Disclaimer: Los personajes y el mundo de Shingeki no Kyojin son obra de Hajime Isayama.

Personajes: Historia cuarenta y dos. Jean y Armin.

SPOILER: Capítulo 36.


Liviano.

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Habían escuchado teorías y planes que la mayoría de los soldados ignoraban, todo por Armin y sus deducciones. Jean sabía que si no hubiera estado con él cuando lo mandaron a llamar, jamás habría estado presente en semejante reunión. Salieron tarde y Armin insistió en que no tenia sueño, se quedó en el salón cerca de la chimenea.

Cuando Jean despertó en la madrugada, notó que Armin aun no había regresado. Se levantó frotándose los ojos y se fue a buscarlo. Vio la cabeza rubia inclinada en un ángulo extraño en el sofá, llegó hasta él y comprobó que estaba profundamente dormido.

—Oye Armin despierta.

Frunció el ceño ante el enano que lo ignoraba.

—Oye— lo sacudió, pero lo único que logró fue que Armin se apretujara contra el sofá.

—Molesto.

Pensó en irse y dejarlo ahí, luego lo observó con cuidado. Era tan pequeño y delgado que no podía pesar mucho.

—Me vas a deber una Armin.

Se inclinó y lo levantó. Pensó tirarlo sobre su hombro, como los sacos que jalaban en la academia, pero de alguna manera Armin se acomodó contra su pecho aferrándose a su camisa.

—Oye Armin.

Y para su completo desconcierto el rubio se acurrucó contra él. Viéndolo de cerca Armin era bastante delicado.

Sus rasgos eran muy finos y sus pestañas eran muy largas, incluso la nariz y la forma de la boca... ¿Qué mierda estaba haciendo?

Apartó el rostro del de Armin, el cual había estado detallando muy de cerca, demasiado cerca.

Se fue pisando fuerte, cargando a un chico demasiado liviano y suave... para ser un chico. Entró a la habitación que compartían, y lo arrojó a la cama al lado de la suya.

— ¡Ay!

Jean vio como Armin parpadeaba con un gesto de dolor.

— ¿Jean? ¿Dónde estoy?

Genial- pensó Jean, ahora se venía a despertar cuando él se sentía tan violento por su accionar anterior.

—Duérmete.

Armin miró a su alrededor mientras Jean volvía a su propia cama.

—Estaba en el salón— Recordó frotándose un ojo.

—Sí, como un gato te dormiste en el sofá.

— ¿Tú me trajiste?

Jean se mantuvo en silencio.

Armin abrió los ojos sonrojándose — ¿Me...me cargaste?

—Evidentemente no te traje arrastrando, aunque lo consideré.

Armin se abrazó a sí mismo, sin entender porque de repente su corazón palpitaba más rápido.

—Gra...gracias.

Jean se tiró la sabana encima para cubrir su propio rubor, maldiciendo en silencio y ordenándole a su corazón que se calmara.

—Buenas noches Jean.

Por un momento Armin creyó que tampoco le respondería, pero el susurro le llegó a pesar de todo.

—Buenas noches.

Sin que el rubio lo supiera, una sonrisa se formó en sus labios mientras dormía de nuevo.


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Hola, esta pareja era otra que me habían pedido. Es la primera vez que escribo de ellos, aunque tengo muchos fanarts de ellos dos.

Gracias por leer