Si, aquí está el siguiente capítulo. Después de la revelación de Sanji, el reencuentro con Zoro, y su disputa por Mika, con la cual me divertí mucho, puedo decir que continúo con esto. Que se pone cada vez mejor.
Quería aprovechar la ocasión para hacer mención de que Jimbei no sólo es el que rescata a Chopper como todos saben, sino que también es uno de los dos personajes misteriosos que aparecen en el capítulo 19. Es al que le dicen "jefe", por supuesto. Ahora bien, ¿quién es el otro? Y ¿dónde están? Esas dos preguntas se verán resultas dentro de bastante ya que por ahora no podré revelarlas. Por eso se las hago, así jugamos otro rato.

Candy-chan: Cuando me pasa eso que te pasó, me dan ganas de revolear el teléfono al demonio y pisotearlo, y abandonarlo en la calle, pero no lo hago por unas cuantas razones que no vienen al caso. Es muy tedioso escribir un comentario en el teléfono, y que te haya pasado eso, me hace sentir mal. Pero es bueno que hayas podido reconstruir la idea de lo que querías decir, porque sé que es muy difícil reconstruir lo que uno escribe con la emoción con la que lo escribe en el momento justo. En fin, al grano. Como decís, Zoro es receloso de todas sus cosas y Sanji es Sanji, de ahí el resultado. Y por supuesto, como Sanji es Sanji, tuvo todas esas imaginaciones absurdas acerca de lo que podría unir a Mika y a Zoro. Primero pensé en que Sanji pensara que era su nueva esposa, teniendo casi 20 años menos que él. Luego de decirle que era su hija, pensé lo mismo que dices, que Sanji dijera "tuvo otra mujer antes que Robin y esta es su hija" y luego que cayera en cuenta de que era un retorcido. Jajaja las palabras de Mika "me adoptó y punto" hicieron las veces de los golpes de Zoro. Mika me encanta, es directa y malhumorada, siempre pasional. Ya la verás un poco más en los siguientes capítulos y comprenderás lo que dije antes de la unión y relación especial que mantiene con Zoro, y cómo se complementan. Definitivamente Umi es hija de Luffy y tienes todos sus genes a flor de piel. El problema, de cualquier forma, no es solamente eso, sino que ni se le pasa por la mente que el Rey de los Piratas podría llegar a ser su padre, por eso no cae. Jamás tuvo un acercamiento a quién podría llegar a ser su padre por eso no puede pensar así, creo que es por eso que ella no logra captar las indirectas de todo el mundo. Jinbei es el que compartía la celda con Ace en Impel Down, tal y como dices, pero pasan miles de millones de cosas con él después de eso (deberías ver más de la historia para comprender la estrecha relación de Jinbei con la banda y por qué es su nakama). Si, es dificil decir "Nathan" y no pensar en Nathan Maler de Blood, pero no, no es él ni se le parece. Elegí ese nombre porque significa "Dios nos lo ha enviado" y tiene (en mi mente) connotaciones con la historia, ya verás. Y además elegí su apellido, Conar, porque viene de la palabra "connard" que en francés significa "hijo de puta" jajajaja. Muchas gracias por siempre estar!

nelly: ¡Bienvenida! Y muchas gracias por comentar. Sipi, Sora es un usuario. ¡Nos leemos pronto!

Ahora si, la conti!


Habían llegado durante la noche en un pequeño barco que rentaron en Loguetown, tal como lo habían planeado. Por supuesto que no fue difícil para Nami subir la Reverse Mountain y encontrarse en el Paraíso en pocos minutos. Usopp estaba orgulloso y no entraba dentro de si mismo: había vuelto a estar al mando de su navegante, y eso era mucho más de lo que había esperado jamás. Sólo escuchar la voz de Nami dándole órdenes le llenaba el espíritu de fuerzas para enfrentar cualquier situación que pudiesen encontrar en Marski Cort.

Jamás pensaron que al llegar no encontrarían nada. Y eso les daba muy mala espina. Porque realmente no había nadie en aquel puerto. Y cuando decía nadie era absolutamente nadie. Unos dos kilómetros antes y aunque era de noche, se colocó sus lentes especiales, tomó sus binoculares con ambas manos e inspeccionó con detenimiento los trescientos sesenta grados que abarcaba su visión dentro del mar. No había nada interesante. No había barcos, ni luces, ni nada. Sólo agua y esa isla frente a ellos, hacia el norte.

En ese instante se percató de la severidad de la situación. Vio a Nami caminando apenas unos pasos delante de él. Llevaba unos jeans ajustados, una camisa a cuadros ceñida al cuerpo, sandalias de tacón, su Clima Tact sujeto con un cinturón y algo que no cuadraba en esa vista: el sombrero de paja sobre su cabeza, sosteniéndole el cabello suelto hacia atrás. Había insistido en que sería lo mejor que ella llevara el sombrero, después de todo aquello era una clara y burda provocación, para que ellos −todos los que habían sobrevivido− asistieran y al fin, después de tantos años, ajustaran cuentas.

Sabía de sobra que Kaizoku Satsujin era un hombre que no conocían, que apenas si habían visto un par de veces en las transmisiones de video o escuchado en la radio. Pero podía intuir que los había atacado sin un motivo transparente. Y también que esa provocación no tenía absolutamente nada que ver con su flamante puesto en la Marina. Porque de haber sido así, no habría sido algo tan evidente ni tan simple. Y porque de sobra entendía que los Marines no actuaban por izquierda. Y esa isla era de lo más sospechoso del mundo.

Caminaban como si nada fuera a ocurrir. No sabían bien qué había allí y tampoco les interesaba. Necesitaban encontrar algo o a alguien para averiguar dónde podrían estar Umi y Ryu. Pero lo que realmente estaban esperando con todo su corazón era encontrarse con alguno de sus nakamas. Porque a pesar de los años y de lo terrible de toda aquella situación, tenían la esperanza y la fe de que como ellos, todos se hubiesen dado cuenta de la señal.

− ¿Dónde llevas ese sombrero, nena? − una voz, que hizo que los dos giraran sobre sus pies, les llenó el alma. Aún no lo habían visto, pero sabían de quién se trataba.

− ¡Franky! − gritó Usopp. − ¿Franky? − su sorpresa era grande. Allí parado frente a ellos tenían a un hombre corpulento, cubierto con una capa marrón. Pero no era su gran amigo cibernético, sino más bien un hombre grandote, que sonrió.

− ¡El mismo! ¡Súper Franky! − gritó, colocándose en su clásica pose. Y los dos corrieron a su lado. El sombrero de paja cayó hacia la espalda de Nami, quedando colgado por la cuerda. Franky la miró a los ojos. Y luego a Usopp. Sonrió y los abrazó a los dos con fuerza, levantándolos del suelo por unos segundos.

− ¡Qué alegría verte! − fue Usopp el que rompió el encuentro, haciendo que el Cyborg los bajara.

− Lo mismo digo − respondió Franky. Luego, miró a Nami. − Tu tenías el sombrero − afirmó con nostalgia. − Ya lo había olvidado − Usopp recordó en ese momento que fue Franky el que sacó a Nami del barco. − Siempre me pregunté por qué Luffy te sacó del barco con tanta prisa − las palabras de Franky hicieron que ella levante su rostro, algo sorprendida. − Pero ya sé por qué − sacó el boletín especial de uno de sus bolsillos y lo levantó frente a Nami. − ¿El es su hijo, no es así? − preguntó.

− Es su hija, Umi − corrigió Nami, sin protestar por la confusión. Realmente Umi parecía un muchacho en la foto.

− ¡Súper! − gritó Franky, sintiéndose realmente muy contento.

− Has cambiado algo − fue Usopp el que quiso cambiar de tema. − ¿Tienes nuevas habilidades? − preguntó. La pregunta causó mucha gracia a Franky que soltó una carcajada y contagió a los otros dos.


− Llegó la hora − la voz del jefe de la banda de los caza recompensas era fanfarrona. − Después de esto seremos ricos − se relamía. El cocinero estaba de pie, junto a él. Ambos estaban a un lado de la plataforma de madera y hierro que Nathan había mandado a construir especialmente para la ocasión. La plaza era grande y tenía gradas a los lados, custodiadas por guardias que no permitían que nadie subiera en ellas. Se accedía a la plaza por un pasillo amplio, que terminaba en una puerta con rejas, que en ese momento estaba abierta. Dos soldados permanecían allí, de pie, con sus lanzas. Sin embargo, más que para seguridad, estaban como adornos. El lugar tenía pinta de coliseo. Había un palco, donde en ese momento se encontraba Nathan con dos hombres armados, y varias personas aglomeradas frente a la plataforma, que eran los caza recompensas y algunos reporteros, junto a los infaltables curiosos. También había personal de la marina, terminando de instalar los Den Den Mushi que trasmitirían en vivo la ejecución. La Marina, representada por el Almirante de Flota Sakazuki −Akainu− y el Gobierno Mundial habían aceptado la inesperada decisión del Almirante Nathan Conar −Kaizoku Satsujin− de llevar a cabo la ejecución en la isla de su propiedad, Marski Cort. Y por eso mismo habían enviado personal de refuerzo para que controlaran que todo fuera como esperaban. Serían al menos unos cincuenta hombres que se concentraban, una parte en el interior de la plaza y la otra dentro del castillo.

Umi estaba de pie sobre la tarima de madera, mirando incrédula hacia el pasillo desde donde entraban las personas. Tenía esposas en las muñecas y en los tobillos. Sentía algo que no podía identificar con un nombre. Observaba con detenimiento, recordando mentalmente el mensaje de Ryu para no olvidarlo en ningún momento. Él se lo había prometido, le había prometido un plan, y lo cumplió.

Andaban sigilosamente por el castillo, queriendo llamar la menor atención posible. Ryu no quería ni siquiera pensar cómo era que Sora había desmayado a aquellos guardias. Temía que al saberlo algo dentro de él se rompiera y desconfiara aún más de ese niño. Observaba cómo caminaba delante de él, temblando de pánico, y ni siquiera habían hecho nada. Le daba náuseas. Y asco. Y deseaba que se fuera. Pero el pendejo no lo hacía y él no iba a echarlo. No era tan descortés. Además estaba el hecho de que Umi lo hubiese llamado "nakama" y él no podía ir en contra de los deseos de su capitana. Aunque ni siquiera eran una banda pirata, ni tenían barco, ni nada. Pero Umi era su capitana. Y punto.

Sora se detuvo frente a una puerta doble. Estaba seguro de que esa era la habitación de Umi. Sintió nerviosismo. No sabía si sería buena idea sacar a Umi de allí porque estaba seguro de que armaría jaleo. Y ese tal Nathan Conar le daba mala espina. Eso sin contar que ese hombre era el que había derrotado a su padre y a toda la banda de los Sombrero de Paja, por lo tanto tenía bien claro que era un sujeto fuerte. Detuvo a Sora poniendo su mano delante de él, que lo miró confundido.

¿Qué sucede, Roronoa san? − preguntó susurrando. Si él no había entendido mal, irían a por Umi para escapar de alguna forma no muy convencional.

No abras la puerta − ordenó en el mismo tono. − Si la sacamos de allí no escuchará nada y comenzará a gritar − Sora asintió. − Será mejor que no sepa que estoy aquí − informó. − Hablarás tu − ordenó nuevamente. Sora no podía hacer otra cosa que asentir. Tenía demasiado miedo como para negarse. Ryu le daba pánico.

Umi san − Sora se acercó a la puerta para que ella pudiese escucharlo. Inmediatamente sintieron muchos ruidos extraños y un golpe.

¡Sora! ¡¿Eres tu Sora?! − gritó. Ryu rodó los ojos.

No grites, por favor − pidió el moreno. Umi se tapó la boca con ambas manos detrás de la puerta. Estaba contra la madera, para poder escuchar mejor. − Escucha − dijo para llamar su completa atención. − Roronoa san me pidió que te dijera algo − continuó, mirando a Ryu y esperando que le diera letra.

Dile que cuando esté sobre la plataforma de ejecución, nosotros iremos por ella − susurró para que Umi no escuchara. Sora asintió con la cabeza. Realmente esa situación era sumamente ridícula, pero necesaria.

Cuando estés sobre la plataforma de ejecución, nosotros − tragó saliva − iremos por ti − sólo mencionar que él también iría provocó que su mente se anulara por unos momentos.

Dile que no se preocupe, que tengo todo pensado. Sólo debe esperar pacientemente y sin resistirse − continuó Ryu.

Sólo debes esperar pacientemente sin resistirte hasta que nosotros actuemos − repitió Sora. − No te preocupes, Roronoa san tiene todo pensado

¿Puedes dejar de decirle Roronoa san? − contestó ella, molesta. − No me gusta que lo llames así − protestó. − Él es Ryu − dijo. Ryu se sonrojó levemente. Sora tragó saliva y miró al susodicho, viéndolo sonrojado. Reprimió sus ganas de reír por la situación.

Está bien − aceptó mientras pensaba para si mismo que se estaba metiendo solito dentro de la boca del lobo. El rostro de Ryu se ensombreció.

Dile a Ryu que haré todo lo que diga − Ryu cerró los ojos y sonrió, aliviado. − Confío en él


Corrían por los jardines del castillo. Sora iba delante, porque conocía la zona. Hacía cinco días que estaban allí y él se había puesto a recorrer el terreno para estar seguro de cuál sería el mejor camino para escapar. Milagrosamente los caza recompensas no habían tomado represalias en su contra por haber ayudado a los prisioneros. A la vista de Ryu, lo consideraban tan cobarde e inútil que no era necesario castigarlo ni encerrarlo. Cerró sus ojos un momento, queriendo alejar esos pensamientos. Volvió a abrirlos y se encontró con los ojos de Sora, abiertos y brillantes. Habían logrado llegar al muro exterior del castillo sin ser vistos y estaban a punto de salir de allí. Necesitaban huir y ponerse a punto para continuar con su plan.

Con lo que no contaba Ryu era con que al cruzar el muro, de un gran salto, llevando a Sora por el cuello de su chaleco −llevaba la misma ropa sucia que tenía en el barco, pero había robado un chaleco negro y se lo había puesto−, iban a caer justo detrás de un grupo de personas. Eran cinco sujetos. Ryu empalideció. Dos hombres, una mujer, un gyojin y una especie de mapache extraño.

Los cinco dieron la vuelta, poniéndose en guardia cuando sintieron el ruido de los dos jóvenes cayendo. Sanji no pudo evitar arremeter contra sus supuestos enemigos. Zoro tomó el mango de Shusui e inmediatamente lo soltó, con una expresión que mostraba alivio y enojo al mismo tiempo. Mika se cruzó de brazos y bufó. Jinbei se mantuvo quieto.

Sanji tiró un par de patadas que fueron esquivadas por Ryu. Sora no entendía nada de la situación y se limitó a caminar hacia atrás casi llorando de miedo. Todos aquellos sujetos daban miedo, mucho miedo. Hasta que reparó en Chopper. Y fue allí que olvidó el temor y las ganas de huir, y corrió con furia a abrazar a su amigo. Lo abrazó con fuerza y Chopper, algo confundido, aspiró el aroma del chico y lo reconoció inmediatamente, correspondiendo su abrazo con ternura y alivio.

Sanji tuvo que detenerse tras ver el empalidecido rostro del joven al que atacaba, que en ningún momento había retirado la vista de alguno de sus nakamas que estaban detrás de él. Y fue en ese momento que observó con detenimiento el rostro del chico, su expresión y el parecido con el marimo. Se retiró unos pasos, carraspeó y se acomodó el traje.

− Lo siento − murmuró. Ryu asintió con la cabeza sin quitar los ojos de encima de la mirada intensa que le estaba dando su padre.

− Idiota − soltó Zoro. Ryu pareció despertar de su transe. Sostuvo a Wado Ichimonji y la arrojó hacia su padre que la tomó con suavidad en el aire. La inspeccionó atentamente y sin moverse, volvió sus ojos a Ryu.

− La recuperé para ti, padre − dijo solemne, inclinándose en una reverencia. Zoro sonrió levemente. Mika, que estaba detrás, entrelazó sus manos, nerviosa. Jinbei, intuyendo algo de lo que estaba sucediendo, apoyó su mano sobre el hombro de la chica.

− Gracias − soltó escuetamente Zoro − hijo


− ¿Estás seguro de esto, Brook san? − preguntó Jimmy viendo de arriba abajo a su amigo. Llevaba una capa gris que lo cubría de la cabeza a los pies, y se había arqueado un poco, para tener el aspecto de un anciano mendigo. El rostro del rubio daba a entender que no le gustaba para nada la idea.

− Si − canturreó el esqueleto. − Es que no podría llegar hasta el lugar sin ser descubierto − aclaró. Sacó una de sus manos y la acercó al rostro de Jimmy. − ¿Ves? ¡Soy sólo huesos! − agitó la mano delante del rostro incrédulo del chico.

− Brook tiene razón, Jimmy − dijo Michael, que se había mantenido en silencio desde que descendieron del barco en el que habían navegado desde que entraron en el Grand Line, atravesando la Red Line. Se les había hecho un viaje bastante largo. − Es más, creo que nosotros también deberíamos colocarnos capas − aclaró, cruzándose de brazos. − No creo que con esta ropa nos crean que somos mendigos − hizo alusión a las pendas de alta costura que ambos tres llevaban.

− Yohohohohohoho − rió Brook sin poder contenerse. Jimmy arqueó una ceja. Toda esa situación no le gustaba para nada. Entendía que para Brook era muy importante lo que estaba a punto de hacer, fuera lo que fuera. Pero ellos se estaban arriesgando y entrometiendo sin siquiera comprender las implicaciones que podría llegar a tener ese encuentro. Y eso descontando que Kaizoku Satsujin no se ensañara con toda la isla y la hiciera desaparecer en el fondo del mar, con ellos arriba. − Esto parece muy divertido − el comentario del esqueleto lo trajo a la realidad. ¿Por qué ponerse tan profundo cuando tenía la oportunidad de divertirse? Siempre, desde niño, había pensado en la vida como una gran diversión. Entonces, ¿por qué pensar las cosas tan seriamente justo en ese momento crucial en la vida de su amigo? Sonrió y alejó con ese simple acto, todas sus dudas y pensamientos.

− Muy bien − tomó bruscamente una de las capas que habían conseguido antes en una de las islas donde se detuvieron y se la colocó al vuelo, cubriendo su cabeza. La capucha le daba un aire sombrío.

− Yohohohoho − rió Brook y también Michael, mientra se ponía su propia capa.

Los tres parecían mendigos, pero a la vez caminaban muy elegantemente como para que alguien creyera que lo eran. En realidad, daban más curiosidad que si fueran caminando sin las capas. Lo cierto era que no había nadie en la isla, o al menos ellos no veían a nadie. De cualquier forma, se divertían fingiendo que eran tres indigentes. Se miraban cómplicemente y sonreían. Brook disfrutaba con ellos, pero no podía dejar de pensar en que pronto debería enfrentarse a Kaizoku Satsujin y que ni siquiera sabía si sus nakama estaban vivos o no.


Umi tenía muchas ganas de romper las cadenas que mantenían sus manos atadas en su espalda y salir corriendo de ahí, habiendo pateado el culo del tal Nathan. Había comenzado a odiar a ese tipo y haberlo visto sobre el palco, sonriente y sentado muy cómodo, había hecho que su sangre hirviera. Un hombre gordo y vestido de negro se acercó a ella. Se agachó y la miró a los ojos. Luego volvió a pararse y se aclaró la garganta. Podía sentir los ojos del plateado clavados en su espalda y las miradas de todos los que estaban en la plaza sobre ella. Pero, lo que la tenía más preocupada era que no hubiesen llevado a Ryu. Tal vez lo pensaban ejecutar después, o en otro momento.

− Estamos aquí reunidos para completar una de las más grandes hazañas que se pudiera haber propuesto la Marina − comenzó a relatar el hombre. − Este momento es fundamental en la historia, tanto como lo fue el día en que ejecutamos al anterior Rey de los Piratas, Gold D. Roger y el día en que ejecutamos a su hijo, Portgas D. Ace − continuó. Umi no conocía a ninguno de los dos sujetos que nombró el gordo. − Es justamente este momento en el que podemos decir que la justicia existe y somos nosotros, la Marina, y el Gobierno Mundial − Umi se sentía cada vez más nerviosa y ansiosa. ¿Cuándo sería que aparecerían Ryu y Sora para largarse de allí? Además estaba el hecho de que ese tipo le había hecho poner sus ropas cómodas y nuevamente hacerse pasar por ese tal Luffy, que vaya uno a saber quién demonios era. − Hoy ejecutaremos a este hombre que está frente a todos nosotros, al Rey Pirata − inspiró fuertemente − Monkey D. Luffy

Algo cayó del cielo, desde arriba del palco, una sombra negra que, como un rayo, pasó frente a los ojos de todos y golpeó la plataforma al caer, haciendo que la estructura de madera temblara. Umi no podía ver qué había sido, ya que sea lo que fuere estaba detrás de ella. No podía voltear porque estaba sujeta por los tobillos al suelo.

− Oi, viejo − dijo la voz de lo que había caído del cielo. − Eres un mentiroso, porque yo soy Monkey D. Luffy


¿Y? ¿Tienen algo que decir ahora? ¡¿Eh?! ¡¿Eh?! (Que mala me puse jajajaja)

¡Apareció la estrella del fic! Jajajajajajaja Espero les haya gustado!

Mil gracias a todos por haber llegado hasta acá! Pero sobre todo a leknyn que siempre escucha y responde todas mis locuras y dudas. ¡Muchas gracias!