Todos los derechos de Sailor Moon y sus otros personajes son Propiedad de Naoko Takeuchi/Kodansha, TOEI Animation

¡Feliz día del padre!

Este capítulo lo dedico al que alguna vez fue mi padre… Mal humorado, necio, ausente… ahora perdido entre los fragmentos de una lapida en mi corazón.

Agradecimientos a:

Marie Winchester Kou Efron , Selene-silk, megumisakura, malkav-iztli,

Karina Natsumi, Serenalucy, chikita22bkou, drixx, Srita. Rossy Kou,

Mizuki-chan24

Por sus Reviews.

Espero que les guste tanto como a mí.

¡Gracias por tomarse un espacio en su preciado tiempo y leer!

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¡NOS VAMOS A VOLTEAR… ¡ –el pavor en sus líquidos ojos mora se acentuaba en los gritos

– "Si voy más lento nos alcanzaran… ¿Quieres qué nos maten Zereth?" –mantenía en todo momento la vista en el camino, dando vistazos cortos en los retrovisores

El velocímetro marcaba ciento sesenta y siete kilómetros por hora e iba en aumento, las calles de la carretera eran planas y rectas, una ventaja, sin embargo los voladeros eran situación preocupante. El marcador de gasolina iniciaba a bordar los finales del rojo de la reserva, el auto consideraba dejar de responder.

– "¡Maldición!, nos estamos quedando sin gasolina" –los zafiros agudizaron el camino, más adelante se encontraba el final de los barrancos

– "¿Qué dices, Seiya? No, esto no puede estar pasando… ¡Por los dioses…!" –la inaudita preocupación de la chica, se recreaba en la robustez de sus mejillas tornadas azulosas –

– "¡Te necesito tranquila Zereth!" –por un segundo miró a la chica, el vestido blanco, su tocado perfecto que finalizaba en un hermoso velo, sus manos todavía sosteniendo un ramo de rosas lilas, lucia realmente radiante. Por un instante esos rasgos se mezclaban afines a los de Usagi, su parecido tras su gruesa complexión era brutal–

– "No debimos casarnos… Seiya" –bajó la mirada, sentía una opresión en su corazón, esa ridícula boda tan falsa como los sentimientos de ambos, a pesar de ello pensaba lo bien que le sentaba aquel tuxido a su esposo–

El voladero casi finalizaba. El pelinegro esperaba poder parar y salir huyendo entre los arboles del bosque, perdiéndoles las pistas.

– "Antes de salir corriendo, quiero decirte… que verdaderamente te quiero y luchare para que sientas lo mismo por mí" – fueron las últimas palabras del cantante, al sentir que el automóvil dejaba de responder a sus órdenes

– "¡SE-Seiya!"

El auto se jaloneó por unos instantes cerca a un ligero barranco, luego el impacto de un vehículo con masa mayor al deportivo de Seiya, que perdió el control saliéndose del camino y dando variadas vueltas en la tenue cañada. El fierro se achataba, los cristales se rompían volando como escarcha incrustándose en los cuerpos de ambos, sobre los gritos mixtos de terror y malestares de ambos. Diez vueltas que dejaron boca abajo el auto, sus llantas aún giraban como desquiciadas, el motor estaba prendido y sin ningún motivo el reproductor de mp3 del auto se había encendido con el tema de la canción de Seren, 'nevermore alone' que habían grabado en sus años escolares para… Usagi.

Seiya abrió sus ojos ocaso, lo primero en que pensó fue en su esposa, pero ella estaba inconsciente… el olor a gasolina era terriblemente fuerte. Rápidos movimientos; desató sus cinturones de seguridad, abrió la abollada portezuela y saló al exterior para sacar a su mujer. Con dificultades pudo abrir la otra y arrastró hasta la salida el cuerpo de la pelicastaña. Su hermoso vestido de bodas estaba batido en sangre, el tocado era cosa del pasado y su velo se había desgarrado en el forcejeo de llevarla fuera, pero sostenía el ramo de flores que dejaron de ser lilas… bañadas en un rojo oscuro.

– "¡Zereth…! ¡Responde!" –no importándole los dolores de su cuerpo intentó reanimar a la chica

– "Todavía piensas que sería bueno tener hijos" –bromeó para relajar al pelinegro, aún así sintiera punzadas arrasadoras en su cabeza

A lo pronto unos disparos sonaron unos cinco metros arriba de ellos, dieron al carro. Y la explosión fue inminente.

Seiya miró como un joven muy parecido a él cargaba a la mujer en sus espaldas instantes antes de la explosión y lo jaloneaba a los arboles que seguían el transcurso al plano del bosque. Se ocultaron por unos minutos.

– "¡Papá! ¿Estás bien?" –dijo el héroe, que bajaba a la chica, ahora de diferente complexión "Seren está herida"

El cantante pudo enfocar bien la cara del joven… ¡¿ Yuya-kun?! Un momento… ¿Papá? ¿Seren?

– "¿Qué pasa? ¿Yuya-kun?" –preguntó el desubicado hombre de cabellos negros sintiendo los cristales encajados en su cara

– "Papá… Seren está muy mal, no responde… ¡¿PAPÁ?! –el chico exclamó con lagrimas en sus ojos, con su traje destrozado y alguno que otro rasguño en su piel – "¡Se está muriendo!"

Paralizado completamente, tiritando… ¿qué era esto? Giró su cara al suelo, efectivamente era Seren… recubierta de cicatrices de fuego, heridas profundas por todo su cuerpo, parte de su uniforme ruñido por las llamas, su cabello quemado y un charco de sangre esparcido por el suelo.

– "¡Seiya…!" –las delicadas manos de una mujer lo hicieron virar hacia el producto de la voz chillante – "Mi vientre… mi vientre…"

– "¡Bombón!" –reubico la mirada en la rubia, donde ella le indicaba…. Perforado por los metales candentes recubiertos del vital liquido carmesí

El terror se apropio de su alma… nuevamente se dirigió a Yuyake que sostenía un cuerpo cubierto en ropas de cuero negro sensual… cabellera desparpajada y remarcado maquillaje, con el pecho destrozado, un hoyo negro y vacio en donde había estado su corazón. Otra vez temblando, busco a su princesa Serena, que tornaba su cabellera dorada en colores negros, aquellos dulces celestes en unos orgullosos violetas, a continuación el ensanchamiento del rostro de Usagi que transformaba a Zereth, la que tenía parte de su cráneo destrozado dejándole ver su cerebro magullado y ennegrecido.

El pelinegro se despego en seco de su cama, su cuerpo chorreaba sudor… hiperventilo variadas ocasiones mientras su vista clareaba y la luz de una lámpara al extremo de su cabecera ofrecía la iluminación en la habitación. El reloj marcaba las cuatro treinta y seis. En el buro descansaba un refractario de plástico con agua y unas hierbas. A lo pronto sintió la una pequeña humedad en sus piernas, efectuadas por una toallita de baño que cayó de su frente. Suspiró… era solo una pesadilla. Meneó su cabeza y al virar a la izquierda se encontró con un rostro trasnochado, en cansancios dormido…

– "¿Zereth?" –Se levantó de la cama y busco una manta, luego caminó unos pasos hacía el sillón reclinable, poniéndola encima de ella… que en su sueño ligero despertó. Sintió las manos de la joven tocando su frente con preocupación y una dulce ternura–

– "Sirviente, no debes levantarte de la cama… aún tienes calentura… estás enfermo, toda la noche has tenido una fiebre alta" –sonaba adormilada, entrecerrando sus ojos por la extenuación –

– "Me daré un ducha" –informó a su 'prometida' –

– "¡Has lo que quieras!" – bostezó como si se tragase al mundo –

El baño refrescó su cuerpo, pero no sus pensamientos. Aquel agrio sueño desterraba la nitidez de sus creencias. Qué era toda esa pesadilla. Yuyake como su hijo, el inconsciente traicionaba a sus deseos de tener algo de Usagi, de su dulce y amada princesa. Zereth vestida de novia, ¿casada con él?. Después de todo no sonaba mal, una mujer petulante de aspecto que contrastaba totalmente a sus gustos. En las mañanas preparaba el desayuno, en las tardes la comida y por las noches la cena, según decía que su siervo era pésimo para la cocina y que no comería algo que la pudiera envenenar. Limpiaba el apartamento en ocasiones por sí sola, argumentando que siempre andaba en su profesión y que si esperaba a que su sirviente inútil concibiera eso la casa sería un caos, donde semanas antes había decidido mudarse junto a ella. Era una chica perfecta, arrogante, dedicada y que le contradecía cualquier idea absurda que él planteaba, no le parecía mala idea formar una familia junto a Zereth. Seren, recordó a la prima de Usagi, el cambio radical de su aspecto… Los cambios; Primero Zereth se transformaba en Seren, luego en la que imaginaba Ceres… en lo posterior Usagi herida nuevamente en el vientre. ¿Qué simbolizaba tal cosa? Estaba recordando lo que transitó en sus pasados… y ella tornaba a Zereth, en realidad eran muy parecidas… Sacudió su cabeza. Cerró las llaves del agua. Tomó una toalla y secó su cuerpo. Se puso un pijama limpio y regreso al cuarto.

Zereth totalmente dormida, en posición que la tenía incomoda. Pensó como levantarla para llevarla a su habitación. Se aproximo a ella y beso dulcemente su frente, una frente empapada en sudor y tibia. Era lógico que contralléra el resfrío en larga desvelada transfiriéndoselo él mismo, no debiera quedarse en ese incomodo sillón. La cargo con su débil salud y al no tener más opción de un avance la coloco en su cama, arropándola.

– "Ya me levanto…" –desganada apuntó, intentó hacerlo, pero la caldera de su cuerpo no lo permitía. Sus amatistas paseaban enfermizas – "Estás enfermo… debes reposar cómodo…" –caía nuevamente en sueños–

– "Esta bien… Dormiré contigo. ¿Acaso crees que pasare mi enfermedad lejos de mi propia habitación?" –Hablaba con orgullo, pero realmente se preocupaba por la gruesa chica. Entró entre las sabana y la miró dormir, callada era un ángel. Un impulsó desmedido y entre su propia fiebre… se reclinó hacia enfrente perfilando su rostro al de la chica, la acarició… posteriormente le dio un beso apacible en sus labios–

– "¡qué subordinado… mas impertinente…!" – farfulló sin fuerzas –

– "¡Que ama tan rara… que cura a su sirviente!" –le contestó Seiya bostezando –

– "Entiendes mal… Seiya…" –por primera vez y en la soledad le llamaba por su nombre, generalmente era un 'Esclavo, siervo, sirviente, plebeyo, barbaján' Ahora era Seiya – "No deseo tener fuera de condición a mi único esclavo… –

Zereth tenía que ser la dueña de la última palabra…

El Dio Morfeo se apropió de sus cansancios abrazándolos en la aventura de los sueños.

–––*

Dos días después:

– "¡Oh Usagi-chan! Estoy tan contenta de que las chicas te acompañen a elegir tu vestido de bodas –La cabecita rosa de puntas de conejo brincaba al lado de su futura madre– Lo que no me parece es que dejaras a mi hermano venir con nosotros–

– "Chibi-Usa, soy su hijo… yo también quiero participar" –tenía sus brazos acomodados cómodamente tras su nuca, mirando con sus zarcos ojos a su hermana en despreocupación–

– "¡Ya no se peleen!" –la rubia de coletas se sentía fatigada, el día de ayer había visto iglesias, salones, flores y mantelería… Hoy el afamado vestido… Todo debía permanecer idéntico, no podían perder un detalle, cualquier cosa alteraría el f u t u r o–

Las inners entraban al local donde se habían citado con su princesa. Minako, quién le había contado su extraño presentimiento a Rei, mostraban una cara radiante. Y al llegar a la mesa exclamaron en exacerbada intriga.

– "Mira esto Usagi-chan… los paparazis tomaron esta fotografía de Seiya con su prometida… muy juntitos en la cama en tremendo beso" –La pelinegra le mostraba algunos periódicos y revistas que tenían de portada el retrato–

– "Yo que pensaba que era mentira, parece que les gusta la privacidad.. ¡Eh! – La rubia de moño colorado atándole en media coleta su cabello apuntó a los disparos de la nota–

Yuyake palideció tanto como Usagi, ambos tenían el estómago revuelto. Pero la rubia de coletas posó su mano en su boca a punto de devolver lo que había desayunado en la mañana.

– "¿Estás bien Usagi-chan?" –Preguntó Amy preocupada por la princesa de la Luna–

– "¿No estarás embarazada…?" –La pelicastaña observó el mareo de la princesa rubia, dándole una servilleta– "El vestido… tendrá que ser algo holgado"

– "Si tienes razón" –opinaron las restantes–

Usagi no se contuvo y corrió al baño, descargó todo lo que llevaba en su víscera estomacal, su respiración se acelero. Recordó la imagen que miró unos minutos antes.

En la cama, besándose con esa chica, claramente se veía que él estaba abordando la situación… sus cuerpos juntos. Celos cargados de tristeza, ahora entendía cómo se sentía él en cuanto a Mamoru. Y sus amigas se preocupaban en el puto vestido…

Sus ojos nublaron ante las agravantes lagrimas… recordando uno de los momentos antes de saber que Seiya era el Principe del sol.

*=-=-=-=-=-=-=-=-= ---

La lluvia caía en el techo… estaba muy triste.

– "A decir verdad, yo no soy una persona ensuciaste como todos creen"

– "¿Qué?" –

– "Bueno… aunque me lo proponga el día de hoy hacer la tarea al llegar a casa, siempre como dulces y me da un poco de sueño. Al final de cuentas me quedo dormida sin importarme lo demás" –Sentía confianza de decírselo… de contarle lo que sentía, a pesar de que mis cuerpo sentía una angustia pesada–

– "¡Uah!"

– "También me propuse esforzarme sin la ayuda de nadie… ¡PERO RECORDE A MAMORU! ¡AL VER ESA ROSA ROJA!"

– "¿Bombón?"

¡Pensé que no habría ningún problema si él no me escribía o me llamaba por que se dedicaría a estudiar, creí que mi obligación era vivir sola un tiempo. Pero… pero… ¡NO PUEDO VIVIR SOLA NO PUEDO! – sollozaba… lloraba y él me miraba con tristeza y agonía… la misma que sentía yo–

– "¿Bombón?" – Miró como me arrodillaba al ya no poder más –

– "LO EXTRAÑO, EXTRAÑO A MOMO-CHAN" – sus zafiros llenos de dolor… que se trasmutaban en un enojo y él se condujo a mí poniendo sus manos en mi hombro imitándome… –

– "¿qué?"

– "¿Y no puedo remplazarlo? –eso me estremeció, mis ojos se expandieron al ver lo que me decía– "Déjame remplazarlo" –me dijo con ternura… su mirada era dulce… me sonroje, era algo que jamás había sentido… un hombre que se enamoraba de mí sin tener un pasado… Ahora lo sé… él que estaba remplazando no era Seiya… sino Mamo-chan–

Luego vino eso otro… la confesión de Seiya… y su amor no correspondido.

– "Bombón, las cosas que te dije ayer eran enserio" –me sonrió con dulzura, mirándome

– "Seiya… no quiero…" – él debía comprender que yo amaba a Mamoru… mucho–

– "No pienses… que me estás causando problemas, solo porque me gustas bombón–

– "¿Eh?" –es acercó a mi oído… y luego. –

– "Sabes cuando termine el concierto te secuestraré" –su malicioso comentario me pasmo, no entendía… el por qué– "Sólo quiero que comprendas que sin darme cuenta me enamore de ti como no tienes idea" –su sonrisa siempre firme… a pesar de su dolor– "Bombón solamente quería decirte lo que siento por ti, ya que dentro de poco tiempo dejare de ser el cantante Seiya Kou"–

–"¡Seiya!" –me negaba… rotundamente–

– "Ahora si pondré todo mi entusiasmo en el último concierto que tendré" –y lo que siguió… me puso confusa– "Bombón espero que encuentres pronto a tú novio"–

– "¡Discúlpame!" –empecé a llorar, me daba pena con él y sus sentimientos que no podía corresponder–

– "No, no tienes por qué disculparte… Solo que…" –besó la comisura de mis labios y la verdad… tirite, no me explicaba esa atracción tan misteriosa a él y esa lagrima que broto de mis ojos… ahora… lo comprendo–

– "¡Me hubiera encantado conocerte antes! ¡mi dulce Bombón!" –Si lo hubiéramos sabido… que me conociste antes… yo…–

– "¡Seiya!" –…Seiya… si supieras que mi corazón surcaba confusiones… –

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– "Después de todo, estuviste a mi lado en los momentos más difíciles de mi tristeza… era eso lo que me permitía digerir la ida de Mamo-chan… hace unos meses me entere de la verdad. Tú me pedías a gritos que te amara como Seiya Kou… no cómo Antar. Porqué ahora huyes de mí, buscando a otra chica… ¿porqué no haces realidad eso? ráptame antes de que cometa una locura…" – Se hincó en suelo, llorando desconsolada, en suplica–"¡SEIYA!"

– "¿Estás bien?" – Una cabeza de cabellos negros se distinguía en el inicio de la puerta del retrete–

– "¿Escu…?" –palideció asustada–

– "Mamá… Trata de ser feliz…– abrió la puerta– ¡Te lo suplico…!" –el pelinegro se arrodillo rogante–

– "Yuya…" –sintió los cálidos brazos del chico rodear su cuerpo y el aroma de su piel… la inconfundible fragancia del hombre al que amaba–

– "Tengo que irme… Mamita, pero prometo venir en la noche. Daria mi vida… por darte lo que más anhelas…" –se levantó en súbito y le sonrió, esa misma sonrisa en los momentos extenuantes que ponía Seiya– "Verás, has la prueba, propón cosas que jamás pedirías para la boda. Un último favor… nunca me digas que estuve en los baños de mujeres… ¡WAAAA! ¡Me daría un ataque! JA…" –Salió pronto y se encontró con las chicas–

– "¿Qué le paso a Usagi-Chan?" – Rei preguntaba desconcertada–

– "Se digirió algo envenenado… pero pronto estará de lo mejor" –Su mirada era de odio hacia esas mujeres– "Me largo de aquí, no soporto estar entre arpías"

¿Arpías? Que niño tan loco y maleducado, que le pasaba, llamarlas así… ¿Pues que habían hecho?

–––*

El representante convocó a Heaven & Hell pasado el medio día. Era un importante dato para el concierto número siete con los Three Light. Tenía que dar muchas explicaciones a la agrupación. Tras la puerta se escuchaba una risita sensual… a su representante hablando algunas cosas con otra persona. Los cuatro chicos llegaron frente a la entrada de su oficina, Sigvard tocó la puerta educadamente y el los dejó pasar. Una departamento amplió y lujoso, con ventanales amplios que permitían mirar la extensión de la ciudad. Un gran escritorio de caoba brillante con una silla ostentosa y cómoda girada hacía la espectacular vista.

– "¡Buenas tardes muchachos! Tomen asiento" –extendió sus manos a unos sillones que reposaban en las paredes frente a su escritorio– "En la fiesta de cumpleaños de su amiga le pedí a su nueva cantante que entrara justo en su aparición y que saliera cuanto antes. La misteriosa cantante ha sido rumores en periódicos, revistas y televisión, las fotos que pudieron tomar algunos de los invitados eran borrosas, pero sus descripciones fueron de lo mejor… La proclamaron como la diosa del Erotismo" –Su faz morena y sonriente jugaba con sus enajenados ojos cafés ante la grandeza del triunfo– "Ahora quiero que la conozcan"

La silla giratoria tornó a ellos y develó a una mujer de cabello oscuro y rebelde, cubriendo sus ojos con unas gafas negras. Sus labios eran carnosos y pintados en grana. Su piel clara. Vestía un conjunto provocador en negro, que apenas se vislumbraba entre su saco largo afelpado en las mangas. Cruzada de piernas, con un cigarrillo en los labios y un encendedor en la mano, prendió fuego. Posteriormente aventó una bocanada de humo entre su boca en dejos de sensualidad pura.

– "¡Hola nenes! Mi nombre es Ceres… No gasten mi nombre, a menos sea necesario…" – se levantó y se dirigió a cada uno de ellos cerrando las bocas abiertas de casi todos, exceptuando a Lexus– "Me hablaron del temperamental pelirrojo" –Sonrió– "Eres una monada, cariño–

– "¿Para esta porquería nos has hablado?" –Lexus estaba molesto, la chica no le agradaba en nada, ya Usagi lo había puesto al tanto de esa mujer–

– "Los dejó para que se conozcan, tengo negocios que realizar" –en formales conceptos los corrió–

Ceres beso la mejilla del hombre y le coqueteó. Apagando su cigarro. Todos salieron en unos segundos. Los demás, luego de reponerse, la saludaron y se presentaron. Proponiéndole llevarla a comer, ella accedió.

Los elevadores estaban repletos, Sigvard, Havardur y Reima subieron en un viaje sin percatarse que Lexus y Ceres se excluían ante tanta gente.

– "¡Zorra!" –Le dijo Lexus con enfado, recordaba las muchas cosas que le platicaba su amiga rubia de aquella meretriz–

– "¡Ammm…! ¡Gracias! –Lo escuchaba cientos de veces, que le parecía normal–

El elevador estaba disponible, ella presionó el botón y abordo. Él no desaprovecharía la oportunidad de vengar a Usagi-chan. Los portones eléctricos se cerraron frente a ellos. Viajaban solos.

Unos ojos rojizos tiraban fuego, el pelirrojo cogió las muñecas de la chica y la impactó a una de las paredes.

– "Ardes en deseos en tenerme?" –lasciva como su personalidad, subió una de sus piernas a la cadera de Lexus– "¿realizaras una de tus fantasías en este lugar?" –Beso el cuello de Lexus, pero sintió la rigidez de él–

– "Ni en tus sueños te tocaría… ¡Mujer!" –la estrujó con fuerza haciendo que sus lentes se cayeran al suelo. Ese movimiento lo dejó paralizado soltandola… esa cara… esos ojos… ¿Seren?– "Se- Seren… ¿Qué… qué? –tartamudeó poniéndose nervoso–

– "No, mi nombre es Ceres… ¿te has equivocado o estas sordo? –Luego sonrió– ¡Ah! Ya entiendo… ¡Demonio! Más fantasía ¿no? –Desabotonó la blusa del pelirrojo y beso sus perfectos pectorales torneados en músculos suaves, pero marcados, saboreando aquella piel bronceada por el sol–

–Detuvo sus arranques, retirando esa cara de su pecho– "Seren… ¡por lo que más quieras…! Dimé que eres tú" –La abrazó fuertemente, aunque su escancia a lirios se perdía con el tabaco, aún podía percibir ese aroma lleno de gracia, fue dulce y amoroso–

–Ceres se estremeció, ¿un juego? O ¿una confusión?– ¡Oye! ¡Diablito! ¿Qué es lo qué…? –Los labios de Lexus la acallaron, un beso lleno de pasión, pero más allá de ese arranqué contenía ternura y AMOR. Odio la conjunción de sus bocas… tiritando de terror, su corazón frío provoco aventarlo lejos de ella, repudiando el acto…Luego lo abofeteó fuertemente – "¡NO LO VUELVAS A HACER! ¿Qué te pasa? Hombres… piensan que por acceder a sus deseos, el sexo pueda cambiar a algo tan asqueroso…"

– Confuso la miro, sentía el peor dolor de su alma, esa bofetada fue puñal enterrado en su corazón– "Seres… ¡has cambiado!"

– "No me llames por ese nombre" –Asqueada se sobo la palma de la mano, el golpe fue fuerte y él chico aún más– "¡Soy Ceres! ¿Entendiste?"

Las puertas corredizas se abrieron y la mujer salió contoneándose frente a la multitud de hombres y coqueteándole al resto de sus colegas. Lexus enfureció, sus celos ardían dentro de su alma… Pero si ella estaba jugando un travesura él sería participe de desenmascararla, asentarla y volverla a traer a su ser anterior. Entonces, sin importar nada, retozaría en cualquier perverso plan… para recuperar a su dulce y apacible niña biónica.

–––*

En el estudio, se encontraban ensayando los Three Light para el concierto número siete, retrasado por un raro fenómeno, la caída de un fragmento de asteroide en las cercanías del estadio donde darían la función. Seiya estaba algo distraído, sus compañeros no lo notaban, en cambio su prometida parecía conocerlo mejor que él. Zereth se acercó a Seiya y le ofreció una botella con agua.

– "¡Concéntrate! Desde la mañana que leíste las revistas estas en las nubes" –Alguna frase se le tenía que pegar, luego del tiempo que había convivido en esa sociedad– "Estás preocupado por Usagi… que vea eso ¿no? –

– "Yo…"

– "¡Este subordinado! ¿A dónde irá a parar sus cobardías?" –sonreía mientras acentuaba su orgullo– "No quiero ser maldita… plebeyo. Te has puesto de mil colores luego de saber que Usagi planeaba su boda… luego propones que iniciemos la nuestra… ¡Ya no puedo más! –ofuscación se entreveía en sus amatistas azulados, aprovechando el lapso en que Yaten y Taiki conversaban distraídos jaló a Seiya para hablar– No quiero casarme contigo, entiéndelo… te quiero mucho, pero como esclavo… –sintió la mirada pesada de él pelinegro acompañado de una carcajada– ¡AHHRRG! Sí, sí como amigo…

– otra vez esa palabra… 'amigo' luego de que empezara a sentir algo por esa chica petulante, algo que nacía sin querer, le llamaba 'Amigo'– "¿Entonces que me aconsejas hacer?" –Prosiguió irónico– ¿Robármela?

– "Excelente idea. Así puedo librarme de la molestia"

Unos escandalosos gritos provenían de entre los camarotes, risotadas de una mujer, voces de hombres embobados… y fue cuando Zereth lo vio.

– "¡Hey chicos! tienen que conocer a nuestra vocalista" –gritó Reima emocionadísimo–

Los Taiki y Yaten corrieron a verla. Presentándose y charlando sobre temas su descubrimiento, de donde provenía, etc.

Zareth fijo su mirada en él mas callado del grupo, a decir verdad en el agrio del grupo. No sabía cómo había pasado… no se entero cuando su corazón empezaba a latir al tenerlo cerca. ¿Fueron los insultos?, ¿las riñas interminables?, ¿sus silencios?, ¿el lado tierno que en ocasiones demostraba con ella? O ¿el irreverente cabello fuego y sus ojos rubí fríos? Se había enamorado de Lexus… sin lugar a duda. La chica se ruborizó, tomo un bolsa de papel de una banca. Escondiéndose tras la figura de Seiya que la alaba para acercarse a la nueva cantante de Heaven & Hell.

– "Lo que me faltaba… Aquí está la zorra. ¡Ahora viene la Vaca loca!" –Fastidiado por ese día tan ingrato, pensaba en la idea de irse a casa–

– "¿A quién llamas VACA LOCA? ¡DEMONIO DE QUINTA!" –el debate de cada momento en el que se veían, himno prodigo de sus desventurados encuentros…–

Todos ya conocían es hecho, así que los dejaron pelear hasta ver el momento en que ganaba la pelicastaña de ojos violetas. Ceres apreciaba el espectáculo con desinterés. Pero esta vez fue diferente…

– ¡Claro! ¡Mírate en el espejo! ¡Eres feísima…! ¿Quién en su sano juicio podría fijarse en ti? Supongo que Seiya te tiene lastima… Cualquiera en su lugar la tendría, pero yo… te despreciaría –Remató… remató a la chica… le dio en donde más le dolía, encajando su agrio comportamiento a través de sus rubíes congelantes–

Zareth no dijo nada… y caminó en retroceso para tomar el brazo de su prometido… Seiya lo entendió, conocía a la muchacha como la palma de su mano, se incomodó un poco, estaba molesto ¿o celoso?

– "Seiya Kou… ¿podemos charlar fuera de aquí?" –Una voz fuera de aquella parvada colgaba un tanto distante, sacando de total atención a todos para dirigirse a ese cuerpo atlético, cabello negro y ojos zarcos–

– ¿Yuya-kun? –sus zafiros contemplaron incrédulos al jovencito, era mayor que él, pero sentía todo lo contrario a su respecto, ¿Hablar? Si ese chiquillo lo evadía compulsivamente. Dio unos pasos dejando a su prometida a un lado, podría hablarle de Usagi, estaba preparado para cualquier advertencia– ¿Lexus podrías tú…? Levar a mi prometida a la casa –era la persona en quien más confiaba, se había vuelto su mejor amigo, podría fiarle lo más preciado. Le arrojó las llaves de su auto, la motocicleta que conducía el pelirrojo podía ser peligrosa–

Lexus entendía la gravedad de la situación. Sabía que esa visita tendía que ver con Usagi. Él indudablemente se llevo a la muchacha cargándola sin dificultas de su cintura.

Los espectadores ya estaban enterados de todo el meollo, en exclusión de la vocalista de Heaven & Hell. Decidieron irse a comer sin ellos y tratar de sacarle las dudas de la cabeza, si hubiese, a la pelinegra sexy.

– "¿A dónde vamos? Yuya-kun" –preguntó azorado, entremetiendo sus manos en su cabello negro–

– "¡Acompáñeme!" –lo guió hasta la salida, llevándolo frente a su automóvil azul oscuro y pidiéndole que subiera–

–––*

La muchacha se conservaba callada, su mirada estaba ausente. Desde que subió al auto no le propinó media palabra.

– "¡Andas muy calladita! Vaca loca" –el agrio pelirrojo pensó que estaba molesta, ya se le pasaría y comenzaría a cargarle insultos, sin embargo no respondió, raro para él– "¡Ha..! ni quién quiera hablar con una vaca loca" – refunfuñó, pero nuevamente no había contestación– ¡Estas horrible! ¡cayada te vez peor! Al menos gritando puedes llamar la atención.

El semáforo se postuló en rojo. Ella le colocó una bolsa de papel en las piernas comenzó a quitarse el cinturón.

– "¿Qué haces? ¿Arranques de Vaca loca?" –se auto contesto–

– "Eres el peor de los hombres… no sé cómo pude yo… –abofeteó a Lexus como pudo– enamorarme de ti… Ahora se por qué la linda Seren se alejo de ti" –Abrió la puerta y salió del auto, huyendo de su engalanado orgullo y de la presencia de él–

– miró dentro de la bolsa, el osito viejo que le obsequió Seren, estaba reparado, luego de que el descuidado Reima lo usara para uno de sus experimentos… y traía un lindo chalequito purpura, hecho con el paño de Zareth que llevó alguna vez en la cabeza– "¡LAS MUJERES ME VAN A VOLVER LOCO!" – gritó golpeando el volante. Dos cachetadas en un día. Se paso el rojo y fue tras ella–

–––*

El mismo campo a donde llevo a su amada madre, al mismo árbol donde se sentaba, invitando al cantante a formar parte de su ritual.

– "¿Sabes por qué me gusta esté árbol?" –Dijo Yuyake mirando el hermoso paisaje que refrescaba con su brisa las vacaciones veraneras–

– "¡Ni idea! –Contestó Seiya… que pregunta tan raro. Dónde había quedado los ataques que le otorgaría–

– "Aquí fue donde pude conocer a mi papá… platicar con él. Un ser grandioso, cariñoso, me enseñaba a tocar la guitarra y entendía la situación de mi madre" –sus ojos azules se iluminaron radiantemente–

– "Hablas como si Mamoru no fuera tu padre" –frunció el seño con algo de curiosidad–

– "¿Amas a mi mamá? ¿te enamoraste de la otra chica? –preguntó sobriamente, con un dejo de insertidumbre–

– "¿De qué hablas…? Yo y tú futura madre somos buenos amigos y la chica…"–contestó un falsamente, con el sudor corriendo por su frente–

– "Principe Antar ¿Amas a mi madre? Se sincero… ¡Te lo ruego!" –le suplicó–

–Seiya se atragantó un momento, luego decidió ser honesto con el chico– "Con toda mi alma… Daría todo por verla feliz… Ni el universo entero podría ser cuenta de lo que siento por ella…" –esperó el regaño, espero la agresión–

– "Me alegra oír eso… Me alegra Papá…" –se arrojó a los brazos de Seiya, llorando en caudales–

– "¿Papá?" – expandió sus ojos zafiros asombrados–

– "Sí, eres mi padre… Soy hijo de Usagi Tsukino y Seiya Kou… de nadie más" –Sonrió desenlazándose del príncipe del sol– "Haz feliz a mi madre… ella está sufriendo, sácala de sus dudas… amala, como siempre."

– "Yuya…" –no lo creía, verdaderamente no lo creía–

– "Solo una cosa, tu estas desidido a formar una vida junto a mamá, no quiero decírselo por el miedo de verla obligada a cambiar sus decisiones, sólo te pido que… la ayudes no la forces" –el chico lo miraba como un niñito, pidiéndole que cumpliera el sueño mas grande de su vida– ¡Papá… te quiero!

– ¡Hijo! – Sonrió, este nuevo descubrimiento recargaba sus esperanzas–

Seiya no sabía cómo, ni por qué había tenido un hijo con su amada princesa. Yuyake no quiso revelarle información. Insistía que los acontecimientos que había revelado ya eran graves, pero tenía que evitar cualquier interrupción de su nacimiento y del sufrimiento de su madre. Al menos por esos instantes, guardaría los demás secretos. Pasó una tarde junto a su padre, platicándole pequeñas cosas de su infancia. Pero cada vez que preguntaba que trato recibía de Endymion, él lo evitaba.

Endymión odiaba a Yuyake por ser hijo bastardo, por mantener a la Neoreina pensando en su verdadero amor y por una razón más… una razón que le dolía en el alma…

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¿Se dará cuenta Mamoru y las Sailor del secreto de Usagi y Seiya?

¿Reaccionara Usagi?

¿Ceres será en realidad Seren?

¿Usagi se casara con Mamoru?

¿Zereth, a donde irá a parar?

Las cosas comienzan a tornarse pesadas… ¿Qué ocurrirá tras todo este tremendo caos?

No se pierdan el próximo capítulo…

-Si no entendieron algo pregunten ^..^

Espero sus comentarios y sugerencias.

¡Muchísimas Gracias a todos!