su cuerpo dejó de responder. Eren se comenzó a preocupar por su hermana luego de que pasara un minuto y ella ni siquiera pestañeara.

Erwin miró con reproche al pelinegro y comenzó a balbucear cosas sobre las relaciones en el trabajo, la ética profesional y conjeturas sobre su posible castigo y tortura.

Jean comenzó a burlarse y a reírse tan fuerte, que cuando se tragó una mosca ni la notó por estar totalmente concentrado en destruir el orgullo del pobre castaño.

Y Rivaille tan sólo rascó su mejilla, desinteresado.

-!Yahooo! -La pelirroja saltaba y brincaba por todo el lugar, mirando con una gigante y maliciosa sonrisa al joven- Ahora... ¡El reto!

.

.

Unas delgadas pero firmes manos lo tomaron por los hombros, haciendo que se acercara. No pudo evitar soltar un afeminado y poco masculino grito.

La persona frente a él tan sólo alzó una ceja, subiendo y bajando con inesperada diversión el alargado dulce que descansada entre sus labios.

Miles de insultos, maldiciones y preguntas se agolpaban en su mente, pero la principal, la más importante y que venía acompañada de más veneno y malas intenciones era: ¿Por qué Heichou no había hecho nada para evitarlo?

Frunció el ceño, aún recordaba con odio e infinito desprecio cuando la pelirroja comenzó a explicar su morbosa y vergonzosa penitencia.

.

.

-¿Qué quieres que hagamos, loca? -Al fin Levi se dignó a abrir la boca. Casi se pudo ver como el alma abandonaba el cuerpo de los presentes al notar que no había negado la ridícula y casi imposible aseveración.

-Siempre he deseado ver a dos personas hacer esto -Dijo como quien no quiere la cosa, sacando de su bolsillo un paquete de obleas; al parecer ya estaba preparada.

"Puta y astuta loca" Pensó el sargento, captando automáticamente la sutil indirecta que estaba escrita entre líneas.

-¿Cuánto quieres que sobre?

-Dos centímetros -Sonrió con malicia.

El joven Jaeger no comprendía que cosa estaban hablando. ¿Dos centímetros? ¿De la galleta? ¿Y para qué debían sobrar? Se suponía que cuando uno come esas cosas, se come completa, es incorrecto dejar a un lado un trozo, menos si se trataba de una deliciosa galleta. La comida no se desperdiciaba.

Pasó la vista por sus compañeros. Esos rostros perplejos y hasta algo sonrojados le dejaron en claro que ellos veían algo que él todavía no había captado, el real sentido de las palabras. Y no parecía ser bueno.

-Arriba, Eren -El pelinegro se alzó del piso, sacudiéndose sus ropas- Acabemos con esto rápido.

.

.

Había sido un cruzamiento accidental entre Martes y Venus, una reacción impulsada por un elemento desconocido que terminó por darle la puta madre en menos de tres horas, haciéndolo pasar por la experiencia más traumante y embarazosa de su corta vida.

Al comienzo le había costado captar qué era lo que la mujer quería. Pero una vez que lo entendió deseó que un agujero negro de lo tragara, que la policía militar viniera a disecarlo, o quien sabe, incluso convertirse en titán y comerse a todos era una opción tentadora, luego simplemente los vomitaba y él se daba a la fuga. Perfecto.

¡Él solo quería una vida homosexualmente normal! Y el hecho de que Hanji-San estuviera grabando, Mikasa siendo sostenida por Armin, el comandante totalmente avergonzado mientras negaba con la cabeza, Jean riéndose a más no poder y el sargento frente a su rostro con un dulce en la boca mirándolo con el ceño fruncido, algo cabreado, no estaba ayudando en nada.

Sus piernas comenzaron a temblar. No podía, simplemente no podía hacerlo, estaba fuera de sus capacidades ¡Ni siquiera en el entrenamiento como cadete lo prepararon para esto! Su salud mental necesitaba que se echara para atrás, que huyera y desapareciera; era ahora o nunca.

-Yo… -Abrió la boca para protestar, pero Rivaille fue más rápido, inteligente y astuto que el pobre chico y aprovechó la oportunidad para encajarle el dulce entre sus labios. Plan arruinado.

El balbuceo del joven, acompañado de un sonrojo aún más notorio fue un total deleite para el mayor. Debido a las circunstancias y ciertas personas desagradables que se acercaban demasiado a su mocoso (Entiéndase como: Mikasa, MiHogar ,MyHouse o como sea que se llamara esa niña), había decidido mandar a la basura esa promesita de mantener todo en secreto y cumplir las estúpidas demandas de su compañera. Al final, si lo pensaba fríamente toda la situación giraba a su favor: Lo reclamaba como suyo y aseguraba que gente fastidiosa se alejara de él.

Tres meses escondidos ya habían sido más que suficientes, ya era hora de dejar públicamente en claro que el chico titán era suyo. Y que si alguien (Ackeman) se atrevía a tocarlo, le cortaría las manos, arrancaría los ojos y haría su vida infinitamente miserable hasta que acabara por arrepentirse de aquella osadía.

Claramente él era la persona más poco celosa del mundo.

Posó una de sus manos tras la nuca del castaño cuando se dio cuenta que intentaba huir y dio una pequeña mordida a la galleta, acortándo unos centímetros la distancia entre sus rostros. Fijó sus ojos en los verde azulados de su niño, los cuales estaban llorosos y más abiertos de lo normal; amaba esa expresión, una que sólo él podía sacar a la luz, una que lo hacía ver increíblemente indefenso y lindo. Manjar para la vista, sólo para SU vista.

Otra mordida, ahora un tanto más grande que la anterior, acercó un poco más sus perfiles, y con ello, aumentó el nerviosismo y bochorno del menor. Calculó que quedaban unos cinco centímetros de galleta para tocar sus labios, pero no se apresuraría, se dedicaría en disfrutar ese momento lo más que pudiera, deleitarse con sus reacciones y embriagarse con la sensación de peligro que producía la situación, de gozar de lo prohibido y lo arriesgado de la maniobra.

La mano que no estaba enredada entre sus cabellos se deslizó hasta el brazo del menor, dando suaves y ligeros toques que provocaban cosquillas al chiquillo, haciéndolo temblar. No pudo evitar sentirse un tanto frustrado al percatarse de la poca y nada participación que mostraba, no lo pensaba excusar con mariconadas como "Está avergonzado" o"Aún es pequeño, es normal que se ponga así" porque él solito se había metido en este problemita (Más que beneficioso para él, por supuesto).Pero bueno, siempre existía la opción de tomarlo por la fuerza y obligarlo, el resultado sería el mismo: Un sonrojado joven, una encolerizada acosadora y un video que desaparecería misteriosamente a los pocos días.

Fue inusualmente lento y paciente, acrecentando con ello la necesidad de gritar como nenaza y salir huyendo del ojiverde; pero no lo haría, el poco y nada orgullo que aún le quedaba se lo impedía. Debía ser un macho hasta el final. Un suave quejido escapó por entre sus labios cuando el mayor dio una diminuta y casi imperceptible mordida, Eren rogaba para que el sargento acabara rápido con la jodida tortura y lo dejara libre de una vez, y Rivaille, en cambio, para que ese momento fuera eterno y el dulce jamás se terminara.

Y así, entre mordida y mordida, mirada y mirada y uno que otro empujón, protestas y plegarias mudas, llegaron a lo que el sargento llamó "El instante en que trágicamente ya todo se había ido al carajo y debía dejar ir al mocoso" No estaba muy seguro si habían dos centímetros entre ambos o era menos, pero realmente le daba igual, total, uno o dos centímetros eran bastante distancia, no comprendía por qué Eren estaba tan exaltado, si aún quedaba suficiente espacio para más cosas.

"Bueno, démosle a la cuatro ojos un poco más de diversión" Pensó, al tiempo que daba un último bocado, dejando un trecho tan corto entre sus bocas que llegó a ser abrumador.

Pudo jurar que el mocoso casi se desmaya cuando sus labios estuvieron lo suficientemente juntos como para sentir la respiración del otro. Su rostro, que hasta ese momento se había mantenido de un brillante color rojo, ahora se fue tornando algo más oscuro, hasta acabar en morado. No supo si reír o llorar al percatarse que se estaba ahogando.

Eso lo preocupó ¿Es que acaso estaba tan avergonzado que había dejado de respirar para suicidarse? Eso no lo podía permitir, porque si ese tierno y violable mocoso moría… Bueno, él quizás se convertiría en un hombre vago, ermitaño y aún más huraño de lo que ya era, tal vez los soldados lo terminarían odiando hasta el punto de lanzarlo a los titanes en ropa interior para que se lo comieran y fuera a perseguir a su novio al otro mundo para hallar nuevamente la paz interior y poder descansar en calma. Frunció el ceño ¿En qué estupidez estaba pensando? La única consecuencia de una improbable muerte de susodicho joven sería que estaría muy solo y sería aburrido, no tenía nada que ver con que sin Eren no podía vivir, claro que no. Era un hombre hecho y derecho, que pasara más del 90% de su tiempo acompañado del crío no tenía nada que ver, aún se podía autovaler… Al menos en el campo de batalla.

Le entraron ganas de matar a alguien, algo no estaba bien con él; se había acostumbrado demasiado a la presencia del castaño y su actitud de perro obediente hasta extremos peligrosos. Mierda.

Clavó la vista en esas orbes verde azuladas. La vergüenza, el miedo, la desesperación y angustia, todo mezclado en esos grandes ojos fue demasiado irresistible, tentador, quería ver más expresiones en ese juvenil rostro, sentir la adrenalina recorrer sus venas, y por sobre todo, dejarle bien en claro a cierta china, coreana o lo que fuera, que el mocoso era suyo.

Un fugaz brillo de malicia relampageó en sus pupilas, aterrando al muchacho en frente suyo.

Y no conforme con la escasa distancia que separaba sus rostros, decidió hacer caso omiso a la petición de la mujer y morder el último trozo de galleta, juntando sus bocas en un beso. O bueno… Si se podía llamar así a Rivaille obligando a Eren a besarlo mientras este balbuceada inentendibles palabras, a punto de caer fulminado y con el alma fuera de su cuerpo.

-¡HYAAA! -Hanji no dejaba de chillar como la loca que era, haciendo un esfuerzo sobrehumano para que la cámara no saliera despedida por los aires y toda esa valiosa información se fuera a la basura.

-¡Lo mataré! ¡Correrá sangre! Maldito enano….-Mikasa comenzó a forcejear con más ímpetu, dando rienda suelta a sus instintos asesinos que con tanto esfuerzo sus amigos habían intentado reprimir. .

-¡Contrólate! -Gritó Armin, encaramádose sobre la chica para sostener sus brazos y evitar que tomara las cuchillas que no había logrado arrebatarle.

-¡Que gay! ¡No pensé que "La esperanza de la humanidad" bateara para este lado! ¡Estás muerto, Jaeger, maricamente muerto! -Jean, quien estaba tirado en el piso aferrado a los pies de la asiática, no pudo resistir la oportunidad de mofarse aún si luego el sargento lo fuera a golpear hasta matarlo.

-¿En qué me equivoqué? ¡Me descenderán de rango! ¡Dejarán a Hanji como comandante y a mi me tirarán a la calle! ¡Quedaré desempleado si los altos mandos se enteran de mi negligencia! -Sufría el comandante, cubriendo su rostro con ambas manos.

"Terrible, simplemente terrible" Pensó el castaño, cerrando con fuerza los ojos para no ver el desastre que había ocasionado la caprichosa acción de su superior. Sintió esa traviesa lengua dibujar el contorno de sus labios, provocando que sus mejillas comenzaran a arder y su cuerpo a temblar con más fuerza.

Estúpido y sensual Rivaille que sabía como hacerlo sucumbir ante sus caricias.

Pero la idea de Hanji chantajeándolo con el video, Jean llamándolo homosexual, su hermana acosándolo aún más y su mejor amigo posiblemente muerto por intentar calmarla, sumado a la mirada devastada de Erwin pudieron más que el deseo y la tentación, por lo que en un rápido movimiento logró agacharse y esconder el rostro entre sus rodillas, safándose así de las garras del monstruo besador.

Listo, la parte difícil ya estaba hecha, ahora solo faltaba darse a la fuga y luego lanzarse por un precipicio, o meterse a una hoguera y que lo mataran por hereje, cualquier cosa servía.

Se levantó a tropezones, comenzando a correr lo más rápido que sus jóvenes piernas daban. Necesitaba alejarse de todo ese gentío, de los delirios de Hanji, de los insultos de Mikasa, de los quejidos de Armin, las risas de Jean y de los lamentos del comandante; pero por sobretodo, necesitaba estar lo más lejos posible de ese enano pervertido, arruina orgullos y ladrón de masculinidad.

Escuchó espantado como sus fuertes zancadas eran acompañadas por otras. Alguien lo seguía de cerca, rogó en su interior que por favor no se tratara de Mikasa, Hanji o Rivaille, cualquiera de esos tres ponían en peligro su integridad física y podía quedar con una o dos lesiones si llegaba a enfrentarse con ellos. Primero su privacidad, luego su orgullo ¿Y ahora su cuerpo?

Dobló abruptamente a la derecha, no había que ser tonto para saber a dónde se dirigía, a la única zona segura de todo el castillo: Su celda.

-¡Eren! -La voz agitada del sargento le heló hasta los huesos. No por el hecho de que le tuviera miedo, bueno sí, un poquito; pero no era temor lo que sentía en esos momentos, era más bien… ¿Cómo se le llamaba a esos desesperados deseos de ser tragado mágicamente por la tierra? ¿Verguenza?

Apuró la carrera, podía jurar que nunca en su vida había corrido tan rápido, y es que la desesperación, sumado a la aterradora presencia del más bajito tras su espalda, le habían dado una fuerza y resistencia desconocida .Agradeció a los cielos cuando divisó al final del corredor esa tan conocida y raída puerta, esa que tantas veces había odiado y que ahora anhelaba locamente, la que daba al subterraneo.

Prácticamente la azotó al cerrarla, no quería ni siquiera voltear para ver que tipo de enfadada o amenazante expresión tendría el pelinegro en esos momentos. Sus manos temblaron al momento de ponerle llave, comenzaba a sentir los primeros estragos del cansancio conforme se acercaba a su destino. Bajó torpemente los escalones, sabía que con ello la huída aún no estaba lista, necesitaba llegar a su cuarto lo más rápido posible y de preferencia en una pieza, sin lesiones o suspiro de alegría escapó entre sus labios cuando sobrevivió el brutal desafío de bajar los 100 escalones sin tropezar, caer y morir en el intento.

Un golpe de suerte.

Rápidamente entró a su acogedora mazmorra, cerrando de un portazo la reja de la celda. Maldijo para sí mismo que no se dignaran a ponerle ni siquiera roñozas bolsas de harina a los barrotes, gracias a eso no tenía nada de privacidad, y si es que la tenía era sólo porque la puerta al subterráneo estaba cerrada y sólo él, Erwin y el sargento tenían la llave para poder entrar.

Se arrastró hasta su cama, cayendo boca abajo sobre ella. La parte buena de todo el asunto era que Rivaille había olvidado la llave del calabozo en su habitación, pero la parte mala era que sí tenía la que llevaba hasta ahí, y nuevamente, los barrotes no aportaban nada de intimidad, definitivamente no servían para esconderse.

Suspiró agotado, era cosa de segundos para que el pelinegro irrumpiera en la estancia y… Estruendosos sonidos de algo rompiéndose, seguidos del bajo murmullo de insultos y garabatos dejaron en claro que susodicho había llegado.

Mierda, mierda, mierda.

-Eren, abre la puerta -Llamó el mayor en cuanto estuvo frente al "cuarto" del castaño, apoyando su espalda contra la dura pared, su respiración era errática y una fina capa de sudor perlaba su níveo cuerpo, "Qué asco, tendré que volverme a duchar, no son ni las 4 de la tarde y esta ya sería la tercera vez". Frunció el ceño enojado al notar que el más joven estaba ignorando su presencia y por sobretodo, su orden- He dicho que la abras -Demonios, el maldito mocoso lo dejaría afuera y como había sido tan estúpido y descuidado, no podía entrar por la fuerza. "Putas llaves, puto mocoso, putos impulsos"

Tuvo ganas de golpearse la cabeza contra el mármol hasta rompérsela ¿Cómo había sido tan idiota al dejarse llevar por lo irresistible de las circunstancias? ¿Dónde había ido a parar la promesa que él mismo había obligado al moreno a hacer? ¿Por qué no estaba arrepentido? ¿Por qué se sentía tan putamente realizado? En parte sabía que tenía un poquito de culpa al haberse entusiasmado con la situación, pero Eren estaba montando demasiado escándalo por algo demasiado pequeño. ¡El mundo no se iba a acabar sólo porque un par de personas lo supieran!

Bueno, a menos que cierta pelirroja abriera la bocota y se encargara de informarles a todos sobre la nueva pareja.

-¿Por qué lo hiciste? -La voz del menor, amortiguada por las almohadas entre las cuales tenía escondido el rostro, lo trajo de nuevo a la realidad. Una realidad tan trágica que hasta Romeo y Julietta se hubieran compadecido de él. El mocoso estaba enojado, y eso sólo podía significar una cosa: Nlo dejaría acercarse en semanas en un radio mínimo de 50 metros.

-En algún momento esto iba a suceder.

-Pero era nuestro secreto… -No era como si realmente hubiera mantenido el pacto porque le avergonzara ser novio del "Hombre más fuerte de la humanidad", pero le aterraban las consecuencias que la noticia podía acarrear. Desde burlas, insultos, castigos, hasta la posibilidad de ser separado del sargentoiban y venían en su mente como desenlaces, cada uno más terrible que el anterior. Tan solo pensarlo ya se le llenaban los ojos de lágrimas.

Estaba asustado, y eso, el mayor lo sabía.

-Nada malo sucederá, yo me encargaré de ello -Susurró, dedicándole ese tono aterciopelado que sólo al mocoso le dedicaba. Necesitaba seducirlo, tenerlo entre sus brazos de nuevo, no soportaría tolerar la ley del hielo y vivir sin los besos, las sonrisas y las atenciones de perro sumiso que el niño le daba- Abre la puerta -Casi se decapita con sólo pensar esas cursis cosas. Nada de caricias y cosas mariconas, SEXO, el sexo era lo que importaba ¡Estaría en una tortuosa abstinencia por quién sabe cuánto tiempo! ¡Se le caería el miembro de la pura necesidad!

-No quiero -Eso lo descolocó totalmente. Estaba intentando ser tierno y amable, y el puto bastardo de Eren se negaba a dejarlo entrar- ¡Andate, no te quiero ver! -Una vena empezó a palpitar en su sien, se estaba comenzando a arrepentir del momento en que le había permitido tratarlo de forma informal; por su mente no había pasado en aquellos instantes de debilidad mental que la brecha entre "Informalidad" e "Irrespetuosidad" era demasiado fina y fácil de cruzar.

Ese mocoso se las pagaría por hablarle de forma tan altanera.

-Dije… Que abrieras la maldita puerta -Ya estaba cabreado. ¡A la mierda la ley del hielo, él también podía ignorarlo! No era tan dependiente de Eren, no, no lo era.

-Quiero estar solo -Pequeños sollozos escapaban entre sus labios, estaba cansado, estresado, avergonzado y enojado, no andaba con deseos de ser consolado ni tampoco golpeado, y menos por el responsable de todo el desastre (Porque a su lógica, Rivaille tenía la culpa)- Por favor, déjame solo.

Tal vez fue el remordimiento, la penosa escena que estaba montando o quizás simple respeto por la plegaria del chico lo que lo impulsó a voltear sobre sus talones y comenzar a alejarse del lugar. Se repitió una y otra vez en su cabeza que él sí podía llevar una vida totalmente normal sin el castaño hasta autoconvencerse de que era así. Había llegado el momento de ponerse a prueba.

-Cuando quieras, ven a mi habitación -Dijo, para finalmente desaparecer entre los largos pasillos.

El muchacho soltó un sonoro suspiro, secando con rabia las lágrimas que escapaban por sus ojos. Era un hombre, un macho ¡No debía andar llorando como una adolescente con el corazón roto! "Bueno, al menos ya nada puede ser peor" Pensó como consuelo, totalmente ajeno a lo que irremediablemente pasaría a la mañana siguiente…

.

.

.

~o~o~o~0~o~o~o~

.

.

.

Eren inhaló profundamente, intentando infundirse el inexistente valor que tanto lo caracterizaba. Y es que nunca de los nunca se había podido imaginar que algo así podría haber sucedido.

De acuerdo, si ya ayer todo estaba mal, hoy su "tranquila" y "homosexualmente normal" vida, se habían acabado por ir a la mismísima mierda. El día anterior terminó por ser tan desastroso que hasta se le había olvidado un pequeño e importantísimo detalle: La llegada de los soldados.

Bien, no era tan malo. O sea, aún existía la posibilidad de que Hanji-San no dijera nada y todo siguiera su rumbo, que quedara en el olvido, tan solo un desliz, una broma de mal gusto. Nada más. Pero no, el destino lo odiaba, no le bastaba con ponerlo en verguenza frente a sus amigos, sino que ahora se empeñaba en hacerlo frente a toda la división.

Joder…

En el fondo sabía que sería inevitable. Pero no lo logró procesar en su totalidad hasta que, finalmente, la tragedia sucedió: Los miembros regresaron y enseguida se habían encontrado con un escenario de lo más inusual.

Al comienzo se sorprendieron al notar que Mikasa, la acosadora de Eren por excelencia, se negaba a salir de su habitación, y quien se atreviera a entrar salía a los pocos segundos lleno de golpes y llorando. Pero bueno, nadie le dio especial importancia, tal vez estaba pasando por esos momentos en que las mujeres se ponían gruñonas y violentas… ¿Menopausia quizás? ¿Qué no era algo joven?

Luego se extrañaron al ver como el comandante pasó de ser ese atractivo hombre desmaya mujeres a un muerto viviente luego de trabajar toda la noche debido a que no había hecho absolutamente nada durante el día librepor supuestas "distracciones" y se había espantado al notar que al llegar el crepúsculo aún le quedaba una tonelada de papeles e informes por revisar, escribir y firmar. Pero nuevamente, nadie le tomó atención, no era algo desconocido que si se trataba de papeles y documentos, Erwin era el Rey en evitarlos y dejar todo a último momento. Un genio de la estrategia, pero un vago a fin de cuentas.

Tampoco le dedicaron interés al hecho de que el sargento Rivaille estaba mucho más molesto y sádico de lo normal ¿Y cómo no? ¡Eren no dejaba de evitarlo!. Todos hicieron caso omiso a la no tan extraña conducta del hombre, él siempre estaba enojado, que lo estuviera un poco más o un poco menos no significaba nada, existía una alta probabilidad de que hubiera encontrado un nuevo ventanal sin limpiar y que por eso anduviera hecho una furia.

Se comenzaron a preocupar cuando vieron al usualmente feliz y viváz Eren Jeager vagar por los pasillos del castillo con la mirada perdida y una expresión traumatizada, como si alguien le hubiera arrancado el alma y ahora se tratara de un zombie que hacía las cosas por simple inercia. Y nuevamente las especulaciones salieron al aire. Tal vez había descubierto que era adoptado, o había sido citado a un nuevo juicio para intentar matarlo. ¿O quizás el rey titán se le había aparecido en sueños para anunciar la extinción de la humanidad?

Pero lo que finalmente acabó por aterrarlos y dejar en claro que algo no iba bien, fue el hecho de que la mayor Hanji pasó demasiado tiempo encerrada en su habitación. De por si eso era malo, todos intentaban evitar que pasara una gran cantidad tiempo sola en ese cuarto porque siempre, siempre, salía con algún nuevo invento extremadamente peligroso o incluso mortal. Lo peor era que no sólo estaba aislada en ese lugar, sino que también se podía escuchar como hablaba sola, reía macabramente y una que otra vez algo se quebraba.

Bueno, era verdad que la situación no era "normal", pero vamos, se trataba de la legión de reconocimiento, el lugar en donde existía un enano dictador obsesionado por la limpieza con un talento ridículamente increíble para destrozar titanes, un comandante lo suficientemente loco como para mandar, sin siquiera pensarlo dos veces, a un ejército completo a la muerte segura; un joven de tan solo 15 años capaz de convertirse en un gigante y cierta pelirroja cuyas creaciones y excéntricos planes eran capaces de espantar al mismo diablo.

Sí, definitivamente, cuando pensabas en algo normal, la legión era lo último que se te venía a la mente. Era mejor solo llamarla… ¿Tranquila?

Pero la aparente "calma" fue abruptamente interrumpida. Sí, las 7 personas involucradas en ese macabro juego sabían que tarde o temprano cierta mujer se encargaría de que todos y cada uno de los miembros se enteraran de la buena nueva.

Lamentablemente, fue más temprano que tarde. Para ser exactos: Ese mismo día a la hora de la cena.

Y como era de esperarse, tuvieron exáctamente la misma reacción que tuvieron nuestros pobres soldados. Algunas mujeres se desmayaron, otras rieron divertidas diciendo que se trataba de una broma de mal gusto y un pequeño grupo comenzó a chillar y saltar emocionadas. Los hombres palidecieron aterrados con sólo pensar que el gnomo gruñón tenía corazón y uno que otro por ahí lloró al saber que su amor unilateral ya no sería correspondido.

Fue cosa de tiempo para poder ver a Eren y Erwin corretear de aquí para allá para intentar sostener a un encolerizado Rivaille que molía a golpes a la pelirroja quien no dejaba de gritar y correr para salvar su hermosa y tan preciada vida. Aunque bueno, por más que se repitieran un sinfín de veces que debían perdonar y olvidar, también tenían sentimientos de profundo odio y deprecio hacia ella, uno por arruinar su orgullo, y el otro por ser el principal motivo de un futuro desempleo. Así que al final, por más que intentaron detener al pequeño hombre, se rindieron al cabo de 34 minutos de concienzudas peleas, golpes e insultos. En el fondo ambos anhelaban darle una buena paliza a la Mayor, así que dejarían que el sargento la golpeara por ellos.

Hanji Zoe terminó con un brazo roto, la muñeca derecha esguinzada, moretones en su rostro y uno que otro corte esparcido por lo ancho y largo de su anatomía, pero, para fortuna de ella e infortunio de otros, no murió.

Y es que Rivaille, muy a su pesar, estaba agradecido por haberlo incentivado a realizar algo que por casualidades del destino no había podido hacer: Pregonearle a todos que el joven Eren Jaeger ya tenía dueño. Y no cualquier dueño, sino el mismísimo sargento, el hombre que no dudaría ni un segundo en decapitar a quien fuera que se le acercara demasiado al mocoso.

Pero aunque estuviera profundamente agradecido con su "amiga", claramente no se lo diría con palabras ni tampoco lo expresaría en su rostro, estaba fuera de su comportamiento, y tampoco pensaba darle el placer de sentirse alagada o hasta satisfecha por sus acciones. Pero bueno, de vez en cuando no hacía mal un acto de amabilidad; le daría las gracias perdonando su vida.

.

.

.

~o~o~o~0~o~o~o~

.

.

.

Varios días después…

Eren y la mayor Hanji caminaban tranquilamente por entre los pasillos de la ajetreada legión. Ya el shock que había causado la noticia se había esfumado, Erwin podía respirar tranquilo al recibir la milagrosa noticia de sus superiores diciendo que lo habían perdonado y permitido seguir a la cabeza de la división, e inesperadamente ahora muchos miraban al joven castaño con cierto respeto, tal vez por haberse ganado el marchitado corazón de ese temible hombre, quien sabe.

Al final el pelinegro había tenido razón, nada malo había pasado ¡Incluso se podía decir que todo estaba mejorando! Ya no habían más acosos y espionajes en la ducha, ni toqueteos indecorosos a su trasero o cartas de amor anónimas en su cuarto. Ser novio del sargento tenía sus ventajas, sin duda.

Y debido a eso, luego de días siendo perseguido, pateado, insultado y acosado por un más que enojado Rivaille, había decidido perdonarlo. Y por supuesto, habían tenido varias series de sexo de reconciliación, incluso Rivaille comenzó a planear maneras de hacer enojar más seguido a su mocoso y así tener "Atenciones especiales" con mayor frecuencia, aunque él mismo acabó por contenerse cuando Eren comenzó a susurrarle en el oído miles de cariñosos "Te amo".

Pero aún quedaba un pequeño, pequeñísimo detalle por resolver. Un cabo suelto que no lograba encajar en ninguna parte, una incógnita aún más grande que el origen de los titanes, algo vital para su vida y cordura.

-Hanji-San... ¿Cómo fue que se enteró que ya estaba con alguien?

El hecho de que la mujer lo haya intuido, adivinado y sacado partido de ello no tenía ningún sentido. A menos de que su vida privada igual sea motivo de investigación para ella, claro.

-Simple, mi iluso Eren. Tan sólo pregunté y te hice creer que sabía la verdad ¡Y bingo! Luego tú solito te delataste con tus actos.

-¿Y cómo supo que era Heichou?

-En un momento lo miraste de una manera extraña, así que pensé que te espantarías si te emparejaba con el enano, ¡Pero quién lo diría! No esperaba que realmente fuera así. Presentimiento puro.

-Ah…

Bien, Hanji Zoe podía ser una total demente y suicida, una persona extremadamente aterradora y hasta algo estúpida sin sentido del peligro. Pero nadie podía negar que tenía suerte, demasiada.

Lástima que aún no se percataba de que la grabación misteriosamente había desaparecido. Misteriosamente.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

"Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos"

Dalai Lama

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


De acuerdo, sé que les debo una explicación, tardé mucho en subir este extra que se suponía que tendría "Entre 2.000 y 3.000 palabras" Pero bueno, lo mío es escribir largo, así que lo que comenzó corto acabó en esto, espero que el tamaño compense lo que tardé en subirlo :c La razón por la que me demoré fue que me echaron de casa(?) me pelee con mi padrastro y mi mamá me compró pasajes para que fuera a "Vacacionar" a la casa de mis abuelos, pero misteriosamente no tenía pasaje de regreso y bleh~ Así que pasé más de la mitad del tiempo peleando, luego tragando la noticia de que me debía ir y adaptándome a mi nueva casa, y cuando me di cuenta, había pasado mes y medio. Actualmente vivo una vida tranquila junto a mi perro y mi cámara fotográfica, pero debo regresar a buscar mi teclado, me estreso si no toco piano(?)

.

Espero que les guste, por más que intenté darle un toque divertido, estaba tan enojada que esto fue lo que salió(?)

Pandicorniio, ChaveChave, manzanaverdeypeluda, SuzuNaykiu, rinaloid y Charlie Wololo, aquí está el extra con todo mi amor. A las otras personas que querían un lemon más detallado, lo siento, me desespera escribir lemon y esas cosas románticas(?) si un alma bondadosa me diera un curso para escribir uno bien hard se lo agradecedía(?).

Bueno, y con esto finalizamos la historia "Entre disfraces, sedantes, golpes e insultos", espero que les haya gustado. Si dejan un review algo mágico y desconocido sucederá(?) Avisen si tiene faltas o error gramatical.

¡Adios!