Todos los derechos de Sailor Moon y sus otros personajes son Propiedad de Naoko Takeuchi/Kodansha, TOEI Animation

Esta vez les traigo un capítulo mas extenso, por el que estuve trabajando algún par de días. Cualquier duda mándenme un mensaje.

Agradecimientos a:

malkav-iztli

Karina Natsumi

serenalucy

chikita22bkou

drixx

Srita. Rossy Kou

Por sus Reviews.

Espero que les guste tanto como a mí

¡Gracias por tomarse un tiempo y leer!

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"Un ambiente espeso recorría la esfera del lugar, matizando su pesadez con una neblina condensa. Yo miraba en todas direcciones, buscando una salida, pero mientras me movía entre los vapores, mis piernas colapsaban con ramas cubiertas de espinas, lacerando a mis muslos, aportándome monstruosos mimos a los pies, tratando con ello refrenar mis pasos variadas ocasiones. Me sentía cansado, pero había algo que me obligaba seguir, algo que me indicaba que no importase el riesgo o el dolor continuara por esa senda apocalíptica… fue enseguida que la vi, a ella, yacía hincado en el piso borrado por la calina, su largo cabello áureo estaba enmarañado, su dulce rostro fatigado y sucio, su cuerpo escasamente cubierto con vestigios de lo que fue un hermoso vestido. Aquellas frágiles manos cubiertas de sangre sostenían su vientre maltrecho, encubriendo a simple vista la herida. Marché con premura a su lado, alterado rompí mi camisa, para envolverle el vientre y detener la hemorragia, ataje entonces ante su mirada de cielo que emprendía la búsqueda desesperada de la mía, su grácil mano izquierda se arrastró a mi mejilla, manchándola con el líquido carmesí que profanaba a sus dedos, pero no me importo, pues debajo de esa impureza, pude concebir su caricia satinada llena de apego, de ansias de estar únicamente conmigo. Me profesé dichoso por el instante, por tener la fortuna de reflejarme en sus radiantes luceros azules, por primera vez esa mujer me destinaba el cálido sentimiento, que por largas temporadas intenté conseguir. Se acorruco en mi pecho, podía escuchar acunarse un cántico angelical en mis oídos, entonces me di cuenta que poco me afectaban mis lesiones y la pestilente neblina me pareció suave cobijo a este ensueño. Ella me habló tan apaciblemente al abrigarla en mis brazos.

–"Antar…"

Pero yo no me llamaba Antar… yo era Seiya. Pero a la vez si era ese Antar…

–"Mi amado príncipe" –se encogió mas ante mi cuerpo– "¿moriré…?" La única mano que protegía su herida, destapó el secreto del golpe, mostrándome un hoyo negro, donde se podía mirar las estrellas –

–"¡¿Serena?!" –la miré sin comprender, la llamé con otro nombre… y la besé con otros labios, que seguían siendo los míos– "Nunca mientras esté vivo y aún así regresaría del mismo infierno para protegerte"

¡Seiya! –gritó para mí, el nombre como me conocía, llamándome con insistencia­, su voz se mezclaba con otra de índole grueso y salvaje– ¡Seiya! ¡Seiya! ¡ESTÚPIDO!

Al momento que yo sentí una turbulencia mecerme, A mi vista su refinado rostro comenzó a transformarse en uno mas varonil, su cabello dorado cobraba un color mas vivo y fogoso y sus hermosas ventanas celestes, resurgían a unas rubí, indiscutiblemente era la cara de Lex…" …Lexus, quien lo estrujaba para despertarlo. Seiya, atontado, despabiló sus zafiros tratando de darse hechura.

–"¡Despierta!" –con su talante agrio y descompuesto reanimo al de cabellos noche, abofeteándolo algunas que otras veces–

– ¡¿Ah?! ¿Qué pasó? – En sonsonete torpe dio una respuesta. Se sobó las mejillas. No se acordaba de nada–

– "Te desmayaste" –preocupada la rubia continúo con la explicación– "Salimos del salón de actos, habíamos perdido a Seren de vista, comenzamos a buscarla, entonces la lluvia arreció y nos protegimos bajo este tejado, –miró al techo– luego te desplomaste, sin razón. –afirmaba teatralmente– Me asuste mucho, en verdad, porque no reaccionabas. Pero vi una cabeza roja tras los árboles, sabía que era Lexus, –señaló al pelirrojo, con ademanes graciosos– quién con ese colorcito… y corrí hasta él para que me ayudara… pero no pretendía que lo hiciera a cachetadas" –Algo apenada– Seiya… ¿has comido bien? ¿Duermes completo? ¿Estás… embarazad…? –se imaginó todo, era lógico para ella, que él, siendo mujer como Sailor, quizá… podría... Se sacudió esa ocurrencia, pues le sonaba fea y repulsiva, a la vez que le daba un suspiro de ardores–

– "¡Bombón!, no digas esas cosas…"–Seiya se molestó por la pregunta final, inconclusa, pero entendible, entonces sonrió preparando la venganza– "acaso estás anunciando que vamos a tener un hijo y por eso ahora ando con los achaques" –abrazó a Usagi–

– "¡¿Hijo?!" –pregonaron con incertidumbre Lexus y Seren al mismo tiempo… Pero uno lo hacía iracundo y la otra ofuscada–

– "Me estas haciendo el hombre más feliz del mundo," –Usagi agacho la cabeza encogiéndose de hombros, no se sabía si por furia o vergüenza, mientras el otro seguía en su empreño de compensarse– "deberíamos pensar el nombre que le vamos a poner a nuestro bebe, si es damita, la llamáremos como tú, Odongo –sugirió el apodo– si es varón…" –interrumpió Usagi extendiendo el comentario"

– "Si es varón le pondremos ¡MAMORU!"– sin ensuciarse las manos dispuso un golpe bajo, Usagi estaba orgullosa de marcar distancia, Seiya tenía un par de puñales atravesados en el pecho, vilmente a traición. Unos ojos escarlata la miraron fijamente, mientras nadie se daba cuenta–

Silencio…. Uno muy largo. Usagi se percató que había utilizado una bajeza y no supo que decir. Seiya aun ladeaba el cuerpo, sintiendo las filosas dagas en su corazón. Lexus, nada tonto, entendió a la perfección, pero qué podría añadir a ese momento tan placentero. Seren… bueno, Seren se comportaba sepulcral con esos detalles, prefería que cada quien arreglara 'esos detallitos', si algo no se le daba era la comunicación entre personas.

– "Usagi… Esa chica… esos ojos… esa tonta sonrisa… yo la he visto en alguna parte… Dónde habré visto a esta muchacha…" – Pensó profundamente Lexus– "debo estar alucinando, eso de mezclarme con los humanos… afecta los sentidos"

–––*

La noche se vislumbraba en las relajadas calles de Cambridge, su tranquilidad permitía a la gente andar por las calles con soltura. Harvard una de las más prestigiadas universidades a nivel mundial destacaba por sus excelentes estudiantes, teniendo un flujo aproximado de trece mil alumnos en posgrado, en los que se situaba Mamoru Chiba, de la Facultad de Medicina. El vivía en las cercanías a la universidad, con un par de estudiantes. Su departamento era de buen aspecto, gozaba de una pequeña cocina, dos baños individuales y uno para recepción, una sala, y tres recamaras, con cuartos espaciosos de cinco y medio por cinco. A Mamoru no le gustaba tener muchas cosas 'inútiles' en su habitación, siempre ordenada en estricta pulcritud, pero sobre el buro, recargado a su cama, tenía la única cosa que sacaba el matiz de seriedad en su recinto, un marco de un retrato adornado con diversos conejos y estrellitas en tono rosa fiusha, a la que miraba en esos momentos desde su escritorio, hacia un resumen de la enfermedad de Hallervorden-Spatz comparándola con un padecimiento nuevo, que dejo momentáneamente para mirar esa imagen, le recordaba la razón principal por la que había decidido tomar ese destino. Quería que la mujer que le acompañaba en la fotografía no le hiciera falta nada. Esa quietud eterna, donde solo el sonido del tic tac merodeaba, se irrumpo brutalmente por apertura de su puerta en son rabioso.

– "¡Mamoru! ¿Aun estás metido en esos libros? ¿No irás a la fiesta?" –una hermosa pelirroja, de ojos amarillos salpicados exquisitamente con manchas rojizas, de tez clara y de exuberante cuerpo, le preguntó sonsoneteando en enojo. Estaba harta de que él siempre anduviera en sus estudios y nunca procurara un momento de diversión.

– Estoy algo ocupado, Señorita Crimson –confirmó con seriedad, zafándose de la imagen de su novia y virando a ver a la muchacha–

– "¡¡Arrrggg!! Ya te dije que me digas Ruby" –le pellizcó una mejilla a Mamoru, le resultaba prácticamente tonto que después de largo tiempo siguiera con sus formalidades– "Tu tesis no se moverá del cuarto. Mamoru. ¡Es por nuestra graduación! ¡Por Dios!" –se mostró lo más peligrosa que pudo, le revolvió el cabello, hurgó en su closet sacando el conjunto que le gustaba verle puesto a su compañero y finalmente arrojó una amenaza– "Tenlo por seguro, que si no te bañas en este instante, te cambias y te alistas… le diré a mi hermandad que venga a hacer desorden en tu habitación."

– "No necesitaba ser tan violenta" –siempre la había considerado una de esas mujeres excepcionales; Con una inteligencia prodigiosa, inquieta pero en equilibrada mezcla de refinamiento y rebeldía, con buenos sentimientos, cualidades y gustos, rodeada de gente y amigos que la apreciaban, entre otras cosas, hermosa. Se rumoraba por el campus, algo que escuchó por accidente, que la Señorita Ruby Crimson descendía de una ramificación de la familia real británica, pero que ella no deseaba ser reconocida por esos meritos, más que por los suyos propios. No tenía novio, lo que se asemejaba a ello era la compañía de él mismo, por sus extensas e interesantes platicas de pintura, medicina, música y otros intereses comunes.

– "¡Cuatrocientas cincuenta y ocho veces…!" –dijo con fastidio, en forma de un conteo riguroso– "¡Tutéame!, ¿parezco una viejita?"

– "No, en lo absoluto Señori… Ruby" – Sonrió para ella y se dispuso a abandonar su silla– "Estaré listo en unos minutos."

– "¡Hey! ¿Mamoru? ¿Ya le avisaste a tu novia?" –suspiró con algo de pesadez, mientras él se reincorporaba–

– "Le llame a su celular ayer, se puso muy contenta de que regreso en un mes. Siendo como es ella ya está contando los días, pero no se dio cuenta que será para el día de su cumpleaños" – Mamoru sonrió nuevamente pero con una gracia emergida de sus recuerdos, Usagi, siempre tan distraída, tan torpe, pero tan linda. Entró a la ducha–

– Tu prometida es muy 'ingenua' –buscó el termino apropiado evitando enfadar a Mamoru, se condujo al retrato sobre el buro, miró a la chica y declinó bocabajo aquella imagen de pareja con algo de hastío– ¡Si no sales en quince minutos…! ¡Estés como estés, vengo por ti! –le informo en autoritaria voz, escuchando al salir del cuarto, a lo lejos, un 'ya entendí' de Mamoru–

–––*

Una semana después:

El clima era templado en la ciudad de Tokio, especialmente a la entrada del colegio preparatoriano. Esa mañana las jóvenes estaban emocionadas, habían formado un círculo alrededor de un conjunto de caballeros, al parecer una banda musical de J-rock, estos habían tomado posición y fama como los trhee star light en una escasa semana. Su música era ardiente aun sin vocalista, lo que decían muchas chicas, pero realmente lo que llenaba de ilusiones a las muchachitas era que este grupo andaba en pie de un nuevo talento que llenara esos espacios vacios en las notas. Seiya, Taiki y Yaten acompañaban al grupo, noción próxima a exaltar a sus fans. Entre gritos y exclamaciones oraban por un autógrafo, un saludo, atención, algunas cantaban, otras entregaban partituras para probar suerte. Usagi, que nunca se enteraba de nada, veía como sus amigas estaban al pie de ir en pos del bullicio, excluyendo a Amy y Seren, las chicas serias del grupo, una lo hacía por timidez y la otra porque realmente no sabía a qué iba tanta faramalla. Los prefectos estaban a punta de infarto tratando de amainar el flujo de alumnas, que por cierto, estos opinaban que el director se estaba volviendo loco al tener dos tropas de celebridades que les causaría un quíntuple esfuerzo. En unos largos minutos lograron con homéricas proezas hacer que la escuela recobrara un racimo de paz.

–"¡Arg!" –rugió la diosa del amor volviendo con las demás que no se movieron– "¡Esos prefectos aguafiestas!"

– "¿Qué pasa Minako-chan?" –Usagi tenía su dedo índice sobre la boca, inclinando su cuerpo hacia ella, en medida de su duda veía como su amiga rabiaba golpeado el piso con su pie derecho–

– "¡Ah! ¡Qué mala suerte! No alcanzamos a llegar a tiempo" –Minako, como siempre, daba sus suspiros de mala fortuna al acariciar su pendiente de rosa–

– "¿Qué pasa Makoto-chan?" –las circundaba en movimientos exagerados, es qué nadie pensaba decirle nada a la Princesa de la Luna, entonces Amy habló–

– "Son nuevos artistas, de una banda de J-rock, de nombre Hell & Heaven, su música es únicamente interpretación instrumental, debido a que andan buscando vocalista, pero aseguran las revistas electrónicas que es una nueva estrategia de promoción para atraer ventas" –afirmaba la peliazul–

– "¡Ahh!" –exclamó Usagi atolondradamente–

– "Además que abrirán el concierto número siete de los trhee lights" –Una vocecilla se entrecruzo con la de la rubia de chunguitos– "¡Y todos son Guapísimosss!" –sus ojos violetas brillaron en estrellas aurantes–

– "¡¿Rei?!" –un unísono de tres las cuatro sailors abarco el pequeño espacio–

– "¿Qué haces aquí?" –la de moño naranja se apegó a Rei, arqueando y declinando sus cejas pretenciosamente–

– ¡¡AHHHH!! –en barrida llegó un joven, huyendo de unas compañeras– ¡Se me hizo tarde…! ¿por qué no me despertaste Minako-Sama? –vociferaba el muchacho de ojos azules y profundos escondiéndose tras la peli castaña–

– ¡Claro que te desperté!, pero no me hiciste caso Yuya-Kun (N/A: Diminutivo que le dieron a Yūyake.) –lo reprendía sólidamente agitando sus cabellos castaños– Hasta lleve a Chibi-Usa a su escuela.

– Sí, no cabe duda que es tuyo Usagi-chan –burlándose Rei, meneaba su mano exageradamente–

– "Disculpa mi amada y bella Makoto-Sama, pero tengo que alejar tu hermosa presencia de mis ojos…" –Corrió desesperadamente para escapar de la jauría asesina que lo asediaba, dígase sus pretendientas, no sin antes besar la mano de a quien dirigía sus palabras, la cual se ruborizó al instante–

– "Hey… Makoto-chan… eres una asalta cunas… ¿Cuándo están solos…?" –rumoró para Makoto con acentos impulsivos, colocando su mano alzada al costado de sus labios, de nuevo jugando con el vaivén sus cejas, a lo que la otra respondió con una cara sumida en llamarada– ¡Yo, Minako Aino, Diosa del Amor, luchare hasta el final de los tiempos por un romance de que cruza las fronteras de la edad! "–sonó sumamente convencida, pero Usagi-chan rebordeaba de enojo–

– ¿Edad? –preguntó retraídamente la taciturna Seren– pero él es… mayor… –Las senshis comenzaron con picores de nerviosismo. Ella era tan callada, que siempre pasaba desapercibida–

Cuando Seiya pudo notar la presencia de la rubia, busco por todos los medios escaparse de sus fieles seguidoras y llevar con él a su comitiva. En cuestión de segundos ya estaba ahí visitándolas.

– "¡Buenos días Bombón!" –caminaba resplandecientemente, delante de Yaten, Taiki y los otros cuatro jóvenes– "Quiero presentarles a mis colegas"

Usagi puso su atención en dos de los hombres que venían a espaldas de Seiya, caminó con premura y soltó prenda.

– "¡¿Lexus y Usted?!" –Se quedó helada. Lexus refunfuño cruzándose de brazos y el otro educadamente le saludo–

– "¡Hola señorita! Usted es la de la tienda, la del alhajero. No sabía que era amiga de Seiya" –se quitó sus lentes negros, mostrando sus resplandores verde esmeralda–

–"Ahora comprendo, así que está es la boba que gritaba a la nada… ¡con razón, se me hizo conocida!, ya pensaba yo que me volvía loco" –Lexus desplazó la duda que le traía algo preocupado bajo sus reflexiones–

– "¿Los conoces Usagi-chan?" –Rei, sorprendida, se entrometió en la plática quitándole la palabra a Seiya, Yaten y Taiki–

– "Ja, ja… Sí, algo así" –rascándose la nuca sonrió insegura Usagi– El pelirrojo acompañó a Seiya cuando se desmayo, pero ya le había visto antes y este otro fue él que me prestó el dinero para el obsequio de mamá" –un espectro de culpa entrecruzo su cara… 'El dinero… pagar… no tengo', era lo que se decía a sí misma, había gastado su ahorrito en otras cosas, pensando que no reaparecería–

– "Ellas son Minako-chan, Makoto-chan, Amy-chan, Rei-chan" –el cantante señaló a cada una– "Bombón" –la mirada furtiva e iracunda de Usagi atravesó los zafiros de él, forzándolo a cambiar la versión– "¡Perdón…! Usagi-chan, pero solo yo puedo decirle bombón O.K." –guiñó el ojo engreídamente– y finalmente Seren-chan

– "¡Mucho gusto señoritas, es un honor!" –arqueó su cuerpo elegantemente para convertirlo en caravana. Su presencia era refinada, tenía resplandecientes ojos verdes, cabello castaño y piel bronceada– Mi nombre es Ron Folkvar, Estaré en segundo curso.

–Un pequeño niño, que en las revistas y documentales decían ser un niño prodigio, salió entre las figuras que lo ocultaban, mirando a las chicas con sus obsidianas para llamar la atención– "¡Hola! ¡Hola! Soy Reimund Hesiod, pero prefiero que me digan Rey(N/A: Pronunciación literal Rai) tengo 14 años –se acerco a ofrecer su mano a cada una, moviendo su desequilibrada cabellera indigo claro mientras el sol impactaba en su piel perla–

–El otro, se apreciaba como un caballero de la mesa redonda, por su temple erguido y serenidad, era tan atractivo como los otros a pesar de sus rasgos varoniles de sutil aspereza, la miel en su mirada retozaba amablemente con su piel rosácea y su cabellera rubia ceniza, elevó su mano izquierda a su pecho para obsequiarles cortesía– "Haward Hesiod, es un gusto enorme poder conocer a las colegas de estos jóvenes" –sus palabras eran de voz madura, tanto que parecía mayor de cuarenta y cinco años, pero su exterior rondaba en los dieciocho. Un silencio acido se abrió entre las Senshis, esperaban la presentación del último de aquel cuarteto, ese pelirrojo que solo cruzaba sus brazos y no dirigía la mirada a nadie pero algo fuera de lógica ocurrió–

– "Seren" –Lexus caminó hacia la inotable muchacha, con su características manos dentro de los bolsillos, que después saco– "¡Toma!" –le puso algo entre sus manos, de mala gana–

– "¡¿SEREN?!" –exaltadas exclamaron las Senshis y Seiya–

– "¿Esto…?" –sumisamente preguntó, mirando tras sus antejos a sus manos–

– "Es por lo de la lluvia, –le reitero, mientras caminaba a la entrada del colegio– no me vengas después con que no soy hombre de palabra" –El día que Seren estuvo en la cocina con Lexus, ella le dijo que al siguiente día llovería, él se mofo entretenidamente y le apostó que estaba equivocada, la pelinegra solo le sonrió a manera de refutarle, pero el de joyas rubíes sostuvo la apuesta. Luego de haber sido el perdedor, puesto que sí había llovido y como Seren era un manojo de seriedad y no le dio respuesta a lo que quería, él personalmente se tomo la libertad de buscar algo y cumplir su promesa–

– "¿Un anillo?" –levantó con inocencia el objeto, una exquisita argolla de oro blanco incrustado con un diamante negro rodeado con siete aguamarinas. Las voces incrédulas no se hicieron esperar… eso… eso en definitiva era… un anillo de compromiso. Seiya arqueó la ceja a punto de la furia, Usagi no lo creía.

– "¿QUÉ LE HICISTE A SEREN?" –Salto Seiya sobre el pelirrojo agarrándolo del uniforme de la escuela, ya había escuchado su fama de 'el seductor', hasta que tomo conciencia y se detuvo. Si bien en el planeta de Lexus 'las promesas eran lavadas con sangre' aquí sería diferente y una de esas tardes le pregunto a Seiya qué era lo que se le daba a las mujeres por compromiso y él le respondió un anillo– "¿Te… te… gusta Seren?"

– "¡Esto es de locos!" –se emociono el niño de ojos negros levantando en jubilo sus manos– "Debí traer mi cámara"

–––*

Después de unos días de descanso, Michiru se sentía reconfortada, aun le cubrían algunas vendas en distintas partes de su cuerpo. Se sentó tranquilamente junto a la ventana, mirando el inmerso contorno de la ciudad, cerró sus ojos un momento. Algo en su regazo la inquietó, un peso frágil y una textura aterciopelada se colocó en sus piernas a poco tiempo que afianzó su mirada.

– "¡Michiru!" –el cuerpo lanudo le pidió atención–

– "¿Luna?" –volteó a la ventana– ¿Artemis? ¿Qué hacen aquí?

– "¿Dónde están Setsuna?" –cuestionó el gato blanco con un dejo de gravedad–

– "Desayunando, ¿pero qué pasa?" –estaba intrigada.

–"Tenemos que hablar" –Luna bajaba al suelo–

Setsuna toco a su puerta para insistirle por tercera vez a Michiru que comiera algo. Se sorprendió ver a los felinos, que a la voz de orden requirieron a una audiencia. Luego de estar reunidas las cuatro senshis del sistema solar exterior, los gatos iniciaron a entablar el misterio.

– "No me imagine que llegara este momento" –la minina negra paso de angustia a pesadez – "Ya sé que nos han ocultado los hechos, pero les agradezco, por el bien de la princesa de la luna. Ahora hablemos de Sailor Demeter y su despertar" –sus frases eran seguras, ninguna se pausó. Setsuna estaba exaltada al escuchar con sus propios oídos al ser pronunciada esa Sailor Scoaut–

–"¡No podemos!, ¡no debemos…!" –Sailor Pluton se paró it's so facto, perjura negativa– "No, no, ¡NO!" –negó con la cabeza, miró con ira–

– "Se que después de lo que paso, nos neguemos a ello… Pero nuestro planeta está en riesgo, solo por ser egoístas y develar verdades nos dejaremos que sea destruido"– Argumento Artemis, cargando sus palabras de regaño–

– "¿De qué Sailor hablan?" –Haruka deposito rencor en sus caudales, de no haber sido por que esto realmente demeritaba ser escuchado, hubiera optado por armar un escándalo–

– "Bien, ¿ninguna Sailor mas que Pluton lo sabe?" –Michiru estaba al mismo padecer que Haruka–

– "Te equivocas, yo también lo sé" –entre incomodidades comentó Hotaru, pero Setsuna le arrebató la explicación–

– "Antes de que Endymiun y nuestra Princesa se enamoraran, existió Sailor Demeter, se que cere-cere es algo parecido, pero no igual –remembró a las Sailor Asteroide– En la vía láctea existieron diez planetas, diez guardinas… Pero una de ellas era la más poderosa y apartada, con sentimientos negativos y oscuros temía dañar a sus compañeras. Por lo tanto vigilaba desde su planeta a su majestad Serenity, a espera de órdenes. Una ocasión dos jóvenes príncipes y una princesa de lejanas galaxias nos visitaron, venían en diligencia para tomar una decisión con respecto a La princesa del Universo. El Señor del Éter avanzaba terroríficamente, debían reunir a los príncipes guerreros para buscar a esa princesa… entre las listas apareció La princesa de la Luna. La reina Serenity no estuvo de acuerdo, conocía que solo le esperaba la muerte y Sailor Demeter bajo a interponerse con el hecho… pero algo peor apareció uno de los soldados del vigésimo noveno escuadrón de Él señor del Éter apareció y sin razón alguna dominó magistralmente los sentimientos de Demeter y mató a uno de los príncipes, de misma manera lo iba a hacer con La princesa de la Luna, entonces, antes de levantarle la mano a su propia princesa, ella se sacrificó, en ese momento el decimo planeta se destruyó y surgieron los asteroides…"–mortificada y con nostalgia rumbó su mano a las sienes–

– "Por ese motivo, consideramos peligrosa a Sailor Demeter" – Afirmó Hotaru muy seria–

– "¿Algún secreto más?" –indagó prejuiciosa Uranus–

– "No, nada... –muy pensativa contestó Luna, mirando sutilmente a Setsuna y a Hotaru– Ahora es de suma importancia buscar a Sailor Demeter, antes que Sailor Moon lo haga" –Pero Haruka no estaba muy conforme con la respuesta–

–––*

Una risa recorrió los pasillos de Universe Hause, como habían denotado a la casona donde habitaban momentáneamente la conjunción de príncipes. Esa metódica risa provenía de la habitación número diez, casi al final de todos los demás cuartos, su aspecto era relajado, en sus paredes recubiertas por amplios libreros y unas que otras pinturas estaba el dueño de ese quejido humorístico.

– ¡¡Jungares de Rock!! –continuaba con la racha de humor, poco usual en Eideard–

– Las Sailors de Kakyuu les aseguraron que al escucharlos podrían llamar la atención de La Princesa del Universo –interpretó Diamante– Que ellos mismos lo estaban haciendo, pero sería bueno tener ayuda.

– Este planeta es muy especial, todos se comportan de maneras impropias a su carácter –mueco con felicidad la pequeña Neherenia–

– "Quizá esa sea la razón por la que ella lo haya escogido. Por el momento siento mucha calma y eso me preocupa" –alteró un suspiro reteniéndolo, sus ojos plata estaban nuevamente cerrados a su expectativa de navegar ante esa incertidumbre–

El instante de gracia terminó, terminó con el efluvio del miedo.

–––*

– Una obra, que emocionante ¿Cuál será el tema? –Minako estaba muy emocionada, al oír a su profesor–

– "Hay una leyenda, muy interesante que me gustaría tomara forma de personas" –dijo el profesor con una gran sonrisa– "La leyenda del Sol y la Luna, tengo aquí a los personajes y la historia" –pasó un bonche de papeles que cada alumno desgajo para darlos a sus compañeros–

– "¿La luna y el Sol?" –mientras el pelirrojo leía se atragantó un poco y comenzó a toser–

– "¿Pasa algo amigo?" –irónico pregunto Seiya, en pos de burla–

– "¡Nada!" –en fastidiosa voz aventó el papel a su banca– "Un románese y se besan los protagonistas"

– "¿Alguien que se ofrezca pará los papeles principales?" –preguntaba el profesor al tomar su libreta– "Inscríbanse aquí para el papel"

– "¡Bombón y yo! ¡Bombón y yo!" –espetó tomando la mano de Usagi, que se había quedado dormida, para levantarla–

– "¿Yo qué?" –Aun adormilada y con un hilo de baba preguntó confusa al sentir que alzaban su mano–

– "Están regalando chocolates franceses. Usagi-chan, lo único que hay que hacer es inscribirse" –Yaten bromeó, en cierto grado, malvadamente al ver despistada a la rubia. Minako lo notó, pero antes de que aclarara el detalle…–

– "¡Sí!, ¡sí! ¡Yo también quiero!, ¡Vamos Seiya!" –La princesa lunar recobró vida, estaba saboreándose esos dulces y corrió jalando a Seiya a apuntarse–

– "¿Por qué lo hiciste?" –Enfurecida se paró Minako frente a Yaten–

– "¡Vamos Minako-Chan!, por un momento deja que Seiya sonría… ha estado muy tenso!"

– "¿Tenso? ¿Pasa algo malo?" –Amy se olió algo raro–

– "La presión de las giras y su nueva posición en el imperio" –contestó Yaten–

– ¿De qué hablas, Taiki? –Makoto los miró a ambos muy sospechosos–

– "Se ve que eres Imbécil Yaten Kou" –Lexus reclinó su espalda a la banca, se contuvo de matarlo–

– "La realeza británica nos pidió que tocáramos en una fiesta en honor de una de sus hijas, ocurrida en tres meses, pero a él le han pedido personalmente que baile con la muchacha. Ha estado practicando por horas, fastidiado hasta nervioso y distraído" –Taiki trató de componer la situación lográndolo victoriosamente– "por eso Yaten…" –no concluyó–

–––*

Horas mas tarde.

– "¿Por qué nadie me dijo que era una obra? y además" –Añadió Usagi encogida de hombros– "romántica" –

– Anda Usagi-chan, no te aflijas, no es para tanto. –La rubia de media coleta sostenida por un moño naranja le sonrió–

– "Piensa que ser la protagonista te queda muy bien, serás la Luna" –Amy la trató de Animar–

– "Y Seiya… pues es nuestro amigo, no se sobrepasara en la escena del beso" –Makoto trataba de hacerlo digerible para su amiga–

– "¡Gracias por recordarlo!" –Usagi se declinaba mas a sus piernas– "Hubiera preferido a Momo-chan" –Chillo en desparpajante acto teatral–

– "Lo que tengo en duda, es si Usagi-chan podrá aprenderse las líneas en tres semanas, es que es muy poco tiempo" –la peliazul puso de peor humor a Usagi, con tal comentario–

–––*

Ensayo, un día antes de la obra.

Todos corrían de un lado a otro terminando los últimos detalles. El coreógrafo ponía al tanto al encargado de la música y las luces los tiempos en que debían introducirse. La diseñadora de guardarropía contaba los vestuarios y pegaba una que otra chaquira faltante. Los demás actores releían de memoria su papel. Usagi y Seiya estaban practicando unas líneas que la rubia no podía aprenderse aún.

– "A ver Bombón, lo que tienes que hacer es avanzar hacia atrás y decir: 'Mi amado Sol, nuestro amor es imposible, si tan solo Dios nos dejara permanecer un instante juntos.' Y luego me abrazas…

– ¡Sí!, ¡sí!, ¡ese ya me lo sé!, este es el pasaje complicado, este donde le dan las estrellas para que no esté sola –apuntaba con ahincó–

– Pero… nada más tienes que decir: 'He perdido el calor en mi corazón, mi espíritu se consume ante tu ausencia, no quiero destellar por siempre, me doblegare en oscuridad cuando te extrañe, me esconderé cuando te desee y moveré la marea al estar sufriendo. Corroborar que el firmamento me hace feliz… es mentira'" –observaba a Usagi, era un dialogo muy largo, al menos para ella– "Yo te soplo" –sonrió con frescura y en ternura trato de animarla– "Puedes hacerlo a tu manera, no creo que sea mucho que cambies un poco los diálogos."

– "Sí, tienes razón Seiya" –Se animó–

– "Hay algo a lo que le has dado muchos rodeos… desde hace semanas ¿ya… podremos… practicar… la escena del beso?" –cansado de la evasiva de la princesa de la luna la encasillo entre sus brazos, mientras ella se comportaba como un cordero asustado–

– "Pero… es… un… beso… con… pocas… líneas" –se excusaba–

–"Pero son las más importantes" –la contradecía–

– "¡Tengo hambre!" –Usagi–

– "Comimos hace media hora" –Seiya–

– "¡Quiero tomar agua!" –Usagi–

– "Acabas de beber agua" –Seiya–

– "¡Necesito ir al baño!" –Usagi–

– "Fuiste hace cinco minutos" –Seiya–

– "Tengo… ¡ahm!" –se le acabaron los pretextos–

– "Esta bien si no quieres" –bajo sus brazos algo desilusionado– "Disculpa mi terquedad" –Comenzó a irse, de lo mas afligido–

– Usagi, de pronto recordó todo lo que él se estaba esforzando, las altas horas a las que ensayaban, los ejemplos para que ella se aprendiera el personaje, las clases de actuación, los regalos para animarla y esa vez que se vistió de mujer, tomo una escoba e inició esos fragmentos difíciles para que observara la manera correcta de los movimientos corporales –" 'Dios nos ha regalado una oportunidad para vernos y amarnos' " –Citó un fragmento anterior al beso, entonces Seiya comprendió perfectamente y regresó–

– " 'Este momento será apreciado como si la alma regresara a mi' " –continúo apegándola a su cuerpo, con ternura en sus ojos zafiros–

– " 'En los eclipses me entregare nuevamente'" –se sonrojó al tener tan cerca a Seiya–

– " 'En los eclipses te amare, hasta que mi cuerpo no sienta' " –él vio como los ojos de Usagi se cerraban sin explicación. Fue a un ritmo lento y tímido–

–––*

En esos instantes, en otro lado, precisamente en los camerinos, Seren terminaba de cocer una estrella de los vestuarios, a ella le tocó ser auxiliar con los diseños de ropa. Se miraba demasiado cansada, era la primera vez que colaboraba en tantas cosas, pero eso no le quitaba la sonrisa de los labios. Un sonido la saco de concentración, ya conocía esos pasos renegones de Lexus.

– "¿Oye, tú?" –una voz tosca llamaba Seren, mirándola con fastidio por todo el ajetreó, que le resultaba simple y sin sentido– "Toma esto, es jugo de piña…" – el favorito de la chica de gafas. Le puso la lata entre sus manos y se sentó a un lado de ella– "¡Que tonterías! Gastar el tiempo en esto."

– "No, no creo… yo me he divertido mucho" – habló con un poco mas de carácter del que generalmente usaba– "y también tú. Lexus. Has cooperado bastante y me traes esto para reanimarme" –expuso la lata en alto–

– "¡Lo oigo y no lo creo!, ¿Dónde dejaste a la mudita biónica? ¿Eres una impostora?" –mostro un poco de sarcástica gracia, le quitó las gafas del rostro a la chica, jugando a constatar si era ella. Su vista se quedó hipnotizada en las aguamarinas de Seren, ese hermoso fulgor que ya unos días lo distraía. Lexus no perdía la oportunidad de concebir su cuerpo recargado a sus espaldas, al ayudarla a subir las escaleras del colegio, las charlas donde ella lo escuchaba y con concretas palabras le respondía, con solo el hecho de escuchar su voz y el permanecer largos ratos solos. Se negaba a eso, pero lo hacía en fingida inconsciencia–

– "¿Te quedaste callado?" –la chica de trenzas no comprendía–

– "Solamente pensaba lo bueno de no estar en el escenario… ¡qué horror!" –colocó de nuevo las gafas de ella en su lugar y miró a otro lado–

– "Si, yo pienso igual, imagínate, el publico correría espantado de verme" –intentó hacer una broma, pero a Lexus no le gusto nada–

– "No digas esas…" –se esforzó para no utilizar 'estupideces'– "tontadas. Anda vamos a casa" –tocó su hombro en señal de que subiera–

–––*

Sus labios estaban a centímetros de tocarse, Usagi sentía el aliento agradable de Seiya, sus rostros se ruborizaron, sus corazones comenzó a latir al mismo ritmo acelerado, querían que ese lapso se apresurara y al momento nunca terminase, cuando un ruido los distrajo a ambos, un ruido proveniente del extremo a ellos.

– "Taiki-Kun aquí no, nos pueden ver" –nerviosa proclamó la voz femenina–

– "No, Amy-chan verifiqué, nadie nos ve" –ratificaba el tono varonil–

– "Un beso, ni uno más" –tímida y temblorosa–

Las caras de La princesa de la Luna y el Principe del Sol figuraban cual tomate maduro, estaban viendo todo. Avergonzados se miraban el uno al otro, ¿correr o esconderse? era la única opción. ¿Taiki y Amy? Dios el mundo se había vuelto loco, cuándo había pasado eso que no se dieron cuenta. Entonces Seiya puso su dedo índice en la boca, en señal de que callara, cogió la mano de Usagi y la saco del lugar a hurtadillas. Afuera del auditorio se quedaron en silencio por un momento.

– "Tu no viste nada, yo no vi nada" –el de luceros zafiros estaba pálido, pero no daría cuentas a nadie de eso–

– "Si estoy de acuerdo" –la rubia llevaba caracoles enroscados por ojos, sus manos continuaban unidas, unidas fuertemente, después ambos rieron–

– "¿Te llevo a tu casa?" –preguntó disfrutando tener ese contacto–

– "¡Sí!" –contesto rápidamente en tono desplomado, estaba demasiado ida que no le soltó–

–––*

Hora de la obra teatral.

Los ánimos firmaban en caldeos, era emoción y nerviosismo mezclados, no había marcha atrás. La multitud esperaba a que el telón se abriera.

– "¿Tienes miedo?" –Seiya sentía hecha un mar de nervios a Usagi–

– "Un poco" –respondió Usagi con temblores, la reacción de Seiya fue abrazarla–

La acción inició con una música suave, escena tras escena el público quedaba maravillado, con las metamorfosis de escenario, las luces, las melodías. Había pequeños defectos, poco notorios para el auditorio. Las compañeras de clase se sorprendieron mucho de ver como actuaba la tontita del grupo, no parecía profesional, pero era destacada y motivadora, de el cantante pues no se esperaba menos, era todo un artista. Hasta que el gran acto por el que Seiya había esperado tanto y Usagi lo evitaba, llegó. Ella estaba reclinada sobre un manto estelar, confeccionada de razo negro y pintura fluorescente para simular las estrellas, con un vestido griego color perla, con escote en la espalda y él portaba un traje romano con una capa dorada, simulando los resplandores del sol. Dijeron sus líneas tan apasionadamente que levantaron suspiros en los oyentes, cuando sus luceros se encontraron frente a frente, parecía que algo los poseyera, como si realmente ellos fueran ellos, pero en otros tiempos. Sus respiraciones aumentaron al compás de los latidos de su corazón, de tal manera que parecían sincronizar. Sus manos se entrelazaron fuertemente en aras de no querer soltarse. Seiya bajo lentamente su rostro, apreciaba cada hermoso rasgo facial de Usagi, lentamente escudriñaba la fragancia de su piel y la textura de la misma. Usagi se perdía en esos zafiros profundos, como si mirara las llamas del sol, su tez se estremecía al deleite del acercamiento, se estremecía al abrigar deseos que la disipaban en hálitos de ímpetu desenfrenado. Un momento que ninguno quería dejar ir. De sus mentes se había borrado el mundo entero, no existía nadie en esa sala, más que ellos. Fue entonces que enceguecidos en su mundo etéreo y mágico unieron sus rostros para glorificar lo que se habían negado por mucho tiempo. La suavidad y dulzura de los pequeños labios de la luna eran manjar de dioses para Seiya, un manjar que no dejaría hurtar por nadie. La tersura y firmeza de la boca de el Sol, eran un terreno misterioso, peligroso pero lleno de aventuras, jamás perdería Usagi y sin resignación se atrevería a probar mil veces mas, ambos se trasladaron a tiempos remotos, como si sus vidas hubieran tenido un pasado. El instante sobrepasaba de la relidad, Makoto, Minako, Amy, Rei, Yaten y Taiki lo estaban sintiendo muy fuera de la actuación normal. Harían cualquier cosa para interrumpirlo. Pero alguien les gano partida, cuando un estruendoso ruido se emano de los portones del auditorio. Un ente, que no se podía describir humano, sin embargo, poseía rasgos de uno, injertó pánico en los presentes, lanzando llamaradas de fragmentos rocosos a cada presente, inundando el lugar de vapores fétidos. Seiya y Usagi reaccionaron y emprendieron retirada con los demás.

– "¿Qué es esto?" –Rei, quien pidió permiso para estar en horas de la obra, preguntaba a los dos cantantes–

– "No sé de qué hablan, nosotros estamos peor de sorprendidos que ustedes" –contestó Yaten muy preocupado, verdaderamente nunca tuvieron la des fortuna de que uno de esos entes se entrometiera en su camino–

– "Busquemos un lugar para transformarnos" –Makoto sugirió. Saliendo todos en la búsqueda, sabía que los otros dos llegarían a tiempo–

Usagi y Seiya estaban a finales del escenario, apenas entre la calina distinguían la salida. La voz de la bestia emergió en ecos al saber que los ajenos abandonaron en su totalidad el espacio.

– ¡Princesa de la Luna! He venido a matarte por ordenes de 'El señor del Éter' –sus palabras eran monótonas y escalofriantes, con espinas de hielo les interfirió la pasada a ambos– ¿Ahora de que manera morirás?

Seren y Lexus estaban del lado contrario del resto de Senshis, al otro lado de la entrada de la plataforma. Seren estaba asustada, pero sus ojos llenaron de admiración total al ver transformarse a Usagi.

– ¡Usagi es una Sailor… y es Sailor Moon! –Lexus quizá era el mayormente sorprendido de los dos, a tal grado que no pudo moverse del lugar, ella era Sailor Moon… entonces la princesa de la luna. No. No podía ser posible, pero lo era– Seren sal de… "cómo podría ella correr, que imbécil soy" No te apartes de mí ¿De acuerdo?, ¡¿DE ACUERDO?! –gritó para sacarla de trance y ella confirmó con un movimiento de cabeza–

En el tablado Usagi invocaba sus fuerzas, para lanzarlas al monstruoso ser, pero nada resultaba. Seiya estaba en peores aprietos, diez veces de intentos, pero no podía lograr su transformación.

– ¡DEMONIOS! –desesperado se encendía su furia–

–¿Qué pasa? –Observaba en momentos la frustración del pelinegro–

– No puedo… no responde… ¡MIERDA!

– No resistiré mas –sailor moon se sobre esforzaba–

Seren se escapo de la vista de Lexus, para trotar hasta dónde estaba sailor moon y pedirle a la deformidad que se detuviera. El pelirrojo colapsaba, ella se escapó de su vista. Entonces sus piernas se apresuraron a toda velocidad, al ver como el ente le enviaba un ataque a Seren. Todo fue muy rápido. El golpe impactó a Lexus dejándolo herido, cubriendo el cuerpo de la chica a toda costa.

– ¿Dónde dejaste a la mudita biónica? ¿De dónde… te salió… tanto va…lor? –bromeó un poco a Seren para relajarla si perder la postura de ser su escudo–

–¡Santo Cielo! –la senshi de la Luna estaba demasiado desconcertada, su cuerpo estaba débil, sus energias casi agitadas.

El ser contemplaba con gusto la escena, se perfilo a Usagi con rápidez.

– ¡Tienes que morir Princesa! –aseguro con la misma insípida voz el ente uniforme–

Las otras Senshis combatían con la barrera, no podían ver nada, ni sus poderes tenían validez para destruirla, Sailor Mercuri analizó el muro de hielo espinoso sin éxito.

Usagi sobre luchó convirtiéndose en la princesa de la luna, llamo al cristal de plata para enfrentarlo. Lexus estaba tratando de reincorporarse, pero esa herida toco una de las partes vitales de su espalda. Seren estaba demasiado asustada, aún así, intentaba socorrer a Lexus. El resplandor divino del cristal pudo hacer retroceder al espectro latiente, arrancándole una decima parte del cuerpo, a lo que este ente respondió con una descarga punzante de espinas. Una de ellas se clavo en el estomago de la princesa y salió por su espalda. Usagi cayó al suelo sosteniéndose la herida, bramando de dolor. Esa acción se fue de las manos de Seiya, él estaba desorbitado instantes antes, después entre la bruma y el piso descompuesto llegó a la princesa.

– "¡Princesa reacciona!" – rompió parte de la toga para enredarla en su torso y detener la hemorragia–

– Usagi se acogió ante el cuerpo de Seiya– "No quiero morir. Seiya" –la única mano que protegía su herida, destapó el secreto del golpe, mostrándole una herida atroz, donde se podía mirar los fragmentos brillosos de las espinas de hielo y ella perder claridad en sus ojos azul celeste–

–"¡¿Bombon?!" –la miró sin saber qué hacer– "¡Bombón reacciona!"

– "¿Morire…?" –dijo al punto de desplomarse con las pocas fuerzas que le quedaban–

– "Nunca mientras esté vivo y aún así regresaría del mismo infierno para protegerte" –Seiya se petrifico por un instante, esto era… como en sus sueños. El cuerpo de la princesa de la luna no resistió y desmayó al instante de oír esas palabras.

La ira de Seiya se incendió a totalidad en su interior, extendiendo una luz ámbar. Aquellos ojos llenos de un azul zafiro estaban radiando fuego. Su cuerpo por fin liberó parte del poder escondido. Una armadura de fuego se formo a su alrededor, para solidificarse, paso del fuego mismo del sol, lava hasta obsidiana. El casco fue el único que conservo un poco de fuego en su corona. Habiendo completado tan magnífica transformación, su enemigo fue derribado con una sola flama surgida del dedo atacante de Seiya, esparciéndose en cenizas por la habitación. Pero el muro que impedía moverse a las Sailors no se removió. Usagía había contemplado la escena completa, puesto que su desmayo fue solo momentáneo, entre sus pocos cávales recordó algunas cosas.

– "¿Principe Antar?" –Usagi le buscaba con la mirada nublada. –

– Sí, soy yo mi amor –Seiya, el recién despertado Príncipe del Sol, posó la palma de su mano sobre la herida de su amada Princesa para curarla, pero también tenía la mirada perdida–

– Pensé que jamás volvería a verte, mi amor –Sus ojos se llenaron de lagrimas acurrucándose en él–

– Te prometí que regresaría… mi princesa…

Fue lo último que pronunciaron al desfallecer, cuando la metamorfosis de Seiya concluyó.

– "¡Antar imbécil! Tenías que olvidarte nuevamente de mí" –cuando estuvo brevemente mas recuperado y no le importó ya el hecho de ocultarse frente a Seren, usó un poco de su poder para deshacerse de su lesión– "Bueno, ya que has visto todo"

– No importa… ¡gracias!

Lexus se alzó en pie, uso su magia, restableciendo el lugar sin quitar la barrera que interponía a las sailors entrar al lugar.

– ¡Despierta Imbecil! –Taconeó en el cuerpo de Seiya–

– ¿Qué? ¿Qué? –respondió este–

– "Llama a tus amigos y diles que están bien, carga a tu princesa y larguémonos de aquí" –ordenó Lexus sin objeción–

– "Pero no traigo mi móvil" –le contestó–

– "Yo… yo tengo el mío" –enseñó el aparato algo suspicaz, parándose después, en paso lento para entregárselo–

Hizo la llamada, no entendía razón, pero Lexus era muy atinado en esas cosas. El pelirrojo recargo un contador mecánico en la barrera, que la rompería en diez minutos. Tiempo perfecto para salir sin tener molestias. Los cuatro partieron del lugar en el auto de Seiya. Usagi comenzó a reaccionar unos minutos luego.

– "¿Qué ocurrió? Sí, tu Seiya te transformabas en un… ¿Príncipe? Derrotaste al mal y yo… ¿tú y yo?" –Usagi mencionaba algo mareada con muchos recuerdos confusos en su cabeza–

– "Escúchenme bien Seren y la Princesa de la Luna" –rudamente le advirtió clavando su mirada rubí en ambas– "nada de lo que hayan visto, oído y entendido debe salir de sus bocas. Si alguna de las otras Senshis se entera estarán en peligro y no lo digo por mí, si no por el adverso."

– "No diré nada" –afirmó Seren–

– "Soy una tumba" –algo apesumbrada dijo Usagi–

Las Senshis de la vía láctea se reunieron poco después, trataron el tema con detenimiento. Preguntaron a Usagi los hechos, pero ella respondió que entre ella y Sailor Fighter pudieron ahuyentar al enemigo. Urano, parecía no estar convencida, pero la duda se disipó al reiterarle, la princesa lunar, que tuvo que hacer uso del cristal de plata.

–––*

Dos días ulteriormente.

Seren y Usagi regresaban de la escuela, al abrir la puerta se encontraron con una sorpresa desagradable. Un tío de Seren regresaba por ella, en sus manos tenía documentos legales para llevársela. La muchacha de trenzas negras y gafas duras no dijo nada, si bien, Usagi era sailor moon, no creyó que pudiera con la mano del hombre tras la amenaza a la familia Tsukino. El tío le concedió el resto del día para despedirse y empacar. Usagi rabiaba de coraje, pero ni eso le sirvió para que cambiara de opinión su prima. En la noche, al haber cenado y subido sola a su habitación en el desván, cuando tenía listo su equipaje, puesto su piyama, soltado su cabello y quitado los aparatos de sus piernas, pensó que pasaría la última vez en el lugar donde encontró una felicidad que jamás creyó sentir, dejó que sus ojos arrojaran lagrimas. Tenía miedo, tenía ira, tenía… consternación.

– "¿Estás llorando?" –preguntó un hombre que entraba por la ventana, uno al que le conocía la voz perfectamente– "Me dijo Usagi-chan que no reprochaste ni un segundo. ¡Eres cobarde!" –la tomo de los hombros ajetreándola–

– "Lexus… ¡déjame!" –gritó en llanto ahogado–

– "No puedes irte… yo mismo los mato con mis manos" –Apretó ferozmente el puño–

– "Este no es tú planeta, tu dijiste que no podías interferir en las vidas de los ajenos a lo que pasaba, limítate a dejarme" –estaba desconsolada, hablaba por hablar, por sufrimiento, por decepción en sí misma–

– ¡Cállate! –la abrazó con fuerza, percibiendo el aroma de su piel, de sus cabellos, para retenerlo en sus recuerdos– Seren… –aquellos ojos rubí, siempre helados, se derritieron en cálidas lagrimas, sentía que el alma se le escapaba–

– Te extrañare –esas aguamarinas sobrias y relajadas se desbordaron a presión–

Lexus respondió de una manera que ella no creería, pensó en instantes que le gritaría insultándola, pero no… La beso, con ternura… la acaricio con dulzura… hasta que ella se quedara dormida.

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¿Qué secreto se entreteje con la princesa de la luna y el príncipe del sol?

¿Quién es la nueva Sailor Demeter?

¿Qué pasara con el regreso de Mamoru Chiba?

¿Seiya será capaz de recordar su pasado al igual que serena?

Todas estas intrigas serán resueltas en los próximos capítulos.

Espero sus comentarios y sugerencias.}

¡Muchísimas Gracias!