25 de noviembre

La extrañaba. Ella había hecho de mi vida algo increíble, me había transformado en una mejor persona. La recordaba en su totalidad, en sus buenos momentos y en los malos. Pero había algo que deseaba olvidar, no obstante amenazaba con salir a la superficie a cada instante. La hora de su muerte, el 27 de noviembre. Me dolía pensar en su rostro bañado en su propia sangre, en como el agua la limpiaba, purificando su alma. Por suerte estaba acompañado, mi familia siempre fue de buen apoyo para intentar afrontar la muerte de la persona que más amé. Pero dolía. Dolía compartir ese dolor con ellos, dolía verlos tratar de ayudarme cuando yo buscaba estar solo en mi sufrimiento.

"Charlie" contesté.

"¿Mi color preferido?" preguntó.

"Rojo" respondí.

"Sabes todo de mí" contestó Bella con una tímida sonrisa, eché a reír.

"Eres mi libro abierto."

Nos encontrábamos en el bosque, había pasado un día desde nuestro encuentro, desde el momento en que Bella me había encontrado en el bosque. Hoy era 25 de noviembre, eso significaba que faltaban dos días para que el destino tome juego. Sus ojos buscaban los míos, pero cuando los encontraba los desviaba con cierta timidez.

Habíamos pasado todo el día juntos, ella haciéndome preguntas con respecto a su persona y yo contestaba con total naturalidad, algo que le molestaba pero a la vez le sorprendía.

"Ya es tarde" me dijo. "Deberíamos ir volviendo a lo de los Cullen, hoy cocina Alice."

Asentí y caminamos juntos a su camioneta. Hablamos todo el largo recorrido, ella me miraba de reojo, examinándome y yo no podía quitar mis ojos de su bello rostro.

Entre risas le confesé que le amaba, y aquello no la incomodo, al contrario, vi cierta felicidad en ella. Pero no me contestó nada, simplemente siguió conduciendo.

"Esto es injusto" comentó, "tú sabes todo acerca de mí y yo no sé nada sobre ti" me dijo con seriedad.

"Pregunta" le dije.

"¿Quiénes son tus padres?"

"Otra pregunta" le dije luego de un largo silencio.

"¿Por qué no contestas? ¿No te acuerdas? ¿O no quieres acordarte?"

"Prefiero no hablar de esto" le dije sintiéndome incómodo. "Sé quiénes son, pero ellos no quieren saber nada conmigo, ni yo con ellos, así que prefiero olvidarme de su existencia, al igual que ellos lo hicieron de mí."

"Dudo que sea así" me dijo y cambió el tema rápidamente.

El resto del trayecto fueron de preguntas de ella sobre mí, de las que pude contestar sólo algunas, y de las otras fingía amnesia.

Al llegar a la residencia de los Cullen nos esperaban con una gran cena, al igual que una gran sorpresa.

Nos sentamos en los lugares habituales y comenzamos a cenar. Como de costumbre, Alice era quien más hablaba, contándonos anécdotas y Emmett acotando sus comentarios fuera de lugar. Rosalie seguía odiando a Bella, nunca entendí bien el porqué de aquello, mas nunca me importo lo suficiente como para indagar en el tema, ella nunca fue una de mis personas favoritas. Carlisle me examinaba, pendiente de cada movimiento y gesto que realizara. Esme, por su parte, sonreía con entusiasmo, contenta por mi presencia. El único indiferente era Jasper, quien no me dirigía la palabra pero tampoco mostraba ninguna queja por mi estadía en su hogar.

Una llamada telefónica interrumpió la cena, era de parte de Charlie Swan, desde la policía. Carlisle se disculpó y salió del comedor para poder atender con más privacidad. Al rato volvió y su mirada se clavó en mí.

"Tus padres están en Forks" dijo. "Quieren que te lleve de inmediato."

"No te entiendo" me dijo Alice. "¿Cómo no quieres conocer a tus padres? Si yo tuviese esa oportunidad no la dejaría pasar".

Nos encontrábamos en el aeropuerto partiendo hacía Suiza, era uno de esos viajes que solíamos hacer en las vacaciones. Hacía unos días Carlisle había recibido una llamada desde Australia, eran mis padres biológicos.

"Sólo quieren dinero" le contesté. "¿No te parece coincidencia que luego de que Carlisle aparezca en el periódico quieran verme? Me abandonaron, no quiero saber nada sobre ellos."

"No pienses así, quizá en serio quieren verte. Quizá se arrepienten, tú no sabes en qué situación se encontraban cuando te dieron en adopción."

"Cuando me abandonaron" le corregí.

"Tu nombre es Edward Masen" me dijo Carlisle. "Y tu padre Edward y madre Elizabeth vinieron a buscarte"

"Es imposible" le contesté. "Ellos ni saben que estoy vivo."

"Te llevaré."

Me puse de pie, furioso. No quería ver a las personas que me había abandonado.

"No iré" le dije. "No se preocuparon por mí en toda mi vida, ¿qué quieren ahora?"

"Creo que debes ir" comentó una tímida voz, Bella.

La miré con cierta tristeza, pero sabía que todos en aquella mesa querían que fuese a ver a mis verdaderos padres.