Todos los derechos de Sailor Moon y sus otros personajes son Propiedad de Naoko Takeuchi/Kodansha, TOEI Animation
Estamos por llegar al final!!!
Pero al final de la primera temporada XDD.
Siento ya los jitomatazos y los Zapatos sobre mi cara, miradas odiándome… 14 caps sin Seiya y Usagi… Un cap más y les doy la sorpresa ¡LES ENCANTARA!
(Lo siento, pero he tenido mucha actividad en mi cabeza… n.n espero poder actualizar más a menudo)
Espero sus comentarios y sugerencias. (Si leen nada les cuesta, que ya ando con las pilas bajísimas T,T)
¡Muchísimas Gracias a todos!
Espero que les guste tanto como a mí.
¡Gracias por tomarse un espacio en su preciado tiempo y leer!
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CAP. 15 EL ÓRACULO Y LO OCULTO DE SELENE
Cinco meses después; (N/A: Lleven la cuenta… van ocho desde que Usagi se fue)
Su viaje la llevó a los confines de lugares jamás explorados. Cada noche recordaba las palabras de una mujer que se despedía de la vida al mirar las estrellas refulgir sobre su místico brillo. Trotando por el universo las pistas escaseaban. Quedando fuera de sus manos tuvo que socorrerse del último recurso que le quedaba. Eso la ponía tensa, pues aquel que le daría respuestas siempre hablaba con la verdad, su inentendible verdad. Los rumores que caminaban en el cosmos sobre el oráculo batían el poco optimismo que poseía, pues el profeta daba lo que se necesitaba, no obstante, nunca lo que se quería, agregando su forma trenzada de decir las cosas. Sailor Galaxia observo con avives las estrellas antes de ingresar a la vivienda del visionario. El lugar tenía un olor a ajos y especies, a la vista, en los enormes estantes, una incalculable cantidad de libros gruesos, sillones amplios cubiertos de sabanas, repisas con esferas de cristal, en su interior humeantes y muchos vasos con agua dejados a la mitad. Al entrar él ya la esperaba, en sus manos traía una lagartija muerta, a la cual hacía bailar con sus propias manos. El hombre teñía aspectos ilógicos, la camisa larga puesta al revés, ¡sabría el cosmos como pudo abotonársela!, estando los botones en su espalda, usaba unas bermudas con figuras de palmeras del tono más chillante amarillo-naranja que encontró y unas calsaletas cafés con calcetines largos. Sus piernas huesudas recubiertas de bello grueso la estremecieron, cuando él la inspeccionó desde su lugar por unos segundos.
– "¿Sailors? ¿Cuáles? No… esta juventud, para qué Sailors… caballeros y no, no son de estos tiempos, como los otros. ¡Oye! ¿Has visto su vieja colección de amigos…? les habla pero nunca le responden" –el anciano que lucía canas en su barba arrastrando el piso, calvo, demacrado, piel pajiza y sin arreglo personal, sonaba muy molesto y parecía referirse a él en segunda persona– "Como esta lagartija, le clavó unos alfileres para que le respondiera, no lo hizo, entonces tuvo que usar el cuchillo para ver que le faltaba… sin embargo tiene cerebro… Se quejó demasiado cuando verificaba por sí mismo que estaba viva… y ahora lo anima haciéndola bailar. Se ha puesta muy fría… que le pasará ¿he?" –tomó a la finada lagartija con extrema ternura, al no sentir respuestas, la aventó a la basura– "¡Simple! La bastarda sigue con vida y quiere vengarse…después de que la obligaron a quedarse en un camino y la recogieron otros" –las arrugas del contorno de sus ojos no figuraban con el jubilo del resplandor de aquellos ojos oscuros– "¿Quién eres? ¿De qué parte estas? ¿Del gris o del otro gris? ¡Ah! Ya se acordó de ti… eres una Sailor, Galaxia. No la había visto… ¡Oye! ¿Has visto a su nueva colección de amigos…? Siempre la protegerán. Hace unos segundos tenía una lagartija en su mano… ¿a dónde pudo a ver ido? Es que jugar con el tiempo es peligroso, ¿sabes?" –se quedó callado por un momento, nuevamente examinando a la mujer– "¿Quién eres?, él no te conoce"
– "Soy Sailor Galaxia, venía a…" –su cabellera se erizó al sentir nuevamente aquella vocecilla inquieta del oráculo, irrumpiéndola de lleno–
– "¿Qué no lo escuchaste? El universo no tiene Sailors… son caballeros… Sailor Galaxía… nunca lo había escuchado… pero ya te conoce. A propósito, has oído el rumor de que La princesa del universo nació en aproximados venideros tres años… bueno es que uno no sabe… si es el futuro, el presente o el pasado… su hermano de cabello castaño…pero ella no… no sé, es como el camaleón, negro, albo, rubio… ¡Oye! ¿Has visto a su colección de amigos, los de ahora? Déjame te enseño una rana" –de entre su short sacó el reptil, que estaba enlamado– "A esta la inspeccionó, pero su corazón era tan pequeñito y dejaba de latir... entonces se lo quitó, la hizo hasta cantar pero no era lo mismo… su croar era muy suavecito, cuando obligada fue a su pasado en su pasado" –Nuevamente volvió a mirar a la mujer que trataba de tener la mayor paciencia que podía– "¿Quién eres? ¿Nos conocemos?, ¡A quién le importa…! ¿Entonces qué haces ahí parada?, comienza a limpiar sierva"
– "¡Señor! Le ruego que me diga el paradero de las Sailors de la princesa del Universo" –apretó su puño, pensando en ponerse de rodillas y comenzar a implorar–
– "¡Qué necia eres! Él no lo repite más de dos veces…" –suspiró el hombre de cuerpo enjuto– "Es que ahora ya no sabes si el blanco es negro o el negro es blanco. Unos dicen que el Blanco es la combinación de todos los colores, a su vez es la ausencia de ellos, el Negro es la falta de color, pero para hacerlo necesitas emplastar todos los colores. Otros dicen que los colores no existen, que es un espejismo… Así como el alma. Pero me opongo, sin alma, ¿qué te sostiene para seguir vivo…? Por lo tanto, si no tienes alma, debes morir. Y la lagartija y la rana ya no tienen alma… nada mas están de pie por capricho. El camaleón se salva, porque sabe ocultarse de sus ¿enemigos o amigos? El tornasol… ese sí que es el color más raro que ha visto y da los colores que desea. La dualidad de la mente sin lucidez, que crecerá en cuerpo para su metamorfosis y finalmente el resplandor de su corazón originara la evolución… ¿Te has visto en el espejo?" –sacó un hermoso objetó con un hueco ovalado que no poseía luna y lo colocó frente a la cara de Galaxia–
– "Pe-pero… no tiene espejo… ¡señor! ¡Necesito de su ayuda!" –consternada la mujer de cabello degradado de rubio a rojizo, enfoca sus ojos a él con algo de molestia–
– "Precisamente… pero ella ofrece a los espectadores lo que quieren ver… El camaleón, ¡claro! Todos quieren algo… pero no están dispuestos a pagarle el precio…Tuviste dos caras y ella tres…–se mordió el labio inferior, volcando a una planta del pasillo–"La tierra puede cultivar miles de flores… pero ninguna con la misma fragancia… sin embargo, en la tercera generación se perdió el aroma, pero ahora si tiene alma… bueno hasta que se marchite el par, como aquella flor, ¿La vez? –le mostró un espécimen tosco que mantenía dentro de un contenedor de cristal, con algunos cables en su tallo. Buscó la lagartija, retomó la rana, aventándolas por un agujero del contenedor, hasta llegar a las fauces de la planta floral y está devorarlas. Del modo que habiéndose satisfecha en segundos para brotar como una flor negra con resplandores de tonos indefinidos– "¡¡AHH!! Ya me hice bolas… Hablas demasiado y él no te entiende, si vienes a decirle tantas incoherencias mejor vete… ya le has molestado lo suficiente no dejándole pensar." –la empujó hacia la puerta, la que cerró a capa y espada–
Tras de la puerta se escuchó un chirrido infantil, reprendiendo al hombre galgo y desorganizado.
–"¡Abuelo!, ¡¿otra vez?!" –Aquel tonito dulce y quieto abrió las fauces de la casucha de paja ofreciéndole una linda sonrisa, desde sus encías negras se miraban un par de filas de largas perlas blanquísimas y unas rastas bien peinadas, que no se cruzaban con las facciones un tanto toscas en el rostro infantil, cuales emparejaban con su piel oscura y sus vivaces ojos magenta– "¡Disculpe a mi abuelo! ¡Pase por favor!, Mi madre la esperaba–
Galaxia miraba inhóspita, no había ningún parecido entre los dos personajes contrastantes. La chiquilla era tan orientada, respetuosa, pulcra, regordeta y de piel oscura y el anciano desordenado, irracional, de piel tan clara y pegada al loa huesos. Aquella mujer de ojos cafés deshiló un aire de entre sus dientes, persiguiendo la paciencia y las explicaciones. Bajaron unas largas escaleras prevaleciendo la falta de diálogos entre ambas.
– "No diga nada. Ya sé que se pregunta muchas cosas, una de ellas el por qué se cambio de Oráculo… Mi abuelo ya es viejo… su mente tergiversa. Por aquí señorita"– la muchacha no dio un paso al estar frente a una puerta de marfil sin cerradura– "Le pido por favor que se despoje de su uniforme de Sailor, y pase descalza, no le hable, ella le dirá lo que usted necesita" –la niña se quitó los zapatos y se peinó las rastas. Destapando el misterio que escondía el montículo pajizo de la simulada casa– "¡Sígame!"
El recinto estaba oscuro, iluminado por luciérnagas que ocupaban un lugar en el profundo techo y rodeaban a una dama hincada, llevaba puesto un vestido del color de la puerta que daba acceso a su persona, que recubría sus piernas. Su cabello ceniciento lacio y suelto, volatizando por el manar de su energía, destacaba del tono de su tez tostada. Los parpados de la pitonisa permanecían cerrados, hasta que sintió un cuerpo que se postraba frente a ella, mostrando únicamente los globos oculares en blanco.
– su voz retumbaba en ecos, y las luciérnagas parpadeaban al momento que ella hablaba. "No persigas espectros de lo que se redactó, ni lo que se está escribiendo. Son los hijos neo protectores universales; El agua curativa, La tierra invulnerable, el viento liberador y el metal benevolente, resguardaran la espada estelar de doble filo. Hallarás desventuradamente a sus Sailors en los personajes de Kiimsah; El polvo corrosivo, el gas asfixiante, el fierro astringente y el líquido venenoso, los cuales no desean prevalecer su vida. Son el congreso de las Majestades; La bendición, la espiritualidad, el sonido, la reencarnación, la psíquica, las dos luces, el conocimiento y los sueños, quienes lucharan por resguardar el secreto de dos astros y la devastación de la luna en el eclipse. El Señor de los Éteres no debe derrumbar a La Princesa del Universo, nuestra única esperanza. El ayer y el hoy deben morir… o nuestra majestad universal en el mañana será absorbida por alguna y la salvación se terminará, fuera quién fuera, pasado o presente, están llenas de destrucción. La expectativa y ruina en el signo de cinco picos con múltiples matices" –volcó su cabeza a la niña– "Hija de las profecías, ve con esta guerrera en busca de la princesa Kakyuu y el Príncipe Eliot, junto a las demás sailors que habitan el universo, para evitar que la venganza del ayer y el odio del hoy cobren la vida del mañana, decidiendo en conjunto la decadencia de la princesa de la luna, la princesa del universo" –siempre inexpresiva, cerro nuevamente sus ojos y las luciérnagas retornaron a la luz sempiterna–
Salieron de la sala, la muchacha ya tenía listo su equipaje, aquella morena fuerte, caminó hacía su abuelo, quien dormía, y le dio un beso en la mejilla. Salieron del lugar, regalándole una luminosa sonrisa a la Sailor.
– "Sé que preguntaras… Las apariencias engañan, nunca te guíes por ellas. Así, también esa pregunta. Mi nombre es Mirai."
Iniciaron su viaje, un camino que se veía lejano, pero a cada latido se aproximaba al cataclismo.
–––*
– "¿Esta es la manera en que luchan? ¿Creen poder proteger a nuestra princesa con el poder que tienen? Mars deja de lloriquear y quejarte por todo… Neptuno, tienes que ser tan torpe… ¿que no miras el objetivo? Plutón, no dependes del el mismo ataque dos veces. Mercury… no te quedes parada analizando al enemigo, cuantas veces tengo que repetirte la lógica con ellos… Júpiter y Uranus, ¡por favor!, la fuerza bruta no funciona. Venus, deja de temblar como gelatina… Saturn, la destrucción no es la mejor optativa… ¡Con un carajo! ¡Son unas inútiles! ¿Para eso pidieron mi ayuda? No veo que sigan mis instrucciones…" –Sailor Demeter gruñía después de tres horas de intentar acabar con una sola flama– "¿Están perdidas o no entienden? Observen bien… ¡¡SEED OF RETRIBUTIONS!! –con los pétalos de su ataque retuvo al ente por un momento y lo lanzó al suelo convirtiéndolo en una pequeña flor– "¡Principios básicos Amy! 'La materia no se crea ni se destruye, solo se transforma' Ahora me voy, tengo compromisos importantes con la banda"–Nunca permitió que le contradijeran, dentro del trato estaba observar, preguntar justificadamente y recabar información, pero cuando se alejaba las miró con agudezas desde sus ojos aqua, reteniendo las esperanzas en ellas– "Si mis sospechas son claras… estoy segura que la conejita está en peligro… No lo permitiré… si muero antes de lograr hacerlo… ustedes son las únicas que pueden protegerla…" –desapareció entre las altivas montañas, abandonando un rastro de su perfume a tabaco y lirios–
– "¡¿Qué se piensa esa?!" –gritó de furia Rei, apretando sus puños– "No soy ningún estorbo, Demeter es una mala maestra"
– "Sailor Demeter tiene razón, Mars, no le hemos puesto el empeño que se requiere" –contestó la peli-castaña de luceros verdes– "Estamos años luz de las majestades"
– "Su manera de tratarnos es irrespetuosa, deberíamos buscar otro método" –pensó en voz alta Amy, molesta por los comentarios que le pregonó la sensual cantante–
– "Te equivocas, Amy. Usa la presión para ayudarnos. ¡Está bien! Es justo que nos haga reconocer nuestros errores" –mencionó la otra pelinegra, Saturn, entrando en su propia conciencia, a pesar de la opuesta mirada de mercury–
– "¡Vaya Uranus! Últimamente andas muy distraída… Será por el tipo ese de las majestades que te anda visitando, ¿y qué te besó?" –propuso celosa, la más bonita del grupo y cabello verde mar a Haruka–
– "No alucines Neptune… Sabes que odio a los niños bonitos… Ya te dije que lo corrí varias veces, pero es peor que un chicle" –se explicaba con justa razón, a sabiendas de lo que ella ¿creía?, rehuyéndole al pleito se engrandecieron sus ojos olivos para mostrar el enfado de tantas palabrerías que le propinaba Michiru–
– "Ustedes dos… ya me tienen cansada… Si son lesbianas ya no lo oculten. Pelearse frente a nosotras como parejitas disimulas NO AYUDA EN NADA" –Minako estaba mareada de oírlas pelear por el mismo tema hacía más de dos meses, se armó de valor y las paró en seco– "Cuantas verdades nos dijo Usagi-chan, ¿Dónde está el quipo que debe protegerla?"
– "Es una mentira, hemos arriesgado nuestras vidas tanto como ella… ¿Acaso no lo ha visto?" –Setsuna contestó a Minako en sus pretensiones del poco aprecio a la optativa de la princesa de la luna, mientras Michiru y Haruka debatían ardientemente su tema–
– "¿Sabes qué? Deja a un lado tu paranoia Neptune… ¡Se acabo! Me largo… si no vas a poner de tu parte, ¡olvídalo!" –se marchó del cuadro, destransformandose, subiendo a su deportivo y arrancándolo hizo temblar al suelo–
– "¿Ya viste lo que has provocado? ¡Venus!" –Exaló la peli mar clavándole sus ojos marinos a la rubia de moño rojo– "¡Estúpida!"
– "¿Estúpida? ¡Ya…! No tengo su tiempo para que me traten como a Sailor Moon, Tengo la filmación de mi primer comercial en unas cuatro horas y no pienso llegar tarde perdiendo el tiempo con tus comentarios y decepcionando a Yaten" –Minako dio la vuelta, dejando atrás el campo de batalla–
– "Venus se creen mucho desde que una casa productora se fijó en ella… y tú… no me olvido de ti Júpiter… te comportas de igual manera desde que estas de novia con Dimando… No piensas en el peligro, ¡puede ser nuestro enemigo! ¡Ahhh! Y La princesita de la Luna no da la cara… tiene a dos chicos volviéndose locos por ella y responsabilidades" –regañando a ambas con una enjundia, evocada de la envidia–
– "Mira Mars… Los pretendientes te sobran, vas excelente en tus estudios de modelo, te quejas demasiado… No será que sientes celos, más que por nosotras, por Usagi-chan, pues Seiya-sama siempre la amará y por más que lo buscas te rechaza… yo también tengo ocupaciones, planeando mi boda con Dimando y el examen de mañana en mi escuela de chefs. Cuando te tranquilices me hablas… –corrió para alcanzar a Minako sin pretender contestarle a Rei–
– "No… Amy, Pareces de lo más tonta con el argumento de cambiar de técnica, ¿Acaso eres incapaz?" –A Hotaru no le gustaba la manera en que reñía el punto mercurio, en sonsonete ansioso de llevar con ella siempre la verdad y el conocimiento– "Desde que su majestad Reima…" –se ruborizó al acordarse del príncipe de la sabiduría y sus pequeños encuentros adjuntados de lindas pláticas– "…te derrotó en todos los puntajes de la escuela preparatoria, pareces vuelta loca con tus estudios, no duermes, casi no comes y de paso llegas tarde a los entrenamientos. No podrías ser un poco menos opresiva…"
– "¡Hotaru!, no seas mal educada con Mercury… Mejor vamos a casa, tenemos mucho que hablar…" –tomándole del brazo, la mujer de ventanales terracota mostraba su disgusto, pero Hotaru la interrumpió–
– "Estarás loca, ¿sigues con la idea? Confirmado… sólo piensas en las visiones de tu futuro. Te aferras a ellas como si fuera la única optativa, desde que no tienes acceso a las puertas del tiempo. Me niego a participar. El corazón de mi princesa no es un juguete. –la media vuelta de la Sailor de la destrucción marcó sus opiniones, ya lo había planteado con Chibi-Usa por la mañana, preguntándole sorderamente que pensaba de un cambio en los sentimientos de su posterior madre y la pelirrosa le ofreció una lección al decirle que estaba contenta por existir, pero a la fuerza ni los zapatos entraban… en resumidas cuentas– ¡Minako-chan! –Gritó al grupo de las dos Sailors al estar a punto de alcanzarlas– ¿podría quedarme en tu casa por unos días?
Cuando quedaron solas el grupo de cuatro Sailors Scauts, una figura emergió de las sombras sonriéndoles con ternura y las llamó envuelta de un trote apócrifo.
– "Puedo ayudarlas a que las cosas tomen el rumbo que desean… Todos los del congreso de majestades buscan ponerlas de cabeza. Primero; Trabar las puertas del tiempo… Sailor Plutón, estoy dispuesta a apoyarte con regresar de la princesa de la luna a su destino de Tokio de cristal, es su obligación con los pobladores de la tierra y su amor estar junto a Endymion.
Pobre del príncipe del Sol, lo han usado para que esté de su lado y debilite a Usagi-chan, Sailors Mars, ¿no te gustaría tener a Seiya junto a ti para consolarlo, al darse cuenta? Después de todo el no tiene la culpa.
Reima, tan pequeño y mentiroso… te ha torturado demasiado haciéndote pasar vergüenzas, para descontrolarte Sailor Mercury, es justo que él se dé cuenta que tu inteligencia es nata y que no dependes de haber nacido como una princesa a la que le ofrecieron inteligencia eterna.
Sailor Neptune, ese chico de las majestades ha interferido en tu camino, quizá para usar a Uranus y hacerla cambiar de parecer para siempre… evitémoslo
Segundo: Las que no están aquí ya han sido manipuladas por ellos, engatusándolas… así que dejémoslas de lado
Tercero; Son su única esperanza, pues además, planean que La Princesa del Universo venga para tragarse el alma de Usagi formándose completa… ¿dejarán que pase eso?" –su cantar sereno y serió se mostró dejándoles ver el brillo de sus ojos calidoscópicos–
Las Sailors de la vía láctea, las que quedaban, se miraron la una a la otra y sus caras ratificaban las propuestas en aires positivos. Cada una tenía su interés y su motivo personal, pero en una cosa coincidían: Proteger a la princesa Lunar.
– "Lo primero que haremos es quitar del camino al Príncipe del sol y…"–contó sus planes en pro a la salvación de la Princesa de la Luna–
–––*
El sonido del agua, que caía de una pequeña cascada hecha a regodeo, remojaba los largos cabellos entre cenizos y azul marino de un joven que cubrían escasamente su perfecto cuerpo moreno canela, humectando bastamente sus fuertes músculos, de sus brazos valientes, su abdomen tonificado en cuadros galanes y sus firmes agraciadas piernas, y desembocando en las faldas de un lago artificial que se encontraba en el dormitorio del líder de los asesinos. Una muchacha miraba de reojo, a centímetros, no se acostumbraba a aquella desnudez masculina y las largas veinticuatro horas de la compañía de su celador, que más bien fungía como amo. Toda actividad que hiciese tenía que estar él de juez aprobador a la chica de abismales oscuros luceros, la que había ideado la manera de darse la ducha vestida, pues aquellos vitrales grises claros y lobeznos la devoraban fervientemente, imaginándose, quizá, lascivos encuentros e ideas de apresarla. Aún así el sonrojo de su rostro delimitaba la falta de malestares al observarlo. Habían sido amigos desde niños, bastante unidos, no creía que el tímido del grupo tomara las riendas de la manada, se transformara en un hombre tan seductor, atractivo y la tuviese cual esclava a sus posibles deseos, contrariamente a su carácter feminista. Ese aspecto ocultista de ojearlo, lo tomaba en cuenta él, al paso de algunos meses, un acto que lo saciaba por completo. Decidido entabló la charla con su amiga de la infancia.
– "No te preocupes… puedes mirar cuanto quieras." –el lobo comenzaba a acechar a su presa, dando movimientos suaves, no obstante, osados–
– "¿Cómo se te ocurre? No me interesa…" –sintió un fuerte jalón y la lluvia de la mini cascada mojando su entidad, posteriormente los fogosos labios de su compañero iniciando el atrevimiento en su yugular– "¡No! ¡Suelta!" –pero realmente le gustaba ser acosada, mentía para mantener su orgullo–
– "Zerethé… puedo oler tu excitación, tu deseo. No niegues que morías por hacerlo." –susurrante y eróticamente le soltó al oído, al lapso que con sus manos de uñas afiladas recorrió la extensión de su cuerpo, intentando repeler los obstáculos, en aguardo de mirar a su víctima convencida, prosiguió con el contacto labial por el cuello de la pelinegra, dejando rastros de fuego que iniciaban a carcomer a la asesina en manos de aceptar cada vez más el yugo suculento que su verdugo le ofrecía–
– "Ya… ya no puedo más…" –y su hermosa cara repleta de placeres y granas, disfrutaba de lo que Zev le brindaba. Al sentir la aprobación el animal salvaje desgarró su ropa y despeino las coletas alzadas en fuente. Momentos que la hicieron emerger incontrolables gemidos de agonías deliciosas–
– "Te amo… te amo Zerethé…–proclamó con su profunda, sensual y gruesa voz enfrascada en su temperamento– "El día ha llegado… marcaré mi territorio para que nadie se atreva a acercarse a ti… ahora serás mía para siempre, mía en el todo… mi emperatriz soy tu esclavo incondicional"
–––*
***
"– ¡Lexus! ¡Salvame! –la musicalidad de las notas de su voz se inundaban en plegarias–
– "¿Quién eres?" –entre la oscuridad y la calina condensa pudo mirar unos ojos violáceos y un rostro redondo cubierto por lagrimas, y al dar unos pasos más un par de cadenas que la apresaban– "¿Zereth?¡MALDITA TRAIDORA!" –pero la condición en la que la prófuga estaba lo ponía tenso, el cuadro de su cuerpo arañado, sus ropas convertidas en harapos desgarrados. Sus oídos y piernas chorreando de sangre no ayudaban en nada a su oposición de ser su héroe. Con sus fuertes manos cortó los vínculos que la ataban en una pared dividida pos dos colores; gris oscuro y gris claro– "¡¿Quién demonios te hizo esto?!" –La tomó entre sus brazos para cargarla, apretando su dentadura con furia– "¿Zereth? ¡Responde!"
– "¡Lo siento! ¡Lexus!" –su ensanchada carita demacrada no podía mirarlo– "Ella… la maldad… Ya no podré… seguir amándote… el pecado, la culpa…"
– "¡NO ME INTERESA ESO!, ¿Quién fue? ¡JURO QUE LO MATARE!" –el grito de guerra fue claro, su preocupación apenas comenzaba–
– "Aléjate del pasado… es la venganza… Quiere acabar con los que le hicieron daño… y te arrastrará" –Mencionaba entrecortada en los sollozos en tono de advertencia– "Estoy desapareciendo por dentro, en mi cabeza" –su cuerpo desengrosaba lentamente al igual que aquella castaña cabellera se perdía en los matices de la noche y sus bellísimos resplandores violáceos devorados por el abismo de olvido–
– "¡Zereth!, no podría permitirlo… jamás… no te vayas de nuevo" –la sostuvo fuertemente dándole un beso repleto de delicada ternura en sus labios y suavizando aquellos ojos tupidos de hielo, ahora emergidos de calidez– "¿Quién?"
– "Selene… debes proteger a la princesa de la luna de ella."
– "¿Seren?" –preguntó incrédulo de lo que le decía–
– "¿Quién eres?" –Preguntó Zarethé, toscamente–
– "Soy… Lexus… Zereth" –Sus facciones expresaban inseguridad–
–"No te conozco"–la chica lo examinaba una y otra vez tratando de buscarle un parecido… pero no había nada.
*
El pelirrojo despertó de improvisto, sudaba a manantiales y su cabeza daba giros que le revolvían el estomago, provocándole nauseas. Sentía un calor penetrante recorriendo tras su piel, que alteraba totalmente su estabilidad.
– "¿Estás bien hijo?" –el angustiado Eideard miraba como Ruby tomaba la temperatura de el joven de cabellos fuego–
– "Si… papá" –respondió el desubicado príncipe de Lexus–
– "Serás bestia Eideard. Únicamente es un resfrío común. Supongo que ahora que sientes a tus padres junto a ti ya puedes enfermarte Lexy, ¡eres un mimoso!" –sonrió la mujer, que cogía la mano del chico besándole en ella unas cuantas veces– "¿Quiénes esa Zareth?" –insinuó meneando sus delgadas cejas rojizas– "Llevas días mencionándola, enojadísimo… como si te hubiera plantado y de paso olvidado. Y mientras dormías te sonrojaste al adjuntar tus labios en un beso… y pronunciar románticamente Zereth… ¡Pillín!, Ya lo recuerdo la muchachita del cáncer… Tengo que conocerla mejor, recuerdo su hostilidad y su dulzura, era todo corazón, siempre ayudaba a la gente en el hospital y decía un montón de palabras de esperanza. Lo que nunca podre olvidar es la melodía de cuna que cantaba a los niños… el indomable, enamorado, por cenicienta"
– "¡No fastidies exa… Mamá! Las vacas locas no me interesan, Ni te imagines idioteces" –incomodo, absurdo e imposible para el joven de rubíes colgados en la medía de su cabeza…– "Jamás, ni pensarlo." –Sin embargo ya lo había pensado… variadas veces cuando su cri-cri-Seiya le hacía mención de algunas actitudes y discusiones reprochantes que siempre llevaban al contenido de Zareth, razón por la que se había resfriado, al perder sus tiempos de comida y caminar bajo el helado invierno–
– "¡Querida mía!, recuerda que una jovencita ha venido a visitar a Lexus." –repuntó el monje blanco, levantándose del sofá de la recamara del chico agrio–
– "¡Vamos por medicinas a la farmacia!" –sonreía mientras alaba al príncipe de Aryanê y salían de la habitación–
– "Yo podría curarlo, te lo he dicho un montón de veces" –Eideard se paraba a unos cuantos metros de la puerta–
– "Y perdernos estos momentos de familia… de cuidados y cariño… ¡Olvidaló! El no se va morir por esto…" –le propino un suave golpeteó en el brazo a su marido–
– "Nunca cambiaras, ¡linda!" –la tomó por la cintura–
– "Tú tampoco… ¡Taradito!, Hablando de… ¿cómo han tomado tu decisión los señores del consejo de Aryanê?" –suspiró fuertemente colmada de preocupaciones, el debate interno, los encuentros con Eideard en el arco de seis meses que intentaba recuperarla sin importarle ser expulsado del reino, el intento de hablarle a su hijo sobre la verdad y convencerlo con su enérgicas palabras, la posición de retomar su cargo de princesa de Lexus… todo pasaba lentamente… Pero ahora no podía medir su felicidad–
– "No lo vas a creer. Ni yo lo creo… Han estado muy complacientes conmigo, me han aceptado, parece que la relación Lexus-Aryanê que tenían se ha restaurado… Estube a punto de dejar el congreso para arreglar el asunto de guerra… Pero la unión ha desvanecido aquello." – Caminaban a la estancia, desde el momento en que Ruby había aceptado su corazón y vuelto a enamorar de Eideard, la paz dentro de él reinaba, sin tomar en cuenta su pueblo, ahora sabía que su insistencia su manera de ser pudo volcarla a favor de sus plegarias. Exail siempre sincera le confesó que la posible atracción con Endymion se debía al gran parecido de caracteres que poseían. No obstante estar entre sus brazos y casarse en festividades terrenas la hizo marcar lo más bello de su juventud. Eideard sentía música en sus oídos poder escucharla decirle 'te amo' y de Lexus 'papa'–
– "Selene, puedes entrar cuando desees" –Miró a la chica desde sus ojos dorados toqueteados con rubís esquicitos, imaginándose la visita que le traía a Sailor Lexmurs a la casa Crimson– "Iremos por medicamento" –le aclaró, despejando su mirada de la chica de lentes gruesos y arrastrando al monje fuera de la casa– "No sé porqué siento inseguridad con ella… a pesar de ser nuestra guardiana y en su vida pasada haya arriesgado la vida para evitar que la princesa del universo tomara un cuerpo y llevara a Lexus al Caos… No me da buena espina–
Selene emprendió su paso, un fulgor resplandecía de ellos, no se interpretaba claramente el sentido de la ráfaga fugaz. Al llegar frente a la puerta tocó para entrar en la alcoba del príncipe de príncipes.
– "¡Hola Lexus!, Me dijeron que estabas enfermo" –Sonrió dulcemente, sentándose al costado del pelirrojo–
– "¡Bah! En lo largo de mi vida nunca había pescado ninguna enfermedad" –analizó a la chica y con sutileza llevó su mano a la de Selene– "Ser… Selene hasta que se me hace hablar contigo" –rezongó el chico de cabellos fuego–
– "He estado ocupada. Sólo vine para decirte…" –El impulso del príncipe la dejó callada, sus cálidos brazos la rodeaban y sus labios eran acallados por los de él–
– Aunque puso de su parte, sentía que besaba a un muerto, cosa distinta a su anterior vez casi un año atrás, además el escozor de apreciar el acto como sí se mintiera a sí mismo y a alguien más se separó rápidamente– "¿Qué querías decirme?"
– "Le-lexus…" –aspiró algo de oxigeno– "Únete a nuestra corporación. Kiimsah estaría contenta de tener una fuerza tan potente para derrocar la maldad de la princesa del universo. Siendo tu el Señor de los Éteres"
– "De nuevo la cantaleta esa. ¡Ya te lo dije! ¡No! Estoy con la princesa y no pienso convertirme en ese monstruo" –la soltó de tajo, desentendía el concepto de la crueldad que pudiese tener su salvadora. Entonces desvió su mirada rojo fuego a la ventana, contemplando el ambiente nublado, zumbándole en la cabeza el sueño, que vaticinaba la fría identidad que colgaba Selene–
– "Podemos, estar… Juntos. Nuevamente tu y yo" –proclamaba algo abatida, sin desentramar esa siniestra sonrisa–
– "¿Selene?, Básicamente me estás pidiendo que me convierta en el Asesino de quién debo proteger. ¿Cuál es el motivo?" –Sus palabras fueros flojas, y su cuerpo tiritaba de enfado retenido–
– "Ella vendrá a devorarme, querrá deshacerse de mí para convertirse completamente en La princesa del Universo, si acabamos con ella, podremos estar juntos, nuevamente" –sin darle oportunidad de que repeliera cualquier comentario, cambió drásticamente el tema, al igual que sus meucas enloquecidas– "¿Dónde está Antar?"
– Lexus clavó sus ojos en los de ella, reteniendo los aspectos de ansiedades que la recubrían. Le dio miedo, aquel temblor de coraje se transformaba en terror. ¿La advertencia de Zereth podría ser justa? – "¿Para qué quieres saberlo…?" –pensaba que la actitud de la ex-Seren era lo suficientemente rara, así que no pensaba decirle el paradero de Seiya, podía mirar en los luceros aguamarina apagados de ella una intención fuera del claro contexto. Nunca le comentaría del viaje del canteante a Berklee en Boston para terminas sus estudios de música–
– "Como son muy amigos y no lo he visto, pues me gustaría platicar con él de Usagi-chan y saber donde está… para mandarle cartas o llamarla" –la mueca desenfrenada de lexmors captó el malestar del príncipe. Acorralada desenfoco su vista al quitarse los anteojos para tallárselos, a manera de ocultar sus lágrimas– "Te molestaste por haber estado con André, esa es la razón de tu sequedad, ya te pedí perdón, necesitaba que supieras mi posición ante ti. ¿Desconfías? Cuando te estoy pidiendo el paradero de ellos y no me los puedes decir"
– "No lo sé, ¡Cómo diablos quieres que lo sepa! Ambos se largaron sin avisarme… No soy su mamá" –se levantó de la cama, decidido a dejarse de rodeos– "No soy al único que le has preguntado, hasta a la familia de Usagi-chan. ¿Qué te traes Selene? Podrás embaucar a todo el mundo… ¡pero a mí no!"
– "¡Me ofendes Lexus!" –se paró en súbito dándole la espalda al pelirrojo, su cara rabiaba de manera poco usual, e intentando regresar a la ternura comenzó a hablarle cambiándole la conversación– "Será que has dejado de quererme, por esa chica que se llevaron esos impostores, ¿Zereté?"
– "¡Ja! ¡TONTERIAS!, no trates de cambiarme la pichada…"
– "Otro día que estés menos alterado hablaremos, quizá la fiebre te ha provocado alucinaciones. ¡Cuídate! –se giró de nueva cuenta para darle un beso en la frente a Lexus y partir, fuera de la nueva casa de los Crimson– "¡MALDITA SEA!… la llegada de esa mocosa me obligo a adelantar mis propósitos, ¿quién será esa?, no, no debo preocuparme por el inconveniente, estoy segura que nunca volverá, ya que en el futuro no aparece… Tendré que recurrir a devolverle los recuerdos, pero la imbécil gata se opondrá, así que esperare más de un año a que regresen los Sires a la tierra, uno de ellos puede manejar las memorias de Lexus… Ellos han sido muy útiles para mantener fuera de esto a la única que puede arruinar mis planes"
–––*
– "¡NO!, ¿Cómo pudieron pelearse con las chicas?" –el alterado Artemis reprendía al terceto de muchachas–
– "¡Es que decían muchas tonterías!" –Minako contestaba ingenua, al buscar el vestuario del comercial–
– "Pienso que están algo alteradas, es todo Artemis" –sonrió Makoto al gato– "Bueno me retiro, veré a Dimando está noche… ya sabes, la reunión de compromiso con mis padres. Gracias por dejar que se quede aquí Chibi-Usa–
– "¡Wow!, Eso es fantástico, fiesta privada… ¡De nada! Te veré pasado mañana en el entrenamiento" –se despidió de la futura princesa de Dormód, mirándola salir de la puerta de su habitación y bajar las escaleras– "¡Oye!, Hotaru-chan, Chibi-Usa, ¿les gustaría el acompañarme a la filmación?" –le preguntó a las pequeñas, pero ambas se habían quedado profundamente dormidas–
– "Minako-chan, enserio se ven muy cansadas, anda vete tú sola, Yo y Artemis nos haremos cargo de las niñas" –suspiró Luna contemplar al gato blanco enfadado–
– "A ellas si las invitas y a mí no" –gruñó entre sus maullidos–
– "Artemis, habíamos hablado de esto… El productor es alérgico a los gatos… ¿quieres arruinar mi carrera?" –acomodaba lo restante en su porta trajes–
– "Sí, sí, pero desde que te la pasas entre entrevistas, castings, la academia y Yaten-Kun no tienes tiempo para mi" –manifestaba su verdadera causa de enojo–
– "Esto debía pasar tarde que temprano, no iba a ser una solterona toda la vida" –tomó su equipaje– "Soy mas que una guerrera de la luna, Soy Minako Aino
– "¡ARGG! , no entiendes…"–Saltó por la ventana rabiando de enfado, Artemis parecía realmente molesto–
– "¡ARTEMIS!" –lo llamó la rubia, pero este no le hizo el mínimo caso
– "¡No te preocupes!, Ya se le pasara, así es él, ahora vete si no llegarás tarde" –trató de tranquilizar a Luna, quién se había quedado al cargo de Venus–
–––*
La tarde, luego de los quehaceres y responsabilidades en los que el instituto ponía como parte del reglamento del albergue en las lujosas mini residencias, Usagi esperaba una videoconferencia con anhelo. Había preparado su laptop e iniciado sesión, era la hora. Entonces miró en el monitor el anunció de entrada 'Sun Prince' En ese instante comenzó el dialogo.
– "¡Hola Bombon!"
– "¡Hola Poky!, ¿Qué tal todo en Bostón?"
– "¡Maravilloso! Pero extrañándote… ¡Hey! Pondré la cámara"
– "Yo también te extraño… ¡Ok! Haré lo mismo"
– "¡Wow! O///O Nuevo peinado, Bombón, ahora ya no sé si seguirte, diciendo así…"
– "¡Poky! ¬..¬"
– "¡Te ves hermosísima!, me haces pensar cositas… -////-"
– "o///Ô ¡Seiya!..."
– "Esa sonrisa dice lo contrarió de tu enojo… ¿y cómo te trata Francia?"
– "¡Oh, Poky!, ¡estoy muy contenta!, estamos preparando la temporada para el cierre de cursos. Todo perfecto, pedí unas telas bellísimas de Japón."
– "He visto en la página oficial tus diseños. Los comentarios de tus maestros elogiándote… dicen que eres la mejor de tu generación."
– "¡Ya! -.-U No es para tanto… ¡Ammm! ¿Para cuando regresas?"
– "Para Diciembre, ¡Lamento no poder estar en otro cumpleaños!"
– "Lo mismo digo Poki-chan… Pero me alegra que regresemos en las mismas fechas."
– "Sí, podemos pasar navidad juntitos"
– "¡Prometo tener mucho frio! Ya ardo en deseos de verte n.n"
– "¿Qué no me estás viendo Bomboncito?"
– "No te rías de mí, me refería a otra cosa… ¬,¬"
– "Lo sé, es que me gustas mucho cuando te enojas, estar bien yo prometo estar muy calientito XD"
– "¡Poky! (N/A: Poky son dulces tradicionales de Japón)"
– "Me deberás muchos besos para cuando regrese… ¡Advertida!"
– "¡Ja! Y yo me cobrare el enfado que tenías… por lo de Lune… ¡celosito!
– "_ _U ¡Ok!, tenemos cuentas pendientes… Sé que es poco tiempo, mi amor, pero los horarios son distintos y las clases muy cansadas…"
– "Waaaa!!! Ya no lo digas T,T que quiero llorar, tengo montonal de trabajo. Un poquito más amor y estaremos juntos. Sí sé puede… lol ¡Yeeeii!
– "¡Te amo!, ¡Bombón!"
– "¡Yo también Poky! ¡Y muchísisisisisisisisisimo!"
– "¡Hasta una semana!"
– "¡Hasta una semana!"
El acuerdo que ambos habían tomado de permitirse desarrollar sus vidas, platicar una vez por semana y esforzarse, marcaba la madurez de ambos. Se habían des entelarañado de tantos juegos absurdos de su pasado, decidido tomar su relación con seriedad y esperanzas de ser completamente felices juntos. En resultado de la tranquilidad Usagi ya no poseía los pequeños malestares de mareos y nauseas. Su salud era estable aunado a las ganas de esforzarse todos los días y dar lo mejor de sí. Seiya había estado tan estresado, que prefirió cambiar de esfera y mejorar sus interpretaciones, sobre todo para ofrecerle a la princesa de la Luna una vida digna y sin carencias. En esos momentos comprendía el porqué Mamoru se había marchado a América. Pero después de todo y antes de que ellos supieran su anterior destino, la atracción era fuerte, muy a pesar del respeto que le guardaba Usagi a Mamoru, en tiempos de Galaxia. Se conocieron antes y se amaron antes, ahora se encontraron después y se enamoraron por su propia elección.
–––*
Los vigilantes de la guarida habían detectado infractores, prontamente avisaban al segundo a cargo de la orden de sayones. Con poco tiempo y en él anochecer pudieron dar unas breves descripciones al castaño de ojos miel. Él cual alterado corrió por los pasillos y desató la alarma en sus compañeros, para finalizar en el recinto de su hermano. Abrió las puertas sin consentimiento, dato que agrió su boca. La vista era clara. La desnudez de ella cubierta escasamente por unas sabanas revueltas y en brazos del líder quien padecía de la misma condición. Sintió moverse el piso, dandó unos pasos hacia atrás, para buscar valor.
– "Zev..."–las palabras fluyeron débiles y lo intentó nuevamente– "¡ZEV!, ¡Están aquí!, ¡nos han descubierto!"
El moreno despertó, zarandeando a la chica, dándole indicaciones de que se vistiera.
– "¡Tenemos que irnos!, ¡prepara las naves de emergencia! –autoritario anunciaba lo que se debía hacer, buscando sus ropas–
– "¿Qué pasa?" –la pelinegra se ponía sus prendas lo más pronto que podía–
– "Tendremos que buscar un mejor lugar para vivir… Ya te contaremos de lo demás, Zarethé"
Algunos de sus fieles intentaron proteger el escondrijo, pero junto con el, fueron arazados. Los cinco principales huyeron sin pensarse en regresar nunca más, dejando a su suerte a los que les servían. Parecía que ellos habían tenido ese presentimiento, con tiempos habían preparado el escape, dorando de provisiones una nave.
En el transportador espacial a varias horas del escape, la muchacha comenzaba a empeorar. Su equilibrio se esfumaba, sus palabras palidecían y desfalleció.
– "¿Qué ocurre?, ¡Zerethé!" –intentó reanimarla Arian, el castaño–
– "¡Tiene una enfermedad humana!, pero no he podido curarle… he usado los medicamentos que traía consigo en sus bolsillos y se han acabado" –informó el dulce Nun–
– "¡Esto es tú culpa! Zev, está enferma y te acostaste con ella" –en retos y regaños le gritaba a su hermano, pero el resto parecía mostrarse con el mismo disgusto que él… con el mismo motivo–
– "¿Acaso creías que te preferiría a ti?" –contestó el claro debate–
– "¡No es el momento para peleas..! Supongo que lo recomendado es ir a la Tierra." –Mad intentaba dar claridad, bajo su enfado–
– "Prometimos no acercarnos a la Tierra todos juntos, pero de igual manera prometimos cuidar a Zerethé a sus padres" –Nun alzó la voz fuera de lo común, carcomiéndole el acto que proclamaba Araz–
– "¡A la tierra!" –Ordenó Zev–
–––*
– "¡Chibi-Usa!" –gritaba la gatita con una Luna en la frente–
– "¡Chibi-Usa! ¿A dónde pudo a ver ido?" –Hotaru buscaba con Luna desesperadamente a la chiquilla de cabellos rosas, cuando una voz tras ella, que emanaba entre los árboles la atrajo–
– "¡Hola! Disculpa que lleguemos así de repente" –el niño de ojos oscuros, cabello estilizado y carácter desinhibido, la saludo de mano, con su resplandeciente sonrisa. Pero junto a él un hombre alto le acompañaba–
– "Discúlpenos Damas de la corte Lunar. Pero es preciso que nos acompañen en un viaje en el tiempo. ¡Ustedes dos! Es necesario salvar a la Princesa de la Luna" –Expandió sus manos y llamó al reloj de los tiempos para partir– "Tenemos que hacerlo en este momento, todo lo sabrán al llegar ahí"
– "Pe-pero" –repelieron ambas ante la incógnita–
El caballero del tiempo abrió los inmensos portales para iniciar la partida.
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¿Seiya y Serena podrán estar juntos?
¿Quién es el bueno y quién el malo?
¿Qué es lo que estará pasando?
¿Usagi y Seiya podrán reencontrarse?
¿Habrá desaparecido Chibi-Usa?
¿Dónde quedo Yuya-kun?
No se pierdan el próximo capítulo…
-Si no entendieron algo pregunten ^..^
Agradecimientos por sus maravillosos Reviews a:
Marie Winchester Kou Efron, Mizuki-chan24, Serenalucy, Megumisakura, Srita. Rossy Kou, Selene-silk, malkav-iztli, Karina Natsumi, chikita22bkou y Drixx.
Si alguien de me olvido díganmelo ¡porfis!
