Muy bien, aquí el nuevo capítulo. Hoy está dedicado a Nami y a Usopp. Los he puesto juntos porque ellos van viajando juntos desde la isla donde viven hasta Marski Cort. Así que me pareció que las reflexiones y los recuerdos deberían ser en conjunto.
Respecto a la continuación del fic, este será el último capítulo que tratará sobre el pasado de todos los Mugiwara. A partir del siguiente ya continuará la trama principal de esta historia, habiendo transcurrido el mes que les dio Kaizoku Satsujin hasta la ejecución. Así que al llegar al capítulo siguiente, veremos nuevamente a Umi y a Ryu, y a todos los que están llegando a la isla.

Candy-chan: La principal razón de la que no tengas ni idea de quién es el que rescató a Chopper es porque no viste más del manga jajajaja. De cualquier forma, creo que he hecho tan grande el misterio que pocos imaginan quién puede ser. Se verá en el capítulo siguiente y en el otro. Además de eso varios misterios serán revelados de a poco. El rubio acompañante de Brook es muy guapo, si, así que bien podrías interesarte en él y no en Darth Vader de Chocolate Amargo. Jajajajajaja! Y me encanta que mis capítulos inspiren tan hermosos reviews en ti! Me encantan! Y me dan mucha fuerza para continuar con este ritmo de escritura! Muy bien, te dejo con el capi. Espero te guste!

En fin, aquí el veinticinco. Pd: escribo los números con letras porque no sé por qué la pagina me borra los números cuando los escribo con números xD Que enredo hice jajajaja!


Usopp y Nami llevaban unos quince días navegando. Pronto llegarían a Loguetown y rentarían un pequeño barco que sirviera para llegar al Grand Line. No tenían mucho qué hacer. Era una nave bastante pequeña a comparación de otras que habían visto pasar durante el viaje. Iban cincuenta pasajeros a bordo que al parecer no los reconocieron. Pasaban gran parte del día dentro de uno de los dos camarotes que habían alquilado y sólo salían a cubierta de noche o para almorzar. Querían pasar lo más desapercibidos posible para llegar cuanto antes a Marski Cort.

Ese día había amanecido lluvioso. No podían evitar sentirse incómodos. Los recuerdos de aquella fatídica noche los invadían, en ese momento más que nunca antes durante esos diecisiete años. Se miraban por unos cuantos segundos para luego retirar la vista hacia otro punto dentro de la habitación. Él llevaba una camisa blanca y unos pescadores de jean. Se había recortado un poco el cabello y lo llevaba sostenido con un lazo rojo. Y ella tenía un short negro y una playera de mangas cortas blanca ajustada sobre la que tenía una camisa a cuadros roja, abierta. Llevaba el cabello suelto. Ambos estaban descalzos.

Estaban en el camarote de Nami. Era pequeño pero agradable. Había una cama para una persona, una cómoda, una pequeña mesa con dos sillas y un placard. La decoración era en colores pasteles y bastante sobrecargada para el gusto de Nami. Podían ver el exterior a través de los dos ojos de buey que daban uno hacia la cubierta y el otro hacia el mar.

Nami estaba sentada sobre la cama, en posición de loto y Usopp acomodaba sus Pop Green en un bolso especial que llevaba colgando, siempre con él. Estaban incómodos y se notaba. El barco había comenzado a zarandearse unos momentos antes debido al viento y eso les molestaba. Además, estaba el hecho de que no habían tenido la oportunidad de hablar acerca de cómo habían logrado escapar del ataque y sobre lo que habían estado haciendo durante esos años.

− ¿Fuiste − Nami quiso romper el hielo, pero no sabía exactamente cómo hacer su pregunta − a ver a Kaya? − Usopp levantó la vista y clavó sus ojos en los de Nami.

− Si − contestó él, volviendo la mirada a su trabajo. Nami no supo cómo continuar. De cualquier forma, antes de que pudiera decir nada, la sorprendió la voz de Usopp. − Fue lo primero que hice al llegar al East Blue − dijo mientras seguía acomodando. − Ella estaba esperándome − Nami levantó sus rodillas y las abrazó con ambas manos. − Le expliqué lo que había sucedido y que no podía quedarme allí con ella − la voz del tirador se volvía cada vez más sombría y cargada de tristeza. A Nami se le llenaron los ojos de lágrimas.

− Luffy me ordenó que me fuera del Sunny − soltó, confesando. Usopp no esperaba eso, por lo tanto volteó violentamente y le clavó su sorprendida mirada. − Me dijo que me fuera − Nami se levantó de la cama, la rodeó, tomó un cofre que estaba bajo esta. Abrió el candado con una llave que traía en el sostén y allí fue que Usopp creyó que estaba soñando. Nami volteó, con el sombrero de paja de Luffy en sus manos. Se lo extendió a su nakama, que no podía quitar sus ojos del objeto. Él lo tomó, con ambas manos temblando.

− Pero − quiso decir algo que no le salía.

− Me pidió que lo cuidara hasta que él regrese a buscarlo − dijo. Lejos de sonar triste, la voz de Nami sonaba esperanzada.

− ¿Tu saliste del barco antes de que − no pudo terminar.

− Si − afirmó. Usopp le entregó el sombrero, que Nami tomó rápidamente y lo guardó con especial cuidado, volviendo a cerrar el candado, mientras hablaba. − Franky me sacó del barco en el Mini Merry porque así lo ordenó Luffy. Yo no quería irme, pero no podía desobedecer las órdenes de mi capitán − intentó sonreír pero no pudo.

− Entonces es por eso que no pudimos verte en la cubierta cuando todo comenzaba a inundarse

− No sé qué es lo que sucedió exactamente en el barco − Nami volvió a sentarse en la cama, pero esta vez dejó sus pies colgando. − Navegué lo más rápido que pude hasta llegar a la costa de una pequeña isla deshabitada − relataba con un gran nudo en su garganta que apenas dejaba que su voz se oiga. − Allí utilicé un objeto que traje de Wateria y ellos fueron los que me ayudaron a cruzar el Nuevo Mundo, el Red Line y el Paraíso hasta llegar al East Blue. Allí les pedí que me dejaran − no miraba a Usopp, que en cambio la veía con especial atención. − Ya tenía ocho meses de embarazo cuando llegué a Cocoyashi − suspiró sin querer. − Allí nació Umi

− Luffy − apretó los puños − ¿lo sabía? − se atrevió a preguntar.

− Si, él sabía que estaba embarazada − confirmó. − También fue por eso que me sacó del barco − levantó la vista y sonrió con mucha tristeza.

¡Nami! − el grito de Nojiko retumbó por toda la casa. Se abalanzó sobre su hermana que apenas había atravesado la puerta. Lloraba a mares. La abrazó durante varios segundos. Nami correspondió su abrazo. Al fin estaba en casa. − ¡¿Pero qué?! − dijo, separándola de ella y tomándola por los hombros. Miró su enorme barriga. Sonrió. − ¡Estás embarazada! − lo hizo sonar como si hubiera descubierto algo nuevo.

Si, lo estoy − Nami también sonrió y volvieron a abrazarse esta vez por más tiempo.

Después de mucho llorar, lograron sentarse una junto a la otra en el sofá en la sala. Nojiko se sentía muy emocionada por volver a ver a su hermana después de siete años. Pero la sorpresa por verla tan embarazada era notable. No paraba de abrazarla y acariciarle la barriga.

Oi, Nami, ¿quién es el padre? − el rostro de la pelinaranja se ensombreció. − No debí hacer esa pregunta, lo siento − se excusó Nojiko, inmediatamente.

No es por eso, hermana − quiso disculparse Nami. − Es Luffy − soltó. Sintió que un gran peso se levantaba dejando sus hombros ligeros. Siempre había pensado que debía mantener el secreto y que nadie nunca jamás debía enterarse. Pero Nojiko era su hermana, y no podía ocultárselo.

¡¿De verdad?! − gritó.

No levantes la voz − susurró Nami haciendo un gesto con la mano. − ¿Acaso no has visto las noticias? − Nojiko bajó la vista, tomándose nerviosamente una mano con la otra.

Todos dicen que la Gran Era Pirata está por terminar − estaba compungida. − Y que un tal Kaizoku Satsujin derrotó a los Sombrero de Paja

Si − Nami apretó sus puños. − Eso es lo que dicen. Pero Luffy aún no aparece. En cualquier momento puede venir por mi − volvió a ver los ojos de su hermana. − Así que lo esperaré aquí

− Cuando Umi tenía tres años me di cuenta de que no podría seguir ocultándole al mundo, y menos a mi aldea, que ella era la hija de Luffy tan fácilmente − continuó relatando. − El parecido siempre fue tan evidente como es ahora − sonrió. − Y todo el mundo lo sospechaba

− Entonces te fuiste − Nami negó con la cabeza, cerrando los ojos.

− Entonces conocí a mi jefe − sonrió tristemente. − Pasaba por ahí de casualidad y me escuchó regateando en una tienda − Usopp sonrió. − Me ofreció empleo y vi esa como una gran oportunidad para mi y para Umi. Y me fui a trabajar con él − se quedaron unos minutos en silencio, observándose. Usopp intentaba comprender todo lo que Nami había sufrido durante ese tiempo, esperando por Luffy, cuidando una pequeña y sin tener ni una sola noticia sobre él.

− Tardé un año en llegar a Syrup − comenzó Usopp su relato después de unos cuantos minutos de silencio. Había guardado su bolso y preparado té. Ambos estaban sentados a la mesa. − Jamás podré olvidar la mirada de Kaya viéndome llegar − los ojos se le llenaron de lágrimas. − Sólo quería decirle que no se tenía que preocupar más por mi porque había logrado cumplir mi sueño y estaba vivo − Nami se mantenía callada.

Los libros que llevaba en la mano cayeron al suelo haciendo una nube de polvo. Le temblaban las piernas. La brisa movía su cabello rubio y su falda amarilla. Se abrazó a si misma tomando con fuerza la suave tela de su camisa negra. No podía entender lo que veía, y quería con todas sus fuerzas que no fuera una alucinación o un espejismo.

Hola Kaya − soltó Usopp cuando estuvo a unos cuatro metros de ella, que estaba pálida y temblando. Una sonrisa que estaba reteniendo desde que la vio caminando por la misma calle que él invadió su rostro. Al fin estaba en casa. Ella lo miró a los ojos y se mantuvo quieta y en silencio. − Soy yo − continuó él, notando que Kaya no despertaba de su trance. Fue suficiente para que las lágrimas brotaran de sus ojos y se abalanzara sobre él, que soltó el bolso que traía en la mano derecha y la recibió entre sus brazos.

Te extrañé tanto − fue lo primero que escuchó de su boca después de ocho años. Y lo llenó de alegría, una alegría que jamás creyó volver a sentir. No podía dejar de sonreír como un idiota. − Llegué a pensar que

Ni lo digas − la cortó. No podía dejarla decir que creyó que estaba muerto. Y era simplemente por el hecho que de que él mismo no se permitía pensar eso de sus nakamas. La separó un poco de él para verla a los ojos. La sostenía por la cintura. − Yo también te extrañé − Kaya cerró sus ojos lentamente y él cerró el espacio que quedaba entre sus labios, besándola tiernamente.

Nami lo observaba relatar en silencio, con un nudo en su garganta y su corazón latiendo muy fuerte. El tono y la expresión utilizados por Usopp revelaban todos los sentimientos que lo estaban atravesando en ese momento. Ella sabía, o al menos intuía, que él no se había quedado mucho en Syrup. Además, él mismo se lo había dicho antes, él no podía quedarse con Kaya.

− Luego hablamos mucho, durante todo lo que quedaba del día y toda la noche. Nos habíamos refugiado en la que había sido mi casa

¿Te quedarás? − preguntó Kaya finalmente, temiendo y sabiendo la respuesta que le daría Usopp. Él retiró su vista hacia la derecha, logrando ver la cama a lo lejos. Todo estaba cubierto de una capa de polvo.

No puedo hacer eso − fue la respuesta seca de él que se moría de ganas por decirle que si. Pero era consciente de que quedarse allí podría llegar a darle problemas no sólo a ella sino a toda la villa.

Entonces − se puso de pie y se acercó a él, que levantó la vista para encontrarse con sus ojos. − ¿Podrías quedarte conmigo unos días? − preguntó. Y fue entonces cuando él la descubrió mujer. Ya no era esa niña inocente que escuchaba sus historias desde la ventana, no. Era una mujer. Y era hermosa. Se puso de pie.

Sólo me quedaré un día − le dolía decir aquello, pero tenía mucho miedo. Kaya sonrió tristemente. Bajó la vista pero volvió a verlo cuando sintió sus manos sobre su cintura. − Contigo

Usopp se quedó en silencio. Parecía estar recordando. Miraba un punto fijo en el suelo de madera. La lluvia y el viento se habían calmado y el día se había aclarado un poco. Nami no se atrevió a preguntar más.

− Luffy irá − el tono de voz del tirador era tan confiado que avivó las esperanzas de la navegante, que despertó de su transe tras el largo silencio. − Porque eso es lo que nos dijo − explicó. Nami se sorprendió. − Antes de que el Sunny − apretó sus puños − se hiciera pedazos él nos dijo que nos daría una señal para encontrarnos de nuevo

− ¿Él hizo algo como eso en ese momento? − preguntó Nami sintiéndose llena de nostalgia. Por supuesto que había hecho algo como eso, así era su capitán. Usopp asintió.

− Y luego, cuando ya no podíamos más, agregó algo

¡Huyan! ¡Escóndanse! − la voz de Luffy desgarraba el alma de los que aún estaban conscientes. La sangre brotaba de sus heridas y casi no podía mantenerse en pie. Aún estaba en lo que quedaba de la cubierta del Sunny, tal como hubiera hecho un buen capitán. − ¡Yo derrotaré al que nos hizo esto! Y los buscaré, a todos, estén donde estén, ¡pero vivan! ¡Váyanse! ¡Escóndanse! − continuaba gimiendo. Las lágrimas surcaban sus mejillas confundiéndose con las gotas de lluvias que casi rasgaban su piel. − No mueran

− No entendí lo que quería decir, era el agua la que nos estaba atacando − explicó Usopp. − Pero cuando reaccioné y me hallé en una isla, busqué información y supe qué era lo que realmente había sucedido

− Ese hombre − Nami apretó sus puños, cerró sus ojos y sus dientes rechinaron.

− Es algo que siempre pensé − aclaró, haciendo que ella volviera a verlo. − Luffy nunca regresó porque aún no derrotó a ese tipo


Nami tiene cuarenta y dos años. Usopp tiene cuarenta y uno. Después de pasar ese único día con Kaya se fue de la isla. Vagó por el East Blue hasta dar con aquella isla en donde se quedó, luego de encontrar la casona abandonada. Allí vivió durante nueve años, hasta que conoció a Umi y a Ryu. Nunca más regresó a Syrup.


Bien, ahora si habiendo terminado con el raconto de experiencias de los chicos (si, salvo Luffy y Robin) podré hacer algunas aclaraciones o comentarios de autor.

Franky: Siempre pensé en él como un robot, pero aquí quise darle un toque más humano y que a pesar de no querer convertirse en uno, tuvo que hacerlo. Ciertamente el amor entre él y Ren no quedó clarísimo, sino más bien pareció como que ellos tuvieron una larga aventura juntos. Es por eso que le di un toque romántico y melancólico a la escena de súper despedida de ellos. En realidad, les gustó, igual que a mi hacerlo. Gracias!

Zoro: Ya les dije que me gusta la versión paternal de Zoro. Por eso lo hice así, rudo pero muy buen padre. Incluso adoptó a Mika. Y la relación que tienen Mika y Zoro es excepcionalmente unida y única. Me gustó hacerlos así, complementarios, como lo son generalmente padres e hijas. Ya verán más de esa relación entre ellos más adelante y verán que sí se complementan muy bien. Y también verán cómo es Mika y su relación con su "hermanito" Ryu.

Sanji: El solitario Sanji. Es cierto, quedó muy solo. Es que no puedo imaginarme a un Sanji monogámico, enamorado de una sola mujer. Por eso no apareció en esta historia el amor de su vida (ni siquiera Violet). Creo que él es un alma libre, un hombre enamorado de todas las mujeres del mundo, por eso lo dejé solo en ese aspecto. Y en cambio le di su cocina, sus utensilios y su amor por la comida. Y por supuesto, un barco donde vivir. Así que su vida no estuvo llena de amor por una mujer, sino por el amor hacia todas ellas y por su amor por cocinar.

Chopper: Es cierto, tal vez fui muy cruel al meterlo en una situación difícil de afrontar, muy relacionada con su profesión. Pero me gustó ponerlo en aprietos y hacer que realmente se esfuerce. Su relación con Sora va más allá de ser aprendiz y maestro, sino es más bien como un hermano mayor. Ya verán cómo es esa relación. Y para su tranquilidad, también revelaré el secreto de la akuma no mi que comió Sora.

Brook: Por cierto, que cruel de mi parte quitarle sus instrumentos. Es que lo que vivió viendo a sus amigos muriendo sin poder hacer nada fue terrible para él, y como tan grande fue su trauma pensé en dejarlo sin música, como una especie de castigo autoimpuesto. Me dio mucha impresión volver a leer el capítulo diecinueve, en la parte que toca el piano en el aire. Me conmoví con mi propia historia (que loca estoy, por kami).

Usopp: Fue la escena más romántica que hice en toda la historia. Pero no podía quedarse con Kaya, no era justo. Realmente era peligroso que lo hiciera y actuó con pensamiento frío. Pero, ¿qué habrá sucedido entre ellos en ese único día que estuvieron juntos? ¿Qué creen? ¡Escucho!

Nami: Fue duro para ella hacer todo lo que hizo. Porque irse dejando atrás a sus compañeros, no saber nada de nada sobre Luffy, cargar ella sola con Umi, tenerla y luego tener que irse de pueblo en pueblo para ocultarla fue muy dificil. Y para colmo, la niña es un calco de Luffy. Todo mal. Pero bueno, ella no la pasó tan mal, sólo fue tormento de sus recuerdos, pero tenía a Umi. Y el Sombrero de Paja.

Bueno, hasta ahora, ¿cómo va?

Nos leemos, Mary