Recordatorio: Los personajes de esta saga Twilight pertenecen a Meyer . . .
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-Buenas tardes. - anuncio un joven de ojos verdes mientras entraba a la sala de juntas de su empresa.
Un señor parecido a él se levanto y llamo la atención de aquellos que se encontraban ahi.
-Señores Swan, él es uno de mis hijos Edward Cullen.
El joven acentuo su sonrisa y cabezeo en señal de saludo. Mientras que la señora Swan fruncia el seño ¿El seria?
-¿A quién de mis hijas escojera? -le pregunto el sr Swan.
Edward hizo una mueca y miro a su padre.
Lo cierto era, que el no tenia idea de a quien escojeria, ni siquiera habia visto las fotos de ellas. Ya que él acababa de llegar de inglaterra.
-Tengo entendido que mis padres estuvieron de acuerdo. -dijo Edward mientras pensaba que sea lo que el queria aqui no valdria la pena mencionarlo. -Por lo tanto, al no conocer a sus hijas seria agradable poder conocerlas a ambas y convivir un par de meses con ellas.
-Me temo que eso no va ser posible. -Carlisle Cullen le dijo autoritariamente. -Solo tendras una semana para escojer a una.
Los señores Swan se miraron, esto era demaciado arriesgado, pero la empresa de los Swan tenia que volver a la cima.
Con solo una mirada decidieron que estaban de acuerdo. Aun cuando sean sus hijas.
Edward se removio incomodo en el asiento, miro a los señores Swan y despues a su padre.
Resignado asintio. -Lo hare.
Un suspiro de alivio salio de los labios de Renée Swan. Mientras tanto Charlie Swan solo pensaba en sus hijas. Tantas preguntas ocupaban su mente ¿Sera él un buen esposo para alguna de sus hijas? ¿Quién de sus niñas se casaria con él?
El sabia perfectamente la clase de hombre que era Edward Cullen. Y sus hijas tambien.
Edward era un libertino, le gustaba la buena vida, pero aun cuando se comportara de esa manera. El siempre tenia en mente sus metas. Edward podria pasar de cama en cama pero tenia sus objetivos. Pero lo que mas terror le daba a Charlie era que claramente el no podria de un dia para otro abandonar su estilo de vida. Y él sabia la clase de hijas que eran sus niñas.
Muy diferente la una a la otra.
Una le gustaban las fiestas y amaba a Edward Cullen -la cual no paro de decirle que queria casarse con el- la otra era completamente opuesto a eso. Lo odiaba y no le gustaban tanto las fiestas.
Minutos despues. La pareja Swan abandono la sala mientras quedaban en ir a cenar para conocerse mas ya que muy pronto serian familia.
Un hijo y un padre se miraban despues de que la pareja salio.
-Dilo. -pidio el padre.
El se encogio de hombros. -Que pasa si no funciona. Tú sabes la vida que llevo yo y no podre estar...
Carlisle lo interrumpio. -Tiene que funcionar y tú tienes que sentar cabeza hijo.
El chico resoplo mientras llevaba sus manos a su cabello cobrizo despeinandolo mas.
-Hare lo que pueda.
Carlisle asintio y lo vio marcharse.
Sabia que no era bueno precionarlo, pero...No le gustaba mucho el estilo de vida de su hijo.
Tambien se preguntaba que el a quien escojeria. Ambas chicas eran diferentes, el mismo Charlie Swan se lo habia dicho, a él le preocupaba demaciado que su hijo escojiera a Isabella Swan ya que por lo que entendio esa chica lo odiaba. Y no queria que un matrimonio para salvar la empresa de los Swan y agrandecer a su misma convirtiera en guerra.
Si llegara hacer...Carlisle sabia que él podria presenciar ese dicho que dice la gente.
Del odio al amor...Solo hay un paso.
