Las respuestas a los reviews están al final de los capítulos.

¡Nueva palabra! Esta vez damos un pequeño salto hasta la palabra número ocho, Caricia.

¡Vamos!

VIII. Caricia

Yumi se dirigía a la academia Kadic junto a su hermano. Como siempre Hiroki no paraba de preguntarle acerca de Ulrich. ¿Cuándo entendería su hermano que solo eran amigos? Cuando ya estaban junto a la verja negra Yumi se detuvo y furiosa cogió a su hermano del brazo.

-Escúchame bien, enano, como sigas así…

-Vale, vale- dijo el intentando soltarse del agarre de su hermana- El amor te pone de mal humor.

Este último comentario le hizo ganarse una buena colleja de su hermana. Yumi se dirigió al interior de Kadic con el ceño fruncido y la cabeza alta, su hermano se limitó a seguirla mientras se tocaba la nuca intentando calmarse el dolor.

Al entrar en la cafetería, Yumi vio a sus amigos en la misma mesa de siempre. Odd estaba muy concentrado con su desayuno, mientras que Aelita y Jeremie tenían su vista puesta en la pantalla del ordenador portátil del joven genio. Ulrich desayunaba tranquilo y al verla entrar sonrió dulcemente y levantando el brazo la saludó a distancia. Yumi suspiró, tenía que contarles la conversación que tuvo con sus padres la noche anterior.

-Buenos días, chicos- dijo acercándose a la mesa- ¿Todo bien?

Todos asintieron.

-¿No desayunas?- preguntó Odd untando con mantequilla su quinta tostada.

Yumi sonrió, seguía sin entender como su amigo podía estar tan flaco.

-No, he desayunado antes de venir.- tras una pausa, prosiguió- Chicos, tengo que contaros algo.

Sus amigos fijaron su mirada en ella. Se hizo el silencio, esperando a que Yumi contara la noticia.

-Veréis… mis padres tienen que volver a Japón, a mi padre le ha salido un trabajo allí-

Ulrich, que en ese momento estaba bebiendo, se atragantó con la leche. Empezó a toser mientras Odd le daba palmadas en la espalda. Cuando al fin se recompuso, el castaño cogió aire y se atrevió a hacer la pregunta que tanto temía.

-Y…t..tú… ¿te irás?- preguntó Ulrich conteniendo el aire y sintiendo un nudo en el estómago y en la garganta.

Yumi lo miró fijamente y sonrió.

-No Ulrich, yo me quedo, de hecho la noticia era que mi hermano y yo vamos a quedarnos en el Kadic hasta que mis padres vuelvan.

Ulrich sintió como una ola de tranquilidad le recorría el cuerpo. Se apoyó en el respaldo de la silla y soltó todo el aire que había acumulado en sus pulmones.

-¡Eso es genial!- exclamó Aelita

-Sí –dijo Jeremie –Podrías ser compañera de cuarto de Aelita, así no estaría sola.

La pelirrosa y la japonesa se miraron y sonrieron.

-Sería estupendo- dijo Yumi emocionada- Bueno, voy a hablar con Delmas, ahora os cuento.

Todos siguieron a Yumi con la mirada hasta que llegó a la salida de la cafetería. Entonces Jeremie, Aelita y Odd fijaron su vista en Ulrich.

-¿Qué?- preguntó Ulrich alzando una ceja

-¡JÁ! –exclamó Odd- Deberías haber visto lo pálido que te has puesto cuando le has preguntado si ella también se iba.

Jeremie y Aelita rieron, ellos también se habían dado cuenta. Ulrich se sonrojó.

-Cállate y come- dijo con una mirada furiosa.

Por la tarde Yumi se encontraba sentada en el suelo de la habitación de Aelita desempacando sus cosas. Estaba realmente emocionada por compartir habitación con su mejor amiga. En ese momento entró Ulrich.

-¿Necesitas ayuda para instalarte?- preguntó Ulrich apoyado en el marco de la puerta.

Ella le miró y sonrió.

-Hombre, pues no me vendría mal.

Ulrich entró en la habitación, se sentó junto a Yumi y empezó a sacar cosas de las cajas. Yumi cogió unos cuantos CD y se dirigió hacia la estantería para colocarlos. La japonesa no se dio cuenta de que justo delante de ella estaba su skate, tropezó con él y perdió el equilibrio. Ulrich se levantó rápidamente, la cogió por la cintura y tiró de ella hacia él. El chico cayó de espaldas al suelo y amortiguó el golpe de Yumi que aterrizó justo encima de él. Sus caras quedaron muy cerca y ambos se sonrojaron respirando fuertemente. El esbozó una media sonrisa al ver que ella no se apartaba de él y llevó lentamente su mano a su mejilla, rozándola levemente con la punta de sus dedos, depositando en su piel una pequeña caricia. Sus labios se acercaron poco a poco.

-Yumi, ¿quieres que te deje…- Aelita se quedó estática en la puerta al ver la escena.

Yumi se levantó rápidamente completamente roja y se arregló el pelo. Ulrich se incorporó y disimulando siguió sacando cosas de la caja.

-Si queréis me voy- dijo Aelita alzando las cejas pícaramente.

-¡No!- exclamó Ulrich nervioso- Eemm… yo ya me iba. Nos vemos luego, chicas.

Y tras decir esto salió corriendo de la habitación. Yumi y Aelita se miraron y comenzaron a reír.

-Bueno, ¿qué me ibas a decir?- preguntó Yumi volviéndose a sentar en el suelo.

-Que si querías que te dejara unas sábanas limpias, pero vamos, que eso da igual, ¿qué hacíais tu y Ulrich solos aquí dentro con la puerta cerrada?

Yumi bufó y puso los ojos en blanco.

-Nada, solo me ayudaba a colocar cosas…- dijo Yumi llevándose un mechón de pelo tras su oreja.

-Ya, ¿y también te ayudaba a colocar tus labios en los suyos?- preguntó Aelita sonriendo

-¡Aelita!- dijo Yumi tirándole a la cabeza un cojín que acababa de sacar de la caja.

-En serio, Yumi, me desesperáis- dijo la pelirrosa sentándose junto a ella- Hace dos años que acabamos con X.A.N.A, ¿cuál es ahora la excusa para no estar juntos?

Yumi fijó su mirada en un pequeño peluche que tenía en la mano.

-Es complicado, Aelita- dijo la japonesa suspirando.

-No lo creo, vosotros sois los complicados- dijo Aelita mirando fijamente los ojos rasgados de su amiga.- A veces me entran ganas de meteros dentro de una caja de madera y tirarla al mar, y no sacaros hasta que os digáis de una maldita vez que estáis locos el uno por el otro.

Yumi esbozó una pequeña sonrisa. Sí, ellos eran los que se empeñaban en complicar la situación. Ambas amigas continuaron colocando cosas en silencio. Tras varios minutos, Yumi habló por fin.

-Algún día me lanzaré, Aelita.- dijo la japonesa mirando a su amiga.

Ambas amigas terminaron de recoger las cosas y se fueron a la cafetería. Era hora de cenar.

Durante la cena hablaron de las antiguas aventuras vividas en Lyoko. Estaban muchísimo más tranquilos sin X.A.N.A, pero a veces los días se hacían monótonos sin el mundo virtual. De repente Jeremie fijó su vista en su plato.

-¿Qué pasa Einstein?- preguntó Odd con la boca llena de comida.

Jeremie suspiró.

-¿Alguno de vosotros desearía volver a encender el superordenador?- preguntó el joven genio ante las miradas de sorpresa de sus amigos- No digo que lo vaya a encender, ni que haya que hacerlo. X.A.N.A está destruido. Pero si os dieran la opción de volverlo a encender, ¿lo haríais?

-Sí, sin duda alguna- dijo Odd muy seguro- Aventuras, armas, bichos malos… ¡eso sí que molaba!

-Me encantaría volver algún día, pero mejor sin X.A.N.A –dijo Aelita –Lyoko podía llegar a ser precioso cuando no estaba lleno de criaturas malvadas.

Ulrich miró a Yumi. Recordó todos los momentos vividos con ella en Lyoko, las veces que la salvó, los ataques combinados que realizaban, el casi beso… Recordar este último momento hizo que se ruborizara.

-¿Y tú, Ulrich?- preguntó Odd

La voz del rubio hizo que Ulrich volviera a la realidad.

-Yo… no lo sé, tendría que poner en una balanza las cosas buenas y malas que me dio Lyoko- dijo Ulrich enlazando sus manos en su nuca.

Los cuatro amigos miraron a Yumi, la única que faltaba por responder. Ella respiró hondo, llenando sus pulmones de aire.

-No lo sé chicos, no tengo ni idea de lo que haría. Debería ponerme en situación.

De esta manera acabaron la conversación y cada uno se retiró a su cuarto.

Yumi estaba ya acostada en la cama esperando a Aelita que estaba en el aseo. Cuando la puerta se abrió vio entrar a la pelirrosa. Esta le dedicó a la japonesa una dulce sonrisa.

-¿Todavía estás despierta? –preguntó Aelita a su amiga

-Sí, estaba esperándote.

-Voy a pasar la noche en el cuarto de Jeremie- dijo Aelita poniéndose un batín rosa a juego con sus zapatillas de pelo.

Yumi miró a Aelita de una manera picaresca. La chica abrió los ojos muy sorprendida al imaginar lo que pasó por la cabeza de la japonesa.

-¡No!- dijo Aelita sonrojándose- ¡No es lo que crees! Vamos a trabajar sobre un nuevo programa para el ordenador.

Yumi empezó a reír.

-Vale, vale, te creo- dijo la japonesa guiñándole un ojo a su amiga –Nos vemos mañana entonces. Buenas noches, Aelita.

-Buenas noches

Y dicho esto salió de la habitación y cerró la puerta tras de sí. Yumi suspiró, se giró hacia la pared y cerró los ojos, estaba agotada.

En el sector del desierto las cosas no iban nada bien. Odd, Ulrich y Yumi estaban rodeados por cangrejos y cada vez que mataban a uno aparecían dos más.

-Yo me encargo de ellos- dijo Odd –Vosotros guiar a Aelita hacia la torre.

-Chicos –dijo la voz de Jeremie –No caigáis al mar virtual, el programa de materialización no funciona, os quedaréis en Lyoko para siempre.

Todos asintieron al escuchar al genio. Ulrich y Yumi corrieron hacia Aelita, que estaba rodeada de cucarachas. Cuando llegaron junto a la princesa de Lyoko empezaron a destruir a los pequeños monstruos de X.A.N.A. Aún no habían acabado con todos cuando vieron una nube de humo negro planeando hacia ellos.

-Oh no, William –dijo Ulrich con preocupación.

Una figura de pelo negro y con el símbolo de X.A.N.A marcado en el pecho apareció ante ellos con una gran espada al hombro. Soltó una carcajada perversa mientras caminaba lentamente hacia los jóvenes héroes.

-Yo me encargo del guaperas- dijo Ulrich sacando ambas katanas- Yumi, acompaña a Aelita tu hasta la torre.

La japonesa lo sujetó de la muñeca, deteniéndolo.

-Ulrich, lleva cuidado- dijo ella con mirada suplicante.

El alemán suspiró.

-No te preocupes, cuídate, Yumi. ¡Supersprint!

El alemán comenzó una dura batalla cuerpo a cuerpo con William, mientras Yumi acababa con las cucarachas y Aelita se dirigía a la torre. La batalla contra William se complicaba, el moreno estaba en plena forma, Ulrich estaba perdiendo muchos puntos. El castaño consiguió tumbar a William y levantó sus katanas listo para atravesarlo con ellas. Pero William con un rápido movimiento se levantó y golpeó a Ulrich con el pie en el pecho. El alemán se tambaleó y cayó al vacío, al mar digital.

-¡NO!- exclamó Yumi desesperada.

Se incorporó en la cama gritando y sudando. Todo había sido un sueño, un maldito sueño. Cogió el vaso de agua que tenía en la mesita de noche y la bebió toda de un trago. Hacía mucho que no soñaba con Lyoko, estaba segura de que fue a causa de esa conversación mantenida con sus amigos durante la cena. Se levantó de la cama y se dirigió al aseo para lavarse la cara, desde luego no podría dormir en toda la noche.

Tras lavarse la cara salió del aseo. Anduvo hacia su cuarto y se detuvo ante la puerta con la mano puesta en el pomo. No le apetecía volver a dormirse, no podría dormir sola, no después de ese sueño.

Siguió andando por los pasillos de Kadic, hasta llegar frente a la puerta del cuarto de Odd y Ulrich. ¿Qué estaba haciendo aquí? No lo sabía, solo sabía que se moría de ganas de entrar, de ver a Ulrich y de acurrucarse entre sus fuertes brazos. Armándose de valor levantó la mano y golpeó tres veces la puerta.

-Adelante- dijo una voz adormilada desde dentro

Yumi abrió con cuidado la puerta, tratando de hacer el menor ruido posible.

-¿Ya ha acabado la cita?- preguntó Ulrich sin abrir los ojos.

-No vengo precisamente de una cita- contestó la japonesa sonriendo.

El alemán abrió los ojos y se incorporó bruscamente en la cama.

-¡Yumi! Pensé que eras Odd.

-¿Ya está por ahí perdido con uno de sus ligues?

Ulrich asintió bostezando. La japonesa lo miró con ternura.

-¿Qué hacer aquí?- preguntó Ulrich extrañado.

-Es que… no podía dormir…- dijo Yumi con la cabeza agachada -¿Puedo… puedo dormir contigo?

Ulrich abrió los ojos totalmente en shock. ¿Había escuchado bien? Yumi quería dormir con él, era increíble. La japonesa rompió el silencio.

-Es igual, me voy, no debería haber venido-

Yumi se dio la vuelta dispuesta a irse. Había sido una idiota presentándose allí y pidiéndole eso a Ulrich, después todo solo eran amigos.

-¡Espera Yumi!- exclamó Ulrich extendiendo el brazo hacia ella –Claro que puedes, es que no me esperaba que vinieras a eso.

Ulrich apartó las sábanas dejándole a Yumi un hueco. Ella sin tardar se tumbó y se acurrucó en su pecho mientras Ulrich la arropaba con las sábanas y le pasaba un brazo por la cintura. Le extrañó esa desesperación con la que Yumi le agarraba la camiseta del pijama con la mano. Estaba claro que algo le pasaba.

-Yumi, no estás aquí solo porque no pudieras dormir, ¿verdad?- dijo mirando a la japonesa. Esta escondió su cara en el pecho del chico -Algo no te deja dormir.

-Es solo que… yo no lo haría- admitió ella.

-¿El qué?- preguntó Ulrich mirando a Yumi fijamente.

-Encender de nuevo el superordenador.

-¿Y eso a que viene ahora?

La japonesa suspiró.

-Ulrich, he tenido una pesadilla sobre Lyoko…- dijo ella levantando la mirada hacia él- En ella caías al mar digital y Jeremie no te podía recuperar… No, no encendería el superordenador de nuevo, eso significaría volver a correr el riesgo de perderte.

El chico la acercó más hacia su pecho. Recordó el día en el que Yumi se quedó atrapada en el mar digital con el NavSkid, ese miedo que sintió al pensar que podrían no recuperarla, ese miedo de perderla…

-Por suerte para los dos X.A.N.A ya no está- dijo el chico con una pequeña sonrisa.

-¿Por suerte para los dos?- preguntó ella extrañada.

-No eres la única que pasó miedo esos dos años en los que estuvimos luchando contra X.A.N.A- dijo el chico depositando un beso en la cabeza de la japonesa –Yo también temí perderte, Yumi.

Ella esbozó una leve sonrisa y volvió a hundir la cabeza en el pecho del chico. Estuvieron un rato en silencio, disfrutando de la presencia del otro. Entonces Yumi bostezó.

-Deberías descansar- le aconsejó Ulrich.

-No quiero volver a dormirme, no quiero, temo volver a soñar- dijo ella con los ojos medio cerrados.

Entonces Ulrich empezó a acariciarle el brazo para relajarla, y lo consiguió, las caricias de Ulrich siempre lograban calmarla, él era la única persona en el mundo capaz de calmarla.

-Duerme, Yumi, yo cuido de ti.

-Te quiero, Ulrich- dijo ella medio dormida.

-Y yo- dijo el rozándole la mejilla con sus dedos.

Y con esta última caricia ambos cayeron en los brazos de Morfeo.

La expresión "caer en los brazos de Morfeo'' aparece también en la última frase de mi fic "Después de la Tormenta'', un fic sobre Harry Potter. Es una expresión que realmente me encanta, y seguramente la use más de una vez :)

Muchas gracias por los reviews y por sacar tiempo para leer las locuras que emergen de mi mente :)

CodeYumyUlrich: Me asombra como consigues sacarme una sonrisa cada vez que leo alguno de tus review, sin duda eres genial. Estoy de acuerdo contigo, se merecen un gran castigo. En "Caricia'' puedes ver que Aelita también dice que se merecen acabar ambos en el fondo del mar, reconozco que cuando escribí esta parte me acordé de ti y de tus ansias por castigarlos hasta que admitan sus sentimientos xD. La escena de la ducha es segunda escena Lemon que escribo en mi vida, la primera fue en un relato para un concurso de literatura del instituto, cuando estaba en 2º de Bachiller, hace ya 2 años. Quedé segunda! :D Muchos besos de cereza también para ti, y gracias por estar ahí :3

Princesa de la Oscuridad: Gracias por leer y por molestarte en comentar, me alegro de verdad de que te gusten :D Un beso!

HeiMao.3: Gracias por comentar y leer! Espero que te unas al reto, yo tenía ganas de hacerlo desde hace unos 3 meses, pero estaba liada con la universidad y los exámenes finales, así que ahora en verano puedo dejar que toda mi inspiración e imaginación surja de mi mente ^^ Leí tu fic "Te protegeré'', me pareció muy original y ante todo tierno, no podía evitar que se me cayera la baba con Ulrich, es que es superior a mis fuerzas ese hombre :D Nos leemos! Un beso ^^

Holaminombreesdrama: Se me olvidó aclarar en el capítulo anterior que usé esa canción en honor a tu fic, sabes que me encanta tu historia y gracias a ti descubrí a Nickelback. Ahora escucho muchas de sus canciones, pero mi favorita sigue siendo Trying Not To Love You, y cuando la escucho no puedo evitar recordar a Ulrich y a Yumi, sin duda sería el tipo de música que escucharía Ulrich :) Gracias por leer y por comentar. Entiendo que a veces sea difícil actualizar pronto, así que yo te envío todo el ánimo del mundo para que no actualices muy tarde, pero sin presionar :P Un besazo!