Todos los derechos de Sailor Moon y sus otros personajes son Propiedad de Naoko Takeuchi/Kodansha, TOEI Animation

-=ATENCIÓN=- (P R E M I O)

Hemos llegado a las 300 cuartillas… ¡Agotador!

Bueno tengo una forma de celebrar… Pero requiere de la participación de ustedes.

El Review # 100 será acreedor de un capítulo dedicado a su personaje favorito, ¡Cualquiera que este sea!, con un poquitín de sus ideas.

Esto para conmemorar el empeño de su atención en ser cómplices de este fanfic.

Me pondré en contacto con ustedes por medio de un mensaje en su Inbox o bien pueden agregar mi dirección de msn, dejarme la suya o enviarme un correo electrónico. Por los que firman discretamente XDD. Por esa misiva plantearemos sus preferencias.

Hacerlos participes me surcó en la cabeza desde hacía tiempo… ¡Mujajajaj!, ¡Un fanfic interactivo! -lo pondré en práctica en otro XDD-

Es un verdadero placer escribir para sus mercedes.

Pues poquito a poquito nos vamos acercando a la verdad n,n/

Y se acabaron las pistas en este episodio, Mujajajaja… Las peticiones se cumplen a partir de los siguientes capítulos, SyS en pleno.

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Si se desesperan en las actualizaciones pasen a mis otras historias, un par de ellas son de mi autoría en conjunto con unos colegas y bueno conozco sus opiniones a cerca de mis manías.

Espero sus comentarios y sugerencias.

¡Muchísimas Gracias! Un besote y un abrazo a todos.

Espero que les guste tanto como a mí.

¡Gracias por tomarse un espacio en su preciado tiempo y leer!

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-SEGUNDA TEMPORADA-

LA PRINCESA DEL UNIVERSO

*LA NYX Y EL ÉTER *

CAP. 18 EL EFECTO MARIPOSA

(EL INICIO A LA PROMESA)

Cinco horas antes de la boda. 7:00 am

– "¡Levántate!, Momoru… ¿No me acompañarás a la boda de Usako?" –una sensual pelinegra lo despertaba con un beso candente en su pecho–

– Endymion suspiró rompiendo en agonía–"me quedó a arreglar la fuga en el fregadero, si no se convertirá en un problema…" –se empecinaba en componer cosas que no estaban diseñadas para su ingenio–

– "Mamoru… no me vengáis con esa vaina, ¡coño tío!" –Le habló en español–

– "¿Qué dices?" –Al príncipe terrenal tornaba exasperado al no entender sus palabras, ya se imaginaba lo que intentaba decirle su concubina–

– " '¿Para qué?, verla con otro… mejor pienso en el jodido fregador' Mamoru… ¿a quién quieres engañar? A nadie… ¿cuántas veces más intentaré decírtelo?" –se levantó molesta, la frágil sábana se desprendió de su cuerpo desnudándole en aras de permitir al hombre enclavarse en sus curvas repletas de erotismo–

– "¡Ceres!" –Jalando a la mujer de acuosa mirada, la sentó en la cama– "Piensas que me consterno por el asunto de Seiya y Usagi… ¡para nada! Tengo vergüenza de verla a la cara…"

– "¡Ah!, era eso…" –un alivio despejó sus temores–

– "¿Qué más podría ser?, si ya sabes que te amo." –contrayéndola a la cama y jugando a obscenidades románticas, la admiró desde sus azules oculares, en los cuales se ilustraba el reflejo de la tierra–

– "Si me amas, báñate junto a mí y ponte ese traje azul marino y el pantalón de que le hace juego… con el que se te ve un maravilloso trasero… Para ir a la boda" –los ademanes y tocamientos estuvieron de más, Ceres se especializaba en los juegos ardientes–

– "¡Oh Ceres! Vas a acabar conmigo" –carcajeó el príncipe de la tierra–

– "¡Pero acabaras muy contento!" –le sugirió lazándole con una mirada matadora, pero algo cambió prontamente la plática–

– "Sobre el trasplante… ¿estás tomando los medicamentos?" –preguntó curioso, si bien la conocía en la intimidad, en el amor, en sus gestos… pero en sus arranques enloquecidos no. Además hacía unos días la notaba muy extraña, se veía ausente… padecía de entalingar una especie de laguna en su espíritu–

– "¡Oye!, no soy una desobligada… Por cierto, si me tiño el cabello de mi color original… ¿te enfadarías?" –pues sin duda su parecido con Usagi trotaba fuertemente, lo que contravenía a su carácter y la pesadilla de rumiar sobre el amor de Mamoru. Por otra parte le parecía óptimo deshacerse de tantos líos del tinte–

– "¿Me pides una opinión? ¡Vaya! Entonces comprobado… has caído a mis redes Ceres…" –atónito desfibraba la lógica de Démeter. Siendo claros ella nunca pedía dictámenes, hacía las cosas a su placer, en ese instante lo tomaba en cuenta para sus decisiones– "Por mí puedes teñírtelo de verde… siempre y cuando no cambies tu espíritu, es más, vamos a la estética ahora mismo y cuando regresemos, a la ceremonia" –complacerla en todo le resultaba un delito apetitoso, del cual siempre emergían recompensas interesantes–

– "Desde cuando soy de tu pertenencia… ¡Ja!, te creciste demasiado… que no sabes, no soy como las otras chicas. Soy el sueño de todos, propiedad de nadie"– Su vibración vocal sonó a broma. Sin embargo la vida sedentaria no le lucraba, darle hijos, recibir cartas, flores, no la convencían… aunque estaba del todo enamorada de él, la excitante aura de las emociones continuas la aclamaban debía ofrecerle algo mas para cambiar su posición, y no hablaba de dinero, sino de revelaciones que algún día la alejarían de su felicidad–

–––*

7:22 am

La residencia Kou-Aino, repleta de paz, lujos y vanidades. Una enorme casa que contaba con unas cinco recamaras, una escalera extensa en alfombrado de colores durazno, piso de duela, sofás victorianos con estampados de la época, un recibidor, una estancia con aparatos de entretenimiento, una cocina en tonos hueso, decorada con gatos blancos. Estaba circundada por arboles y flores y en el patio una piscina cuadrada con un rededor de vitropiso y al acabar aquel un tendido de pasto podado. En la alberca se localizaba Minako, se había levantado temprano, algo le incomodaba, sus pesadillas le forzaron a adentrarse en un chapuzón, mientras nadaba en el intento de enfriar sus pensamientos, se sintió observada.

– "¿Quién anda ahí?" –su tono fue tembloroso y busco en el contexto del patio–

– "Pues quién mas Minako" –Yaten desfilaba desde las puertas corredizas de cristal, con un par de toallas. Traía puesto un traje de baño de color azul marino– "Amor" –se sumergió al agua lentamente para zambullirse y llegar a ella. Con cariño la abrazó, inquiriendo en la mirada azulina de la rubia su preocupación– "Estos días te he notado muy tensa, te enojas por cualquier cosa… ¿pasa algo?"

– "Pues… No sé como decírtelo" –la acuosidad, funcionaba como adhesivo desde su espalda sentía su pecho desprovisto, enganchada entre sus brazos cálidos, aún mantenía su testa flexionada boca bajo. No encontraba las palabras para decirle su desasosiego–

– "Me harás papá, digo… sería una gran…" –es lo que velaba por su mente desde que la supo explosiva, falta de hambre y somnolienta–

– "Yaten…." –girándose a él se acurruco en su pecho– "He visitado a los mejores doctores… pero… Dicen que… sería ponerme en peligro…" –soltó vivamente unas fuentes de sus ojos añiles, sus pesares eran hervidos a alto grado, se sentía culpable al saber el anhelo tan grande que poseía su esposo–

– "¡Hey!, Debiste decírmelo Minako, existe la adopción" –probó animarla, con un improvisado discurso, acariciando sus cabellos dorados lentamente en vaivenes tranquilos–

– "No era así… yo quería… ¡Oh Yaten!, soy una mala mujer para ti…" –su llanto no se detenía, sus dos temores, el rechazo de él y no poder procrear–

– "Minako, tenemos diecinueve años, una carrera exitosa, deja que las cosas pasen tranquilas no hay prisa. Sin dramas mina, me gustas demasiado como para prestarme a un 'déjame por mi…" –un sonido fue captado por el peliplatino la dirección se prestaba a la arboleda– "¡Hey, Tú!"– salió pronto de la piscina para correr por el jardín trasero y localizarlo, seguro que era un paparazi en busca de una nota, de lo lejos distinguió unos cabellos largos de colores azul plata, haciendo espectaculares corridas y giros lo atrapó – "Dame la cámara… no hemos autorizado las fotografías" –registrándolo, alguna filmadora oculta podría traer por ahí–

– "¿Cámara?, ¡Ne!" –en sonrisa nerviosa intentaba escapar, hasta que la diosa del amor se le puso de frente–

– "¿Quién eres?" –un temblor de pánico travesío por el cuerpo de la rubia, sin lugar a dudas lo conocía, al menos en sus sueños– "¡Contesta!" –gritó alterada–

– "Gomenasai, Minako-san, Yaten-san…" –encorvando su cuerpo ocultaba su rostro entre su larguísimo cabello agua, que toqueteaba aquellas mejillas sonrosadas–

– "¡Calma!, sólo quitémosle la micro cámara…" –absolvió el de ojos verdes pálido–

– "¡NO!, tú me vas a decir quién eres" –forcejeó mina con el muchacho, jalándole del cuello un relicario en forma de corazón, el que al caer se abrió de par en par, poniendo en un lapso paralitico al muchacho–

– "¡Basta! ¡Minako!" –soltó al joven y levantó del piso la cadena, no tenía intención mirar en ella, el caso que atrajo su atención fueron las fotografías de dos personas maduras, unos treintaicinco años… treintaicinco años… pero de ellos, Minako y Yaten. En el reverso decía; Nun, la fama no lo es todo, la esperanza brilla en ti, nuestro rayito de esperanza… Minako y Yaten Kou. Enardecido, se imaginaba al muchacho un loco obsesionada, pero al fijar bien sus ojos en el texto final, la fecha 'Milenio de Plata'

– "Me… llamó… Nun, Nun Kou… soy su… hijo" –el chico de ojos aguamarina, cabello azul grisáceo y piel tan clara que se distinguían sus venas, poseía la optativa de huir. No lo hizo– "Su hijo natural…"

– "¿Cómo te atreves a decir esa tontería?" –Venus abofeteó al joven, ella tenía el conocimiento de que no existían posibilidades de darle luz a un pequeño–

– "Minako, mira esto" –le extendió el relicario a su mujer, la que observo en cada detalle del objeto, estaba algo viejo, pero bien cuidado–

– "¡Disculpen mi atrevimiento!" –sudaba, sudaba en intensidad, las intenciones de Nun radicaban fuera de conocerlos– "Tienen que proteger a la Princesa Serena y el Rey Antar. Su felicidad nos hará libres…" –el corrimiento de sus palabras desataba dulce, con acentos de advertencia–

– "¿Proteger?" –indagó el peliazul, enclavando sus pensamiento en el consejo–

– "Seré claro… En su presente la boda fue impedida, lo que amargó el corazón de Usagi, haciéndola retomar su sendero a Tokio de Cristal. Pero… no se preocupen, haremos guardia… confíen en los Sires –el muchacho se manejaba como tarabilla, pensaba en decírselos, pero no tenía ni la más mínima idea de cómo hacerlo, ahora no sabía si hablaba por demás–

– "¿Qué dices?" –incuestionable el hecho para Minako Aino, todo daba vueltas en ellos, una y otra vez… el desgraciado mañana haciendo estragos luminosos en el hoy–

– "Deben proteger a Seiya Koy y Tsukino Usagi… y la princesa del universo estará segura. Disfruten de la fiesta" –se despidió con una compelida mueca– "Personalmente nos hemos visto obligados a resguardar la llave en un complejo, borrándole su personalidad y algunos recuerdos que la pusieran a tomara decisiones incorrectas" –retomó el relicario, dejándolos callados… tiesos de la impresión–

Jamás diría el nombre, no inmiscuiría a la persona que amaba con todas sus fuerzas. Zerethé. Creía en las posibilidades de protegerla y cuidar del futuro… No era el único que cavilaba de similares formas, sus primos se entregaban al racimo del embrujo. Desde que la conocieron su deber fundía en no dejar piedra sobre piedra, pero era una niña picara llena de vida y virtudes entre su ingenuidad, por lo menos eso aparentaba, adjuntando la promesa a sus padres. Al crecer y deshacerse de sus memorias… los hipnotizó con sus encantos, sus sonrisas y su dulce corazón. Ninguno se atrevió a realizar el mandato, hasta se hicieron participes de sus crímenes, por una paga que les permitió formular El Gremio de Asesinos.

Pero cada paso que daban desvirtuaba el conocimiento de lo que vendría, cada movimiento del presente cambiaba los sucesos del futuro, emergiendo millones de perspectivas... aquella imprudencia emergió de Endymion y plutón al enviar a Chibi-Usa. El cuarteto aún pretendía esa idea, prevalecida con rastros de magia, desubicándoles en pleno de la nueva línea temporal que ya se había hecho presente. Las cosas que ellos buscaban habían marchitado.

El efecto mariposa había comenzado, cómo podría detenerse… ¿Cómo dar fin al efecto mariposa?

–––*

8:57 am

Daban las nueve de la mañana, Soleil y Lune tenían una cita importante, habían salido de Universe Hause con el pretexto de buscar un buen regalo a su amiga Usagi. Sin embargo, atravesaron la ciudad, para supuestamente perder a Sigvard. Puntuales en un campo libre a sombras de las hojas enverdecidas, de algo que conocían como 'el árbol de la esperanza', se dio el encuentro.

– "¡Príncipe del Sol!, ¡Princesa de la Luna!" –se inclinaron ambos ante dos jovencitos–

– "¡Vamos! Somos familia…" –apesumbrado sobre el origen de la unión triste de su linaje, el llamarlos de la forma correcta era penoso, pero eso eran… familia…– "No tienen por qué ser tan formales, Yuya-Kun está bien, además ustedes también son príncipes, ¿no? –

– "¡HOLA! ¡Mira hermanito! ¡Lun-Lun!" –exclamó la de cabellos rosados, abrazando en frenesí a Lune, llamándole Lun-Lun, como cariñosamente lo hacía–

– "¡¡Oye!! Usagi-san, ¡me flagelas!" –comentó el pelirrojo de motas doradas, sumamente divertido–

– "¡Cómo sea! Yuya-San, ¿qué es lo urgente que demandas?" –la cobriza de ojos verdes tomó la iniciativa con su rudeza–

– "Hoy, a las doce comenzará la boda de mamá, Ceres se encargó de convencerla de sus pensamientos traviesos, para preservar la tranquilidad de los sucesos en un evento improvisto" –meneó su cabellera negra, que aun no mutaba– "Los cuatro vigilaremos que el hecho se suscite correctamente, para que se pueda forjar la Princesa del Universo"

– "Ceres, se ha comportado como una verdadera guerrera… aguantando millones de vejaciones al llegar aquí de niña… al conocer su verdadera postura" –la tragedia de la mujer le conmovía totalmente a Soleil–

– "Por otra parte, Yuya y yo, queremos agradecerles mantener su estoica actuación, han protegido a Mamá, a pesar de…" –agachó su cabeza de algodón de azúcar, que desfilaba en dos triángulos que la hacía aparentar un conejito–

– "Olvidas que Serena-san fue como nuestra madre, nos protegió tanto como papá…" –Lune, optimista ante la procedencia de su origen, estaba agradecido con la Neo Reina, que los trataba como a sus propios hijos, su amor era inmenso al igual que la cálida ingenuidad de su corazón–

– "Soleil, Lune… se que a los veintiuno tendrán que perder mucho…" –lastimado en la congruencia de un sacrificio, miraba a la rubia cobriza desde sus zafiros inundados de lagrimas, aquel amor que sentía por la chica ofrecimiento le coagulaba las venas, perderla era arrancarle un pedazo de su alma, después de todo era de su sangre– "Existe otra forma y es la que nos han recomendado nuestros padres"

– "Es necesario detener tantos caudales, la purificación del Universo es inminente, tantas desgracias a orígenes de viajes temporales… y sabes que no puede pasar de otra manera Yuya-san" –ante el destino que esperaba, la mujer recia, se había resignado, pero su hermano nunca lo haría–

– "Se lo he dicho… que siempre habrá esperanzas, ¡es una obstinada!" –zarandeó a Yuyake, percibiendo su dolor propio, él también perdería demasiado, hasta llegaría el punto de dejar de existir en el acto del ofrecimiento de la doncella. Aunque era el chico mas rebelde, peleonero y valiente del grupo, tenía que darle color a la tragedia, pues gustaba de ver sonreír a las personas que le rodeaban– "Sobre la llave…"

Yuyake y Chibi-Usa suspiraron profundamente, luego los cuatro se sumergieron en el recóndito pesar, que esto ocasionaría no sólo el sufrimiento del señor de los Éteres, sino también al príncipe del sol y la princesa de la luna. Buscar una solución como medida… prestaba a sus obligaciones.

– "Si aquello… puede despertar a la Nyx…" –nuevamente dirigió la mirada a Soleil, indicándole, luego sus ensombrecidos ocasos viraron a Lune– "La princesa de la luna podrá despertar sus poderes y lo restante, ¿no es así?"

– "¡Es seguro! Este es un juego de ganar-perder, seamos consientes y no interpongamos nuestros sentimientos… A pesar de ello, Hávarður ya me presentó ante el congreso como la Princesa del Universo… entonces es el momento de animar a los Sires, fraguando la treta" –sin pelos en la lengua entendía el contenido de tal responsabilidad–

– "Nun; El agua curativa, Araz; el viento liberador, Zev; La tierra invulnerable y Madox; el metal benevolente. Los nuevos guardianes de la Princesa Universal, La Nyx" –Yuyake los había tenido presentes, desde hacía mucho tiempo, sabía donde estaban y el momento preciso para realizar el refluir de los cambios–

– "Después de todo cumplimos con las ordenes de Serena-san y Antar-san, quienes han abogado por su amada Seren" –eso amargó la vista de Chibi-Usa, quién postraba sus jemas magentas en Soleil… a continuación en Seise–

El acuerdo fue tomado… acabar con el efecto mariposa… en manos de la esperanza… La estrella de cinco picos o la princesa del universo, preverían su misma salvación a cuestas del dolor incontenible, inconvenientemente necesario.

–––*

9:35

La primera vez que sus sueños fueron tranquilos, el abrazo de ese hombre la colmaba de tranquilidad, era la luz conciliadora de sus horas nocturnas de pesadillas eternas. Por el lado de él, suscitaba de igual manera. Se despertó revelando dos rubíes engendradores de luz, esperanza y serenidad. La sostenía entre sus brazos, miraba la cara tierna y calma de la jovencita. Con cuidado de no despertarla, se encumbró de la cama, disponiéndose a hacer una llamada.

– "¡Secuestre a tu niñera!" –comentó hostilmente al sentir que le respondían del otro lado del auricular–

– "Enserio y que pides de recompensa para regresármela a medio día… ¡Lexus!" –soltó tremenda carcajada, alertando a Haruka, la que preguntaba el motivo de la algarabía–

– "No es mi estilo devolver mis botines, sólo te informaba, para que busques otra candidata al puesto." –declarando sus propósitos, radiaba de felicidad, su carácter no cambiaba del todo, pero tocaba a lo menudo–

– "¡Uhpss! ¿Me amenazas he?, con razón llevabas días preguntándome sobre ella y su tamaño de dedo… ¡JA! Tendré que ir con el sastre por un traje diferente… y decirle al otro secuestrado que su pequeña Zereth se pondrá la soga al cuello" –un ¡oye!, rudo se escucho de la voz gruesa de la mujer de ojos aceituna, reprendiendo a André. Al comprender la pareja Labeau el origen de la chica, luego de diversos y verídicos comentarios que el pelirrojo y Seiya, la hacía una chica de total confianza– "¿Y… ya… con ella?"

– "No seas imbécil André, nos vemos en la boda" –cortó la llamada, admirando a Zereth, tan tranquila– "¡Holgazana! ¡Levántate!" –la muchacha se alzó bostezando– "Te comprare algo decente para la boda de Usagi y Seiya"

– "¿Qué?, ¡Por fin lo logró!" –a pesar de sus suplencias, estimaba al pelinegro ojos ocasos y revocando su tiempo de vivienda con él, se sentía dichosa por aquel logro– "Eso no me lo pierdo… Esclavo dos, ve y hazme el desayuno"

– "¡¿Esclavo?! ¡En tus sueños, querida!" –la levantó de la cama cargándola como un costal de papas, en largos reniegos de su presa, paso de la recamara a la sala. Su padre leía el periódico y su madre hurgaba en el refrigerador– "¡Buenos días Mamá!, ¡Buenos días Papá!" –la tranquilidad lo llenaba a placer, dotándolo de un agradable perfil travieso–

– "¡Bájame bestia!" –lo razonó, desde sus ojos oscuros y almendrados, que tenían un suave declive– "¿Papá, Mamá?" –se lo había perdido al irse… ¡los reyes!, cuanta productividad sacaría de todo el asuntito ¡mucha fortuna!–

– "Buenos días Lex" –apresaron ambos, en el repleto de ver a un Lexus saturado de un vigor arrasador, sorpresa, una agradable sorpresa. Inundando la mansión Crimson de calor–

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10:18 am

Usagi interpretaba sus reflejos que impactaban en el hermoso espejo. Se había puesto nerviosa, temía la reacción de Seiya al enterarse de sus artimañas, en son de broma… Finalmente las manos de Neherenia y Kakyuu la tranquilizaron, aunque a decir verdad, la princesa de las flores amarillas no le complacía del todo esa unión, aun guardaba sentimientos por su exguerrera, Sailor Star Light. El mismo nombre lo decía todo, La estrella de la Luz… que estrella podría ser más luminosa que el mismo sol… Neherenia por otra parte tomaba su cabello rubio entre sus manos, peinándole en la tradicional forma japonesa. Y prendándole flores metálicas que lo adornaran. Kakyuu la maquillaba, en gracias sutiles, remarcando los celestes que reflejaban la luna llena.

– "¡Se ve preciosa princesa!" –examinaba con emoción a Usagi, alguna vez fue su enemiga, ahora su maestra en artes del refinamiento. Neherenia se volvió parte de una familia encantadora de majestades que en todo momento la protegían… en especial Sigvard… su coqueto favorito. Ya tenía edad suficiente para ser pretendida por él–

– Tragándose el nudo desgarrador, la pelirroja buscó entre los cajones el detalle final– "Princesa Serena, este es un obsequio de mi parte, espero le guste" –colocó un par de sus brochetas ceremoniales en aquel cabello alzado, al momento que suspiraba–

– "¡Muchas Gracias!, han sido muy amables…" –su rostro encendido, desprendía la belleza natural de sus facciones, aunque su cara declinaba en lo redondo, eso pasaba en pormenores con el efecto del rubor rosado– "Cierto, tengo que hablar con Seiya…" –impulsiva se levantó de su silla–

– "¡No majestad!, Su majestad Sigvard se ofreció para hacerlo, dijo que tenía unas cuantas palabras que lo harían francamente encunar el parecer" –habló la pelinegra, sentándola nuevamente– "Los demás ponen de su parte para la sorpresa"

La antigua Sailor Moon, desfiguraba todo aquel dificultoso pasado. Hoy a las doce de la mañana unirían sus lazos de amor. Ella también lo pretendía como un sueño, el cambiar su forma de ver las cosas, el sistema de derivar, su forma de ser… la convertía en una mujer provechosa en la batalla de una vida común.

La gente que le rodeaba le reflejaba un ejército. Tenía en cuenta cumplir luego con sus responsabilidades en el congreso de Majestades, pues gracias a ellos su vida había mutado a sus propias convicciones. La Princesa del Universo, una incógnita que la tomaba presa día a día. Ahora le proclamaban Soleil se presenciaba como la tan famosa princesa, cómo no serlo si su belleza radiaba con el fulgor del sol, y su poder había aniquilado a la flama.

Las voces múltiples y reverberantes, que los asechaban, se habían disipado, la felicidad se convirtió en realidad. Sin embargo un punto negativo la abstraía de sus glorias… un sueño… la pesadilla de un vientre ensangrentado y su clamor a Antar por salvarla, de una culpa, de un pecado fuera de sus cabales. Retomando la visión del pasado, ella tuvo la desventura de perder a un hijo que esperaba del Príncipe del Sol. Lo efectivo fue que eso la pudo afectar… y Yuyake ¿cuál sería el paradero de aquel malcriado?

Usagi Tsukino estaba a un paso de convertirse en Usagi Kou… eso sonaba mil veces mejor que Usagi Chiba…

–––*

Al mismo tiempo

– Consternado Sigvar se reintegraba a Universe House, ni las flores que adornaban el pateo trasero de la casona, ni los misceláneos arreglos de ella podían alejar lo que había escuchado del cuarteto, pero no era tan tonto como cualquiera lo creía. No se atrevería a decir ninguna palabra sobre el asunto, si el futuro dictaminaba en terribles hondas de cambio, tendría la oportunidad de informarse al ponérseles de frente a ese grupito del futuro "Yuyake ha de tener un plan… ese muchachito, pero aquellos hablaban en código… ¿ser Familia?" –cambio sus pensamientos al estar deshabilitado del término– "Había escuchado decir por ahí que Nyx fue el primer nombre de uno de los seres que engendraron el universo… Nyx, La princesa Universal y Éter, el príncipe universal… Cuenta la leyenda que con su canto de sirena Nyx imploraba por un beso de Éter… Ambos tenían el problema, ella era oscuridad y él luz y ninguno podría situarse en el mismo lugar. Pero es una leyenda. La realidad es otra El Señor de los Éteres quiere beber su sangre y comer de su cuerpo. … Algún día aparecerá y dañará a Soleil… no debemos bajar la guardia. ¿Los Sires y esos quiénes son?– una voz masculina lo sacó de sus cavilaciones furtivas despejando sus ojos esmeraldas de de aquella atragantadora contingencia–

– "Sigvard, se hace tarde y el cautivo espera por el mensaje" –sonrió el hombre de pose pacifica–

– "¡Dimando!, ¡Buen día!, disculparas mi tardanza llevaba a la princesa de compras para Usagi-san" –contestó rascándose la nuca desde su cabello arena– "Llegas temprano"

– "¡Conoces a Makoto!, quería inspeccionar que el banquete estuviera perfecto, aunque le insistí que tuviera prudencia" –mencionó con un poco de soberbia, no quería perder su toque–

– "Pronto serás papá… ¿Qué se siente?" –cuestionó pícaro al príncipe de Dormód, inclinando su cuerpo para verse mas intrigante–

– "Temor… preocupación y felicidad, Deberías probarlo" –fue el azote recomendado, al príncipe de los sonidos no le interesaba esas cuestiones–

– "¡No, no!, Me quitaría el placer de conocer muchas hermosas damas, bueno me voy a atender a Antar, con permiso, su majestad" –terminó en su ferviente caravana, a dar paso al sótano, otro asunto le venía en perturbo– "El resto de Heven & Hell no ha escuchado el nuevo disco… esa canción de cuna a capela, recuerdo que nadie la había creado, Ceres sería la responsable… no, imposible su timbre de voz es muy diferente, pero sus letras dicen mucho… Sueña como estrella, mi divino resplandor, que el sol resguardara tus ensueños. Duerme plácidamente mi amor, que la luna velará tus ocasos risueños. Eres esperanza, eres alabanza, la estrella de un hermoso corazón. El universo vendrá a ti para ser clarificado, la calidez del fulgor etéreo mudará lo sombrado, si pierdes razones, nuestra amada hija, no olvides nunca la sortija y sueña con anhelos del mañana, que el hoy te daña. Sueña como estrella, mi divino resplandor, que el sol resguardara tus ensueños. Duerme plácidamente mi amor, que la luna velará tus violáceos risueños."

El avispado Sigvard ambicionaba construir el rompecabezas, entre todos guardaban misterios, pero él buscaba en el presente las pistas que pudieran llevarlo a la verdad de tantas pesadillas bloqueadoras de sus caminos, un año y medio restaba para que el boom de Kiimsah brotara. Lo conveniente para el príncipe de Melodiam recaía en salir de ese paraje terrenal que los humanizó, no quería que la valiosa gente de ese planeta azul corriera con la desventura de muerte. Sigvar comenzaba a planear un sitio a donde llevar al comando de majestades para el enfrentamiento con la sociedad de Kiimsah y el Señor de los Éteres.

–––*

10:45 am

– "¡Llevamos horas aquí, Zereth!, escoge uno, el que sea…" –arto del debate de la mujer y el fluir de fanáticas que le pedían un autógrafo–

– "¡Lexus-san!, podría tomarse una foto conmigo" –le pidió una chica que estaba acompañada de otras tres y brincoteában–

– "¡Lo que sea!" –exclamó siendo tolerante con sus fans, una vocecilla lo llamó luego de los flechazos, besos y firmas de su disco–

– "¡Esclavo!, me gusta este… pero no crees que el dorado se verá ostentoso… ¡AHH! ¡Por Surakak!, es costosísimo" –lo decía en fingida sorpresa, le cataban los lujos, más que a nadie, sacar provecho de todo cuanto pudiera–

Los vitrales de rubíes se admiraron, aquella vaca loca se convertiría en su perfecta princesa… lucía espectacular, su piel perlada resaltaba con las luces de la fina seda oro, también perfecta para lo que le haría esta noche. Pero no se lo diría, pues le quitaba la satisfacción del pleito con ella.

– "Deja de babear, Esclavo dos, aunque con el cazamiento de Seiya, pasaras a primero… ¿no?" –sonrió en sus alucinaciones perversas, destellando fulgores desde sus ojos negros que fincaban un signo de monedas para su escasa cartera–

– "¿Babear?, no me sorprendí, las vacas no se ven bien ni con lo más costoso" –retándole, se guardaba el gusto de verla así–

– "¡Retardado estúpido!, estarás sieg…" –se toco la cabeza, el dolor era perturbante, Zerethé lo olvidaba, su enfermedad encadenada. Lexus al verla palidecer y girar, la socorrió–

– "¿Estás bien? Zereth" –tomó su rostro para buscarle el mal, ya lo sabía, pero quería engañarse–

– "Te traicione, vez esclavo, esto afirma tu idiotez" –lo sacó de la cabina cerrando las cortinas, aun con sus pensamientos en las riquezas, el altar de sus crímenes la castigaban y Lexus no tenía porque padecer sus penas–

–––*

Minutos antes de la boda.

– "Han venido, ¡estimados Sires!" –entre admiraciones, un pelinegro con ojos ocasos los recibió–

– "¿Por qué no lo haríamos?, estamos al servicio de la casa real, ya nos habíamos citado antes, me parece que hace menos de dos años, donde nos pedías que no nos acercáramos a la Tierra"– Zev, el líder del cuarteto de Sires, le hablaba con mucha familiaridad a Yuyake– "¿Por qué el cambio? Primo"

–Les contó la estrategia que tenía fomentada, la misma charla que tuvo en la mañana con Soleil y Lune– "Son las decretos de los Reyes del Sol y la Luna. Lune y Chibi-Usagi están adentro, por cualquier cosa"

– "¿Entonces usted es la 'Princesa del Universo'?" –risueño Nun, miró a la cobriza que posaba cara de amargada–

– "Pues… ¿vez alguna otra mujer por aquí?" –parada en jarras le afirmó su postura, Soleil, no quitaba su cara cruda, estaban para evitar los trucos–

– "¡Calmada Madame!, era la pregunta reglamentaría… Ahora a ponernos en nuestros puestos." –condujo con su liderato natural al resto, meneando su cabello pasto. Al disiparse la mayoría, se detuvo para hablar con Araz– "¿Qué pasa, primo?"

– "Todos se ponen como si nada, muy unidos ¿no? ¿Y ella?" –en protesta, le dirigió su mirada miel, molesta, a Maddox–

– "Yuya prometió salvarla… no te pongas en ese plan" –dándole unos golpecitos en la espalda, Mad lo acarreó a su lugar–

–––*

La ceremonia entablaba su apogeo. Pero al exterior:

Maddox y Araz:

Una mujer de cabello azul marítimo entraba sigilosa por las calles del despoblado de Universe House, portaba su traje de marinerito, mostrando unas torneadas piernas y unos tacones que perpetraban un ¡claz! ¡claz! delicado. Se mecía con la gracia de las bailarinas, en su caminata silenciosa un clamor le propuso encaminar su rostro al quién la llamaba.

– "¡Madeimoselle! Una belleza como usted, necesita compañía" –planteó un joven de cabellos verdes, de cuerpo atlético y postura de galán atrevido–

– "¡Estoy ocupada!" –sin tomarle importancia quiso pasar de largo, pero otro chico, castaño, con un mechón albino, obstaculizo–

– "No me gusta que la gente provoque tragedias, menos en la boda de una respetable pareja… Michiru-san"–Araz la tomó del las manos para depositarle unas esposas, con la agilidad de un águila–

– "¡¿Quién rayos son ustedes?! ¿Cuál es la treta?" –usando su poder intentó desatarse, estaba impresionada de que supieran su identidad–

– "¡Nu!, ¡Nu!, ¡Nu!.... No tan rápido, Madeimoselle, enojada se ve muy guapa, Bien decía mi Mamá… Usted la conoce, ahora que lo recuerdo, hicieron un alboroto y mató a Mi papá" –no sentía odio en lo que sus palabras trataban dar entender, pues aún no pasaba–

– "¿Matar?, ¡Nunca haría eso!" –no hasta que se diera cuenta del pequeñito asuntito de Haruka, cosa que desfasaba de las evidencias de Sailor Neptune–

– "Llevémosla lejos, haya ajustarán cuentas" –el joven Araz jaloneó a Michiru, la que no cedía al escape–

–––*

Nun:

Apreciando una lámina fuera de normal. Mars sondeó el lugar con sus enormes malvas. La energía la perseguía unas cuadras atrás, no le dio jerarquía, en esos momentos la desesperaba.

– "¡Muéstrate espíritu maligno!" –demandó la pelinegra, perdiendo la serenidad. Haciéndose presencia un jovencito que le ofrecía una dulce sonrisa–

– "No me gusta ser el malo en la película, por eso opté por ser el bueno… ¡Discúlpeme por esto!... ¡Healer Heart! –remojándole un poco la puso en un transe– "¿Vendrá conmigo, Rei-san?"

–"¡Claro! ¡Encantadísima!" –se enganchó del brazo a Nun, contenta de la oferta, platicándole sobre su vida, el clima y sus aventuras de Sailor Scout–

Subiéndola a un transporte, le hacía preguntas capciosas, desentrañando información del autor intelectual de la obra. Nun se consideraba a sí mismo como una persona amable y sin rencores, estratégicamente hablando se conducía al grado de proeza.

–––*

Yuyake:

– "La estaba esperando Senshi del tiempo" –ameno saludo el chico con porte artístico, parado en el adoquinado del exterior de Universe House– "Me gustaría ver su invitación"

– "¿Tu?, tratando de destrozar el futuro…" –con odió que temblaba en sus labios, al ser mecido por el viento sus cabellos verde oscuro, insinuó la maldad que había en el muchacho–

– "¿Perdón?, Yo no fui el que envió a Chibi-Usa a este presente, ¿No es así?... Para ser la guardiana del tiempo parece que no has escuchado del efecto mariposa… ¿Quién lo destrozó, entonces?" –el acuerdo era no realizar escándalos, así que Yuya-kun, optó por lo que había aprendido de 'su padre', mucho rollo y poca acción–

– "No pienso prestarme a tus tretas…" –reflexionar… reflexionar, su corazón latía desjuiciadamente, la culpa… Chibi-Usa… salvar el futuro de Tokio de Cristal… un error imperdonable, que yacía en su cabeza. Tumbándola en seco al piso–

Si bien Kakyuu acertó en la visita reveladora del Príncipe del Sol, donde le dijo a Eideard: "Lo que ha dicho… es irreverente, esto debería ocurrir a dos generaciones. ¿Quién sería capaz de cambiar el futuro?" Así un pequeño planeta que pasaba desapercibido para las demás Majestades y que en su criterio predisponían sin importancia, provocaba que las alas de una inquieta mariposa revolotearan para virar los auges de los verdaderos sucesos.

Aunque las palabras calaban demasiado para Plutón, El neo príncipe del Sol tuvo piedad.

– "Setsuna, no hay motivo por el cual estar contra tu propia princesa… Endymion lo comprendió muy bien cuando charle con él… Lo que vendrá no se compara con la batalla de Sailor Galaxia o Caos. ¡Levántate!" –extendió la palma de su mano espirando los fulgores solares de compasión y entendimiento. Sin embargo Yuyake ocultaba unos secretos más sobre el fruto de los cambios. Denegaba el acceso de ellos, pues cada paso en dejar ver lo venidero, tambaleaba al mismo–

–––*

Las Sailors que traicionaron a su majestad Serena, fueron dispuestas en un vehículo, para sacarlas de la escena.

Un eclipse se posó en el cielo, proporcionando gala a la gloriosa ceremonia. El joven revolucionario y pícaro, denominado por Endymion Yuyake, emprendió una transformación física sobre el velo de polvo estelar; Su cabello negro coloreaba en castaño oscuro creciéndole el triple, su piel brillaba con destellos nácar y los ojos zarcos que figuraban a los de su padre genético, tomaban un vivo violáceo. La sonrisa de Yuya-kun formuló el rompimiento de una parte de la promesa, sus recuerdos no mutaban completamente, pero sostenían el motor de su llegada, La Luz de cinco picos y la purificación del Universo.

–––*

Al final del alfombrado, mientras las flores natales de Lexus desprendían un manto estelar simulado, el neo príncipe del sol hizo presencia, cuando su hermana corría hacía él.

– "¡Felicidades Mamá!, ¡Felicidades Papá!" –alargo sus pasos para explayar sus enhorabuenas y sonreírles–

– "¡Yuyake!" –Usagi lo abrazó con un gusto fatal, en acto asfixiante– "Nos tenías preocupados…"

– "Ma-mamá… me ahogo" –abanicaba sus brazos en busca de aire, hasta que la nueva esposa lo soltó–

– "¿Cambio de imagen?" –contemplaba al chico y a Chibi-Usa con un gusto enorme, en alto grado más por la expelirosada, su unión no la desvaneció, la mantuvo junto a ellos–

– "¿Quién te entiende Papá? No me decías que los Odongos siempre estaban de moda" –miraba desde sus zafiros a su joven papa, en tono de resignación–

– "¡Shh!" –se tapó los labios con un dedo, reprendiendo a su hermana menor– "Sashi, podrías ser más discreta, ellos no saben muchas cosas" –los cambios venían… aminados en el eclipse–

– "¿Sashi?" –Usagi no lo entendía, ¿que no se llamaba como ella?, o sea Chibi-Usa–

– "Enserio… ¡que papás más despistados!, Sashi, significa; Teniendo una Liebre… ¡Yup!, Yo soy la liebre, liebrecita…como me dice Papá!" –Reprendió a ambos, señalando al final a Seiya, el que estaban muerto entre sus colorinas mejillas rojas–

La charla acabó, cuando la marabunta se lanzó a los recién casados. El padre de Usagi, que por fortuna no entendió las platicas de aquellos personajes buscó un hueco entre la conglomeración junto a su esposa y su hijo menor.

– "¿Qué tal te sientes? Yerno, con la sorpresita de mi niña" –preguntó Kenji, con un brillo espectacular en sus ojos y palmeando el hombro del príncipe solar–

– "Pues… que le diré señor… que me hizo pasar angustias feas… Su hija esta re loquita" –Contestó a la pregunta de su suegro, a continuación un codazo que se encajaba en sus costillas, procedente de Usako–

– "¿Loquita?, ¡No has visto nada!, Deberías tenerle miedo a mi hermana… Seiya-san, ¡Eres muy valiente al casarte con ella!" –Shigo soltaba carcajadas. Dos llamas que repelían de los ojos de su hermana mayor lo acallaron–

– "Es un placer tenerlo en la familia, Aunque nos cuesta trabajo creer que Usagi sea una princesa, bueno, supongo que los cuentos de hadas sí existen" –Ikuko, al igual que el resto de los Tsukino, no les caía del todo el veinte. Difícil comprender que su pequeñuela fungía como la Princesa de la Luna, añadiendo su relación con un gentío de Majestades y para acabar casada con el Príncipe del Sol– "Hija, te deseo las mejores de las dichas. ¡Y denme nietos pronto! –tras sus comentarios Yuya-kun y Sashi-chan retenían la risotada, podían gritar… '¡Hey abuela!, te podemos decir…' pero mejor no–

– "Mamá, no apresures a los chicos… No vez que Usagi es mi bebe aún" –Kenji, el pilar de la familia Tsukino, pasaba de concebir ver a la rubia en espera de un bebé, para él y sus pensamientos la figuraba como su niñita–

– "No se preocupe, Señor Tsukino… sus nietos vendrán cuando así ellos lo deseen" –comentó Seiya mirando a los dos chicos. Tras ellos visionaba a un pelirrojo mirando su reloj, continuamente en desesperación, aparentando la espera de alguien–

–––*

No obstante el eclipse entregaba sus reflujos en otra parte de la ciudad. En una casa de renta, la sección humilde de Tokio. Zerethé avivaba luego de un desmayo obrado por la interposición de astros. Las gracias de lo desconocido entablaban charlas rudas y crueles en su cabeza, lo perdido volvía a ella como un cometa que cruza el universo. A un lado de su figura se encontraba un espejo, incomoda admiró su imagen fuera de su forma tradicional.

Exasperada abatió en la búsqueda de unos objetos en las propiedades de Zev, temblando de pavor sus ojos bailaban constantes por la habitación. Unos minutos pesados y su exploración rindió fruto. La caja era mediana, ligera a tolerar su peso, contenía ropa de bebe, algunos libros, artilugios mecánicos, un comunicador, un joyerito musical de color dorado, con adornitos de flores y una mochila, en la cual cabían todas esas pertenencias, pero faltaba una cosa… donde diablos estaba el cuerpo afelpado de Star… Dejó de lado la pesquisa del peludo ser inanimado y cogió el comunicador con estremecimientos en sus manos, dudaba que funcionara luego de tantos años, seis, acaso siete… Abriéndolo presionó unas teclas, aguardó a escuchar respuesta. La tuvo.

– "Profesor Kou, soy yo… el sistema tuvo problemas"– nerviosa mencionó sin saludar–

– "¿Zer?, ¡Santo Cielo!, lo has recordado… ¿Hija, dónde estás?" –escandalizado por la actives de las imágenes pasadas, litigaba su ubicación–

– "Tierra, vía láctea, sector tres… día treinta de junio… ¡Por favor!, el mutador… ha cambiado mi aspecto… se descompuso, es preciso que sea reparado en súbito" –trataba de darle a entender su problema–

– "No deberías estar en ese lugar… Zer, en este instante ponme a Zev al comunicador" –la orden fue expresa–

– "Me niego padre, olvídalo, no hay nadie en casa… ¿para qué? Para que remuevan mis memorias, ¡Ja! Regresando al tema, cómo soluciono mi complicación" –su presión se desplazó por un instante, al sostener su orgullo–

– "Pequeña, nunca cambiaras… bien busca a Reima, él tiene el conocimiento para repararlo. Luego quiero que salgas de ese planeta, no bromeó tienes que salir de ahí" –especificó el hombre con floja tranquilidad–

– "Padre, temes por ser yo… ¡antes muerta! Sé dónde encontrar al Remy" –un apodo cariñoso para Reima– "¿Cómo están mis otros dos hermanitos?"

– Muerta… esa palabra le cercenaba el corazón al otro lado de la línea– "Crecieron mucho, La pequeña Inna ya tienen novio y Ermir no deja de buscar la cura a la estupidez, espera un momento… es que…" –se cerró la comunicación–

– "¡Maldición!" –empacando sus cosas en la seudo maleta, el joyero se desplazó al suelo en un descuido y una melodía precedió de el artilugio al extenderse. Sus ojos repletaron de lágrimas, demasiados recuerdos para ella en tan poco tiempo, dentro del objeto dorado, salió una cadena que prendía de dije un anillo plateado que poseía un grabado en lenguaje de otro planeta, el aro no le pertenecía, algún hurto producto de sus batallas, y un par de broches blancos, que en conjunto formaban las alas de una mariposa blanca, que usaría para regalarle a los novios y pretextar su tardanza–

–––*

La fiesta radiaba en su apogeo, Minako y Yaten observaban de lejos a Usagi, reteniendo la advertencia que procedía de su supuesto hijo del futuro… Nun.

– "Crees que sería bueno decírselos…" –se estremeció la rubia, que llevaba un vestido durazno, que cubría su cuello y despejaba su espalda, de un largo a sus rodillas–

– "No lo sé…" –en un traje blanco con camisa negra y corbata plateada, se adentro a su raciocinio, cuando sus ojos verdes olivo distinguieron a Dimando de la mano de Makoto ir hacía ellos– "¡Hola, hermano postizo!

– "¡Yaten!, ¡ah!, hermano, esa palabra no la escuchado desde que no veo a Zafiro" –dijo añorante, pues su hermano aún se encontraba en el 'futuro'–

– "¡Hay! Makoto-chan, mírate estas espectacular, que pancita mas crecida" –Minako, acarició el ensanchado vientre de la castaña– "¿Cuánto te falta?

– "Un mes, este muchacho es muy rebelde, ¿y ustedes para cuando?" –ingenuamente pregunto Makoto, fuera de la previa visita que tuvieron la pareja–

– "¡Pues ni idea!" –darle emociones fuertes no era el tema que convenía para venus, a su mejor amiga– "¿Ya compraron ropita…? ¿saben si será niño o niña?

– "¡Emm!, esto se pone muy de chicas… Dimando, porque no dejamos a las damas en su plática y vamos por un trago"–una salida, aja, una salida para ubicarse en otro dialogo con el príncipe de Dormód. Caminaron por el jardín hasta llegar a un lugar despejado y Yaten le soltó su incomodidad– "En la mañana nos visito un muchacho, que dijo ser nuestro hijo, ¿qué sabes tú de eso?"

– "Nun, ¿y qué les dijo?" –En el entendido se limitaba en escuchar–

– "Proteger a Usagi y a Seiya, entendí que Usagi es… la princesa del Universo y ¿Soleil?" –entre las pláticas de las Majestades esa tarde, se figuraba los parlamentos de Soleil–

– "Es una larga historia… Supongo que todo radica en Nyx el primer nombre de la creadora Universal, no creo que sea el momento de poner en tela esa imputación. Soleil es venturosa en las habilidades de la princesa del Universo y la princesa Serena no puede tener dos cargos… Yaten, démosle tiempo al tiempo, no te apresures a saber lo que pasará en un año y medio…–entre otras charlas probó convencerlo, recargando la justificación con permitir la felicidad de todos, en especial la de Usagi y Seiya–

–––*

Reima disfrutaba de la fiesta, se había parado en un rincón ya no aguantaba sus pies, había bailado con Hotaru unas quince piezas. Unas manos lo halaron, recubriendo su boca para que no gritara. Reaccionando a la imagen que se le proyectaba, le sonrió con enorme felicidad, aquella que se refleja en sus capulines iluminados, una persona que no visaba por muchos años. Cariñosamente extendió sus brazos para estrecharla.

– "¡¿Zer?!" –exhaló aliviado mientras sopesaba su reflejo en los ojos contradictorios de la joven–

– "¡Shh!, Remy…" –lo apodó– "No digas nada Tengo un gran problema con el chip que me instaló el profesor"

– "Se lo dije, ese prototipo… ¿qué haces aquí?" –preguntó en ansiosa curiosidad–

– "Muy largo, mejor llévame a componerlo…"

– "¡Vale! ¡vale!, Hermanita. Entremos a mi laboratorio" –la jaló un poco para pasarla en medio de todo el jolgorio–

– "Por ahí no, podremos entrar por otro lado" –Zerethé se coloco en una postura seria, Reima por su parte la llevó tras el jardín, por uno de sus pasadizos secretos, hasta llegar al laboratorio. Encendió las luces y le pidió sentarse en una cama metálica y fría al él buscar su herramienta de trabajo. Eso le erizó la piel a la chica, otro recuerdo pesado para su mente, la misma frialdad del fierro bajo sus piernas, al ser ella una niña. Ya conocía el procedimiento y agachó la cabeza–

– "Hermanita… ¿Por qué te fuiste?" –mientras hacía un pequeño corte en bajo la nuca–

– "Pues… no soportaba el encierro, ya me conoces" –le comentó entre mentiras, era bastante longo ponerse a decirle que apenas se acordaba de su congelante origen, cómo plantearle lo demás que venía a sus memorias–

– "Rebelde sin causa, orgullosa, espontanea y dulce. Te admiro, me encanta tu forma de ser, así que la adopte…" –Reima se puso a contarle en grades rasgos su nuevo lance, le presumía que él también tenía el alma aventurera de ella, aunque…– "Has tenido alguna molestia o enfermedad"

– "Cáncer" –respondió seca–

– "¡Waa!, severo, la radiación… Es que eres tan terca Zer… no te preocupes, lo estoy reprogramando. Ermir sabrá como quitarte el padecimiento, lo llamaré mañana para que me dé la formula… –la llamada sonó estremecedora para Zereth– Hermana, me hiciste mucha falta" –la abrazó fuertemente con el bisturí en mano–

– "Hermana…" –sostenía la cabeza abajo, al igual que sus ánimos– "suena tan bonito aunque solo sea un prototipo de…"

– "¡Hey!, me estás asustando, no eres de las dramáticas… Ya sé que no eres mi Hermana, pero para Ermir, Inna y yo sí lo eres… ¡Diu! Tratar con sangre no es lo mío…" –con asco ajusto un poco más el chip y cerró con un micro laser la herida, cuidadosamente para no dañar el circuito integrado– "¡Listo!"

Al poco tiempo Zerethé tomó la figura de siempre, cabello y ojos negros, referente a la estupefacta mirada de Reima.

– "Todo el tiempo fuiste Zerethé. De haberlo sabido…" –se rascaba una y otra vez la coronilla, pues lo impresionaba–

– "Es complicado, ahora dime" –se bajó del colchón de metal y sacó de una maleta un vestido dorado– "¿Dónde puedo ponerme esto?"

– "¡Aquí!, me salgo y te espero afuera" –que descuidado había sido, no fijarse en el detalle de la muñeca de la joven– "¡Hey!, linda pulsera Hermanita"

– "¿Lo cres? Remy, haré un viaje… muy importante, puedes cuidar a los príncipes del Sol y la Luna… no te preocupes personalmente hablare con Ermir… le mandaré saludos de tu padre a Papa y Inna" –cerró la puerta como desvaneció su sonrisa–

–––*

Seiya sostenía la mano de Usagi mientras bailaban un vals juntos. El reflejo de sus ojos a media tarde emprendía sus prosperidades. El futuro les depararía algo maravilloso, pensaba él, al dejarse extasiar por la compañía y la suave música emergente del final de la pista.

– "No había tenido tiempo de decirte que luces como una diosa…" –ruborizado le comentó él–

– "Tu también… ¡Pocky!" –apreciaba la calidez del pecho que le servía de descanso a su cabeza, no tenía palabras para disculparse de su fechoría–

– "¡Dime Bombón!" –apretó el cuerpo de su rubia, sosteniendo su barbilla en su cabeza–

– "Por lo de el rapto…" –sonreía inquieta, no era el nerviosismo, si no el brío de la situación, realmente recordarlo la ponía de tono–

– "Sí, me encantó… la próxima vez acompáñalo con una botella de champagne y una rubia despampanante que me haga compañía…" –la misma aspaviento de Usagi, sólo que a su conveniencia integrar esos elementos sonaba un tanto atrayente– "Ya tomare represarías referente a eso"

– "¿Qué tipo de represarías?" –qué pregunta, después del tonito de venganza que le ofreció su esposo–

– "Lo sabrás esta noche… preciosas, te multare por el amargo momento" –regalándole en sus oídos un aire erótico, deslizó su mano al filo de su espalda–

– "¿Enserio?, Pagaré gustosa" –abriendo sus ojos miró a la entrada del Jardín, había una muchacha con el cabello recogido, unos estrambóticos aretes, y que decir de su sensual vestido, inconfundible, sin embargo el color de su cabellera la desubico– "¿Es ella Ceres?, la de ahí" –señaló la princesa de la luna–

– "¡Vaya! Sí… ¿viene con Mamoru?" –sintió un helado temor recorrer en su lomo, sus creencias lo ponían en un posible escándalo al tenerlos enfrente–

– "¡Felicidades, Seiya!" –Endymion rompió el silencio– "Hazla muy feliz… o te arranco la cara"

– "¡Qué amenaza! ¡Mamo-bruto!" –desgreño el seudónimo con que cariñosamente lo llamaba–

– "Yo también te patearía si haces infeliz a mi conejita…" –encasilló la otra rubia extravagante al engancharse del brazo del ojiazul terráqueo– "Lo mejor para ambos, ahora me robo a este hombre para que me invite a bailar"

– "¡Ceres!" –exclamó Usagi al saber que ese 'robo' se refería a lo que había hecho con Seiya– "Me da mucho gusto que hayas cantado para nosotros, estaba tan nerviosa que ni me fije en tu cabello, y además que Mamo-san haya encontrado una buena chica a su lado–

– "Usagi, admítelo las cosas se equilibran. Poco a poco todo será restablecido y ya no habrá que preocuparse… bueno sí… en aprender a cocinar, cambiar pañales y cuidar mocosos latosos que lloriqueen por todos lados, limpiar la casa…" –un detalle que la ponía horrorizada, su estilo arrollador no sopesaba tales aprendizajes, diciéndolo también para su conejita–

– "No la asustes o sale corriendo" –insinuó el pelinegro de zafiros claros–

– "¡Seiya!" –arrugó la nariz, para luego soltar los cuatro una carcajada–

–––*

Lexus ponía punto a su infarto, las seis de la tarde y su chica perdida en alguna parte de Tokio, se enojaba consigo mismo por permitirle haberla dejado en la casa esa… ¿Por qué tendría que haber sido tan complaciente? Esa vaca loca le pegaba la demencia… Se puso de pie, iría por ella fuera donde fuera. Ante su presencia, en la entrada del jardín, una mujer en luminoso vestido dorado resplandecía para él, con una sonrisa pintada en sus labios, mirándolo directamente. Por primera vez el pelirrojo padecía del aceleramiento de su corazón, se desvanecía ante la imagen casi a caer arrodillado a sus pies. Cruzó la pista desplazando a la gente y se encontraron en medio de ella. La gente se le había olvidado, el mundo entero se borraba de su cabeza, el universo no le importaba… Ella estaba ahí. No le reprocho nada el alivio de tenerla a salvo le bastaba y frente a la conglomeración dejó caer sus rodillas al suelo para postrársele con vivas añoranzas que fluían como lava de un volcán inquieto.

– "Te casaras con migo" –lanzó Lexus a la vista del regimiento, desplazando de sus manos un anillo con forma de lirio y una gema en el centro de tornasoles. Sus palabras no se medían en imperativos o cuestionamientos dejando boquiabiertos a la multitud. El hombre agrio, sin sentimientos y engreimiento se declinaba ante la dama que alguna vez fue polvo en sus ojos.

Zerethé miraba a todos la presión la consternaba, conocía parte del pleno de sus recuerdos… sus sufrimientos, las tragedias que recubría en su alma… por un momento el tiempo se detuvo, así fue para ella. Pensaba, pensaba en el lucro, eso, eso era necesario para desviar sus emociones y acallar sus penas. Sin embargo el embate entre su corazón corrompido y su interés ¿Podría existir la felicidad para ella? ¿Para un ente sin alma? Con un destino sellado a piedra y lodo. Declino a un juicio irracional arrojándose al suelo junto a él… estrechándole como si su vida fuera al hilo de Lexus, aceptó el anillo, lo sintió en su dedo y a continuación… Las voces alzaron aclamando el momento. De lo lejos Seiya sonreía. Los parabienes del futuro trotaban livianos fuera de la cosmología y la predisposición de las antiguas voces reflectantes que los acosaban con el desastre del Señor de los Eteres y la Princesa de la Luna. De igual manera manifestaba con su mirada cielo enclavada en la de su príncipe del sol, la mujer rubia. Sería esto el final a las tragedias futuras… Pero entre los congregados existían un par de ojos enfurecidos.

Luego de que los invitados se tranquilizaran y que juntos Zerethé y Lexus se acompañaran en un baile de música del corazón. La pelinegra observo entre los invitados una figura familiar y haciendo ademanes actorales se alejó del de ojos rubíes que radiaba de sonrisas.

– "¡Prometo que volveré!" –besando su mejilla le enjaretó una juramento y la asesina partió–

Contrayéndose del apartado caminó por el jardín. Usagi quién no había perdido detalle de la chica la persiguió al ver reflejados unos pesares en aquellos ojos profundos y negros. Zerethé sintió que alguien la acosaba y se detuvo en un oculto paraje.

– "¿Estás bien?" –inquirió la rubia de vestuario rojo–

– "La estaba buscando…" –de su pequeño bolso de mano sacó un par de alas de mariposa blancas, finas en detalles y resplandores, colocándola en las manos de Usagi–

– "¡Qué lindas!, ¿So-son para mí?" –curiosa examinaba el par de objetos con largas exclamaciones, cuando frente a ella bailaba como péndulo un colgante con una sortija atada y una carta–

– "No tuve tiempo de envolverlos… ¡Lo siento!" –buscó disculparse, pero en realidad no tenía que ofrecerles, más que pedazos de sus recuerdos, que realmente no valdrían para ella nunca más– "¡Esto! Es para Lexus" –su voz se quebraba el dolor la tumbaba en un estado alarmante, intentó, sin frutos, encerrar sus lágrimas en sus botones oscuros, pero el mar corrió fuertemente–

– Usagi la estrechó con fuerza, no se explicaba que era lo que acontecía por la mente de esa mujer, de la cual alguna vez sintió celos y humillación… por qué no, si pensaba que le quitaría a Seiya. Ahora se desplomaba en sus brazos…– "¿Algo malo pasa?" –fue la inquita pregunta que le destinó a Zerethé–

– Los brazos que la sostenían la rodeaban con dulzura, podía oler el perfume de las escancias universales en la rubia, el amor… la justicia, la comprensión… y para amainar el momento destiló una sonrisa fingida– "Señora Kou, estoy tan feliz… El esclavo uno logró sus objetivos y usted será dichosa. Sé que sonará extraño, inclusive lo es para mí, pero mi corazón no lo soportó ni un instante y tuve que buscar un lugar para llorar después de que Lexus…"–suspiró en el hilo de los destinos–

– "¿Por qué no se los das tú?" –ladeó su cabeza, provocando el vaivén de sus flores colgantes–

– "Dicen que los ángeles mensajeros dan fortuna a las parejas. Usagi… es un ángel de alas doradas cuyo resplandor trae bondad y prosperidad" –desencajándose de sus brazos besó la mejilla de la princesa de la Luna y le argumento que tendía que ir al baño un momento–

–––*

Luego de unos minutos Zerethé salió de la mansión saltando por una barda y tras ella un hombre la esperaba…

– "¡Bien Cerberos!, es hora de irnos…" –se asió la chalina de velos tono oro, mirando el panorama ilusorio detrás de las gradas–

– "Me alegra que hayas tomado la mejor decisión… por tus hermanos y tus padres" –ascendió su mano mostrando una argolla de igual forma que la que acarreaba Zerethé–

– "Cuando lleguemos a Reimer… quiero que liberen a mi padre a Inna y Ermir…" –su rabia no sosegaba su pesar, pero su orgullo y el recabo de utilidades brotó para animarla– "¿Estás dispuesto a pagarme el precio?"

– "No creo que estando muerta te sirva de algo el dinero" –la encaminó fuera de la fiesta a su expiración segura–

–––*

Lexus pensaba que Zerethé tardaba demasiado, dando pasos por los alrededores se topó con Usagi y esta le entregó la cadena junto a la carta… dejándolo solo.

En grades rasgos la misiva decía….

(N/A: Tema: Dame un martillo - Autor: Alejandra Guzmán)

Dame un martillo

que te rompo la cresta

cállate un poquito

te echa humo la lengua

Hablas, hablas pobrecito

no te excites que es peor

corta el rollo vamos niño

afloja un poco la presión

Dejame un martillo que rompo la cresta,

adiós mundo cruel vivir no vale la pena

pesan tanto las cadenas

que en el nombre del amor

quieren colgar a mis piernas

que esto es casi una prisión

Sé que pasas la noche en vela

tanto piensas en mi

que te sientes contras las cuerdas

y así no hay forma de vivir

Dame un martillo

que te rompo la cresta

eres un suplicio con tu telenovela

estoy harta de batallas

solo quiero respirar

basta chico cruz y raya

soy muy dura de pelar

Ese cuento de las parejas

para siempre jamás

ahora mismo no me interesa

necesito libertad no,no,no,no

Hablas, hablas pobrecito

no te excites que es peor

corta el rollo vamos niño

afloja un poco la presión no, no, no, no,

déjame un martillo que te rompo la cresta guau!

x-------x-------x-------x -------x-------x-------x-------x-------x-------x-------x-------x—

-----x-------x-------x-------x

¿Usagi y Seiya tendrán un matrimonio feliz?

¿Si Yuyake apareció, porque Lune y Soleil siguen ahí?

¿Cómo se vengará Selene?

No se pierdan el próximo capítulo…

-Si no entendieron algo pregunten ^..^

Agradecimientos por sus maravillosos Reviews a:

Marie Winchester Kou Efron: Ok, Ok, ya lo tendrás n.n

Sandya Moon Kou: Jaja era el factor sorpresa, lo divertido… En cuanto a lo de Lexus, espero el cap resolviera el por qué no se la tiro.

Mizuki-chan24: Sip sip, ¡Por fin linda!, ¡Misión cumplida!

Serenalucy: Gracias linda, por el rev y por estar pendiente

Megumisakura:

Srita. Rossy Kou: No te asustes, ya ves estoy llena de sorprases y ya por ahí puse algo de Minako .

Selene-silk:

malkav-iztli: Que os puedo decir, gentil dama. Soy una loca pero ya resolví tus dudas… Que bueno que me recordaste a los trillizos Jua jua…. Complaciéndole ya le contesté por msn, nos estaremos viendo ahí para que me reproches XDD

Karina Natsumi:

chikita22bkou

Drixx.

Niku Black: Yeip, el chiste era que no se lo esperaran

Lilupixie:

senshi Saturn:

Si alguien se me olvido díganmelo ¡porfis! Y si lo estás leyendo y no te encuentras en las listas de agradecimientos pues déjame un rev o enlístame en tus favs, pues me encanta que me pongan sus comentarios, opiniones y quejas XDDD