Todos los derechos de Sailor Moon y sus otros personajes son Propiedad de Naoko Takeuchi/Kodansha, TOEI Animation

-=GANADORES=- (P R E M I O)

Primer Ganador: Malkav_iztli (Cap. 23 -la línea de mercurio-)

Segundo ganador: Mizuki-chan24 (No definido aún, cap. 27 favor de ponerse en contacto)

Tercer ganador: Kayleigh More (Cap. 25 Sol de Miel)


Si se desesperan en las actualizaciones pasen a mis otras historias, un par de ellas son de mi autoría en conjunto con unos colegas o integrantes de FF que se animaron a aliarse a mis locuras y bueno conozco sus opiniones a cerca de mis manías.

Espero sus comentarios y sugerencias.

¡Muchísimas Gracias! Un besote y un abrazo a todos.

Con el deseo que les guste tanto como a mí.

¡Gracias por tomarse un espacio en su preciado tiempo y leer!

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-TERCERA TEMPORADA-

LA PRINCESA DEL UNIVERSO

*CLAROSCURO*

*CAP. 26 ÉTER Y NYX *

Junio 09; Año Bisiesto.

Qué hacía ahí, era la pregunta que le rondaba en la cabeza… se suponía que andaba de gira, su primera gira como solista, luego de un acuerdo con sus compañeros del grupo. Cada quien había decidido tomar su camino y de ese camino dependía su nueva vida.

Seiya miraba de un lado a otro intentado comprender el entorno que mostraba su "futuro"… ¿en realidad era él mismo, con el cuál tomaba un café? Suspiró profundamente sentado en la sala de muebles rústicos de una casona vieja, en Madrid España. Mientras daba un sorbo, de la mitad de la bebida, escuchaba lo que su yo de otro mundo tenía que decirle.

– "Disculpa por haberte traído de esta manera… luego de tú concierto" –sostenía la jarra de leche al terminar de colocar una porción en el brebaje oscuro– "La verdad me sorprendí que en algún mundo pudiera yo cantar tan bien y tocar algún instrumento" –se sentó – "En otras palabras y para no entrar en discusión llámame Seis, que es como me conocen en este mundo"

– "¿Seis? No comprendo…"– zarandeando la cabeza miraba al individuo idéntico a él, lo que le parecía algo tétrico –

– "Son los números que nos asignó Uno al conocer a unos activistas que reclamaban el bien común, el cuidado ecológico y demás… Nosotros dos hemos estado en la tierra por más de cinco años." –miró a la recamara para verificar que su conyugue continuara dormida– "Uno, que en este mundo es representada como Usagi Tsukino… fue controlada por un fármaco muy poderoso, por eso ha perdido parte de sus conocimientos, el lugar de donde provenimos, su profesión, su hija. La sustancia la mantenía frenada"

– "¿Mantenía frenada?" –carraspeó fuertemente, el recién señor Kou no se imaginaba la magnitud de lo que Seis decía–

– "Seiya… en mi dimensión yo no tuve el problema que tuviste tú de ser mujer… mi esposa y yo nos conocimos en la corporación, ella era "la temible abogada", una mujer muy intrépida, optimista e inteligente. Fue un amor que nunca imaginamos… éramos colegas. Yo me metí en un grave problema al querer experimentar con la genética humana. A diferencia de esta dimensión allá las cosas así son un pecado. La contacté para defender mi caso, salvándome de ir a la prisión." –tomando un respiro– "Unos años más tarde de relación nos casamos y tuvimos una hija a la que llamamos Aneres" –desplazó unas fotografías en la mesa de muestra–

– asombrado miraba el cuadro, una adolecente de cabello castaño, lacio a los hombros, con un mechón rojo, de ojos amatistas abrasada de un puberto… ¿Sigvard?, él de ese mundo, supuso– "¿Sólo una hija?"

– "Nuestra única hija, falleció antes de los dieciséis años. Luego de que ella murió las cosas comenzaron a ocurrir. Mi amada mujer se transformó en una persona que desconocía. Irónica, fuera de sí, su cabello había cambiado a negro y sus ojos a violetas, hablaba en lenguas desconocidas, proclamaba el nombre de Éter. Fue cuando inició todo… ¡Jamás había visto una cosa tan horrible!" –su voz temblaba, en ocasiones se escuchaba rabia, en otras miedo–

Entonces una opresión en el pecho incendió el temor en el cantante, precisamente en sus vacaciones lo había vivido. Un lapso en que el bombón dejó de ser dulce y suave, para aprontarse como una diva ególatra y seductora.

– "Antes del suceso conocí a un interesante joven, llamado Sigvard, estudiaba en la misma academia de Aneres… Un chico que se fue colocando poco a poco en nuestra mesa. Hasta que mi hija murió, aunque el chico intentó salvarla… Después mi hermosa mujer resultó ser la encarnación de una Diosa antigua, la noche, Nyx. Sigvard dijo que la rienda era Aneres, por su aura repleta de fragancias a 'lirio' calmaba el despertar de 'Ella' " –resistiéndose al llanto, enjugó sus lagrimas, refrescó la cortante voz atragantándose de la bola que pasaba por su garganta– "Yo soy un científico, un hombre de ciencia y… fui a profanar la tumba de mi querida hija. La tomé para averiguar el por qué, pero fue en vano."

– "¿Co-cómo?" –evitó tartamudear, le daba asco 'escucharse' intentar atrocidades, y llevaba en su cabeza la idea del destino de UNO–

– "¿No harías tú lo mismo por Usagi?" –La respuesta no fue atendida, Sieya se quedó pasmado. Continuando Seis el desarrollo de la historia– "Reyho, o conocida como Tres, nos visito llevándonos un feto vivo, el freno de esta dimensión, la llamé Zer37-EH-Y134. Pretendía que lo restableciera, con el poder de Reyho aceleramos un poco el proceso permitiéndome descubrir la substancia esencial, NEFERTUM… y de ella sacamos una droga concentrada que hemos inyectado en Uno.–su mirada se empantano, pasando de matices fríos a ausentes– "ese no fue el motivo que nos hizo correr de nuestra dimensión"

– En un santiamén Seiya había perdido la concentración, miraba a Seis mover la boca constantemente, hasta que las palabras que proporcionaba el hombre llegaron de golpe a su cerebro. Reaccionando; Nyx, Nefertum, Zer y dimensión lo volcaron abruptamente a la realidad – "¿Tú mujer se volvió la princesa del Uni…?" –sacudió la cabeza negándose el vocablo incompleto del final–"¿Reyho, feto…? ¡¿De qué demonios hablas?!"

– "Ella provine de un mundo llamado Jera, dónde el tiempo no hace efecto y las dimensiones se conectan. Es la niña celestial" –negándose a desviarse del tema prosiguió– "Seiya, a pesar que detuvimos a mi esposa por un tiempo… Un hombre de blanco, con máscara de porcelana destruyó nuestra dimensión… sembró la pandemia, la desolación, sufrimiento y finalmente… la destrucción. Reyho nos sacó a los cuatro a tiempo. El hombre de blanco, para que no me preguntes, sepa el cielo quién sea… "

– "¿A los cuatro?" –los diálogos le venían cortos, prefería escuchar y digerir el tema–

– "Sí, Sigvard, al 'bebe', a Uno y a mi…" –lo observó por unos instantes, las memorias venían a su cabeza en agotadas estaciones– "Seis dimensiones se reunieron en el atrio eterno, Jera. Ahí me encontré con personas que decían reconocernos y jamás en mi vida había visto… La ama y señora de las dimensiones nos contó que intentaba salvar a Usagi Tsukino, una princesa de la luna que en su tiempo había padecido el mal… a la cual no hubo más remedio que destruir"

– "¿De-destruir? ¿Ama y señora?" –tragándose cada comentario, olvidó la pregunta– "Usagi no… Usagi no podría ser…"

"La ama de las Dimensiones se llamaba Minako Aino y perteneció a tú dimensión, todos los intentos por salvar a Usagi Tsukino daban los mismos resultados, todas las dimensiones se encontraron trabadas en un ciclo y eso originado por un viaje del futuro en esta línea… un efecto mariposa malicioso que causó paradojas." –cesando tomó un gran respiro–

– "Pero aquí podría ser diferente. El congreso dijo que La Princesa del Universo protegería a todos de Kiimsah, que ella era nuestra salvación" –Seiya sonrió, una luz resplandecía al final del oscuro corredor–

– "No lo sé todo, no es la única dimensión en la que he estado… Seiya Kou, ¿tenemos que esperar a que las cosas empeoren?" –proponiendo esa temible expectativa, no permitió que el pelinegro ojos zafiro, menor que él, diera paso a otra charla– "Sigvard lo probó en el pasado del Universo en el que estamos, en la primera encarnación de Nyx, antes de iniciar la primera generación. El Príncipe de Melodiam que conocen aquí, ofreció sus recuerdos para salvarla… Pero este Sigvard, no es el de nuestra era, la mía o la tuya y…"– sus gemas azules se impregnaron de lagrimas, que no daba cabida a salir– "Él era el novio de mi pequeña niña, el alumno más astuto de la academia de nuestra corporación, la amaba tanto, cuando la perdimos nos prometió devolvérnosla"

– "Así que Sigvard viene de otra dimensión…" –fue un asombro – "pero Usagi está esperando… si su hija era el remedio hay posibilidad de que nuestra hija lo sea"

– "No… su hija… verás…" –tartamudeando un poco daba giros a las palabras que usaría para decírselo– "Zer, Zerethé o Zer37-EH-Y134… era el feto que rescató Reyho, del vientre de la princesa Serena, cuando Kiimsah atacó el imperio de plata en la luna, antes de que tú y Serena reencarnaran. A Zer fuimos suministrándole Información del futuro por uno de los chicos rescatados de las dimensiones, Nun. Borrándole cualquier cosa que pudiera delatarla. Las instrucciones que tenían los cuatro; Zev, Araz, Maddox y Nun, eran cuidarla y destruirla si ella se salía de control. Ni ellos sabían bien lo que estaban haciendo, actuamos cuidadosamente para que entendieran lo que se debía. Pero Zerethé tenía una regla en su código genético, la cual era matar a la Nyx sí ella despertaba, desafortunadamente su alma fue devorada antes de tiempo y para siempre"

– "No-no… imposible… Ella era Sailor Démeter, ¡¡TIENE QUE VOLVER!!" – nervioso y englobado en dudas, el nuevo solista, gritó a su yo del otro mundo–

– "En definitiva, cuando nosotros apenas llegábamos a este mundo, el universo estaba regido por el príncipe Aether. Cuatro hombres ya habían entrado en su pasado viniendo del futuro, aquellos serían llamados Sociedad de Kiimsah. Sigvard tomó la iniciativa, ese fue el problema, ni él ni nosotros sabemos aún quién es, ni de dónde proviene." –contándole un poco, cuando Kiimsah había ingresado a ese tiempo, el romance entre Aether y Serena, el concurso, dio a continuación respuesta al cuestionamiento que le hacía referente a Deméter– "El feto pasó a ser bebé, una niña albina… noté que tenía un gran poder. Un poder que salía de mi razonamiento lógico. Ella podía crear micro planetas y dividir en dos su cuerpo, Rayho le obsequió el don de ser Sailor Scout, tenía desde un principio la idea de usarla. Así que la enviamos, enviamos a Zer, que voluntariamente se ofreció… para proteger un universo que ha quedado como el último y sobreviviente"

– "¿QUÉ? ¿ÚLTIMO?" –fue un gemido que intentó transformarse en grito ahogado–

– "El último, Seiya… Vivimos en la tierra porque nos recuerda a nuestro planeta natal, nos hemos movido de un lado a otro para no ser detectados."

– "Si Usagi… resultara ser… Nyx, y su transformación es negativa, ¡dame la substancia!" –abalanzando su cuerpo sobre la mesa tiró la tetera con agua caliente sobre la mesa, detalle que no le importó– "Con ello podremos curarla"

– conduciendo la palma de su mano a su rostro, donde su pulgar quedaba despegado al resto de sus otros dedos, formando una 'L', la deslizó lentamente de sus ojos hasta su barbilla. Lugar en el que se detuvo y acarició continuamente– "No creo que sea posible." –por primera vez ambas miradas se enfrentaron la una a la otra– "Uno comenzó perdiendo el cabello, luego sus recuerdo, su piel se quema como si un acido le callera encima… empezó alrededor de sus ojos pero continúa extendiéndose. El proyecto de Zer fue finado. Ahora la fragancia desapareció y usamos un método diferente, un cello en forma de tatuaje en su brazo, un sello místico de una de las guardianas de la Luz, la dama del fuego, que se romperá pronto. Mis estudios lo han interpretado una sustancia antinatural inyectada tuvo y tendrá un alto precio. ¿Me entiendes?" –agachó su cara al suelo, veía como la tetera derramaba lo que quedaba y la mancha de agua producía vapor, un vapor igual al que sentía él al observar a su mujer perdiéndose lentamente–

– "La estás matando…"–la triste expresión de sus ojos azules clavaba en dirección al piso–

– afirmó moviendo su cabeza, el dolor lo tenía dentro de su alma tan clavado como una garrapata a un perro– "Reyho ha determinado que esperaremos hasta que las cosas ocurran como pronosticó Minako. Hasta entonces, sí no hayamos otra solución, usaremos un único remedio… destruirlas."

– "Quizá en tu Dimensión… Uno no es la misma que mi esposa… Confió en ella, ha sobresalido de cualquier traba, tiene el poder suficiente para enfrentarlo, su semilla estelar es única, su resplandor." –sin embargo el atisbo de Seis manifestaba desconfianza y duda, desacuerdo, frialdad. Seiya estaba enfadado, no creía que su yo fuera tan diferente a él. Ante la negación del hombre y su acida expresión golpeó fuerte la mesita de la sala tirando algunos bocadillos y cucharas al suelo– "¡Tú y esa Rayho NO SABEN NADA…!"

– "Yo podré ser ignorante de todo lo externo a mí… Seiya Kou" –la imprudencia lo hacía quedarse helado. ¿cómo se atrevía a mencionar que era un estúpido con palabras tan ingenuas? – "Los cambios, los agujeros sin resolverse. ¿Te has fijado en los detalles sin congruencia?"

– "¿Detalles?" –sobresaltándose al final quedó boquiabierto–

– "Los enemigos que se convierten en aleados, los mensajes, los sueños… ¿Quién más que Nyx podría hacerlo…? El capricho de tu amada Usagi Tsukino, por ti, la hizo modificar todo a su placer. Deshacerse de Endimión con una hermana gemela que salió de la nada, que se conservó dividida… Dimando, se supone que lo que pasó en el futuro desapareció ¿No? y él sigue aquí… Chibi-Usa transformada en su hija. Entre muchas más cosas. Pero la más arrogante fue darle la virtud de transformar una estrella fugaz en un Sol Central."

–la vista de Seiya se mostró agresiva, rechinaron sus dientes– "Imposible" –farfulló con un aliento de furia–

– lo que él pelinegro le renegara le importaba un comino, Seis continuaría su trama, fuera como fuera– "La línea del tiempo fue demasiado lastimada por Endimión y Plutón, Chibi-usa volviendo una y otra vez" –no debía olvidarlo– "qué paradoja no se creó ahí… Cuando Super Sailor Moon… Hotaru vino con una parte de la princesa del universo, nombrándose 'La Dama 9'. Las scout no observaron a Usagi en su regreso, con esos ojos perdidos…, ahí inició todo… el primer fragmento de la princesa del universo, el Corazón. La segunda parte se hallaba en Selene, la mente pero eso se acabó cuando termino con su división. La disyuntiva, transformación y revolución ofrecía para la llegada de 'eso' en vida, muerte y resurrección. Desatando tranquilidades, calando hondo en injurias y recubriendo después de placeres… Los que tienes al lado de tu Es-po-sa"

– "¡Mentiras…!"– Más que enfadado abandonó la casa, no deseaba escuchar cosas que lo lastimaban. Nada que le daba a entender era racional, luego de luchar durante tantos momentos, llorar, pensar que él se derrumbaría. Un hipócrita, falso. Ese SEIS, con una lengua venenosa ensuciándole la cabeza, funcionaba como estafador vendiéndole el más crudo y siniestro hecho, Sin embargo… lo hacía sentirse culpable–

Seis lo comprendía más que nadie, ya había pasado por esos sentimientos, en los que el corazón le aseguraba que podría salvarla. Viajó entre dimensiones, viviendo una y otra vez similares circunstancias, sin importarle arriesgar a quien fuera con el mero propósito de preservar viva a Uno. Experimentos, estudios, desvelos. Inclusive en ese mundo no descansaba para buscar la afamada cura. Lo haría en esta dimensión, arriesgaría la vida de la tal Usagi Tsukino, princesa de la luna, reina del sol, con la única intención de rescatar a su amor. El futuro y el pasado no existían para él, solo el presente que pisaba firmemente. Al momento que recogía todo el desastre de la mesa pensaba en la fórmula, en esperar a que la chica en turno, Usagi, diera a Luz a la estrella tornasol, la secuestraría sin importarle nada y usaría a la pequeña para desarrollar una nueva medicina que contrarrestara el mal.

¿Ese era el verdadero significado del amor…? ¿El amor era capaz de transformar a un hombre gentil y cariñoso en una bestia sedienta de satisfacer su ideal para ver a la persona que amaba de pie, sonriendo nuevamente, respirando la libertad. A costa de la vida de otros?

–––*

Meses atrás:

Abril 16; Año bisiesto.

–"Kikio-San, Damián-San y Bellum no tardan en regresar" –la chica avanzó al abrirse el elevador, que se ponía a las afueras de un apartamento de un edificio lujoso de Seul, cargando unas bolsas de víveres, su cabello lila se mecía por el aire acondicionado, al instante que la mujer se quedaba pasmada por el hecho que le anteponía–

– "Reyho-Sama… ¿Qué papel juega ese muchacho?" –preguntaba muy sorprendida–

– "¿Él? Nuestro salvador" –mencionó un chico de tez oscura que sacudía sus botas al finalizar los tres peldaños a las afueras del apartamento, acompañado del señor Crimson– "Desafortunadamente en estos momentos no contamos con su memoria… Él luchó contra el hombre de blanco antes de que Jera fuese destruida"

– "Así que siempre fue él la clave de la salvación. A pesar de todo, hemos perdido muchos años lejos de nuestras hijas y una de ellas Seren está… Hemos esperando hasta el momento adecuado…" – Damián frunció el seño, aparecieron unas recién invitadas arrugas en la frente–

– "¡Tengo tantas ganas de ver a Ruby!" –acariciaba sus manos, aún con los guantes finos puestos, Keiko de Crimson, no apartaba el helado clima que sentía su dolido corazón–

– "Los sacrificios deben hacerse para conservar los secretos. Regresar la fe y la esperanza tienen precio caro, además el muchacho debía estar preparado como debe ser" –abría la puerta entrando al cálido y acogedor lugar–

Keiko fue directo a la cocina y Damián aclimataba la residencia. En cambio Reyho y Bellum dieron camino al estudio, uno a otro se miraban de forma singular, hasta entrar con cuidado a la alcoba.

– "¡La chica está bien!" –adormilado se levantaba del sofá, comentándole a los ingresantes– "Su fiebre ha cesado, algo de comida le hará bien"

– "¿Tan poderoso es el supuesto Lexus? Aunque el chico lucho contra él, su cabello encaneció… sus ojos se decoloraron… a pesar de todo, pudo sobrevivir" –pensaba Reyho– "Jean, debo agradecerte por cuidarla… es muy importante para nosotros…"

– Una mujer que miraba por la ventana carcajeó a punta de llanto– "Eso es todo… cuidar de la hija de Serena, cuando André está encerrado en Samsara"

–Bellum intervino– "Jeon Yi, ya nos encargamos de liberarlos. Kami va en camino."

– "Pense que "Dos" no estaba enterada de todo esto…"–murmuro la mujer coreana–

– "Pues, tuvimos que decírselo… estaba muy enojada por la muerte de sus 'Madres' Dijo que quería ser útil" –Reyho dio un giro, bostezando– "Dormiré un rato… últimamente me he sentido… muy… Sobre Neherenia…"–desplomándose al suelo dejó a todos fuera de sí–

–––*

Abril 29; Año bisiesto.

Taiki miraba a Ami andar de un lado a otro. Ese Maddox era un completo remolino. Después de que el Mad del futuro había regresado a su época ellos se hicieron cargo del pequeño, entre comillas, la sailor de mercurio y el intelectual de los ex three lights no tenían tantas ocupaciones al grado de sus compañeros recién padres.

– "¡Oh Maddox!, ¡quédate quieto!, Ami-chan vendrá pronto con la papilla" –exclamaba al borde del descontrol el castaño, cambiándole el pañal, era de los pocos causes que el intelectual perdía la cordura.–

– Pronto ingresó la dulce mercuriana. Llevando un platón con alimento de bebé– "Amm… creo que el vitaminado es el mejor, leí en un libro que la comida natural es la mejor, así que prepare yo misma su comida, con ricas verduras llenas de ingredientes nutritivos para que crezca sano y fuerte" –observó luego a su novio batallando con el querubín que combatía en no querer ponerse ese paño– "Taiki, lo-lo haces mal" –sonrió con suavidad– "Hace unos días estuve clavada en un libro de cuidados de bebés y…"

– "Un pañal de tela es mejor y no genera enfermedades…"–repitió el cansado hombre las palabras que había recitado desde la mañana la chica de pelo azul–

– Mizuno colocó el pequeño bowl en un buró de su recamara– "Déjame te ayudo Taiki-Kun"

–––*


"Febrero 29; Año bisiesto.

Por la mañana Usagi había preparado el desayuno para ambos. Una mesa decorada que lucía en el comedor; apetitoso almuerzo gourmet, champagne y flores. Seiya bajaba de las escaleras, reluciendo un traje casual de color rojo, se acomodó la corbata cuando algo atrajo su vista, todo lo que estaba a su alrededor realmente le parecía de fiesta.

– "¿Qué celebramos cariño?" –besando la mejilla de la reina solar, recorrió una silla para que ella se sentará–

– "No comas ansias, desayunemos mientras te platico" –decía haciéndose la interesante, tomando asiento, enseguida del gesto caballeroso de su esposo. Un rato de tomar los alimentos, algo no andaba bien, desde cuándo su bomboncito sabía preparar tan bien un almuerzo de alta cocina, con tanta decoración y cuidado, Seiya suspiro, al final de cuentas habría ingeniádose algo con ayuda de Makoto. Al comer el postre, Usagi tomó la champagne que descansaba sobre una cama de hielos y con sus ojitos a medio morir pidió a Seiya que la abriera–

– "¡Te ascendieron!" –dijo seguro, descorchando la botella, que en unos segundos sonó con un ¡pop! dejando salir de la boca un breve humo blanco. Se dispuso a servirla esperando la contestación–

– "No, Pocky… no puedo subir más en la empresa, tendría que ser asistente del Presidente de la compañía y ese no es mi cargo." –alzando su copa sonrió a diente pelado– "Brindemos por que Seiya Kou va a ser Pa-pá"

– "¿Qué dices?" –se atragantó por un instante, su mano tambaleaba– "¡Hay Usagi!" –dejó la copa a un lado y la levantó de la silla para darle un fuerte abrazo. Era uno de esos momentos que la vida le ofrecía para decirle que serían muy felices–

– "Sí, sí, sí… estaba tan preocupada, sintiéndome tan mal, unas semanas después de regresar de Solaris. ¡Ya me había intranquilizado! Entonces Ceres me recomendó a su doctor y me acompañó, luego esperamos los resultados… ¡Un mes y cachito! Amor… en ocho meses tendremos a nuestros hijos" –aún entre los brazos de su marido, las expresiones faciales de Usagi recaían en la plenitud–

– "¡Entonces no puedes tomar licor!" –repugnó el pelinegro bajándola al suelo con suma delicadeza–

– "Por favor Pocky… es una copita para festejar"

– "¡Esta bien!"

– "Oye… ¿los Three Lights se separarán?"

– "Lo decidimos. Taiki quiere terminar sus estudios, ya sabes, está muy ocupado con lo de la boda con Ami. El bebe de Yaten y Minako viene en camino, tiene grabaciones de películas, parece que la carrera de actuación le llenó el ojo. Tienen razón, cada quien debe seguir sus sueños… Los míos ya están cumpliéndose Usagi. Me haces el hombre más feliz del mundo" –acarició el rostro claro de la joven mujer rubia que se sonrosaba–

– "¡Seiya!, a decir verdad, nunca me imaginé que las cosas terminaran así. Te aseguro que soy dichosa mi amor, muy dichosa"

Él rió para ella, desde sus ojos la miraba con ternura, con amor. Tomó la copa y se la dio a Usagi– "¡Por nuestra felicidad!, ¡por un nuevo futuro!, ¡por nuestros hijos!, y además, ¡porque te Amo!"

– "¡Porque nada en el mundo nos separará y viviremos dichosos para siempre! ¡Mi Pocky!

Los dos levantaron sus copas al cielo, chocándolas en sucesión para beber un sorbo del dulce licor espumoso. Un momento tan maravilloso, lleno de gloria.


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Marzo 19; Año bisiesto.

– "Serán dos mese, ¡lo prometo Bombón! Tengo que promocionar mi disco en Corea, Estados Unidos y España." –le decía mientras cenaban en la Universe House–

– "¡Lo sé!, me hubiera encantado ir contigo, pero tengo encima la colección primavera-verano" –tomaba sus alimentos, aunque a decir verdad el apetito no era su fuerte en esos momentos–

– "No te preocupes, Seiya. Yo la cuidaré muy bien" –mencionó el pelirrojo que estaba sentado al costado de Usagi–

– "Lexus. Has estado algo caballeroso, te está poseyendo algún espíritu de seguro" –a punta de carcajada se burlaba el príncipe de Melodiam, al llevarse el vaso de agua a la boca–

– "¡Quizá! Pero no se lo digas a nadie, si no me volveré el gruñón de siempre" –una contestación al mismo grado chusco que le jugaba Sigvard–

– "Lo que pasa es que quiere cuidar a sus bebes, porque sabe que Zerethé nacerá" –inocente mentaba Neherenia, al menear el cuchillo, la situación se miraba amenazadora–

– "Insisto, mi hija será muy pequeña para ti… tú un grandulón de cientos de años con una chiquita. Lexus, desde este momento te pondré a prueba" –era una amenaza graciosa, pero el joven de ojos rubí no lo tomó así–

– "Bien, prueba lo que desees… no te tengo miedo. Lo mío es mío y nadie tiene el derecho de quitármela de nuevo. Sí en estos momentos eres mi rival, yo también se jugar rudo… Seiya Kou" –encrudeció su mirada, enseguida cambió la mueca a una que marcaba el signo de broma– "¿Quién más que tu mejor amigo cuide de tu amada niña y que esta se quede para siempre en buenas manos?"

– "¡Guácala! ¡Qué asco!" –corriendo al baño, la reina del sol central, terminó la 'discusión' pudiente a nacer–


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Mayo 29; Año bisiesto

El chequeó de rutina, Seiya estaba a kilómetros de distancia, Ceres cuidaba a su bebé y TODAS las chicas, hasta su madre tenían ocupaciones. Bueno, después de todo Lexus ofrecía su apoyo incondicional para ella. Lexus era su amigo. Además no tenía mucho que hacer con la banda desbaratada, añadiéndole que se acabaron los motivos de correr a defender el universo. Sí, sí, la pesadilla se terminó al 'resucitar' a Selene. Con decir resucitar se refería a regresarla a su cuerpo nato actual.

El doctor le tenía noticias positivas, según él. Para Usagi no eran tan buenas, ¡claro que no! Decirle que EL bebe estaba bien y que aún no podían observar su sexo, era el acabose. Ese doctor era el peor. Sabía que eran dos niños, mujer y hombre. Al momento que el médico salía del consultorio por más gel, pues Usagi insistía en que volviera a hacer la prueba, que estaba segura que se escondía algún chiquillo entre el otro. Lexus se aproximó a ella.

– "¡Ah! Está loco, ¡lo sé!, decirme a mí que es un sólo bebe..." –renegaba una y otra vez con lo mismo, unas gotas brotaban en sus ojos–

– "¡Calma Mujer! Recuerda que el futuro cambia, no habías pensado en que pudieran llegar en paquetes diferentes"

– "Pues, puede que tengas razón, pero tres partos… a ver, tenlos tú" –alegaba terca y muy furiosa– "Debe doler muchísimo"

– "¡Qué bueno que fui hombre! Con ese disturbio de hormonas das miedo"

– "¡Lexus! ¡Eres un grosero!"

– "Enojada sí que te ves muy linda" –cruzó los brazos al mirarla detalladamente–

no pudo evitar sonrojarse– "¿Un cumplido tuyo…? ¿no serás tú el que pasa por ese disturbio? ¡Ya sé!, te cambiaron por otro"

– "Podría ser, pero no aseguro nada." –una picara sonrisa en el Príncipe de Lexus, raro, pues a alguien se la había visto ya el bombón– "Sigvard me dijo que te tratara bien, porque las mujeres embarazadas lloriquean por todo y no quiero imaginarme las payasadas que tendría que hacer para solucionar el problema"

– "¡Grosero!" – miró a otro lado, al divisar una de las cortinas del consultorio, confesó sus pensamientos luego que se sentía segura – "Siempre te comportas muy engreído, agrio. Yo sé que no eres totalmente así… En el tiempo que te he conocido mi forma de pensar sobre ti ha cambiado. Con Seren eras muy protector, cálido a tu manera, la cuidabas mucho, procurando que nada le faltara, hasta cuando la subías a tus espaldas" –en esos instantes Usagi, Seiya y el resto ya sabía la historia de Zerethé– "Cuando regresó como Zerethé eras de la misma manera, supongo que te peleabas con ella, a tu medida en tu interior era un reproche de que te estaba mintiendo, porque su aroma te atraía, en el choque, cuando le declaraste tu amor…"

Interrumpiendo a la rubia, un poco molesto arrugó la nariz– "No hablemos de eso, no me interesa el pasado, yo construiré nuestro propio futuro,Usagi" –modificó su enojo– "Saliendo de aquí comamos un pastelillo"

– "¿Del que quiera?" –un cambio de humor estratosférico, enseguida de la melancolía que ponía en el discurso anterior–

– "Sí, de ahora en adelante tecomplaceré en todo Usagi, siempre y cuando olvidemos ese tema"


Mayo 28; Año bisiesto.

Recordaba esos instantes mientras ayudaba a Lexus con su equipaje, pues se mudaba unos días con ella, luego de enterarse que su embarazo era un tanto delicado. Aún no entendía la causa de que en la sonografía se miraba un solo pequeñín, alguna cosa pasaba, un cambio en el futuro, o la lectura no mostraba a su otro hijo. Al final de cuentas, Lexus la trataba de mil amores, caballeroso, cordial, dulce, atento y preocupado, a su estilo, ¡por supuesto!, sus amigas estaban tan ocupadas, su hermana también y extrañamente sus padres partieron a un viaje a Corea.

Acomodando algo de la ropa del pelirrojo dio con un vestuario blanco y una máscara de porcelana.

– "¡¿Lexus?!"

– "¡Dime Usagi!" –al girar su cara observó el disfraz–

– "¿Para qué usaras esto?" –sonrió de la manera más inocente, el vestuario le parecía muy poco común pero lo consideraba lindo e interesante– "Es tú disfraz de Halloween"

– "Lo usé. Con el aniquilé a molestos insectos, ya sabes, una hormiga sola no es nada, pero unidas pueden destruirte"

– "¡Woo!, pobres insectos, los compadezco" –

– "Yo también…"

El celular de la nueva reina del sol sonó un tanto histérico, ella atendió rápidamente.

.

– "¡Moshi moshi! ¡Kou Usagi al habla!"

– "¡Bombón! ¿Co-cómo estás?" –la voz constipada de Seiya le trajo un incómoda sensación a la rubia–

– Unos segundos, largos, inhaló y exhaló. En la punta de la lengua le brotaba decirle su situación. En fin no era para tanto, necesitaba un poco de reposo y nada más. Sin embargo serían un par de semanas más de la gira inicial de su esposo, ¿cómo apartarlo de su sueño? Él merecía un poco de quietud también– "¡Perfectamente Pocky!, extrañándote… así que cuando regreses te esperara un ataque de besos"

– "¿Algo fuera de lo normal?"'¿algo… fuera de… lo normal?' Estaría sospechando algo, no, ¡claro que no!, se preocupaba por ella, eso era todo. En cambio, el tono de voz de él le parecía estresado.

– "No te apures tanto Seiya, en unos días nos veremos. Todo va normal. Lexus me está cuidando y ya sabes como es él" – sonrió–

– "¿Lexus?" –aquel nombre se le escapó como soplido, tenía un presentimiento extraño–

– "Sí, Lexus. Descuida se ha comportado a la altura. Me ha llevado al doctor, me compra pastelillos. ¡Hasta me sorprende!" –carcajeó un poco al mirar la expresión que realizaba su ayudante al referirse a él en esas circunstancias– "Espero que traigas muchos regalitos para los bebes, mi vientre ha crecido bastante, no te he enviado las sonografías porque quiero que las veas junto conmigo" –la nariz podía crecerle, otro motivo de evitar las imágenes permanecía en la aparición de un solo ser. El pelinegro se quedó muy callado tras la línea, Usagi casi aseguraba que estaba por descubrirla. Entonces cambió el tema– "¿Qué tal la gira?"

– "Usagi… sí algo estuviera ocurriendo, ¿me lo dirías?" –situó en su inseguridad–

– "No seas tontito. Te oyes tan raro… ¿me engañas con otra chica? –bromeó un poco–

– "¡Usa!, jamás lo haría… ¿tú lo harías?" –una pregunta fuerte. El temor a perderla se apoderaba de su cuerpo. No. No. Meras alucinaciones, debía sacar esas patrañas de su cabeza–

– "¿Pocky?, te amo muchísimo. Sí que andas medio loco, debe ser el estrés de la gira… amor, actúas como si hubieras visto una aparición fantasmagórica. No me digas, te topaste con un chico tan guapo como tú en las presentaciones y temes que te quite tú popularidad…" –aquello lo sacó de juicio y sonrió tras la línea. Usagi estaba esperando a sus bebes, si se refería a toparse con alguien, en todo caso, sería con Yuya… Seise. –

– "Ja, Ja, Ja… no existe chico más atractivo que yo… amenos que fuera yo. Aún así tengo demasiado que contarte sobre la gira."

Hubo más charla, cosas rutinarias.

–––*

Mayo 30; Año bisiesto.

En algún punto perdido del universo.

El joven despertaba, su cabeza le dolía demasiado, se sentó un momento en la sencilla cama, miraba una, otra y otra vez su rededor, un camarote, eso le parecía, ¿qué hacía ahí? ¿cómo había llegado? Observó fijamente sus manos buscando la respuesta de mayor tamaño, ¿quién era él? Levantándose rápidamente, se aprontó a la puerta, provista de sensores, se abrió al tenerlo enfrente. Dio pie a su salida de la alcoba recorriendo con la vista un breve pasillo, iluminada con luces de neón en la parte inferior, dando a otra con luz clara. Recorriéndolo, si acaso serían unos veinte a quince metros, llegó a su objetivo, un cuarto redondo, en el cual estaba una persona de espaldas machacando entre sus dientes goma de mascar de la manera más escandalosa que pudiera haber escuchado, luego el ser se giró y una bomba enorme de color azul estaba dispuesta entre sus labios, que la ya conocida como figura de chica, tronó con un agraciado placer para ella.

– "¡Hey buenos lo que sean, 'Vaquero'!" –continúo su combate con el chicle, a ojo de un ser normal parecía vaca pastando– "Bienvenido seas a mi nave, soy la capitana [1]Cyra… bueno no me llamo así, pero me gusto ese nombre, ¡suena tan intergaláctico y genial!" –se levantó de súbito para correr a él, intentando engancharse a su brazo, hasta que lo logró– "No te preocupes en recuperar tú memoria, un nervio de tu cerebro está inflamado… regresará" –lo jaló a una de las butacas de la cabina– "Sentirás mareos, vista borrosa, dolores de cabeza 'ETC' "

– "¿Qué hago aquí?" –preguntó confundido el muchacho de cabello encanecido– "¿Por qué me pasó esto?"

– "Pues…"–se rascó la cabeza, saboreando el sabor de la goma de mora– "Vamos de camino a un planeta llamado tierra, en el sector del sistema solar. Y lo que te pasó es que te peleaste contra una bomba atómica… dígase con algo que te puso en ese estado. Aunque aún no defino que cosa"

– "Me podrías decir… sí me conoces" –ofuscado, se ubicó en los ojos café de la muchacha, luego deslizó sus sentidos al cabello trigueño, el peinado le sentó poco común, una especie de fuente con miles de trencitas agarradas en cuentas de color marfil a su mollera, lo llamativo de la chica eran unas marcas acua de figuras curvas como decoración en el rostro, uniéndolas por un cristal redondo, transparente, de reflejos indefinidos en la frente–

– "¿Debería conocerte?" –luego carcajeó fuerte– "Nuestro salvador, el amanecer… la luz que recita sobre la oscuridad. Quien pondrá fin a los ciclos, el hijo de reyes milenarios separados por una tragedia y unidos por la misma, el Seise (N/A: Seise significa acólito, Misario…), ETC" –repetía los términos con mucha gracia– "Seise, me parece que fue lo que dijiste cuando te pregunte; '¿Cómo te llamas?' –volvió a reír, pero esta vez actuaba la escena al momento de encontrarlo–

– "¡No me acuerdo de nada!" –se derrumbó en la silla, tocándose la frente múltiples ocasiones–

– "¡Reláaaaajateeeee! Como decía, dijiste que debías regresar a la tierra a impedir una tragedia, en solsticio, cuando la luna plateada se cubra de oscuridad…" –una chica sumamente despreocupada– "¡Claro! ¡Por supuesto! ¡en efecto! Que nunca lo mencionaste así tan brillante como lo dije yo… MUAJAJAJA… lo definí, porque hablabas de manera trabalenguática… espera, ¿esa palabra existirá?, digo trabalenguática"

– "¿Dónde está tu tripulación?" –dándose cuenta de lo vacio del lugar–

– "Je, je, je…"–situó sus ojos almendrados a la bóveda de la cabina ocultando su nerviosismo– "Me robe la nave del comando de Sailen. ¡Por cierto! Pesas una tonelada Vaquero. Y Por cierto, esta cosa que llevabas en tus ropas sabe de maravilla" –se sacó el chicle y lo mostró– "El primero me lo trague, hasta que entendí por los dibujos que se masca… aunque no entiendo el funcionamiento… da lo mismo es interesantísimo"

– "¿Sabes manejar la nave?" –se mostró asustado–

– "¡Pan comido!, yo la diseñé. Tengo un posgrado en medicina, otro en interpretación de lenguaje, muchos en mecatrónica, mecánica y pilotaje" –carcajeó fuertemente y lo divisó admirado– "Pues… ¡No es cierto!, me quedé a la mitad de todo… se muy poco. Despreocúpate, le di las instrucciones y las coordenadas del planeta, no pasara nada…"

– "¡¡¿Qué?!! ¿Cómo puedes decirlo tan indiferente?" –levantándose las piernas comenzaron a temblarle–

– nuevamente se burló de él– "Sí robe la nave, sí soy una experta… pero ya vez al menos se te quitó la cara de sufrimiento que tenías, Seise. Cuando me enteré que asumías una misión importante, no lo dude ni un momento, no quería perderme estar en una situación tan peligrosa y excitante" –brillantes, llorosos, recubiertos en estrellas, sus ojos se tornaron emocionados a la par que su cuerpo culebreaba de la felicidad–

– "Entonces, cómo te llamas realmente" –recordó con una sonrisa relajada, el comentario inicial–

– haciendo pucheros tremendos, se coloreó su tez clara a roja– "¡AH NO! ¡ESO SÍ, QUÉ NO!, si te digo le quitarás lo atrayente a la historia, Vaquero… tú tienes secretos, es OBVIO que YO tenga los míos. Como en los cuentos de misterio, luego no podremos enamorarnos, estar en medio de la intriga, pelear contra los villanos, resolver el caso y vivir felices para siempre"

– "Estas muy loca, muchacha" –agudizó la sonrisa–

– "Así es." –alaridos agitados de placidez, luego pensó sentándose en el trono del navío– "¿Pero qué vamos a salvar?, Ahh, no importa, lo que sea ¡QUÉ FELIZ SOY!" –picaba botones digitales para ultimar detalles– "Pase lo que pase, Seise, cuídate mucho, pórtate bien y no hagas nada demasiado idiota, solo lo necesariamente idiota" –dio el consejo para ambos– "Teniente, ¡A LA TIERRA! ¡VAMOS A RESCATARLOS!"

Una sonrisa se dibujo en el hombre de clareado cabello como sus luceros. La inocencia y dulzura de Cyra le recordaba algo de su pasado, como una silueta de una mujer muy importante, una madre, una hermana, a la que adoraba sobre todas las cosas, tragada por el olvido.

–––*

Junio 02; Año bisiesto.

Cinco meses de embarazo. Sentía los pechos convertidos en montañas y sus pies tendrían elefantiasis… Su peso había aumentado el treinta por ciento, concebía la cara como un melón sin forma y qué decir del vientre, bueno siquiera eso la llenaba de emociones constantes al mirarse al espejo. Pero el buen humor regresaba. Lexus hacía bastante por ella, con aguantarle el genio de unos treinta o cuarenta días atrás; se había puesto llorona, chiple, renegona, la larga lista de padecimientos propios a su estado. Esa noche regresaba de la pasarela de temporada Primavera-Verano, vuelta a realizar con el mero propósito de recabar fondos a los niños de casas hogares, en una subasta. Los pies le dolían horrendamente, no podía dar un paso más, fue fácil notarlo para el pelirrojo ojos rubí, sonriéndole sacó el tema cuidadosamente.

– "Una noche cansada, Usagi… un baño caliente vendría bien… ¿no?"

– "Ni que lo digas… mis pies me están matando…"–unos fuertes brazos la cargaron con alto grado de delicadeza y calidez. De una manera, sin explicación, se reclinó en el pecho de Lexus, realmente era acogedor, sus mejillas se encendieron– "Am… esto… ¡gra-gacias!" –comentó hecha nudos escondiendo su cara–

– "Ya sabes que siempre haría todo lo que fuera por ti… Usagi" –un diálogo remarcado de audacia, aderezado por obsesión. La rubia era demasiado inocente, pero lo tomó como ironía–

– "No me mientas… lo haces por Zerethé…"–en cambió el pensamiento la llenó de un aire de celos. ¿Celos? ¡Con un demonio!, se tapó la boca y luego sonrió falsamente–

– "No la mezcles en esto, habíamos quedado que no hablaríamos del tema… te lo he dicho, el futuro cambia, las 'cosas' pueden llegar en paquetes diferentes. Ese doctor inepto ni siquiera ha podido mirar el sexo del bebé" –se mantuvo un momento mirando las escaleras, luego continúo callado al acomodarla en la cama– "¿Te sieguen doliendo los pies?"

– "¡Síiiii!" –exclamaba la princesa de la Luna– "Voy a morir, mírame parezco un balón"

– "¡No seas dramática!, Yo pienso que luces hermosa" –descalzándola de las carceleras sandalias, inició a masajear las plantas de los pies de la rubia, esta lanzó unas risillas y luego se sintió en el paraíso–

– "Un poco más del lado izquierdo, no, no, más abajo… sí ahí… ¡Eres maravilloso!"

– "¡Claro que lo soy! Tal como mi padre" –padre fue una palabra algo despectiva–

– "¿Aún le guardas rencor a Eideard?"

– "Mja… ¿No le guardarías odio a la persona que te quitó el beneplácito de las caricias de tú madre en la infancia?"

– "Pues… para nada. Cada persona tiene sus motivos, aunque… no estoy en tus zapatos. Lexus"

– "No te preocupes…"–sonrió descaradamente al subir sus manos a las piernas de la mujer y luego quitarlas– "Ya lo estás…" –susurró–

– "¿Qué dijiste?"

– "Ya está… ahora puedes ducharte sin problemas. Voy a poner la tina. Si me necesitas no dudes en llamarme, 'Princesa' "

Decidida se metió a la tina, el agua en la temperatura perfecta y con esas burbujas que la ponían de buen humor. Lexus parecía que la conocía mejor que sí misma. En ocasiones lo miraba como un muy dulce y distraído joven, en otras le daba miedo oírlo glorificarla inagotablemente. En definitiva, la protegía por lo que llevaba dentro de ella. Eso pensaba recelosa la princesa de la Luna. Intentó tallarse la espalda, luego gritó molesta por no poderlo hacer y chapoteó en la tina.

– "¡BUUAA!, cuando Seiya llegue y me vea así…"–entonces unas manos se postularon en su lomo, el jabón se deslizaba de arriba abajo sin remordimientos–

– "Cuándo Seiya regrese verá lo mucho que cambiarás, quizá se asuste… pero no será desagradable" –sonrió Lexus mascullando al final– " 'Para mí' "

– "¿Qué dijiste? Enserio, creo que ensordezco." –luego se sobresaltó al reaccionar la estancia de Lexus ahí– "¡WAAA! Le-Lexus, ¿qué haces aquí?"

– "Gritaste, es lógico que me asustara, luego te vi ponerte loca y lo supuse" –angustiado desvió la mirada– "¿Qué creías? ¡Cielos Usagi! No soy un depravado"

– "¡Pe-perdóname!, no fue mi intensión. Sé que sólo quieres ayudarme"

– "Bueno, iré a terminar la cena" –dio media vuelta alejándose– "Cenaremos en tú recamara, renté algunas películas en la mañana, así ya no tendrás que bajar de nuevo las escaleras y tus pies no te mortificaran. Además no quiero cenar solo"

Al terminar la cena, entre carcajadas, palomitas de maíz, botanas y refresco, pasaron un rato maravilloso mirando comedias románticas americanas. Ambos recostados en la misma cama, un dato que no le parecía malo a Usagi. Ella comenzó a ladear la cabeza del cansancio, hasta quedarse semidormida en el hombro de Lexus.

– Susurrante dijo –"Tu marido es un genio… una casa lejos de la civilización, un maravilloso escondite para dos viejos amantes" –la colocó en su pecho–

– "Si…"–sopló en automático al punto de introducirse en los sueños. El aroma del cuerpo del príncipe de príncipes le gratificaba. Entonces, en ese momento sintió la revoltura de memorias en su cabeza. Se oía a sí misma… 'Éter, éter…' Abrió los ojos, unos ojos distintos enmarcados por un color amatista, su cabello se abordó en el violeta oscuro. Miró al hombre– "Tú no eres Lexus…"–acarició el rostro de él, lo devoraba con la mirada–

– "No, soy mejor que él" –placenteramente se pintó una mueca– "Y tú, dejarás de ser la Usagi que todos conocen"

Su aliento estaba tan próximo a ella, cada paso dado era un terreno recorrido en un mundo pasado, en el inframundo de sus pesadillas. Dejando de lado todo, lo besó con frenesí… para caer rendida en el mundo de las ilusiones de una noche de sueños nuevos.

– "¡Qué tonta eres Usagi!... Eres hermosa, pero no me interesa la envoltura, quiero el relleno...y Sabré esperar unos días más..." –fueron las cavilaciones del príncipe orgulloso, que guardaba. Para él eso solo era el inicio de que Usagi despertara–

Una vez en el umbral, otra en el castigo, ahora se situaban en la recompensa… Eran los caprichos de los bríos de los edenes, el limbo y el abismo. El cosmos por si mismo se revoloteaba gustoso de mirar sus creaciones llenas de insensatez, odio y perdición. Condenando su desenlace, bosquejándolo para clavarse en una sola avenida…Entre las reprensiones, intrigas y delicias de sufrimiento había decidido engendrarse en los más frágiles cuerpos… a espera de que su destino fichado cambiara.

–––*

Junio 07; Año bisiesto.

Crepúsculo.

Pero en Titán las circunstancias se veían diferentes. Hubo muchas sorpresas, estaban en guerra. Alan ayudaba a Eideard a colocar las barreras, pues aunque no lo creyeran estaban peleando contra Eliot, el príncipe de las ilusiones. Él había atrasado la llegada de las Scout de todo el universo a la tierra, y por más inaudito que se juzgara, a su espalda estaba Kiimsah custodiándolo. Exail comandaba el ejército de Sailors, en verdad el panorama se situaba en masacre. Ail miró por un segundo a la pelirroja y con ojos llorosos le sostuvo la mano.

– "Su majestad… Necesitan regresar a la Tierra, Eideard y usted" –una plegaría lanzada por la hija del árbol de la vida– "Tienen que advertirles lo que dice el pergamino… La oscuridad se aproxima" –pero Exail estaba ida– "¿Reina Exail?, ¡¡REINA!!" –gritó con todas las fuerzas que tenían en sus pulmones–

– "Sí hago eso van a morir…"–temblaban sus labios al grado que cascabeleaban sus dientes–

Alan escachaba a Ail, se masajeaban telepáticamente y con proezas, al momento que el regimiento ponía control, los mismos personajes que aparecieron en la lucha contra Selene se pusieron frente a ella.

– "Exail" –se quitó la bandoleta de su rostro, mostrando una piel morena intensa– "Tú y Eideard deben volver proteger a Usagi ya no es una opción… es una obligación sin escape. Sí no pueden hacerlo, lo mejor es destruirla"

– El otro, que parecía su escolta hizo lo mismo, era un Seiya mucho más viejo, unos cuarentaicinco, quizá, Bellum lucía aún más añejo que el Príncipe del Sol– "Ve con Eideard… Reyho puede explicarles luego, ella los localizará"

Ambos se lanzaron a la batalla. La Reina de Lexus se pausó un momento por la impresión. Ail no tuvo otra alternativa que jalarla a la localización del monje blanco y cuando llegaron, con la mano temblorosa, Exail inició a encender el portal.

– "¿Qué pasa?" –inquirió el moreno de cabello albo–

– "¡Vámonos! Tenemos que regresar a la Tierra" –acentuó sin darle oportunidad la pelirroja–

Los dos cruzaron el portal, guardando ese acontecimiento en sus memorias… ¿Qué decía el papiro? ¿Cuál era la continuación?

Al llegar el momento propicio y los guerreros congeniaran en sus creaciones, la princesa encarnaría en forma corpórea. Al soplo que ella escogiera su comienzo, en la época y en el lugar, un mensaje sería envuelto en códices de acciones y a solo uno de ellos le dará la oportunidad de conocerla primero, para presentarse después en sueños e indicarle el camino. Estas señales, no son más que la razón de una temible verdad, que nos aclara que su alteza serenísima se ha privado del conocimiento de su insignia, para protegerse, sabiendo que es un arma de doble filo. Todo el mensaje que alguna vez pronunció Eideard le venía a la cabeza. El momento propicio había llegado. Se había contenido, había precepto los mensajes… pero nadie, nadie atendió…

–––*

– "Tenemos que salir de aquí" –vociferaba Dimando–

– "Debemos ir a la fortaleza que construyó Reima" –pálida mencionaba Galaxia ayudando a Makoto con Zev, pues ella estaba esperando– "Fue lo que me dijo esa chica"

– "¿Han hablado con Ami, Taiki, Ceres y Mamoru?" –Preguntaba Minako sostenido al recién nacido Nun–

– "Eso trato, eso trato… pero el celular de Mamoru está apagado" –renegando como siempre Yaten volteaba a ver a su pequeño y a su adorada venus–

– "Es hora de irnos… de eso se encargarán ellos, me lo aseguraron" –reafirmaba la guerrera de cabellera dorada a cobriza, calmando el llanto del pequeño lobo–


Era por la tarde, casi al caer la noche, regresaba de las compras de víveres para Universe House. La casa estaba tan vacía, Makoto y Dimando se mudaron unos meses atrás a un departamento, cercano a la mansión de Yaten y Minako, pues Zev tendría un hermano y ahí no podrían darles un lugar bueno para vivir.

Neherenia asomó sus narices tomando algunas de las frutas del mandado, el hambre la atosigaba.

– "¿has visto a Sigvard?" –interrogaba la pelinegra a Galaxia–

– "No, desde muy temprano… que raro, ha de andar por ahí conquistando chicas, ya lo conoces" –sonrió un momento. Sin embargo el comentario no le agradó para nada a Neherenia, su corazón recibía una puñalada inhumana– "Ya calma, luego podrás asaltarlo" –giñó el ojo–

Unos taconazos rondaron a dirección a la cocina, sería ese castaño claro. Frente a ellas apareció una muchacha de cabello albino, con una no muy grata sonrisa.

– "Galaxia, debes ir por Dimando, Makoto, Yaten y Minako. La vida de sus hijos corre un gran peligro." –sostuvo calculadora mirándolas desde sus ojos azul terráqueo– "Debes llevarlas a la recinto que edificó Reima"

– "¿Quién eres?" –la pregunta clara de hacerse, no confiar en los extraños es la regla de normal, repasaba la princesa de los sueños–

– "Cuatro" –semisonrió al recordar esos tiempos cuando su cabeza no recordaba quién era realmente– "Por ahora es todo lo que puedo decirte. Neherenia, tu vienes conmigo–

– "¿Cómo podría creerte?" –pusó a Neherenia a sus espaldas–

– "Hace un tiempo visitaste al oráculo, el te dijo muchas cosas, que luego cuando tengamos tiempo podremos sentarnos y conversar… ¡Por piedad! Confía en mi" –bajó la cabeza–

– "¿Quién eres?" –reafirmó la pregunta de su amiga pelinegra–

un resplandor en su frente, brilló una luna plata que combinaba con su cabello níveo– "La guardiana de la Tierra, vengo de otro dimensión, se hace tarde… Nos veremos allá"–arrebató a Neherenia y la transportó con ella–


Cuál era el significado de todo el revuelto, sin lugar a dudas tenía que llevarlos a la fortaleza. ¿Pero que querrían con Neherenia?

–––*

En Samsara.

Los guardias sólo podían mirar la capota negra que se extendía cubriendo el planeta. Una peste que servía para una sola cosa, convertir el planeta en cárcel. André estaba desesperado, llevaba días y noches sin poder dormir, el cristal de la princesa de la Luna se transformaba en negro. Pero aún así no daba razones para encontrar en Seiya una oscuridad que desapareció al grado que la Luna aumentaba la suya… ¿Acaso se lo tragaba Usagi? La interrogante también de Haruka, que a pesar de imitar la actitud de su marido buscaba reconfortarlo.

Un brillo emanó de los cielos y un ángel de alas de fuego se posó en el firmamento. Tenía la piel tostada, ojos cafés, cabello rosa con motas verde mar adornad por unas flores amarillas.

– "Vengo por ustedes… no hay tiempo de explicaciones" –exclamó tomando a cada uno de sus cinturas–

– "¿Quién eres?" –la rutina para los desconocidos–

– "La dama del fuego. Kami. Es el momento de regresar a la Tierra" –Fue lo que dijo y se los llevó cubriéndose encima por una esfera de fuego para poder viajar en el cosmos en el trayecto de regresar al planeta Azul–

–––*

Mamoru regresaba a casa, tenía muchas ganas de ver a su retoño y por supuesto a su esposa Ceres. En la puerta del departamento lo esperaba una chica, de cabellos blancos que, crease o no entendía quien era, sin embargo se negó tres veces. Al lado de la albina estaban Ami y Taiki, uno con el pequeño Maddox.

– "Señor Endimión" –se inclinó hacía él– "Deben ir al refugio de Reima cuanto antes"

La peliazul ojeaba al castaño, decirle lo que escuchó de boca de la muchacha… no era tan ligero de digerir.

– "¡Qué alboroto!" –Masculló Ceres con una bebé en brazos, de cabello tan blanco como la nieve y ojos azules. Luego miró al los invitados– "¡Hay no!, pensé que estas cosas sólo le pasaban a Usagi… pero bueno. Sí estás aquí debe ser por algo"

– "El Rey es la Reina y la Reina es el Rey… eso lo dijeron en una reunión hacía mucho tiempo" –enmarcó la guardiana de la Tierra– "Estaban en lo cierto… pero se equivocaron al creer que una de las partes de la Princesa del Universo era Ceres… Hotaru ya había venido antes, mucho antes con ese fragmento. 'Todo es como ella lo desea, me temo a pensar que Luxmors y tú han sido unas de sus creaciones predilectas y que gozará verlas morir. Cuando ella aparezca Lexmurs y Deméter habrán dejado de existir.' –Citó– "Tanto Luxmors y Deméter han dejado de existir… Ya no puedes usar el poder de la Luz de la muerte, ni tampoco el de Sailor de la dualidad, la metamorfosis y la evolución. Pero se equivocaron por un poco."

– Mamoru tiró en un descuido su maletín– "Eres nuestra hija del…"

– "No precisamente, Su majestad… vengo de otra dimensión, la cuarta dimensión. Debemos protegerlos a todos de Zarya… ella ya no es más su aliada. Desde un principio se alió con Kiimsah y han preparado esto desde los inicios de la encarnación de Nyx… Nos vamos ya."

Precavidos, Ami y Taiki escuchaban, tomaban nota para sacar sus propias conclusiones. De qué se trataba este expansión siniestra… No dudaban en atar cabos. Primero escuchar luego digerir, finalmente explayar las conclusiones.

–––*

Junio 07; Año bisiesto. 23:25 horas.

De lo más callada, fingía no recordar, aquel beso que le dio a Lexus, jugaba con la inocencia de todos los días, la estupidez, las risillas tontas. Algo no podía dudar, sentía los labios del pelirrojo en los suyos como si fuera ayer, disfrutaba pensar en el enlace de sus bocas. Se lo suponía… quería negarlo desde hace mucho, cuando los malditos recuerdos volvían uno a uno a ella… Nyx… ella era Nyx. Aterrada se levantó de la cama. Tomó sus cosas, quería escapar de la tortura. Madrugada, estaría muy dormido, no la escucharía… Bajó las escaleras con mucho cuidado de no ser escuchada, se iría en la motocicleta, en el auto, en lo que fuera. Un destello hizo iluminar el cuarto.

– "¡Rei!" –un hombre alto, de casta negra, se hallaba al costado de la pelinegra–

– "Usagi, vamos tenemos queeee" –gritó al sentir un fuego negro azotándola al suelo–

– "¡¿Lexus?!, Tú no eres Lexus…" –afirmó Bellum socorriendo a Rei–

– "Efectivamente, ya no lo soy. No me gusta arruinar planes, pero verán… Nyx es mía, como yo soy de ella, nos pertenecemos, siempre vele por ella y ella me ama." –tomó a Usagi del brazo con dulzura– "No temas Nyx, ya se ha acabado todo"

Observó la paradójica escena, temblando, sopesando cada situación… su cabeza ardió profundamente, se tiró en cuclillas al piso, se mordía los labios, lloraba… Entonces su cabello tornó nocturno. Nyx no comprendía lo que ocurría en su corazón… pero el beso, que ella misma le dio a Lexus la sacaba de sus casillas. Sus pensamientos giraban en torno a él y la verdad… es que había dejado de ser Usagi Tsukino, Usagi Kou y Serena…–"Éter, ¡llévame a tu lado!"– suplicaba, ella era Nyx, no existía ya duda–

– "¡Para mi será un honor Nyx!" –la cargó entre sus brazos, tendiéndola en un manto estelar, escondidos en la noche huyeron–

Rei golpeaba el piso, recargada de odio, enfrascó su ira en el joven Bellum golpeándole el pecho.

– "¿Por qué? ¿Por qué no la detuviste?" –tundas fuertes que el Señor de las bestias tomaba como su castigo–

– "Porque si lo hacía, estaríamos muertos… Rei Hino. Tuvo piedad de ti, tenlo seguro que la próxima vez no será así. Tendremos que ir al fuerte y esperar a que todos estemos reunidos y que nuestro salvador venga a detener a Nyx" –la tomó de la mano, irguió su cara. Sabía muy bien que el plan del enemigo siempre fue ponerla en confusión, para que en el momento oportuno fuera sencillo tomarla para él–

–––*

Dónde estaba, cuestionándose al abrir sus ojos verdes, Sigvard miraba un campo floreado. Mariposas, volando sobre él. Mariposas revoloteando… levantó su mano pretendiendo tocarlas. Una de ellas entró a él, dejándolo fuera de condición para dormir un sueño, un sueño que danzaba el vals de sus recuerdos.

–––*

"Las arenas del tiempo han cambiado" –contempló el horizonte, susurrándole suavemente a una jovencita a su lado–

"Siento fluir un misterioso suceso sobre el cosmos, algo que definitivamente no sólo corromperá nuestro futuro, sino que también el del universo entero" –su voz pasó de un ligero murmullo a macabros tintes de pesimismo, la niña los observó desde sus enormes ojos violáceos– (N/A: Esto se dice al iniciar el primer capítulo)

– "El universo, tan inmenso y misterioso. Cuándo aprenderemos a no jugar con fuego" –Miró el paisaje del amanecer, desde sus luceros miel–

– "Hávarður, tengo…"–la pelinegra de destellos verdes, se aferraba, tanto de la mano de la niña que llevaba de la mano, como del brazo del caballero del tiempo–

– "No debemos temer… Nuestra hija Hotaru viene con nosotros… La nueva guardiana de tiempo" –miró a la niña que jugueteaba con una mariposa y sonreía–

– "Sigavard está cerca, puedo escucharlo. ¡Mamá, Papá!" –apuntó Hotaru–

–––*

La razón primordial de nuestra existencia como príncipes, es ser guardianes en honras de la Princesa del Universo, para unos leyendas o mentiras, para otros obligaciones y realidades. Fuimos escogidos hace miles de años por nuestra señora, algunos de sus soldados experimentarían la maldad, el sufrimiento, la ira, el odio, la muerte y todo aquel sentimiento que les corrompiera, sabía que ellos serían débiles, ese sello moldearía a sus excelsas obras, llevándoles el entendimiento del honor para servir con ahínco y respeto. Pero no sería fácil, pues su no naciente alma conocía la maldad de su enemigo y las ansias de poder que podría alcanzar al beber de su espíritu, bañarse de sangre y comer de su cuerpo. Por ello se oculto, para que al llegar el momento propicio y los guerreros congeniaran en sus creaciones, la princesa encarnaría en forma corpórea. Al soplo que ella escogiera su comienzo, en la época y en el lugar, un mensaje sería envuelto en códices de acciones y a solo uno de nosotros le dará la oportunidad de conocerla primero, para presentarse después en sueños e indicarle el camino. Estas señales, no son más que la razón de una temible verdad, que nos aclara que su alteza serenísima se ha privado del conocimiento de su insignia, para protegerse, sabiendo que es un arma de doble filo. En este momento nuestras almas ya no nos pertenecen, seremos sus fieles seguidores y guardianes.

Todos eran las piezas perfectas en su tablero de ajedrez…

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Me encantaría saber que les ha parecido el cap, cualquier duda estoy para servirlos. Tomatazos, quejas, etc.

No se pierdan el próximo capítulo… (Chica del premio comuníquese con migo… please)

[1]Cyra: En agradecimiento por su apoyo en el otro foro. ¡Muchas gracias Chicas!

Muchísimas gracias por sus excelentes Revs a todas y por el apoyo incondicional que recibo de ustedes, estén o no estén por ahí en los Revs!!

Niku Black: Sandya Moon Kou: Mizuki-chan24: Lilupixie: cyratan23: malkav-iztli: Megumisakura: Srita. Rossy Kou: Selene-silk: Karina Natsumi: chikita22bkou: Drixx: Haruka-chan27: Love-Moon: Paulysa: senshi Saturn: Serenalucy: DKVV: Kayleigh More: Nina: serenity2202: