Recordatorio: Los personajes de Twilight pertenecen a nuestra querida Meyer...Yo solo me divierto con ellos ¿? ^.^
Bella POV
– ¡Bella!– Escuche
Sentía algo que me movía suavemente el hombro. Gemí descontenta y me acurruque de nuevo contra la almohada, estaba congelada y realmente dura, pero desprendía un olor delicioso, la golpee un poco aun estando adormilada para suavizarla y escuche unas risas lejanas.
–Bellita...Bells...– Escuche de nuevo. ¿Quién demonios me llama Bellita? ¡Oh! Esperen, solo una no persona lo haría: Emmet.
–Déjenla dormir – aconsejo Rose, sonreí, si déjenme dormir. Volví a abrazar a la dura almohada.
–Si no la despertamos nuestro Eddie se enojara más- Reprocho Emmet.
–Emmet, no me digas Eddie- Dijo Edward malhumorado. Pude sentir el odio en su voz. De pronto una ola de calma me golpeo y me sentí mas relajada. Jasper pensé.
–Enserio chicos, si no se callan se irán corriendo– amenazo Rose. Emmet rio
–Pero bebé– trato de decirle.
–Pero nada Em- dijo dando por terminada la discusión.
–Alice. ¿Podrías ayudarme? –pregunto Edward.
Antes de que pudiera contestarle Alice, me fui estirando y abriendo los ojos, para encontrarme con mi almohada, no era nada más ni nada menos que la cintura de Edward, yo estaba prácticamente sobre él.
– ¡Vaya! Por fin despiertas Bella Durmiente-Se burlo Emmet, yo solo sentí mis mejillas sonrojarse. ¡Que vergüenza!
– ¿Donde estamos?–pregunté -con mi voz aun ronca y restregándome los ojos- Percatándome que no estaba en el hotel. En realidad, solo veía el desierto pasar y cactus por los lados de la carretera.
–Oh, quisimos adelantarnos, mientras dormías– dijo Jasper, que solo veía a Edward de una manera ¿Nerviosa?
Entonces me di cuenta de que, aun estaba sentada en su regazo. Vi que todos seguian con sus actividades, Jazz y Alice estaban viendo una película, Emmet manejaba y Rose sostenía morosamente su mano.
Me gire lentamente, pero creo que mejor no lo hubiera hecho, el hermoso rostro de Edward estaba totalmente petrificado, su mandíbula estaba mas marcada y que decir de esa pequeña arruguita que se le hacia cuando se enfadaba, comprendí que ese "algo" que le hacía enfadar era yo.
Sin discutir me quise bajar de su regazo para sentarme, pero antes de que pudiera hacer algo él adivino lo que planeaba y coloco sus frías manos sobre mi playera negra -que hacia juego con el short blanco, de seguro Alice se divirtió conmigo jugando a la Barbie Bella mientras dormía-
– ¿Que acaso no estas cómoda?– preguntó con su voz monótona. Me tense, pero tan pronto como lo hice sentí como me relajaba, mire a Jasper sobre mi hombro, se veía nervioso.
Edward seguía mirándome como si yo fuera otra persona que en lugar de su esposa.
– ¿Bella?– me dijo esperando una respuesta.
–Si, lo estoy – respondí con mi voz temblando. ¡Estúpida! Porque no puedo mantenerme serena igual que el o mejor, porque simplemente no lo ignoro y evitamos esta pequeña discusión. La verdad no tengo idea de que hice.
Edward solo sonrío complacido. ¿De que? No tengo idea y esa sonrisa no tiene nada que ver con mi sonrisa torcida, esa era mas falsa que nada.
–Bien– dijo con su voz fría y me sentó, un poco brusco a mi parecer si me lo preguntan, al lado de él, pero sin mantener ningún contacto físico.
Trate de mirarlo fríamente, cómo el lo hacia, pero era casi imposible mirar a mi Dios griego así, cada vez que lo veo lo único que siento es amor y en este momento una ira, desconcierto por su rechazo.
Pero ¿Qué demonios hice? No logro entenderlo, no hice nada, ¿Verdad? Claro que si es verdad, solo tome unas cuantas copitas de mas y una, mmm, como se llamaba, algo en la playa y no se que, en fin esa, si que me gusto, y que decir de la que traía mango, bueno en realidad todas tenían ¿no? Por algo el bar tiene ese nombre jaja. Ok creo que me estoy perdiendo la cabeza. ¿Qué hice para que me rechazara y me tratara así? A mi respuesta Jasper mando otra ola de calma, y por lo que veo a estado haciendo eso todo el rato, que simplemente no puede ignorar mi ansiedad o el enojo del idiota que tengo por esposo.
–Jasper, si vuelves hacer eso, tú serás quien se irá corriendo – le amenazo Rose.
–Al fin – susurre.
Pero claro, como siempre olvidé que ellos me pueden oír. Edward se giro a verme al igual que los otros pero claro él con el rostro confundido y si, aun enojado.
–Lo siento Bella.
Me encogí de hombros y mire los cactus pasar, uno tras otro. ¡Que emocionante! Sin poder evitarlo comencé a divagar, sobre que demonios hice para que mí "querido" esposo estuviera tan frio y distante conmigo.
– ¡Bella!– saludo Alice, que se encontraba de rodillas sobre el asiento de enfrente. Le trate de sonreír.
– ¿Tienes hambre verdad?– Preguntó. Como respuesta mi estomago hizo acto de presencia reclamando comida.
–Bien, por que nos pararemos para que compremos algo para ti ¿Quieres desayunar o simplemente comprarte algo de camino?- Me mordí el labio
– ¿Les molesta si como aquí?-Pregunte. Escuche a Edward resoplar, cerré mis ojos en señal de dolor y los abrí cuando sentí de nuevo una ola calma por parte de Jasper.
–No hay problema. Además tenemos que comprar algo para el camino, ya que llegaremos tarde a Santiago– Dijo Alice
– ¿Santiago?– pregunte desconcertada. Ella asintió
–Es un pueblo hermoso, te encantara- Me afirmo.
–Ok– dije, desviando mi vista hacia la ventana. De nuevo. La verdad no me importaba ya el lugar.
Nos paramos en una tienda llamada Seven. Raro nombre. Alice me bajo casi arrastrándome y desgraciadamente roce mi cuerpo con el de Edward, tuve que brincar para poder psar, ya que el joven no se molesto en moverse.
Los chicos se quedaron en la camioneta, ya que necesitaban "sentirse hombres" rodé los ojos al ver a Emmet en su pose machista, estaba en la puerta del lado derecho que es donde se encontraba Jasper y atrás de él estaba Edward. Alice y Rose me tomaron de la mano y me encaminaron hacia adentro de la tienda, las chicas se fueron a las golosinas, y escogieron varias, como sabia que eran para mi, fui hacia ellas.
–Esa no le gusta- Escuche decir a Alice
–Tiene razón, odio las pasas- Musite arrugando la nariz. Rose solo las devolvió a su lugar y yo fui hacia la área de la cocina a ver que comida. Pedí solo un burrito de papa.
–No comerás solo eso- Negué y ella bufo sabiendo que le respondería.
–Comeré lo que traen ahí– dije señalando las bolsas.
Alice solo se encogió de hombros y pago, ya que a mi se me había olvidado el dinero, cuando ya vieron que yo no necesitaba nada mas, Alice dejo todo en una de las tantas mesas que había dentro del local y se dirigió hacia uno de los baños a retocarse el maquillaje y no se que mas, pero de algo estaba segura era que no era para usarlos.
Rose se sentó en una de las sillas y yo la imite, sentándome a su lado, estábamos enfrente del mueble donde colocan las revistas, jugué un rato con mis dedos provocando que un sonido desafinado se escuchara suavemente, cuando me arte, fui hacia las revistas y estuve ojeando cada una hasta que vi una que me gusto, mire a Rose para pedirle el favor de comprármela. Ella asintió y me extendió su brazo dándome a entender que ella se encargaría, se la di mientras yo veía otras revistas.
Toc Toc Toc.
¿Que diablos era eso?
Alce mi vista y vi a Emmet con su cara pegada al vidrio y haciéndome muecas graciosas y apachurrando sus labios contra el vidrio, la gente que pasaba por atrás de mi, se reía. Yo le saque la lengua y el puso un puchero, que en verdad le funcionaba, reí otra vez pero alguien, una risa suave y frágil se rio conmigo.
Voltee a mis lados pero no vi a nadie, de nuevo esa risa, baje mi vista hacia mis pies y me encontré una nena sentada con una revista llamada Princesas, viendo a Emmet que aun se encontraba haciendo muecas. Emmet dijo adiós con la mano y se regreso a la camioneta que hasta ahora me había percatado de que estaba enfrente de mí.
La niña se giro a verme y me sonrío provocando que dos adorables hoyuelos se formaran al lado de sus mejillas.
– ¡Hola!–saludo de pie brincando. Me recordó a Alice.
–Hola pequeña- Le devolví el saludo. Ella arrugo su pequeña frentecita.
–No soy pequeña – dijo negando y haciendo morritos caminando hacia atrás. Yo me coloque a su altura, de afuera nos podían ver.
–Oh perdone señorita- Un sentimiento de ternura invadió mi cuerpo.
– ¡Estas perdonada!– exclamo sonriendo
– Soy Bella y ¿tu eres…?– Le pregunte. Ella sonrió apenada
–Mamá no me deja hablar con extraños- Yo hice un mohín
–Pero que lista señorita desconocida para mi-La niña se llevo sus manitas a su boca y rio
–Ambas somos desconocidas-Replico ella. Las dos reímos.
–Lo siento señorita, espero que Lizzy no le haya causado problemas –dijo una señora que se situaba al lado de la niña- Me apresure a negar.
–Es una niña adorable- Le dije, Lizzy rio y la señora me sonrió agradecida
– ¿Usted tiene hijos?– pregunto. Volví a negar
–No, mi esposo y yo no…ejem-Me aclare la garganta -no, no podemos tener…hijos–respondí un tanto incómoda
–Pero no hace falta –Aclare rápidamente. Ella me miro apenada y miro a su hija
–Despídete de la señorita, tu papá se molestara- La niña asintió
–Adiós Bella–dijo besando mi mejilla y saliendo con su mamá por las puertas de la tienda. Las vi como se acercaban a un señor de la misma edad de la señora, ella le dio un casto beso y él las ayudo a subir al auto a ambas, sonreí ante esa tierna escena.
– ¡Listo! – dijo Alice apareciendo de la nada a mi lado.
–Ok vámonos – dijo Rose parándose del asiento, ni siquiera me di cuenta de cuando llego. Ella me miro y me extendió la bolsa de la revista y me arrebato las que tome de ellas. Antes de que saliéramos de la tienda la mire y le susurre aunque sabia que él podía leer sus pensamientos.
– ¿Me puedes hacer un favor?
–Claro Bella-dijo entre cerrando los ojos.
–Puedo irme un rato adelante– Ella asintió.
Llegamos a la camioneta y ahora Jasper y Edward estaban hasta tras, Rose y Alice en medio, Emmet seguiría manejando y yo en el asiento del copiloto.
Comí lentamente oyendo la música rara de Rose, ya que se habían propuesto pasar cada quien oyendo una hora sus canciones preferidas, a mi casi no me gustaba la electrónica, la música de Rose era demasiado ruidosa. Cuando acabe Alice me paso una bolsa para la basura, eche todo y la coloque a mis pies, cuando paso la hora de Rose, le tocaba ya a Emmet.
–Bella, pon el disco de color verde- Asentí y lo coloque en el reproductor y la música de Emmet nos envolvió.
Te quiero yo, y tú a mí
Somos una familia feliz
Con un fuerte abrazo y un beso
Te diré mi cariño es para ti.
Barney es un dinosaurio
Que vive en nuestra mente
Y cuando se hace grande
Es realmente sorprendente.
Reí al escuchar la música de Emmet, era obvio. Cantamos el resto de las canciones hasta que Alice nos aviso que faltaban 5 minutos para que le tocara a alguien mas, Emmet hizo un mohín y yo me uní a él, de verdad que necesitaba distraerme.
–Ni modo hermanita. No nos quieren- Dijo con pesar. Volví a reír
–Es verdad Em. Creo que nos odian. – dije dirigiéndome solamente a alguien que me ignoraba. El solo negó y se aclaro la garganta de manera ruidosa.
–Bien, llego el momento de la mejor canción de la historia hasta ahora...–El iba a continuar con su monologo pero Jasper lo interrumpió.
– ¡YA! Emmet ponla-El solo bufo
–Arruinan nuestra diversión –dijo mirándolo por el retrovisor.
–Emmet, se acaban los minutos- Aviso Alice
–Ya voy, ya voy...Preparada para la mejor canción- Asentí curiosa.
–¿Segura Estas lista?- Volvió a preguntar
–Si Emmet ya ponla- El solo rio y le dio play al reproductor. ¿Qué podría ser? Era Emmet, nuca sabía que esperar.
¿Están listos chicos?
¡Si capitán! Estamos listos
– ¡Mas fuerte!– dijo riendo Emmet, le seguí la corriente.
No los escucho
¡Si capitán estamos listos!
Uhhhh
Vive en una piña de bajo del mar
Bob Esponja
Alice, Jasper y Rose se unieron a nuestro precioso canto. Pero él no y ni quise mirar por el espejo. No quería ver más odio, sentí como alguien tomaba mi mano y me la apretaba cariñosamente, voltee a ver a Emmet agradecida y seguí cantando.
Su cuerpo absorbe y sin explotar
Bob Esponja
El mejor amigo que podrías desear
Bob Esponja
Y como un pez es fácil flotar
Bob Esponja…Bob Esponja
Él es Bob… ¡Esponja!
–Eso estuvo divertido
–Si–dije con mi voz ronca por gritar.
–Ten – Alice me extendió una botella de agua –Sabia que la necesitarías. Le sonreí
–Gracias
–Ok y ahora ¿A quien le toca?– pregunto Jasper.
Negué. No tenia idea.
Nadie hablo, así que me gire para ver a las chicas, pero supe a quien le tocaba, Edward le extendía un CD a Alice que lo tomo sin rechistar, Edward solo levanto su vista y me volvió a mirar con esa mirada fría que muy pocas veces la usaba conmigo.
Tome el Cd con manos temblorosas y lo puse en el reproductor. La música de Claro de Luna empezó a sonar llenando el ambiente de suaves y agradables melodías a piano.
Recosté mi cabeza en el asiento y me dedique a mirar en frente, estaba aburrida, nadie hablaba, era como si cuando hablaras una bomba estallaría, sin mas aviso.
– ¿Que piensas Bella? - Salte al escuchar a Rose tan cerca de mi y luego estaba con su cabeza en medio.
–Nada- Ella me miro incrédula.
–Cosas Rose- Respondí de manera indiferente.
–Ah bueno, entonces no lo hagas – dijo señalando a Jasper. Mire a Jasper y le sonreí apenada, el se encogió de hombros y siguió jugando con su celular.
– ¿Cuanto falta Emmet? –pregunte. El negó.
–No te diré- Afirmó
– ¿Por?
–Luego dirás a cada 5 minutos... ¿Falta mucho? –dijo imitando mi voz patéticamente.
–De acuerdo, aun no te molestare con eso- Dije rodando los ojos.
El negó divertido. Me recosté de nuevo en el sillón y me deje llevar por el sonido de la música, muy a lo lejos escuchaba que hablaban.
–No deberías tratarla así. – decía Alice.
– ¿Y que quieres que haga? ¿Que? – reclamo Edward
–Es tu esposa – le recordó Rose.
–Y ella no estaba consiente de nada, Edward –le dijo enojado Jasper.
–No se metan –le contesto Edward ¿molesto?
Claro que estaba molesto, y eso no era todo a hora sumándole a eso, esta enojado, distante, amargado, solo conmigo.
–Duerme Bella– pidió Jasper mandándome una ola de calma.
Me acurruque en el sillón y cerré mis ojos dejándome llevar de nuevo a la inconsciencia sin saber que sucedió. ¿Pero que demonios hice? Me volví a preguntar.
