Disclaimer: Los personajes y el mundo de Shingeki no Kyojin son obra de Hajime Isayama.
Personajes: Historia cincuenta y seis. Bertholdt y Annie.
SPOILER: cincuenta.
Algún día.
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Aun podía recordar la primera vez que la vio sonreír. Fue gesto tan leve que por algunos días pensó que fue sólo una ilusión. Casi una semana después, cuando ella hizo girar a Eren en el aire en otro entrenamiento supo que era real, ese diminuto movimiento hacía arriba en la comisura de sus labios, era una sonrisa.
Se había quedado tan anonadado que Reiner lo tiró al suelo sin dificultades, su amigo lo vio sorprendido pues esperaba encontrar un poco de resistencia en él.
— ¿Estás bien?
—Sí.
Lanzó una mirada en dirección a la muchacha, y vio una chispa distinta en su mirada generalmente apática. Así comenzó todo, observándola fugazmente cada vez que se le presentaba la oportunidad, concentrado en ser testigo de pequeños detalles de su personalidad.
Ella era fuerte y ágil, siempre alejada de todos, erigiendo una barrera entre ella y el mundo. Sabía sus razones, sería más difícil en el futuro si se encariñaban con aquellos que los rodeaban.
Sin embargo había notado que no era tan indiferente como ella creía, su mirada se volvía vivaz al entrenar con Eren, bajaba la guardia con Armin y se relajaba en sus labores en pareja. En ocasiones respondía a la competitividad de Mikasa, o permitía que Mina rondara seguido a su alrededor, además solía escuchar con atención los comentarios de Marco.
Se volvió experto en sus reacciones y casi podía apostar que ella no era consciente de esos detalles en los que él había reparado.
Una tarde mientras corrían por el bosque la vio acercarse a unas diminutas flores en uno de los descansos, para su sorpresa una pequeña y fugaz sonrisa apareció en su rostro. Se alejó en cuanto la orden de continuar se dio y al pasar junto a las flores él tomó una sin pensarlo mucho.
Durante el regreso varias ideas daban vueltas en su cabeza ¿Si se la daba ella sonreiría? ¿Lo tumbaría por impertinente?
Una vez en el campamento caminó hasta ella, abrió la boca y la cerró de nuevo sin poder llamarla. Casi no hablaban en público, sólo en sus reuniones secretas para comentar los hallazgos de su misión, tal vez por eso los nervios lo dominaban.
Cuando Annie reparó en su presencia casi respinga por la impresión. Su mirada indiferente y fría pasó de largo y ella se marchó. Apretó la mano y aplastó la flor. ¿En qué había estado pensando? ¿Qué esperaba realmente?
Era un iluso, no tenía derecho a desear sus sonrisas o esperar su atención. Estaba fuera de su misión, y no podía permitirse aquello. La vio alejarse sin siquiera mirar atrás, lanzó la marchita flor lejos.
Era un guerrero y tenía una misión, no podía alejarse de su camino.
A pesar de todo mientras alcanzaba a los demás su mente traidora lo hizo pensar que tal vez, en un futuro, cuando todo acabara, le daría un ramo entero de flores, probablemente ella lo miraría fijamente, quizá lo golpearía o quizá por fin algún día ella sonreiría para él.
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Hola
De repente se me antojo escribir de ellos, tenía otra idea en mente al inicio pero era más trágica, tal vez para otra ocasión.
Gracias por sus comentarios y su tiempo al leer.
Saludos
