Todos los derechos de Sailor Moon y sus otros personajes son Propiedad de Naoko Takeuchi/Kodansha, TOEI Animation, es realizado por mero entretenimiento, ocio, para hacer reír a las lectoras sobre mis desfiguros. Ningún personaje original de la Serie me pertenece.
Segundo ganador: Mizuki-chan24 (Te debo el regalo para la siguiente en Metáfora Azul. ¡Lo siento Linda! Pero esperé mucho tu contestación y mi gente me está matando. De hecho para Seisenchi No Eros un personaje tendrá tu Nick. Besos y Gracias por participar)
Próximamente Metáfora Azul
Hace poco me enteré que no podemos poner letras de canciones (song fic), así que les pido que busquen la canción de este capítulo.
El título de la melodía es Blank Infinity, de una banda llamada Épica… la pueden escuchar en You-tube. Si desean que les pase la traducción en español comuníquese con migo por medio de Mensaje Privado. O bien los que tienen mi MSN puede ser por vía Mail o Messenger.
Si recuerdan el cap del cumple de Usagi. Seiya le compone una canción. Me di a la tarea de intentar hacer la letra de esa canción.
El título del poema es "Más que Luz de Luna"
MAMÁ JOY; HAPPY BIRTHDAY!!! (ya sé fue el 29 de Marzo, pero qué va. Aquí tu regalote)
Cap dedicado a Malkav-Iztli, Joy de Kou (Joy2004 o SailorMonSpecial) y Cyratan23. Sin ustedes no habría podido continuar, me levantaron siempre al pensar en dejarlo. ¡Las adoro chicas!
Gracias por todas las atenciones en Sailor Moon Foro Univisión (incluyendo a la familia Kou-Chiba de la que soy parte) y Sailor Moon Foro por publicar mi humilde fan-fic por ahí…
Y lo prometido es deuda… Nos vemos para Metáfora Azul.
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-TERCERA TEMPORADA-
LA PRINCESA DEL UNIVERSO
*CLAROSCURO*
*CAP. 29 VACÍO INFINITO*
"Para que tú puedas beber el vino en una copa que se encuentra llena de té,
es necesario primero tirar el té y entonces podrás servir y beber el vino."
Proverbio Chino.
El campo de batalla, en Titán, estaba desierto. Había cadáveres de sailors en todo el panorama. Una lucha que les llevó largos días. Eliot, Sailor Zarya, Ail y Ann era los únicos que quedaban semi-vivos bajo el desastre de numerosas caídas de las Senshis de todo el universo.
– "Aquí acaba todo Ail" –Dijo Naru transformada en Zarya–
– "Supongo que eso es lo que querían" –Dedujo Ann–
– "Sí… sin ninguna Sailor aliándose a Erebos o la princesa universal, no habrá fuerza que se interponga" –reafirmó Eliot–
– "¿La leyenda era falsa…?"–expandió sus ojos Ail, su piel verdosa palideció–
– "Eso es lo que es… mentiras tras mentiras…"–Carcajeó la Sailor del Sol– "Pondremos al Universo de nueva cuenta donde debe estar"
– "¡No lo permitiremos!" –a coro Ail y Ann detonaron para los opositores–
– "Eso quiere decir… que nadie saldrá vivo de Titán" –Eliot hizó brillar el diamante dorado que pendía en su frente, explotando en un estallido–
La muerte olía en el planeta del Príncipe Bellum… la muerte para ese planeta. Tanto Naru, Eliot, Ail y Ann estaban peleando sin sentido... El aleteo de las mariposas ataba a incongruencias. Ya no sabía, el uno o el otro a cual lado representaban…
–––*
Aquel de cabello níveo se despertó confuso. Miró a su rededor desde sus llamativos ojos grises para enfocar su medio. Ahí estaban las tres argollas, en una repisa al lado de su cama, la del lirio, la del diamante negro con aguamarinas y la de inscripciones… cinco minutos bastaron para recordar cuál era su nombre, a algunas personas que estaban frente a él y las manecillas del reloj recorrer el tiempo de su vida.
*--
Recordaba la pelea contra Seise, aquel que se presentó frente a él como Erebos. Lo que en su mente latía ahora claro, acontecía en la razón de su sobrevivencia. Herido, apaleado, con escasa conciencia observó, después de irse Erebos, como la chica que le habían entregado lo estaba arrastrando a la nave espacial.
– "Seren…" –Lexus le tomó de la mano– "Desde cuando… una chica biónica es tan fuerte"
– "¡Lexus!" –se ruborizó la muchacha de cabello castaño, de cientos de trencitas, hacía mucho que no escuchaba que le decía "Biónica"– "El pasado y el futuro puede dar mil vueltas... y debemos conservarte vivo"
Con sus heridas le costaba trabajo articular palabras – "Te he buscado… quiero decirte… A nadie más en el universo, presente, pasado, futuro, dimensión, plano, podría amar más que a ti… Te amo Seren con cada fibra de mi cuerpo, con mi corazón, mi alma…" –
Lexus esperó a que ella se le lanzara a sus brazos, aunque el dolor de sus lesiones quemara su piel, en cambio Seren lo miró detenidamente, sin sonreírle, sin ruborizarse.
– "No puedo corresponder a tu sentimiento…"
El pelirrojo se paralizó. Se demostraba honesto para recibir una tiste sorpresa.
– "¿Amas a otro?" –agachó la mirada de rubíes al suelo, sintiendo una punzante agonía, más dolorosa que las heridas a cuestas–
– "No se trata de amar o no amar… Lexus. Es mi destino, la razón por la que me mantengo aquí." –A pesar que él esperaba respuestas, tomó las argollas que colgaban del cuello de Lexus, hizo brillar sus marcas azules y tocó la frente de su maltrecho compañero– "Éter, debes despertar para salvar el universo sin tentarte el corazón..."
En ese preciso momento, cuando yacía lastimado en la nave, su mente se nubló por el destello de Seren, dejando de recordar quién realmente era.
--*
Se quedó reservado por un instante, tomó la cadena y la colgó en su cuello, luego preguntó dónde estaba. Una jovencita de cabellos oscuros en destellos violetas le respondió con una sonrisa.
– "Estamos en Lexus, su majestad Lexus." –
– "Tú… ¿tú eres Hotaru?" –respondió el ex pelirrojo ahora con la apariencia distinta de su cabello albino y ojos grises–
– "No la que conoció. ¡Majestad!" –respondió Luna–
Unos suaves taconazos retumbaron en el palacio de cristales negros, provenían de Mirai, anteriormente tenía la piel negra, ahora se concebía como morena.
– "Neherenia y Chibi-Usa no resistirán más…"
Hotaru se conservó calmada– "Las cosas van más rápido de lo que lo pensaba… Infórmaselo a Reima para que sus hermanas actúen como sustitutas"
Un joven, de cabellos azules claros y mirada negra se dirigió a la dama del tiempo –"Lo estoy escuchando. Tal y como mis cálculos estaban supuestos" –
– "¡CON UN DEMONIO!" –gritó Lexus, el albino– "¡Explíquenme lo que pasa aquí!"
– "Dicen que el futuro no está escrito en piedra… –miró Reima a Bastet– Pero lo está… Habían dos posibilidades: Tallar la piedra y rescribir encima de ella. De cualquier forma que procedamos el destino marca la misma sentencia en La Princesa del Universo. Lo único que se ha conseguido fue retrasarlo o adelantarlo"–
– "Lo más factible será destruir la piedra para colocar una nueva piedra" –recalcó Bastet–
– "¡QUÉ JODIDOS!" –volvió a renegar el príncipe de Lexus–
(N/A: Chamacos!! En el epilogo-prólogo pondré la dirección de mi deviantArt, para que se pasen a la explicación que da Reima)
Reima respondió dibujando una rectángulo en una hoja de papel– "Llamémosle a esta la línea cero, donde todo transcurre como debe ser"– hizo una equis en el principio, un tanto después de la mitad y en el final, señalando la última marca en cruz – "Aquí se originó el conflicto con el nacimiento de la princesa del Universo… El problema es que ese tiempo no existe. Fue borrado. Aún así las 'conciencias' o 'pensamientos', por así llamarlos, de los guardianes, Sailor Deméter y la princesa del universo se movieron al principio"– Realizó otro rectángulo al extremo y señaló antes del comienzo de la línea cero– "Desde aquí… llegamos a la primera línea temporal. La primera viajera del tiempo, en épocas del conflicto en el futuro de Tokio de cristal con Diamante. La pequeña dama hace un viaje más para entrenar como Sailor… ella no regresa de nueva cuenta a al pasado… porque al llegar a su presente encuentra un grave problema. Su madre ya no es la misma, entonces a Kiimsah y Sailor Venus al saber muerta a Sailor Plut y las puertas del tiempo cerradas se dan a la tarea de ir a Jera. –hace una curva con final en punta "v" al inicio del la línea de la equis primaria– "Aquí, la primera encarnación de La princesa del Universo toma fuerza con los ingenuos de Kiimsah, que por error o acierto, según el particular, despiertan un poco de la conciencia de la princesa universal, pero…"–dibuja otro rectángulo adyacente a la línea uno– "En esta, la segunda línea, La princesa de la Luna tiene una hermana gemela, debido a que se ha modificado un poco la historia, aparece el príncipe del sol, ataca Kiimsah, asesinando a Serena y Antar. La historia corre semejante a la original que tenemos ahora, Seiya y Usagi se encuentran en el siglo de Tokio de cristal, se enteran de sus pasados, su atracción… entonces, esta se convierte en la segunda línea temporal, parece Ceres, es hermana gemela de Usagi, ella jamás se entera y Selene permanece dormida. Mientras tú, Lexus, mueres ante las manos de la primera encarnación de Erebos, como él de las tuyas."
– "¿Qué?" –el albino se paró estrepitosamente–
Hotaru continuó la plática. – "No es hasta que la Neo Reina despierta como Princesa del Universo cuando Seren posee cinco años e intenta matarla, aquí no existe Seise. Reima, en su versión de esa línea, huyó con ella al 'pasado'. –hace una tacha a la línea secundaria un poco antes del final– "Con esto viene la tercera línea temporal, en esta Selene abre sus recuerdos de su vida como hermana gemela de Serena y comienza a mover los hilos. Usagi está casada con Mamoru Chiba. Ceres aparece, sólo interviene en la relación entre la Luna y la Tierra, para terminar muerta a manos de Selene. Seren lo que desea es calmar a su madre, despertando al Príncipe Lexus, qué en ese momento es el único que puede detenerla. Pero en el embarazo de Usagi se encuentran ahora unos mellizos." –Ahora dibuja otro rectángulo contiguo a la línea tres haciendo una anotación más debajo de la tercera raya– "esto ocasiona la línea temporal cuatro, cuando Yuyake viaja al pasado mucho antes que se supone que vino y siembra la semilla de oscuridad. Yuyake viene con su hermana Chibi-Usa, a la que usa como conejillo de indias; sí desapareciese o cambiaba comprobaba su teoría. Modifica la línea cuatro y crea la cinco con la boda de Usagi y Seiya, inclusive logra que le pongan un nombre diferente, Seise, 'desaparece' a sus hermanas del mapa temporal y evita que tú despiertes, mientras el subconsciente de la princesa del Universo enviaba los mensajes. Todo el proceso de movimientos temporales hicieron que…" –dibuja un nuevo rectángulo– "de cada una nacieran las dimensiones, se disparen los alter egos. Curiosamente, en la línea cinco Yuyake malo de la línea tres mata a Yuyake de la línea cuatro, una vez que no llegó a la escuela y se citó con el congreso de las majestades. Son los aíres de las paradojas. Se suponía que en la línea cinco, Usagi y Seiya no se casaban, pues las Sailor evitarían esa unión matrimonial. Por eso–dibujó un último rectángulo– Con la boda de Usagi y Seiya tenemos la línea actual, la línea seis…"
–"¿Cómo lo saben?" –preguntó con un dejo de incredulidad–
– "Seren absorbió los conocimientos… mientras el tiempo cambiaba, fue una de las principales que resintió todo. Inclusive me atrevo a decir"– reafirmó Reima– "Que por ella y su sacrificio al 'asesinar' a Selene, nos dio un poco más de tiempo"
– "¡Princesa!" –giró Luna a Chibi-Usa que se recargaba en las paredes de cristal–
– "¿Po-porqué?" –la pelirrosa se arrodillo llorando tristemente, mientras su entidad se miraba borrosa– "Yo-yo… todo se desvanece… Neherenia… ha desaparecido."
–––*
Las cicatrices profundas dejan huellas, el amor deja huellas, el dolor deja huellas y todo aquello que es importante, sea malo o bueno para nosotros, deja huellas. Para quitarlas es necesario suprimirlas de la existencia. Es imposible hacerlo sí estas laten cada momento de nuestras vidas, ni perdiendo la memoria se irán, pues yacerán diluidas en nuestro subconsciente, posible a recobrarlas, hasta el final o principio de cada eternidad. Para vivir hay que morir… morir y vivir, un hilo tan sublime que transporta el cuerpo humano, la gracia que tenemos los seres comunes ante la magia de los inmortales, elegidos o resucitados. Tener una vida, sin saber cómo darle rumbo, expuestos a nuestros demonios y ángeles. Nadie es tan bueno como predica, ni tan malo como desea. Ahí radica la verdad del ser humano. Tan flexible, blando e inconstante. Expuesto a lo que le rodea, a lo demás que le blande a un sendero sin conocimiento, sin acontecimientos excepcionales, fantásticos, colmados de magia e importancia radical… como simples mortales.
Entonces desearás tener un destino… pero los que tienen un camino fijo y un futuro prediseñado se preguntan "¿Por qué ellos pueden elegir y yo no?" Los seres comunes cometemos errores, no tenemos opción de corregirlos y otros tienen aciertos ventajosos, ambos pueden llevar al éxito sin tenerlo en cuenta. Esa es la diferencia, el don y el precepto de hallarse en el universo, elegir, a cambio claro de la mortalidad eterna. Y elegimos sobre nuestras virtudes y cualidades, elegimos amor, cariño, amistades, rutas, pautas a seguir… elegimos desprecio, odio, miedo, rencor, indiferencia, fracaso, locura…
Nuevamente la maldad y la bondad; Parece que juega con nosotros, que se burla. Imagina sólo un fragmento de tiempo; un atardecer, un amanecer, la lluvia cayendo en los carrizos del campo, un cielo despejado, otro nublado, una mujer dando a luz, un hombre fumando un cigarrillo por la tensión del parto, suena hermoso. Ahora visualiza una prostituta ofreciéndole sus servicios al marido infiel, una noche de placer al alto costo de un amargo día al tener la noticia que tiene SIDA. Niños llorando tristemente por su inflado abdomen debido a las lombrices habitando en sus entrañas, al comer de los basureros, pues quizá su padre o madre no tengan trabajo, por ser holgazanes, la crisis del país, o simplemente no tienen padres…
¿Las personas somos culpables de elegir cosas erróneas? Sí y no. Pues no depende de nosotros mismos en ciertas ocasiones.
Ahora… vuelve a cerrar los ojos… escucha los gritos de la jovencita de preparatoria tratando de alejarse de ese maldito depravado que no solo le quitará su virginidad, posiblemente le atiborre la mente de los fantasmas de ese instante en su futuro, sin dejarla continuar en paz o se enfrentará a no regresar jamás siendo encontrada en las afueras de la ciudad descuartizada. Ella anteriormente tomó un callejón para ir a su casa, no era muy tarde, inclusive el sol brillaba en lo alto. ¿Qué paso? ¿Se equivocó? No…
La magia no existía para protegerla, ni tenía un destino pre fechado, una simple mortal. Como tú y yo.
Usagi Tsukino posee un destino, nunca pensó en el verdadero sufrimiento de los seres corrientes. Ella ya era una princesa con una hermosa leyenda en el pasado. Sólo que el castigo vino de su propio futuro y por ella misma. ¿Por qué? Porque como Nyx miró lo que no había visto en su época de preparatoriana en Juuban. Gente malvada y cruel, personas en el devaneo de coexistir siendo presas, tener ante su poder el inmenso universo, intentar salvar una vida cuando otra se quebraba a su lado. El ser fichada por la gente a la que pretendía dar su inmenso amor y protegerle.
La presión, la intención y la inocencia que investía.
Pensó Nyx; "¿Eso es el ser humano? Un cúmulo de porquería, siega, autodestructiva, fuera de la gracia del saber que es estar vivos, truncando el camino de otros, haciendo guerras sin sentido, violaciones de cualquier género…" y eso vería cada instante de su vida eterna… No fue el debate entre sus Senshis por su amor; Luz, Oscuridad y Claroscuro. Había un vacio infinito dentro de ella que no podía llenar con nada, un dolor que le consumía totalmente el alma… Deseaba que su odio fuera erradicado para siempre, pues Nyx no quería un destino, no quería un futuro escrito, ni ser elegida por nadie, ni nada. Tener el privilegio de la humanidad que deseaba su posición; Vivir, Elegir y Morir eternamente…
¿Ahora anhelas ser elegido, inmortal o reencarnado?
Nadie es tan malo como predica, nadie es tan bueno como desea, ni tan pecador como se encausa, menos inocente como alega.
Pero esto no podría pasarle a Nyx, no sin antes romper el esquema de su destino… ir al punto correcto, influenciando a todo el cosmos para liberarse de su encierro. Tomar la copa de té y vaciarla para luego servir el vino y degustarlo lentamente.
– "Las nubes cubren el cielo, mi sonrisa se congela… Todos eran las piezas perfectas en su tablero de ajedrez… y aunque en algún momento fui inocente, distraída y dulce. Ahora contémplame, puedo cambiar tú vida, sí así es mi ambición, fundirte en las más profundas pesadillas, hacerte rendir a ante mis pies sacudiendo el rabo. Pues me pertenecen tus respiros, las horas de sueño, las esperanzas, la fé y TU VIDA. Mis deseos son órdenes. ¡Soy la reina de la noche!" –Repitió Nyx, un comentario a sí misma, al mirar su reflejo en los cristales–
Erebos la miraba ardiendo del deseo de tenerla entre sus brazos y llenarla de pasiones bajas, sin saber que había sido utilizado por su propia madre para llevarla al punto que deseaba… Su libertad.
Ahora frunces el ceño, lo sé… piensas ¿quién manipula a quién?, cual es el villano o el inocente, porqué hay cosas que pasaron sin razón, por qué hay situaciones que no encajan con otras, a qué se debe el exceso de personajes… Cada paso que dabas en las letras aparecía un nuevo contrincante, más terrible que otro, un nuevo grupo de aliados, los que no estaban de ningún lado, leías una cosa y resultaba otra que no tenía sentido, razón o consistencia, situaciones que se detenían y nunca continuaban.
Jugar con el tiempo fue un detonante a cada circunstancia. No hay reglas que dicten el lineamiento a seguir en los viajes al pasado o futuro. No es cierto que se deba seguir un cauce para circular sin problemas en los viajes temporales. Es ajeno a todo lo concurrente. El solo hecho de respirar el aíre de otro que no te corresponde, pisar el pasto y lacerarle, aplastar una hormiga sin quererlo… se ha roto el equilibrio universal, se ha creado un nuevo futuro, la paradoja, el efecto mariposa, las dimensiones, otras personas con el ímpetu de ayudar o perjudicar el síndrome, inclusive los alter egos de ti u otros. No era la intensión, aunque se ha realizado. ¿Cuál es la diferencia si un ser de esa época lo hace? Podría decirse que simplemente eso, el sujeto pertenece ahí… y aún así, veamos a nuestro alrededor, preguntemos a una persona veinte o treinta años mayor cómo era la ciudad en su infancia. Seguro que él te responderá; Había más de esto, de lo otro, el cielo claro, las estrellas más nítidas por la noche. Aún así, el rango es suave si perteneces a la época. Lo hecho, hecho está, crearon todo el enredo del nuevo entorno.
Yendo al asunto de los villanos u héroes puedes asentar lo dispuesto a nuestra vida real. Siempre hay alguien a la vuelta de la esquina que no conoces, se vuelve tu amigo en épocas escolares, comparten maravillosas aventuras, al egresar formar parte del buffet de "enemigos" que buscan tu plaza. El grupo de vagos del barrio que al crecer se bautizan como delincuentes, asesinos, secuestradores, ladrones por llevar una vida fácil, sin tomar en cuenta que es la más compleja y trasciende a la deriva. O simplemente tú mismo haciéndole insoportable la vida a tus padres por el capricho de querer ese juguete, vestido o automóvil caro, dejando por fuera la economía familiar, el esfuerzo y la dedicación que es ganarse un sueldo. Pero todo aquel vive en un contexto, todo es resultado de algo… ¿inocente o culpable? Tu amigo lucha por su sobrevivencia, formarse para lo que estudio por años, darle de comer a sus retoños. Los vagos tuvieron una formación sin moral, la ignorancia, las malas compañías. Tus caprichos son por tu ingenuidad, falta de entendimiento y tus padres concederte los antojos, recuerda esto, eres carne de su carne, lo que más aman, lo que les da un sentido más a la vida, ¿por qué abusas?… Debes tenerles lástima o consideración. No sé, es parte del criterio personal… tú y yo guerreamos continuamente por ser alguien, por construir nuestros propios futuros con bases fuertes y sólidas, que nada nos falte. Primero Kiimsah, luego Éter, enseguida Selene y lo demás que vino a aprontarse como el enemigo. Cada uno tenía su motivo, la ideología de proteger a la princesa del Universo… fuera cual fuera su método u orientación.
Ahora me comprendes lo de elegir.
"El anhelar lo imposible siempre trae tragedias y nunca te das cuenta que lo que en verdad importa a dejado de existir. Sólo la unión de las tres fuerzas podrá retornar el equilibrio; La única salida será caer en el vacio infinito"
Nyx amaba a Eos, un sonriente pequeño, el que le mostró que la belleza no está en el caparazón, late en nuestro espíritu, bienhechor o protervo. Con el tiempo creyó y creo otro concepto… lamentablemente.
Seiya Kou siempre fue un cualquiera… Sí, un cualquiera elegido. A diferencia de Usagi, el estimaba la posibilidad de poseer un pasado con ella para ser parte de su vida. ¿Acaso pensaba en formar una familia con la princesa de la Luna? ¿O sólo estaba deslumbrado por su resplandor? Seamos honestos… Sí él hubiera tenido el lugar de Mamoru y hablo de Endimión no de Antar, podría mantenerse a flote dando la vida por ella muchas veces. Lo que se presta a decir. ¡Qué lindo, La amaba tanto!
Cavila.
No estás dando la vida por alguien que amas o que te ama, la has transportado al sufrimiento sin salida. Se culpará siempre, tendrá pesadillas, tratará de huir de su realidad y aunque salga de ese bache ¿estará dispuesta a volverlo a sentir?
Seiya… como Antar, casándose tan presurosamente con la princesa de la Luna, conociéndose una sola vez en su infancia de príncipes. ¿Por qué Nyx necesitaba de Seiya, entonces? Sí Usagi Tsukino tenía todo con Mamoru Chiba; El caballero en brillante armadura montado en su caballo blanco, maduro, sereno, amoroso. Ella una torpe chica sin metas fijas, a la expectativa de su destino. Incompatibles, polos opuestos. No se trataba de eso. Lo amaba y el universo sabía cuánto. Seiya Kou había llegado sin ser invitado a su vida, la cuidó, se peleaban, se divertían, se perdonaban, la amó, le enseñó que había otra forma de vida, que existía una posibilidad de querer a otra persona igual que a su amado Endimión. Elegir… La princesa de la Luna no podía elegir. Su destino, su futuro lo decían todo. Ella se sacrificaba por el bien de la humanidad. ¡Qué lindo! ¿No? Pero, como Nyx tenía otra idea. No se trata de ser egoístas, es sólo el dictamen de no engañar a otros como a sí misma. Endimión no era malo, ni bueno, incluso creía que a nadie podría amar como a su Neo Reina. Ceres le demostró lo contrario. Tan poca cosa, tan despampanante, una zorra, fuera de su formalidad y riguroso cuidado del prestigio que caía en la corona del Rey de la Tierra. Pero Endimión también estaba marcado por el destino. La pregunta es. ¿Sí volvieras a tener la posibilidad de renacer sin huellas tomarías el mismo camino?
Seiya lo tomaría sin dudas, el único chico que no se mentía desde el principio, el pobre envuelto en un dilema trágico, él que más sufría. Por lo menos Endimión conoció a una hija que era llevada a la maldad y salía de esta, para ser una niña feliz. Seya, en cambio, conocía a un hijo procreador de la maldad, una hija que había dejado de existir y tomaba su lugar de Senshi de La princesa del Universo para evitarle una condena que no conocía, que en el desarrollo de cuatro años había sufrido horrores, siendo Seren, Zerethé y Cyra, que amaba a alguien pero prefería darle el milagro a sus padres, sin haberles conocido como tales, dejando al otro extremo el amor que sentía por Lexus… y a su amada mujer transformada en el "enemigo". Cualquiera lloraría por eso. Seiya lo hizo, pues amaba a su bombón aún siendo "mala" amaba a su hijo estando en la misma posición y se arrepentía de la bofetada que le plantaba a su pequeña por ser tan inhumana, cuando le mostraba la humanidad aún siendo inexistente.
La cuestión ahora es… ¿Endimión podría enfrentarse a ese dolor? Dejar fluir sus lágrimas ante los ojos de los demás, no saber qué hacer y preguntarse ¿Por qué? Aunque no lo creas los que ponen estampa de roble, valerosos y fuertes son los primeros en caer.
De eso estaba seguro Mamoru Chiba, al mirar los luceros azules de su antiguo enemigo, Seiya Kou. Ves lo que te digo… Los villanos de nuestra vida existen cuando lo creemos y los creamos.
– "Te admiro, Seiya" –dijo Mamoru al frenar en un semáforo que se ponía en rojo–
– "¿Admirarme?" –Después de que estaba mirando los edificios y las luces de la ciudad, perdido en sus inmensos pensamientos, las palabras de Mamoru le volvieron a la realidad–
– "Sin ser ofensivo… yo he pasado tanto con Usagi-chan, he dado la vida por ella… Pero tú tratas seguir vivo para encontrar una respuesta y salvarla" –comentó el príncipe terrenal–
– "Sabes… No me importa que la vida de Usagi sea lejos de mí, si eso significa salvarla. No quiero morir porque intuyo el sufrimiento que pueda causarle. Pero si ella aún me ama lucharemos juntos por nuestro amor…" –Sonrió con ternura– "No se trata de admirar a nadie… Todos queremos lo mismo. Sin embargo cada quién toma el camino que cree viable."
Mamoru se alejó de Usagi alguna vez, cuando sus sueños le decían lo trágico que sería estar juntos. ¿Entonces hacerla sufrir no era la respuesta?– "Sí… se trata de admiración, pues tú le has dado a Usagi lo que yo no visualizaba que quería. No estoy celoso. Para nada… Ceres es mi todo, la que me ha dado eso que le diste a Usagi. Entendimiento. Seiya." –y el Semáforo permaneció en rojo, muy extraño, pero ambos no le dieron importancia a algo tan pequeño–
– "No es difícil entenderla, ella sólo quiere estar lejos de un Destino… no creo que Usagi siendo Nyx quiera ser el enemigo…Mamoru. Ya ha luchado mucho por su felicidad, como para dar al traste siendo la que ruge en el cielo como la "Villana"
Mamoru lo detalló, curiosamente la madures de Seiya lo ponía en un rango diferente, un chico tan simple, bromista, vanidoso en ciertos aspectos, menor que él. Le daba a interpretar que su criterio y temple de serenidad quedaba lejos de la del chico Kou – "Me hubiera gustado tener un hermano, un hermano como tú."
– "Es un alago… Viniendo del Rey de la Tierra. Para un don nadie" –Se quedó asombrado, una frase tan ligera, sin tanto predicamento. Le dio la mano a Mamoru y suspiró– "De ahora en adelante podemos ser hermanos… Mamobruto." –lo apodó cariñosamente–
– "Ya sé porque eres el Sol para Usa… No sé como lo haces, pero siempre que alguien está tan encogido, sales y brillas para esa persona, mostrándoles tú calidez…"–Prorrumpió el moreno, con un dejo de indulgencia para sí mismo.
Sí, Seiya había ganado el corazón de su princesa de la luna sin hacer tanto alarde, sin prestarse a confusiones, sin oprimir, sin lastimar, sin huir cómo él a Estados Unidos… Sin huir a Estados Unidos… Mamoru Meneó la cabeza, realizó cuentas mentales. ¿Cuántos meses? Quizá menos de un año que pasó ahí… Por qué hasta ahora se había dado cuenta que el tiempo había actuado de una manera tan extraña, que lo había hecho pensar que su estadía en Harvard se remontaba más de cuatro años…
– "¿Pasa algo?" –preguntó Seiya–
– "No es nada… es que me estoy volviendo loco" –sonrió mirando de nueva cuenta a Seiya.
Los sacrificios de Seiya eran diferentes. Ceres jugaba del lado de Seiya, la chica sensual que lo erotizo, tenía el fulgor radiante de la luna, sin embargo la voracidad de un leopardo. Ceres se comportaba como un polo apuesto a mayor escala que Usagi, rebelde, atrevida, resuelta. La eligió por amar su carácter, la dinámica de su expresión y esa energía de no querer ser atrapada. Mamoru Chiba la atrapó… De igual forma que Seiya Kou a Usagi, sin lugar a dudas, más compatibles que Ceres y Él.
El teléfono celular de Mamoru sonó. Mirando la pantalla verifico el número– "¡Ceres! ¿Le han encontrado?... ¿De qué estás hablando? ¡Cálmate!... ¿Cómo se te ocurre? Sí sólo llevamos un par de horas afuera… ¿QUÉ?… ¡HAN PASADO TRES DÍAS!... ¡Imposible!" –pausó para colgar el teléfono e informarle a Seiya– "Yaten, Taiki y Diamante nos están buscando…"
–––*
Todos tenemos alguien que nos ama, que no necesita de alardear noche y día con ese cuento de "Te amo" o "Te quiero" El hecho consta de las breves demostraciones que nos da en su dedicación, las miradas, la puntualidad, el acordarse de fechas… y sin decirnos saber que somos importantes para ellos.
En ese instante Usagi, tenía la desventaja de que nada era más importante que su deseo por la libertad. Bastante egoísta. Una chica que siempre se preocupaba por los demás dejando de lado sus sentimientos principales. Cada cambió lo sintió, permitió que los alter egos dejaran de existir. Ella tenía la necesidad de tomar por sus propias manos la decisión de ser quien ella deseara.
Cuando bajó del trono y observó palidecer a Erebos, supo que sus planes estaban concretándose poco a poco. A lo lejos estaba la maleta con la que había huido de la casa donde pasó momentos con Seiya. Tomo la valija y le arrojó al suelo.
Fue un sonido que la estremeció… la música, que procedía de su móvil. La famosa canción que le hizo Seiya… hace cuatro años por su aniversario de vida.
Esta noche cargada de estrellas
Noté la luna ausente en el firmamento.
Fluyendo despacio a mis ideas
Supe; "tú no cuelgas sobre lo etéreo"
Más que luz de luna.
Más que luna nueva o llena
Sonrió Nyx, Seiya Kou tenía razón. La princesa de la luna dejaba lo incorpóreo para tomar por ella misma el anhelo que sentía. Había renunciado a todo, su pasado, su presente o su futuro. Más que nada a su Destino. Dejó que la melodía se reprodujera como un acento insano de no abandonar sus expectativas.
–––*
Desgarras fantasmas.
Te transformas en providencia
En el abismo danzas
Sin perder tu inocencia.
Artemis quién se quedaba mirando fijamente a Solaris, entabló los recuerdos del día de su huida.
*--
– "A ellas si las invitas y a mí no" –gruñó entre sus maullidos–
– "Artemis, habíamos hablado de esto… El productor es alérgico a los gatos… ¿quieres arruinar mi carrera?" –acomodaba lo restante en su porta trajes–
– "Sí, sí, pero desde que te la pasas entre entrevistas, castings, la academia y Yaten-Kun no tienes tiempo para mi" –manifestaba su verdadera causa de enojo–
– "Esto debía pasar tarde que temprano, no iba a ser una solterona toda la vida" –tomó su equipaje– "Soy más que una guerrera de la luna, Soy Minako Aino"
– "¡ARGG!, no entiendes…"–Saltó por la ventana rabiando de enfado, Artemis parecía realmente molesto–
– "¡ARTEMIS!" –lo llamó la rubia, pero este no le hizo el mínimo caso–
Escuchaba los gritos de Minako, él se sentía sumamente ofendido, dio un rondín por la ciudad y se encontró a un gato color melaza que lo miraba con rotundo interés.
– "¡Hey! ¿Tú que me mirás? Gato corriente" –Aún con el enfado subido, prorrumpió agresivamente el minino blanco–
– "Sólo me miraba…" –contestó él otro gato– "Soy Solaris"
– "¡Dios un gato que habla!" –meneó la cabeza–
– "Tú también eres un Gato…" –rió Solaris– "Sabes… el universo y el tiempo están cambiando tanto, que cuando menos te lo esperes se olvidaran de nosotros. Luna, Bastet, tu y yo" –
– "Quién es Bastet ¿Por qué nos olvidarían?" –Maulló en aspecto de risa–
– "Nos olvidaran por el paso del tiempo, habrá cosas más importantes para cada una de las Scout. En este momento Luna y Hotaru están viajando al futuro… para traer a una chica especial antes de que se borre de la historia" –suspiró– "Antes de que mi amo la haga desaparecer, esa chica es el seguro de vida de todos nosotros"
– "¿De quién hablas? De Bastet" –preguntó Artemis–
– "¡No! Así como yo soy tu Alter Ego. Bastet es el de…"
Lo interrumpió el gato con una luna en la frente– "¡Espérate! Mi alter ego…"
– "Prometo explicarte todo, ven conmigo, te necesitamos vivo… Artemis"
--*
Quién le iba a decir que la explicación incluía un final desastroso en cada intraversión temporal. El estuvo con once chicos terminando el proyecto "Seren" Mientras Solaris se hacía cargo de mantenerse como Cerberos y cuidar de la entrada a las puertas del infierno. Así rescataron el alma perdida de esa chica.
Solaris le miró con intensidad y él respondió de la misma manera.
– "¡Cuida bien la nueva era!" –fue el final comentario de la actuación del felino melaza con un resplandeciente sol en la frente, antes de ser absorbido por Artemis–
A Artemis algo le quedó claro. Muchas ocasiones cuando no puedes contra el enemigo debes unírtele, siendo su sombra, su amigo fiel, conocer sus flaquezas, los puntos débiles y posiblemente la poca humanidad que queda de él. El aprendizaje que tuvo el gato blanco del león melaza fue simple. La unión hace la fuerza, sea cual sea el lugar que elijas para atacar.
Unos cuartos más adelante, Haruka se negaba en escuchar a André.
– "¡NO! No lo haré… aléjate de mí" –tomó a Maddox entre sus brazos y una maletita con las cosas de su hijo–
– "¡Haruka!, ¡Haruka!" –la tomó por la espalda, le rodio la cintura, abrazándola con todas sus fuerzas–
Las lágrimas chorreando por sus mejillas, el corazón destrozado después del aviso aterrador, intentó zafarse de la caricia de su esposo. Cediendo se arrodillo estrechando al pequeño niño de cabello pasto– "¿Por qué nos hacen esto? Yo… yo no deseo que estés lejos de mi…"
– "Si ambos no nos fusionamos, Haruka… dejaremos de existir."
– "¿Y tú les crees? ¡Es mentira!" –Gritó histérica– "¡No lo quiero…!"
– "Mi hermosa reina… no hay mujer en este universo a quién más le daría mi alma… yo no entendía mi extraña atracción hacía a ti. Reina de mi alma, piensa que…" –la giró y su cuerpo comenzó a desvanecerse entre fulgores, poco a poco cada pedazo de su ser etéreo se desplazaba a Haruka– "seremos uno"
Haruka, extendió sus olivos recubiertos en el llanto, una calidad se depositaba bajo su piel, el calor de André recorría por su sangre. Abrió la boca, pero el estallido de su sufrimiento se ahogó por completo al escuchar a Maddox decir; "¡Mami!" Un espasmo de ironía…
Haruka también tenía un deseo, no era una chica común que gustase del sexo opuesto. Es más, para ella Michiru era la persona más importante. André Labeau llegó a su vida como un chispazo voraz, un reflejo de sí misma. La integración de ambos formaba el cambio.
Aunque no fue un grito al mismo grado, hubo más llanto y dolor al otro lado de dónde yacía Haruka. Makoto temblaba sin parar, su vientre se había desinflado. Cayó al suelo de sentón sintiendo una turbación enfermiza. Observó a Zev colocando sus rodillas en el suelo para sostenerla de que no fuera a lastimarse.
– "¡Lo siento! Mamá" –el pelinegro, con mechas claras le dijo con seriedad–
– "Sería mi niñito… yo…"–fuera de la realidad Makoto se negaba a creer lo que ocurría, meneaba su cabeza en un no, mientras sus esmeraldas daban al suelo– "No tenía que ocurrir…"
– "Siempre será tu niñito Mama… Prometo que estará cerca de ti" –una lágrima recorrió del lagrimal a la comisura de los labios de Zev.
Quizá las explicaciones no serían lo suficientes para darle a entender a Makoto la gravedad de mantener a su hermano en la vida. Araz poseía un extraño caso de Alter Ego. Su cuerpo compartía dos pedazos de ello en conjunto. Pero la esperanza de Zev crecía en que Araz estaría presente en la vida nueva, junto a ella, siendo su ángel guardián.
Ami observó a la chica Coreana, le estrujaba el pensamiento que esa mujer con el carácter de mil demonios, aprensiva, rencorosa, ruidosa y sin ningún aparente rasgo concreto pudiera ser su "mitad de alma", se despejó de esa idea. Su preocupación por Taiki crecía, hacía unas horas que intentó comunicarse con el castaño para informarle lo que dijo Ceres, de Seiya y Mamoru. Pero no obtuvo respuesta.
Luego de un rato, Ami recapacito, que la única intención de llevarlos a la fortaleza era para comprimirles con sus alter egos. Suspiró.
– "No me quitarás mi vida… ¿Entiendes?" –dijo Jeon Yi cruzando los brazos–
– "Yo… yo…"–nerviosa respondió Ami. Después de todo no tenía esa intención– "No, no quiero. ¡Discúlpeme!"
– "Siempre eres así. No piensas defenderte." –furiosa agarró a la peliazul de ambos brazos sacudiéndola fuertemente– "No lo puedo creer… ¿Eres estúpida o te haces?" –la estrujó con más ímpetu– "¡DEFIÉNDETE!"
- "Yo… yo… no tendría el valor de… ser así" –tembló ante la penetrante mirada y el carácter fuerte de la mujer, sin embargo la primera en caer en su mentira era ella misma… la inocente Ami aculataba su lado malo, por temor de ser desterrada–
Jeon Yi la soltó y se giró, dio unos pasos a la salida para terminar la conversación. – "Mucha inteligencia, modales. Pero no tienes valor propio, ni fortaleza. No eres capaz de hacer nada sin tus amigas o alguien que te diga la manera de actuar. Cómo es posible que venga de ti."
Entonces Ami reaccionó vociferando – "¡Te equivocas! Quiero mi vida, pero no a ese alto precio"
– "¡Hay chiquilla! Existen ocasiones en las cuales debemos tomar decisiones frías y calculadoras por nosotros mismos. ¡Deja de hacerte la mosquita muerta!." –dándole la espalda apretó sus puños con fuerza–
– "¡Jeon Yi!" –exclamó Ami para ver la descarga del cuerpo de la coreana introducirse en ella–
Ami siempre había deseado ser una chica con más carácter, una persona que no fuera solitaria. Sin embargo, Jeon Yi, en su infancia siempre fue una chica que se forjó sola. No tenía a nadie más que su ideal de lograr las cosas y construirse una maravillosa vida. Su fuerza de carácter era la compañía que le daba energías para continuar el día a día, sin miedos a expresar lo que pensaba. El parecido no postulaba desacuerdos, lo que cambiaba estaba en el recato de Ami. Eso creaba la fortaleza.
En el centro, cuidando a los niños estaban Rei, Michiru, Kakio y Kakyuu. Las miradas de las cuatro se cruzaron con un desapego y con el miedo de las palabras de los chicos que habían llegado hace días acompañados con la tal desaparecida "Seren".
– "Es extraño… ¿no? Uno se enamora de alguien por el recuerdo de ese algo que formó parte de un pedazo de ti." – Comentó Kakio–
– "¿De qué hablas?" –susceptible preguntó Rei–
– "Hablo de Mamoru Chiba."–Sonrió la hermana de Ikuko–
– "Lo dices por Demian… Sí, suena bastante bizarro." –tomó aire y continuó la pelinegra de ojos tono uva– "Así acaban las cosas. Soy como un arma letal apuntándote"
– "Yo cambiaría de objetivos, el arma letal soy yo. Creo que ha sido demasiada plática." –le dio un abrazo dulce y ahí terminó la conversación de ambas–
Rei nunca conoció a esa mujer. Sólo recordaba el día en que Usagi llegó muy triste al Crow center. Sin tener pruebas la atacó con reclamos hasta que esta les dijo de la muerte de su tía… una tía desconocida. Se sintió tan culpable que decidió pagar el poco consumo que tuvo su rubia amiga. Quién diría que su Alter Ego había hecho tanto para prevalecer y cuidar a Usagi. Sus sacrificios, el dolor de perder parte de su familia y apartarse de la sociedad en la que vivía para continuar en el juego. No estaba tan alejada de ello. Al aliarse con Selene pretendía hacer lo mismo, más allá del supuesto celo que sentía por Usagi al quedarse con los chicos que le gustaban. Seiya o Mamoru. De pronto sintió la fuerza vital que penetraba su cuerpo. Entre fulgores el juego terminó para Kakio. Le daba a Rei la oportunidad de un asunto importante, la sinceridad.
Michiru se quedó helada al mirar el espectáculo de luces hacía Rei, retrocedió un poco de Kakyuu.
– "¡No tengas miedo! Senshi de la Vía Láctea." –dijo la princesa de las flores amarillas–
– "Pe-pero esto significa quitarte tú…"
– "¡Michiru!" –tomó la mano de la chica de ojos marinos– "Quiero que cuides de Healer, Maker y Fighter"
La hermosa sonrisa de la princesa Kakyuu le reconfortó. Michiru no entendía la química que le entrelazaba con esa majestad, de hecho se preguntaba cómo sería posible que esa dama tuviera que ver con ella. Sería su belleza, la mágica idea de la presencia de la pelirroja que la anteponía. Pero el efecto de su encuentro, entre los coqueteos entre ella y Seiya tenía un transfundo mayor. Si bien Michiru Kaiou se oponía a esa relación, entre Seiya y Usagi, en esos instantes tenía motivo. Su unión originó lo que a ella le faltaba, el creer que las cosas fueran posibles. Le otorgó la credibilidad.
Minako permanecía sentada en la sala de reuniones, escuchando la anécdota del amor entre la princesa de Lexus y Eiderard, de boca de Exail. Suspiró al sentirse algo extraña.
– "¡Sí que es raro! Siendo Sailor Venus o teniendo un Alter Ego, el amor es un desastre para mi…" –la rubia se encorvó un poco–
– "Tenía miedo hace un rato… Pero veo que ambas compartimos la misma tenacidad. Somos muy necias." –expresó con gracia–
– "¡Qué va! Creo que podré presumir que una parte de mí fue la princesa de princesas" –sostuvo Minako–
– "…Sabes, Lexus antes era considerada la Luna del amor. Hasta que mi Tío Aether subió al poder" –entonces Exail recapacitó, los pedazos de esa historia de amor rebanada en mentiras cuando niña, en su vida pasada le venían claras– "No demos rodeos al asunto Minako. ¡Fue un placer conocerte!"
La guerrera de Venus era la mejor amiga de Usagi. Igual que en todo el embrollo, Exail era la mejor amiga de Antar. En sus sueños de infancia soñaba con ser una adorable princesita de cuentos de hadas y encontrar a su príncipe perfecto. Ahora constataba que el poder de los sueños llegaban muy lejos cuando la intensidad de un corazón desparramaba las ilusiones. La tierna Minako tenía el gran deseo de ser una persona famosa y "lo fue". Exail le concedía el privilegio de creer, que aunque demorase, fuera duro, doloroso y turbio, llegaría el amor.
Neherenia siempre había tenido la idea que lo que menos quiere un niño es convertirse en adulto. No era el deseo de Neherenia, era el temor de Setsuna, el envejecer y morir. Como guardiana del tiempo había presenciado demasiadas tragedias, congelándose en la idea de en un día ver su propia muerte. Ahora Neherenía se integraba al cuerpo de Sailor Plut. Entonces comprendió que las cosas podían mirarse desde otra perspectiva. Que el tiempo era el asesino constante de masas. Sin embargo las masas contaban con el maravilloso privilegio, de aunque bailaran en la senda del abismo, no disipaban lo más valioso, el poder de la vida.
– "¿Estás bien?" –preguntó Havardur al ver a Setsuna sonreír sin razon–
– "Sí… es únicamente que esto se me ha hecho demasiado largo" –contestó la pelinegra–
– "¡Pronto terminará!" –dijo Jean, esposo de Jeon Yi, poniéndose enfrente de Havardur–
– "¿Qué haces?" –el caballero del tiempo frunció el seño, en señal de una inmensa curiosidad–
– "Nada… que un alter ego no deba hacer. Su Majestad Havardur" –atendió Jean–
– "Imposible…"–retrajo su cuerpo Setsuna–
– "Nada es imposible, no siempre podemos ver lo que vendrá… y eso es la delicia de la vida. La expectativa"
Havardur entendió que aquel hombre vivía el día a día. El sendero de Jean era bastante duro, y cómo él, tenía el deseo de restablecer todo lo malo que se avecinaba. Ambos personas muy diferentes, con vidas desemejantes. Havardur sabía demasiado, Jean lo que necesitaba… y como lo dijo al final de su existencia. "No siempre podemos ver lo que vendrá… y eso es la delicia de la vida. La expectativa"
–––*
Luna escuchaba los gritos de la princesa Chibi-Usa, a Reima decir algo de una barrera cerca del trono real de Lexus, cuando la pata de Bastet la llamó colocándose en su lomo.
– "¡Oye! Luna, se ha acabado mi tiempo… antes de irme te agradezco que hayas ido a salvar a Seren junto a Hotaru."
– "Todo es un enredo. Como ese día que me llamaste…"
*--
– "¡Hola! Tú debes ser Luna. Mi nombre es Bastet"
– "¿Para qué soy útil?" – Preguntó la gata negra de ojos azules–
– "Estoy buscando a una princesa muy especial… También conocida como Sailor Luxmors."
– "Te diré algo… Nunca había oído hablar de ella. Pero las Sailor Scout pueden ayudarte a buscarla."
– "No… es un asunto entre felinos. ¡Tú ya sabes! Un guardián nunca deja sus obligaciones en manos de otros. ¡Amm!… Por otro lado he sentido una energía extraña. Sailor Deméter. Al parecer y la Princesa del Universo a punto de surgir."
– "¡¿Deméter?!" –se estremeció Luna– "No creo… Esa ha de estar muy encerrada"
– "Como sea. Luna. Acudiste a mi llamado porque sentías algo fuera de lo común…" –Afirmó Bastet, luego vio a Luna asentir con la cabeza– "Te prometo que nos volveremos a ver… No entiendo la dinámica del Universo, algo anómalo… ¡supongo!" –Saltó Bastet, perdiéndose en la penumbra–
Por varios días Luna dio rondines con Artemis por la ciudad. Con el temor de que Deméter despertara y ella viniera a desbaratar el ansiado futuro de Tokio de Cristal. Al comprobar que no existían señales de la tal Sailor Deméter, regresó a casa, pero la incomodidad proseguía.
–"¿Qué haces despierta a estas horas Usagi-chan?" –preguntó la gata al concebir como la cama se movía, al resentir el peso de la rubia –
–"Envolvía algo para mamá… a todas estas ¿hacía días que no te parabas por acá?" –el dejo de sus palabras sonaban a un posible romance– "No andarás engañando al pobre Artemis ¿verdad?"
–"No seas tonta. Usagi-chan, noté un ambiente extraño. Artemis y yo anduvimos investigando, pero no encontramos nada… ese nada es lo más raro" –su voz era de duda, una duda muy profunda, aunque anduvo varios días buscando de un lado a otro, junto a Artemis, no encontró respuestas, a pesar de todo el esfuerzo–
–"Ya no seas tocada, Luna, no hay nada a que temer. Por eso se fue Mamoru al extranjero…" –su cuerpo entulleció al recordar que su prometido partió casi enseguida del combate con Sailor Galaxia, su tema se inmiscuyo profundamente en sus sentimientos– "no es que sea egoísta, pero él tenía que cumplir con sus sueños… quién soy yo para no dejarlo" –bajó su faz mirando sus rodillas, reprendiéndose al recordar que ni le reprocho el hecho de irse–
–"Ya duerme, es tarde, no te preocupes por Mamoru. Te ha llamado y escrito cartas, no tienes por qué preocuparte"
–"Si, lo sé." –se metió bajo la manta y tomó una almohada para colocarla bajo su cabeza–
--*
– "Bueno amiga gatuna… Yo me voy contenta. Cuida de la Nueva Era"
Sin más por decir, Bastet, la pantera, se fue con una enorme sonrisa… Entre juegos de lucecillas que engullían el cuerpo de Luna… "Nos volveremos a ver". El mensaje que quedó grabado en Luna. El poder del Reencuentro.
–––*
Más que luz de luna.
Es tu resplandor
Más que luz de luna.
Ofreces a un humilde trovador
Cerca de la fortaleza, Mamoru detuvo el automóvil al mirar que un imprudente hombre se les atravesaba. El hombre se les hizo conocido… ¿No era ese Demian?. Tanto Seiya como el príncipe de la Tierra se detuvieron. Luego escucharon bramidos de dos voces bastantes conocidas.
– "¡Mamoru!" –Dijo Ceres que había perseguido a Demian, pues según él sentía que el príncipe de la tierra rondaba cerca. La rubia censual se aproximó a su esposo y lo estrechó con profundo sentimiento–
– "¿Qué pasa aquí?" –preguntó Mamoru– "Alguien puede decirme… cómo está eso que llevamos tres días desaparecidos–
Galaxia le extendió un periódico a Seiya y Mamoru– "El tiempo comienza a tragarse pedazos del mismo tiempo"
– "¡Qué demonios!" –gimió Seiya al mirar la fecha, el dolor en su pecho le indicaba cosas extrañas– "Sabes qué es lo que lo origina"
– "No…"–Respondió Galaxia mirando a Mamoru–
– "Señor Chiba… usted y yo tenemos cosas que arreglar" –le comentó Demian mirándole directamente a los ojos–
– "¿Qué tipo de cosas?"
– "No me andaré con divagaciones… Soy su alter ego." –tomó el hombro del príncipe de la Tierra– "Cuide de este planeta en la nueva era…"
Mamoru sintió un escozor recorrer la extensión de su identidad. Demian no le dio tiempo de preguntarle otra cosa.
Demian era un hombre preocupado por su familia. Responsable y con una vida difícil. A sus espaldas una familia, los Crimson que habían tentado variadas veces contra su vida. Había sufrido un accidente que le hizo alejarse de las hijas que amaba. Mamoru pasó una situación semejante. Pero el no conocía el motivo real de la muerte de sus padres y aún le quedaba en lagunas aquella peripecia. La diferencia radicaba en que más que alejarlo de lo que amaba, la contingencia, en Mamoru, lo acercó a los recuerdos de su pasado. Damian le compartía que las dudas siempre participarían en nuestras vidas, le comunicaba también que no había nada más maravilloso que continuar entre los misterios y saborear las verdades.
La verdad de Mamoru estaba frente a sus ojos… Ceres. La mujer que le regaló el misterio de poder reconstruir su vida, alejar rencores, el amor y una hermosa hija.
– "Será que yo tengo que ir con… la conejita" –dijo en broma–
– "¡No es necesario!" –respondió Nun, el que salió por los gritos de Ceres y Galaxia– "Usted fue la primera en tomar al Alter Ego."
– "¿De qué manera?" –Ladeó su cabeza Galaxia–
– "Selene…"– Respondió el peliazul claro, futuro hijo de Minako y Yaten–
Seiya se quedó pasmado, analizó a Nun– "Tú eres mi…"
– "No, Señor Seiya."
– "¡Entonces Yo!" –Se estremeció Galaxia–
– Tampoco… Galaxia. Señor Kou, el suyo vive dentro de Seren" –Nun les dejó solo, aló a Galaxia, parecía que tenía prisa.
–––*
El letargo no es suficiente
Cuando de lejos te mira el sol
Enamorado eternamente
Embelesado ante tu corazón
Las cosas muchas ocasiones no tienen lógica, si perseguimos constantemente esa duda sin respuestas, ¿qué fue primero? ¿La gallina o el huevo? Nuestra vida no sería suficiente para descubrirlo. Mientras más nos acercamos al misterio nuestras cabezas se quebrarían a la locura.
*--
La noche se contemplaba sumisa, como un gatito que perdía a su amo, marchando sin rumbo. En cambio ella tenía un rumbo, no era el felino perdido y no tenía amo. Sentada en una barda, de quizá tres metros al suelo, con unos audífonos en los oídos, torpes movimientos debidos al alto contenido del alcohol que bebió, visualizó a lo cerca a un hombre que caminaba con un morral a la espalda, alto, andrajoso y de cabello castaño enmarañado. La chica saltó de la barda, al tener a medio metro al hombre, con un sorprendente giro sin embargo un terrible aterrizaje.
– "¡Lo siento!" –pronunció la joven con el sonsonete de una persona emborrachada, tenía el rostro pegado en el suelo –
Ofreció su mano– "¿Estás bien?" –Dijo el hombre del morral, a contra luz, producido por la lámpara de la calle. El aroma de la persona, con la que había topado, se situaba lógico, para él esa muchacha estaba muy alcoholizada–
La chica se levantó ágilmente, sobándose el trasero– "Soy Seren."
El joven no sostuvo sorpresa por el estado de la muchacha, más bien le intrigaban las resplandecientes marcas azules en la cara de la fémina, inclusive llevó sus pasos hacia atrás rehuyéndole. Cuando pensaba dar puesta a la fuga, la chica comenzó a devolver el estomago, se quejaba una y otra vez.
Limpiándose la boca con la manga– "Soy "amiga"… Rei Hino. Tengo una pregunta que hacerle…" –
– "¿Pregunta? ¿Conoces a Rei-san?" –sus pies dieron pisadas en reversa, al no creerle, pero las marcas no podían irse de su cabeza–
– "El alcohol es… malo… bebiéndole por tres días… me siento…"– Cayó desmayada, sin poder completar la frase–
--*
Eso recordaba el castaño de aspecto desatendido, platicándole a un anciano su anécdota, luego de poner a la chica en una alcoba próxima a la que estaban.
– "No la conozco Yuuichirou-San. De hecho no sé dónde ande Rei, lleva más de una semana perdida, al igual que sus amigas." –
– "¿Cómo?, Por eso me ha llamado tan de pronto" –sorprendido dijo, pero algo más llamó su atención, tres hombres entraban como desubicados por la puerta a la sala– "¿No son esos Taiki y Yaten Kou? ¿Y ese otro…? No lo reconozco…
– "¿Qué les trae por aquí?" –preguntó el abuelo Hino.
En ese instante una luz azul resplandeció en la habitación de lado, la jovencita de cabello trenzado salía de ella. Sus marcas brillaban intensamente en ese color frio que inundaba la alcoba. Tal como una serie de focos que se prende y apaga continuamente su aspecto sufría transformaciones cíclicas; de mediano a largo trenzado cabello castaño a un suelto, largo y negro agudo, de ojos castaños, violetas a azul zafiro, como los de Seiya Kou. Lo también hacía su cuerpo; de robusto, medio a delgado. Viceversa.
– "No hay más tiempo…" –dijo Seren con voz suave y profunda–
Yaten, Taiki y Dimando volvieron a la realidad y los tres preguntaron. "¿Qué hacemos aquí?"
– "Tengo una pregunta muy importante que hacerles…"–Seren los observó– "Mi existencia está por concluir… antes de eso quiero inquirirles a ustedes cuatro" –señaló a los dos peliplata y a los dos castaños– "Yaten, Taiki, Dimando y Yuuichirou. ¿Podrían cuidar de la Tierra en la nueva era?"
– "¿De qué hablas?" –preguntó con curiosidad Taiki–
– "El destino está escrito en piedra… yo seré la nueva piedra y la nueva vida de cada uno" – expresó Seren– "La Metáfora Azul"
– "¡NO!" –exclamó Dimando con rabia– "¡No lo hagas!"
Sin atender a la negativa del peliblanco, Seren prosiguió– "Antes de contestar mi propuesta, primero debemos acabar con las rastros del tiempo" –respondió Seren– "Para que tengan una nueva oportunidad."
El abuelo se fue de bruces, de por sí los acontecimientos lo sumían al miedo, azorado del terror miraba a Yuuichirou, Yaten y Taiki con tres hombres apareciendo cada uno a sus espaldas.
– "¿Qué hacen aquí?" –preguntó Yaten, al mirar tras suyo a Eideard, a Araz, (N/A: segundo hijo de Dimando y Makoto, que proviene de otra dimensión) a espaldas de su hermano y finalmente a Bellum tras Yuuichirou–
Ninguno de los tres aparecidos contestó nada, ellos sólo comenzaron a disolverse lentamente, con su luz entraron al cuerpo de los que llevaban a la delantera.
Alguna vez te han dicho que te pareces a alguien, en carácter, fisionomía o gesticulaciones. Cuando conoces a la persona te asustas, sientes curiosidad o debilidad.
Yaten, un chico orgulloso, que seguramente, con su carácter difícilmente tendría la posibilidad de entablar alguna relación con Minako. Su relación se dio mágicamente, sin un motivo substancial, ellos ya habían sentido las rebabas del amor siendo los mismos Exail y Eideard. Eideard era un hombre pacífico, un sanador… y su título venía de Sailor Healer. Una macabra representación. El pasado.
Taiki, un joven inteligente, que sostenía un noviazgo con Ami Mizuno, la que cambió repentinamente en un exterminado pasado. Ellos dieron vida al príncipe más sabio e inteligente del universo, Reima y sus hermanos. Otra relación sin precedentes, Ami y Taiki en ambiente de romance pasional. Araz era un chico parecido a Taiki, pensaba y luego actuaba, pero con la ansiedad que no poseía Taiki. Un granito de arena en el vasto provenir del universo. El futuro.
Yuuichiro nunca estuvo vigente en el partido del desastre, sin embargo su alter ego se encargó de hacerlo. Un hombre de piel oscura como Bellum que también se rehusaba a mantenerse en la línea de acontecimientos, que desde su reencarnación tuvo mucho que ver con los restantes alter egos. Aunque al avanzar la historia Mirai había nacido como hija de Rei y Bellum, de nuevo el tiempo estaba cambiando. Tanto Yuuichiro, como Bellun representaban el presente.
Por último Dimando, un hombre con un vivo interés por la Neo Reina… él único, de los cuatro citados, envuelto por el aberrante aroma a loto que le envenenó la cabeza. Un romance que no estaba pensado, entre Makoto y él. El Dimando que no pudo llegar al pasado era un alter ego, el que fue infundado por su ira y las ganas de destruir Tokio de cristal, una mitad del alma de un niño al que nadie conocía, que nunca se mencionó en ningún fragmento de la peleas de las Sailor Scout. Lo incesante.
La pregunta quedó en el aíre por unos minutos. Taiki, Yaten, Yuuichirou y Dimando respondieron al reaccionar.
–––*
Más que luz de luna.
Esperando el ocaso en cuna
Más que luna nueva o llena
El día se arrodilla ante ti, Bella
Chibi-Usa volvió a preguntar – "¿Porqué Neherenia ha desaparecido?"
– "Cálmate… ¡Princesa!" –Luna intentó reconfortarla–
– "Todo estará bien, chica…"–Fue Inna que entró a la alcoba después del alboroto que armó la Princesita– "Deja que mi hermana te lleve a tu habitación"
Ermir, una chica idéntica a Inna, sí hermana, no hermano, de Reima, la recargó en su lomo. Miró de reojo a Hotaru. Esta le contesto meneando su cabeza en negación.
Ermir, la puso en una de las recámaras del palacio de Lexus. Luego escuchó llorar a Chibi-Usa.
– "No llores vas a manchar tu carita" –le dijo la trilliza de Reima–
Chibi-Usa no respondió y sus ojos se evocaron a ese día, cuando Hotaru y ella se habían quedado en casa de Minako.
*--
– "¡Wow!, Eso es fantástico, fiesta privada… ¡De nada! Te veré pasado mañana en el entrenamiento" –se despidió de la futura princesa de Dormód, mirándola salir de la puerta de su habitación y bajar las escaleras– "¡Oye!, Hotaru-chan, Chibi-Usa, ¿les gustaría el acompañarme a la filmación?" –le preguntó a las pequeñas, pero ambas se habían quedado profundamente dormidas–
Eso lo escuchó entre sueños. Cuando despertó Luna, Artemis y Hotaru no estaban. Asustada buscó por toda la casa. Salió aclamando sus nombres y en lugar de eso sintió un tremendo dolor de cabeza que la colocó en el suelo. Alcanzó ver a una chica de cabello lila que la socorrió.
– "Mi nombre es Reyho… Reyho Kou. He venido por ti"
– "No-no…"–se zafó del halito amparador de la chica, luego sintió sus piernas desvanecerse–
– "Estás enfermando… el cambio temporal inicia a afectarte… tenemos que conservarte viva hasta que Seren inicie el proceso de la Metáfora Azul"
La pelirrosa se desmayó. Y no despertó hasta cuatro años después.
--*
Chibi-Usa no dejó de llorar, de patalear en el depresivo momento que pasaba por las neblinas de su mente. Lexus la observó con un curioso dolor que oprimía su pecho. Tantos ciclos de vida vio morir a personas, sin tener algún sentimiento de piedad, en aquel solaz fiero, le interesaba el triste destino de la pequeña dama. Se acercó a ella y con una intensa luz proveniente de la extensión de su cuerpo le abrazó con calidez.
El dolor que sentimos hacía otras personas nos hace darnos cuenta que dentro de nosotros existe un poco de amor, un amor diferente al que se siente en el enamoramiento, en el de un padre, hermano, hijo, amigo… dejando de lado la estigmatizada lástima. El amor empático, el cariño por alguien que nunca hacías en los pasos de tu vida. Ese sentimiento despertó a Éter. La luz brilló por el planeta Lexus, proveyendo a los cristales negros del palacio tomar la pureza viva que inundaba el cuerpo, mente y alma de Lexus.
– "No te preocupes… Chibi-Usa. De ahora en adelante serás un ángel…" –Suavemente, en susurros dulces emprendió al abrazar a un cuerpo de cabellos rozados y luego de unos segundos el vacio.
–––*
Lo eterno no es el cielo
Lo inmortal procede del amor.
¿Hay pasión que ropa el hielo
de tú sentenciada canción?
En el interior de la fortaleza se escuchó una estridencia en ecos que llamó la atención de las Inners, las dos Outers, Seiya, Mamoru, Ceres, Ikuko y Kenji. Para cuando ellos ya habían pisado el centro de la fortaleza. Setsuna, Havardur, Zev, Maddox, Nun y Sigvard ya estaba ahí. Había una fluorescencia de un tono azul que bañaba las paredes del lugar.
Taiki, llevaba entre los brazos a Seren, dueña del suave brillo. Yaten le sonrió a Minako. Dimando se sorprendió ver el cuerpo delgado de Makoto y Rei miró a Yuuichirou cual vicho raro.
– "Es hora de partir…"–dijo Havardur –
Kenji abrazó a por la cintura a Ikuko, fue un intercambió rápido de miradas.
– "Iremos a casa a preparar la cena… le dijimos a Shigo que haríamos raviolis para celebrar sus buenas notas" –comentó Ikuko– "Además cuidaremos a los niños… no es así Galaxia"
– "¡Sí!…" –murmuró la chica rubia de hermosos mechones rojizos–
– "No puedo perderme el programa de las ocho…"–se acomodó las gafas Kenji, acarició el pelaje de Artemis. Tomando a los niños en conjunto de Ikuko y Galaxia, salieron de la fortaleza–
Setsuna tomó su transformador – "¡Chicas!" –indicó que debían transformarse–
Invocando a su planeta guardián las Senshis recordaron lo que en cuatro años había dejado atrás.
Algunas personas hacen lo que otras no, sin recibir nada a cambio. Por estupidez, bondad, compromiso o experimentación. Las obligaciones nos conducen a hacer cosas que no creemos y de las cuales no tenemos ni la más remota idea. Ami, Rei, Makoto, Minako, Haruka, Michiru, Setsuna y Hotaru se enfrentaban día a día a un designio del cual no podían huir. Su misión; proteger a la princesa de la luna…
En esos instantes caían en un dilema, ¿qué protegían? ¿a dónde iban? ¿qué debían hacer? Todas ellas habían perdido algo que querían, respetaban y consideraban lo más puro del cosmos. Quizá no entendían por completo la razón del cambio de la honestidad manchada, de un loto de flores negras y fragancia embriagadora… Pero por más que lloraran, gritaran, escaparan, su destino estaba tan marcado como las manecillas de un reloj a las horas, minutos y segundos. ¿Tendrían éxito? Lograrían mudar de aires sus destinos o tomarían cada parte de estos otra vez cada una. De lo que estaban seguras es que arriesgarían de nueva cuenta sus vidas por restablecer la tranquilidad en todo el universo. La responsabilidad del ser humano carece de gratitud. ¿Quién les agradecía por todo su dolor?
Y el dolor se miraba en los rostros de las Senshi's al empuñar sus trajes y al mirar que Nun, Zev, Sigvard y Maddox hacían un portal.
Lo atravesaron como gacelas. Las Inners, las tres Outers, Seiya, Ceres, Mamoru, Taiki, con Seren en los brazos, Yaten, Dimando, Yuuichirou, Artemis, Havardur y los Sires; Nun, Zev, Sigvard y Maddox se encontraron tocando el piso del planeta Lexus. Frente a ellos estaban Reima, Inna, Ermir (N/A: Ermir ahora es una chica), Mirai, Kami, Hotaru, Luna y Lexus.
– "La Princesa está por llegar… debemos preparar todo" –Dijo Hotaru mirando a los Sires–
– "¡No te preocupes hermanita! Formaremos la estrella tornasol." –Sonrió Sigvard, luego dio unos pasos a Taiki para depositar un suave beso en los labios de Seren– "¡Te amo! Seren" –Se giró mientras sabía que Lexus lo contemplaba con un profundo hueco en su interior– "Nun, Zev y Maddox… a nuestros puestos"
– "Nosotras también haremos nuestro trabajo" –la morena clara, Mirai tomó la mano de Kami– "Qué no nos ganen los chicos… Inna, Ermir…"
– "¡Sí! ¡Enseguida!" –Gritaron a coro las Trillizas, hermanas de Reima–
Los ocho muchachos salieron del palacio real. Los Sires se colocaron en cada pilar del castillo de Lexus para tocarlos y depositar lentamente los poderes de espíritus que habitaban en ellos. En los espacios vacios se pusieron las chicas, dejaron caer sus párpados y se formaron cuatro anillos alrededor de los pilares y el palacio de cristal.
En el interior del palacio.
– "¿Qué sucede? Reima" –Preguntó Sailor Mercury–
– "Es algo muy largo de explicar, Mamá de esta dimensión…" –Sonrió pícaramente Reima– "sobre algo que si tendrá importancia"
– "¡¿Qué?!" –Gimió molesta Rei–
– "Guerreras de la Luna… debemos de depositar nuestros poderes alrededor de Seren" –mentó Sailor Plut–
Taiki, la bajó de sus brazos y la recostó en el suelo con mucha delicadeza
A lo pronto, cuando su cuerpo se deshielo, Lexus corrió al lado de Seren, de igual manera que Seiya.
– "¡Por favor! No lo hagan…"–Les dijo Seiya a los presentes, pensando en que la chica era su Alter ego–
–––*
Y esperando los eclipses
Para desfilar en tus matices
A lo lejano va por cada nota
ese sol sin destino a ti, sin pernocta.
La princesa del universo sintió el cambio rotundo en el cosmos. Levantó a Erebos a punta de enfado.
– "Algo no está bien… La energía de…" –Fue un intenso temblor en su cuerpo que quebró la voz de Nyx– "Tenemos que ir a Lexus en este instante."
Erebos, con su pálido rostro abrió un portal.
–––*
Seiya continuaba luchando contra los fuertes brazos de Havardur que lo separaban de Seren, Lexus intentó despertarla.
Un hueco de supuraciones negras comenzó a expandirse. Por el hoyo se colaba la figura de una hermosa mujer de cabellos negros amoratados y un chico que arrastraba sus pasos.
Los ojos de Seiya bailaron y su cuerpo dejó de poner resistencia, ante tan imponente presencia, suave piel, ojos de intenso azul… "¿Quién era ella? ¡Imposible!" Brincaba el peligroso juego de la negación, más aún al mirar al acompañante. El no creer en la verdad más triste de su llegada a la Tierra.
No es así, nos oponemos a entender las cosas burdas de la existencia, las cuales nos matan o nos dan vida. Así le pasaba a Seiya, así a las Sailor Scout. Su Usagi Tsukino se desvanecía ante la imponente reina de la noche, del manto estelar y del entero cosmos.
Usagi gimió, frunció el entrecejo, desfilo lentamente al anverso de los presentes, cual bestia que asechaba a sus presas.
– "¿Qué hacen?" –sonrió de forma magnética, cruel y sin reservas de parar– "¿Cuál es el plan? ¿Cómo piensan acabar conmigo?" –Se adelantó sin dar vista al decaído Erebos, quien se derrumbaba soportando el peso en sus rodillas y apretando con sus manos la unión del cuello de la camisa– "Unos niños ambicionando solucionar el paradigma de mis deseos" –la profunda carcajada de Usagi provocó temblores en los cristales del palacio de Lexus–
Hotaru alzó su báculo, anduvo unos pasos para darle la cara, comenzando a hablar, de esa manera mansa que siempre emprendía.
– "Ya no se trata de derrocar tu destino, Usagi..." –meneó su cayado, mientras un minúsculo destello pasó por las hojas de la cabeza de la navaja– "El universo comienza a caerse en pedazos..."
De nueva cuenta la risotada en la princesa, pero esta, en cambio de la anterior, se sembró en cada scout haciéndoles retroceder.
– "¿No sabes quién soy yo? Sailor de la Vía Láctea…" –le miró puntillosa, en forma de la burla más antipática que jamás se hubiese visto en ella… en Usagi. Elevó la barbilla, les miró inferiores– "Soy de la que se olvidarán, soy en la que depositaron responsabilidades que no quería, soy la que sostiene todas las estrellas… Soy ama y señora de lo bueno, lo malo y lo justo. La princesa del Universo"
El pelinegro de ojos zafiro no lo podía creer, su corazón se partía en pedazos. Una puñalada directa al alma que congelaba sus sentidos. Se atragantó tres veces y, aunque su estomago diera vuelcos, agarró fuerzas de sus entrañas.
– "Te equivocas" –Sonrió Seiya– "Tu eres Usagi Tsukino…" –sus ojos se cubrieron de lágrimas– "La amiga dulce que ayudaba a todos, la hija distraída que se levantaba tarde todas las mañanas, la que sacaba malas notas, la que lloraba por su Mamoru, quien daba la vida por la gente que no conoce. Tú…. Mi bombón."
Usagi se quedó callada por varios segundos, miró a su alrededor. Luna, Artemis, Ami, Rei, Makoto y Minako tenían una cálida sonrisa al recorrer los pulidos pisos del palacio para llegar a ella. Observó a Haruka, Michiru, Hotaru y Setsuna con ese gesto de profundo respeto y amistad. Mamoru abrazando a Ceres, que con sus ojos emprendían la añoranza de recobrarla. Havardur, Reima, Taiki, Yaten, Yuuichirou y Dimando contemplándolos en la serena paz. A Lexus sosteniendo el inocente cuerpo de Seren. A seise atragantándose al respirar el oxígeno de Lexus… y a Seiya a centímetros de ella con la palabra en su mirada de Te Amo.
Recuerdos viejos vinieron a ella, donde las chicas sonreían a su lado al disfrutar del sol del parque central; Haruka al lado de Michiru recorriendo las arboledas. Makoto sacando de un canasto sus suculentos platillos. Minako intentando cantar la canción de moda y dando giros sobre el pasto siendo admirada por Artemis. Hotaru contemplando el paisaje al lado de Setsuna. Ami bajo el cobijo de la sombra de las verdes hojas leyendo un libro de física. Rei regañándola por probar la comida antes de tiempo a dueto con Luna.
Mamoru, en una noche plagada de estrellas diciéndole que su amor por ella era más grande que el universo.
Un concierto en pleno verano; Yaten huyendo de Minako, Taiki dándole referencias a Ami de cómo realizar el ensayo para la clase de literatura, Seiya jugando americano en la espera de escuchar las porras de su rubia.
El templo Hikawa, dónde un castaño barría el pequeño zócalo de piedras y se ruborizaba al mirar a Rei.
Dimando raptándola en su deseo de poseerla… Luego abrazando a la embarazada Makoto, con una rotunda preocupación por su bienestar.
A Reima en la Universe House contándole chistes a Hotaru, la que tardaba en entenderlos.
Setsuna en las puertas del tiempo, en soledad, sin embargo cumpliendo su pesada responsabilidad.
Havardur con sus palabras caballerosas, en el estrado, sosteniendo las baquetas de una ruda batería.
Ceres siendo la confidente de sus temores, consejera en su inocencia y amiga en los momentos frágiles como Selene.
Yuyake animándola a que tomara sus propias decisiones. Seise al llegar ante el altar con una grata sonrisa de triunfo.
Lexus, con el temple arrogante, entregándole una sortija a Seren en la entrada del colegio ante la mirada de sus amigas ruborizadas… Seren… siempre yendo, viniendo y mutando.
Seiya, rogándole en poder suplir a Mamoru. El día de su cita en el parque. En su lucha por no anteponerla ante los recuerdos de un Sol y una Luna. Sus labios pronunciando bombón. Sus zafiros proyectando su rostro con la intensidad de un hombre enamorado. En su graduación proponiéndole matrimonio… Aquel rapto juguetón que le traveseó para la boda. Sus abrazos, sus besos, su calor y el inmenso amor que le tenía.
Entonces abrazó a sus amigas de batalla. Besó a Seiya con una placidez arremetedora.
Cuando terminó y les ojeó al resto. Dio cinco pasos hacia atrás sonriéndoles desabridamente.
– "¿Es lo que querían?" –la mueca cruda comenzó a someterse a una cocción de entretenimiento– "Por mucho tiempo las palabrerías las usé yo…" –El placer que le producía el que cada Sailor le recordara sus momentos felices e intentaran con miradas darle entender el error que cometía la sumergía en ideas satisfactorias– "Vienen a ponerme carita de perritos mansos para llamar mi atención. Eso no funciona, ni funcionará"
Las inners se quedaron estáticas. Una que otra perdía la fe. Michiru y Haruka tenían el impacto voraz de incredulidad. Luna y Artemis estaban asombrados. Setsuna, como su esposo y su hija lo habían visualizado mucho antes. Yaten, Taiki, Dimando y Yuuichirou se conservaron callados. El cuerpo de Seiya no paraba de temblar. Reima por su lado agregó.
– "Bueno… queríamos que se despidieran decentemente" –con la gracia distintiva, Reima dijo– "Pero no habiendo disposición de Usagi, continuemos"
– "¡No permitiré que me arrebaten mis decisiones!" –Vociferó la princesa del universo con despecho–
– "¡YA CÁLLATE!" –gritó Lexus estrechando a Seren–
Reima se movió rápido, conectando miradas con Yaten, Taiki, Yuuichirou y Dimando para que le siguieran, sus ágiles pasos llegaron hasta Erebos(Seise-Yuyake), el que parecía un latón perdido en la búsqueda de aire.
– "Usagi… ¡Mírala!" –las lágrimas de Eter brotaron con tristeza– "Ella no te ha hecho nada. Seren no tiene la culpa del resultado de tus caprichos. Quieres tu propio destino ¿no? Y has fechado el de Seren… forjando este circo repulsivo que va rumbo al infierno"
– "No digas eso…"–despertó Seren, con la dulce sonrisa inocente de la biónica muchacha y esa voz profundamente suave– "A pesar de todo es mi madre, sea como sea yo la amo"
"A pesar de todo es mi madre, sea como sea, yo la amo… A pesar de todo es mi madre, sea como sea, yo la amo…" Repiqueteó como la campana de una iglesia llamando a misa en la cabeza de la princesa del universo. Ni las miradas amparadoras de las Scout, ni el temple del congreso de majestades, ni sus guardianes felinos evocándole piedad, ni la mirada de Seiya retumbando amor la habían colapsado de tal manera. Fue un eco reverberante que impactaba en lo más profundo de su ser. Dio al suelo arrodillada, sus celestes se desorbitaron, sus labios entreabrieron imposibilitados de pronunciar cualquier palabra. Había algo más poderoso que el amor de una pareja. El amor de madre.
Seiya la escuchó llorar, no tuvo ni el más mínimo recato de aproximarse a ella, rodeándola con la tersura de sus brazos y procurándole el calor más puro que residía en su corazón.
Sus lágrimas escurrían por ambas mejillas. Quién era ella para atreverse a etiquetar el destino de su propia hija, cuando huía del suyo propio…
– "¡Usagi! Me hubiera encantado saber que tú eras mi mamá… antes de salir de mi presente." –Se levantó, apoyada por Lexus, quien la conducía hacía la princesa del Universo, cuando llegó a ella sacó de sus bolsillos una estrellita tornasol– "¡Siempre te he admirado!"
–––*
En añoranza de verle…
En quiméricas proezas…
Con versos le besa un triste confidente…
Pecando de ignorante; "¿es imposible tenerle?".
Al mismo tiempo, en las afueras del palacio de Lexus, las ocho fuerzas actuaban. Los anillos creados por las chicas de los cuatro elementos se enlazaron con los espíritus, así formaron la estrella tornasol.
La estrella tornasol no era lo que se pensaba, por más que los que le trataran de enfocar en una persona, era imposible.
Todos cometemos errores, el decir que vivimos en el paraíso de la perfección es acto de petulancia. Existen aquellos problemas que poseen solución, unos que no, algunos que no deseamos recordar y les damos la vuelta, otros que mientras más los toquemos se hunden un grado más en el abismo de la equivocación; La princesa del universo creía que sus errores eran perfectos, armónicos, maravillosas piezas al rumbo de la liberación del destino.
Y mientras la figura pentagonal se elevaba en el cielo, los cuerpos de Nun, Maddox, Zev y Sigvard se desmaterializaban para forjar los hilos del espacio rededor a la altura de la enlazada estrella. Y al momento que los hilos se conjuntaban, dentro de ellas, las entidades de Ermir, Inna, Kami y Mirai se fundían como los cinco elementos; Agua, tierra, viento y fuego. Formando la dinamita.
Comprendes, él por qué decía Ragnarok que todos ellos pagarían sus deseos con sus hijos… siempre tendremos los enemigos que forjemos, los amigos que anhelamos, el compañero de vida que preferimos, pero no los hijos que soñamos; sea la parte exterior y la interior, pues tu descendencia se forjará su propio ritmo y carácter, iniciará lo que ya llevarás tú avanzado, será rencoroso, amoroso, el vago del barrio, el amigo que quiere la plaza de su compañero, el caprichoso; Es cuestión de lo que aprenda en su crecimiento, de tus ejemplos y la gente que le rodea. No se trata de apretar la correa o soltarle de ella… es saber cuándo hacerlo y eso es lo más difícil ¿cuándo? ¿nos han enseñado en la escuela eso? Pero de eso no tenía idea Usagi Tsukino… ella concebía tan lejana su vida como madre, además, se suponía que sería una mujer excepcional reinando una utopía. Hasta que se concibió como Sailor Cosmos, o Nyx, su mundo rosado cambió.
La Princesa del Universo bramó de furia. Alejó a Seiya de su lado, aventó la mano de Seren que contenía la estrellita tornasol.
– "¡Basta!" –se oprimió Usagi, todavía conservando su melena negro noche– "Ya dije que no quiero escuchar tantas charlatanerías. Haré lo que yo quiera…"
Hay lágrimas que siempre existirán dentro del corazón, hay lágrimas que se negaran a salir, hay lágrimas que mueren antes de nacer. Seren se concebía como la última lágrima. Entonces Seren se acercó a ella, le dio un fuerte abrazo, besó la mejilla de Usagi, le sonrió y a pesar de su desprecio dijo.
– "Si te han cortado las alas, aprende a caminar... trabaja arduamente y compra un tiquete de avión. Relájate, mira por la ventana. Descubrirás que ahora ya no sentirás fatiga con los aleteos. Alguien más está haciendo el trabajo por ti… no son tus alas, pero continuarás en el aire." –Se acercó a Seiya. De la misma manera, que hizo con la princesa universal, mismo abrazo, beso y sonrisa– "Perdóname por tomar tu lugar como guardián." –pausó unos segundos– "Me divertí mucho renegando contigo"
Usagi se levantó, pero esa sensación nuevamente de desestabilidad la tumbó en el suelo.
Entonces Seren marchó hacía Lexus, le tomó de las manos, como un instante que perduraría para la eternidad en su sacrificio.
– "Me gustan tus ojos rubí... siempre creí que mientras viviera en ellos nunca tendría frio."
– "...Ahora son tuyos... ¡Pero no lo hagas!" –suplicó el peliblaco–
– "Tienes que purificar el universo… Lexus. Sin piedad, sin resentimiento y sin dolor" –condujo la chica de marcas azules y continuó su camino mirando decisivamente a Hotaru.
Las Inners, Uranus, Neptune, Ceres y Mamoru tenían la cabeza hecha un nudo… ¿Cómo habían llegado a ese momento? En el que el final de sus días marcaba un estrujarte desenlace. ¿A quién rogarían salvación?
Setsuna pidió a las scout, Havardur, Reima, Ceres, Mamoru y a los felinos guardianes que se aproximaran a Seren. Tocaron su cuerpo, en el Instante que Usagi se levantaba para evitarlo.
La energía de cada Senshi se sumergió en el cuerpo de la muchacha, la que abandonó la forma de su cuerpo, transformándose en una piedra preciosa de color azul. La mayoría de Scout quedaron exhaustas, que se tumbaron al suelo. Exceptuado Saturn, que tomó la gema azul, levitando entre sus manos.
Reima dio unos pasitos hacía Saturn, abrazándola con gracia y cariño.
– "¡Cuídate Hotaru! Yo no puedo acompañarte…"–se rascó la cabeza y con un descuido de la sailor de la destrucción, este le robó un tierno beso en los labios– "Volveré a darte lata"
Ruborizada y soltando una ligera carcajada dijo Saturn – "¡Sí!" –miró a su madre y a su padre, suspiró. – "Hasta que nuestros caminos se vuelvan a encontrar…"
Hotaru se elevó por los cielos, haciendo un agujero en el techo del palacio, se colocó entre la masa que habían forjado los éteres y los espíritus.
– "¿Qué es lo que está pasando?" –Preguntó Seiya sosteniendo a Usagi, que se colaba más pálida–
– "Un vientre sangrando… El embarazo, Mi estimado Rey del Sol, debilita a la Princesa del Universo" –Argumentó Havardur tomando entre los brazos a Setsuna– "Con tantos poderes cerca, estamos creando….–Reima, que se acercaba con un libri de pastas trasparentes, le arrebató las palabras a Havardur–
– "Será un Big-Bang. Lanzando partículas de vida en el espacio, para crear un caos en armonía perfecta." –Reima dio pasos a Lexus y le dio el libro, mientras las Inners, dos Outers, Mamoru y Ceres se congelaban ante los paradigmas– "¡Oh! Señor Éter, es un honor conocerlo." –lo saludó con frenesí estudiantil, de aquel que miraba a un famoso artista– "Lo que debe usar son las pastas. Sirven como magnificador de sus poderes. Y como la princesa del Universo, es la ama y señora del Cosmos… Supongo que no le importará dar su existencia para restablecer el universo"
– "¡¿Qué?!" –dijo Lexus, intentando descifrar las palabras del risueño príncipe de Reimer.–
Yuuichirou, quien levantaba a Rei, estaba tratando de resolver la mayor parte del nuevo conocimiento en su cabeza. ¿Qué exactamente hacía ahí? Aunque parte de los recuerdos de Bellum, se habían introducido en su lucidez, no estaba totalmente convencido.
Dimando observó a su esposa. El vientre plano. Quería atreverse a preguntarle, pero con la mirada amarga de Makoto bastó, para que él príncipe de Dormód, comprendiera que ese bebe era el alter ego de alguno de los presentes. Le dio un abrazo cálido a Makoto, la que no desaprovechó el momento para llorar.
Taiki, suspiró entrando en la elocuencia de los procesos que estaba haciendo su hijo de otra dimensión. Le ofreció con gentileza una mano a Ami, y está, parecía haber transcrito el mensaje de Reima; "Crearemos un nuevo universo, dónde no existan princesas del Universo… teóricamente, para no recurrir a lo del suicidio, de nueva cuenta." Los dos soltaron una enorme carcajada… Rieron a la vista de todos que creían que se estaban volviendo locos por no poder manejar la situación, en parte, así era. Rieron hasta que sus estómagos clamaban dolor y sus ojos ventilaban lágrimas de dolor.
Yaten le sonrió a Minako, la que le reprochaba el hecho de no levantarla, a continuación la besó para que cerrara el pico. De nueva cuenta, parecía que el amor no venía en armonía con la sanidad… Sería que debía haber sido el príncipe de la locura para aventurarse a tal limbo de contrariedades.
Haruka, estaba sola, miro a cada pareja reunirse, tocó a su pecho recordando a su adorado príncipe de Samsara. Estaba fuera de toda posibilidad de volverle a ver. Aunque latiera dentro de su cuerpo no significaba lo mismo. Cuando la depresión creció más, una mano tropical se apoyó en su hombro. Ahí estaba Michiru, demostrándole su amistad… Un valor que jamás dejaría de olvidar. La pelimar le sonrió, luego le tomó de la mano. Aquello le decía que estarían juntas en las buenas o en las malas.
Setsuna y Havardur, contemplaban consientes los hechos. Habían trabajado duro para lograr sus propósitos. Ambos reestructurarían lo que su poder de viajar por las líneas temporales crearon. Pronto, ambos perderían el poder de velar las manecillas del reloj. Porque ese poder lo entregarían a su pequeña hija. Su romance no fue relevante, es más no tuvieron la oportunidad de enamorarse… Ambos se agradaban, sin embargo, se conocían muy poco. Si tenían la oportunidad de encontrase de nueva cuenta, en la nueva era, tenían la idea de iniciar desde cero.
Ceres, creía que las casualidades no existían, que si los disturbios del tiempo la obligaron a llegar a los brazos de Mamoru, era el destino. A diferencia de Usagi, ella amaba todo lo que el destino le ofrecía, amaba su vida, amaba haber sido rescatada por un príncipe con resplandeciente armadura. Hacía cuatro años no conceptuaba los cuentos de hadas, ahora juzgaba aquellos como una realidad excitante. Mamoru se conservó calmado, estaba al lado de la mujer que amaba, aquella que le brindó el poder de conservar la fe en el amor y todo aquello que estaba poniéndose borroso al inicio de la búsqueda de la princesa del Universo. La gratitud la timbró con un beso delicado, no cerró los ojos, porque deseaba llevarse ese recuerdo, de aquellas turquesas sensuales que lo perdían en la lujuria, la pasión y el pleno amor, mirándolo…
Seise se levantó, tomó agallas de sus entrañas. No permitiría que le arrebataran todo por lo que había trabajado.
– "¡Princesa! Amada señora del Cosmos… Madre"– enterneció las última palabra–
Usagi se levantó, el mareo se conservaba, al igual que la palidez, en su rostro claro.
– "¡NADIE! ¡NADIE! ME ALEJARÁ DE MIS ANELOS" –Vocireró con rabia la princesa–
Cuando Seise, alias Erebos, se despejó, intentó alejarse del trono dónde lo habían colocado, había un área de dos metros, con una barrera invisible. ¿Qué clase de poder estaba embaucándolo? Pero Seise, era un joven listo
– "¡Papá! ¡Libérame! Ya comprendí mi lugar, ¡Libérame! Papito"–le rogó a Seiya, se hincó suplicándole–
Usagi se enfureció más. Aunque las palabras de Seren retumbaban en su conciencia, no removería sus decisiones. Si su hijita, la muy estúpida se sacrificaba, era plena elección de ella misma. El poder estaba subiendo a su cabeza. Sonrió, una sonrisa escalofriante ante los presentes.
– "Ni todos sus poderes, ni los sacrificios podrá lograr evitar que…"– ¿Qué era lo que trataba de evitar. Cambiar su destino. ¿Cuál destino? El que tenía con Mamoru, con Seiya, como Princesa del Universo. Sin embargo el envanecimiento la ahorcaba a colmarse de gloria. Por un instante se detuvo. Seren le quitaba la gloria de ser la salvadora de todo dolor humano… La odiaba y la destruiría antes de tratar de boicotear su primordial plan. Ella debía ganar. Debía tener la satisfacción, los aplausos, ser la desvalida sacrificada. – "YO… YO… ¡NO LO PERMITRIÉ!"
Se cargó de coraje, aventó a Seiya, que se situaba confundido, engrandeció su aura. Su cuerpo ardía al compás de la envidia. Usagi cambiaba. Y por qué no. La vida es un constante cambio.
A ver… a los ocho años te gustaba escuchar un tipo de música, quizá ahora la aborreces. Y ese pequeño cambio, tan insignificante, recubierto de la moda de tu presente, repercute en la metamorfosis de tu forma de ser.
Lexus era uno de los que habían cambiado, de un hombre arrogante, que odiaba su vida, aborrecía el amor. Ahora, por el amor que sentía por Seren, sacrificaría todo. Se levantó de su abatimiento, troto rumbo a Seiya y tocó el hombro de aquel sol apagado. Le miró a los ojos pidiéndole perdón. Arrancó las pastas del libro y aventó las hojas al suelo. Concentró todo su poder en ello.
Las Scout ya no podían hacer nada, intentaron retener a Usagi con sus poderes, pero estos les habían abandonado.
El Éther resplandeció con brillos celestiales, su poder se extendió por el castillo y envolvió a cada presente en la sala.
–––*
Pues como roces de centellas
Como más que mil estrellas
Como ángel iluminando la bruna
Eres más que luz de luna.
Arriba en el cielo, Hotaru podía sentir el poder fluir entre la luz, la oscuridad y la Princesa del Universo. También sabía, que el poder del claroscuro, que llevaba en las manos, más que simbolizar la justicia, hablaba del equilibrio, necesitaba que aquella jema azul, luego de Sailor Saturn, se ubicara como la dinamita, con sus poderes de Sailor Scout, destruiría el Universo. La metáfora azul podría hacerlo, darle al nuevo mundo la capacidad de dar un orden. Confiaba en ella.
–––*
Así, Ceres observó desplantarse con cólera a Usagi, desprendiendo la actualidad de sus sentimientos, a Seise liberarse de su prisión y aliarse a su madre. Unos flechazos le vinieron a la cabeza…
*---
(N/A: Encuentro entre Selene y Ceres)
– "En dado caso que mi prima Usagi-chan, resultase esa princesa… ¿Serías capaz de matarla?" –buscó la mirada de la cantante pelinegra– "Porque por más que la quiera, yo no repararía en hacerlo"
– "¿Selene? ¡No digas impertinencias! ¿Cómo podría yo matar a la conejita? ¿y ella ser La Princesa del Universo?" –duelito la combatiente y metamorfa mirada azul marino que la acosaba–
– "Sería bueno que vayas cambiando tu manera de pensar, de la misma forma en la que yo he dejado al congreso de Majestades… estos datos no los harán cambiar de parecer. Los conozco, siguen siendo como sus padres…" –André refrescaba en lo despreocupado. No obstante algo cambió en sus facciones– "Todo es como ella lo desea, me temo a pensar que Luxmors y tú han sido unas de sus creaciones predilectas y que gozará verlas morir. Para cuando ella aparezca Lexmurs y Demeter habrán dejado de existir. ¡Lo siento! Por lo tanto calla todo lo posible y aléjate de sus desfiguros…"
– "No, no te lo creo Arian… La Princesa es la salvación, su cerebro ha sido lavado por Kiimsah. ¡No cabe duda!" –Ceres tomó su bolsa y comenzó a emprender la retirada, en sus facciones se distinguía claramente el enfado–
– "Entonces, pregúntale a tu corazón que desfallece y a las violaciones que has sufrido… ¿Consideras tales cosas un premio?" –La pelirroja, vieja amiga de Usagi, no se tentó el alma para decirle con crueldad los pesares. En ese instante Ceres detuvo su retirada y bajó la cara en encubiertas lágrimas– "Disculpa que sea tan fría… Lo que queremos es tú alianza."
– "Mi único deseo es ver feliz a mi hermana Serena, con su príncipe Antar, igual que tú. Ceres. Danos un tiempo para comprobarte que no te mentimos… Es bueno que te hayas alejado del príncipe Lexus y a su vez despejar el camino con Endimión." –se mostró en limitantes tras los profundos cristales de sus ojos acariciando a un lado suyo a la dormitante gatita Bastet–
– "¿Mamoru? ¿alejarme de Lexus?¿estás celosa?" –tomando con fuerza la perilla de la puerta expresó un gramo de su pesar–
– "¿Celosa? ¡En lo absoluto! Ya te lo he dicho, no me interesa…" –un roble en potencia nació de Selene, no parecía molestarle el arrebato de su reflejo ostentoso, ni mostrar ninguna señal de timidez– "En cualquier lapso, tú, yo o Serena entablábamos una relación muy fuerte y amorosa con él…" –(N/A: ¿Cuál él? se refería a Endimión) – "trayendo la tragedia… unas por muerte y otra por sus amores… Esa es la razón por la que debemos alejarnos del Príncipe de Lexus" –no le interesaba realmente el tema, así que se enfrasco a lo que era de prioridad– "¿Pero quieres saber por qué pensamos que Usagi es la princesa del universo?" –Seren, ahora denominándose como Selene, caminó hasta Ceres, al paso, André le extendió un paquete abierto de toallitas húmedas y un estuche de broches para el cabello– "Yo me escondo tras estos lentes y tú en el maquillaje…" –indicó en su satírica forma de ser que se desmaquillara. Luego tomándole el cabello y alzándolo en dos coletas con odongos, luego la jaló hasta un espejo y le develó una cruda verdad– "¿Nos parecemos, no? No sólo tú y yo…"
--*
"En dado caso que mi prima Usagi-chan, resultase esa princesa… ¿Serías capaz de matarla?" ¿Matarla? ¿Cómo podría hacerlo? No tenía la voluntad, menos el poder, ella sólo era la princesa de la Luna, Usagi, en cambio la majestuosa realiza del Universo, su gemela, la amiga que adoraba. Entonces…
*--
(N/A: En el tiempo de Aither y Serena: )
Pero Serenity se lanzó a ella abrazándola con fuerza, rogándole que respondiera, recibió algunas cortadas de las rocas que se elevababan, ella no desistió al hacer brillar su Luna dorada que prendía en su frente. Una luz que la volvió en sí… Serena diviso todo cuanto había hecho y en sus memorias permanecían frescas las atrocidades de sus actos. Sus ojos inundaron de dolor y tristeza haciendo que de ellos brotara un cristal… un cristal plateado… que colocó en las manos de Serenity.
– "Este cristal los protegerá de la maldad… Serenity, úsalo sabiamente, en dos generaciones volveré… y puede que Éter no dé marcha atrás a sus intenciones" –camino como zombi al cuerpo de Aither, miró por última vez a Marama– "Gracias por ser mi amigo…"–sonrió y con el puñal aún en mano se lo clavó en el corazón–
*---
Era cierto. Éter no daría marcha atrás a sus intenciones, le veía totalmente convencido, pero contra dos; Erebos y Nyx. No tendría posibilidades de purificar el alma de la princesa del universo. Cerró los puños, abrazó fuertemente a Mamoru, se llevó esa imagen de caballero y emprendió a llamar al cristal de plata.
Ceres y Lexus combinaron sus habilidades, mientras la rubia sexy unificaba una especie de trampa para ambos, el expelirrojo explotaba al máximo el poder de su pura de su aura guardiana.
Hasta ese punto, Seiya no se movía, sentía que el fracaso se dibujaba en su frente, en su corazón, en su espíritu, en su alma. Ya no había lágrimas que sacara por sus ojos. La estaba perdiendo, y él no podía hacer nada. No era ni príncipe del sol, no guardián del claroscuro, ni la estrella tornasol, ni Sailor Star Fighter… solo un artista, un cantante.
Quería cerrar los ojos y despertar de la pesadilla. No trataba de esconderse, huir o olvidarse de todo. Sólo que no tenía el poder suficiente para salvar a su dulce bombón.
Mamoru le observó y lo llevó tras del trono.
– "¡Seiya! Todo saldrá bien…"
Entonces, el cristal de plata brilló como nunca, estaba filtrando la luz que emitía el príncipe Lexus.
Nyx Usaba como escudo humano a Seise. Mientras llamaba más a sus energías Universales. Curiosamente, el poder restante comenzaba a ser tragado por el bebé que llevaba en sus entrañas. Una especie de ente que lo carcomía por dentro.
Erebos cayó ante el resplandor de la Luz, su cuerpo estaba siendo estrujado por el cambio temporal. Comenzaba a dejar de existir.
La fuerza que emitió Lexus, provocó a Ceres ser lanzada hacía atrás, liberándose del rango de batalla. El chico, que alguna vez se postulo tan agrio como los limones, observó a Usagi no desistir. Entonces lo decidió. Corrió hacía ella, con las pastas entre sus manos. Se podía mirar la cadena, con los anillos prendidos, del chico levitar por la aura magnánima que despedía al tocar el vientre de Usagi con las tapas cristalinas del libro.
Tomó la argolla sin pedrería, que tenía las inscripciones y la colocó en su dedo.
Si la luz era un debate fulgores poco visibles, ahora cualquiera que le viera podía quedar aturdido por mucho tiempo.
Cuando las luces se fueron, Seise ya no estaba en ningún lugar y Lexus comenzaba a desvanecerse con premura.
Usagi estaba tirada en el suelo, con el vientre herido, su cabello se había restablecido al color rubio… pero su estado prevalecía cual vegetal.
Seiya se tropezaba con sus pasos, al llegar ahí, junto a su bombón, escuchó a Lexus decir, en suspiros suaves.
– "Deseo cumplir mi apuesta… pero tendrás que hacer tu parte. Porque si no es Seren, no iré nunca al altar"
Sonrió a Seiya, mientras sus labios mantenían la dulce mueca de amistad, un lazo enorme que sentía por su amigo, su maestro, su compañero de batallas, Lexus, Éter, el príncipe de príncipes se despidió de su cuerpo material y de su existencia.
–––*
El cronómetro había llegado a la marca final, Hotaru sintió que la princesa del Universo, Usagi había sido purificada. Únicamente restaba corregir el desastre que habitaba en el desmoronado cosmos y en el quebrado tiempo. Bajó su báculo, mientras ascendía al firmamento, llevada por los espíritus y los éteres.
La sailor de la Destrucción encendió la llama de la dinamita…
La historia no era triste, el trastornó provenía del final, por lo cual, hasta terminar con los ciclos, las dimensiones, el efecto mariposa, pagar sus pecados, concluir con los deseos, la tradición se conservaría igual. No queda esfuerzo en el alma después de intentar múltiples ocasiones de salvar lo insalvable, posponer lo inevitable.
Aún se preguntaba, la calma chica de ojos amatistas, de cabellera negra y sonrisa delicada. ¿Quién era el culpable? ¿Cuál el inocente? ¿Quién tenía la razón? ¿Quién mentía?
Así, así mismo es la vida… No vemos más que nuestra verdad, todo momento nos juzgamos inocentes, o nos excusamos en el atrio de colgar a otro. Escondemos nuestros errores y por un granito de arena, montamos la catástrofe de la destrucción.
El vacio infinito carcomió a cada uno. Lo llevó a límites poco usuales, el desacorde movimiento de los tiempos les hizo actuar de formas inciviles.
Sólo Hotaru quedó viva. Esperaría, miles y miles de siglos, navegando solitaria en el espacio, a que ellos retornaran a nacer en la era de la Metáfora Azul, él mal volviera a dar la cara y ella fuera necesaria.
Ahí estaría para proteger lo más sagrado para ella.
El tiempo, la vida, el amor y la justicia.
Hotaru se llevaría esa lección, transportaría esta verdad que tendría que callar hasta que sus días terminaran; Todo lo incinera, lo arrebata, lo llena de paradojas, cuando comienza a navegar en tu corazón el vacio infinito.
-*FIN*-
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Enserio, estoy súper agradecida con todos pos su paciencia…
A muchas de ustedes las llevaré en mi corazón, por ser mi apoyo y estar constantes en las lecturas…
Arigato Mina-San:
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