Nueva palabra. Esta vez toca "Bomba'', es un capítulo algo amargo, pero prometo que el siguiente será feliz :D
Notas y respuestas a los reviews al final del capítulo.
¡Vamos!
VII. Bomba
Ese día Yumi volvió a casa más pronto. Iba cargada de bolsas llenas de alimentos que acababa de comprar del supermercado más cercano para la cena especial de esa noche.
Cuando entró a su apartamento cerró la puerta tras de sí con la cadera y se dirigió a la cocina para comenzar a preparar la cena. Esa noche era especial, sin duda la más especial de todo el año. Esa noche hacía un año que ella y Ulrich contrajeron matrimonio en aquella pequeña playa. Yumi sonrió al recordarlo y comenzó a cocinar animada, debía darse prisa, si Ulrich volvía antes de tiempo le fastidiaría la sorpresa.
Al terminar con la cena, guardó todo en la nevera y fue hacia su cuarto a prepararse. Justo antes de entrar a la ducha le sonó el móvil. Era un mensaje.
"Hola preciosa, me ha surgido un problemilla de última hora en el trabajo. No llegaré a casa hasta las ocho, así que por suerte estaré presente en nuestra cena especial. Me muero de ganas por saber qué has cocinado, yo también llevaré una sorpresita… Quiero que sea ya de noche. Te quiero. Ulrich.''
La japonesa suspiró pesadamente. Miró el reloj de su cuarto, las 17:00 de la tarde, y rápidamente se dispuso a contestar.
"Como a las 21:00 no estés aquí juro que le daré tal paliza a tu jefe que no podrá andar en un mes. ¡Ah! Olvidaba que tú eres el dueño de la empresa, eso te convierte en el jefe. Yo que tu procuraría estar aquí a tiempo. La cena te va a encantar, en serio. ¡Qué ganas! Te quiero. Yumi.''
Tras enviar el mensaje dejó el móvil sobre la cama y se metió en la ducha. Mientras se enjabonaba empezó a pensar la ropa que escogería para esa noche. ¿Vestido o pantalón? ¿Tacones o zapatos planos? Ella nunca había sido una experta en moda y desde luego nunca fue una de las típicas chicas presumidas que se preocupan por su aspecto. Pero cuando se trataba de Ulrich todo era distinto. Ella sabía que Ulrich adoraba su estilo, que la quería por ser diferente a todas, que la veía guapa siempre. Si se presentara en la cena con el pelo lleno de barro, la ropa rota y unas inmensas ojeras él la seguiría viendo preciosa.Desde luego la objetividad no era una de las virtudes de su marido.
Salió de la ducha y se ungió el cuerpo con la crema de frutas rojas que su hermano le trajo de Japón la última vez que estuvo allí. Era su crema favorita. Después de esto entró a su habitación, abrió el armario de par en par y empezó a buscar el atuendo perfecto para esa noche. Tras descartar muchas prendas finalmente se decidió. Un vestido negro ceñido de palabra de honor bastante corto y rematado con un lazo a la altura de la cintura. Como calzado eligió unas sencillas sandalias también negras que se ataban a la pantorrilla.
Una vez vestida se dirigió al aseo, donde se delineó los ojos con una fina raya negra y se puso brillo en los labios. Yumi odiaba el maquillaje en exceso y normalmente a penas se maquillaba.
Caminó hacia el comedor para comenzar a poner la mesa. Colocó el mantel rojo que compraron en su último viaje. Encendió dos velas también rojas y las puso en el centro de la mesa. Colocó dos platos con cada cubierto a cada lado y dos copas a juego con el resto de la vajilla. Decidió no sacar la comida aún de la nevera, no hasta que el no estuviera ya aquí, pero si sacó una botella de vino. La mesa ya estaba lista.
Miró la hora en su reloj de muñeca, las 18:30. Ya quedaba menos para a llegada de Ulrich. Caminó hasta el equipo de música y lo encendió, llenando el silencio del pequeño comedor con su música favorita. Se tumbó en el sofá y siguió leyendo el libro que acababa de empezar hacía apenas dos días. Así mataría el tiempo hasta la llegada de Ulrich.
Después de unos minutos leyendo escuchó el tono del móvil. Cerró el libro colocando el dedo en la página por la que se había quedado y estiró el brazo para coger el móvil que se encontraba sobre la mesa. Sonrió al ver el nombre en la pantalla.
-¿A qué debo el honor de su llamada, jefe ocupado?- dijo Yumi nada más descolgar.
-Quería saber si seguías esperándome o si ya habías buscado otro plan para esta noche.-dijo Ulrich bromeando al otro lado del teléfono.
Yumi rió.
-La verdad es que he recibido bastantes ofertas, pero no me han interesado, creo que me quedo con nuestra cena.- dijo ella divertida.
-Me siento afortunado- afirmó el- No todo el mundo tiene a una preciosa y exótica esposa que le espere en casa la noche más especial del año.
-Tengo ganas de verte- dijo ella con una pequeña sonrisa en sus labios.
-Y yo, Yumi- dijo el sinceramente- Te juro que esta noche va a ser inolvidable.
-Más te vale.
-Te quiero, pequeña- dijo el
-Y yo, nos vemos en un rato.
Colgó el teléfono y lo colocó de nuevo en la mesa. Se tumbó de nuevo en el sofá volviéndose a sumergir en el libro.
Ulrich miró la hora en el reloj de mesa de su despacho. Solo quedaba media hora para las ocho de la tarde, y si no quería llegar tarde a la cena con Yumi y recibir una paliza por parte de su mujer debía darse prisa y prepararse. Rápidamente se acercó al despacho de su amigo desde el Kadic y compañero Odd Della Robbia.
-Odd- dijo Ulrich entrando a al despacho precipitadamente.
-Mira a ver si tiras la puerta abajo con esa forma de entrar.- dijo Odd con un fingido enfado.
-Lo siento, tengo que irme ya, Yumi…
-Lo sé, lo sé- dijo Odd interrumpiendo a su amigo- La chica de tus sueños, tu preciosa esposa, está esperándote.
Ulrich esbozó una pequeña sonrisa y asintió totalmente sonrojado.
-Vete, entonces- dijo Odd sonriendo- Yo cierro hoy.
-Gracias, en serio.
Y tras decir esto último marchó a su despacho a recoger sus cosas antes de volver. Se dirigió a la pequeña nevera que tenían en la oficina y sacó lo que sería el postre de esa noche: Fresas con nata y una botella de champán. Tras coger todo lo necesario se llevó la mano al bolsillo de la chaqueta para comprobar si estaba allí guardado el regalo de Yumi. Con una pequeña sonrisa se dirigió a la puerta principal, todo iba de maravilla.
Justo cuando iba a salir por la puerta del edificio en el que trabajaba, Ulrich escuchó un fuerte ruido y una gran luz cegadora hizo que perdiera la vista durante unos segundos. Lo último que sintió antes de perder el conocimiento fue un fuerte dolor en el pecho y en la zona abdominal, y un último pensamiento cruzó su mente: Yumi.
Yumi se sobresaltó al escuchar de nuevo el tono de su teléfono. No podía ser de nuevo Ulrich, así que bastante curiosa cogió el pequeño aparato y miró la pantalla.
-¿Odd?- preguntó al descolgar bastante extrañada.
-Yumi, ¿estás en casa?- dijo el chico atropelladamente y con un tono que a Yumi no le gustó nada.
-Sí, esperando a Ulrich, ¿por?- dijo la japonesa, estaba empezando a ponerse nerviosa.
Hubo un silencio. Yumi escuchaba la agitada respiración de Odd al otro lado del teléfono y le pareció escuchar también sirenas de ambulancias o bomberos, no estaba segura.
-Odd, ¿qué es ese escándalo? ¿Estás en la oficina? ¿Y Ulrich?- preguntó Yumi intentando mantener la calma.
-Yumi, no te asustes ¿vale?
-Joder, Odd, así no me ayudas- dijo ella nerviosa levantándose del sofá.
-Acaba de explotar el edificio de al lado de la oficina y la explosión ha llegado hasta aquí. Yumi…
-Odd… ¿y Ulrich?- dijo ella con lágrimas de desesperación brotando de sus ojos.
-Ulrich está herido, pero…
La japonesa colgó sin escuchar el final de la frase. Cogió una chaqueta y salió del apartamento dando un fuerte portazo.
Llegó a la calle donde se encontraba el edificio 10 minutos después de coger el taxi. Bajó corriendo del vehículo y pudo contemplar de cerca la gran nube de humo que se elevaba hacia el oscuro cielo de la noche, iluminado tenuemente por las llamas que cubrían el edificio vecino de Industrias Stern. Varios policías, bomberos y ambulancias rodeaban la zona. Odd estaba allí de pie, con una expresión sombría y con los ojos rojos, esperándola.
-¡ODD!- exclamó la japonesa corriendo hacia él.
-Yumi- dijo él en un pequeño susurro.
La chica se abrazó al rubio al llegar a su altura. El la estrechó fuertemente notando como su hombro se humedecía con las lágrimas de Yumi.
-¿Dónde está Ulrich?- preguntó separándose de él.
-Yumi, Ulrich está gravemente herido, le han atendido los médicos pero no se atreven a moverlo del suelo. Está consciente, cerca de la entrada de Industrias Stern, no para de preguntar por ti.
Ella iba a comenzar el camino hacia Ulrich cuando la mano de Odd enredándose en su muñeca la detuvo.
-Yumi, los médicos no creen que…
-¡CÁLLATE!- gritó ella tapándose los oídos- No te atrevas ni a pensarlo, Odd.
El rubio le soltó la muñeca y la contempló mientras esta se alejaba. Una pequeña lágrima recorrió la mejilla del chico.
Yumi vio a Ulrich al fin, tumbado boca arriba en el suelo con las manos a ambas partes de su cuerpo. Corrió hacia él y se arrodilló a su lado.
-¡Yumi!- exclamó el castaño al verla.
Ulrich sintió como el aroma de Yumi lo envolvía y se sintió feliz de tenerla allí con él, a pesar de las circunstancias, porque cuando Yumi estaba cerca nada importaba.
-Hola, mi amor- dijo ella dulcemente con una pequeña sonrisa.
Varios cristales estaban incrustados en el pecho del chico y uno de gran tamaño en su estómago. Ella comenzó a acariciarle la cara mientras las lágrimas volvían a sus ojos.
-No- dijo Ulrich débilmente- por favor Yumi, no llores.
-No me pidas eso- dijo ella entre sollozos.
El levantó la mano haciendo un gran esfuerzo y colocó su mano en la mejilla de ella. Ulrich sabía que no iba a salir de esa, que todo había terminado, pero desde luego no quería ver a Yumi así, no quería que la imagen de su mujer deshecha en lágrimas fuera su última visión.
-Estás preciosa- dijo intentando calmarla y esbozando una pequeña sonrisa.
Ella soltó una sonrisa nerviosa.
-Dime, ¿qué es lo que vamos a cenar esta noche?- preguntó él.
-Teriyaki de carne y Gyoza, tus platos japoneses favoritos- dijo ella secándose las lágrimas.
-¡Qué bueno!
-Sí, aunque seguro que no están como los de mi madre- dijo ella.
-No, seguro que están mejor-
Ella esbozó una sonrisa sincera. Ulrich sonrió satisfecho, había conseguido hacerla sonreír.
-¿Y tu sorpresa qué es?- preguntó ella notando como las lágrimas volvían a sus ojos.
-Te la diré si prometes no llorar…- dijo el notando fuertes dolores en el torso.
Ella asintió y cogió la mano de su marido apretándola fuertemente.
-Fresas con nata y no podía faltar una botella de champán en una noche como hoy- dijo él.
Ella sonrió de nuevo. Entonces hubo un largo pero agradable silencio entre los dos. Los silencios entre ellos nunca eran incómodos, ni siquiera en un momento como aquél. Ulrich notó su camisa más húmeda que antes, la sangre que brotaba de sus heridas se extendía cada vez más por su camisa. Se le estaba acabando el tiempo.
-Yumi, mete la mano en el bolsillo de mi chaqueta y saca lo que hay dentro.- dijo él con una mueca de dolor.
Ella obedeció a Ulrich. Sacó una pequeña cajita de terciopelo azul de dentro del bolsillo. Miró fijamente a Ulrich.
-¿Y esto?- dijo ella sorprendida.
-Ábrelo.
Yumi abrió la cajita. Dentro había una cadena plateada de la que colgaba una pequeña piedra azulada. Yumi sonrió y sintió como nuevas lágrimas volvían a surcar su rostro.
-Feliz aniversario, Yumi- dijo él con una pequeña sonrisa.
-Gracias, Ulrich, es precioso.
La japonesa se lo colocó en el cuello ante la atenta mirada de Ulrich. Se echó hacia adelante hasta unir sus labios con los del chico, dándole un tierno y corto beso. Ella volvió a coger una de las manos del chico y con la otra comenzó a acariciarle la cara lentamente. Ulrich comenzó a notar de nuevo molestias en el torso. Sabía que ya quedaba poco, pero no tenía miedo por él, no tenía miedo a la muerte. Temía abandonarla a ella, dejarla hundida, que ella perdiera las ganas de seguir adelante, ese era su mayor miedo. Era consciente de que no podía hacer nada por salvarse, por continuar al lado de Yumi, pero sí que había una última cosa que podía hacer.
-Yumi- dijo el seriamente- Quiero que me prometas algo.
Yumi asintió lentamente.
-Tienes que prometerme que vas a seguir viviendo, que vas a rehacer tu vida.
-No Ulrich, no digas eso, vas a salvarte, vas a salir de esta- dijo ella apoyando su frente en la del chico, al borde del llanto.
-Sssshh, por favor, no llores, por favor- suplicó él.
Ella cerró los ojos fuertemente intentando contener las lágrimas.
-Pero tienes que ser fuerte Yumi, siempre lo has sido y lo vas a seguir siendo.
-Ulrich, no puedo con esto, no puedo continuar sin ti, no me dejes, por favor- dijo ella sollozando.
-No te abandonaré, siempre voy a estar a tu lado, siempre, aunque tú no me veas- dijo el débilmente- Ahora prométemelo, prométeme que vas a seguir adelante.
-Te lo juro, Ulrich, lo haré, por ti.
El sonrió. Lo había conseguido, ya no le quedaba nada por hacer.
-Te amo, Yumi- dijo el sonrojándose débilmente.
La japonesa esbozó una pequeña sonrisa al percibir el leve sonrojo.
-Y yo, Ulrich, te amo, siempre lo he hecho y siempre lo haré.
Y tras esto volvió a besar a Ulrich. Fue un beso profundo, lleno de palabras que ya no se podrían decir, lleno de sueños que jamás se realizarían, pero sobre todo lleno de amor. Se separó de Ulrich lentamente y contempló como los ojos del chico iban cerrándose poco a poco hasta apagarse para siempre. Ella soltó un grito en ese momento.
Al oír el grito de la japonesa Odd se acercó a ella. La vio abrazada al cuerpo de Ulrich, con el vestido negro lleno de manchas oscuras de sangre del chico y balanceándose adelante y atrás lentamente, mientras sollozaba fuertemente. Tras unos minutos Odd se acercó más a ella y lentamente consiguió separarla del cuerpo de Ulrich, que fue entonces levantado por los médicos.
Odd le pasó un brazo alrededor de sus hombros y la llevó hasta su coche, sabía que la chica necesitaba descansar. La sentó en el asiento del copiloto y cerró la puerta. El rubio se colocó en el asiento del piloto y se disponía a arrancar el coche cuando la voz de Yumi rompió el silencio.
-Odd- lo llamó ella.
El chico la miró. Tenía los hinchados y rojos ojos fijos en la nada y la mano derecha envolvía el colgante que decoraba su cuello.
-Dime, Yumi.
-No quiero ir a casa, quiero ir a donde lo lleven, no quiero que esté solo- dijo ella decidida.
-Yumi, tienes que descansar, lo necesitas. He llamado a Jeremie y Aelita, ella ha dicho que iría a quedarse contigo, y Jeremie y yo hemos acordado encargarnos de todo lo relacionado con Ulrich durante esta noche.
Tras un breve silencio Yumi habló.
-Está bien- dijo ella débilmente- Pero no me lleves a mi apartamento, no puedo entrar ahí. Llama a Aelita, dile que se quede en su casa y llévame allí con ella, por favor.
El rubio asintió y con un brazo atrajo a Yumi hacia sí. Ella agarró fuertemente la camisa del chico y rompió a llorar en su hombro, necesitaba desahogarse, soltar todo ese dolor que le inundaba el corazón, y su amigo lo sabía. Este depositó un beso en la cabeza de la chica, iba a hacer por ella todo lo que hiciera falta, y no solo porque Ulrich se lo hubiera pedido después de la explosión, sino también porque era una de sus mejores amigas, junto a Aelita, y no iba a dejar que se hundiera.
Yumi no sabía que sería de su vida ahora, solo sabía que haría caso a Ulrich, iba a vivir, iba a seguir adelante, pero siempre recordándolo, porque él sería el que le ayudaría a continuar su vida, el siempre había sido el motor de su existencia y lo seguiría siendo hasta el último día de su vida.
Y hasta aquí la nueva palabra. No me matéis por hacerle esto a la pareja, la palabra lo requería. Me quedé atascada en este capítulo durante dos días, soy una persona bastante feliz y me cuesta mucho escribir estas cosas tan trágicas T_T Pero bueno, espero no decepcionaros :) Espero vuestros reviews, gracias por leer. Nos vemos en la próxima palabra. :D
NOTAS DEL CAPÍTULO
-Teriyaki - carne, pescado, pollo o vegetales a la plancha, a la parrilla o fritos en sartén glaseado con salsa de soja endulzada.
-Gyoza - raviolis chinos, rellenos normalmente de cerdo y verduras.
HeiMao.3: ¿De verdad se te han escapado lágrimas? Jajajaja la palabra "Caricia'' daba para muchas ideas, pero no hay nada mejor que una caricia que logre relajarte antes de dormir, ¿verdad? Es algo muy tierno :D Gracias por seguir leyendo y por comentar, ¡muchísimas gracias!
CodeYumyUlrich: ¡Qué grande eres, joder! :D Yo también echo en falta a Hiroki, CLE me encanta, pero tiene cosas que dejan mucho que desear, una de ellas es la desaparición de Hiroki, otra es Odd, personalmente es igual que nuestro Odd, pero físicamente… yo hubiera cogido a alguien más mayor y por último diré que Ulrich es muy genial, pero me falta esa ola de misterio que rodea a Ulrich en CL, creo que la personalidad de Ulrich en CLE debería mejorarse. Pero por lo demás mola bastante :D
Los momentos Aelita Yumi son muy geniales, a mi me encantan :D Cada vez que me dices que los personajes están en su carácter me da más miedo escribir otro nuevo capítulo y salirme sin querer de sus personalidades, ya te digo que son personajes muy desarrollados personalmente, y me encanta mantener sus personalidades. Jerlita tiene mucho peligro, que serán unos genios y todo eso, pero a veces yo también pienso mal cuando escribo sobre sus escapadas nocturnas.
Te voy a sacar de la duda, sí, después de declararse seguirán como si nada xD Ya los conocemos, no hace falta que lo escriba para imaginarlo. Si vas a añadir un alimento más cada vez que hable de comida en mis caps de este vas a sacar bastantes… jajajaja
Gracias por tus comentarios, por tu tiempo y por seguir leyendo estas locuras que escribo :D ¡Un beso enorme!
Coderiel: jajajaja esa situación es bastante graciosa, imagínate lo colorados que estarían en ese momento, siempre les tienen que interrumpir, es por ley. Menos mal que era Aelita, si llega a ser Odd todos sabemos que hubiera empezado a fastidiarlos y hubiera hecho que se pusieran aún más rojos, nuestro rubio es así. Gracias por seguir leyendo y por comentar siempre que puedes :D ¡Nos leemos! Un besazo ^^
