Aquí una nueva palabrita :D Para hacerla me he basado en la canción "Stay'', de Hurts. Si queréis escucharla la podéis encontrar en youtube con los subtítulos en español ^^
Este es el primer shot que escribo en primera persona, es Ulrich POV, a ver qué tal!
Las palabras en cursiva son los pensamientos y el Flashback :D
¡Vamos!
XXI. Lluvia
Volví a casa bañado en sudor tras un duro entrenamiento de fútbol. Había pasado toda la tarde entrenando, ya que el deporte hacía que mi mente se mantuviera despejada en época de exámenes. Estaba en la recta final de mi tercer año de carrera y si no quería una gran pelea con mi padre más me valía aprobar todo.
Al entrar en el piso encontré una nota de Odd en el frigorífico. La cogí y la leí mentalmente.
"He salido a dar una vuelta con Aelita. Sí, discusión con Jérémie de nuevo. Luego te cuento. Odd''
Suspiré. Sin duda Odd era un gran amigo. Hacía ya tres años que empecé a compartir con él un piso de estudiante, era lo ideal, pues estábamos en la misma universidad y sinceramente ya me había acostumbrado a convivir con él en una habitación, sin duda vivir juntos en un piso sería más fácil.
Me fui directo al baño, necesitaba una ducha larga y caliente. Me quité la ropa y la eché al cesto de la ropa sucia colocada en una esquina del aseo. Entré en la ducha y abrí el agua. El líquido recorría mi cuerpo, relajándome los músculos agotados tras una larga tarde de esfuerzo. Comencé a pensar en mis planes para el día siguiente: Levantarme temprano, desayunar, estudiar, comer, seguir estudiando… Pero ya tendría tiempo toda la noche de agobiarme y pensar en eso, ahora era el momento de pensar en la cena que tenía esa noche con Yumi.
Yumi.
En ese momento recordó la conversación con la japonesa el día anterior.
FLASHBACK
Eran las seis de la tarde. Me encontraba sentado en mi escritorio con los codos apoyados en la mesa estudiando en voz alta mientras le daba vueltas a un lápiz en mi mano. De repente el sonido de mi móvil me sobresaltó. Alargué el brazo para coger el pequeño aparato. Sonreí al ver su foto en la pantalla de mi móvil. Descolgué.
-Espero que tengas una buena razón para desconcentrarme con esta llamada- dije bromeando.
-Usted perdone- dijo con su dulce voz- Solo quería saber si mañana por la noche tenías un hueco para mí.
Sonreí, siempre tenía tiempo para ella.
-Creo que tengo un pequeño hueco, sí- dije sin dejar de poner esa tonta sonrisa que se dibujaba en mi cara siempre que hablaba con ella.
-Estupendo, porque me gustaría quedar contigo, tengo algo que decirte.- dijo ella cambiando el tono de voz.
Me acomodé en mi asiento. No me daba buena espina que tuviera algo que decirme, la última vez que me dijo algo así fue cuando mencionó por primera vez el "sólo amigos'', hacía ya unos años.
-¿Ulrich? ¿Sigues ahí?- preguntó ella sacándome de mis pensamientos.
-Eehh… sí, lo siento- dije balbuceando- Por supuesto que podemos quedar, ¿pero ocurre algo malo, Yumi?¿Estás bien?
-Sí, bueno, eso creo…- dijo ella dudando- Mañana te cuento, ¿vale?
-Está bien.-dije aún intranquilo- Si quieres vamos a cenar a algún sitio, invito yo.
-Me parece bien, pero no hace falta que me invites…
-Pero quiero hacerlo- dije interrumpiéndola- ¿Te apetece comida italiana?
-Estaría genial.
-Pues mañana a las nueve te recojo, ¿vale?- dije apoyando los codos de nuevo en la mesa.
-Estupendo, hasta mañana entonces- dijo ella con un tono algo más animado.
-Hasta mañana.
FIN DEL FLASHBACK.
Salí de la ducha y me coloqué una toalla alrededor de mi cadera. Comencé a caminar hacia mi cuarto y al abrir la puerta lo encontré hecho un desastre, ropa por el suelo, cama deshecha, discos de música esparcidos por toda la habitación. Entré hecho una furia y me dirigí hacia un bulto que se movía bajo una de mis camisetas. Levanté la prenda. Lo que me temía.
-¡Kiwi!- exclamé.
¿Cómo demonios había entrado? Kiwi tenía ya sus años, pero sin duda seguía siendo tan inquieto como el primer día que lo conocí. Cuando decidimos ir a vivir juntos Odd juró controlar al perro, juró que nunca entraría a mi habitación, pero esa ya era la tercera vez que encontraba al animal en mi cuarto destrozando todo. Cogí a Kiwi en brazos y lo llevé al salón. Justo en ese momento se abrió la puerta de entrada.
-Hola compañero- dijo Odd con un tono risueño entrando por la puerta.
-Hombre, llegas justo a tiempo.
Odd me miró confuso.
-Tu querido perro ha vuelto a entrar en mi cuarto y lo destrozado de nuevo- dije con el ceño fruncido.
-¡Pobre Kiwi! Sólo quiere jugar- dijo Odd acercándose al perro y comenzando a acariciarlo- Quería entrar a tu cuarto y ya sabes que no puedo negarle nada a mi Kiwi.
Resoplé fuertemente. Un día de estos iba a matar a mi amigo, en serio.
-Odd, por favor, no le dejes…
-Vale, vale-dijo el rubio interrumpiéndome- Te juro que no le dejaré entrar de nuevo.
-Eso ya lo he oído otras veces- añadí alzando una ceja y con una media sonrisa.
-Mira, como recompensa voy a recogerte yo tu cuarto mientras tú acudes a esa maravillosa cena con tu preciosa asiática- dijo moviendo las cejas pícaramente.
-¡ODD!- exclamé notando como me ardían las mejillas.
Mi amigo comenzó a reír, sin duda había vuelto a conseguir sacarme los colores.
-Por cierto, ¿qué tal Aelita?- pregunté intentando cambiar de tema.
-Pues ya está mejor, normal después de hablar con Odd el Magnífico- respondió sentándose en el sofá y colocando ambas manos en su nuca.
-No lo dudo- añadí yo sonriendo- ¿pero qué ha pasado?
-Lo de siempre, Jérémie en el ordenador pasando de ella y Aelita intentando llamar su atención e invitándolo a hacer cosas juntos- explicó Odd poniéndose serio- Entonces Aelita al final se cansó, le gritó, discutieron y ella salió corriendo de la casa. Me llamó llorando, Ulrich, y ya sabes que me parte el corazón oírla llorar.
Sonreí. No era ningún secreto para mí la estrecha relación que tenían Odd y Aelita. Siempre se apoyaban mutuamente y si a alguno le pasaba algo el otro estaba allí, dispuesto a apoyarlo y sacarle una sonrisa. Sabía de sobra que Odd siempre había sentido por ella algo más que amistad, pero nunca se atrevió a confesarlo por su buena relación con Jérémie.
-Te juro que no entiendo a Jérémie, si yo tuviera a Aelita todos los días en mi casa no dejaría de hacer cosas con ella, la llevaría al cine, a dar una vuelta, a tomar un helado y le demostraría a diario lo importante que es para mí.- confesó mi amigo apoyando los brazos en sus muslos.
-Sé que lo harías Odd, no me cabe duda. Tienes fama de mujeriego y rompecorazones, pero cuando se trata de Aelita te transformas, no sé, es como si…
-¿Cómo si ella me cambiase?- preguntó el adivinando lo que iba a decir.- Claro que me cambia, Ulrich, su dulzura y su inocencia hace que sienta la necesidad de protegerla, me pasa desde que la conocí, desde que entramos en Lyoko por primera vez…
-Lo sé Odd, soy tu mejor amigo, te conozco.
El sonrió fijando su mirada en mí.
-Pero es mejor que seamos solo amigos, está Jérémie y no puedo arriesgar mi amistad con él- dijo con una expresión triste.
Me acerqué hasta el sofá y me senté a su lado colocando una mano en su hombro en forma de apoyo. El me miró con una pequeña sonrisa.
-Y sin embargo tú que no pierdes nada no le dices a Yumi de una vez lo que sientes por ella, ¡me desesperas, Ulrich!
-¡No empieces, pesado!- exclamé molesto- Me voy a prepararme, en una hora tengo que ir a por ella.
Me levanté del sofá y caminé hacia mi habitación, pero la voz de Odd me detuvo antes de entrar por la puerta.
-Ulrich- me llamó
-¿Sí?- dije girándome hacia él.
-Gracias por estar ahí.
-Para eso están los amigos- dije sonriendo ampliamente.
El me devolvió la sonrisa y entré a mi habitación cerrando la puerta tras de mí. Me acerqué al armario y comencé a buscar algo aceptable que ponerme esa noche. Después de mucho pensar decidí ponerme unos vaqueros oscuros anchos y una camiseta negra de manga corta. Me acerqué a la ventana y vi que empezaba a relampaguear por el horizonte. Sin duda caería una buena tormenta, aunque no pensaba llevarme una chaqueta, en pleno junio no hacía tanto frío, tampoco iba a cogerme un paraguas, iba a ir en coche, así que no hacía falta. Me eché colonia y desodorante y rápidamente salí de mi habitación.
Odd seguía tirado en el sofá, pero ahora estaba con la televisión encendida viendo uno de sus programas favoritos.
-Odd, me voy ya.
-Vale, tío, pásalo bien y confiésale de una vez lo que sientes por ella- dijo Odd con una media sonrisa.
-¡Cállate ya!- grité y salí de la casa dando un gran portazo.
Desde fuera aún podía oír la risa de Odd.
Cuando aparqué el coche en la puerta de casa de Yumi ella ya estaba allí esperando. Me dedicó una leve sonrisa y salió corriendo hacia mi vehículo. Abrió la puerta y se sentó en el asiento del copiloto depositando un suave beso en mi mejilla. Eso me gustaba y lo odiaba a partes iguales. Me gustaba por lo que me hacía sentir el simple roce de los labios de Yumi sobre mi cara, por el simple roce de su piel en la mía. Lo odiaba porque sentí como mi sangre llegaba a mis mejillas y agradecí la penumbra que había en el coche la cual ocultaba mi leve sonrojo. El coche se impregnó de su olor, de ese olor de cereza de su champú mezclado con su colonia olor a vainilla. Estaba preciosa, vestía unos vaqueros negros que se ajustaban perfectamente a sus largas piernas y una camiseta azul oscuro de tirantes que resaltaba su piel pálida. Hice un gran esfuerzo por apartar mi vista de ella y arranqué el coche para ir hacia el restaurante.
-¿Qué tal todo?- preguntó ella casi en un susurro.
-Muy bien, estudiando para los exámenes y esas cosas, ya sabes.
Hubo un pequeño silencio el cual rompí yo.
-Debo admitir que me tienes bastante intrigado y asustado a partes iguales.
Yumi me miró extrañada.
-¿Asustado?- preguntó ella con confusión.
-Bueno, digamos que no tengo muy buenos recuerdos de la última vez que tenías algo importante que decirme.
Se sonrojó. Eso hizo que me diera cuenta de que sí sabía a lo que me refería, a ese maldito "solo amigos'' que me ponía enfermo cada vez que lo recordaba. Volvimos a quedarnos en silencio hasta que llegamos al restaurante. Tomamos asiento y pedimos la comida al camarero. Yo elegí una pizza hawaiana mediana mientras que Yumi se decantó por un plato de raviolis.
Comimos nuestros platos hablando de temas varios. Cuando intentaba desviar la conversación hacia el misterioso secreto que tenía que contarme, ella lo evitaba y sacaba rápidamente otro tema. Finalmente durante los postres me decidí a preguntárselo directamente.
-Yumi, ¿puedes decirme ya por qué estamos aquí? Me vas a volver loco.
Ella bajó la mirada con una expresión triste. Dejó la cucharilla en el plato y se limpió la boca con la servilleta. Tras un largo suspiro alzó la mirada y la clavó en mí.
-Ulrich, yo…
Y volvió a apartar la mirada. Coloqué mi mano sobre la suya, que reposaba ahora sobre la mesa. Ella me miró con una expresión de sorpresa y se sonrojó.
-Vamos, Yumi, tranquila.- dije intentando infundirle ánimos, ahora sí que estaba realmente asustado.
-Voy a irme a hacer el máster a Japón.- dijo hablando deprisa.
Palidecí. ¿A Japón? Intenté hablar pero un nudo en la garganta me lo impedía. Comencé a sentir mucho calor y una presión en el pecho que me agobiaba. Retiré mi mano de la de Yumi y apreté ambos puños. ¿Por qué se iba?
-¿Ulrich, estás bien?- dijo ella con un bajo tono de voz.
Yo seguía en silencio, realmente no podía contestarle a eso. Sólo había una pregunta que rondaba en mi cabeza y que luchaba por salir al exterior.
-¿Cuándo te vas?- pregunté con una voz ronca y enojada.
-Ma…mañana sale el avión…
-¿MAÑANA?- dije gritando.
La gente del restaurante nos miró.
-¿Cuándo pensabas contármelo?- pregunté bajando el tono de voz- ¿Cuándo ya estuvieras allí?
-No, pero…
-¿Pero qué? Explícate porque no entiendo por qué teniendo aquí el mismo máster te tienes que ir a la otra punta del mundo.
-Si me dejas te explicaré, es una gran oportunidad que no puedo desperdiciar.- dijo en un susurro bajando de nuevo la mirada.- Entiéndelo, Ulrich…
-No, no lo entiendo- dije interrumpiéndola- Y si te piensas que voy a estar aquí con una sonrisa en la cara esperando a que regreses estás muy equivocada.
Los ojos de Yumi se llenaron de lágrimas.
-Solo serán dos años…
-Mejor cállate, Yumi, así no lo arreglas.- dije de mala manera, sabía que me estaba pasando pero no podía controlarme.
Ella se levantó de la mesa con lágrimas surcando sus mejillas, me lanzó una mirada enojada y salió corriendo del restaurante. Yo me quedé estático, sentado en la silla, con los nudillos blancos de tanto apretar los puños. Tenía que seguirla, no se iba solo por estudiar allí un máster, sabía que había algo más, sabía que ella en realidad no quería irse. Pagué la cuenta dejando el dinero sobre la mesa y salí por la puerta. Estaba lloviendo.
Corrí calle abajo, Yumi se había ido por allí seguro. La lluvia dificultaba la visión pero no podía rendirme, tenía que encontrarla, pedirle perdón y luego exigir una explicación. Tras unos minutos corriendo completamente empapado comencé a visualizar una silueta un poco más adelantada. Era ella, sin duda.
-¡Yumi!- grité.
El sonido de la lluvia ahogaba mi voz, así que volví a gritar.
-¡YUMI, PARA POR FAVOR!-
Pero no se detenía. Aceleré el paso y finalmente la alcancé. La cogí del brazo y conseguí detenerla.
-¡Maldita sea Yumi, escúchame!
-¿QUÉ QUIERES QUE ESCUCHE?- dijo gritándome- ULRICH, UNA VEZ MÁS HAS DEMOSTRADO LO INMADURO QUE PUEDES LLEGAR A SER. IRME NO ME HACE ESPECIALMENTE FELIZ, LO SABES, ME CONOCES, Y AÚN ASÍ ME MACHACAS CON PREGUNTAS ESTÚPIDAS Y ME AMENAZAS DICIENDO QUE NO ME VAS A ESPERAR. NO TE LO HE DICHO ANTES PORQUE SABÍA CUAL IBA A SER TU REACCIÓN Y NO QUERÍA PELEARME CONTIGO, NO QUERÍA TERMINAR ASÍ LA CONVERSACIÓN, GRITANDO Y PELEANDO.
Un sollozo escapó de sus labios. Estaba tan empapada como yo y las lágrimas de su cara se mezclaban con las gotas de lluvia que resbalaban por sus mejillas. Me dolía mucho verla así, me había pasado, lo sabía. ¿Pero cómo esperaba que reaccionara? La chica de la que llevaba enamorado la mitad de mi vida se iba durante dos años, en ese tiempo podían pasar muchas cosas, podía conocer a otra persona, empezar una vida nueva y quedarse allí para siempre, olvidando Francia y todo lo que hay aquí, olvidándome a mi…
La culpa de la partida de Yumi no era suya, era mía. Llevaba mucho tiempo esperando el momento perfecto para decirle lo que sentía por ella, para decirle que la necesitaba, y dejé pasar los años sin darme cuenta de que cualquier momento era perfecto y que yo mismo buscaba excusas para retrasar mi declaración. Entendía que ella se cansara de esperar a que diera el primer paso y decidiera irse.
Y por culpa de mi cobardía allí estábamos, bajo la lluvia, a punto de despedirnos y los dos rotos por dentro. La atraje hacia mí y la abracé fuertemente dejándola llorar en mi hombro. Sus brazos se enredaron en mi cuello.
-Siento no habértelo dicho antes, pero no quería que reaccionaras así, no quería que te enfadaras.- dijo ella rota en llanto.
-No Yumi, yo soy el que lo siento. Sé que soy un inmaduro a veces y sé que he obrado mal, no debería haber reaccionado así. Pero entiéndeme, eres mi mejor amiga, la única persona en la que más confío.
Ella volvió a sollozar y tras unos minutos se separó de mí frotándose los ojos con las manos.
-Bueno, tengo que irme, Ulrich, mañana el avión sale pronto.
-¿Puedo… acompañarte a casa?- pregunté sabiendo lo que me iba a decir.
-No, prefiero ir sola, necesito pensar
Tenía que intentarlo. Se despidió con la mano y comenzó a alejarse. Noté como todo mi mundo se derrumbaba. Iba a perderla, iba a perderla por cobarde. ¿Sabría ella lo que se sentía al verla partir? ¿Lo que dolía? Quería correr tras ella, detenerla, besarla, decirle que la amaba, suplicarle que no se fuera… pero eso era muy egoísta por mi parte, no podía pedirle que rechazara esa oportunidad por quedarse aquí, conmigo. Me estaba dando por vencido. Pero sí había algo que tenía que hacer, tenía que saber la verdadera razón por la que se iba a Japón. Eché a correr hacia la silueta ya medio difuminada. Cuando llegué a su altura volví a detenerla rodeando su muñeca con mi mano.
Ella se giró sorprendida, mirándome a los ojos.
-Yumi, hay algo que quiero saber antes de que te vayas.- dije con mirada suplicante.
-Te escucho- dijo ella cruzándose de brazos.
-Tú… no te vas solo por estudiar el máster allí, ¿verdad? Hay algo más.
Rehuyó mi mirada, ese gesto me demostró que sí había algo más.
-Dímelo Yumi, por favor.
Ella suspiró fuertemente y rompió a llorar de nuevo.
-Ulrich, no puedo seguir siendo solo tu amiga, lo siento.- dijo cerrando los ojos- Sé que fue mi decisión, y es una estúpida decisión que ha estado mortificándome durante años. Alejarme es la manera más fácil de sobrellevar todo esto que siento.
Me quedé estático. No podía dejar que se fuera, no podía perderla. Quería pedirle que se quedara, pero no encontraba las palabras apropiadas. Era fácil pedirlo y sin embargo era complicado, lo nuestro siempre había sido muy complicado. Pero era hora de desahogarme, era hora de decirle toda la verdad. Me acerqué a ella y coloqué mi mano en su barbilla, obligándola a levantar la cabeza, obligándola a que me mirara a los ojos. Abrí los labios y de manera involuntaria surgió de ellos esa palabra que llevaba quemándome la garganta un rato.
-Quédate- dije apenas en un susurro- No te vayas, Yumi, quédate a mi lado.
Una pequeña sonrisa iluminó su cara, asintió lentamente con la cabeza y se lanzó a mis brazos. Acerqué mis labios a su oreja depositando un pequeño beso.
-Te amo Yumi- susurré aún con los labios cerca de su oído.
Ella soltó una pequeña carcajada y apretó más el abrazo.
-Y yo Ulrich, y yo.
Entonces mi cuerpo actuó involuntariamente y la besé. Fue un beso lento y dulce al principio que poco a poco se fue volviendo más profundo. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, sus labios sobre los míos era la mejor sensación del mundo, era lo mejor que había experimentado nunca. Enredé mi mano en su cabello negro ahora empapado y la acerqué más a mí. Cuando nos separamos ella ya no lloraba, lo único que surcaba su cara eran las gotas de la lluvia que aún era densa. Me dedicó una preciosa sonrisa la cual yo le devolví.
No sabíamos que nos depararía el futuro ni que sería de nuestra relación a partir de ahora, pero lo que sí era seguro era que ella no iba a irse, iba a quedarse conmigo aquí, en Francia. En ese momento solo existíamos ella y yo bajo la lluvia, y por el momento no necesitaba nada más.
Y hasta aquí llega la cosa. Llevaba ya meses queriendo hacer un fic basado en esta canción, porque me gusta mucho, me parece preciosa y bastante apropiada para esta parejita :D
Este capítulo es más largo que otros, pero es que me moría de ganas de jugar más con Odd, y en cuanto a los sentimientos de Odd hacia Aelita creo que aparecen en alguno de los libros de la serie, o algo así he leído por internet xD Además mi hermana (que se hace llamar en Oddita) es muy fan de esta pareja, de hecho con solo 12 años tiene dos fics en sobre esta parejita, "Distancia" y "El día de", por si os interesa leerlos, son dos shots, uno de ellos de dos capítulos.
Y nada más, gracias por seguir ahí y si alguien lee y no deja review le animo a hacerlo, total no cuesta nada :D
HeiMao.3: Gracias por seguir ahí :) El anterior aparte de pasional y emotivo es muy dulce, al menos así lo veo yo, es que Ulrich es todo dulzura y amor *-* Lo adoro! Jajaja Lo del amor prohibido es un tema muy típico, pero está claro que el padre de Ulrich seguramente querría controlarle hasta sus relaciones amorosas, siendo como es… xD
Gracias por tus comentarios y seguir leyendo este reto :D Un besazo!
SMilecrisSty: Ey, muchísimas gracias por seguir leyendo y comentando ^^ Espero que siga gustándote tanto :D Un besoo!
CodeYumyUlrich: Pobreta mía! Necesitas una aplicación para móvil de , así no tienes que esperar a que te dejen ponerte en el ordenador :D
Si en ese episodio su padre le hubiera pegado una bofetada yo hubiera matado ya del todo a los guionistas, que me tienen calentita con el tema Ulumi, y tú lo sabes xD. Está claro que Walter tiene que querer a su hijo, de hecho en el cap 21 le dice que está muy orgulloso de él, y eso ya es un gran logro, porque ese hombre es muy muy frío y distante y sobre todo exigente u_u
JAJAJAJA Imagínate las clases que van a dar esos dos todo el día encerrados en la sala de los escáneres… no puede salir na' bueno de ahí, o sí, depende el punto de vista! :D ADORO los arrebatos de Ulrich, es cierto que es una persona tímida, pero lo veo capaz de tener ese tipo de arrebatos, sobre todo cuando si tuviera unos cuantos años más en la serie. ^^
De verdad me pone muy muy feliz que te gusten mis shots :D Eres una de las personas que conozco que más entiende Ulumi, ya te lo dije el otro día por twitter, así que me sube mucho el ánimo que de verdad te gusten mis historietas ^^ A todos nos pone malos este ship T_T
Un beso y gracias por seguir ahí :D
Coderiel: Hola hola! El señor Stern es todo amor, es una persona muy dulce y tierna! xDDDD Naaahh! Sí, sin duda a Ulrich lo hace más adorable el tener ese padre, a él no le gustaría por nada en el mundo parecerse a su padre, de hecho no tiene nada que ver con él! Esa parte salvaje de Ulrich me encanta, mezclar esos arrebatos con esa dulzura que lo caracteriza es genial, me gusta mucho escribir sobre él, incluso más que sobre Yumi! Si se metieran en el mismo escáner pasaría posiblemente lo mismo que cuando Odd se mete con Kiwi, desastre total! Jajaja Aunque sería divertido!
Gracias por seguir ahí, y no, no quiero librarme de ti ;) Un besazo!
Princesa de la Oscuridad: jajajajja más vale tarde que nunca :D Es que veo esa impulsividad en Ulrich, no puedo evitarlo, es tímido, sí, pero también hay que entender que en la serie es muy joven aún. Sin duda si en algún momento estuviera con Yumi sería así, tal vez al principio no, pero cuando la relación ya hubiera avanzado un poquillo sería así de lanzado con ella. Sobre todo si está mal y necesita consuelo. El señor Stern tiene un guantazo bien merecido, sin duda!
Gracias por seguir leyendo, un besazoooo! :D
