Todos los derechos de Sailor Moon y sus otros personajes son Propiedad de Naoko Takeuchi/Kodansha, TOEI Animation

Hoy habrá mucha emoción, conmociones y lagrimas.

Si se desesperan en las actualizaciones pasen a mis otras historias, un par de ellas son de mi autoría en conjunto con unos colegas y bueno conozco sus opiniones a cerca de mis manías.

Espero sus comentarios y sugerencias.

¡Muchísimas Gracias! Un besote y un abrazo a todos.

Espero que les guste tanto como a mí.

¡Gracias por tomarse un espacio en su preciado tiempo y leer!

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-SEGUNDA TEMPORADA-

LA PRINCESA DEL UNIVERSO

*LA NYX Y EL ÉTER *

CAP. 17 EL SECUESTRO.

(SEGUNDO PASO A LA PROMESA)

(N/A: Artista: skin- Album: fake chemical state- Pista: 07 nothing but –Gracias a SandyMoon por recomendármela)

~*PRIMER ACTO*~

TOKIO DE CRISTAL - ANTES DE LA REVELIÓN

– "Hija… No digas eso, ¡por favor!" –voz de hombre–

– "¡Pequeña mía!, Nosotros haremos hasta lo imposible. Lincharemos… perseguiremos… destruiremos… para conservar tu vida" –voz de mujer–

– "Papá… Su majestad… el camino se marcara lentamente, lo he visto todo… los éteres tomarán la Nyx ¿Qué ganarán? ¿El gris o el otro gris? Finalmente todo… tendrá el mismo resultado…" –Voz de niña–

– "Alguien viene, Rey Antar, Neo Reina… Salgamos de aquí" –Otra voz de hombre, y los tres huyeron del lugar, luego un niño entre la oscuridad–

– "Hermanita… juro por lo más sagrado que lograre darte la felicidad… que te sacare de esta jaula de oro… donde muchos han planificado tu sacrificio… Nadie podrá evitar mi paso… si es necesario daré mi existencia por ti… Seren" –voz de niño–

– "Seise, no es necesario… se mi destino y tengo que cumplirlo. A los veintiuno debo ser entregada para sanar el universo… ¿Cuál es tu causa?" –voz de niña–

– "¿El Éter o La Nyx?… las causas sirven a los sueños de otros, yo quiero vivir los míos. El blanco, el negro o el gris… ¿luz u oscuridad? Abre bien tus ojos Seren, tú eres el artífice de tu propio destino. La tierra da miles de flores, pero ninguna con la misma fragancia… Algún día nos volveremos a ver, quizá no me recuerdes, quizá yo no te recuerde, quizá no nos veamos igual… quizá no sepamos la verdad de nuestros nombres… Pero… tu hermoso perfume y canto me guiara a ti…." –el niño se desvaneció entre las sombras, caminando a la salida por un túnel secreto y se encontró con un grupo de cuatro niños–

–––*

PRESENTE.

Seiya concebía una pequeña luz que emergía de un minúsculo agujero en el techo, acababa de despertarse, no pasaban de las diez de la mañana, eso era lo que veía en un reloj de luces de neón en una pared.

– "¿Dónde estoy?" –la pregunta surco sobre la confusión. Con sus zafiros sondeó el lugar, un cuarto que sugería las oscuridades entre neblinas, estaba sentado en una cama, tenía la libertad de moverse en la extensión de la habitación, no había puertas, ni ventanas. La ventilación era fresca y enseguida del aposento una charola con comidas bastas. Cuando planificaba trocar en Antar, una voz distorsionada de mujer se desenvolvió de unas bocinas que vibraban a la par de sus palabras–

– "¡Buenos días! Príncipe Antar, Bienvenido a mi guarida secreta. ¡Preguntas!, Preguntas, Preguntas… Hiciste una promesa y no la cumpliste… Ahora yo lo hago por ti… Disfruta tú estadía permanentemente mí lado, no habrá nadie que socorra a tus plegarias… ¡Ah!, si deseas que el mundo se entere de tus poderes, entonces transformarte…" –el tono difuso congeniaba con la dulzura del timbre femenino, en ocasiones reía sobre contrastes de su maldad, en busca de contener sus chuscas ironías–

– "¿Quién eres?" –Seiya necesitaba respuesta, en ese mismo instante–

– "La sombra de tu pasado, la verdad de tu presente y la ilusión de tu futuro… Bienvenido seas, Príncipe del Sol central, Disfruta de tu desayuno…" –una luz circular se enfrasco en un traje nupcial rojo, tradicional de Japón– "Mañana… tendremos una gran boda… y serás mi esclavo para siempre. Así que come bien. No quiero verme obligada a dártelo con un embudo" –una carcajada chistosa, retumbo sobre todo el recinto, acentuando la maldad–

–––*

– "¡Oh! Ahí está… como lo suponía, en día de descanso y estudiando… Aquí el Agente Tecno, Objetivo Azul localizado, pronto lleva la clave castaña al punto de reunión… cambio y fuera" –el joven daba indicaciones por radio, a continuación corrió por el campus, sus luceros chapopote revoloteaban en brillos, finalmente llegó a su determinación, extendiendo un ramo de flores azuladas– "¡¡Señorita Amy!!" –se arrodilló– "¡Discúlpeme!, soy una mala persona, no pensé que dejarla debajo de mi, en el tablero de calificaciones la hiciera enfadar"–

– "¿Reima? ¡Levántate…!" –observó al chico, había un aire que le recordaba a una persona, situó los rasgos maduros del joven Reima, que ya poseía dieciséis años, obteniendo una respuesta… ella misma, cosa que le dio escalofríos– "Tengo cosas que hacer" –le contestó secamente para dar pie a su brecha–

– "Yo, el poderoso Reima, Príncipe de Reiner, nunca acepta un no y menos de la más linda de las mujeres que haya visto mis ojos… y Para que me perdone, la invitare a pasear por el parque de diversiones" –Tomó la mano de Amy, aprovechando de su fuerza desarrollada, la jaloneó reciamente–

– "No… ¡suéltame!" –temblaron las palabras entrecortadas y sorprendidas de la peliazul–

– "¡Ahh!, Me importa un comino… Tómalo como un secuestro…"

Circundado por la ciudad, Reima subió a Amy a un vehículo, dejando sus reproches de lado.

–––*

En ese mismo momento.

– "Agente Violeta al habla… cambio" –esperó unos segundos–

– "Aquí el Agente Tecno, Objetivo Azul localizado, pronto lleva la clave castaña al punto de reunión… cambio y fuera"

*=-=-=-=-=-=-=-=-= ---

– "¡Wow!, Mira Hotaru-chan, mi mano se desvanece…" –Reima sabía el motivo, sin embargo, sonrió con dulzura–

– "¡Reima!, estás…" –también conocía esas circunstancias, extremada lo abrazó fuertemente–

– "¡WAA!, me estás asfixiando… ¡JE, JE!, No quiero desaparecer… ¡Oh!, me vino algo a la cabeza, me ayudarás" –correspondió al gesto de su amiga–

– "¿Yo?" –Interpretaba aquellos ventanales oscuros, algo pasaba por la mente del Príncipe de la sabiduría–

--=-=-=-=-=-=-=-=-=*

El flashazo colmo su angustia. La figura femenina se movió con eficacia, fijó, desde sus ojos violáceos, al tipo en cuestión y se aproximó a él.

– "Taiki-san, Podría acompañarme… es algo importante, sobre Amy" –aprovechó el instante en que Yaten ingresaba nuevamente al estudio–

– "¿Qué le ocurre? Hotaru-chan" –irguió su figura, en ademanes preocupantes–

– "Acompáñeme…" –cogió la mano del hombre–

– "Esperemos a Yaten" –fue la petición que expuso Taiki, observando a la crecida chica, ya habría de tener unos dieciséis o diecisiete…–

– "¡NO!" –gritó, pero al ver la retractación del joven Kou suavizó el habla– "No hay tiempo… ¡Por favor! –

–––*

Dimando cruzaba las escaleras, cargando en brazos a su amada pelicastaña, pues la notaba bastante agotada, su pancita se miraba muy crecida, algunos ocho meses. Entrando a la habitación la recostó en la cama para darle un masaje a sus hinchados pies.

– "Mako… te vez realmente hermosa, debería pensar en el segundo" –frotaba los pies de su esposa, la que vivía junto con él en un apartado de Universe House–

– "¡Dimando!" –exclamó sonrojándose– "Si que estás Loquito…¿Qué te parece el nombre que escogí?"

– "¿Zev?, suena muy original, al segundo… bueno, me gustaría Araz o Nami, como mi abuelo o mi madre" –le decía sonriéndole, con la pretensión de tener otro descendiente–

– "¿segundo?, Con el primero nos volveremos locos… Dimando" –Extendió de pleno sus jemas esmeraldas, ¡qué ocurrencias!… un segundo–

– "¡Ah!, no te preocupes, te aseguro que serás la mejor madre…" –le confirmó alegremente– "Cuando yo te conocí… ya tenías dos chicos… fue muy difícil comprender que eran mis hijos… estos años han sido los más felices de mi vida, ¡Gracias Makoto!, gracias por darme tanto… en respuesta, ni pienses que me voy a ir… Aquí me quedaré, para ver cómo crecen, para que te sientas apoyada… para nombrarte mi reina para siempre"

– "¿En qué piensas?, ¿acaso es en el acuerdo con Yaten?" –Makoto se sentía extraña, muchas veces Dimando se ponía tan callado que le gustaría saber sus pensamientos–

– "Precisamente eso, Mako… Tomar el apellido Kou fue una sugerencia muy inteligente, después de todo, en la Tierra se necesita el apellido para los hijos… ¿No?" –siempre se había sentido inferior a ese planeta, sin embargo desde que Júpiter, ese mundo enorme, se había cruzado ante él, las palabras de soberbia restaban y caían a los suelos–

– "¡pues sí!"

–––*

Entre los muros de un enorme salón, Hávarður se encontraba con dos chicos, ambos pelirrojos a diferente escala. Mirándolos, se iluminó la suerte y bajo los anhelos del congreso de majestades les hizo una enorme petición.

– "Hablemos claramente, ¡mis señores!, El congreso no lo comprenderá… Así que de ahora en adelante, Soleil… Te denominaremos como la princesa del Universo, no te preocupes, Reima lo confirmó con sus aparatos" –postrándose ante la chica, el príncipe de Duša, esperó la respuesta de la muchacha –

– "No quiero que me usen como conejillo de indias… espero que te quedé claro, usaré mi poder para establecer la paz, que en dos años será disturbada" –haciendo gala de esos ojos verdes y exigentes, engrandeció su ego, en medida de protección–

– "¡¡Hermanita!!, ya que andamos por aquí deberíamos ir a ver a ¡Mon chérie!" –la fresca dulzura de aquellas piedras preciosas pasto, se estampo en el caballero arrodillado, a parecer de un permiso–

– "Esta no es una prisión, son libres, pero les pido que permitan a Sigvard los acompañe, para su protección… El día de mañana será, pues su viaje fue algo largo y la princesa Serena tiene una gestión importante en sus estudios" –se sujeto a una especie de mandato, llevándolos a sus nuevas recamaras–

–––*

El parque estaba tranquilo, el calor era abatido por la suave brisa que brotaba del pasto y la fuente, que se localizaba próximo a unas bancas que descansaban bajo unos frondosos árboles. Ese día era perfecto para llevar de paseo al pequeño Maddox a que tomara el fresco y un poco de sol. El chiquillo estaba muy crecido, pronto cumpliría el año, cada día su energía parecía un terremoto, a diferencia de su niñera, quien al paso de las jornadas palidecía y se colocaba más delgada. La fatigada nana se sentó un momento en una de las bancas, tomando ventaja de que Doxy se había quedado dormido con el recorrido.

– "Siento… que ya no podré cuidarte más… Los Labeau han sido tan buenos conmigo… me da pena darles esa molestia" –el viento meneó los cabellos negros que sobresalían de su pañoleta, refrescándola–

– "Siempre hablando sola, sí que estás loca" –aquella voz molesta, descolló de la parte trasera de la banca– "No se te quitara la costumbre, como el hecho de ser ilocalizable"

– "¡Oh!, ¿de qué habla?" –la figura incógnita, resaltó de su escondite, tendiéndole unos cabellos rojizos tal como unos ojos de igual matiz y una piel arena, que salpicaban en su mirada azabache– "¡Joven Lexus!, ¡Buenos días!"

– "Te vez tan mal…" –se sentó junto a ella, dejándole unos mensajes para molestarla, pero la chica no contestó– "¿Qué? ¿Has dejado tu arrogancia y enfado?" –buscaba el pique, lo necesitaba… necesitaba debatir fuertemente con ella, pero el niño comenzó a lloriquear, dejando sus preguntas flotando en el aire–

– "Doxy…" –condujo al bebe a sus brazos, arrullándolo para que durmiera nuevamente– "¡Calma bebe!, Aquí estoy" –tierna meció al pequeño, al instante que era observada fijamente por unos rubíes que parecían devorarla en cargados alejamientos de su original carácter. Yoko se atribuía derrotada por Maddox. Pues fue la que entrecerraba sus ojos nebulosos. La oportunidad no pasó de largo para el pelirrojo y extendió sus brazos para apegarla a él, en su presuroso andar de la afortunada ocasión, el pañolón que cubría la cabeza de Zarethé fue al suelo. Lexus tenía un nudo en la garganta del tamaño de su impresión. Yoko poseía cabello delgadísimo y en fragmentos se alcanzaba a ver su cabeza desnuda. La chica sólo miró al suelo, sin saber que contestarle–

– "Yo… lo…"–¿cómo disculparse?, ¿qué decirle sobre la revelación? Con furia cerró fuertemente el puño, sin soltarla de él. Pasase lo que pasase… cáncer, guerra, desaires… no la dejaría ir tan fácil–

– "Las quimioterapias son agresivas… Me gustaba mi cabello largo… pero también quiero vivir" –después de haber causado tantas infracciones a placer de sus compradores, el corazón o el destino le dictaminaba el pago de sus pecados– "Quizá lo merezco…" –los botones obsidiana de Zarethé se inundaban en el debatir de sus errores, colocando al pequeño Doxy en la carriola–

– "Tú no mereces tantos sufrimientos, déjame darte lo mejor "–y con dulzura, el hombre de acero, agrio, aborrecedor del amor se doblegaba mansamente al acariciar la cara demacrada de Yoko, planeaba darle lo que una vez usó para una treta, pero esta vez… sería para detenerla–

– "No me tenga lastima… Tengo compañero, es un gran chico" –le sonrió para aclararle– "Maldito idiota… por qué todos los hombres son iguales, te ven decayendo… y tratan de aprovechar el momento… odio a los hombres…" "Es hora de irme, Maddox necesita un baño"

– "Zereth, por piedad… yo sé que me amas… renuncia a este jueguito…"–contuvo su huida, en sus acentos ácidos, pero otras manos se interpusieron en sus ideales–

– "Zerethé…" –desde sus grisáceos vitrales lobeznos lanzó un mural que le indicaba al pelirrojo pintar su raya con la mujer– "Es el momento de renunciar a tu trabajo, no me gusta que andes por las calles… recuerda que eres mía"

– "¿Tuya? No le he visto marcas con tú nombre…" –Lexus sonrió divertido al principio, luego mutó su expresión en advertencia– "¡Cuidado…! puedo ser muy peligroso cuando alguien se cruza en mi camino"

– "Opino de igual manera… así que si no quieres llorar en la derrota… te aconsejo te alejes de mi mujer… porque has de saber que ya ha sido mía" –El de cabellos azul noche y canas que traveseaban, fincó un peldaño largo, regresando la amenaza–

– "Eres un cabrón, un ser sin cerebro al pensar de esa manera. Eso no me asusta… podrí haber sido del mismo demonio, aún así conservar su blancura… como el loto en un pantano" –le aseguró sin ningún temblor en sus labios–

Ambos lanzaban chispas de sus miradas, el duelo paso a mayores al preparar sus puños para la batalla.

– "¡Qué flojera me dan!, a ver si se compran una vida y me dejan tranquila" –mostró su furia, esa que retenía– "¡par de imbéciles! Todos los hombres son unos ególatras!" –tomó la carroza donde viajaba Maddox y los dejó al dar premura a cada una de sus piernas, era un esfuerzo atroz, sin embargo ella no sería trofeo para un dúo que hablaba sobre sus propias emociones y no las de ella… y Zarethé no sentía emociones románticas por ninguno, su única preocupación estaba en conservar un poco mas su existencia–

–––*

– "¿Un parque de diversiones? Reima, no me interesa que…"–cuando Amy iniciaba a despreciarle sus planes una figura, de estatura enorme se cruzó por sus luceros azules, aquella imagen proyectaba a un Taiki consternado–

– "¡Amy! ¿Te encuentras bien?, ¿te ocurrió algo?" –examinaba a la muchacha, buscando el entendimiento–

– "Ella está de maravilla" –sonrió Hotaru–

– ¡Subamos a la montaña rusa! ¡SIII!" –el adolecente arrastró a la pareja en sus locuras–

Cuando paseaban por la montaña, Amy gritó de susto abrazándose de Taiki, mientras Reima extendía sus brazos de la emoción y Hotaru se conservaba serena. El calabozo, la casa de los sustos, todos los juegos peligrosos que podían experimentar. Los cuatro se la estaban pasando fantásticamente. Amy se le había olvidado por completo aquella condición, cuando Usagi la sometía a sus enajenaciones, desvirtuándola del estudio. Taiki era un joven serio, experimentar tal aventura lo ponía de buen humor, sobre todo detallando la compañía que tenía a su costado, en las ocasiones que tenía buscaba su contacto, ganaba premios de destrezas para mercury entre otras cosas. Ya por caer la tarde Reima les tendió una pequeñita trampa, así la llamó, dejándolos solos en el túnel del amor

– "Nos… tocó solos" –mencionó Taiki, al sentir que el barco del romance iniciaba a surcar las aguas, pero la guerrera de mercurio no le respondía, estaba distante– "Se que estas molesta… por guardar el secreto del congreso de las majestades, ¡Perdóname!" –sus dedos navegaron hasta llegar a la mano de la ausente–

– "Cómo pudiste… pensé que me tenías confianza" –sin despegar su espejos del alma, continúo divisando las hondas del agua–

– "Amy… Contéstame a algo sencillo… si yo estuviera en peligro, ¿qué harías? –apretó con dulzura las frágiles y tersas manos de la muchacha que hacía latir con manía su corazón– "Pues yo… inquirí en la idea de verte fuera de lo que pasaba… la razón es simple, Te amo con toda mi alma, cuando te alejaste sentí que mi calma se rasgaba en filosas dagas…" –el recorrido comenzaba a terminarse al igual que la paciencia de Amy–

– "Taiki… Lo que dices es muy bonito… olvidas que prometiste no ocultarme nada…" –el carro se detuvo en seco y comenzó a salir de el–

– "¡Amy!, ¡Compréndeme!, por el bienestar de los seres universales… por ti" –la persiguió, sosteniendo su mano–

– "La princesa del Universo… Usagi destruyendo por lo que luchamos y tu hermano, Seiya, por eso no me dijiste nada, no por mi… Ese es el motivo, Ya no quiero discutir sobre el tema, ni saber de Taiki Kou" –aventó enfadada la mano que la sostenía, no obstante, cuando le evocaba un vistazo de desprecio, la vocecita de Hotaru se escucho gritando desesperada el nombre de Reima, tras los matorrales. Amy y Taiki corrieron para encontrar el origen del clamor. Impactados vieron al chico desvaneciéndose–

– "No me digas que no lo intentamos, ¡Linda Hotaru!" –sin perder su distinguido positivismo expandió sus labios sobre una dulce sonrisa– "Tuve la ventaja de conocer a Mamá…"

– "¡Reima! No te marches… ¡Reima!" –embebida en lágrimas, Hotaru, intentaba sostener las manos difusas del chico de brillantes obsidianas–

– "¿Qu-Qué?" –Amy analizaba la situación, la presenció cuando Mamoru se encontraba preso de un juego que lo ataba a alejarse de Usagi, y Chibi-Usa se montaba en las mismas condiciones. Tembló apesumbrada acercándose al príncipe de Reimer–

– "Ya no te enfrasques tanto Amy-chan, divertirse es bueno de vez en cuando… Siempre fui un niño bueno y estudioso, quería que mi Mamá se sintiera orgulloso de mi… si lo hubiera sabido antes, no le causaría tantas latas, mejor ser un poquito tonto. –dirigió su mirada al castaño que estaba tras mercurio– ¡Hay Papá! La próxima vez apúntame que Mamá detesta a los listos" –tal como su cuerpo, sus palabras descoloraban–

– Taiki no se lo hubiera imaginado, en verdad que no, no poseía ninguna característica motora de ellos dos… pero lo deducía ahora– "Eres un buen niño… un gran muchacho, en lo personal me siento orgulloso de tu valor… ¡Reima!"

– Amy ensanchaba sus luceros cuales platos, era cierta su suposición de la mañana– "¡Qué estúpida fui!, me deje guiar por mi vanidad… mi ego, mi desmedida creencia en la superioridad y me olvide de… ¡Reima-chan! No desaparezcas, ¡te lo imploro!"

– "¿Amas a Taiki?, pero enserio…" –preguntó Reima, al que la ropa parecía empalmarse para convertirse en una pieza vacía–

–––*

El par de autos llegaba a la meta, en este momento le tocaba la de perder. Haruka Labeau salió del automóvil. Deseaba conocer al intrépido piloto que la derrotaba por fracciones de segundos. En unos instantes consiguió encontrarse con el conductor, el cual aún sostenía su casco en la cabeza, de misma manera que ella.

– "¡Buena carrera! ¿Cómo te llamas campeón?" –felicitándolo, la rubia ceniza, contempló como el jovencito se quitaba la protección superior y mostraba su rostro–

– "Mad, ¿y usted?" –ladeó su cabeza, en la investigación de encontrarle facciones tras las micas polarizadas del yelmo plástico, hasta que la mujer ayudo a su exploración al descubrirse la cabeza–

– "Labeau Haruka" –extendió su mano, dilucidando para sí misma la cara del jovencito, su color de cabello verde opaco, sus ojos salmón… el abreviado Mad. La guerrera de Uranus interpretó astuta y razonaba las cosas rápidamente–

– "¡Ah! Un gusto…" –Mad estaba sorprendido, dio unos pasos hacia atrás buscando un escape–

– "Tengo una duda… verás, podrías darme el nombre de tu entrenador, sería bueno que me echara una mano con mis tiempos" –Haruka sonrió pretenciosa–

– "La mejor piloto… mi madre…" –en suma fue lo que el muchacho le confesó, alejándose del paradigma en el que no deseaba asomar sus narices. Mad fue en búsqueda deseosa del premio, pues sin duda su damisela en desgracia lo requería para continuar con su sobrevivencia–

–––*

~*SEGUNDO ACTO*~

–––*

– "¡RESPONDE CABRÓN!, Danos el paradero de ellos, en especial de la sombra de la Muerte…" –el hombre que llevaba unas gafas negras en el rostro, una boina en la cabeza y un uniforme de soldado, le preguntó por decima ocasión– "¿Quieres que te golpee otra vez?"

El prisionero no respondía a pesar que sus ojos ya estaban cerrados en merito a de la hinchazón de los golpes, su longo cabello negro se batía en los hilos de sangre de sus heridas de cejas y parte de su boca.

– "No sé de qué me hablas" –contestó el agredido, captando borrosamente la imagen de la foto que le enseñaba–

– "¿Sabes cuantos crímenes a cometido esta mujer?, Miles… Zarethé, se hace llamar. ¡Más vale que hables! o tu noviecita tendrá que pagar por tú silencio"–Serio, acomodo el gorro de su cabeza–

– "¡Está bien!, ¡Está bien!, ¡A un planeta llamado Tierra…! en la fracción 3, eso por que escuche al líder discutir que la habían regresado de ahí… Pero… es todo, ¡todo! " –su voz tembló, había roto la promesa del gremio–

– "¡Bien!, parece que después de muchos años regresaste a ese lugar, ¡maldita perra! … Ya te había perseguido ahí… Ojalá no me tomé bastante…" –soltó al hombre confesor y salió del camino– "... tengo que ponerla donde se debe, eres la llave que abre el último sello de Kiimsah… tu sacrificio no será en vano y derrocaremos a la princesa de la luna, del Universo"

– "La noche se encuentra muy tranquila… ¿No crees Antar?" –la mujer habló en luxaciones desde la bocina, a dar forma de entablar una plática–

– "¿Tranquila?, ¡Maldita Sea! Déjame salir…" –golpeó la pared fuertemente, rodeando con su vista azul ocaso el pleno de la sala, lo había intentado, variadas ocasiones… la salida se encontraba fuera de sus posibilidades–

– "Por ahora debo irme, puedes ducharte, ¡qué tengas dulces sueños! Futuro esposo…"– la carcajada se extendía traviesa cerrando la comunicación–

– "¡AHHHHRRGGG!, ¡Usagi!… Usagi… ¿por qué ahora que las cosas se estaban tan bien…?" –caminó al amplio baño de la habitación y se dio una ducha, pensaba miles de cosas, extrañaba a su hermosa rubia, en pequeños momentos se ahogaban sus gruñidos de impotencia, cerraba los ojos y pensaba que todo pasaba por un amargo sueño–

–––*

– "¡Conejita!" –le llamó una pelinegra en pose sensual en la entrada de el apartamento de la chica de luceros celestes–

– "¡Ceres!, Puntual" –le sonrió dulcemente abriendo la puerta de su nuevo hogar– "recién llego de la agencia"

– "¡Claro!, fue una promesa" –levantó unas bolsas de papel, entraron, divisando a la princesa de la luna mirar una y otra vez su móvil– "¡Qué tal está Seiya!"

– "Supongo que bien, ocupado…" –suspiró profundamente– "A ver qué es lo que me ibas a mostrar"

– "Hace unos días, cuando mirábamos telas para tu vestido…" –inició a desempacar algunos conjuntos de lencería, muy provocadores, lo que hizo a Usagi ponerse de mil colores– "Me decías… eso de que no tenías idea para la noche de bodas" –masculló en sus fauces ideas lujuriosas–

– "¡Ohh! Ceres…" –agachó la cabeza, dejando caer los mechones de un lapso de su cabellera suelta. Pues Usagi había decidido romper aquella imagen del pasado y continuamente probaba tantos looks como su ingenio le permitiera–

– "No me digas… ¿No has intimado con Seiya?" –estaba sorprendida, estaba segura que con Mamoru las cosas llegaron a diferente grado. Entre la tierra y la luna, acontecieron esas noches de pasión… pero que pasaba entre ellos que aguardaban, Ceres no se lo imaginaba–

– "¡Noup!, Mira… lo que ocurrió fue…" –

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El día libre para ambos les sentó de lo más divertido. Seiya como siempre la acompañaba a su apartamento, desde que Usagi decidió vivir sola en busca de la autosuficiencia, tenía un gran empleo en una de las mejores casas de diseño de modas, al principio fue difícil para ella, ya que el vinculo que poseía con un exitoso cantante internacional fungió como empuje total a su curriculum vitae, por supuesto, el compromiso de ambos fue el evento del año. Posar para portadas de revistas, secciones de páginas de internet, etc. acompañó a la selección de su meta. Sin dudarlo su desempeño calló muchas bocas cuchicheantes que la marcaban como la prometida de Seiya, transformándola en la impresionante Diseñadora Tsukino.

En esa tarde clamante a las estrellas, la rubia tomaba iniciativas invitándolo a ingresar. En las fauces de la residencia le ofreció algo de beber y estuvieron charlando largo rato… Usagi se acercó a él rodeándolo con sus manos, deslizó, luego, su labios en rose sobre el cuello de el príncipe del sol, quien devolvió el gesto besándola suavemente para culminar mirándola desde sus hermosas gemas azules atardecer, para dirigirse en tersura a ella.

– "No me provoques… que no sabré detenerme" –la abrazó fuertemente, dejándole esas palabras sobre dulces susurros, acurrucándose en los oídos de Usagi– "¡Ah! Yo quiero esperar, quiero que ambos exploremos aquellos secretos… hasta el día especial"

– "Pocky… yo… bueno… con… Mamo…" –un dedo índice silenció el contenido del mensaje, haciéndola ruborizarse–

– "Para mí el pasado ya se lo trago el tiempo, ¡Te amo Bombón! Lo que haya pasado contigo y él, es asunto del pasado… Me gustaría respetarte" –se levantó del sillón– "Y mira que es difícil… con ese cuerpo de tentación… levantas… suspiros…" –cambió repentinamente su seriedad, al final de cuentas requería dar la vuelta a la expresión un poco decepcionada de su prometida–

– "¡SEIYA!" –exclamó la luna, lanzándole un cojín–

– "¿Qué?, ¡Ah!, me voy antes de que cambie de parecer… y haga travesuras contigo" –mostró sus brillantes dientes, despidiéndose con un beso robado para dirigirse a Universe House–

Las cosas eran diferentes con él, parecía un hombre atrevido, capaz de trasladarla al mundo de la seducción, sin embargo, le daba a conocer a un caballero de resplandeciente armadura, regido por el código de honor, de sí mismo y su argéntea princesa de la luna plateada. La que él deseaba en agonía, tal dolor incrementaba, ya lo desfogaría en su momento.

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– "¡Am!, no me lo imaginaba de tu Seiya… Entonces el ataque del color rojo… este baby doll lo dejara mudo" –sostenía en su mano el articulo sugerente –

– "Rojo, ¿y que me dices de este rosa?" –a pesar de su rubor le costaba contener su preocupación–

– "¿Te alarma algo, Conejita?" –escudriñó en el rostro de su amiga–

– "Pues… siento mis nervios al límite, parece que las horas se hacen largas… como si el tiempo se detuviera… la boda me mantiene feliz, todo es maravilloso, sólo tengo un mal presentimiento…"

– "¡No comiences Usagi!, cuando dicen eso en los dramas las cosas van mal…"–la regaño irrefutablemente– "Los planes ya están hechos, no empieces a querer desarmarlos por miedo a... Es la ansiedad"

– "Tienes razón, Ceres…" –probó enclavarse en el asunto. Acometía deslindarse de la corazonada–

–––*

– "¿Sales a estas horas? No tienes miedo…" –fastidiando el pelirrojo, para no perder la costumbre–

– "Eso no es de su incumbencia… Joven Lexus…" –caminaba apresurada a la parada de autobuses–

– "Esto se te olvido en la tarde" –agitaba su mano con la pañoleta– "Pero no será fácil que te la regrese… Zereth, anda deja de fingir demencia…"

– "Continúa con la idea de que nos conocemos" –alargó sus pasos, desde el día de la fiesta, a la que la invitó la señora Labeau, se lo topaba por todos lados. Siempre con el mismo argumento de conocerse– "Nos vemos otro día, es tarde"

– "Zereth… No cambias, tan terca como una mula… no habiendo más" –sin pedir su consentimiento la cargó como bulto, tenía algunos pensamientos en mente. ¡La haría recordar!" –

–––*

– "André… hoy conocí a un muchacho… muy guapo" –sostuvó una risotada que no alarmo a su esposo–

– "Vaya… si no es mi rival, entonces por qué habría de preocuparme" –terminaba de preparar el biberón para Maddox, dejando caer una gota de la formula en el dorso de su mano para comprobar la temperatura–

– "En el romance… lo dudo…. En el amor quizá" –tomó un pañuelo desechable, conocía al actor–

–André freno su paso, con algunas manchas del producto lácteo en su cara, eso ya dotaba de gravedad y de su atención– "¡Haruka querida!"

– "Hace poco no entendía lo que Usagi-chan sentía al tener frente a ella a Chibi-Usa, esta tarde juro que me comí el drama" –limpió la cara de su amado de cabello pardo– "Eres un distraído y torpe, por eso me encantas, ¡cariño!"

– "¡Ah!, ya me imaginaba miles de cosas… ¡Jua!, así que Maddox del futuro, ¿he? Personalmente deje que el alma de Doxy fuera al azar para no tener encuentros cercanos del tipo te veo crecido antes de tiempo" –el recorrido del pañuelo en su faz procedía sobre ternuras, podía observarse en los olivos de Uranus, como un espejo claro– "La Princesa del Universo lo ha hecho de nuevo… esperemos entonces a que las cosas transcurran como deben ser"

– La rubia ceniza retomó la charla, lo de la majestad universal le provocaba algo de escozor– "Espero estés listo para lo de mañana, lo invité.Ya hable con Yoko, irá con nosotros"

– "Me parece bien" –despreocupado, la contrajo a él, para colmarla de besos–

–––*

En la residencia Mizuno.

Reima se recuperaba del desvanecimiento, dormía en la habitación de la misma Amy y Hotaru velaba los sueños del joven príncipe.

Fuera de la recamara, Taiki terminaba de contarle los hechos en que se inmiscuía, la gravedad e interés de mantenerlas alejadas.

– "Me siento tan… ¡ah! Disculpame Taiki, nunca asimile lo importante que era el ambiente que envuelve a la Princesa del Universo…" –Amy clarificaba sus optativas, Selene le había propuesto que podría derrocar a Reima, pero no se imaginaba que ella misma llegara al grado de matar a su propio hijo sin saberlo–

– "No te preocupes, te comprendo. He escuchado que es sumamente importante encontrarla, pues la maldad se aproxima. Eso fue lo que escuchamos en la última reunión con el príncipe Yuyake" –

– "Es cierto, no he visto para nada a Yuya-kun…" –de la ventana se mecía con suavidad la cortina azul claro, al momento que Mercury retenía los recuerdos del animoso neo príncipe del sol–

– "El dijo que tendía que irse una temporada, fue todo…"–no obstante el pelicastaño evocaba los ojos vidriosos del de cabellos azabaches, mancillando en su despedida un complicado camino que le tocaba recorrer, si bien, él les contó sobre misterios, pero, la mayoría no se tragaba la angustia de Yuyake, ¿podría haber algo más?, No… mucho más…– "Cambiando el tema, sobre lo que te conté, ¿nos acompañarás?"

– "No lo dudes, no pienso perderme la boda de Usagi y Seiya. En realidad, estaba enfadada con ellos, pero tienes razón fuimos egoístas con ambos. ¡ah! Me decías que Haruka tiene un hijo…. ¡¡AHHH!! Comienzo a razonarlo"

–––*

– "No lo comprendo… ¿quién querría ponerme en este lugar? La persona que actuaba así será Seren… digo Selene, o más cosas del pasado o del futuro…"– el príncipe del sol se enredaba entre las líneas temporales, el nudo le provocaba fuertes dolores de cabeza al pensarlo, por otro lado lo planeado con Usagi, dejarla plantada… –"¡por los cielos! Debí llamar a Bombón hace dos horas… ¡Puta suerte!"–hurgó en sus bolcillos, estaban desbalijados, solo aquella foto que se tomaron bajo los cerezos florecidos; cuando su bomboncito asesino intentó envenenarlo con ese almuerzo… sonrió por primera vez desde que ingresó a aquel lugar. Aún cocinaba pésimo, pero ese gesto tan dulce incrementaba su interés en ella. Bueno, tendría que fungir como el chef oficial de la casa Kou-Tsukino. Entre otras cosas su chica cambió bastante; Tomaba la iniciativa, ya no lloriqueaba tan llanamente, se enfrentaba a las flamas como una ruda gladiadora y aunque llegaba al punto de no creerlo, gozaba en el combate…sin olvidar que su rendimiento en el campo de batalla laboral lo impresionaba. Como ama de casa procedería ingenua y torpe… ¿y qué? Trabajaría el doble si fuera preciso para juntos procrear una vida feliz y ver venir al mundo a Yuyake… que en definitiva le cambiaría ese nombre… –"Un segundo… primero tengo que resolver este aprieto... Usagi, mi amor, espero pienses lo mejor con lo que me está pasando"

–––*

– "¿Dónde estamos?" –dudosa pregunto la muchacha de ojos oscuros como pozo sin fondo, tratando de digerir a las personas que tenía enfrente–

– "Ella es mi mama, Zereth" –extendió su brazo fornido para señalar a la mujer pelirroja, que se situaba en un sillón de enfrente–

– "¡Hola linda!, Me conociste como Ruby, sin embargo me llamo Exail, ¿te acuerdas de mí?, fui tu doctora" –sosteniendo la mano de su marido, enclavó sus llamativos oros incrustados de rubíes, tratando de descifrar las expresiones de Yoko, la que se contraía una y otra vez, rebuscando en su cabeza– "¡Oh!, déjame analizarte" –levantándose del sillón, tocó la frente de la pelinegra–

– "¡Hey! ¿Qué me haces?" –se estremeció al sentir la energía rojiza que emergía de la princesa de Lexus–

– Lexus miraba a su padre, quién imitaba los pasos de Exail, el matrimonio cruzo el dorado y plateado de sus ojos, confirmándose sus sospechas. El pelirrojo descruzo sus extremidades superiores para llegar al trío– "¿y?"

– "Le han limpiado parte de sus recuerdos, removiéndole un sector de ellos, interpreto un tipo de selección… La magia que usaron en ella se llama el agua curativa, sirve para varias cosas, pero el efecto que realizaron en ella borra segmentos delicados de algunos lapsos de vida." –Indicó el monje blanco, quién mantenía sus ojos cerrados– "Por desgracia solo hay dos formas de que recobre sus memorias; Una con ayuda de Hávarður. Dos ir a Lexus, al manantial del perspirar"

– "A ver… cómo es que dicen que perdí mis recuerdos, eso es una falacia" –repugnó la chica entrecruzando las manos, abriendo su carácter recio para los tres–

– "¡Ah!, ¡yo que sé!, Zereth" –le respondió desmesurado el de rubís resplandecientes ante las posibilidades– "…"

– Eideard entendía la cuestión de su hijo '¿dónde está el locomotor del tiempo?' – "Hávarður no se encuentra por aquí, ha salido de viaje y regresará hasta mañana… Pienso que la mejor optativa es que aproveches el viaje de hoy a Lexus, hijo"

– "Si tienes toda la razón. Mamá…" –el llamado a su madre fue tan nítido y ella, extendió sus palmas para abrir un portal, su principal poder que recobraba al recordar su identidad, advirtiéndole que tenía cinco horas. Lexus acarreó a rastras a Zerethé cruzando el pórtico. En un abrir y cerrar de ojos ingresaron al castillo. Los guardias reconocieron a su monarca, presurosos hicieron corte al Príncipe. Lexus comenzó con indicaciones para los preparativos instantáneos para luego pasar al manantial. –"¡Desvístete!" –ordenó el agrio muchacho–

– "No sé que pretenden con esto, la verdad ha de ser una trampa" –insinuó muy claramente la dama de cabellos escaso, negándose incontables ocaciones hasta que su gentilhombre perdió la paciencia–

– "Bien, lo pediste, te desnudare yo" –Lexus rasgó su ropa sin intenciones de mirar y la hecho a la fuente de agua purificadora–

– "¡Imbécil! Ven aquí para patearte el…." –las aguas formaron ondas rededor a ella, Zereth fue cubierta de luz y sintió un cansancio enorme, su cabello se reestructuró, su cara demacrada tornaba en saludable estado, luego sus ojos borrosos tomaron brillo. El golpe de impactos, en recuerdos múltiples y atroces sondeó en su cerebro; Sus padres, el encuentro con el gremio de asesinos, sus sentimientos y la parte del carácter que había sido desplazado… hiperventiló tantas veces como carambolas se dibujaban en el líquido medicinal. Una catarsis propuso sus artimañas y maldades… sus crímenes. El pecado. No lo notó, pero se mantuvo un aproximado de dos horas sumergida, respirando los vapores. Quedando ella fuera del contexto al emerger del pozo sagrado arrastrándose a la orilla. Con ayuda del príncipe de Lexus, quien la enredo en una sábana blanca, pudo subir a la plataforma y quedar dormitando. –

– "En fin… te llevare a mi habitación en lo que esperamos a Kakyuu" –no pecaba de ignorante, al entender que ella dormía. Hablaba en voz alta. En aquellos instantes una de las Damas de Honor entró al recinto sagrado informándole que una visita montaba presencia y que le requería audiencia con extrema urgencia en la sala del trono. Caminó a pasos premurosos con ella en brazos. El balazo de emociones que recibió fue extremo al tener una vista indeseable, entonces puso a la chica en la silla real y se encaminó a la persona de la cual emergían sus molestias– "¡Selene! ¿Qué haces en Lexus?"

– "Lexus…" –observó a lo lejos a la mujer que descansaba en el trono, los celos le invadieron, cogió un mechón de su cabello emblanquecido enredándolo con frustración– "Quería ponerte en claro mis sentimientos, nuevamente… y es que no puedo dejar de… Lexus, yo te amo, vuelve conmigo, puedo dártelo todo" –lo besó sin su consentimiento, acariciándolo e incitándolo al desliz–

– "Muy tarde, Selene… mi corazón fue secuestrado por una picara. Te lo digo lo más honesto que puedo. Debes admitir cuando has perdido" –descubrió sin miedo, sin rencor, sin vanidad. Recubriendo de fulgores radiantes aquellos ojos que alguna vez estuvieron congelados, ahora rafagueaban chispas preciosas–

–Sailor Luxmors poseía un ramillete de flores que solo se daban en ese planeta, las que titilaban por la noche y proyectaban el manto estelar– "¡Ah!, pues te arrepentirás…" –sin esperar una contestación se esfumó en caudales platinados, plagando el suelo de polvo estelar–

En el trono unos ojos oscuros, de una mente que recordaba lo ocurrido a lo largo de un quinquenio de años, interpretaba otra cosa. Zereth caía presa de las ideas de los juegos de él, ya lo había hecho una vez, ¿por qué no dos veces?, recordaba ese rostro, esa era Seren, por la que gimoteaba todo el tiempo… ¿A quién le importa? El amor, para ella, funcionaba para dos cosas, para nada y para nada.

Enamorarse = a perder su preciado tiempo en recabar lucros.

Algo podría sacar de la situación, ahora que tenía el conocimiento de lo perdido en sus recuerdos y que Lexus era el príncipe de príncipes, cuanto ganaría por prestarse ella misma a las travesuras. Al ver regresar al pelirrojo a su lado se hizo la dormida.

En unos minutos Kakyuu ingresó a la sala, acompañada con un ejército de Sailors Universales, por ahí se distinguía a las Animamates, entre otras que jamás se habían visto, arrodilladas ante la imagen de Lexus. También Galaxia, Eliot y una niña de piel negra. Entablaron una charla de un par de horas. El pelirrojo informó el siguiente paso, que era tomar el camino a la vía láctea. En Solaris encontrarían un portal que pudiese trasladar tal cantidad. Mientras tanto, Eliot tomaría el mando del pelotón, en tanto la princesa de las flores amarillas, Galaxia y su amiga debían acompañarlo a la tierra. El día siguiente habría una reunión especial, pues la Princesa del Universo, se hallaba localizada.

Entrando a poco tiempo en el transportador mágico, llevando consigo unos encargos, aparecieron en la residencia. Mirai retenía el reflejo de Zereth y Lexus al primer momento de conocerlos, sentía temblores brutales. Se preguntaba la razón, el brillo de sus semillas estelares era diferente al de los que se congregaban ahí. El del pelirrojo fluía con un resplandor tan cálido y luminoso. La de la de cabellos oscuros era frio y oscuro, ese le consternaba aún más, lóbrego… cómo si viviera tiempo extra, o bien se lo hubiesen prestado, muerta en vida… que forma repleta de complejidades. Exail recibió el encargo y salió del la mansión Crimson con premura. Eideard condujo a las recién llegadas a Universe House. Lexus llevó a su recamara a la chica y buscó entre sus ropas para vestirla, como pudo, dejando escapar una que otra mirada en ella… Era tarde, debía dormir. El día de mañana se contemplaba extenuante. La recostó y se colocó a su costado, estrechándola a su pecho.

– "Zereth, te amo…" –en susurros, al sabela dormida le proclamó, acariciando su faz, desplazó los cabellos inquietos. Besó su frente y guardo sus jemas rojas bajo los parpados. De lo que él príncipe no tenía conocimiento, aparcaba en su amada, la que fingía el sueño profundo y ella misma no lo entendía… acaso vendrían los tiempos buenos, la felicidad con la que siempre soñaba… por la que…–

~*TERCER ACTO*~

30 de Julio

El príncipe del sol abría sus ocasos, contemplando el traje de bodas. Prendido en el frente, como fistón, una flor, no cualquier género de planta, la conocía de Lexus, en su pasado, la vez que solicitó a Serena de la Luna ser su esposa al crecer. ¿Qué haría una planta de esa procedencia? La bocina sonó retumbando en sus oídos. La voz era distinta, con la misma distorsión, sonaba más a un hombre.

– "¡Buenos días!, En la repisa junto al baño coloqué tu colonia favorita, debes estar listo en una hora y media. Sí no es así… pues haré uso de la fuerza bruta. No olvides ponerte la venda en los ojos al salir. Ah lo olvidaba… conocí a tu hermosa prometida está a mi lado, de vez en cuando le brotan algunas lagrimas. ¿Qué diría si no fueras capaz de darle la libertad? Te quedan 85 minutos… ¡felices bodas con mi amiga!" –la comunicación se cortó, dejando a un Seiya enfurecido.

El príncipe del sol central se dio un baño lo más pronto posible, lo planeaba todo; Saldría, conocería a su captor, lo enfrentaría sin pensarlo una vez y rescataría a Usagi. Mientras el agua limpiaba a profundidad su cuerpo, delgado y estilizado, con cuadriles fuertes y sugerentes, que provocarían a cualquier santa. Maquilaba el método que usaría. Secó su largo cabello lustroso, no poseía nada que lo enredara de la forma que comúnmente lo hacía, con una toalla rosa palo, extraño. Inició a vestirse, el traje encajaba a la perfección, el color a su gusto.

En sus pensamientos radicaba únicamente su amada rubia de ojos celestes, estaba en peligro y no tenía el poder para hacer algo por ella. Inclusive tocaba a dejar que el mundo se enterara de su poder y su identidad, pero fue el acuerdo que tomaron en el congreso de majestades. Agregando a la idea que con ello involucraría a su prometida, Usagi luchó lo suficiente por una vida normal, cómo para ser tratada en su propio planeta natal como una aberración o una heroína que siempre tendría que atender a una sociedad reclamante a hechos.

El tiempo se terminó. Una puerta se abrió, dejándolo encandilado con los reflejos del sol. Apenas vislumbraba el sendero de un alfombrado carmín y después se prendo la mordaza segadora tragando saliva para pasar el nudo de en su garganta. Alguien parecía guiarlo, pero su aroma no pasaba por sus narices, al percibir la suave fragancia de unas cuantas flores silvestres. Sus pasos se detuvieron al conjunto del cómplice de la malvada mujer que le hacía esto. La marcha nupcial sonó al mismo momento que le quitaban la bandolera de sus ojos.

No quiso mirar a ninguna parte, agachaba la cabeza… pero una voz conocida para él le hizo voltear. – ¿Eideard? – El monje blanco llevaba un traje de gala, fue en ese momento que giró su cuerpo… –¿Usagi? – Podía mirar a su amada, vestida de novia, con un hermoso kimono ceremonial encarnado, al mismo colorido del suyo, su cabello alzado en el peinado tradicional de bodas, adornado con broches que colgaban florecillas de metal. Para Seiya era un sueño, sondeaba el alrededor en busca de convencerse, repleto de amigos, majestades, familiares, sailors que estaban de su lado… ¿Amy, Galaxia, Kakyuu?, eso lo alejó de su realidad, por un momento deseó nunca despertar de su anhelo. Su princesa recorría la pasarela roja, acompañada de su padre. Lucía hermosa en maquillado inocente que realzaba esos celestes que relampagueaban. El caminar de su doncella procedía lento. Hasta que al fin se unió a su lado y ella le sonrió pícaramente para pellizcarle la mejilla.

(N/A: Artista: Alejandra Guzman - Pista: Tu eres mi luz)

– "Tómalo como venganza… por no raptarme después del concierto" –fueron las palabras traviesas de su prometida que se situaba en el altar–

– "¿Usa… Bombón?" –No, no estaba soñando, el pizco fuerte que le daba la rubia delataba la veracidad de los hechos. Seiya sonrió a punto de lanzar tremenda carcajada. Su bombón maquiavélico, forjador de tretas malvadas, de qué manera le reclamaría… bueno también podría vengarse… 'de otras formas'–

– "¡Feliz cumpleaños mi Amor!, este será mi obsequio para ti" –sostuvo fuertemente su mano, dirigiéndose al príncipe de Aryanê y comenzar a escuchar la ceremonia–

Usagi definitivamente deseaba romper lo que le unía a su pasado. Amaba a su pocky, a nadie más y si viniera otra estúpida leyenda la mandaría al diablo… categórico. Desde sus vestuarios nupciales que rompían los lazos anteriores a los demás, desde sus interrumpidos intentos por proteger su futuro…él lo labraría junto a ella.

La boda marcho perfecta, todo prosperaba hermoso. La luz en tanta oscuridad se cernía en los invitados y entre dos fulgores estelares y los pétalos de cerezos la dicha engrandecía al eclipse que se proyectaba en el cielo en el preciso instante cuando Seiya y Usagi intercambiaban votos y anillos. El futuro comenzaba a rescribirse, porque en el pasado nunca aconteció ese maravilloso momento.

El tiempo se mezclaba con la música que tocaban para ellos Heaven and Hell, una pieza repleta de amor cantada dulcemente por Ceres, implicada en esta fechoría, no era la única, pero la autora intelectual con Usagi…

Y las caras felices del público se levantaban para aplaudir. Lo habían conseguido ahora eran marido y mujer, hasta el final de sus vidas. Sus labios se encontraron en un camino libre de adversidades, emergiendo de ellos la miel de amor, pasión comprensión y dulzura…

– "Gracias por hacerme tan dichosa, Seiya… Juntos nos protegeremos y le daremos la vida a todos aquellos que nos han privilegiado con el encuentro" –del brazo de su príncipe caminaba la luna–

– "Usagi… tu resplandor me llevo a ti… Juntos forjaremos nuestras esperanzas, gracias por darme tu amor" –sus cálidos ocasos la vislumbraban tiernamente, cada rasgo de su bellísimo rostro se quedaría para siempre en sus zafiros–

Empapados en la gloria del momento, Chibi-Usa se acerco a ellos y los abrazó para felicitarlos. Aquellos cabellos rosados se tiñeron en un rubio cenizo el peinado pasaba a uno con dos medias colas que enrollaba con los odongos distintivos de Usagi, los despampanantes luceros magentas de la jovencita tomaban el azul ocaso que poseía Yuyake, su edad de diecisiete cambiaba a los trece y lego al separarse de los dos…

– "Mi hermano me dijo que asistir a la boda de mis padres sería genial" –en sus manos apareció un ramo de flores rosadas que daba a su futura madre– "

Usagi y Seiya cruzaron sus miradas, el momento no podía llenarlos en totalidad… y mientras el eclipse figuraba en el cielo y permanecía oscuro, las flores de Lexus que el príncipe había llevado para ellos brillaban proyectando el cosmos en los suelos. Chibi-Usa corrió al frente donde hacía presencia Yuyake, quien también poseía una apariencia diferente, cabello castaño oscuro y ojos violetas, sonriéndole a su madre.

– "¡Felicidades mamá!" –

Entre los congregados, Soleil y Lune estaban alegres, bueno conocían la preocupación de su amiga sobre la boda, ellos junto a Yaten habían raptado a Seiya…

Las chicas lanzaban porras para la nueva pareja.

¿Pero eso dejaba la declaraba la felicidad para la luna y el sol?

Yuyake aún tenía pensamientos… demasiados…

– "Cuando la identidad de Sailor Demeter sea realmente descubierta, comenzarán los sucesos. Por mi honor que no dejaré que nadie se interponga en ellos. Mataré a todo aquel que se interponga. Mi amor por esa mujer es tan grande, soy parte de ella, como ella parte de mí, ella será y es la clave. Pero su paradero yace en lo incierto. Ellos no conocen del futuro, pero tampoco yo sé del pasado. La Nyx y El Éter… ¿De qué lado estarías? ¿Luz u Oscuridad?"

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¿Usagi y Seiya tendrán un matrimonio feliz?

¿Si Yuyake apareció, porque Lune y Soleil siguen ahí?

¿Cómo se vengará Selene?

¿Qué pasará en la fiesta?

¿Zerethé es la Llave del sello?

No se pierdan el próximo capítulo…

-Si no entendieron algo pregunten ^..^

Agradecimientos por sus maravillosos Reviews a:

Marie Winchester Kou Efron: Confuso -.- waaa!! Gomen!, intentaré hacerlo más comprensible, Si, el presente el pasado y el futuro… Ya lo había dicho XDD ya lo comprenderás luego.

Mizuki-chan24: Lo de Haruka, esa era la intención el impacto XDD, Soleil y Lune… pues ya sabes aún no han dado lo mejor… ¿Qué te parece eh? Tu pelirrojo es muy especial…

Serenalucy: Si, cuidare bien de tú novio Seiya… No te preocupes a veces es bueno darse unas vacaciones. Arigato por continuar con la lectura.

Megumisakura: Que bien que te haya gustado, me alegra que andes por mi fic, saludos linda.

Srita. Rossy Kou: Ese es el chiste, poco a poco se esclarecerá, lo prometo. Soleil Muajajaja, supongo que es claro… ¿Yuyake es Lune?… espero se haya aclarado en este cap. El secuestro; Punto resuelto, acaso lo imaginaste… ese atrevimiento de nuestra heroína. También te mando besotes, que sigas disfrutando tus ¡vacaciones!

Selene-silk:

malkav-iztli: Espero a ver resuelto ya lo de la identidad de Zereth y no la vayas a extrañar -.- mucho… y Lo de los demás personajes Lune, Soleil y Yuyake. Lo que rodea a los personajes… Te impactara los giros de la historia MUAJAJA… conoces mis perversiones pues ya hemos conversado, ni te imaginaras ¿gris o el otro gris? ¿De cuál lado del gris estás? Yo ya quiero continuar con el rol de msn, discúlpame pero he andado repleta de work, cuando me tome un break regreso y seguimos en ello, sirve q mi mente maquiavélica se extiende en la idea.

Karina Natsumi:

chikita22bkou Ohh, espero te encuentres mejor. Gracias por el coment y ya sabe aquí ando pa' lo que se le ofresca, Lady Flakita.

Drixx.

Niku Black: Gracias por las flores n,n iueno la razón de que Michiru se haya puesto de parte del enemigo fue porque Haruka comenzó a mostrar sus gustos a otra persona, André, lo sentía y buscó la manera de recuperarla. Que bueno que te agrado Muchísimas por el fav

Lilupixie: Gracias por el fav… trabajare arduo para terminar el fic

senshi Saturn: No creas que no tomo en cuenta los favs, para que veas aquí mis agradecimeintos!!!

Si alguien de me olvido díganmelo ¡porfis! Y si lo estás leyendo y no te encuentras en las listas de agradecimientos pues déjame un rev o enlístame en tus favs, pues me encanta que me pongan sus comentarios, opiniones y quejas XDDD