CAPÍTULO 6 NUEVAS SENSACIONES
Aún se preguntaba cómo podía haber sido tan estúpido y haber dejado que pasasen diez años para hablar con Kate. Debería haber sabido que todo lo que le dijo fue por el dolor y la impotencia que sentía en aquel momento. Claro que ella tampoco se había quedado atrás con sus miedos absurdos.
No podía negar que ambos eran estúpidos y habían tirado por la borda diez años de su vida.
Sonreía al recordar que ambos buscaban lo mismo para poder tener por fin una relación. Sólo querían compartir su vida con una persona a la que hacer feliz y sentirse amados. Con esos pensamientos fue quedándose dormido.
El día siguiente amaneció nublado, le costó un mundo salir de la cama, aquellas variaciones de presión hacían que el dolor de su pierna fuera casi insoportable. Como pudo se duchó, vistió y salió hacia la consulta del doctor Love, comenzaban sus mese de rehabilitación.
Beckett miraba la pizarra intentando averiguar que miembro de la banda habría asesinado al sargento mayor.
Miró su reloj y al ver la hora se preguntó cómo le estaría yendo a Castle con su rehabilitación. Sólo esperaba que la sesión no estuviera siendo demasiado dura para su pierna. Movió la cabeza intentando centrarse en el caso. En ese momento Espo y Ryan llegaron a la 12th con un nuevo detenido.
-Jefa –decía Espo- hemos traído a éste-señalaba al detenido- salió corriendo nada más vernos.
-Sala de interrogatorios, ahora voy –contestaba la detective- Kevin, qué sabemos de ése.
-Según el listado de llamadas telefónicas, él fue la última persona con la que habló el fallecido. Por lo que he podido averiguar es el brazo ejecutor del Boss de la banda. Supongo que le tendieron una trampa, ya sabes, si entras no sales con vida.
-Ya, y el sargento logró escapar. La pregunta es ¿con qué le amenazaron para que el chico decidiera acudir a la cita?
-Sandra, con eso fue.
Ambos policías se giraron al escuchar aquella afirmación. Beckett sonrió al ver de quien se trataba. Y Ryan se quedó esperando una explicación.
-Hola Castle, me alegro de verte. ¿Qué tal ha ido la sesión? Y ¿quién es Sandra? – preguntaba la detective.
-Hola chicos. La sesión ha ido tal y como me esperaba, o sea dura. Veréis, mientras estaba sufriendo en rehabilitación me preguntaba cómo habrían logrado que el sargento fuese al callejón. Intenté recordar cada historia que él me hubiera contado y por fin recordé a Sandra.
-Ya, pero ¿quién es Sandra? –preguntaba Ryan.
-Sandra es la mejor amiga del sargento, la banda siempre fue tras ella, la querían dentro. Pero ella siempre se negó, no quería saber nada de bandas, sus hermanos habían muerto por temas de drogas y ella quería mantenerse alejada de todo. Thomas le había prometido a la madre de Sandra que él siempre cuidaría de su niña y que la mantendría alejada de los Bloods, siempre se sintió culpable de la muerte de uno de los hermanos de la chica.
-La habrán usado para tenderle una trampa –intervenía Ryan.
-Seguro. Castle no sabrás el apellido de la chica.
-Lenux –contestó Castle tras unos minutos pensando- Sandra Lenux.
-Ryan, averigua si hay aviso de desaparición de Sandra Lenux.
Ryan se dirigía a su ordenador para buscar algo sobre Sandra.
-Bueno Castle, ahora que estamos solos ¿qué tal ha ido?
-Mal, ha sido espantoso. Creo que ni tan siquiera cuando me quitaron los calmantes tras la operación me había dolido tanto. Pero sé que eso es lo que me toca. Si quiero intentar pasar el examen me toca apretar los dientes.
-Lo siento. Castle, ¿qué posibilidades tienes de pasar el tribunal?
-Siendo realista mi respuesta debería ser que ninguna –Kate le miraba con cara de sorpresa- pero no puedo darme por vencido. Logré que no me amputasen la pierna, logré andar sin muletas, quiero intentar pasar ese puto examen. Sé que mis posibilidades son casi nulas, mi musculatura del muslo es casi inexistente, eso hace que casi me sea imposible flexionar o estirar la rodilla.
-Chicos tengo algo – Ryan llegaba con unos documentos en la mano- un joven que encaja con la descripción de nuestra víctima intentó poner antes de ayer una denuncia por la desaparición de Sandra Lenux, pero le dijeron que debía esperar al menos 24 horas. De todas formas Thomas llegó con la matrícula de un vehículo apuntada en un papel.
-Ryan investiga esa matricula. Dile a Espo que deje el interrogatorio hasta que averigüemos algo más.
-Vale jefa.
Castle se despidió de ellos debía regresar a rehabilitación.
-Castle, estaba pensando que es un poco absurdo que estés en un hotel teniendo una habitación libre en mi casa.
-¿Me estás proponiendo que vivamos juntos? – preguntaba guiñando un ojo a la detective.
-Mira que eres tonto – contestaba ella golpeándole en el brazo- Sólo digo que no tienes por qué gastar tu dinero en un hotel teniendo mi casa a tu disposición. Además ahora volvemos a estar bien, ¿no? –preguntaba con algo de miedo aún.
-Claro que estamos bien. Mira esta tarde cuando salga del fisio recogeré mis cosas del hotel y después iré a tu casa. Volveremos a compartir baño, como hace años – sonreía al recordar aquel tiempo.
-Bien – exclamaba Kate- te apunto la dirección. Castle ¿qué te apetecería cenar?
-Dios Beckett, espero que hayas mejorado en la cocina o moriré envenenado – Kate le soltó una colleja- vaya que poco sentido del humor tienes. Sorpréndeme con la cena preciosa, y ahora me voy a llegaré tarde – se despidió de ella con un beso en la mejilla.
Tras ver como se cerraban las puertas del ascensor Kate aún se mantenía en la misma posición y con su mano se acariciaba la mejilla, había sentido algo raro al notar el beso de Castle.
-Jefa, lo tenemos- decía la voz de Ryan a su espalda- tenemos el vehículo llegando al callejón y a los pocos minutos abandonarlo y es justo en el intervalo de tiempo marcado por Lanie como hora de la muerte de Thomas. Lo mejor de todo es que hay cámaras que enfocan directamente la cara de la persona que iba en ese vehículo, es nuestro detenido.
-Buen trabajo, lo tenemos. Ryan ya que lo has averiguado tú, lleva con Espo el interrogatorio yo lo veré desde la otra sala.
-Sabes Kate, tu amigo ha sido de gran ayuda. Sin él no creo que hubiéramos resuelto el caso tan rápido –Decía Espo.
-Es cierto, luego le daré las gracias – una sonriente Beckett se dirigía a observar el interrogatorio.
-Oye Brother, ¿tú crees que entre Beckett y su amigo existe algo?
-Mira que eres cotilla Espo. Hagamos nuestro trabajo –contestaba Kevin.
-Ya, como que tú no lo has pensado. Pues te diré que desde ayer Kate sonríe de otra forma y además lo hace a todas horas – seguía Espo.
Kate preparaba la que sería la habitación de Castle durante el tiempo que durase la rehabilitación, sobre la cama recién hecha dejaba toallas limpias, colocaba un ambientador nuevo en la coqueta. Antes de salir revisaba que todo estuviera en orden.
Justo cuando comenzaba a preparar la salsa para la pasta que iban a cenar sonaba el timbre de la puerta.
-Hola Castle –decía al abrir la puerta- ¿ese es todo tu equipaje? – preguntaba señalando el petate de su amigo.
-Hola preciosa, sí. Traje lo imprescindible, el resto se podía comprar aquí.
-Cierto, ven acompáñame y te enseño la que será tu habitación y el resto de la casa. Bueno como ves esto es el salón-comedor, esa de ahí la cocina – señalaba con su brazo izquierdo- esta es tu habitación, la puerta de al lado es el baño y en la planta de arriba está mi habitación y otro baño. Ya sé que no es gran cosa, pero a mí me gusta –decía encogiéndose de hombros.
-Es perfecto, además es muy acogedor. Me gusta, es como estar en casa – decía pasando un brazo por la cintura de Kate.
-Gracias, si quieres puedes deshacer tu mini equipaje mientras yo termino de preparar la cena.
-Perfecto, por cierto huele genial, ¿qué se supone que vamos a cenar?
-Ensalada y pasta carbonara.
-Suena genial, huele de maravilla, seguro que está todo riquísimo detective.
-Estará riquísimo, no lo dudes. Anda cámbiate y cenamos.
Kate regresó a la cocina con una gran sonrisa dibujada en su rostro. Le gustaba como se sentía desde que Rick había vuelto a aparecer en su vida.
Rick deshacía su petate, guardando la ropa en el armario de la habitación, se quitó la ropa deportiva que había llevado todo el día y decidió que antes de ponerse algo limpio debería darse una ducha. Tomó las toallas dejadas por Kate y se dirigió al baño.
-Kate, voy a darme una ducha antes de cenar – gritó desde la puerta del baño.
Bajo el agua comenzó a notar como sus músculos se iban relajando. Tenía que reconocer que el día de trabajo había sido agotador.
Tras salir de la ducha y secarse decidió ponerse la ropa limpia y salir a cenar.
Kate terminaba de poner la mesa cuando vio aparecer a Castle, se quedo mirándole siguiendo el recorrido de una gota de agua que iba recorriendo su cara, cuello para perderse bajo la camiseta.
-Bueno ya veo que has preparado todo tú sola.
-Sí, tan solo tienes que sentarte y decidir qué prefieres beber, ¿vino o cerveza?
-Cerveza –contestaba sentándose.
-Perfecto, yo tomaré vino –decía mientras servía la pasta- he pensado que la ensalada la podíamos ir tomando del bol.
-Me parece perfecto. Huele que alimenta.
-Gracias, espero que te guste. Dicen que no me sale nada mal.
-Seguro que está rico. ¿Habéis resuelto el caso de Thomas?
-Sí. Vaya cabeza la mía. Gracias por tu ayuda, sin ella habríamos tardado mucho más en detener al culpable.
-Lo habríais logrado de la misma forma – decía encogiéndose de hombros- Kate, esto está buenísimo –decía tras probar la pasta.
-Gracias, parece que no morirás envenenado –decía sonriendo- En serio te aseguro que la información que nos diste sobre Sandra logró que detuviéramos al asesino.
-Vale, pues gracias. Supongo que fue la banda ¿no?
-Sí, tardaron unos años, pero finalmente se vengaron de él –contestaba Kate fijándose en cómo en el rostro de Castle asomaba una sombra de pena- No podrías haber hecho nada por salvarlo.
-Estaba muerto desde el día que lo dejó, pero aún así creo que si hubiera llegado a tiempo ahora estaría vivo.
-Pero, ¿por cuánto tiempo? Siempre habría vivido con una diana en su espalda, la única solución habría sido no regresar nunca a la ciudad.
-Eso nunca lo habría. Siempre habría querido regresar para ver a su gente.
Continuaron hablando del caso mientras cenaban. Ambos se sentían tremendamente cómodos. Era como si nunca hubieran existido esos diez años de alejamiento.
Decidieron tomar el café en el sofá, así Castle podría tener la pierna en alto.
-¿Mañana a qué hora tienes que estar en el fisio?
-A las nueve. Trabajaremos hasta las doce. Y tendré la tarde libre – decía Castle.
-Vale, te despertaré antes de irme, yo salgo de casa antes de las ocho de la mañana.
-No pasa nada, pondré la alarma del móvil.
-No me importa, de verdad Castle.
-Ok, será como cuando íbamos al instituto –decía Castle sonriendo.
-Más bien como en la universidad. Dios me costaba un mundo sacarte de la cama. Claro te pasabas las noches de juerga, y luego por la mañana no había forma de que salieras de la cama-Se reía Kate al recordarlo.
-Eres una exagerada, no iba tanto de fiesta – se intentaba defender Castle.
-No, qué va. Salías cada noche, y además te costaba repetir chica.
-Que exagerada, ni que hubiera salido con cientos de chicas. Claro que teniendo en cuenta que tú te pasaste casi todos los años sin salir con nadie, lo mío te debía parecer una orgía – decía él guiñándole un ojo.
- ¿Me estás llamando mojigata? – contestaba Kate intentando que su voz sonase enfadada.
-No, sólo digo que eras un pelín aburrida. Deberías haberte divertido un poco más.
-No me aburrí, sólo que no necesitaba salir de fiesta cada noche.
-Vale, eso lo puedo entender. ¿Pero porque rechazabas a todos los chicos? Había alguno que no estaba mal.
-No sé, supongo que ninguno era lo que estaba buscando. Creo que ya entonces no quería una relación insustancial. No quería sexo por sexo y aquellos chicos era lo que buscaba – miraba la cara de Castle, que alzaba una de las cejas- venga no me dirás que tú buscabas algo más en aquellas chicas.
-Vale, reconozco que nunca me imaginé pasando el resto de mi vida con ellas. Eran sólo diversión. Supongo que yo también entonces sabía lo que quería de una relación, pero no por ello dejé de divertirme – contestaba encogiéndose de hombros- Supongo que era la edad, ahora me comportaría de otra manera.
-¿Sí? ¿Ya no sales con mujeres sólo por pasar el rato?
-No, o por lo menos no siempre. Es cierto que aún hay alguna vez que me dejo llevar, bueno eso era antes del atentado – tristeza es lo que se notaba en su voz- Las mujeres no suelen fijarse en hombres medio tullidos.
-Vaya eso es una tontería, además nunca me hubiera imaginado que serías uno de esos hombres que sienten pena de ellos mismos.
-No es pena, es la verdad. ¿Acaso tú te imaginas teniendo una relación con un cojo? Venga Kate, respóndeme.
-¿En serio me estás preguntando si soy una mujer superficial? De esas que sólo se fijan en el físico de los hombres. Creía que me conocías algo más – aquello le había hecho enfadar.
-Kate, no quería ofenderte. Sé que tú no eres superficial, y que no te importa sólo el físico. Pero no puedes negarme que lo primero que se ve de una persona es el físico – Kate continuaba teniendo un rastro de enfado en su rostro.
-Pero eso no quiere decir que no le diera una oportunidad por algo tan simple como una cojera.
-Lo sé, pero eres tú – Kate se sorprendió al escuchar eso- me refiero a que tú eres especial. Tú vas más allá del físico, quieres otras cosas. Quieres un hombre que te quiera, al que querer, al que poder hacer feliz. Que sea divertido, que siempre esté a tu lado, que te sostenga la mano y que no te deje caer nunca.
-Exacto, y para todo eso que has dicho no es imprescindible que sus piernas estén al 100%. Seguiría teniendo un cerebro, y un corazón. Castle, en algún sitio está la mujer que será capaz de ver todo lo bueno que tienes que ofrecerle y cuando lo vea no te dejará escapar –decía acariciando la mano de Castle.
- Ya, pues sólo espero que no haya tomado la dirección equivocada mientras viene hacia mí – contestaba con una pequeña sonrisa- Seguro que tu hombre está llegando y cuando vea todo lo que tienes que ofrecerle te atrapará y no te soltará nunca más.
Ambos se perdieron en los ojos del otro. Durante años habían estado pensando que lo que les unía era un cariño de hermanos pero aquella conversación había hecho removerse por dentro.
-Es tarde y mañana ambos tenemos que madrugar – decía Kate- será mejor que nos vayamos a dormir.
-Sí, tienes razón. Descansa y duerme bien. Hasta mañana – se despedía de Kate dándole un beso en la mejilla.
Ambos se metían en sus camas, pensando en todo lo que habían hablado esa noche. Tenían una extraña sensación, y ninguno era capaz de saber lo que era.
