Todos los derechos de Sailor Moon y sus otros personajes son Propiedad de Naoko Takeuchi/Kodansha, TOEI Animation
Este es el segundo capítulo. Quizá tarde para el siguiente mientras formulo mas ideas XDD
Reitero que; la relación SyS será lenta, pero dejara que se saboreé esquicitamente.
Agradecimientos a:
malkav-iztli
Karina Natsumi
serenalucy
chikita22bkou
Por sus Reviews.
Como dicen por ahí un cantante Méxicano (no me llena el ojo esa música… pero su frase es buena) "Mientras sigan aplaudiendo -o dejando comentarios, buenos o malos XDD- yo seguiré escribiendo para divertirlos un breve instante.
Gracias por tomarse su tiempo y leer.
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Dos semanas después, por la noche.
"¿Qué es esto?" –la desesperanza se tragaba a la Sailor del Viento, tomándola por sorpresa y arrojándola diez metros de la acción, junto a Sailor de Neptuno que yacía inconsciente–
"GRITO… MORTAL" –el poder de Plutón fue lanzado al enemigo, pero fue caricia agradecida para él– ¡Por el cielo! –sus ojos extendieron como platos y sus dientes rechinaron–
"WOHL" –un eco brotó de la espesura… pero nada se pudo ver, en segundos, con una briza llena de calidez, el enemigo se esfumó dejando solo el rocío del hechizo– "No se entrometan Senshis de la vía láctea… son hormigas tratando contra gigantes" –les advirtió agresivamente con voz varonil–
"¿Muéstrate? –dijo Hotaru sosteniéndose con dificultad de su filosa arma, jadeando en momentos–
"era una, sólo una simple flama… ¿qué pasara si llegarán los éteres? Lo sentimos señoritas pero pónganse a salvo –entre esas preocupadas palabras de hombre, las siluetas desaparecieron en las sombras–
–––*
Cuatro horas después. En la madrugada.
"Hace tres semanas de que asistí a ese funeral, mi madre se puso mejor con el obsequio, al menos la vi sonreír por un día. Pero luego anduvo más rara, tenía pláticas nocturnas con mi padre, llamaba a conocidos de la familia y un montón de cosas más. Aunque he intentado sacarme el recuerdo de esa chica, no puedo… digamos que se me viene a la mente el día que me la presentaron. Esa tarde, después de los servicios funerarios tuve la oportunidad de saber cómo se llamaba;
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"Ustedes han de ser la familia de Kikio, yo soy Akari, una vieja amiga de Demian, el esposo de su hermana" –dijo tristemente una mujer con cabello castaño de ojos cafés– "Quisiera presentarles a su hija" –nos llevó ante la chica que estaba sentada en un sillón dándonos la espalda– "¿querida?" –la muchacha tardo unos segundos en responder, pero al momentos de darnos la cara la reconocí, llevaba lentes para la vista, un poco gruesos, pero que aún me permitían dejar mirar esos ojos azul verdes, su cabello negro recogido en un par de trenzas tan largas como mi cabello… nos sonrió con demasiada ternura, exponiendo sus brackets toscos, bajo su consternación se comporto con toda cordialidad.
"Siento… conocerlos en esta circunstancia" –bajó su cabeza, su voz siempre fue como un silbido, pero su color, cómo expresarlo, no era chillante como el mío, sino todo lo contrario, era levemente grueso… algo así, como a lo que dicen los chicos, una voz seductora. Si bien no conocía del todo nuestras costumbres por que había vivido en el extranjero, aún así dominaba bien el japonés– "Trate de limpiar en la madrugada la casa… pero…" –sus palabras salían de orbita, posiblemente tratando de escapar de su realidad– "Que descuidada, disculpen… Mi nombre es Seren Astrón Murasakīro" se paró despacio, unas varillas sostenían sus piernas, provocando que arrastrara sus pasos. La verdad eso me destrozó el corazón. No por el hecho de tenerle lastima, si no por la idea de que no sería tan valiente como ella– "tomen asiento, iré a preparar algo" –la mujer que cuidaba de Seren la sostuvo del brazo y le pidió que me mostrara su vieja habitación, a modo de que ella se distrajera un poco. Lo cual no pude rehusar, parecía que necesitaba compañía. Subí con ella a paso lento, al paso que sus miembros inferiores la dejaban moverse. Mire un lindo cuarto, con pocas cosas, dos camas y una discreta lámpara, debí suponer que estaría así, a diez años de su mudanza.
"puedes dormir aquí"–demasiado silencio para una chica, ¿era fuerte?, ¿era reservada? ¿o deseaba olvidar?, un total enigma, en momentos sus modales especiales me parecían los de Ami-chan, pero su fortaleza me recordaba a Makoto-chan, esa ternura a Minako-chan y qué decir del esmero como el de Rei-chan. –
"¿Cuántos años tienes?" –Trate de buscar un tema en el que no lastimara su corazón–
"dieciséis…" –sus respuestas eran muy amables pero cortas–
"Tengo la misma edad que tú, pero yo cumpliré los diecisiete en Junio"
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Dormí en una de las camas de su antigua habitación, donde anteriormente lo hacía su hermana mayor. Descubrí que era como una tumba, no hacía preguntas, solo respondía las mías completa y brevemente, su atención a nosotros era cuidadosa y dulce, no era una muchacha muy atractiva… pero al estar con ella eso realmente pasaba a último término. Hace unos dos días mamá nos convocó a una reunión, su semblante era algo disconforme, pero no con nosotros, si no con algo que le molestaba del exterior. Sin dar rodeos nos contó una triste noticia… La vida de esa chica no podía ir peor, eso me imaginaba, resulta que la cruel familia, del gentil esposo de mi tía, despojó de todo cuanto poseía a Seren. Por venganza, por codicia, por burla… por lo que haya sido, objetivos muy fríos y malditos. La dejaron en la calle. Hoy me levante temprano, porque…."
"¡Usagi… se nos hace tarde!" –gritó la señora Ikoku desde la planta baja sacándola de su concentración en la escritura–
"Si mamá ya bajo" –cerró su diario y bajó las escaleras para salir de la casa y subir al auto–
–––*
Apuntaban a las dos de la tarde, el clima se empeñaba a mostrar un ritmo caluroso. Pero la casa de Minako estaba muy fresca. Las chicas estaban ahí desde hace una hora, habían mensajeádo a la líder del grupo para darle la noticia, ya que no le habían visto en la escuela, en su casa no respondían el teléfono, ¿estaría enferma?
Otra hora más, ¿Qué pasaba con Usagi-chan?, llegaba tarde, pero dos horas era demasiado.
Media hora después y por fin llegó.
"¡Usagi-chan!" – la sacerdotisa del templo Hikawa inició a regañarla, cuando se percató que iba acompañada de una muchacha, bastante peculiar–
"Quiero presentarles a mi prima, Seren-chan. De ahora en adelante se quedara a vivir en nuestra casa." –Sonrió radiantemente sosteniendo el brazo de la muchacha, a forma de ayudarla. Seren por su parte no sabía qué hacer, así que extendió tímidamente su mano para saludarlas. La primera que correspondió fue Ami, ella era muy inteligente y conocía los saludos de las personas extranjeras. Las demás jóvenes se sentían un poco incomodas y desconsoladas al ver su condición– "vamos a sentarnos" –corrió una silla hasta su prima, las demás estaban atónitas, pero Usagi, por primera vez mostro un sincero tono de agresividad en su mirada. Así se presentaron una a una, denotando sus características formas de ser– "Me sorprendí, mi prima tiene calificaciones altísimas, cuidado Ami-chan podría hacerte competencia" –guiñó un ojo dirigido a la dama de mercurio y está entrecerró los ojos contenta– "Esta mañana fuimos a inscribirla al instituto, así que desde mañana nos hará compañía en la escuela. Por la tarde anduvimos dándole un pequeño paseo… ¡siento no responderles los mensajes!, pero mi celular se quedo en el auto… y cuando lo tome murió… lo puse a cargar y ya vi todos esos mensajes"
"Carga tu móvil para la próxima y no lo olvides, estas sin remedio Usagi-chan" –en broma le suplico Makoto. Las senshis rieron ante sus faltas, rasgo de la rubia de chunguitos que les hacía pasar horas de carcajadas, pero la muchacha de cabello negro no comprendía a que se debían esos alborotos–
"Lo prometo Makoto-chan, bueno, venga esa nueva que querían decirme" –ansiosa llevó sus manos a su cara, poniendo gestos de los mas lindos–
"Mira la portada de esta revista" – Minako levantó el magazine hasta la mirada ansiosa de Usagi, la que no le pareció algo espectacular–
"¿Y qué? Solo es un especial de los Three Light, es lógico que aun levanten suspiros" –detuvo su mirada en Seiya… ese vestuario no se lo conocía, se veía tan lindo, tan gallardo. Ruborizando sus mejillas–
"Eso te pasa por no saber leer inglés, que flojita eres" –Rei condujo su mano encogida al mentón, cerrando sus ojos violetas, dándole a entender que tenía que analizar. La suave y queda voz de Seren musitó unas palabras para Usagi, dejándolas encantadas a todas con su excelente pronunciación de inglés y traduciendo posteriormente–
"El retorno de los Three Light, regresan a escenario presentándose este sábado en concierto –ladeó su cabeza, al no comprender–
"¡¿Quéeeee?!, ¡Oh Dios mío! Seiya… –su cara resplandeció precisamente al pronunciar ese nombre, las demás observaban a la princesa centelleando felicidad a borbotones, ¿Qué raro? Parecía que abogaba por el regreso de su 'novio', apenas iniciarían la indagatoria, cuando Seren de nueva cuenta irrumpió–
"¿Quiénes… son… ellos?" –Cuestionó un poco temerosa–
"¿No los conoces? ¡Ahhhh! ¡Me suicidoooo!" –Minako realizó una escena dramática, desde la entonación a sus palabras, hasta su declive al suelo, después tomo 'compostura', si a esa excitación se le consideraba compostura– Son unos cantantes, internacionalmente famosos y ¡Guapísimos!"
"Qué vergüenza" –sus mejillas subieron a un extremo rubor, la muchacha sonrió de oreja a oreja, por primera vez de haberla conocido Usagi, mostrando sus metales salvajes clavados en sus dientes– "Me siento como una anciana… es que siempre estudié en casa, por mis… piernas… y bueno la televisión no me gusta mucho."
Usagi contemplaba la escena, como sus amigas le ofrecían un ambiente que su prima necesitaba. Justicia para una chica así, que lo merecía todo. Según contaban siempre había sido una maravillosa hija, estudiosa, trabajadora y considerada. Las ventanas del rostro de la princesa de la luna se refrescaron con una ligera briza de felicidad, hasta que por fin Seren se miraba contenta.
–––*
Una casona vieja, con muebles modernistas. El nuevo hogar de los jóvenes cantantes. Los tres permanecían sentados en la amplia mesa del comedor, tomando un poco de alimentos para calmar su ansiedad.
– "Nunca pensé estar en esta situación… verme involucrado con la realeza." –Sostenía el tenedor con flacidez, su mente estaba revuelta luego de miles de palabras que le habían dicho aquellos muchachos–
–"Piensas demasiado Seiya, las cosas son simples"– su antipatía recaía en sus movimientos, ¿Cómo sería que llamarían a su hermano ahora? ¿Alteza?, al formular estas intrigas, miró con sus ojos verde claro a su plato, buscando las respuestas–
– El de mayor estatura, de los jóvenes, sonrió buscándole el lado positivo al acontecimiento. Levantó un hilo de sus cabellos para dar la cara a ambos– "¿No han pensado en visitar a las chicas?"
– ¿Visitarlas? Mejor aún entremos de nuevo a la escuela, ahí podremos verlas todos los días –la actitud del pelinegro cambió por completo. Pensaba en Usagi-chan, deseaba verla desde el momento que piso el planeta Tierra… pero ese Mamobruto, la manera en que le había moteado, lo enfurecía–
En el sótano de esa mansión se hallaban cinco figuras humanas, iluminadas por un diminuto centro de cómputo, con tecnología superior al que poseyera este planeta azul.
El más pequeño estaba sentado frente a una microcomputadora portátil, tecleando velozmente. Otro reposado en el suelo en posición de loto, sumido en un viaje espiritual, el tercero hacía un círculo mágico a la par de palabras inentendibles. El cuarto se recargaba en la baranda de los escalones finales que daban a la planta baja, tocando un instrumento musical en forma de flauta pero con un diminuto teclado de una octava donde apenas cabían sus dedos, la canción era sumamente suave, al grado de dormir con serenidad a un común ser humano. El quito y ultimo, holgaba su corporeidad a finales del oscuro subterráneo, su postura repleta de tiñes exasperados, caminaba de un lado a otro, fijando en instantes sus observaciones en cada uno de ellos.
–"Termine"– dijo el niño de cabellos celestes, bajándose del banco con dificultad– "Pude comprobar dos cosas…" –interrumpió el de la flauta, al mismo momento que lo hacía con su melodía. –
–"¿La encontraste?" –Su expresión dotaba de alegría–
– "Bueno, su energía es tan desequilibrada que solo dio rastro a esta ciudad… Tokio" –hizo un puchero disconforme, dejando caer sus hombros y tullendo a un lado sus labios–
– "¿Cuál fue tu segunda duda resuelta, Reima?" – indagó sin miramientos de redundar, clavando sus rubíes en el muchachito–
– Rió victoriosamente, explayando sus manitas, con lo que denotaba su gran descubrimiento– ¡Ya sé, –todos atendían al niño sumidos en la expectativa de una apremiante información– "el motivo de que las Sailors Star Light eran mujeres y hombres…!" –'…'sin palabras, se habían quedado sin palabras, ni expresión, nada. Lo que permitió al joven seguir en su innovación– "Porque no hay Sailors hombres… por eso, porque los hombres se verían muy maricas con falditas –bromeó, para carraspear y sostener su risa– Bueno, en realidad, ese poder de Senshis solo lo pueden poseer mujeres, sus alma femenina permite que se recree tal acontecimiento, su periodo menstrual, sus hormonas, etcétera. Entonces, piadosamente y en aras de la necesidad de encubrir rastros de los hermanos del sol hizo a la Princesa Kakyuu darles ese 'privilegio'" (N/A: Contesté a tú pregunta, malkav-iztli, espero sea de tu total agrado) –las manos furiosas de uno de los hombres alzaron al pequeño del cuello de su estrafalaria camisa–
– "¡IMBÉCIL! Tomaste tu tiempo para malgastarlo en esas deformidades…" –el pelirrojo no se domó ante la edad del niño y con su puño embebido en fuego negro le golpeó al inocente rostro, continuaría hasta matarlo, de no ser que un hechizo de atadura mental, de aquel que comenzaba a entrar, lo derribó al suelo –
– "¡Discúlpeme su majestad!" – El hombre que bajaba el peldaño final se arrodillo ante el pelirrojo, permitiendo deslizar su cabello azul grisáceo sobre sus mejillas, entre esto, cubriendo la luna negra en cuarto menguante que prendía en la frente– Pero debería controlar su ira. Reima es un niño, que solo quería disolver su vacilación" –sus palabras olían a sumisión total, si alguien podría, por lo menos, retenerlo unos segundos eran él, Hávarður y el príncipe del Sol, eso lo sabían sus compañeros, pero el arrebato supero a contrarrestarle. En ese instante el hombre de fas pasiva y de alba túnica se levantó apoyándose de su bastón, dirigiéndose enseguida al inconsciente Príncipe Reima para curarlo–
–"Diamante… ¡cuántas veces les he dicho que NO actúen así con migo!" – insinuó la ira y el posible castigo con solo su mirada, el odiaba por sobre todas las cosas, ser venerado a ese grado, de tal manera que había pensado en abdicar de su título–
–"Lexus, te has sobrepasado…" –se aproximo al suelo para regañar al joven rudo y de paso ofrecer su mano en fragmento de ayuda– "Todos estamos tensos ante esta situación pero no te da derecho a comprarte así."
– "¡Sueltame!" –se incorporó de un salto, metió con rabia sus manos a los bolsillos de su pantalón y salió presuroso de esa habitación sin siquiera mirarlos–
– "Aún se niega llenar ese pesado cargo… es nuestro soberano, el Príncipe de los príncipes… príncipes que le temen, voz suprema del consejo… consejo que lo desprecia por su actitud." – Sigvard, el de elegante porte y ojos verdes refrescantes, aló oxigeno a sus pulmones sosteniendo su pecho con su mano izquierda, temiendo en que el alma se le escapará del cuerpo– "Desde que perdió a su pequeña hermana…"
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– "Tercera ronda de chistes y ahora sí, Seren, sin disculpas dirá uno" –la rubia con un moño naranja en la cabeza, la reprendía amenazantemente, al contonear su dedo índice–
–"Es…que… yo soy mala…" –entre temor y duda se decidió a contar uno de los pocos que había escuchado de su profesor de química, suspirando profundamente y con poca efusión formulo las palabras- "¿cómo se suicida un electrón? "
– "Ni idea…" – ¿Qué chiste más raro? Pensó Rei, mientras todas las demás estaban descifrándolo, pasaron unos segundos, pero nadie supo la respuesta –
– "¡Tirándose del puente de hidrógeno!" – esta vez acentuó mas las palabras
– "¡¿He?¡" –contestaron tres de las chicas al unísono, la verdad ninguna de ellas lo entendió, exceptuando Ami, que reía en colosal tono–
–"Electrón… puente… hidrógeno…" – carcajadas, marcadas por unas cuantas goteras en sus ojos azules, ¿en realidad Ami… ¡esa Ami! podía reír así?– "Tendré… que…" –limpió sus ojos con uno de sus dedos, para serenarse– "contarlo en el club de química."
– "¡No entendí!" –comentó Usagi con su cara interrogante de siempre, Ami comenzaba a explicar la razón de la broma, cuando un resplandor plateado emano de las afueras de la casa de Minako, seguido por un estruendoso ruido, a lo que ellas salieron disparadas, Makoto observo a la chica levantarse y tratar de seguirles el paso, motivo que la conmovió y la hecho a su espalda con fuerza bajando las escaleras con ella hasta llegar a la salida, donde se encontraron con una sorpresa ¿agradable?–
Las muchachas miraban a una lozana chica de aproximadamente quince años discutir con un joven de unos diecisiete entre los maltrechos arbolitos del patio.
– ¡Tarado!, eres un tarado…–ella no dejaría de recordárselo, definitivamente– Setsuna nos matara…
– ¡Ah! Eres un aguafiestas hermanita. –malcriado incurable, fisgón incurable, así era ese muchachito de azabaches cabellos cortos y ojos tan zarcos como el cielo, medía aproximadamente 1.85 m. y su atractivo sobrepasaba el cuádruple a Mamoru, en mucho– Tú tuviste la oportunidad de venir acá… ¿Por qué yo no? –le reprochaba a la figura femenina, que en su peinado, enredaba dos coletas sus cabellos rosados, simulando unas orejas de un conejo–
– ¡¿Por qué?! –la muchacha rabiosa apretó sus manos, destellando chispas de sus ojos magenta– Sencillo Yūyake, ¡NO HAY MOTIVO…! ¡Madura!
– Chibi-Usa, de las peores hermanas que me pudieron tocar… la peor fuiste tú. –cruzó sus brazos, para después volcar su mirada al grupo, de unas mujeres que tenían la boca abierta de par en par–
–¡¡HERMANO!! –Las Senshis miraron a su princesa, quien estaba palidísima–
– Si, el mayor y el más guapo de los príncipes que existieran en la Tierra. –condujo sus brazos a su nuca, caminando resueltamente hacia las muchachas, las miró emocionado… a su estilo de emoción, ¡claro! y se paró frente a Makoto, y una Seren que no entendía ni lo mínimo de la situación – ¡Si que eres de lo hermosa! – al exclamar la frase se sonrojo–
El futuro había cambiado, el futuro había dado frutos de diversos sabores, el futuro… un momento ¿el futuro?, Qué clase de futuro era ese, donde eran dos, NO UNO, eran dos los hijos de La Neoreina Serenity.
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- ¿Los enemigos son realmente peligrosos? ¿A quién deben encontrar los príncipes?, ¿Un hijo nuevo? (si se le puede llamar nuevo) Muchas preguntas, con respuestas en próximos capítulos.
Espero hayan disfrutado la lectura, como yo el escribir esta parte
Saludos.
P.D. No olviden dejar comentarios.
