Todos los derechos de Sailor Moon y sus otros personajes son Propiedad de Naoko Takeuchi/Kodansha, TOEI Animation
-=GANADORES=- (P R E M I O)
Primer Ganador: Malkav_iztli (Cap 23 -la línea de mercurio-)
Segundo ganador: Mizuki-chan24 (No definido aún)
Tercer ganador: Kayleigh More (No definido aún)
Hoy daremos inicio a los premios con el cap 23.
Malkav me pedía saber sobre los motivos de Selene para ser mala n,n (me adelante) Luego me pregunto qué es lo que había pasado en la "línea real" al que denominamos la número 2 y por supuesto preguntó el motivo que llevo a Ami a matar a Reima, sobre todo un poco de la perspectiva de Ami… Pues aquí va la línea 2.
Explicación de líneas temporales:
Línea Temporal 1: Aquí es donde Chibi-Usa no viaja al pasado y Tokio de cristal es destruido. (Línea normal)
Línea Temporal 2: Chibi-Usa va al pasado en busca del cristal de plata y con ese viaje se suscita lo de Galaxia, haciendo que tanto el inicio del milenio de plata, el Tokio del presente y el futuro Tokio de cristal formen una paradoja, luego de algunas ocasiones del regreso de la pequeña Dama al presente, se trastorna la línea temporal creando el efecto mariposa. (La que vamos a abarcar en este capítulo)
Línea Temporal 3: Es la línea presente en la que nos ubicamos, Yuyake va al pasado para que sus padres sean felices y salvar a su hermana Seren del sacrificio… Usagi y Seiya contraen Nupcias… Las cosas van bien… pero Yuyake (Seise) No puede salvar a su hermana Seren, muriendo con el nombre de Zerethé al purificar el universo (sin recordar parte de su infancia).
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Si se desesperan en las actualizaciones pasen a mis otras historias, un par de ellas son de mi autoría en conjunto con unos colegas o integrantes de FF que se animaron a aliarse a mis locuras y bueno conozco sus opiniones a cerca de mis manías.
Espero sus comentarios y sugerencias.
¡Muchísimas Gracias! Un besote y un abrazo a todos.
Espero que les guste tanto como a mí.
¡Gracias por tomarse un espacio en su preciado tiempo y leer!
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-SEGUNDA TEMPORADA-
LA PRINCESA DEL UNIVERSO
*LA NYX Y EL ÉTER *
"En el momento que las mentes débiles son dominadas por un mundo irreal; el sueño de una vida es inalcanzable. Mañana, cuando se despierten de este bufón juego, el fuego del infierno quemará, que difícilmente habrá espacio para el perdón."
Las voces brotaron en su cabeza… carbonizándole por dentro…
–"Mi alma se siente vacía, mis lágrimas ahogan…. ¿Es el dolor? ¿ Estoy aprendiendo?
Mi corazón está desconsolado, el veneno corre por mis venas… En el infierno me estoy quemando… ¡¡Salva mi vida!! ¡¡Salva mi vida!! No quiero convertirme en…"–
Pero otra onda interior agresiva le atacó, provocándole un terrible molestar.
–"Es todo o nada. Te estoy pidiendo que des… Deja vivir o muere… Todo es mejor que esta vida silenciosa… Dilo - ¡No es mentira!" –
–––*
Diciembre 31; cinco meses de la muerte de Zerethé.
El permiso fue concedido para salir de sus reinos. Con el beneplácito de transportarse a Titán a lo pronto… pero en sus pensamientos no se alejaba la pálida imagen que les mostraba el Oráculo.
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– Desfilando cual bailarina hacía el loto, despojó de las barreras que sostenían su protección, se agachó con fragilidad, acariciando la planta. Luego de un instante la arrancó del estanque. Eideard le gritó– "¡¿Qué hace?!" –danzando sus ojos hostilmente–
– Rei respondió suavemente, sosteniendo la flor entre sus manos – "La semilla de la flor se ha sembrado… y florecerá en el más bello resplandor de la vía láctea…Se acabó para nosotros… ya no habrá salvación el futuro ha sido escrito en piedra y nadie podrá corregirlo… todo lo que viene del futuro de la ranura normal se irá…" –no dijo más y abrió la protección que impuso sobre Lexus, desvaneciéndose lentamente y mostrando unas lágrimas que el viento esparcía por el planeta de flores titilantes–
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En Titán se localizaban… en un desolado castillo, en un mundo donde mudas bestias eran sus únicos habitantes. El día anterior las tropas de Sailors llegaron, comandados por el Joven Eliot. En la madrugada Alan y Ail arribaron con papiros entre sus manos…
– "¿Qué es lo que dice?"–preguntó inquieta la chica de cabellos rosados con motas verdes a su majestad Eideard–
– "No seas tan desesperada Ail"–retomó una pelirroja de ojos dorados salpicados en rubíes–
– "Intentamos leerlo, pero el lenguaje es muy complicado…"–apuntó Alan, quién estaba sentado en una silla mirando por una gran ventana el enverdecido planeta, recubierto de ruinas–
–El monje blanco respiró profundamente, las letras plasmadas en antiguos escritos describían el origen… volviendo a exhalar oxigeno emprendió la lectura– "Cuenta la leyenda que en los inicios de los tiempos... un amor muy grande concibió al Éter mismo...
Génesis Padre de todos los Dioses, entusiasta de toda creación.
Caos Madre de todos los Dioses, consorte de Génesis y apasionada de lo impredecible.
De su unión los frutos fueron bastos, pero el más maravilloso al que pudieron dar la vida fue Éter; un niño con la piel como la leche de cabra, largos cabellos níveos que al moverse desprendían hermosos copos de nieve... Él era la luz, la sonrisa fresca que traía consigo la dicha y prosperidad... Su paso amable, gentil y dulce radiaba calor a doquier...
Sunya, estaba rabioso... El hermano mayor de Génesis, el que no era nada, carácter ilusorio de la existencia, aquel que se denominaba a sí mismo como la verdadera naturaleza de la realidad. Sus celos le segaron al despertar de su profundo sueño... La tristeza pura le afligió, su amada Caos desposada con su hermano Génesis. Entonces en su desolación caminó por todo el cosmos en cavilantes oraciones…
De los vientres marchitos de la Magna Mater surgió Ragnarok... el final a los tiempos de los Dioses. Ragnarok, la hermosa mujer de piel escamosa estampada en tigre, que lo sabía todo. Ella observando fijamente el dolor de Sunya cortó un reptil rastrero de su gran mata de serpientes que posaban cual cabello, transformándole en un anillo de platino. Así le prometió que le regresaría todo lo que había perdido en sus momentos durmientes, si él a cabio le daba algo que algún día necesitaría.
Sunaya asustado remontó enormes pasos atrás. Ragnarok, el final de los tiempos, aseguro al Dios del vacío que nada pasaría a él y a su amada. A la sazón Sunaya accedió al convenio del apocalipsis convertido en mujer.
Con el poder del anillo Sunya sumió en dormitares profundos a su hermano Génesis... dentro del velo eterno de una exhumada mariposa...
Cuenta la leyenda que en los inicios de los tiempos... un rencor muy grande concibió al Erebos mismo...
Sunya nuevo Padre de todos los Dioses, amante de la nada.
Caos Madre de todos los Dioses, consorte de Genesis, apasionada de lo impredecible y amante por su soledad de Sunya...
De su unión nacieron los frutos más temidos... pero el más peligroso fue Erebos... un niño de piel pálida, ojos cual abismo y muerte... su cabello eran ramadas de oscuridad, que a su paso arrojaban fuego y su sonrisa flácida la maldad... Pero de hermosura tan delicada como el infierno provocador.
Pero Erebus tenía una hermana menor... Llamada Nyx, aquella que adoraba sobre todas las cosas al verla tan frágil como una flor… Nyx nació como el cuervo desplumado, una silueta sin forma, una bestia de cruda fealdad... sin embargo con la fragancia más placentera y envolvente, el veneno atrayente que destilaba defunción a quienes osaban acercársele.
En la angustia de Erebos, al ser su hermana Nyx rechazada por los demás Dioses la llevó a vivir con él al inframundo...
Sobre los siglos de los dioses Nyx floreció entre los pantanos del infierno cual cisne, transformándose en el loto, formando a la más hermosa de las deidades...
Cuenta la leyenda que el joven Éter, ya un hombre hecho, sintió la curiosidad de mirar por una vez a la repudiada Nyx... todos hablaban de la desgracia que Ragnarok había dejado caer sobre la Diosa... Sin embargo tuvo que esperar a que los cinco guardianes de la entrada durmieran en su ciclo natural de descanso. Al incorporarse en el inframundo se encontró con una hermosa mujer de cabellos moras oscuros y resplandecientes ojos como sus cabellos... y sus corazones fueron flechados…
–––*
CAP. 23 LA LINEA DE MERCURIO.
El despertador repicaba como todas las mañanas, con la clara diferencia que ese día era sábado. Alzó las cobijas de su cama, sonriendo a un espejo con su singular tímido rostro. Silenciosa tendió la cama, acomodó las almohadas y cojines de manera que lucía ordenada su recamara. Después se dispuso a tomar una ducha rápida. Suspiró profundamente, al recordar la llamada de su amiga convocando a todas a una junta.
Serían las venturadas noticias de que una nueva princesa de la luna se recreaba en el vientre. El tiempo siempre actuaba a su favor, pues ella contribuía a que así fuera. Temprano en el Crow Center (N/A: Perdón pero no recuerdo como se llamaba el lugar donde trabajaba Andrew) podía mirar algunas cabezas en el lugar preferido del grupo… sin embargo un par de rubias no aparecían. El suspiró de años remotos recorrió sus recuerdos, hacía años que no se reunían como aquellos momentos y las demoras no serían el parte aguas, sin embargo, sí el lazo que no se podía romper.
La muchacha se sentó en la silla seguida, saludando al resto con una suave y tierna sonrisa. Platicando sobre lo que había sido de sus vidas. Hasta que alguien la interrumpió vorazmente.
– "¡Buenos días chicas! ¡Oh Ami-chan!, ¡Qué bonita luces con el cabello un poco más largo!" –grtó una rubia de cabellera suave y dorada, jadeando al intentar tomar compostura, pues recién llegaba a la cita–
– "Minako-chan, ¿no dejarás de llegar tarde a todo?" –la pelinegra del grupo usaba su tono hostil, sin duda escondido en la carcajada–
– "¡Vamos Rei-chan! Hace mucho que no nos vemos" –alegó una guapa castaña de ojos esmeraldas, de gran estatura–
– "¡Ustedes no cambian!" –la voz era reconocida de inmediato, ese tono dulce y chillante de una princesa lunar–
– "¡Mira quién lo dice! Usagi-chan" –alegó Rei, al ubicar sus ojos en su amiga, con la que en antaño solía discutir hasta por los codos, pero otra figura captó la atención de las muchachas–
– "¡Ah!, que descuidada"–gimió Usagi rascándose la cabeza– "Ella es mi prima Seren"
Ami podía ver como unos profundo y hermosos ojos azul mar se ocultaban en unos tristes anteojos pasados de moda, eran de pastas gruesas, y cristales que le permitieran admirarlos, llevaba trenzado el cabello con dos coletas colgadas encima de las sienes de su cabeza, de un color profundamente negro. Era el único defecto que poseía, la vista… Prontamente la sailor de mercurio se sintió familiarizada con ella, pues la miraba tan tímida y callada.
– "Quería presentarles a Seren, ella se quedará con Mamo-chan y yo por una temporada… y bueno me gustaría, que si tienen tiempo, le enseñáramos Japón" –comentó la rubia de odongos sentándose junto a Ami–
– "¡Usagi-chan!" –la inquieta Minako tenía sus dudas– "¡Amm! ¿Cómo va el asunto de Chibi-Usa?
No obstante la peliazul del grupo notaba algo apagados los ojos de su gentil y hermosa princesa… Argumentaba que no había nada. Extraño, luego de un par de años de matrimonio… Pero cuando Usagi mencionaba a Mamoru, parecía que su voz se quebraba, enseguida salía un chiste torpe para la distracción. Así fue como Usagi presentó a una extraña muchacha… de pocas pero confinas palabras.
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Entre las siguientes semanas se escuchaban desfasados rumores de que cosas peculiares se sucintaban en todo el mundo. Había montículos de energías rondando la ciudad de Tokio en las noches dónde la luna se veía en los fragantes atardeceres, visitando al poderoso sol.
Los arrebatos, según los pobladores del mundo, eran acallados por una chica, que se enfrentaba a los revoltosos montículos.
La nueva pandemia reformaba la lucha que años atrás se desprendió de las guerreras lunares… ese día se formaba diferente, les demostraba que la maldad actuaba de formas diferentes, pues su poder no podía luchar contra las carpas del infierno…
– "¡Sailor Moon!, ¡inténtalo una vez más!" –vocifero en hálitos guerreros Marte–
Nada pasaba, ni el mismo cristal de plata, con su magnánimo poder, retraía los pasos de los entes.
Mercurio alzó su vista a la luna, suplicando que esto no acabara así, cuando sus luceros añiles preparaban cerrarse a la suplica, unos pétalos cayeron como suaves plumas, pensó en Tuxido Kamen, sin embargo el aroma no era a rosas… se esparcía una fragancia a Lirios que estremeció los organismos a cada Sailor. La silueta, opacada por la luz de la luna, emitió una dulce risa y al caer cada petar de la flor ácuea, al suelo, este mismo se iluminó en aurante ámbar… Cada monstro fue enredado por las delicadas bellezas y dónde una vez el pavimento reinaba, los seres eran engullidos por la tierra forjando un campo florido…
– "La materia no se crea, ni se destruye… Sólo se transforma…"–marchándose dejó la misiva a las incrédulas Scout–
La cabeza de Ami procesaba aquellas circunstancias, más que ninguna de las chicas… ¿habían intentado luchar contra materia? Su descuido comenzó a molestarle, cercenando sus sentidos.
–––*
Otro día más para la señorita Mizuno. La jornada sería pesada, el grupo, del curso que tomaba para ingresar a la universidad y estudiar medicina, circulaba por los pasillos en pretensión de realizar prácticas. Ese era el hospital donde trabajaba Mamoru, pensó que no sería mala idea de saludarlo, mientras la tutora hablaba con el director de la clínica. Desprendiéndose un poco de la tropa preguntó a la recepcionista, la que contestó amablemente y le indicó el número del consultorio.
En el consultorio del señor Chiba, la puerta estaba entre abierta, seguro que la recepcionista ya le habría avisado de su visita, posiblemente regresaría en un par de minutos. Asomó sus narices por la hendidura. Su cuerpo tembló al escuchar unas risillas, pero lo que trastornó nuevamente sus pensamientos, la colocó paralizada.
– "Mamoru…" –una rubia, a la que miraba de espaldas, besaba al médico, sin restricción de él–
– "¡Ceres!, ya sabes que aquí no"–respondió Mamoru ruborizado–
– "¿Cuándo le dirás a tu mujer?" –reclamando algo furiosa– "Seguirás inventado escusas torpes… Soy una famosa actriz de Hollywood… La prensa hablará cuando se note, ¡Por Dios! Mamoru… vamos a tener un hijo."
– "No lo entenderías… No puedo dejar a Usagi" –sus opacados terráqueos descendieron al suelo, en pena de la situación–
Helada, estupefacta… retrajo su cuerpo, temblaba a la par que las pulsaciones de su corazón se agitaban. ¿Había escuchado bien? ¿Se habría equivocado de consultorio? No, no se había equivocado… el letrero dorado decía Mamoru Chiba M. D. aquella cara era la de su futuro rey. No había duda… Su timidez se interpuso a armar un escándalo, retornando al conglomerado del grupo. Rápidamente la retraída y apagada mirada de su princesa se apoderaba de las cavilaciones de mercurio. Concluyó que Usagi no era tan distraída como pensaban, lo notaba con mayúsculas, en letras negritas, rojas y a un tamaño de doscientos puntos (N/A: Puntos es la medida que se le otorga al tamaño de la tipografía ((letra)), generalmente para un trabajo usamos 12)La causa de excluir las pláticas de su esposo y romper en bromas bobas… por otra parte deseaba no preocuparlas. En los vitrales de la guerrera de Mercurio unas lucidas lágrimas se escaparon. ¿Qué será de su dulce y amable Princesa de la Luna?
–––*
Un nuevo ataque se presento en uno de los sectores de la ciudad de Tokio, a unos meses del descubrimiento que había tenido Ami, ella no sabía cómo decirle del engaño… había pensado variadas cosas, desde ser directa, lanzarle mensajes ocultos inclusive decirle a sus compañeras. Ellas… ellas, ya se imaginaba la reacción; desde la incredulidad guiada por su futuro y el amor eterno que se juraban hasta la algarabía que pudiera lastimar a Usagi… su cortedad y raciocinio la ubicaba en un problema grave…
Pensaba todo cuando corría por los pasillos de una galería, delante de ella iban Marte y Neptuno, a su lado Plutón y en medio del cuarteto la dulce y callada Seren… a la que habían llevado a una divertida visita de Museo, sin imaginarse el riesgo futuro que correrían. Por fortuna la chica de cabellera negra y gafas no se dio cuenta se transformaron.
Cinco de las bestias de formas irregulares las rodearon, gritaban con voces que brotaban en ecos proclamaban "Nyx, matar a Nyx" Dirigiéndose a la prima de Usagi sin miramientos. La respuesta de ellas se posiciono en mantenerla a salvo, tales enfrentamientos no tuvieron resultado, aunque Ami utilizó su fila de poderes acuáticos, los entes paseaban sin sentir cosquillas. Las cosas pasaban en cámara lenta, para su cerebro, Marte retumbaba en el suelo, Neptuno sostenía sus esfuerzos con las piernas tambaleándole. Plutón había sido atravesada en el estomago por una de las espadas de exhibición. Los nervios de las piernas de Mercury estaban cuajados, no podía pararse. Voraces marcaban el paso hacía Seren, uno le tomo del cuello meneaba lo que simulaba su cabeza como buscando una respuesta, cuando apretó más lo inesperado se suscitó. Un resplandor en la frete de la joven de trenzas distendió un maravilloso resplandor de una Luna tornasol que corrió rauda y veloz a un tono dorado, derritiendo parte de la bestia, lanzándole junto a otra, lo que ocasionó en el toque caer como cenizas… Pero la chica continúo en inconsciencia.
Ami observó el detalle con objetividad, recordando que los entes huían del toque entre ellos, recordando las palabras de la salvadora misteriosa "La materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma" Escaneó el contexto, moviéndose con heroísmo tomó unas cadenas, aprovechando la distracción de las masas, su fuerza no era su cualidad, pero la inteligencia sí. Rodeó con a los tres restantes con la cuerda de acero, apoyándose usó una barra de metal de palanca y los juntó haciéndolos convertirse en polvo estelar.
Setsuna continuaba herida, Rey miraba la luna de la chica y Michiru intentaba curar la profunda cortada, pero Seren se aproximo a la lesionada, floreciendo el mismo resplandor y la curó…
Unos instantes después la guerrera de cabello azul vio acercarse a la muchacha y sonreírles con un juego irónico e inentendible.
– "Soy Selene, su verdadera princesa de la luna… La primogénita hace mucho tiempo" –procuró la mujer la chica, con esa mirada nostálgica y el glamur que poseía la princesa a por la que murieron en épocas del pasado– "Vengo a salvar a mi hermana"
Fue una visión aterradora, que exponía una nueva perspectiva para las cuatro sailors, pero demitió los aspectos que la involucraban con Endymion. Ami se sentía fuera de la concepción original de sus batallas, una razón más que se echaba al saco a sus confusiones. Habiendo un pero muy importante, de la descubierta Primogénita Lunar, que guardarán el secreto, pues no quería que su llegada afectara el corazón de su hermana.
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– "¿Qué pasa Ami-chan?" –preguntó Selene, que llevaba en ese tiempo el nombre se Seren, dulce e ingenuamente unas semanas luego del incidente. La princesa primogénita estando a solas y esperando al resto de las inners para una reunión de amigas que había convocado Minako–
– "No es nada" –contestó apesumbrada, tenía el pecado de su futuro rey en sus hombros, dándole vueltas en su mente–
– "Es por Usa-chan… ¡yo también lo había notado!, Momoru-San está diferente y es por una mujer… Lo escuche sin querer en una llamada, luego investigué muchas cosas… Pero no te preocupes. ¡Todo tiene solución! – las últimas tres palabras las mencionó con un dejo de locura, una sonrisa que se miraba siniestra, para la Sailor de Mercurio represento un desfiguro temeroso. Cuando Mizuno bajó la mirada un grito emocionado desenfocó sus pensamientos–
– "¡¡Chicas!! ¡¡Chicas!!" –Minako enfrió la situación, tras ella venía el resto de la comitiva–
– ¡Cálmate quieres! –refunfuño Rei, al sentirse observada por la gente en el espectáculo que hacía la rubia de moño colorado–
– "A ver… ¿Cuál es la noticia tan importante que nos tenías que dar? Minako-chan" –preguntó Makoto sentándose en el frio pupitre acolchonado del Crow Center–
– "¡Se emocionarán!, Adivinen quien regreso a la Tierra" –estampo una revista a la mesa estrepitosamente, con sus ojos reflejando estrellas–
–Usagi que andaba de más distraída, y que regresaba de la barra con una soda, reaccionó con el sonido mirando la portada– "¿¿Heaven and Hell??" –Leyó en la portada había un muchacho que le llamó demasiado la atención con despampánate pelo fuego, uno más joven de cabellos azules y una chica de aceitunas negras, como su cabello por ojos, también Taiki y Yaten, al continuar luego sus ojitos tristes se iluminaron– "¿Seiya?" –susurró silente, como si su alma saliera a la distancia–
– "¡Hey!, me llegó esta mañana, me la envió Yaten, aunque no entiendo por qué" –despistadísima realmente Minako Aino se comportaba como tonta– "Nos citaron esta tarde a las tres, en el estudio, pero realmente yo no podré ir a darles la bienvenida" –entristeció por un instante luego su expresión cambió rotundamente– ¡Tengo una Audición! No pienso faltar…
– "¡Oh!, Minako-chan ¡Qué Genial!" –profesó la hija de Marte, suspirando al final– "Recibiremos chicas hoy en el Templo… Tampoco puedo ir"
– "¡Hay no! Tenemos clase de cocina, pero si alcanzamos vamos volando. ¿Verdad Seren?" –desilusionada comentó la castaña mirando a la chica–
– "¡Sí! Me encantaría"–respondió la prima de Usagi–
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La tarde se produjo. En el estudio de una televisora, Usagi, Ami y Mamoru esperaban a que él conjunto se desocupara. Luego de un rato los ex-Trhee Lights salieron acompañados de cinco jóvenes, un pelirrojo que cruzaba los brazos debatiendo ardientemente con una chica de cabello negro y ojos chapopote, uno cobrizo que estampaba en su mirada miel lo solemne, un muchachito, el más chico de ojos negros y extrovertido corte en su cabello azul claro, que intentaba ser intermediario de los que discutían, por ultimo un hombre de alba cabellera, moreno, preservándose serio.
– "¡Hola Bombo…!"–pero sus palabras se agriaron al ver a la chica junto a Mamoru y en su mano un anillo de bodas–
Los saludos se dieron entre todos. Taiki observó a su hermano en un debate interno, costándole mantener la sonrisa, entonces emprendió a sus compañeros a presentarse.
– El mas risueño, de menor edad, con una agradable y traviesa sonrisa se mencionó – "Soy Reima… el que se encarga de los efectos de sonido, él más inteligente del universo, ella es mi hermana" –señaló a la pelinegra con orgullo–
– "No te da vergüenza ser hermano de una Vaca Loca" –expresó de lo más divertido el pelirrojo–
– "¡Imbécil! Tengo nombre…"–gritó la agredida. Prosiguieron con su debate–
– "¡Amm!" –con una gran gota en la cabeza Yaten no tuvo más que presentarlos por ellos– "El gruñon pelirrojo se llama Lexus es el bajista y la chica… es Zer es nuestra cantante"–
– "¡Un placer! Princesa" –se inclinó el de cabellera durazno, en una caravana caballeresca– "Hávarður, por el momento soy el representante"
– "Mi nombre es Eideard, soy el príncipe de Aryanê…" –sin perder su compostura de serenidad prosiguió– "Necesitamos hablar… de algunas cosas con ustedes Príncipes. El asunto es delicado…"
Luego de un rato pasaron a un privado y Eideard tomó la palabra, contándoles de su búsqueda de la princesa del Universo, adempero a ello, había más.
– "Hemos detectado en este planeta a la Soberana Universal y una de las fuentes de la energía principal es usted, Princesa Serena"
Tanto Ami, como Usagi y Momoru extendieron los ojos en rapaz desazón. A la princesa de mercurio le agravo el peso… ¡era verdad lo que decía Seren! Tenía razón completa... Salvarla del cruel destino que enfrentaba contra El Señor del Eter, él feroz villano que deseaba beber su sangre y comer de su cuerpo, lo mismo que les contaba el hombre de cabellos níveos, añadiendo su procedencia Real…
– "Por lo tanto" –habló Hávarður– "Venimos para llevarnos a su Majestad Serena para protegerla…"
– "¡Me niego!"–encrudeció la mirada Mamoru, castigando la mesa con sus manos, al darle un azote– "¿Qué sabemos de ustedes?"
– "¡Momo-Chan!" –susurró la rubia de coletas y odongos tratando de frenar el impulso de su esposo–
– el de ojos fuego, que cruzaba sus brazos, clavo profundamente la mirada en Endymion, al grado que lo hizo tambalear– "¡Terrícola impertinente!, Te opones a los designios de gente con más poder que el tuyo para proteger a esa rubia, ¿O acaso sabes a que te enfrentas?"
– El príncipe terrenal prosiguió, algo intimidado por Lexus– "Entonces si saben su objetivo… ¿Para qué arman alboroto con una banda?"
– "¡AH! Pues…" –expresó la pelinegra con un dedo en la boca– "Pensé que sería divertido" –fue apoyada por Reima que meneaba la cabeza contento–
– "¿Divertido…? Gracias por recordarlo ¡Tu mocosa…! luego que has venido de colada, Debería matarte…"–amenazó el príncipe de príncipes a Zer, comenzando la riña–
–Delante de la pelea Seiya alzó la voz, dejando que los locos se mataran con sus palabras– "Yo mismo no lo comprendía… cuando me enteré quien realmente soy"
– "¿Realmente?" –Usagi frunció el seño, mirándolo con sus hermosos celestes directamente–
– "¡Sí! Bombón…"–se atragantó un poco, percibiendo como si fuese ayer los recuerdos de su vida pasada– "El príncipe del Sol… Antar"
Tras las palabras del pelinegro de zafiros, la confusión venía a su amiga de dorados hilos lustrosos. Ami no lo comprendía… ¿Por qué Usagi sonreía en momentos? ¿Por qué al oír ese nombre, Antar, un resplandor divino la invadía?
Seiya no dijo nada más, sus recuerdos quedaban en eso… recuerdos. Pero aún enfrascados en la ardua contienda, Ami detectó como las obsidianas de la única chica del nuevo grupo se enfrentaban a un dolor inmenso, al posarse en Seiya y Serena.
El ultimato se había dado, se la llevarían con ellos el día de mañana, sin importarles cuantos se opusieran. Al salir del cuarto privado una mujer rubia, de peinado extravagante y ropa exclusiva de diseñador, con enormes gafas negras en su cara esperaba a unos metros del lugar. Se escuchaba de ella marcar el paso con golpeteos que provenían de sus pies, en señal de no soportar más sus propósitos. Dejó pasar frente a ella a Eideard y Hávarður, los que salían con prisa. Hasta tener enfrente a Mamoru él que elevó sus cejas y desorbitaron sus ojos al tenerla cerca, mirando a la mujer que agachaba la cabeza tomándole del brazo a Mamoru.
– "Soy la amante de Mamoru y vamos a tener un hijo… un hijo que no has podido darle" –le mencionó orgullosa y sin contemplaciones de herirla–
– "¿QUÉ?" –¡Mentira…!, ¡Mentira…!, ¡Mentira…!, se podía escuchar en los ojos azul cielo de Usagi, que sonreía cortadamente al no creer–
– "¡No le hagas caso!, ¡Es una loca!" –respondió Mamoru rabioso, ojeando con odio a Ceres–
– "Loca, pero con pruebas…"–sacó de su bolso un puñado de fotografías que lanzó al pecho de Usagi, sosteniendo un CD– "¿Quieres más? Puedes vernos haciendo el amor en este film" –meneó el disco, con una resplandeciente sonrisa–
Las imágenes eran lo suficiente explicitas, haciendo caer de rodillas a la Princesa de la Luna. Ami sintió la mirada de su princesa, de su amiga, pidiéndole que eso fuera un sueño, pero de la peliazul le entregó la confirmación con el juego de vistazos que rehuían de esos celestes llorosos. Seiya engarrotó sus manos envolviéndoles en puño y sin pensarlo dos veces se abalanzó contra Mamoru dándole puñetazos encorajinados. Zer gritó desenfrenada "No Seiya", al momento que Usagi lloraba a mares agitándose con los cuadros inmorales y pornográficos arrastrarse por su conciencia. De no haber sido por Yaten, Taiki y Lexus, Mamoru hubiera resultado muerto.
– "¡Prometiste que la cuidarías!, ¡DIJISTE QUE LA AMABAS! ¡Sabía qué no podría confiar en ti!" –gritó Seiya, con unos Zafiros endemoniados… despegándose de los que lo encajaban, cargó a Usagi en sus brazos– "Pensé que interponerme entre ustedes sería imprudente… Pero me equivoqué…"–salió con ella del ahora baldío local–
– "No esperaba esto de ti…"–con una angustia crecida de sus entrañas, Ami le condujo a su… infiel príncipe Endymion–
–––*
Eso había pasado ya varios días… fuera de las palabras de sus guardianas lunares y con el alma hecha pedazos. Usagi no quiso regresar a la mansión Chiba, prefería olvidar todo de su destino, encerrándose en el cuartel de las Majestades.
Selene había escuchado el relato de la boca de Ami, algo entrecortado y tímido… preguntándole que debía hacer. Y la dulce pero rara Seren volvió a sonreírle esquizofrénica citándola el viernes por la noche en un lugar de departamentos privados.
– "Siempre a tiempo, Ami-chan" –sonrió la muchachita con un fulgor malvado en sus aguas marinas– "Sabes, por eso quiero que tú seas la líder de las scout… Eres inteligente e idónea. ¡Aunque aún te falta aprender unas cositas!" –otra vez ese despliegue de locura, que sólo expresaba con ella– "Y hoy aprenderás la primera lección…"
La condujo por el edificio de apartamentos. Hasta llegar a la suite presidencial. No sabía como lo hacía pero pasó desapercibida del resto de personas. No fue que ella le aludió; "Nadie presta atención a las que son silenciosas… las calladas e introvertidas, eso Ami-chan es un arma poderosa" Abrió la puerta con su poder encontrándose a una mujer con un cigarrillo en los labios dando vueltas en la habitación en señal de desesperación, diciéndose "Ya lo había dejado… pero ese Mamoru… como se atreve a". Ceres, una mujer rubia, giró su cara encubierta en una mascarilla verde aguacate, se sorprendió al verlas atravesando la sala, Selene alzando su cara altanera.
– "Así que te gustan los casados ¿he?" –carcajeó lunática la pelinegra– "A veces Ami-chan, no podemos ser piadosas" –caminando a una fotografía, donde estaban Ceres y Mamoru, la que contemplaba, delineando el marco con su dedo índice, algo celosa, un aspecto que la señorita Mizuno tomó por coraje al interponerse la actriz entre Usagi y Mamoru–
– "¡Largo de mi casa!" –tomó el teléfono para llamar a la guardia de la edificación–
– "¿A quién llamarás?" –su carcajada fue más espesa y despiadada, cuando hizo fluir de ella una energía magnética que envolvió la habitación atemorizando a la pobre actriz– "¡No mujer! No uses esas patrañas con migo… " –con el mismo arrojo extendió sus manos para embarrarla en una pared, dejándole pegada a ella, la giró de cabeza– "A veces Ami-chan, no podemos ser piadosas" –mencionó dulcemente, casi murmurando, tendiendo sus pasos suaves por la habitación, pidiéndole a una paralizada Sailor que tomara asiento, pues el show comenzaba– "Pero no por ello debes ensuciarte las manos de sangre"
– "¡Por favor! ¡Detente Seren-chan!" –lo captaba fácilmente, las pretensiones de Seren-Selene, horrorizada intentó escapar del cuarto, pero la puerta estaba sellada a piedra y lodo, podía escuchar la voz de Ceres ahogada gritar pidiendo piedad, asustada, no comprendiendo el evento… Ami, se tambaleaba exasperada por salir del lugar–
– "Mira Ami-chan, no sabías que esta mujer posee no solo el poder de destruir el imperio del que tanto hablan Setsuna y Michiru… Sino una parte de la Princesa del universo, que fácilmente puede llegar a Usagi-chan" –apretando con más fuerza aquel efluvio dominador en Ceres, provocó un resplandor uniforme, que provenía de ella. Ami ya lo había sentido en Selene, el mismo poder pero en crudo y bruto– "Si llegase a manos de Usagi, ella podría ser identificada por Éter con sensilles…"
– Eso indujo el cambio de postura en la guerrera de Mercurio– "¡Debe haber otra forma!"
– "No la hay…Muere para deja vivir"–contestó al punto de desvanecer su rostro–
– "Pero está… embarazada" –fue la escusa que emprendió con valor, teniendo su puño en el pecho–
– "Si amara tanto al bebe, no estaría fumando… A veces la piedad es para los cobardes. ¿Eres cobarde? ¿Eres tonta?, ¡Claro que no!, por eso te elijo como la líder de mis protectoras… y hoy te enseñaré una lección, que por mi amada hermana soy capaz de todo. ¿Tú eres capaz de todo por protegerla?" –Acelerando el proceso, incitando a la sangre que corría por las venas de Ceres se escurriera a la cabeza aglutinándose, sin embargo eso no mató a la mujer… fue un ataque al corazón pues tal malestar fue el principio de toparse con Mamoru, cuando había arribado a Japón por una firma de autógrafos–
Selene no mencionó sus verdaderos propósitos a Ami… Jamás hablaría de ellos. Hace tantos siglos que permanecía en el firmamento, muerta en vida, conservando un pedazo de lo que alguna vez fue… retaba a la muerte, retaba al destino y ese día era la prueba de ello. Ceres era su reencarnación, no se explicaba como el destino le jugaba esa mala pasada. Cerberos le había confesado que en la tierra existía una parte de ella que la ponía en una grave situación entre permanecer en el cosmos cual sus recuerdos y sus propósitos o olvidar sus atrocidades dejándola fuera del sistema del fragmento que cargaba en ella de la Princesa Universal. No permitiría que eso sucediera. Matando a su yo del futuro tenía asegurado el éxito de continuar salva… Aspirando profundamente un aire que calaba en sus huesos… la mujer volvió a la vida.
En tanto Ami… En tanto a la pobre Mizuno… la queja en ella se quedó callada, el temor, la agonía de ser cómplice de un asesinato… pero esas palabras que provenían de Selene circundaban sus cavilaciones; "A veces la piedad es para los cobardes. ¿Eres cobarde? ¿Eres tonta?, ¿Tú eres capaz de todo por protegerla?, Guardemos el secreto… Para devolverle la felicidad a Usagi-chan" Sin duda no era una cobarde, ni una tonta… había dado la vida por salvaguardar a Serena, a su amiga… ¿pero quitar otra? Las reflexiones salpicaban en ella, como una fuente de los deseos a la posa… ¿Sería apta de todo para salvarla de convertirse en… La princesa del universo?
–––*
Días más adelante. La tarde se enfriaba para dar paso a la noche, tanto Inners como Outers estaban reunidas en el Templo Hikawa. El descontento de las Sailors, a su Princesa, era inconcebible. ¿Cómo se atrevía a dejar a Mamo-chan? Sí el era tan bueno. Las dudas rondaban acerca de aquello que llamaban Princesa del Universo, lo discutieron por horas. Luna y Artemis no tuvieron otra opción que aclarar las perplejidades de las guardianas. Contaron de lo poco que sabían… dejando de lado la vieja historia de la Luna y el Sol, de igual manera la de Sailor Demeter.
Había una incomodidad potenciada en una de ellas, diferente al del tema principal. Una cosa llevó a la otra, propiciando a Michiru levantarse estrepitosamente contra Haruka.
– "¿Cómo te atreves a decir eso, Haruka?" –la furia podía olerse a kilómetros– "¡¿Ya les dijiste?!"
– "No tengo nada que decir de mi vida privada" –aclaro la rubia ceniza evadiendo todo lo que su compañera le alegaba–
– "¡Claro!, ¡No les dirás! Pero yo sí… Pido inmediatamente que Sailor Uranus sea recluida del grupo" –apuntó arrugando sus hermosas facciones, que en ocasiones cubría un mechón inquieto de su cabello mar–
– "¿Qué pasa?" –preguntó Hotaru escéptica a los hechos–
– "¡Haruka está esperando un bebe!" –eran los celos que la impulsaban a derretirse en la ira y gritar de mala manera lo que podría ser una noticia maravillosa– "¡Embarazada! De Dios sabrá quién… Arruinando todo"
Simplemente las cosas se empeñaban a pasar de maneras absurdas, prendiendo la mecha a una dinamita futura en el grupo. Rei y Minako intentaron calmar a la cólera de Neptuno, a la par que sus mares interiores se agitaban clandestinos.
– "No te metas en lo que no te importa Michiru…"–respondió saliendo aceleradamente del templo, tan irascible como Michiru–
Pronto sintió una mano jalarla, Makoto estaba preocupada por Uranus, en su condición psicológica podía accidentarse. Por otro lado sabía que la presencia de Ami y sus sabias palabras podrían calmarla. La alcanzaron en las escaleras. La serena del equipo no sabía que decir, aún mantenía la cara antes de morir de Ceres, lo que la anteponía en una desestabilidad racional, pensando un poco egoistita de la manera que Michiru se manifestaba.
– Makoto abrazó a Haruka– "No sé qué decir, perdona"
– Al menos eso cambió la turbia expresión que exteriorizaba Haruka, por una sonrisa– "No tienes que decir nada…"
– "Debes estar contenta, un bebé es un milagro y es el fruto sagrado que trae la felicidad" –comentó con dulzura la Sailor del Trueno–
– "Es solo que… ¡Hay Michiru!" –suspiró, cómo no se había dado cuenta su amiga de antaño que ella encubría sus temores en el tempano masculino que había forjado–
– "¡Ya! ¡ya! Olvida un poquito eso y dime… ¿Quién es el afortunado?" –emocionada se vio en la necesidad de ponerse en modalidad Minako, para cambiarle el tema–
– "Un niño bonito… ¡Tsk!" –resopló en su ironía– "Piloto del Nascar… llamado André Labeau…"
–––*
Pero el amor no rondaba solamente en ese lugar, ¡definitivamente no! Luego de varios momentos a solas… una pareja se negaba el uno al otro lo que florecía tan hermoso como primavera. En una de las ocasiones al ver tan triste a su dulce Bombón y Seiya caminar por la calle pensó en animarla comprándole cualquier tontería que veía, pero un oso de felpa en un aparador llamó su atención. El tendero era un hombre de piel negra con cabello rubio claro, algo misterioso, pero que le aseguró que ese pequeño obsequio sería maravilloso, tras una gaveta, el hombre, sacó un alhajero con adornos florales y sonriendo le dijo con voz profunda.
– "Estos se venden mucho, son cajitas musicales, con una melodía que puede componer usted… Los esposos los usan cuando sus mujeres están embarazadas… ¡recomendable!"
Seiya lo compró, se había imaginado tonterías… tonterías que ya Zer le había puesto en tela antes de llegar a la Tierra.
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–"¿Qué quieres? ¿Por qué continuas persiguiéndome?" –le preguntó a la chica que posaba frente de él al pasear por los castillos de Lexus, pues lo acosaba mirándolo continuamente–
– "Ya no lo resisto… ¿Sabes cómo me llamó? ¿Quine soy?" –enfadosa le lanzó la respuesta con preguntas, la misma conducta de la mujer que extrañaba al desesperarse–
– "Zer, la hermana de Reima… La princesa de Reimer" –afirmó a lo que ya le habían develado, casi arrancando una carcajada al verla rabiar–
– "¡NO! ¡NO!" –le había tirado tantas indirectas, ¿estaba tonto? ¿O se pasaba de ingenuo?– "Me llamo Seren Kou… ¡Seren por la prima de mi madre y Kou por mi padre!"
– "¿Kou? ¿Eres de la Tierra?" –intuyó el apellido fuera de la galaxia en la que se suponía era originaría– "Así que no eres hermana de Reima"
– "¡Hay no puedo creerlo!" –chorreándose, cual imagen de la pintura "el grito" de Edvard Munch, pataleó en rabietas como una pequeña– "Se acabó…" –anverso a él desprendió una luna en su frente y aquellos luceros tan negros como el abismo colorearon en preciosas jemas amatistas y su delicado cabello oscuro se moderó a uno frió castaño–
–Tembló al ritmo que su cuerpo destemplaba en sudores fríos– "¿Q-qué? ¿Qué?"
– "Si... Mi papá fue un famoso cantante de la Tierra enamorado de una princesa lunar y a mi Madre rubia le gusta usar Odongos" –más pistas no le podía darle, más directa no podía ser–
– "¿Y por qué siendo hija de un bombón… no usas esas inquietas coletas? –ya le sacaba una sonrisa, después de la infartante impresión–
–"Uno, odio el rosa… Dos, no me gustan esas bolas en la cabeza… ¿Qué? Quieres que parezca antena parabólica doble… Tres, no soy una infantil, Cuatro, prefiero no ver historias fantasiosas, Cinco no soy bruta y Seis… ¡Olvídalo! No soy una chiquilla de esas"
¡Sí, sí!, ¡lo que tu digas!, era el pensamiento que posaba en Antar… Infantil, con esos arranques pueriles que le daban…
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Emprendido en ese dulce acontecimiento, se adentró al final del negocio, pensando en que canción podría componer, la música estaba lista… pero la letra nada le venía a la mete. El negociante con una sonrisa picara le ayudo y así… en conjunto;
– "Sueña como estrella, mi divino resplandor, que el sol resguardara tus ensueños. Duerme plácidamente mi amor, que la luna velará tus ocasos risueños. Eres esperanza, eres alabanza, la estrella de un hermoso corazón. El universo vendrá a ti para ser clarificado, la calidez del fulgor etéreo mudará lo sombrado, si pierdes razones, nuestra amada hija, no olvides nunca la sortija… y sueña con anhelos del mañana, que el hoy te daña. Sueña como estrella, mi divino resplandor, que el sol resguardara tus ensueños. Duerme plácidamente mi amor, que la luna velará tus violáceos risueños." –una letra a su total gusto, pues el oso de felpa, que en el collar decía, Sortija Star sería el guardián de sus sueños, aunque algunas palabras las interpretaba de manera diferente… muy diferente–
Pagando por los servicios, se retiró. Dando algunas visitas mas a los locales.
Finalmente llegó al apartamento, en el cual estaba Usagi. Miraba por la ventana, tan pegada a ella que su copete rubio estaba despeinado. Una voz infantil la sacó de sus pensamientos tristes… un tono gracioso.
– "¡Mi nueva ama esta triste! ¡BUAAAA!" –gimió el oso moviéndose a la par que unas manos le dirigían como títere– "¿está enferma? ¡No! ¿La asustó una araña? ¡Tampoco! ¡Comamos golosinas y golpeemos almohadas…!"–propuso el muñeco– "¡Ya!, fuera tanta lágrima… ¡o me suicido por el escusado!" –amenazó con esa voz cómica, desprendiendo una carcajada en la rubia de odongos–
– "¡Oh! Creo que me he enamorado a primera vista… ¡Qué ojos tan preciosos!, son joyas del cielo… ¡Que sonrisa más encantadora! ¿Estaré viendo un ángel?" –repuso el afelpado–
–"¡Seiya!" –un suave regaño, que desplazaba lo ánimos tumbados–
– "¿Entonces qué?" –se levantó– "¿No quieres los dulces?" –meneaba las bolsas de los caramelos favoritos de su bomboncito– "¡Ah! Tendré que comerlos yo sólo"
– El estomago le crujió, picaba la comida desde aquel día, a veces perdía el apetito, sonrojándose por el sonoro rezumbido de sus entrañas– "¡AHHH!, Dame esos dulces" –se paró rápidamente, tratando de alcázar una de las bolsas–
– "A cambio de algo" –guiñó un zafiro Seiya–
– "¿Ah?" –sintió los brazos de Seiya apegándola a su cuerpo atlético, el rostro del pelinegro muy cerca a su cara, no supo porqué, pero cerro sus ojos, su respiración se agitaba, el descontrol total–
– "¡Vamos a comer decentemente!" –Sí, los labios de Usagi eran tentadores… pero no se aprovecharía de la debilidad en la que estaba–
Así se llevaba los días Seiya, entre bromas , consintiéndola con regalitos y comida chatarra… procurando siempre que comiera de lo mejor. En la ciudad los Entes se explayaban sínicos… La vida de las Inners y la Outers se sometían a cambios irreverentes. La pandemia avanzaba más rápido de lo que creían
–––*
Makoto, hacía unos días en la clase matutina observaba a un chico de gafas intelectuales y cabello azul gris claro… Le parecía al Dimando que una vez enfrentaron cuando Chibi-Usa había venido del futuro… Sí, lo recordaba… ¿sería este el motivo que obligó a su princesa a erguir Tokio de cristal? Entonces les quedaba poco tiempo. Pero el muchacho la sacó de sus conjeturas.
– "¡Señorita! Se le cayó el bolígrafo" –le dio el objeto–
– "¡Etto…!"–no sabía que decir, estaba ruboradísima, miró a su alrededor notando que el aula se encontraba sola– "¿Apoco ya salimos?"
– "Hace quince minutos" –el chico, de ojos diamante, se llevó su maletín al lomo, dejando una mano libre con la que se rascó la cabeza– "Pensaba… no lo tome como descaro… Pero, le gustaría ir a tomar un té a la cafetería cercana"
¡Una invitación!, resplandeciendo en la gloría, se levantó rauda, no dejaría pasar la oportunidad.
– "¿A mí?" –no lo creía… ¿era posible?–
– "No veo a nadie más en el salón" –sonrió ladeando la cabeza para recordarle el detallito– "Señorita Kino"
La fuente de sodas más cercana, se encontraba a unas cuadras… Makoto no sabía si llorar o reír… Un chico la invitaba a salir, hacía gestos de emoción cuando no la veía.
Llegando al establecimiento, se sentaron en una mesa para dos, él le recorrió la silla y pidió la carta como todo un Príncipe de cuentos de hadas. ¡Estaba guapísimo! con esas actitudes se ganaba el cielo. Conversaron por un momento, cosas triviales; de sus gustos a sus hobbies pasando a los oficios de las tardes. En la amena plática, se le vino a la mente una pincelada tirada al aire, mucho blah, blah, blah y ni siquiera sabía su nombre.
– "¡Qué vergüenza!" –exclamó Makoto, encogiéndose de hombros–
– "¿Por qué?" –arrugó lindamente el seño el joven–
– "No me he presentado y no sé su nombre, pensara que soy una chica descortés" –colorada, sumamente colorada– "Kino Makoto"
– El joven sonrió, le encantaba aquella mueca de timidez que le ofrecía la chica– "Ya nos conocimos… alguna vez... en malos términos, según me cuentan" –suspiró– "Dimando Dormód, a sus órdenes bella princesa"
– ¡Princesa!, ¡qué lindo se escuchaba!, el grana inundó sus mejillas como su mente los ensueños… hasta que… Un momento, dijo Dimando, La sonrisa como se dibujo se fue– "¿No vendrás ha…?"
– "¡Para nada! Soy un hombre diferente, eso te lo aseguro"
De aquella plática hubo muchas más…tantas que ni se imaginaba en que terminarían…
–––*
El tiempo se la comía, no se había imaginado que pretender ser una artista fuera tan cansado… Minako se saboreaba los velos del triunfo… cuando un balde de agua fría se le hecho en la cabeza… Literalmente. ¡Bueno, bueno! No un balde, pero si un chorrito de H2O, que caía sobre ella.
– "Sigues soñando" –le comentó una vocecilla algo enfadosa a los oídos de la rubia–
– "¡AHHH sí eres tu Yaten…!"–remangándose la blusa, apretó los puños–
– "Una de cal, por las que van de arena… recordando lo molesta que eras Minako Aino" –sonrió Yaten, al que parecía que las vitaminas y el aceite de bacalao le surtía efecto, pues estaba mucho mas alto– "¿Estarás ocupada?"
– "¿Cómo para qué?" –arqueó las cejas, dudosa de esa pregunta. Alguna misión, un mensaje de la resguardada Usagi–
– "Para ser mi prometida" –afirmó el de pelo platino, sonriéndole sátiro–
– "¡No estoy para bromas! ¿No te fue suficiente con la refrescada?" –seguro se burlaba de Minako Aino… la Diosa del amor… sin novio, lo que la llevó a una profunda reflexión… Cómo siendo Venus, ni un perro la pelaba… Roñosas contrariedades de la vida. Mientras caía en todos esas ideologías guasonas Yaten le aclaraba el punto anterior–
– "No estoy bromeando, lo digo muy enserio" –su cara era seria, pero la rubia estaba perdida en el devaneo de sus conjeturas– "Cuando partimos de aquí… empecé a pensar mucho en una rubia de ojos azules… con un ridículo moño rojo en su cabello para su edad" –misma escena el hablando de sus verdaderos sentimientos, en lo que ella sumergida en la contrariedad– "Día y noche necesitaba verla, decirle unas cuantas cosas e iría al punto, sería claro –Mina continuaba perdida, perdida en la desventura de su vida observando como movía la boca Yaten– "Al punto… el hecho es que me gustas Minako y mucho"
–Espera, espera… eso la reintegro a la sociedad que se movía acelerada–"¿Qué me decías? ¿Qué te gusto?" –¡Hay Minako! Que distraída era…– "¿Todo lo que me decías sonaba bonito?" –arrugando la boquita y juntado simultáneamente sus dedos índices con el juego que la hacía ver inocente e infantil– "¿Podrías repetírmelo?"
– "¡Minako!" –refunfuñó– "¡Que flojera…!"–se echo a un lado el copete metiendo sus manos en las bolsas del pantalón– "¿Entonces qué? ¿Estás ocupada?" –volvió a preguntar–
– "¡Am! Pues depende… si es verdad o no…"–le advirtió meneando el dedo índice de su mano derecha, en término de atención–
– "Qué mejor que en los camerinos…" –arrodillándose, sacó de su bolsa una cajita naranja pastel y la abrió– "Aino Minako…"–la gente se empezó a juntar como moscas sobre la miel… ¿ese era Yaten Kou?, no había duda. – "Se mi compañera eternamente…"–el anillo tenía forma de corazón, un corazón de una piedra mística en color ámbar, que posiblemente no pertenecía a la Tierra–
Infartada… hiperventiló cuantiosas veces. Su pobre cabecita no lo soportó y antes de decir sí… no, corrijo, se semidesmayó, despertó un instante, se puso el anillo, dijo "SI" y volvió a desplomarse.
La noticia corrió a los alrededores, disparándose como informe de última hora, con chismes, especulaciones y demás historias… Los días pasaron para ellos dos, en cálidos sobresaltos. Yaten un chico poco cortés y frío… Minako una chica soñadora y muy dulce… ¿Qué resultado podría tener eso? (N/A: Hasta yo me asusto) Sin embargo a Yaten lo que menos le gustaba era perder su tiempo y que en el curso de eso se cohibiera, dejando pasar su fuerte decisión. Y Minako ya le había sacado unas cuantas canas… Plateadas por cierto… en sus encuentros pasados. Esas canas le ocasionaban extrañarla mucho… ¿No era el momento de que pagará por ser tan irreverente con él? Reuniendo que por esas canas, no dejaban que se apartara de su corazón y sus abatimientos diarios, la linda Minako Aino. La Venus de Yaten.
–––*
Esos eran los sucesos que le contaban a Ami, Minako y Makoto, en largas charlas de una, en cortas de la otra, según el orden de sus nombres. De lo que ahora palpitaba en sus esperanzas de tener alguien a su lado. Ami estaba tan ocupada en su propia historia, que el amor pasaba a segundo término, lo que creía hasta esa tarde cuando iniciaba las fechas de invierno. No obstante desde hace una semana se adelantaba el frío. Estaba en la biblioteca, leyendo un artículo del principio de la materia, que contenía su análisis completo, cuando un guapo joven se le aproximó, dejando caer una delicada y grácil rosa azul sobre la mesa. La acción la posicionó en jaque, haciéndola que volteara al dueño de la mano que aún sostenía la flor. El cabello castaño a la par de los ojos marrón del altísimo muchacho no ocultaba su identidad.
– "¿Taiki?" –entre sus titubeos se postró algo sumisa–
– "¡Hola Ami!" –un saludo que adornaba con una magistral sonrisa elegante– "Tengo boletos para la opera, ¿Quieres acompañarme?"
– "¡Lo siento! No tengo tiempo" –miró la fecha y la hora… sí lo tenía, el tiempo, pero de un estación acá se volvía fría y calculadora, algo diferente al resto de su linda inocencia y timidez. El permanecer tanto al lado de Selene le hacía desconfiar hasta de su sombra.
– "Hasta yo en ocasiones cierro los libros para regalarme un momento de entretenimiento" –alegó a su favor el castaño, pero las palabras de Lexus, se le vinieron a la cabeza "si, a las mujeres les gustan las cursilerías… pero también le gustan los atrevimientos–según formulaba el experto en mujeres, el Casanova y seductor– Sí se pone rejega róbatela y no le des tantos rodeos…" se sacudió las palabras y espero la contestación de la peliazul–
– "¡Sí! ¡Claro!, pero yo ahora no tengo tiempo" –sonrió, lo había aprendido de Selene… como fingir, tomando la rosa, la llevó a su nariz para olerla– "¡Gracias por el detalle! Es muy linda… No te hubieras molestado" –se levantó– "Ahora tengo que irme" –se inclinó en el estilo de respeto japonés– "¡Nos vemos luego Taiki-San!"
La evasiva lo puso en nocaut… pero durante los días anteriores al concierto, le rogó muchas veces, mismas respuestas… con la misma carga de sonrisas fingidas. A Ami le preocupaba que una relación la pusiera fuera de la jugada, tal como les sucedía a sus amigas. Perdidas en los lamentables estragos del amor… que las desviaban de la meta primordial; Proteger a Usagi y al futuro Tokio de Cristal. ¿Qué no les alarmaba que su princesa estuviera custodiada por unos extraños? Ideaba un plan con Michiru, Plut, Rei y Selene para sacarla de esa cárcel, aquellos seres la sentenciaban a convertirse en La Princesa del Universo… la estrategia comenzó a formarse en su cerebro claramente… mostrándole la respuesta. ¡Taiki! Efectivamente unirse a él le daría el poder de inmiscuirse a la fortaleza. Usaría su debilidad. Entonces ya tenía tiempo… entonces comenzaba a salir una que otra vez con el castaño, permitiéndole besos, cariños y obsequios lindos… A veces tenían que huir de los paparazzi camuflándose con el entorno o saliendo por los lugares más disparatados…
Pero la Sailor de Mercurio no contaba que… era un ser humano, un ser pensante y con SENTIMIENTOS…
–––*
–"¿Cuándo aprenderás a cerrar tu bocota?" –gritaba el pelirrojo por todo el departamento escapando de los sermones y manotazos de una Vaca Loca–
– "Cuando dejes de burlarte de mi complexión…"–si, la chica estaba pasadita de peso, estaba consciente de ello y no le importaba, pero la forma en que se lo decía diariamente ese hombre por diablo de tercera no la calmaría– "Sabías que hay culturas que adornan a las Vacas… ¿Sabías que la Venus de Willendorf, la Venus de Laussel y la Venus de Milo tenían sus kilitos… y aún así eran adoradas? ¡Qué bruto eres enserio!"
– "¿Siempre tienes que tener la última palabra? Solo cierra el pico y desaparece de mi vista… ¡Como desearía no poderte ver nunca más! Pagaría a los Dioses" –se rascó la barbilla al punto de perder la paciencia–
– "¡Maldito seas! Juro por mi vida que un día en cualquier tiempo te arrepentirás de tus palabras" –la ira se recargó de diferente forma, sus ojos se mostraban vidriosos y se dio la media vuelta temblando de rabia, pero no lo dejaría así, así que nuevamente se volcó a él, le miro a los ojos, preparó sus mano derecha y un ¡Paz! fuerte, seco y determinado se estampó en la mejilla del pelirrojo, lego le escupió en la cara– "También te maldigo… con que las mujeres que pretendas te tunden de las bofetadas que mereces" –hecha la furia se dirigió a su recamara, nadie ponía atención. La verdad eso se había convertido en el pan de todos los días, excluyendo esa ofensa que dejaron pasar como una hormiga en el suelo–
– Limpiándose el escupitajo definió que no dejaría pasar ese insulto. ¿Qué se creía esa hija de la chingada?, le daría un poco de su propio chocolate, sólo que a su estilo y la persiguió a su alcoba. El lobo tocó y tocó la puerta y como el cerdito no abría sus palabras sensibilizó– "¡Quería disculparme! Sé que me pase" –El lobo sopló, delicadamente sopló y de la puerta un ¡crack! sonó, Pintando una sonrisa despiadada en los rubíes del pelirrojo, entrando al cuarto la puerta tras él cerró–
– "Necesitas golpes para reconocer tus errores" –colocándose en Jarras, decía victoriosa, mientras el pelirrojo se conservaba de espaldas a ella tocando la perilla, a la que sambutió el seguro silenciosamente–
– caminando a ella la jaló del brazo y prendió el sistema aislante de ruidos al exterior, provocando que la chica iniciara a desconfiar al alzar su ceja izquierda y sumir la derecha. Lexus suspiró– "Shhh… no hagas ruiditos…"–susurró al oído de la pelinegra– "Sabes que no soy muy bueno para confesar mis sentimientos… y no quiero que… por eso puse el silenciador…"
–si claro y ella era una tonta que se dejaría embaucar por ese mediocre… le seguiría el jueguito. Bajó la cabeza y simuló un temblor– ¿De qué hablas? –se postuló sumisa. Ya la tenía en sus manos… eso creía Lexus… la apretó de la cintura y acarició su rostro perlado, pero algo andaba mal… era esa fragancia molesta a Lirios que no podía sacar de su cabeza... una razón por la que le rehuía, zarandeó su tormento perfilando aquel redondo rostro al suyo, cuando esta se le escapó tirándose a al colchón– "¡Lo siento!, pero mi papá no me da permiso" –y se echo a carcajear– "A debiste ver tú cara… ¡JUA, JUA, JUA! –se burlaba de él, nuevamente, lo que sacó de sus casillas al Príncipe–
– "¿A sí?" –y el lobo se lanzó a la caperucita esposándola con sus manos, y está apretó sus ojos en repudio– "Deberías ver la tuya" –Lexus la abarco con un beso agresivo, un chispazo recorrió su cuerpo… la fragilidad se descaraba en él… ¿Le estaba gustando? Cuando de pronto sintió impactar su cara contra la almohada, cuando giro su vista vio a un chico que se le hacía familiar–
– "¡No quiero que vuelvas a acercarte a mi novia!"–sonrió galante el joven de cabellera castaña clara y de intensos ojos verdes, que tomaba de la mano a la chica– "Me costó mucho conquistarla"
– "¡¡Sigvard!!" –comentó ruborizada Zer–
– Lexus se levantó algo molesto pero la verdad no comprendía la razón– "¿Por dónde entraste?"
– Sigvard señaló una ventana, que se encontraba abierta–"Por ahí..."
El lobo cerró la puerta, puso el sistema silenciador, tomo a su porcina presa… no obstante se le olvido la ventana y al leñador…
–––*
El invierno se transformaba en una primavera repleta de amor, cada quién tenía su pareja correspondiente. Sin dudarlo esa noche hacía mucho frio en los corazones solitarios, unos se preguntaban qué diablos ocurría, otros no les interesaba y algunos perdían la cabeza por su aislamiento… Pero para Usagi y Seiya las cosas daban la vuelta. El príncipe del sol aprendió a conquistar el corazón de una Luna triste, con sus bromas, sus palabras de aliento y más que nada su sinceridad... Esa noche hacía mucho frio… mucho, pero mucho, frio…
– "Traje un par de cobijas mas" –cargaba en sus manos un par mas de cobertores–
– "¿Tu cuarto sigue mojado?" –inquieta observaba al pelinegro de mirada traviesa–
– "¡Oups! No se ha secado... Dormiré en el sillón…–con una resplandeciente sonrisa–
– "¿No han intentado calmar a Zer y a Lexus? A este paso destruirán el departamento…"
– agachando la cabeza una gota enorme apareció en su cabeza– "Créeme… ya se nos acabo las esperanzas, aunque con la llegada de Sigvard…"
– "Aproposito… ¿No duerme Sigvard en el sillón?"
– "No importa Bombón… aún queda el suelo" –no despejo ese gesto ameno y alentador–
– "¡Estás loco Seiya! Hace demasiado frío y recuerda que los experimentos de Reima estropearon la calefacción" –la casa de locos podían llamar a ese pequeño departamento– "¡Duerme aquí!" –abrió el alhajero permitiendo que la dulce melodía brotara inundando la recamara–
El sol encendió con fuego sus mejillas, negó varias veces pero los cálidos brazos de Usagi enredaron su cuerpo. El oso de felpa descansaba entre las almohadas de la cabecera, siendo testigo fiel del nacimiento de un eclipse.
– "No tengo miedo…"–murmuró suavemente la princesa, acurrucándose en la ancha espalda del hombre que aguantaba su respiración–
– "Usagi… no quiero… que por…"–sus ojos bailaban cuales joyas en la punta de un péndulo–
–meneó la cabeza en un no– "Seiya… no es por gratitud… es porque…. Realmente…" –buscaba las palabras precisas para dar marcha a lo que nació en su corazón al conocerle por primera vez, que se forjó a fuego lento, aquello que ponía resistencia por su fidelidad. Aquello que cuando Seiya partió de la Tierra aparentó no entender– "Te amo Seiya"
–Cogió delicadamente las manos de la fémina para enfrentarla a su suave pecho, llevándose el Te amo Seiya a las profundidades de sus sentimientos… los cortos meses que pasaron juntos, en épocas de Kakyuu, en estas... Los años de su pasado en recuerdos englobados en el milenio de plata– "Usagi… yo también te amo"
Sus labios se empaparon de sus alientos, un simple beso que ardió con las flamas del amor, un cariño que tanto uno como el otro reprimía. La puerta estaba atrancada, los inquilinos dormidos… y la noche tan fría… Pero ambas entidades procuraron que el calor llegase a ellos… permitiendo a sus cuerpos desnudos danzar en el canto envolvente de la pasión, el cariño y el respeto. Desfilaron sus bocas por su piel, circularon sus manos por la extensión de cada entidad, cruzaron sus ojos la senda del paraíso entre quedos gemidos del deleite… La hoguera prendió, prendió la llama de la aceptación de sus deseos, de su amor y de la venturada represión que en esa noche convertida en cálida se extendía al eclipse del Sol y La Luna.
–––*
La primavera se presentaba arrogante, coronando los pastizales con flores.
Cinco meses bastaron, desde la invitación a la opera– para concretar los planes de Ami, a base de tretas y falsedades que condenaron a Taiki, obtuvo el pase. Paciencia y enredarlo a las bajas pasiones, fue el artífice de su mejor cualidad. Ami se forjó a fin de la mejor arma de Selene, para permitirle raptar a Usagi de la protección de las Majestades.
– "¡Usagi-chan!, ¿no te gustaría pasear un poco?" –propuso la peliazul– "Aquí estás muy encerrada–
– "Pe-pero…"
– "Por los viejos tiempos, no pasara nada" –con su sonrisa gentil le aseguro– "puedes conocer a los hijos de Makoto y Haruka– Mercurio funcionaba para su princesa como mensajera del exterior, le había puesto en la mesa las cartas que procedían de los sucesos– "Además no asististe a la boda de Minako… Será un ratito"
– "Ami-chan, sabes que…"
– "Necesitas un poco de aire, has estado muy pálida y te mareas… debe ser por tanto encierro"
Los argumentos fueron convincentes. Para la cambiada Mizuno, ver tan juntitos a Seiya y su princesa le resultaba una calamidad. A escondidas se apartaron del edificio, pues el huir de los paparazis le enseñó técnicas de escape inauditas.
Dieron un rol por la ciudad, terminando en el Crow Center, donde ya estaban esperando todas las Inners y Outers. Haruka llevaba de la mano a un pequeño que apenas sabía caminar, un niñito de cabellos verde pasto y grandes ojos salmón, que le llamaba de cariño Doxy. Makoto llevaba dos carriolas, uno de los chicos recién nacido con el cabello del color de su madre, pero un fiero racimo de canas en cargadas a la derecha, el otro le llevaba por unos cinco o cuatro meses, de cabello azul oscuro con hilos blanquecinos repartidos en el bulto de su pelo lacio, sus ojos grises de lobo estaban resaltados por un delineado negro. El mayor lo llamó Zev y el menor Araz. Minako cargaba con una tremenda pancita, que la hacía verse muy linda. Michiru, quien también aprendía bastante de la primogénita lunar, se guardaba el coraje haciéndole cariñitos quisquillosos a Maddox, el coloquial nombre del hijo de André. De la misma manera pasaba con Rei, la que posaba una seguridad inherente. Plut no había ido a la reunión al igual que las parejas de las Scout quienes se habían prometido guardar el secreto del encuentro. En tanto Hotaru llegaría tarde, pues andaba ocupada en sus asuntos.
Hacía un rato que pidieron la carta, en el lapso conversaban de sus vidas, la guerrera de Mercurio se levantaba al escuchar sonar su móvil para contestarlo lo más lejos posible. Llegando su orden se dispusieron a emprender el ataque a los alimentos.
A Usagi se le había antojado tanto un helado repleto de chocolate y cerezas. Pero en la primera cucharada, la textura arenosa del cacao derretido, la mezcla de sabores entre la nuez y la fresa… le provocaron asco. Se levantó lo más pronto que pudo, perseguida por Makoto. Ami, quien estaba a lo lejos del resto, miró a la rubia de coletas correr al sanitario de damas custodiada por Makoto. Sus gemas añiles se agudizaron, no podía perderla de vista y cualquier cosa que dijera la princesa Serena era de vital importancia. Así que emprendió sus pasos tras las dos chicas sin que la notaran las demás Sailors Lunares. Entre abrió la gruesa entrada, escuchando el forcejeó que producía la boca del estomago de Usagi y otras cosas más…
– "¿Estás bien Usagi-chan?" –preguntó la avispada castaña–
– Bajó la palanca y tomó un trozo de papel higiénico para limpiarse la boca, se incorporó luego, dirigiendo sus pasos al lavamanos para enjuagarse la boca– "Sí… ¡no es nada! Algo que comí debió hacerme daño"
– Makoto sonrió, mirando el resplandor que emanaba a borbotones de aquellos preocupados celestes que intentaban ocultar su desasosiego– "¿Cuántos meses llevas sin regla?"
– "¿De qué hablas Makoto-chan?" –entrecerró sus ojos, sonriéndole con gracia– "Sabes que no he estado con Mamo-chan desde hace más de un año–
– "¡Vamos Usagi…! Dimando me lo contó todo… sé que Mamoru y esa actriz…"–fue un resopló profundo, al posar una de sus manos en su brazo izquierdo colgante–
– "Tres meses… pe-pero…" –sentía vergüenza, una muy grande, de confesarle los que sucedía en su corazón, raptado por un ferviente sol–
– "Seiya será un gran Papá, no te preocupes… es un gran chico que te quiere mucho..." –levantó la cara emprendida en las añoranzas del ayer– "Todos juzgamos mal al querer imponerlos a un pasado, sin siquiera pensar a lo que se enfrentaban… Algunas cosas terminan para que nuevas nazcan. Nada es para siempre Usagi-chan"
– sorprendida de lo que le decía, se atraganto con su propia saliva– "¿Lo saben las otras chicas?"
– "Minako, Haruka y yo… pero prometimos no decir nada" –cambió la charla– "¿No has ido a hacerte chequeos? ¿Lo sabe Seiya?"
– "La verdad… no. Tenía miedo que fuera verdad" –aprontó su rostro, pegándolo al espejo, se miraba deprimida–
– "¡Arriba ánimos, si no ese bebe va a nacer con cara de asustado…!" –la apapachó sobándole los brazos– "Tendrás que decírselo a Seiya, y qué tal si juntos dan una vuelta al médico"
– aquella postura de Júpiter la puso de mejor humor, corriendo a sus brazos para pronunciarle su gratitud– "¡Gracias Mako-chan!"
Tras esa noticia Mizuno se sintió enormemente ofendida, cómo se atrevían a guardar esos secretos y ponerla en tercer término. Sin embargo no era la única cosa que la molestaba, también estaba ese mocoso de nombre Reima… El que la desplazaba de igual modo presumiéndole sus excelentes notas en las materias que llevaba en la escuela, haciéndola el hazme reír del grupo. Le costaba creer verlo jugar y retozar todos los días, dormir en clase, perder algunas y finalmente lo tenía en mayor escala de inteligencia Usagi, que en ocasiones delegaba cuestiones de investigación a ese que a ella… Mientras sus esfuerzos y empeños se desvanecían en el aire. Otra cosa más que aludía provenía de una chica, Zer… la hermana de Reima, que por lo general pasaba largo tiempo con Taiki, consintiéndola y corriendo a defenderla cada vez que esa tarada se peleaba con el inepto del pelirrojo o bien tuviera una necesidad boba. Todo aquello la aminoraba… No dejaría que sus sentimientos de interpusieran ¿o sí?
Pasada la tarde, el grupo se situaba en un parque, para darles un paseo a los niños. Pretextos sobre pretextos de la peli azul llevaron a Usagi doblar sus decisiones de retornar a su nuevo hogar.
–––*
Le gustaba y mucho… era de esos muchachos medio locos y vivarachos que la sacaban de su rutinaria sequedad, lográndole carcajadas con cada cosa que decía. Hotaru pasaba un día muy interesante. Él le contaba de sus experiencias con su hermana mayor, la que era una vaga, poco consiente, totalmente rebelde, audaz, aventurera y su ejemplo a seguir. Le contaba anécdotas de sus otros dos hermanos menores, sus trillizos… los que estaban tan locos como él. Por la tarde la llevó a la feria, ahora daban un rondín en el parque tomando toda clase de chucherías y caramelos, corriendo de un lado a otro. ¿Cómo se habían conocido? Pues en los pasillos de la escuela, cuando el muy torpe probaba su prototipo de robot volador, el que se estrelló en la cabeza de Hotaru, haciéndola perder el equilibrio desparramando sus libros al suelo. Desde aquel día prometió enmendar su error invitándola a salir cada sábado hasta que él tuviera que partir.
– "¡Oye..!" –pregunto el peliazul claro– "¿Te gustan las mariposas?"
– "S-sí" –contesto de lo más tímida–
– "Pues…"–sacó de sus bolsillos un par de broches con alas blancas de mariposa colocándolas en su pelo– "¡Woow! Sabía que se verían espectaculares en tú cabello negro"
– un rubor corrió en el contorno de su cara, tocándolas una y otra vez– "¡Gra-gracias! Reima-Kun"
– "¡Je, je!" –el mismo color rojizo que emprendía en Hotaru tornó en Reima, para ocultarlo la aló de la mano corriendo por el parque, luego divisó a un grupo, en el que estaba la princesa a la que protegía–"¿Usagi-San?" –susurró–
– "¿Cómo?" –sintió las manos del príncipe de la sabiduría arrastrarla por el jardín. Se percató a donde se dirigía cuando las siluetas de sus compañeras de lucha se presentaban ante ella–
– "No debería estar aquí… Princesa" –procuró el joven, tomándole la mano a Usagi–
Ami estaba hastiada, otra vez ese Reima interfiriendo en sus planes. Una molesta enfermedad que azotaba cada momento que principiaba la salvación de Usagi. ¿La molestaría toda la vida? Respiró profundamente variadas ocasiones para evocar a su cordura, poniendo la mejor cara.
–El reloj del joven de capulines brillantes, inició a brillar en tono rojo chillando enloquecido. – "¡Diablos! Hay que salir de aquí" –gritó, jalando fuertemente a Usagi. Sus esfuerzos no fueron los suficientes. Los entes atacaban esparciendo el horror en el campo arboleo y florido–
Situación incómoda para algunas Scout, sus hijos venían con ellas, otras estaba en espera de… Ha emprender su trabajo… se transformaron rápido, al Reima, Hotaru, Minako y Usagi llevarse a los críos y buscar un paraje dónde guarecerse.
Un hombre se apronto frente a al grupo que se protegía, no se le miraban intenciones coherentes ni pacificas.
Luchando con todas sus fuerzas, sobresalían con nitidez las que permanecían del lado de Selene. ¿Qué dónde se encontraba Selene?
–––*
Dos llamadas en un día… Una para reportarle que tenían a Usagi y otra… para decirle lo de su posible embarazo. Una muy buena noticia ya estaba a un paso de alejarla de Endymion. Al que había servido como consuelo al morir Ceres y al tener fuera de su alcance a su hermana… Después de todo era suyo y ella era su verdadero amor. Cuando su hermana se había alejado, la pobre Seren se quedó en la mansión Chiba tan sola.
– "Mamo-chan" –comentó dulce– "Prepare algo de comer, seguro te encantara"
– "No tengo apetito, Seren." –decía sacándose la corbata, al tomar rumbo a su habitación–
– Le despreciaba nuevamente su comida… la evadía… todos los días. Ahora tenía un arma poderosa– "Estas tan preocupado por Usagi-chan" –muescó con repelió el nombre de su hermana– "¡Sabes! Ella está embarazada"
– acató pronto su atención, ¿embarazada? ¿Habrían ralentizado el proceso? – "¿Enserio?"
– "Sí, un bebe… De Seiya, tendrá unos tres meses… ¡ESPERA UN HIJO DE SEIYA!" –le mencionó sin recato, pensando que tales palabras pondrían en bandeja de plata sus intenciones… pero no era así–
– "¡Eso es mentira!" –cogió su chaqueta, marchando apresurado fuera de la casa–
El plato que tenía entre sus manos se resbaló, al igual que unas trágicas lágrimas que se filtraban desde sus anteojos, cayó de rodillas impactando su piel entre los vidrios del plato maltrecho. ¿Qué no lo entendía? Ellos... eran los que se debían amar… Se había esforzado demasiado para ser la mujer perfecta para él… La mejor ama de casa, atenta, dulce, inteligente, elocuente, economizadora. ¿Por qué?
–––*
Sigavard y Taiki, llevan a dar una vuelta a Zer, pues estaba hecha un volcán… Riñó tan fuerte con Lexus que por poco e incendia un colchón, ya habían inundado la habitación de Seiya, que les faltaba por quemar la casa. Un sonido los atrajo al ver gente corriendo en su dirección opuesta. Sin miramientos dieron al problema unas flamas atacaban el parque. Por ahí andaban las sailors. Una entregó fácil atención al trió, Sailor Mercury, la que observaba a Taiki abrazar a la muchacha… con tanto aprecio y cuidado… ¡Maldita Zorra! Los celos la tomaron de sorpresa, al aglutinársele la sangre en su cabeza. Deseaba alejar de su camino al estorbo lo más pronto posible. El otro chico de cabello castaño claro, tomaba un objetó, por la forma en que lo usaba, Ami asimiló aquello como un comunicador. A lo lejos diviso a Selene y le hizo señales a Uranus y Mars que siguieran los procedimientos para conducirse hacía donde se localizaba Selene.
Zer detectó la presencia de un acosador dirigirse a su futura mamá. Se zafó de Taiki y atravesó la explanada para ir a protegerla.
– "¡Tengo que matarte!" –mencionó un hombre de escandalizó color amarillo en su cabello, con un uniforme gris–
– "¿A quién matarás?" –preguntó con una enorme sonrisa la pelinegra de obsidianas redondas y abismales que se aplicaban en sus globos oculares–
– El hombre agudizó su mirada, reconocía la figura de la joven que lo retaba– "¡Así que el triunfo será doble!…"
– "¡¡DEMETER MAKE UP!!" –Zer, alzando su mano al cielo, sus uñas pintaron de color negro, mientras pétalos de lirios recorrían la entidad reduciendo el sobrepeso de su cuerpo, cada petar se transformaba en listón de tono violeta oscuro para forjar su traje, el pétalo restante pintó sus labios delicados de purpura intenso a la par de sus ojos– "Yo soy la Sailor del crecimiento… Lucho por la justicia y la evolución y te castigaré en el nombre de Deméter"
– "¡Qué ridículo!" –Carcajeó una peliverde con el mismo uniforme gris del rubio–
– "¡¡¡ARRRGGG!!! ¡Se los dije!" –Tenían que insistir las salirlos del futuro en la frasecita tonta que odiaba– "¡No importa…!" –sin dudarlo arremetió contra los agresores–
La evocación llevó a extender cuales platos sus vitrales del alma de las cuatro sailors que aún estaban al mandato de Usagi. La misma fragancia a lirios y esos pétalos… Aquella guerrera que las salvaba cada que las cosas se ponían pesadas.
Cuando la batalla se escurría en la esfera, Seiya apareció cubriendo a su amada bombón de un ataque poderoso, la cargó en brazos en lo que André y Yaten sacaban a los niños, a Minako y Hotaru iniciaba su transformación… Reima estaba boquiabierto, salía con una… ¿Sailor?
– "Seiya tengo algo que decirte" –le rogó Usagi al príncipe de los soles–
– "No es el momento Bombón, ahora debemos sacarte de la escena" –sus piernas evadían ataques de la mujer de cabellera chillante y verde–
– "Sí… es el momento…"–le sonrió al establecerse bajo un Kiosco, perdiendo la vista a la amenazante mujer– "Vamos… a ser… Papás…"
– lo entendió con prontitud, pensando en Seren... pensando en lo que le había mostrado en Lexus, su rostro resplandeció– "¡Usagi! Pongámosle Seren… es un gran nombre" –la besó con ternura–
Pero unos ojos rabiosos miraban y unos oídos que no entendían razón los escuchaban. Mamoru Chiba. Con odio arrebató a Usagi del pelinegro, ojos zafiro.
– "Aléjate de mi esposa" –emprendió en puño sus manos–
– "¿Perdón? ¿No fuiste tú el que la engañó?" –le atizó una que otra verdad–
– "¿Quieres pelea?" –Emprendió Mamoru, enfurecido–
– "¡Mamoru! ¡Por piedad!" –lo tomó del brazo, en punto del llanto–
Sin pensarlo, evocó a su transformación en el príncipe del Sol, cubriéndole una argolla con flamas en su frente… Tal reacción estremeció a Usagi, colocándola en un estado de inconsciencia y formándole de igual forma, similar a Seiya, la Luna dorada que la distinguía… millones de flechazos de recuerdos la postraron, recubriendo borrosa su mirada. "El sol y La Luna… Amado Antar… " repetía la rubia de coletas alzando ambos brazos en búsqueda de su Príncipe Solar.
En otra parte del parque, Eideard y Hávarður se enfocaban en la decisión que tomaban. Una repleta de frialdad y falta de razón. Lexus los observaba desde sus rubíes sin entendimiento.
– "¡Tendremos que despertarla!" –sin remordimientos decía el de durazno cabello y ojos miel, exponiendo su armadura cual caballero–
– Suspiró profundamente el moreno de cabello alba– "¡Que así sea!"
Las cosas sucedían diferentes… que ellos habían encontrado, en su clara ausencia la forma de llamar a la Princesa del Universo… En una caja había una sortija de color plateado, con inscripciones en idioma no común. Llevándose con ellos a Lexus se dirigieron al paradero donde Usagi regresaba de su estado subconsciente.
La princesa de la luna observaba detalladamente a Antar, era un sueño tenerlo frente a ella. Corrió a sus brazos desesperada, ademprero, Endymion no permitió que pasara eso.
Fuera de aquel contexto… Exail andaba en el campo de batalla, sostenía una fuerte lucha.
– "¡Tú de nuevo!" –se mantuvo calmado, con esa sombría apariencia–
– "¡Ántrax!" –se sorprendió, aquel recuerdo la estremecía– "No volverá a pasar" –corriendo hacía él hombre uso las llamas que provenían de sus manos, Eideard la había descubierto, le advertía que algún día tendría que aparecer. Pues Kiimsah se liberaba de sus cadenas, con la aparición de Deméter… Luchó con todo su potencial, pero él mismo ataque que una vez la mató… la postro nuevamente al mismo destino.
Ami, la seria del grupo, se reunió a las sordas con Selene, observando ambas congregarse a Reima con Lexus y sus acompañantes, atravesaron cuidadosamente todo el jardín y se colocaron tras los arbustos, escuchando las pretensiones que le decía el uno al otro; "Tenemos que despertar a Nyx… Usagi es la Princesa del Universo… ¡No hay opción!" –Hávarður– "Pero eso significa… la destrucción del planeta" –Reima– "No importa, es sólo un mundo, por el resto del universo" –Eideard–
Ambas se miraron, en los ojos de Selene existía una palabra… Mata o Muere, codificados a la perfección por Ami, Ya tenía demasiado con tantas cosas, pasase lo que pasase, haría justicia con sus propias manos.
Seren-Selene se transformó, al ritmo de "¡¡Lexmurs Make Up!!" Deseaba mantener su dulce cara fuera de la traición… Era importante para ella conservarse como Seren, si las cosas perdían sus planes. Le pidió a Mercury que esperara ahí hasta que recibiera órdenes.
– "¿A dónde tan deprisa?" –Carcajeaba siniestramente la guerrera de la muerte–
– "¡Luxmors!" –se sorprendió el señor del tiempo– "¿Vienes a ayudarnos?"
– "¡Por supuesto que no!, Vengo a detenerlos" –aquella sátira expresión enloquecida, hacía temblar a los cuatro que se Localizaban ahí– "Kiimsah y yo somos aliados…" –susurró delicadamente para que la scout de mercurio no la escuchara–
– Eideard lanzó misivas al Locomotor del espacio. Tenían que lograr el despertar– "¡Vamos Lexus!" –Lo llevó con él sacándolo del combate–
– "¡Mercury!" –llamó a la guerrera, la que salí de entre los arbustos, entendiendo que debía detener a los hombres que pretendían llevar a su princesa a la perdición–
–No obstante la figura de Reima se le atravesó– "¡No Ami-chan! ¡lo siento!"
– "¡Hazte a un lado!" –lo aventó sin miramientos–
– "¡Olvidalo!" –se colocó en defensa, al Luxmors tener su piedra con quien lidiar. Hávarður –
La noche se apreciaba cuando los faroles del parque se encendían y la luz perdía su potencia. Endymion y Antar, hacían algo más que discutir, sacaban chispas con sus espadas necias. La tierra en venganza y el sol en detener el berrinche del otro.
Cuando estaban de lo mas distraídos Eideard tomó a la rubia de coletas y la sacó del Kiosco. Le dio a Lexus el anillo y le pronunció
– "Tendrás que… ponérselo" –
– "¿Para qué?" –preguntó la Princesa de la Luna–
– "Es para protegerte" –calmo, le dio el anillo a Lexus… Lo había descubierto, luego de la información que le llegaba de Bellum, el Príncipe de Titán, el que le otorgaba la preciada argolla que descansaba en su planeta… "Éter se forjó de ti y Exail… Uno representa la Luz, el otro la Oscuridad… Nyx escogió un camino similar… La noche que prende de la Luz, una Luna en la vía láctea, quien preserva en ella un eclipse de remotos tiempos para forjarse… La respuesta está en el anillo, cuando la luz y la oscuridad se unan… Nyx avivará sus ojos, para dar salvación al universo" Sus pensamientos eran lucidos, al apreciar como Lexus depositaba aquel anillo en Usagi… la que ágil perdió cordura"
–su cabello se envolvió de anochecer, y aquellos celestes resplandecientes trastornaron en el ambar abismal– "Mi corazón está adolorido, tengo veneno el mis venas, en el infierno me estoy quemando…" –su voz había cambiado por completo y los ecos que se amontonaban detuvieron toda batalla en la que se involucraba Kiimsah–
Para el príncipe de príncipes aquellas palabras rebotaron con el calor del averno, en su mente brotaban unas pálidas palabras que cercenaban lo intenso de sus ideas…
– "En el momento que las mentes débiles son dominadas por un mundo irreal; el sueño de una vida es inalcanzable. Mañana, cuando se despierten de este bufón juego, el fuego del infierno quemará, que difícilmente habrá espacio para el perdón." –aquel cabello rojo retomaba un níveo, desatándole de la coleta que usaba siempre… y sus mirada carmín… era luz enceguecedora–
Instantes antes…
Michiru pudo observar la conmovedora escena de Haruka y André… besándola, poniéndola a salvo con ese engendro del mal… Selene se lo había pedido, que se encargara de la molestia. Estaba lejos de Uranos, tenía en sus manos la pálida cara del príncipe de las almas. ¡Imbecil! Creerse que lo ayudaría a forjar a la princesa del universo… Lo estrujo varias veces, tenía en sus monos la cimitarra de Haruka, sentía las palpitaciones de Arian correr por sus manos… Selene les había proporcionado un entrenamiento digno y reforzado sus poderes de Scout. Alzó la espada… era tan semejante a ella, un terrícola sin el magnánimo poder del las almas. Una sonrisa placentera se le dibujo en el rostro alzó la espada curva y directo al cuello… acabo con lo que debía exterminar.
La sangre se agolpó en la peliazul, el debía alejarse… ¿Por qué continuaba persistente? Tenía que salvar a su princesa… Su poder era lanzado en él… en su mente aparecían las vivencias de la demolición… de cuando Selene había asesinado a Ceres… Podía hacerlo, su poder era más potente, en sus manos poseía el mercurio puro de la devastación de los días del presuntuoso Reima, que colmaba sus momentos de auxilio a Usagi… Pero en el fondo sabía que el dolor la hacía presa de su acción, dejo a un lado aquel sentimiento y con aquel mercurio hirviendo…
– "No tiene que hacerlo… Señorita Ami" –sonrió con dulzura, amenizada de un optimismo al levantarse por quinceava vez– "No sea torpe, aunque yo soy mas inteligente sé que usted posee esa cualidad… Además mi hermana aprecia que cuide al Joven Taiki"
– ¡Torpe! Cuidar a Taiki. Eso encendió un paso más a su frialdad– "¡Calla!" –Ya no era la dulce, tímida y preocupada por el prójimo. El veneno corría por su sangre… un veneno voraz que no permitió que su piedad la decayera, un ¡crugh! Sonó, la sangre salpicó su cuerpo, giró su vista a Selene la que sonreía con locura sosteniendo la cabeza del caballero del tiempo. Un se horrorizó. Segada por aquella maléfica sonrisa, su repudió, sus celos, su odio. Inyectó el mercurio en el joven, conocido como Reima y sólo espero, espero a verlo ser devorado por el líquido metal… que lo corroía lentamente y esa sonrisa que posaba en la primogénita lunar, también se presentó en ella–
Lexus permanecía inconsciente, doblado en el piso, una gentil fragancia a dulce Lirio lo volvió a la realidad.
– "¡Zer!"
– "¡imbécil!, Te dejas dominar tan fácil" –sus ojos estaban llorosos, su cuerpo herido por la batalla, miraba a lo alto a su madre pelear con los emisarios de Kiimsah, a Endymion y Antar protegerla– "Tienes que detener a Nyx" –mencionó mirándolo con tristeza– "Ella pretende…"
– "¡Lo sé!" –se elevó a los cielos, aún sosteniendo la imagen de Éter–
Se miraban caer uno a uno los cuatro integrantes de Kiimsah… no a manos del Sol, La Tierra o el Éter… si no de la misma Nyx la que fuera de sí arrojaba una mancha negra al espacio.
Endymion, Antar y Éter la sostuvieron con fuerza. Brotando la Luz de las fauces del los tres esclareciendo la mente de Usagi… Sin embargo le Tierra se había congelado y todo ser corriente dormía bajo el hielo… El corazón de la princesa de la luna se estremeció. Y el cristal de plata brillo, para en un futuro establecer Tokio de cristal.
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Eso decía en los libros del destino que tomaba Hávarður entre sus manos y le mostraba a Setsuna, sin embargo desaparecieron sin permitirles dejar que siguiera la lectura. Tal y como el futuro que se postulaba en el desastre…
– "¡Hávarður! ¿Qué ha pasado?" –temblando preguntó el hombre–
– "Eso quiere decir… que lo que vimos ha sido modificado mi señora." –le especificó– "Y que la Selene que vivía en tiempos de Tokio de Cristal jamás llegó a su pasado…" –ya le había contado el hombre de su viaje atreves del tiempo, para salvar a Zerethé…–
Pero delante de ellos apareció un hombre tan alto como un edificio de cinco pisos, con imagen difusa y oscurecida.
–"Se han acabado los viajes en el tiempo… hoy ha muerto la única esperanza que hemos dispuesto los dioses" –era reverberante el tono y cavernoso–
– "¿Esperanza?" –preguntó confuso el noble caballero del tiempo–
– "Su torpeza y descuido la obligó a ofrecer su vida para salvar las suyas… aquella fragancia de lirios tranquilizaba las intenciones del Éter, ¿Ahora qué harán?" –advirtió–"La verdadera oscuridad se acerca… El futuro se escribirá en piedra. Están vagando hacia un vacío infinito y la extinción ahora será la única manera para disminuir sus pecados"
Se esfumó como los segundos, se esfumó como la arena de un reloj…
– "¿Quién era él?" –asustada preguntó Pluton–
– "Cronos…"
Aquella línea que se presentaba, se esparcía en paradojas, se extendía al tacto como una línea de Mercurio.
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¿Qué más revelaran los Papiros?
Ahora que la fragancia a Lirios desapareció ¿Qué detendrá a Lexus?
¿Quién salvara a Usa de convertirse en la princesa del Universo?
Las demás preguntas se las dejó a ustedes….
No se pierdan el próximo capítulo…
-Si no entendieron algo pregunten ^..^
Siento no dejarles contestación… pero son las cinco de la madrugada TT,TT…
Muchísimas gracias por sus excelentes Revs!!
Niku Black: Sandya Moon Kou: Mizuki-chan24: Lilupixie: cyratan23: malkav-iztli: Megumisakura: Srita. Rossy Kou: Selene-silk: Karina Natsumi: chikita22bkou: Drixx: Haruka-chan27: Love-Moon: Paulysa: senshi Saturn: Serenalucy:
Si alguien se me olvido díganmelo ¡porfis! Y si lo estás leyendo y no te encuentras en las listas de agradecimientos pues déjame un rev o enlístame en tus favs, pues me encanta que me pongan sus comentarios, opiniones y quejas XDDD.
