3. TUMBA VIVA

Su mirada parecía perdida, pero sus manos estaban atentas, trazando figuras en mi espalda.
"¿Me dirás que está pasando?" pregunté tras un largo silencio. Bella sonrió, pero tan rápido como llegó ésta se desvaneció.
"¿Alguna vez te has preguntado que hay más allá?" me preguntó, mas parecía hablar con ella misma. "Una vez que pasamos al otro lado, como así alguien lo decidió llamar, ¿qué hay?"
Era extraño que ella preguntase aquello. Generalmente, trataba de evitar pensar en cualquier tema que tuviese que ver con la muerte. Era algo que la aterraba y carcomía por dentro. Nunca hablaba del futuro, si bien tenía planeado pasarlo conmigo.
"Tú ya sabes lo que yo creo" dije, intentando seguir el hilo de sus pensamientos. "Yo creo que luego no hay nada. Por eso debemos vivir el presente al máximo", deposité un suave beso en su frente. "Por eso estoy contigo. Porque no importa lo que pueda pasar en un futuro, no importa si voy al infierno, al cielo, o a la nada, todo habrá valido la pena ya que pude pasar mi vida por ti. Ya soy feliz por el simple echo de haberte conocido."
Una sonrisa cruzó su rostro, intentó disimularla, haciendo una mueca.
"Soy un afortunado" dije convencido. "Soy feliz contigo. El mundo se puede venir a bajo pero mientras te tenga a ti, seré feliz".
Asintió.
"¿Y si yo no estuviese? ¿O si tú no estuvieses conmigo? ¿Si algo te pasa? Juro que muero".
"¿Es por la película que vimos ayer?" pregunté. En ésta el personaje principal perdía a la mujer que amaba, y le fue imposible salir de esa depresión, ya que lo llevó al suicidio.
El frío aire nos invadió. Bella asintió.
"Es por todo a decir verdad. Sólo intenté imaginarme un mundo sin ti, y no pude."
La abracé bajo las nubes y la leve lluvia que empezaba a caer. Me quité la chaqueta y se la puse por los hombros a Bella. A ella le fascinaba mirar el agua caer, y a mí contemplar su inocente emoción. "Te amo" dejó escapar casi en un suspiro.

El cuarto era pequeño. Una brillante luz alumbraba el sillón color marrón, un escritorio con un ordenador blanco, y un placar de madera, uno de los más antiguos de la casa. Alice caminó con gracia hasta sentarse en sillón, la seguí y me incorporé, sentándome en la silla junto al escritorio.
"Linda habitación" dije, poco asombrado ya que la conocía a la perfección. Aquí solía dormir nuestro tío, al que, como yo, disfrutaba dormir en el sillón.
"Sí, gracias" se apresuró a contestar. "Ahora, dime."
-

La lluvia corría por mi rostro, hasta tal punto que no se sabía cuando terminaban las lágrimas y donde comenzaba el frío agua que caía rápidamente del oscuro cielo. Me encontraba solo contemplando el bello rostro de Bella. El bello rostro de Bella muerto. El agua y la sangre. El ataúd. Un fin sin fin.
Mi mente parecía flotar, vacía pero lleno de recuerdos distorsionados de quien una vez había sido mi gran amor. Sus ojos, sus labios, su fina nariz, sus manos. Ella. La extrañaba hasta tal punto que creía que estaba viva. Que algún día regresaría. diría yo. se escaparía de sus labios. , ¿Importa acaso? Estoy aquí contigo. Como siempre quisimos. Viviremos juntos para siempre. Poco importa donde é que no volverías jamás, Pero lo hice, aquí estoy. Viviremos juntos para siempre.. ¿Te habías olvidado de mí?¿De mi amor incondicional? ¿Por qué me dejaste, Bella? ¿Por qué?. Lo siento, y te amo. Viviremos juntos, para siempre.

Pero no lo haría. La cuerda parte de mí, la resentida, sabía que todo había terminado. Mi vida había dado fin cuando el corazón de Bella había dejado de latir.

Viviremos juntos para siempre, pero sólo en tu corazón, porque el mío ya no existe Bella.
-

"Mentí" confesé.
"Lo sé".
"¿Qué debo hacer?"
"¿La verdad es dolorosa?"
"La verdad es difícil de creer."
"Intentalo."
"Tengo miedo que crean que estoy loco."
"¿Lo estás?"
"No. Pero a veces creo que lo estaré."
"déjame ayudarte"
"¿Puedo confiar en ti?"
"Sí."

Sus ojos me miraban atentamente, casi interrogandome.
Suspiré.
"Sé quienes son mis padres" dije.
"Lo sé" dijo con una cálida sonrisa. Apoyó su mano sobre mi hombro, cuidadosamente. "¿Por qué mientes?"
"Ellos... no son precisamente los mejores padres. Me abandonaron."
"¿De niño?"
"Sí."
"¿Y con quien has vivido hasta entonces?
Debía pensar alguna mentira. No podía decirle, Esme y Carlisle, Alice, ¿no te acuerdas?
"No me abandonaron en ese sentido..." suspiré, odiaba mentirle a Alice. "Sino que nunca les importó lo que hacia con mi vida. Y no sé donde viven ahora. Me fui de casa hace dos años, llevé lo necesario para vivir por mi cuenta. Vine a Forks a empezar de cero... hasta ahí recuerdo. Luego desperté en una camilla."
Ella asintió.
"Gracias por decirme la verdad. Pero siento que te guardas algo".
Sonreí.
"¿Lees metes?" le pregunté.
"Hay quienes dicen que leo almas" dijo luego soltó una melodiosa carcajada. "Estás triste" notó. "Estás perdido, pero no te sentís solo. Sabes que estas acompañado. Y estás arrepentido. De a momentos estás muy feliz, pero luego crees que te estás volviendo loco. Temes ser feliz, como si algo malo fuera a pasar. déjame adivinar, ¿estás enamorado?"
Ella había echo el análisis perfecto de mi situación actual.
Asentí.
"Ella murió" murmuré, sintiendo como el fuerte dolor en mi pecho comenzaba a nacer, llevando por delante todas las emociones. Quedaba sólo el dolor.
"Lo siento" susurró, tomó mis manos. "Eres fuerte. Puedes salir adelante."
Alcé los ojos que apuntaban a nuestras manos unidas en una para ver el sincero rostro de Alice.
"No lo soy."

"¡Edward! ¡Edward!" cantaban desesperadas las voces, perdidas tras el ruido de la lluvia.
Yo contemplaba el agua, hundido en mis recuerdos. De ese pasado añorado, y ahora tenido de sufrimiento.
"¡Edward!" gritó con alivio pero ira la voz.
Un golpe en mi espalda me hizo caer al suelo, dejando una bolsa de peso sobre mi espalda.
"¡Edward eres un tarado!" gritó Alice mientras sus pequeñas manos golpeaban sistemáticamente mi espalda. "¡Te odio! ¡Eres un egoísta! ¡Sos la peor persona que conozco!" sus golpes cada vez se debilitaban más. Mis lágrimas dejaron de caer. El sonido de un rayo irrumpió entre los gritos de Alice. "¡Eres mi hermano, no esta basura muerta!"
Basura muerta, eso me describía muy bien. Era un estorbo para todos, y a la vez no tenía vida. Me movía de un lado a otro como lo hace una hoja que se desprende de un árbol.
"Juro que te odio Edward Cullen" su voz era más baja, casi se perdía entre el golpeteó de la lluvia. "¡¿Puedes siquiera mirarme?!"
Unas manos tomaron mi rostro y lo giraron, hasta que pude ver los ojos oscuros y humedecidos de mi hermanita, a quien había abandonado.
"Desapareciste. ¡Te fuiste por dos días! Creímos que te había sucedido algo, pero sólo estás aquí siendo completamente egoísta. ¿Crees que eres el único que ha perdido a alguien? Bella era mi mejor amiga. Extraño tenerla en casa, pasar días y noches hablando" la comisura de sus labios se hundía cada vez más hacia abajo. "Era una de las mejores personas que conozco. Y se fue. Y quiero saber que puedo tener el apoyo de mi familia, pero no. Te veo sufriendo, y dejándonos. ¡Ni siquiera intentas ocultarlo! Ni una sonrisa, ni un comentario. Nada. Eres una tumba viva. Estamos todos no sólo tratando de lidiar con la muerte de Bella, sino que también intentando de que no te mates. Tenemos miedo de que algo te pase, y tú ni siquiera lo notas. ¿Cuándo fue la última vez que cenaste con nosotros? ¿cúando viniste a preguntarme, alice, ¿cómo="" estás?=""? ¿Cuándo hiciste algún intento de que te ayudemos, o de ayudarnos. Te odio Edward."
Mis brazos repentinamente se abrieron para poder cerrarse en un abrazo, protegiendo a Alice de la lluvia. "Te odio," murmuraba mientras lloraba y hundía su cabeza en mi pecho.
Había olvidado por completo a mi familia. había decidido dejar de vivir.
"Eres más fuerte que esto" susurró.

Gracias por los comentarios, gracias a estos retomé esta historia.
Diganme que piensan y si quieren que la continue :)