Disclaimer: Los personajes y el mundo de Shingeki no Kyojin son obra de Hajime Isayama.

Personajes: Historia dieciséis. Rivaille y Mikasa.

Spoiler: Capitulo 35.


Sonrisa

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Era tarde, asumía que todos dormían pues no se escuchaba más que silencio en el lugar. La chica no podía dormir y había salido a caminar, con el tiempo aprendió a lidiar con el frío por eso no le molestaba realmente, su bufanda siempre la mantenía tibia.

Se sentó en el primer escalón de la entrada de unas ruinas, observó sus manos y sopló viendo el vaho de su respiración. Antes de dormir Eren había discutido con ella, cada vez era más común que él la riñera por su comportamiento. Ella deseaba no molestarlo, pero no podía evitar preocuparse por él, en especial con la cantidad de peligros a los que se enfrentaba.

¿No podía Eren darse cuenta de lo recurrente que era que intentaran secuestrarlo?

Lo creyó perdido una vez y no quería tentar al destino una segunda vez. Sin embargo él insistía en alejarla, en molestarse por su vigila y en recordarle constantemente que no tenían lazos de sangre. No sabía cómo explicarle que para ser una familia no se necesitaban de esos lazos.

—Enfermarás.

La voz la alertó al tiempo que una manta caía sobre ella. Se giró y la atrapó en el aire alejándola de ella.

—Oh, buenos reflejos.

El sargento la veía desde la grada superior con esa expresión impasible que tanto la irritaba.

—Buenas noches— saludó dejando a un lado lo personal, era un superior, uno que en contra de todo admiraba.

—Casi buenos días.

Ella le tendió la manta sin decir una palabra y él la observó con aspecto cansado.

—Eres terca Mikasa. Aun no quieres entrar y no puedes permitirte enfermarte.

Frunció el ceño sentándose de nuevo en la grada y se cubrió con la manta. Detestaba la forma en que él le hablaba, como si la entendiera mejor que ella misma.

— ¿Qué hizo Eren esta vez?

Ella tensó los hombros y él resoplo. Rivaille se apoyó en el marco de la entrada y contempló el cielo. Mikasa no entendía porque no se marchaba y la dejaba sola.

—A veces si tienes la fuerza y el poder, quieres mantener a quienes amas alejados del peligro. Quieres usar tu fuerza para asegurarte que estén a salvo.

La chica lo miró sorprendida.

—Él no entiende eso— dijo en cierta forma algo entusiasmada porque él la comprendiera.

—No puede, él no es fuerte, y quiere demostrar que lo es. — Rivaille se sentó junto a ella —Necesitas entender que no puedes resguardarlo del mundo, si insistes en que te deje protegerlo más se alejara de ti.

Mikasa bajó la mirada dolida, odiaba entender lo que quería decir. —Morirá.

Rivaille reprimió una sonrisa ante la carente confianza de la muchacha en el chico. —Es precipitado, no piensa antes de actuar, fácilmente se deja llevar por sus emociones. Para rematar confía demasiado en los demás.

De nuevo Mikasa lo miraba asombrada, al parecer tan bien conocía mucho a Eren.

—Pero ha sabido sobrevivir hasta ahora. Tal vez porque tú y Armin están con él. Tienes que confiar en él.

— ¿Y si muere?

Rivaille la miró. Sentados en la misma grada Mikasa contempló la profundidad de su mirada oscura.

—Ya sabes la respuesta.

No soportó su mirada, apartó el rostro mirando el cielo. Sí, lo sabía.

Si luchas y pierdes, mueres. Y ella tendría que seguir adelante, cerró los ojos y recordó aquel día. La cuchilla en su mano, su cuerpo firme, decidida a vivir para recordarlo, decidida a continuar aunque él no estuviera.

Tenía la fuerza para seguir adelante y no volvería a rendirse. Confiaría en Eren y en su fuerza y se mantendría cerca por si la necesitaba.

Rivaille vio la sonrisa suave que se formó en el rostro de la muchacha y quedo prendado de su dulce expresión.

—Gracias— dijo ella suavemente.

Todo el peso de los últimos días cayó y las preocupaciones que la torturaban la liberaron. A duras penas logro articular unas palabras. — ¿No podía dormir sargento?

Rivaille observó el cielo, pronto amanecería. —Te vi salir y no regresaste.

Mikasa quiso obligar a sus parpados a abrirse al comprender que él había estado vigilándola, que había ido a animarla. Acababa de descubrir que el soldado tenía un lado que desconocía.

Cuando la cabeza de la chica cayó sobre su hombro Rivaille suspiró. Con sumo cuidado levantó a la muchacha reconociendo el peso de su fuerza, avanzó cruzando las ruinas y el patio, hasta llegar a la casa en que descansaban. En sigilo la dejó en su habitación y la cubrió con una frazada.

Salió bostezando directo a su propia habitación, aun no entendía porque le preocupaban tanto esos dos, ni porque vivía pendiente de ellos. Se acostó decidido a descansar, cerró y lentamente el sueño lo venció. La última imagen que bailó en su mente fue la sonrisa de la chica más fuerte que conocía.


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Hola, aquí tienen otro corto de Rivaille y Mikasa. Me alegra ver que los fanarts de ellos dos aun aumentado, espero más personas le agarren gusto a esta pareja.

Gracias por leer espero les gustara.