Nuevo capítulo. Esta vez toca la palara "Baño'', se me ha quedado bastante largo, pero me gusta tal y como está :)

ACLARACIONES: Las palabras o frases en cursiva son los pensamientos de los personajes. El Flashback también está en cursiva. :)

¡Allá vamos!

II. Baño

Ya con el pijama puesto, Yumi caminaba descalza hacia la cocina de su pequeño apartamento en el centro de París. Cogió del pequeño armario colocado en un rincón de la cocina un sobre de té y puso un poco de agua a calentar. Acababa de volver de una comida con sus compañeros de carrera para celebrar el final de su último año de estudiante de Historia en la universidad, y la verdad es que no tenía nada de hambre, pero necesitaba algo que le ayudara a digerir todo lo que había comido. Hirvió un poco de agua, la cual colocó en el vaso en el que había depositado la bolsita de té.

Se sentó en el sofá con las piernas cruzadas y con el té entre sus manos. Lo acercó lentamente a sus labios y antes de dar un pequeño sorbo sopló para intentar enfriarlo un poco. Fijó su mirada al pequeño librito de información que había en la mesa de cristal situada en frente del sillón. En la portada se podía leer "Másters y Doctorados''. No tenía claro qué haría ahora que había terminado la carrera. ¿Máster o Doctorado? ¿Educación o investigación? Estaba perdida. Decidió echarle un vistazo al librito antes de acostarse. En ese momento sonó el tono de su móvil, sacándola de sus pensamientos. Parpadeó un par de veces, como si la melodía del aparato la hubiera traído a la realidad. Leyó el nombre que aparecía en la brillante pantalla.

Aelita

Sonriendo, deslizó el dedo por la pantalla de su móvil para contestar.

-¿Pensabas estar desaparecida eternamente?

-No me hagas mucho caso, pero creo que en París también existe la tecnología- contestó Aelita alegre de escuchar después de meses a su amiga.

-Está bien, tu ganas- dijo Yumi esbozando una gran sonrisa- Siento tenerte tan abandonada, los estudios me han quitado tiempo.

-No te preocupes, te perdonaré si me haces un favor…

-¿Y qué favor sería ese?

Aelita suspiró antes de seguir.

-Jeremie y yo hemos empezado a vivir juntos en L´Hermitage y…

-¡Eso es estupendo, Aelita!- exclamó Yumi emocionada.

-Sí, pero queríamos invitaros a todos unos días, para así celebrar la inauguración de L´Hermitage como debe ser.

-¿A to…todos?- dijo Yumi comenzando a temblar.

-Sí Yumi, a ti, a Odd y a Ulrich- dijo Aelita con cautela.

Ulrich. Hacía meses que no escuchaba su nombre, ni siquiera ella lo decía en voz alta, sí lo pensaba, millones de veces, pero no lo nombraba. Enmudeció unos segundos.

-¿Yumi? ¿Estás bien?- preguntó Aelita preocupada

-Si Aelita, es solo que… hace tanto tiempo que no se de él…

- Pensaba que te llamaba cada día.

-Sí, al principio lo hacía- Yumi suspiró antes de continuar- pero hace un año que no se de él, ha desaparecido totalmente de mi vida, y no me he atrevido a llamarle.

-¿Y eso por qué?

-No quiero molestarle, sabes que entrena durante todo el día y nunca encuentro el momento oportuno.

-En serio, amiga, necesitamos una charla de chicas. Dime que vendrás, por favor, me muero por verte.

Yumi volvió a quedarse en silencio unos segundos, y finalmente respondió.

-Sí – dijo apenas en un susurro – Cuenta conmigo, Aelita.

La pelirrosa soltó un chillido que obligó a Yumi a apartarse el teléfono de la oreja.

-Nos vemos el martes que viene, ¿vale?

-Aelita, faltan tres días para el martes- dijo Yumi mirando la fecha en su reloj

-Pues ya puedes dejar el teléfono y prepararte, hasta luego, Yumi- y colgó

La japonesa se quedó mirando la pantalla del móvil en silencio, con una leve sonrisa pintada en su cara. Tomó de un solo trago el líquido que quedaba en el vaso y se dirigió a la cocina para dejar el recipiente. Se apoyó contra la encimera cruzando los brazos sobre su pecho y observó con una sonrisa soñadora la foto que estaba en la nevera sujeta por un imán. La misma foto de Ulrich que tenía en su diario cuando era estudiante de Kadic. Esa foto que tanto le gustaba y que solía mirar cuando hablaba por teléfono con él un año atrás, imaginando que aún estaba allí, junto a ella.

Como una auténtica pesadilla, volvió a su mente ese día en el que Ulrich anunció que se alejaría de allí, que se iría a Alemania.

FLASHBACK

Apenas quedaba una semana de clase para acabar su último año en Kadic. Yumi había terminado los exámenes y no paraba de pensar en su futuro, en la universidad. Desde que llegó a Francia siempre quiso volver a su país natal algún día, así que durante esos días daba vueltas en su mente la idea de volver a Japón y estudiar allí la carrera de Historia. Pero eso significaba dejar todo atrás, dejar a su familia en Francia, a sus amigos… a Ulrich. En ese momento sonó su móvil, era un mensaje de Ulrich.

"Tenemos que hablar. Nos vemos en media hora en mi habitación''

No perdió tiempo. Salió corriendo y al llegar ante la puerta de su cuarto la abrió bruscamente. Abrió los ojos sorprendida al ver allí a Odd, Jeremie y a Aelita, esta última con los ojos rojos. Ninguno tenía muy buena cara.

-¿Quién se ha muerto, chicos?- dijo ella, intentando animar el ambiente un poco.

-Eemm, nosotros tenemos que irnos, ahora nos vemos, Ulrich- dijo Odd colocando la mano en el hombro del castaño. Este asintió con la mirada fija en el suelo

Cuando se quedaron solos, un silencio se apoderó de la habitación. Algo no andaba bien, y a ella le daba miedo preguntar, sabía que lo que le tenía que contar Ulrich no le iba a gustar.

-Yumi… – dijo al final el chico rompiendo ese molesto silencio

-No te andes con rodeos, ve al grano-

Ulrich tomó aire y entonces habló.

-Me han ofrecido jugar al fútbol en un equipo alemán- dijo el chico apartando la mirada

Yumi palideció. Apretó los dientes para evitar que un sollozó escapara de su boca.

-Pero… si aun te queda un año en Kadic.

-Sí, pero quieren que empiece a prepararme ya, y Delmas me ha dicho que si algún día decido acabar mis estudios puedo volver.

La japonesa apretó los puños y agachó la cabeza. Se iba, Ulrich se iba, la iba a dejar sola.

-Yumi yo…-

-Déjalo – dijo ella interrumpiendo las palabras de Ulrich- Lo entiendo y me alegro por ti, has elegido la opción correcta.

Ella intentó sonreír de manera sincera, pero lo único que consiguió fue esbozar una pequeña y falsa sonrisa.

-Yumi…-

-Me tengo que ir, luego hablamos-

Y dicho esto salió corriendo. Quería encerrarse en su cuarto y llorar, llorar todo lo que había estado aguantando esos minutos frente a Ulrich. Se acabó, lo había perdido.

Ulrich estaba en la terminal del aeropuerto esperando a sus amigos, ya que estos dijeron que irían a despedirse de él antes de volar hacia Alemania. Por fin vio aparecer a Odd, Jeremie y Aelita, pero ni rastro de Yumi. Al verlos llegar sin la japonesa sintió un espantoso vacío que le hizo llevarse la mano al pecho.

-¿Preparado para cumplir el mayor sueño de tu vida?- dijo Odd intentando sonreír sinceramente.

Ulrich soltó una carcajada irónica la cual el rubio entendió inmediatamente. ¿Su mayor sueño? Odd debería saber que el mayor sueño de su vida tenía un lacio pelo negro y ojos rasgados. Ese sueño que no se había podido cumplir por ese "solo amigos'' y por su poco valor para decirle a Yumi lo que sentía por ella. El sabía que irse sería lo mejor para olvidarla, pero no podía irse sin despedirse, no podría vivir con ese pensamiento.

Jeremie y Odd le chocaron la mano y le dieron un abrazo a su amigo y a continuación Aelita le dio un fuerte abrazo el cual Ulrich correspondió. Empezó a notar los ligeros sollozos de Aelita.

-Vamos, princesa, no llores- dijo separándola de él y limpiándole las lágrimas- Estaré aquí mismo, y prometo venir cada verano.

Aelita le sonrió ampliamente y tras darle un beso fraternal a Ulrich en la mejilla se colocó junto a Jeremie.

-Bueno, es la hora- dijo Ulrich cogiendo las maletas con ambas manos- Cuidaros, y cuidad a Yumi, por favor.

-Lo haremos, Ulrich, y por favor no desaparezcas, intenta venir siempre que puedas- dijo Jeremie con una pequeña sonrisa.

Con una última mirada, Ulrich se giró y comenzó a caminar hacia la terminal.

-¡ULRICH!-

Se detuvo. Esa voz. Yumi. Se giró lentamente y vio a la japonesa correr hacia él. Ulrich soltó las maletas y abrió los brazos para recibirla. Cuando Yumi llegó a su altura enredó sus manos en la nuca del chico y el rodeó su fina cintura con sus brazos para atraerla más hacia él, fundiéndose en un abrazo lleno de sentimientos que no podían expresarse con palabras.

-No podía dejarte ir sin despedirme, lo siento Ulrich, lo siento, no iba a venir, no quería, pero…- Yumi hablaba atropelladamente, sin pausas, llorando y gimiendo.

-Ssshh, Yumi, calmate- le susurraba en el oído Ulrich tratando de calmarla mientras le acariciaba el pelo con una mano.

Dejó que Yumi llorara. Nunca había visto a Yumi así, y desde luego no quería verla de esa manera. Cuando la chica se calmó se separó un poco de él secándose las lágrimas. Esbozó entonces una pequeña sonrisa.

-Siento el numerito, no quería venir, no quería ver como te alejabas, pero no podía dejar que te fueras sin más –admitió la japonesa apartándose el pelo de la cara nerviosamente.

Ulrich se limitó a sonreír. ¡Cómo iba a echarla de menos!

-Te prometo que estaremos en contacto, Yumi, y pienso venir siempre que pueda. No te librarás de mí tan fácilmente-

Ulrich sonrió tras decir esta última frase y Yumi emitió una pequeña carcajada recordando la primera vez que él le dijo esa misma frase.

-Volveré Yumi, te lo juro- dijo el atrayéndola de nuevo contra su pecho.

-Te esperaré.

Y tras darle un dulce beso en la frente, Ulrich se giró y se adentró en la terminal. Yumi corrió hacia sus tres amigos, que la abrazaron a la vez para apoyarla. Y desde dentro del aeropuerto vieron como el avión de Ulrich se alejaba.

FIN DEL FLASHBACK

Una pequeña lágrima recorrió la mejilla de Yumi. Pensó que era una buena idea pasar unos días en casa de Aelita, podría encontrarse cara a cara con Ulrich, hacerle una de sus llaves, dejarlo inmovilizado en el suelo y entonces preguntarle por qué desapareció de repente, por qué dejó de llamarla, por qué la sacó de su vida. Se dirigió a su habitación y empezó a preparar cosas para el viaje. Era hora de arreglar cuentas.

Llegó a casa de Aelita a las 12:00 de la mañana del martes. Al ver a su amiga ambas se fundieron en un tierno abrazo. Saludó muy tiernamente a sus otros dos amigos, Jeremie y Odd, el cual había llegado ya también.

-¿Y… Ulrich? –dijo ella sonrojándose ligeramente.

Sus amigos intercambiaron una mirada cómplice, esos dos nunca podrían ocultar sus sentimientos.

-Tenía que arreglar unos asuntos, pero en una hora estará en la casa- dijo Odd levantando una ceja de manera pícara.

Y el rubio no se equivocó. En una hora sonó el timbre. Yumi, que estaba en la habitación en la que dormiría durante ese tiempo sacando ropa de la maleta, salió corriendo y se quedó en la parte más alta de las escaleras, mirando hacia la puerta. Jeremie se dirigió hacia la puerta, puso una mano en el pomo y antes de presionarlo giró la cabeza clavando su mirada en la de Yumi. Esta asintió lentamente, como dándole permiso para abrir, Jeremie sonrió y abrió la puerta. Allí estaba él, Ulrich, con una camiseta azul oscuro de manga corta y unos vaqueros anchos. En el momento en el que lo vio Yumi olvidó todo lo que quería decirle, olvidó que Jeremie estaba allí, solo podía mirarlo a él. Ulrich pasó su mano por su castaño pelo revuelto, y la miró con una pequeña sonrisa. Yumi negó suavemente con la cabeza, y volvió corriendo hacia su cuarto.

Al entrar cerró la puerta tras de sí, se apoyó en ella y se dejó resbalar hasta quedar sentada en el suelo, y abrazada a sus rodillas empezó a llorar. Después de unos treinta minutos alguien tocó la puerta. Ella abrió los ojos sorprendida. Por favor que no sea él, por favor que no sea el…

-Yumi… ¿podemos hablar?

Mierda.

Se levantó rápidamente, se arregló el pelo y se secó las lágrimas. Tras un largo suspiro abrió la puerta. Ulrich tenía una expresión seria.

-¿Puedo… pasar?- dijo el

La japonesa asintió con la cabeza y se hizo a un lado para que Ulrich entrara. En seguida la habitación se impregnó del olor de Ulrich, de esa mezcla entre desodorante masculino y colonia que tanto aturdía a Yumi cuando estaba cerca de él.

-¿Por qué has desaparecido?- la pregunta salió de los labios de la japonesa involuntariamente tras unos segundos de silencio.

-Tienes una extraña manera de comenzar una conversación- dijo él con una media sonrisa, intentando quitar hierro al asunto.

Yumi le dedicó una gélida mirada.

-Está bien, iremos al grano, ¿qué quieres saber?

-Ese día en el aeropuerto dijiste que siempre estaríamos en contacto, que llamarías, que vendrías…

-¿Y acaso no vine cada verano, como prometí?-preguntó el interrumpiendo a la japonesa- De hecho estoy aquí ahora, de nuevo.

-Sí, pero cuando volviste a Alemania después de pasar el verano pasado aquí en Francia ya no me volviste a llamar… me has sacado de tu vida sin más.- dijo ella apoyándose en la pared.

-Yumi, tú fuiste la que decidió el maldito "solo amigos'', cuando me fui a Alemania quise olvidarte, pero aún así te llamaba y mantenía el contacto contigo porque soy tu amigo. Pero el verano pasado me di cuenta de que no podía seguir así, me estaba muriendo por dentro, Yumi. Necesitaba alejarme totalmente de ti, olvidarte, y luego intentar ser solo tu amigo. Creo que tengo derecho a rehacer mi vida, no puedo seguir así.

Ulrich no apartaba su mirada de los ojos de Yumi, la japonesa estaba intentado retener las lágrimas. Así que Ulrich sí que sentía algo por ella, ese era el motivo por el cual se alejó de Francia. Al ver que la nipona no decía nada, Ulrich continuó hablando, cambiando de tema.

-Pensé que irías a estudiar a Japón, siempre quisiste volver.

-Decidí quedarme aquí- dijo ella de manera seca.

-¿Por qué?

-Te prometí que te esperaría, y al contrario que tu, yo sí que cumplo mis promesas.

Ulrich se sorprendió con esta respuesta. ¿Había rechazado su sueño de estudiar en Japón por él? ¿Por estar aquí cuando el volviera? Se sentía estúpido, ambos lo eran. Tantos años fingiendo ser amigos, haciéndose daño inútilmente.

-Yumi yo…

-Necesito aclarar mis ideas- dijo ella de manera tajante- Luego hablamos.

Y tras decir esto salió por la puerta. Ulrich dio un puñetazo en la pared, el también necesitaba que le diera el aire. Cogió su móvil, sus auriculares y puso a todo volumen en el reproductor "Trying not to love you'', de su grupo favorito, Nickelback.

Yumi se dirigió al baño, necesitaba una ducha caliente. Se sentía helada a pesar de que había unos 20 grados en la calle. Se desnudó lentamente y se metió en la ducha. Dejó que el agua resbalara por su piel, relajando cada músculo de su cuerpo. Comenzó a pensar en la conversación mantenida con Ulrich unos minutos atrás, pero movió la cabeza como intentando alejar ese recuerdo, necesitaba no pensar, solo relajarse.

Ulrich volvió a L'Hermitage después de dar una vuelta por el bosque. Odd se asomó al recibidor tras escuchar la puerta.

-¿Va todo bien, Ulrich?-

La mirada triste de su amigo se lo dijo todo.

-Ya veo, habla con ella, tio

-Ya lo he hecho Odd, y como siempre no hemos llegado a ninguna conclusión.- dijo el castaño encogiéndose de hombros.- Voy a darme una ducha y luego hablaré con ella.

El rubio asintió dedicándole a su amigo una sonrisa de ánimo que este le devolvió.

El alemán entró al cuarto de baño aún con sus auriculares en la oreja. Se desnudó dejando la ropa en un rincón y puso en pausa la música de su móvil. Escuchó el agua de la ducha. No podía ser Odd, estaba abajo y Aelita había salido a comprar algo para cenar.

-¿Jeremie? ¿Eres tú?- preguntó acercándose lentamente a la ducha.

-¿ULRICH? ¿QUÉ HACES AQUÍ?- gritó Yumi tratando de cubrirse inútilmente con las manos, a pesar de estar cubierta por la cortina de la ducha.

-¿Yumi? ¡Lo siento! No sabía que estabas en la ducha- dijo el tapándose también con las manos.

-¿No has oído el grifo, pedazo de idiota?- dijo ella realmente enfadada

-¡Estaba escuchando música con los auriculares! Y tampoco hace falta insultar- replicó el, ofendido.

-SAL DEL BAÑO YA ULRICH STERN, O TE JURO QUE…

-Voy, voy, no me mates tampoco…- dijo el recogiendo su ropa del suelo.

Entonces su cuerpo dejó de responder a su mente. Soltó la ropa de nuevo y como por un impulso, descorrió la cortina metiéndose dentro de la ducha junto a Yumi. La japonesa se quedó paralizada, y comenzó a notar como sus mejillas ardían. Al contrario de lo que pensaba el chico, ella no le gritó ni se enfadó, estaba demasiado sorprendida como para actuar.

-¿Qué estás haciendo?- susurró ella.

-Lo que debería haber hecho hace ya años-

Y unió sus labios con los de ella. Ella cerró los ojos y enredó sus dedos en el cabello revuelto de Ulrich. El profundizó el beso y Yumi soltó un pequeño gemido que enloqueció a Ulrich. Ella comenzó a acariciar sus recientes músculos, desarrollados a causa de los duros entrenamientos a los que se sometía el chico. El se tensó por el tacto de las suaves manos de ella sobre su cuerpo y recorrió la espalda de ella de arriba abajo, produciéndole a la chica escalofríos.

-Te amo, Yumi- dijo el contra sus labios

Ella le volvió a besar, colocando sus piernas a ambos lados de la cadera del chico. Ulrich la apoyó contra la pared de la ducha y con una mano acariciaba los pechos de la japonesa, mientras con el otro brazo la mantenía sujeta por la espalda.

-Yo también te amo, Ulrich.- soltó Yumi gimiendo.

Ulrich sonrió. Estaba listo para hacerla suya completamente. Pero en ese momento alguien tocó la puerta.

-Ulrich, ¿estás bien? Llevas en la ducha media hora, tio-

El castaño bufó, iba a matar a Odd. Yumi rió por lo bajo.

-Ya voy, pesado.- gruñó Ulrich furioso.

-Encima que me preocupo…- dijo Odd alejándose de la puerta.

Ulrich apoyó su frente contra la de Yumi y suspiró lentamente.

-Creo que deberíamos bajar- dijo la japonesa besando el cuello de Ulrich

-Si sigues así no creo que te deje salir de esa ducha nunca.

Yumi rió. Tenían todo un mes para momentos como aquel. Salieron de la ducha, se secaron y se vistieron. Cuando Ulrich iba a abrir la puerta del baño, Yumi le detuvo poniéndole una mano en el hombro. Ulrich se giró y ella lo aprisionó contra la puerta besándole de nuevo.

-Va a ser un verano muy divertido- dijo el castaño con una media sonrisa.

-¡Cállate!- exclamó Yumi sonrojándose.

Y riendo ambos salieron del baño.

Y hasta aquí el nuevo capítulo. La frase "No te librarás de mi tan fácilmente'' es de mi capítulo favorito, el 45, Guerra Fría. Subiré capítulo cada dos días o así, más o menos, si me retraso lo siento, pero intentaré no hacerlo. :)

CodeYumyUlrich: Aunque ya lo sabes te lo vuelvo a decir, me encantó tu comentario, me animó mucho a seguir. Espero conseguir pronto más lectores del ámbito de Code Lyoko, jajajaja. Me gustan mucho tus fics y tus locuras, ya te lo dije una vez, así que tus impresiones sobre mis historias son importantes para mi :) Un besazo.

Coderiel: Sí, el anterior era corto, pero este no, como bien puedes ver xD El de "Pastelería'' si que tiene continuación, pero lo haré más adelante, y tendrá también ese tono cómico. Espero que sigas disfrutando de mi fic :D Gracias por dedicar parte de tu tiempo a leerlo y a comentar. Un besazo ^^